CAPÍTULO 1: UN MAL HECHIZO

-Te juro que voy a matar a Quejicus. Si no fuera porque es el último año y Dumbledore ya nos ha amenazado con echarnos, lo mortificaría hasta que se le cayese la grasa del pelo.

¿Hablando de Snivellius, Sirius-preguntó Lily cuando llegó a ellos cargada de libros- Hola James – saludó a su novio con un beso suave en los labios.

-Yo también quiero- dijo Sirius poniéndole los labios a Lily, mientras ésta le seguía el juego. Pero acto seguido tenía un libro clavado en la cabeza, obra de su mejor amigo.

James, Sirius y Lily siguieron caminando hacia el aula de transformaciones comentando la última jugada de Snape, que había hecho perder a griffindor 30 puntos tras provocarles en la clase de pociones.

-Se va a enterar ese ahora. Vamos a recuperar los treinta puntos en transformaciones. No hay nadie que nos gane a mi cornamenta y a mí en transformaciones- afirmaba Sirius mientras pasaba el brazo por encima de su amigo¡Eh, Remus¿Dónde te has metido¡Ah! Ya veo- comentó con una sonrisa diabólica cuando vio a Remus venir con Andrea, una chica de griffindor de su mismo curso- Srta. Markins- Sirius hizo el ademán de un saludo propio de la corte de Luis XIV

-No seas payaso Sirius- comentó Andrea, mientras la profesora McGonagall salía para pedir a sus alumnos que entraran en clase.

-No lo puede evitar-comentó James al pasar al lado de su amiga

Efectivamente Sirius y James recuperaron los treinta puntos perdidos, pero con mucha mayor dificultad con la que se los había quitado. McGonagall era muy estricta y les costó recurrir a sus conocimientos de animagos para impresionarla. Cuando salieron de clase estaban contentos e iban bromeando camino del comedor. Lily iba hablando con su amiga Andrea, una chica de pelo largo y moreno con unos ojos tan negros y profundos como el corazón de Snape (según solía decir Sirius). Lily le iba proponiendo una broma para Snape, ella era la prefecta, la niña buena que no se sabía cómo había ido a para con el cabecilla de los merodeadores; sin embargo, ella era tan poco aficionada a las normas como su novio, bueno, tanto no, pero le encantaba hacer sufrir a slitherin, siempre que tuviera un motivo.

-Deberíamos hacerle algo que le hiciera sufrir de verdad. Estoy harta de que pretenda dejarnos en ridículo delante de todos los profesores.

¡Sí- decía Andrea muy animada¡Dejémosle en ridículo delante de todos- una sonrisa perversa cruzó su cara, pero se convirtió en una mueca de asco cuando oyó la voz de Snape.

¡Vaya, vaya¿Dónde van las dos sangres sucias sin sus guardaespaldas- dijo Snape forzando una sonrisa, sin darse cuenta de que a sus espaldas estaban James, Sirius y Remus.

Sirius tuvo que agarrar a James y a Remus para que no se lanzasen hacia Snape, le resultó raro porque ese papel debería haber corrido a cargo de Remus, pero se había acostumbrado a que cuando insultaba a Andrea, Remus perdiera el control tanto como lo hacía James con Lily. Además, deseaba fervientemente ver a Snape ridiculizado por Lily.

¡Cállate, Quejicus-fue la fría contestación de Lily.

-No te pongas chulita conmigo, asquerosa sangre sucia.- Dijo Snape cargado de odio mientras se acercaba a Lily con cara de asco.

Lily sacó su varita y apuntó a Snape. Andrea fue a ayudar a Sirius a agarrar a James que estaba desesperado por soltase y machacar a Snape. Gritaba cosas como "si la tocas te mato", pero Snape estaba muy concentrado regodeándose en maldecir a Lily. Para su desgracia, Lily era excelente en encantamientos y muy hábil con la varita, así que antes de que se diera cuenta, Snape estaba atado y colgado de la lámpara del pasillo, mientras todos se reían a su alrededor. James se lanzó hacia Lily y la abrazó, después se giró para ver a Snape y le apuntó con la varita.

