19) Capítulo Final: Eusebio Salonius

Ambos chicos deseaban quedarse ahí para siempre, pero debían volver al castillo, la gente estaba preocupada por ellos. El único problema era, que no había forma posible de salir.

Como vamos a salir ahora Ron?

No tengo idea, traté muchas veces de salir antes de que me congelara…

Pero ahora no estás congelado, o si?

Menos que antes – Ron le dio un beso corto a la chica denuevo – y ahora menos que menos que antes – le volvió a dar un beso – y ahora menos que menos que menos que…

Ron! Esto no es un juego! – dijo Hermione entre risitas

Lo siento, lo siento… no volverá a suceder… ahora… que vamos a hacer?

No tengo la menor idea Ron… de partida, tampoco sé porque los dementores no nos dieron el beso…

Porque si nos dejaban sin alma, apareceríamos como fantasmas en Hogwarts… ellos esperan a tener víctimas encerradas para que cuando acabe su labor de custodiar el castillo puedan llevárselas y darles el beso.

Tiene sentido… pero como supiste eso?

No lo sé… lo deduje… pero eso es lo que creo…

Dios mío! Como vamos a salir de aquí? –gritó Hermione desesperada – Haré cualquier cosa, lo juro!

En ese minuto, un espectro fantasmagórico cruzó las paredes de la caverna dirigiéndose a donde estaban los dos chicos. Ambos lo miraron petrificado pensando que estaban solos en la cueva, pero al parecer nunca fue así.

Dios Santo! – dijo el espectro – Chica, gritas tan fuerte que podrías despertar a los muertos con ese vozarrón que tienes…

Qui… quien es usted? – preguntó Ron

Yo soy Eusebio Salonius, primer profesor de defensa contra las artes oscuras de Hogwarts…

Pero… dijeron que usted había desaparecido… - dijo Hermione.

Pues claro que desaparecí… de la faz de la tierra… no me ves como fantasma niña? Pero a mi no me trajeron los dementores, en ese tiempo ellos aún custodiaban sólo la prisión de Azkaban, yo vine aquí para buscar un musgo que cobraba vida ante las personas más cobardes… iba a ser famoso, ese musgo aún no tenía nombre, PODRÍAN HASTA HABERLE PUESTO EL MÍO! Pero comencé a congelarme como ustedes y no tuve tiempo de agarrar la varita y menos de encontrar la salida. Pasé el resto de mis días en esta cueva sin nada más que comer que mis propias uñas – Ron y Hermione le miraron las manos al hombre, las cuales estaban carcomidas a más no poder – y si no hubiera sido porque descubrí la salida en forma de fantasma, no hubiera muerto, y quizás seguiría dando clases en Hogwarts… y a propósito de Hogwarts, sigue la profesora McGonagall ahí?

Si, es nuestra jefa de casa ahora – respondió Hermione – pero dígame…

Ah! La profesora McGonagall – dijo en suspiros el espectro – recuerdo su negra cabellera, sus ojos verdes… su nariz perfectamente alineada…

Quizás así pudo haber sido antes – dijo Ron – pero ahora está canosa y sus ojos verdes se han ido opacando… y no estoy seguro de que su nariz sea tan hermosa...

El espectro le lanzó al pelirrojo una mirada fulminante, a lo que Hermione lo interrumpió para romper el silencio.

Disculpe a Ron, señor Salonius – dijo Hermione – pero estamos desesperados por salir de aquí y decimos cualquier cosa estúpida – Ron la miró ofendido, pero la chica le dio un puntapié.

Si estaban tan desesperados por salir de aquí… deberían haber buscado la salida en vez de estarse besuqueando aquí dentro – Ron y Hermione se sonrojaron a más no poder – pero fue una buena forma de emanarse calor cierto? – ambos chicos seguían sonrojados – vamos! Les diré como salir de aquí si ustedes me prometen algo.

Lo que sea – dijeron los dos chicos al unísono.

Que le entreguen – el espectro sacó algo de su bolsillo – esta carta a la profesora McGonagall, que escribí cuando estaba muriendo… lo harán?

Claro – dijo Hermione cuando el espectro le aventó la carta – nosotros personalmente se la entregaremos.

Oh! Muchas gracias niños! – dijo el fantasma con una sonrisa – no saben cuanto se los agradezco…

Y ahora… donde esta la salida? – preguntó Ron impaciente.

Oh, claro, la salida… bueno… sigan esas piedras color escarlata (lo siento, pero mis uñas sangraron mucho incluso después de ser fantasma) y encontrarán la puerta de la celda, ahí solo deben decir el hechizo "alohomora" y estarán al borde de la cueva… sigan su camino hasta Hogwarts y salten el muro para evitar ser vistos por los dementores. Bien, mi trabajo está hecho, es hora de irme.

Espere Señor Salonius! – dijo Hermione – no tenemos varita; Ron dejó la suya en el castillo y la mía se rompió aquí… no existe otra salida?

Temo que no… pero pueden ocupar mi varita si gustan – el espíritu les aventó un trozo de madera que estaba en el suelo – 8 pulgadas, cola de unicornio, una de las mejores varitas entonces existentes en el mercado… bien, mi trabajo aquí está hecho, es hora de partir… recuerden el encargo que les envío…

Lo recordaremos – dijo Hermione – gracias

Gracias a ti… eh… como te llamas?

