MATRIMONIO DE CONVENIENCIA

Capítulo 1

-por favor Matt, -rogando Sora nerviosa- lo siento mucho. Haré lo que quieras pero no te vayas -viendo como guardaba sus cosas en un pequeño bolso de cualquier forma.

-¿qué lo sientes! –le gritó Matt incrédulo lanzándole una mirada dura- ¿crees qué eso es suficiente? Desde luego, no solo tuviste mucho valor, sino cara para contármelo -volviendo a guardar sus cosas.

-creí que ser sincera era lo mejor. Así que no me lo callé o que te enterases por otros... –siguió Sora insistiendo de que la comprendiera.

-¡BASTA! –gritó encolerizado asustándola- No quiero oír más. Ya oí suficiente hace rato.

-pero ya sabes que a él no le quiero, sino a ti.

Matt de un tirón cierra la cremallera de la bolsa y la observa todo enfadado. Si las miradas matasen, Sora ya estaría en las puertas del paraíso para ser juzgada si ir al cielo por sus buenas obras, o por el contrario por lo que acababa de hacer, ir al infierno.

-no me lo puedo creer... –dijo Matt totalmente decepcionado de ella- yo que hice tantas cosas por ti. Te llevaba a mis conciertos para que no pensaras nada equivocado por culpa de tus malditos celos, que tiré por borda mi carrera musical por tu causa, que nunca en la vida te fui infiel, que acepté vivir contigo por tu capricho de mujer celosa y desconfiada... -Sora estaba con la cabeza gacha, sentía todas aquellas frustraciones, salidas por fin a la luz, como cuchillas sobre su cuerpo- y tú... –en tono más irritado- para compensarme todo eso, aprovechando que tu novio está de viaje de negocios por unos meses seduces hasta llevarte a la cama...

¡A MI MEJOR AMIGO!

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Matt y Sora llevaban viviendo juntos desde los 18 años en plan de novios. El tema de matrimonio no había surgido todavía, pero eso era debido a los trabajos de ambos, a pesar de todo, vivían felices aún con sus 23 años... ...hasta ese momento. Mientras el rubio estaba fuera por trabajo, Sora se había acostado con uno de los mejores amigos de su novio. La pelirroja sintiéndose mal y arrepentida, tan pronto como su pareja hubo regresado, le contó todo lo ocurrido... sin embargo, Sora que muy ingenuamente pensaba que lo comprendería y la perdonaría, al acabar el relato, Yamato había explotado en cólera. Celos y ceguera era lo que el hombre sentía.

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-yo no lo he seducido. -defendiéndose desesperadamente de que comprendiera porque había pasado aquello, aunque ya se lo había contado más de dos veces- solo que...

-incluso estando borracha eres consciente de tus actos –cortándola fríamente- Lo sé muy bien, así que no me des excusas. -carga la bolsa sobre su hombro- mañana cuando estés trabajando vendré a por el resto de mis cosas.

-pero Matt... –llorando- te he dicho que él me hizo ver que eras tú. Me hizo creer que lo estaba haciendo contigo. En serio. Estaba como inconsciente...

-me da igual. -desviando aquella mirada hacia un lado cerrando los ojos- tú te acostaste con él y eso no te lo perdono. De todas formas, -mirándola gélidamente- dile a Joe que si se le ocurre la decencia de cruzarse por mi camino que ponga los cinco sentidos, porque le partiré la cara. -Sora iba a decir algo- no Sora, -sin dejarla hablar- cumpliré mi palabra. Ya veía desde los 11 años que te miraba de una forma que no me gustaba. Y ahora no solo él, sino que tú también me has traicionado... -recordar no solo aquella situación sino también a aquel sujeto le hacía hervir la sangre y tenía ganas de pelearse con alguien, por suerte... milagrosamente pudo controlar esa ira- ¡ADIÓS!

Y se dispone a marcharse, pero al cruzar la puerta del dormitorio donde habían tenido en muchas ocasiones noches prohibidas, Sora se echa sobre su espalda impidiéndole que se fuera, suplicándole mientras más lágrimas salían una y otra vez.