-Ni se le ocurra, James Potter. Él me ha provocado y yo me he defendido. Si usted abusa de alguien indefenso tendré que quitarle algunos puntos.

Lily reía ante el comentario que acababa de hacerle a James. Dejando a Snape colgado de la lámpara se dirigieron al comedor, mientras Sirius no dejaba de decirle a James lo mucho que quería a su novia. "La mejor, Cornamenta, no te podías haber echado una novia mejor" "Ay, cómo te quiero" y le daba un beso en la mejilla mientras James intentaba apartarlo del camino y todos los demás se reían.

Ya en el comedor reían animadamente. Snape entró media hora después acompañado del jefe de la casa slitherin que habló acaloradamente con McGonagall. Ésta le dirigió una mirada seria a los merodeadores que agacharon sus cabezas en los platos que tenían delante. La profesora McGonagall apareció detrás de Lily con los labios muy finos, lo cual no era nunca buena señal.

-Srta. Evans – Lily se giró para ver a su profesora – Mañana la quiero en mi despacho para cumplir su castigo. No me esperaba algo así de usted, debería mejorar su compañía- dijo mirando de soslayo a James y Sirius que sentados frente a ella comían sin mirar a McGonagall a la cara, no fuera a ser que se ganaran otro castigo, que sería el tercero en la primera semana de clases.

Al día siguiente, Lily llegó muy cansada a la sala común después de su castigo, "el primero de la temporada" llegó diciendo antes de tumbarse en el sofá junto a James. Todos estaban esperándola y cuando entró una enorme sonrisa cómplice se dibujó en sus caras.

-Lily, te necesitamos.- empezó diciendo Sirius.

-Ya lo sé Sirius, yo también te quiero- respondió ella con ironía, mientras todos se rieron.

-No, en serio, cariño- siguió James- te necesitamos para la venganza de Snape.

-Ya me vais a liar y al final me voy a ganar el segundo de la temporada. Os lo tengo dicho, no me metáis en vuestros líos que soy prefecta.

-Remus también es prefecto- atacó su amiga Andrea- y es el artífice de la historia

Lily alzó una ceja y miró a Remus que se escondía tras un libro. Siempre hacía lo mismo, ponía su cara de niño bueno, soltaba la idea y dejaba que los demás las llevasen a cabo.

-Venga- dijo Lily resignada¿En qué consiste?

-Pues verás- empezó Sirius- cuando estabas en el castigo y a lunático se le ha ocurrido la idea, Cornamenta y yo hemos ido a la sección prohibida con la capa y hemos sacado este libro- Sirius le mostró camufladamente un libro muy viejo titulado "hechizos para jugar con el tiempo". Lily los miró sorprendida, jugar con el tiempo era algo muy peligroso.

-Y hemos encontrado esto- James le quitó el libro, buscó una página y se la enseñó a Lily.

¿Os habéis vuelto locos, verdad, definitivamente, quiero decir. Y tú Remus- a Lily le estaba saliendo la vena autoritaria¿Cómo se te ocurre? Es el hechizo más difícil que he visto en mi vida y el más peligroso.

-No exageres- dijo Andrea- Eres la mejor en encantamientos que ha pasado por este colegio, según el propio Flitwick. Seguro que no pasa nada.

-Vamos Lily- la animó James acurrucándola entre sus brazos y poniendo cara de bebé- imagínate a Snivellius con tres añitos correteando por ahí, tan inocente- James miraba a un punto imaginario lleno de falso orgullo.

-Está bien- terminó aceptando Lily.- dame ese libro, tengo que estudiarlo todo esta noche. Mañana por la tarde podremos hacerlo si todo va bien.

En la hora de la comida Lily no dejaba de ojear sus notas. Había pasado toda la noche despierta estudiando el hechizo para que nada saliera mal. Había probado durante el recreo con una rata de transformaciones y la había convertido en un pequeño bebé de rata sin pelo y muy gritón. Con la idea de Snivellius de pequeño, levantó sonriente la cabeza de sus pergaminos y les dijo a sus amigos que todo estaba listo. Sólo tenían que preparar el sitio y cómo llevar a Snape.

