Capítulo 09: Entre encierros y pasiones ~ Epílogo


Ver a Harry Potter metido en la biblioteca, cuando el día afuera parecía el mismo edén y el cielo pedía ser recorrido con una escoba mágica, era una clara prueba de que la magia existe y lo imposible no es más que una palabra sin sentido.

Harry tenía una barbilla arrimada en la palma de su mano mientras sus ojos se posaban en la impecable y admirable letra de Hermione, la joven de cabello castaño y lleno de ondas que era más importante para él que el aire mismo.

Le había tomado casi la mitad de su existencia en darse cuenta de ello.

Sus ojos verdes habían vuelto a adquirir ese semblante de misterio e intriga y desafío, con un brillo inexplicable, quizá sea esa sensación de 'me enfrentaré al mañana con la frente en alto' que él había recuperado. La indiferencia y frialdad de su mirada se habían derretido en días anteriores debido a un extraño (quizá bendito) acontecimiento en su habitación cuando él menos lo esperaba pero más lo necesitaba.

Y mientras más Harry pensaba en ello más se convencía de que la situación le dejaba con una sonrisa que ni Snape y sus innumerables pociones complicadas podrían borrársela. Él estaba seguro de que la próxima vez que se vaya a enfrentar a un dementor recordará entonces ese sutil contacto que le sacudía hasta el alma y su ciervo plateado casi parecerá un elefante con cuernos.

Y ahora que pensaba en ella... ya era hora de que apareciera para otra clase sobre Pociones y Encantamientos, aunque de esto último Harry estaba convencido a ojos cerrados que no existe otra mujer mejor en esto que ella, y bien fascinado que estaba con ella. El joven se pasó una mano por el cabello y suspiró resignadamente.

Conociendo como la conocía seguro que ella se entretuvo en la sección de complicados embrujos, para darles una leída (según el vocabulario de Hermione Granger, porque para el de Harry eso significa memorizarlos) aunque por ver ese brillo en reflejado en sus ojos castaños y esa sonrisa de superación personal constante, Harry era capaz de comprarle la suscripción a los catálogos de libros mágicos.

«Pero si ya lo hiciste» le dijo una voz en su cabeza. Y Harry sonrió levemente a su lado intelectual que de cuerdo últimamente ya no mostraba nada.

Es verdad – susurró para sí mismo aun recordando los ojos abiertos de Hermione cuando recibió un pergamino de la librería La Magia y Tú para que escogiera cualquier libro y lo recibiría en cuestión de 24 horas (apenas enviada la lechuza de pedido) en donde sea que ella estuviera.

Harry hizo una pequeña mueca de fastidio. Parecía que tenía que ponerle en claro a Hermione que ese ofrecimiento es en serio porque según su estado de cuenta del Banco Gringotts, en donde tiene guardado sus galeones, no se ha hecho ninguna transacción a favor de la librería La Magia y Tú.

Aunque siendo sinceros, Harry lo hizo más por nada por ser el último acontecimiento amable que tenía con ella. Desde entonces le había tratado con indiferencia e incluso siendo tosco de manera verbal para que se apartara de él.

«Bien ella pudo haberse vengado de esta patán forma de actuar y haberme dejando en bancarrota al pedir millones de libros» Harry sonrió satisfecho de que Hermione no fuese ese tipo de mujeres rencorosas ni mucho menos abusivas.

Ella es la perfecta mezcla de la prudencia con el impulso. Con una terrible manía por llevar las cosas por el lado correcto y una obsesión paranoica por aprender cada vez más. Y consideraba a Hogwarts: Una historia como el libro que debe ser leído y releído a diario. (Y cómo la amaba con cada una de esas características) Es por ello que la veía con el nada pequeño libro abierto mientras traía una mochila con un montón de libros más, de grosor que se veían amenazadores.

Inconscientemente Harry recordó que Ron le había dicho que no debía dejar que Hermione le encerrara en la biblioteca.

El joven se levantó de su sitio y fue hacia ella, tomando el pesado bolso... ¿Estaba pesado? Por el contrario y Harry sonrió al notar que su amiga le había puesto un hechizo para volverlo ligero como una pluma. Aun así Hermione sonrió por su amabilidad.

Se sentaron en la esquina que anteriormente Harry había ocupado mientras la esperaba. Hermione dejó a un lado el libro de centenares de páginas y comenzaba a sacar uno a uno los libros del bolso mientras murmuraba en voz bajita lo que contenía cada uno de ellos y cuán útiles pueden ser.

Harry frunció el entrecejo, y sino fuera porque él mismo es un mago, vería extraño cuántos libros cabían en esa mochila, la que seguramente Hermione también había hechizado.

Las pilas de libros perfectamente acomodados, para que no se derrumbaran, pronto llegó a rodearlos como si fuesen una inmensa muralla.

«Hey! Esto se parece a mi habitación» pensó el lado intelectual de Harry entusiasmado, aunque su lado alegre estaba observando decididamente el cielo despejado.

