LEALTAD

Por Nina Davis

Las gotas de la primera lluvia del año comenzaron a caer en Londres.

Integra Wingrates Hellsing podía escucharla, pero desde su celda en el sótano no podía verla.

La vista fijada en la pared, la mirada pérdida. Sin poder dejar de pensar.

Traidores. Después de todo lo que había hecho por el país.

Para la opinión publica, la institución Hellsing era sinónimo de traición a la patria. Todo el mundo creía que habían intentado eliminar a la reina.

Podía entenderlo, el plan maestro de su majestad. Obtendría los nombres de los verdaderos traidores en la Mesa Redonda. Pero ¿cuánto tiempo tomaría eso¿Semanas¿Meses¿Años?

¿Cuánto tiempo pasaría confinada en esta asquerosa mazmorra?

Si, ella estaba aquí, encerrada quien sabe por cuanto tiempo, pero al menos estaba viva. Peter Ferguson no podía decir lo mismo. Y Walter que se arriesgo tanto, fue casi un milagro que sobreviviera a la caída del helicóptero. Siempre preocupado de mí, de la manera que un soldado protege a su capitán pero más cercano a lo que haría un padre por su hija.

¿Y los soldados¿Cuántos habían muerto ese día? La mayoría. El resto no estaba mejor, todos heridos y todos prisioneros. Exceptuando a Seras, por supuesto. No tengo idea de lo que han hecho con ella, pero espero que no esté en una celda. Es un vampiro pero aún es una chiquilla.

Me preguntó por que él la convirtió.

¿Tal vez como última señal de rebelión, para demostrarme que, aún cuando está bajo mi control, puede tomar sus propias decisiones¿Qué no está sometido a mí por poder sino por voluntad propia?

Quizás los sellos no lo retengan del todo.

Pero eso no me preocupa en lo más mínimo.

Integra suspiró. Al menos no estaba sola en este oscuro y sucio lugar.

Alucard siempre estaría con ella.

No es que ella lo necesitara.

Nunca lo admitiría tampoco.