Hermione Granger señor

…Hermione. Lindo nombre – la chica se sonrojó – Nos veremos nuevamente algún día. Adios!

Adios! – dijeron los dos al unísono y partieron en dirección opuesta al fantasma.

Llevaban ya un buen rato de seguir las piedras ensangrentadas y aún no llegaban a la salida. El camino era bastante largo si debían admitirlo ellos mismos. Llevaban cerca de media hora de caminar sin descanso, ambos abrazados para evitar el frío, cuando Ron divisó la luz que se colaba por entre una puerta con barrotes y como diez candados.

Vamos Hermione, di el hechizo – dijo Ron

Pe.. pero… no creo que pueda hacerlo… me estoy congelando – Ron le dio un beso que duró mucho tiempo para que la chica pudiera por fin descongelarse y pronunciar el hechizo.

Alohomora!

Simultáneamente, los diez candados comenzaron a abrirse uno por uno y abriéndose paso, ambos chicos salieron para ver por primera vez en 18 horas, la luz del sol en todo su esplendor.

Ok… será muy difícil burlar a los dementores, así que podríamos saltar al lago directamente…

Y congelarnos Ron? – dijo Hermione – yo opino que deberíamos cruzar por la pared, de todas maneras es de día y si los dementores nos ven, no pueden hacer nada porque Dumbledore tiene un ojo sobre ellos cuando está despierto.

Buena idea – Ron la abrazó fuertemente – bien, tu subes primero y luego me ayudas a subir a mí.

De acuerdo – dijo Hermione.

Ron aventó a la chica por sobre la muralla y ella, una vez arriba, ayudó a Ron a cruzar el umbral. Por suerte, los dementores no pudieron verlos ni olerlos, ya que hicieron esto bastante lejos del lugar en donde ellos custodiaban.

Los chicos comenzaron a correr con todo lo que daban sus piernas al interior del castillo para estar sanos y salvos, lejos de la amenaza.

Harry y Ginny fueron corriendo donde ellos, para sorpresa de Ron y Hermione, ya que nadie debería saber que ya habían vuelto. Sus caminos se unieron en la misma banca que los dos chicos habían desaparecido.

Ginny abrazó a su hermano y a su mejor amiga al mismo tiempo, y luego Harry hizo lo mismo.

Donde estaban? Estábamos preocupados por ustedes. – dijo Ginny molesta

Es una larga historia – dijo Ron a su hermana pequeña – pero por suerte no se convirtió en una historia aún más larga – terminó entre risas.

No es gracioso Ron, pensábamos que estaban muertos – dijo Harry

Y como supieron que estábamos en los terrenos de Hogwarts? – preguntó Hermione.

Gracias a una pequeña hoja de papel llamada "Mapa del Merodeador" mi querida amiga – dijo Harry – lo recuerdas?

Los cuatro chicos se echaron a reír y volvieron a abrazarse una vez más. La nieve cubría lentamente el castillo de Hogwarts mientras ellos volvían a entrar rebosantes de alegría: había sido una aventura única que cada uno de ellos recordaría por siempre…

FINITO

20) EPÍLOGO

Meses después, después de un atareado día de clases, Minerva McGonagall regresaba a su despacho con los dedos de los pies doliéndole más que nunca. Su rostro reflejaba el cansancio de los últimos años y sus ojos reflejaban su ceguera temporal. En su forma felina se acurrucó en su escritorio esperando que el sueño la invadiera cuando descubrió una carta cerca del cajón.

Qué es esto? Se preguntó Minerva. Era definitivamente un carta antigua, envuelta en un sobre roñoso y descuidado. La profesora de transformaciones volvió a adquirir su forma humana para abrir el sobre y leerlo.

Querida Minerva: -comenzaba la carta-

La obsesión por el musgo que me impulsaste a buscar, me está trayendo finalmente a la muerte. No pensé que mi obsesión por ser famoso me ha traído consecuencias negativas, y el no poder ver tu rostro una última vez será una de ellas.

Si alguna vez lees esta carta, significará que yo ya estoy muerto y que además no encontré lo que tú tanto me impulsaste a buscar.

Te amo mucho mi algodón de azúcar, espero que no me olvides.

Eusebio Salonius.

McGonagall se echó a reir… como habría llegado esa carta ahí? Tanto tiempo que había pasado desde que había mandado a un hombre a buscar un musgo especial que nunca existió para deshacerse de él, y después de tantos años aparecía esa carta en su escritorio como si nada.

La profesora volvió a su forma de gato para descansar nuevamente sobre su escritorio, deseando con todas sus fuerzas de que nadie se enterará que fue ella quien mató al profesor Salonius.


El último capítulo y le incluí un epílogo medio raro :S jejejeje... espero que les haya gustado, fue un placer haber escrito para ustedes gente... ´he estado pensando en escribir otra historia... pero seran varios cuentos en uno, para que nadie se enoje por las parejas que hago... tendra cuotas de humor y todo pero QUIERO DEJAR EN CLARO QUE MIS PAREJAS FAVORITAS SON RON Y HERMIONE, asi que no se enojen si pongo un Hermione-Draco, un Hermione-Harry, un Ron-Luna (yiaaajjjj! xD).

Un beso a todos, y nuevamente muchas gracias n.n

principita