-La logística déjanosla a nosotros- dijo Sirius metiéndose un gran pedazo de pollo en la boca- Está todo planeado. Remus y Andrea te ayudarán en la clase de encantamientos en todo lo que necesites. Peter se encarga de la puerta, de avisar si viene alguien y Cornamenta y yo- reposó su cabeza cubierta de una preciosa melena de pelo negro sobre el hombro de su amigo que sonrió graciosamente- lo engañamos para que nos siga.

¿y si no va- preguntó acertadamente Andrea.

-Pues lo paralizamos, lo atamos, lo dormimos... Eso es lo de menos- dijo descuidadamente James.

Esa tarde después de las clases, Remus, Andrea, Lily y Peter se metieron bajo la capa de invisibilidad de James y se dirigieron al aula de encantamientos. Los tres primeros entraron dejando a Peter en la puerta que tendría que avisar si venía algún profesor y dejarles a James y Sirius el campo libre para cuando llegaran con Snape.

-Necesito absoluta tranquilidad- dijo Lily a Andrea y a Remus, que tenía su varita sacada y la capa de James en las manos, dejando a la vista solo la mitad superior de su cuerpo- Si ese bichejo llega con la boca abierta, quiero un "silencio"- refiriéndose al encantamiento- antes de que pueda decir nada.

-No te preocupes Lily, yo me encargo de eso- dijo Andrea sacando también su varita.

-Esto es un poco peligroso-dijo Lily con voz más grave- Espero que salga bien.

Sirius y James entraron con Snape atado por cuerdas mágicas y nada más abrir la puerta, Andrea hizo su trabajo y por mucho que Snape movió la boca, ni un sonido salió de ella. Lily estaba en el centro del aula, con los ojos cerrados y una mueca de concentración. Detrás de ella sus cuatro amigos la miraban preocupados, intercambiando miradas significativas que llevaban a pensar si realmente estaban haciendo lo correcto.

Estuvo concentrándose diez minutos mientras todos empezaban a incomodarse pero no abrían la boca, James era el más preocupado "¿y si le pasaba algo a ella?". Snape miraba a Lily atemorizado pero no se oía ni un ruido en la habitación, los chicos empezaron a respirar más despacio para no interrumpir la concentración de la prefecta.

Lily abrió los ojos, levantó su mano e hizo el movimiento que tanto había practicado desde la noche anterior. Abrió la boca y sus labios se movieron pero ninguno de los que estaban allí pudo oír lo que había dicho, en su lugar la voz chillona de Peter atravesó la puerta.

¡VIENE MCGONAGALL!

De repente todo se volvió de un blanco luminoso, miles de imágenes pasaron delante de sus ojos. Se llamaban entre sí pero no podían oír su propia voz. Unos segundos después que se les habían hecho extremadamente largos, se vieron tirados en el aula de encantamientos.

¿Cómo estáis-Preguntó James jadeando. Todos sus amigos contestaron excepto Lily ¿Lily¿LYLY?

James se levantó y desesperado buscó a su novia hasta encontrarla tirada en el suelo agarrada con fuerza a su varita. Estaba agotada, a penas podía moverse.

-Lily, cariño¿cómo estás?

-No estí contestó y James buscó preocupado la mirada de Sirius- Snivellius no estí siguió con mucha dificultad.

Hasta ese momento no se habían dado cuenta de que Snape no estaba. Sólo habían llegado Sirius, Remus, que ayudaba a Andrea a levantarse, James y Lily, todavía muy cansada, apoyada en los brazos de su novio

-Esto no tiene buena pinta- dijo Remus mirando a su alrededor- Como hayamos perdido a Quejicus ya podemos despedirnos de los EXTASIS.

-VOY A MATAR A COLAGUSANO- Gritó Sirius intentando descargar toda su ira.

Se sentaron en las mesas que los rodeaban y se miraban preocupados pensando qué harían para traer de vuelta a Snape.

¿Y si lo hemos perdido en el tiempo- preguntó Andrea muy preocupada¿Y si ahora está por ahí perdido en otro tiempo?