-te lo ruego... –implorándole- yo solo te quiero a ti. Haré lo que quieras, pero por favor no te vayas, quédate a mi lado. Te necesito...

-ya es tarde. No hay vuelta atrás. Tú has hecho esto, no te mereces una segunda oportunidad.

-¡Matt...! -llorando a medida que lo abrazaba con más fuerza- te quiero... -pero va notando como poco a poco ese cálido lugar se iba enfriando al ver como Matt se había desprendido de la chica y que se dirigía con paso decidido a la puerta principal para irse y no volver nunca más- Matt... -al ver como abría la puerta- ¡MATT VUELVE!

Pero el hombre hizo oídos sordos, cerró la puerta con violencia. Sora, al sentir que había perdido el amor de su vida que estuvo con ella desde pequeña y que comenzaron a salir desde los 14 años desde aquellas inolvidables Navidades, cayó de rodillas y con sus manos ocultó su rostro comenzando a llorar frenéticamente sintiendo que nunca jamás volvería a su lado no solo como pareja sino también como amigo.

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Unas semanas más tarde, Sora descubrió algo importante, la consecuencia y lo que debería de pagar por haber sido infiel al chico Ishida. Ese era el castigo y debería llevarlo para toda su vida.

Esa consecuencia, se lo comunicó a sus dos amigas de verdad que siempre la apoyaban, ayudaban y comprendían.

-¿cómo? –dijo Yolei incrédula dejando la taza de café sobre el platillo.

-¿estás segura? –preguntó Kari preocupada por ella viéndola con una sonrisa triste.

-sí, completamente. Me hice la prueba esta mañana y dio positivo. Ahora espero que el niño no sea de Joe... -temiéndolo.

-Matt le mataría. –dijo la llamada actualmente como Yolei Ichijoji.

-no lo creo. –dijo Sora suspirando- a él ya no le importa nada de lo que haga. Me abandonó, mi vida se acabó... todo por mi culpa. –más triste a punto de llorar-

-estás siendo muy dura contigo misma. Por favor Sora, no cometas locuras. Recuerda que todavía tienes a los amigos. –dijo Kari asustada pensando en lo peor.

-lo sé y gracias. No voy a suicidarme, sí es en lo que estáis pensando así que tranquilas.

-y dime... si Joe es el padre¿vas a pedirle que asuma la paternidad? –preguntó Yolei.

-por supuesto, aunque a Matt no le hará mucha gracia. Pero Joe me hizo esto, y yo no voy a criar a mi hijo sin un padre.

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Cuatro meses después:

-sí, ya voy –fue a recibir una chica de cabellos alborotados que iba media desnuda por la casa, abre la puerta y su sonrisa desaparece- ah, hola Tai.

Tai no solo estaba sorprendido por ver a esa persona en aquella casa solitaria, sino por verla con una camisa de hombre y muy conocida para él, además de que parecía que esa era la única prenda que la chica Motomiya llevaba puesta. Se enfadó completamente.

-¿dónde está Matt? –preguntó el hombre totalmente irritado y sin rodeos.

-en la sala... pero es que... -un poco tensa y nerviosa por la mirada de Tai.

Y Tai sin más miramientos entra en el interior del apartamento y ve en la sala lo que no quería ver. A Matt solo con calzoncillos, ropa tanto de hombre como de mujer esparcida por el suelo, el sofá totalmente arrugado y manchado, cuatro condones utilizados y Matt mirando la ventana dándole la espalda.

-¿puede saberse qué coño estás haciendo con tu vida? –preguntó conteniendo sus ganas de pegarle.

Pero Matt seguía mirando la ventana, entonces Tai se percató de que estaba fumando. Un vicio que había dejado a los 17 años por petición de Sora. June se adentró en la sala manteniendo las distancias con el antiguo líder de los elegidos.