Sirius miró disimuladamente a James con media sonrisa. No estaba del todo mal tener a Snape por ahí perdido en una época que no era la suya. Podía haber caído en la edad media y que lo persiguieran los muggles para llevarlo a la hoguera. James captó los pensamientos de su mejor amigo y sonrió tímidamente, pero bajó la cabeza para que Lily no lo viera riendo en una situación tan delicada.

-Quizá deberíamos echar un vistazo fuera- dijo finalmente James cuando recuperó la compostura- a lo mejor solo lo hemos mandado a otro sitio. Dame la capa, Remus, no quiero que McGonagall nos pille antes de tiempo.-Remus le tendió la capa que llevaba en la mano¿Vienes conmigo, Lily?

James y Lily salieron del aula bajo la capa de invisibilidad. Los pasillos estaban vacíos, no había ningún rastro de Peter y tampoco de McGonagall, y lo peor. Snape no aparecía por ningún lado. James miró a Lily que caminaba muy preocupada metida en sus pensamientos. Un horrible arrepentimiento se apoderó de él, si los expulsaban Lily nunca podría trabajar en Gringotts y siempre había soñado con hacerlo, desde que pisó por primera vez el banco mágico. Se dirigieron a la torre griffindor para buscar a Peter y que él les contara lo que había ocurrido. Cuanto más se acercaban al retrato de la Sra. Gorda, más alumnos de griffindor encontraban, charlando animadamente en grupos, entrando y saliendo a través del retrato.

¿Ves a Peter- susurró James al oído de Lily.

¿Conoces a alguno de estos- le preguntó ella mirándole con cara muy preocupada.

James negó con la cabeza y una extraña sensación invadió su cuerpo. Pasaron junto a un grupo de dos chicas y dos chicos que hablaban junto a la puerta del retrato y Lily notó que la capa había rozado a uno de ellos que buscó sin éxito algo a su alrededor.

-Creo que me estoy volviendo loco- afirmó James cuando estuvieron en la sala común, lejos de todos los alumnos- Creo que he oído a una chica de ahí fuera decir que sólo queda un merodeador. ¿Qué crees que significa?

Los peores presagios hicieron presa en la pareja que se miró muy preocupada en la escalera que llevaba a sus dormitorios, donde no había nadie.

-No nos habrán expulsado a todos menos a Peter¿verdad- Preguntó Lily con la voz llena de angustia.

Un chico bajó las escaleras proveniente de la parte de los chicos. Parecía estar en quinto o sexto, Lily, que estaba de frente a él lo miró intrigada, pues no le sonaba nada la cara. James seguía mirando preocupado a su novia y no se fijó en quien era.

-Potter, Snape te estaba buscando- dijo el chico al pasar rápidamente al lado de la pareja.

Ambos respiraron aliviados. Si Snape no estaba perdido, Dumbledore no los expulsaría. Sabía que eran los mejores alumnos. James y Lily eran premios anuales, no podía expulsar a dos premios anuales.

De la mano y con la capa escondida bajo la túnica, atravesaron la sala común sin llamar mucho la atención de sus componentes, aunque ellos estaban sorprendidos al ver que no conocían a nadie "¿Habremos perdido la memoria?" se preguntaba James mientras salía a través del agujero del retrato. El ajetreo de fuera había desaparecido y en la puerta solo había un grupo de chicos y chicas de griffindor.

-Ey¡Canuto-exclamó James al ver a Sirius- No te lo vas a creer.

N/A: Bueno pues aki estoy con una nueva historia, es un fic largo (creo q muy largo jeje) y que espero que os guste. Quería dar una advertencia, el título es James vs Harry lo que supone que este par de Potters no va a ser precisamente un ejemplo de amistad, pero estará bien. jejeje.

Espero que os guste la historia y que me dejéis muchos reviews con vuestras opiniones. Nos vemos pronto. Ah! casi se me olvida, un besazo para mis redactoras, q son las mejores del mundo Pekenyita y Evix Black (leed sus historias, no hay cosaigual)

BESOS