-June –empezó Ishida con voz dura- por hoy ya hicimos suficiente. Ya puedes irte a casa.

-esta bien. –le contestó la muchacha sin entender el ambiente entre los dos amigos- mañana a la misma hora¿vale?

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A los pocos minutos, ambos hombres se encontraban solos.

-a ver idiota, explícame¿qué haces acostándote con June? –volviendo a preguntar.

-puedo hacer con mi vida lo que quiera que ya soy lo suficientemente mayorcito. Y si quiero enrollarme con todas las mujeres de Odaiba es asunto mío.

-¿y Sora qué? –incrédulo ante tal respuesta- ¿Qué pasa con ella¿Así de fácil la olvidas¿Es qué ahora pasas de ella y te dedicas a acostarte con todas las tías de la ciudad?

-¡cuando me largué fue con la idea de olvidarme de ella para siempre! Me ha traicionado y con Joe. Yo ya sospechaba que la quería... ¡pero que ella me traicionase...! –encarándole.

-¡ella estaba borracha y Joe se aprovechó, la culpa la tiene él¡¡¡NO ELLA! –gritándole.

-¡aún así, es lo mismo! -dándole una calada al cigarrillo para calmarse. Acaba de consumirlo y lo posa sobre el cenicero que había ahí donde había otros más consumidos- Dime¿viniste para algo especial o para controlarme y echarme tu típico sermón o quizás viniste para discutir conmigo?

-pues venía a contarte algo, pero tras ver esto, -echándole una ojeada a la ropa en el suelo- no sé si será lo mejor. -soltando una mueca de fastidio.

-si es sobre Sora, guárdatelo para ti. -recogiendo la ropa incómodo por esa mirada que había lanzado y de paso para distraerse.

-pues ella idiota, está embarazada... -Matt se detiene por un momento y su rostro se volvió frío como el hielo y continúa con lo que hacía- ah¿no lo sabías? -con una sonrisa maliciosa- en fin no importa. Sora se lo contó a Joe y le dijo que no quería saber nada de ella y del niño, y se largó de la ciudad sin decirle a nadie a donde. Así que por si no has pillado la indirecta, Joe la ha abandonado. Y Sora me ha contado que va a tener a su hijo sola. ¿Tú crees que eso es lo correcto? "Tú" y solamente tú debes estar a su lado.

-¿yo? –mirándole a medida que arqueaba una ceja incrédulo- ¿y por qué tengo que ser yo? No es mi hijo... y ella ya no es nada para mí... pero...

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En casa de Sora, estaba ésta en el sofá con sus piernas sobre su pecho mirando muy detenidamente el cielo azul desde su ventana. Y se deprimió más de lo que estaba. Sabía lo que Matt estaba haciendo, pero ella ya no era nada para decirle algo.

-Matt... -tocándose el vientre donde el bebé comenzaba a desarrollarse- en serio, yo quería que este hijo fuese tuyo. Deseaba tanto tener un hijo tuyo y criarlo junto a ti. Ese era mi sueño y estaba segura de que se cumpliría... ¿por qué tuvo que pasar esto¿Qué digo?... fue por mi culpa... –empezando a llorar- él tiene razón... todo ha sido por mi culpa... yo soy la única culpable...

De pronto llaman a la puerta y la chica se sobresalta llevándose un susto de muerte. Suena por segunda vez, con más insistencia. Antes de recibir al que llamaba a la puerta, se secó las lágrimas.

-¿qué haces aquí, Matt? –estando boquiabierta por su presencia. Por un momento se sintió contenta y pensó ingenuamente que la había perdonado, pero al ver la cara dura de Matt se sintió cohibida y comprendió la verdad.

Matt por su parte, vio claramente en aquellos ojos fijos en su persona, que estaban completamente hinchados de haber llorado.

-¿has estado llorando? –le preguntó con naturalidad. Sabía la respuesta, pero le gustaba verla sufrir, para que pagase por lo que sufrió él.

-¿y a ti qué te importa? -toda frustrada comprendiendo aquella pregunta- ¿ya has olvidado que mi vida te importa un pimiento?

-sí, tienes razón. –con toda frivolidad- además vine no por tu bien, sino por el de tu hijo.

-¿mi hijo? –sorprendida- ¿qué tiene de importante mi hijo en tu vida?

-¿es que acaso has olvidado ya tus modales? –con el ceño fruncido- ¿vas a dejarme en la puerta todo este tiempo? -y sin haberle invitado entra dentro de la casa.

Sora estaba indignada, pero claro, no podía hacer ni decir nada. Observó como Matt le echaba una ojeada como juzgándola y como si viviese aún en esa casa, se sentó en el sofá.

-vaya, no está mal el piso desde que me largué.

-¿qué pasa? -más indignada- ¿te crees que porque tú me hayas abandonado tengo que lamentarme y dejar de lado las tareas domésticas?

-en fin... da igual...–desechando con la mano, no queriendo hablar sobre eso- bueno Sora, Tai me contó lo que ese cerdo hijo de puta traidor te hizo. Es una vulgar rata cobarde. Así que he tomado la decisión de que te casarás conmigo para que tu hijo pueda tener un padre adecuado que se merezca. Y no te lo estoy pidiendo, sino "ordenando"

-¿qué... qué... qué...? -asombrada e incrédula ante tal petición.

-lo que oyes. -mirándola fríamente- antes de que acabe el año, tú serás mi mujer.

-¿me estás pidiendo que sea tu esposa?

-no. "Te lo ordeno" que es diferente. Y no lo hago porque te quiera, sino por tu hijo.

-¿y por qué ahora de repente mi hijo toma tanta atención en tu "cálida" vida? –preguntó furiosa por esas palabras.

-porque da la casualidad de qué aún llevo el emblema de la amistad y he de ayudar a los necesitados –contestó Matt con cierto sarcasmo- a pesar de que lo odio con toda mi alma –aportó con una extraña sonrisa.

Estaba diciéndola que la odiaba. Eso era lo que pensaba de ella. La furia iba aumentando cada vez más.

-yo no soy una necesitada... -irritada al oír su comentario.

-lo que sea. -levantándose y cogiéndola del brazo con rudeza- tú te casarás conmigo el 24 de diciembre, -Sora estaba no solo asustada por su rostro sino q también sorprendida por la fecha de la boda- si te sigue sonando de especial esa fecha. –la suelta de un modo poco cortés y se dirige a la puerta- ah, lo olvidaba. -volteando su cabeza- no hace falta que te molestes en hacer los preparativos. Lo haré yo. Y no tendremos luna de miel porque no es una boda por amor. ¿Oíste! No te daré amor en nuestro matrimonio, ni cariño, ni ternura y ni una sonrisa. Todo eso será para el pobre desgraciado hijo que llevas en tus entrañas... y hablando de él, -acordándose de algo- no le dirás a nadie, salvo a nuestros amigos y familia, que ese hijo es de Joe. Les dirás que es mío. No quiero que la gente piense que soy benévolo contigo. Hala, adiós, ya te iré avisando de todo.

-Matt... -cada vez más irritada- eres un cerdo asqueroso.

-insúltame, -con una sonrisa burlona- tú eres la perra que me traicionó. -y cierra la puerta bruscamente.

Sora nuevamente rompe a llorar de frustración.

-maldito... pero si necesito que mi hijo tenga un padre... aunque con ello mi felicidad... no me queda otro remedio... además... le sigo queriendo...

CONTINUARÁ...

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Notas de la autora:

Solucionado por fin el problema que tenía con mi ordenador, puedo volver a publicar tranquilamente los fics. Y de paso, a los capítulos les he agregado alguna que otra cosilla.

Sé que queréis leer ya el capítulo 6, pero tened paciencia. Por suerte ya está pasado a ordenador.

A cindymon herrera, hace unos días te mandé un email pero me ha sido devuelto. Tranquila que no me he olvidado de ti.

'Atori'