Harry suspiró profundamente y se acomodó más junto a Hermione, preparado para una intensa tarde de estudios, puesto que el examen de cierto profesor de pelo grasiento estaba ya cerca.

Hermione observó alrededor de toda la pila de libros, se pasó nerviosamente la mano derecha por el rostro, en donde se veía en su muñeca derecha unas pequeñas marcas que habían desaparecido en el transcurso de los días (al igual que la que ella portaba en el cuello) gracias al ungüento de la señora Pomfrey, la enfermera del Colegio.

Cuando Harry había descubierto que las marcas que Voldemort había dejado en Hermione habían marcado su piel, lo primero que ambos pensaron fue en ir a la enfermería del Colegio, aunque para hacerlo tendrían que dar un montón de explicaciones que verdaderamente no tenían ganas de dar.

Entonces lo que había hecho Harry era tomar la muñeca de la mano de Hermione, y murmurar constantemente el hechizo transformación–desvanecimiento que les había enseñado no hace mucho la profesora McGonagall hasta que logró hacerse una marca parecida en la muñeca derecha. Harry fue corriendo a donde la enfermera Pomfrey para decirle que El monstruoso libro de los monstruos (inocentemente oculto en el baúl de Harry, aún amarrado con un cinturón desde el tercer año) le había mordido en un intento de él por querer donarlo a una librería.

Después de que la señora Pomfrey le había regañado el ser tan desconsiderado con un pobre libro, accedió a analizar la marca que tenía Harry (la cual, para pánico de Harry, desapareció a los 3 minutos y para su alivio no volvió a ser analizada por la enfermera) y entonces le dio una crema curativa por ser una herida de considerable daño, según las propias palabras de la enfermera. Y Harry tenía que aplicarse la crema 4 veces al día, así que él le dio las instrucciones y el ungüento a Hermione.

Las marcas de Hermione iban desapareciendo cada vez más sin dejar algún signo de que alguna vez habían estado ahí, Harry verificaba eso cada vez que lo recordaba (además que aprovechaba para apartarle el cabello del rostro cuando buscaba verificar la marca que ella portaba en el cuello)

Ahora en la biblioteca, con Hermione buscando un algo con sus ojos, Harry pensaba que ella estaba considerando que eran poco los libros traídos, considerando todo lo que necesitaban aprender, aunque estaban prácticamente encerrados por montones de textos como si fuesen ladrillos formando paredes.

Y entonces Harry sintió repentinamente una sacudida agradable en la boca del estómago, extenderse a lo largo de todo su cuerpo, provocando una corriente eléctrica en la médula espinal, al sentir el roce de la nariz de Hermione contra la suya.

Harry ya sabía lo que venía luego de ello porque ya lo había experimentado.

Todo había ocurrido tal como lo había dicho su parte intelectual. Harry llevó a Hermione en medio de su mente, pasando por todos los sitios que el intelectual había mencionado y luego de llegar a la habitación con carteles de jugadores de Quidditch, ella comenzó a sentir que despertaba de un profundo sueño, que era el instante en que su mente se reconectaba a su cuerpo.

Al parpadear algunas veces Hermione tuvo que acostumbrarse a la poca luz del cuarto. Se acomodó más en su sitio, porque por un lado se sentía tan bien en ese lugar y por otro la semi–obscuridad de la habitación de Harry la invitaban a quedarse por toda la eternidad si era necesario.

Escuchó un suspiro proveniente de la masculina boca de su acompañante, y sonrió satisfecha.

¿Cómo te sientes? – indagó Hermione con suavidad.

Mucho mejor – admitió Harry deslizando una mano por la cabeza de la joven, dejando que sus dedos juguetearan con las ondas castañas que formaban parte de la larga melena. Hermione nunca había escuchado tan cercana la voz de Harry como cuando su oído estaba pegado al pecho de él, el cual subía y bajaba conforme respiraba profundamente.

Estaba pensando – dijo Hermione – en algo que hará que te sientas un poco mejor.

Harry intentó visualizarla en medio de la poca luz y poder interpretar mejor sus palabras, pero sólo observó la sombra de Hermione acercándose a su rostro y comenzando a acortar la distancia entre ellos.

Lo primero en sentir fue el roce de las puntas de sus narices y en menos tiempo el ligero roce de sus labios contra los de él fue más que suficiente para hacerle sentir que ni la mejor escoba del mundo mágico podrá hacerle volar por los cielos y casi sentir el paraíso como lo logró la caricia que nunca jamás imaginó sentir.

Luego de aquel día fueron algunas veces en que este episodio se repitió como cuando se encontraban en un solitario pasillo, y en los que otros se frustró como cuando estaban desayunando en el Gran Comedor y Hermione había justificado el acercamiento debido a que Harry se había manchado la mejilla con un poco de manjar.

Pero ninguno de esos momentos había durado tanto como el actual. Y no era que Harry lo reprochara o estuviera quejándose.

Estaba simplemente encantado de que Hermione le encerrara en la biblioteca, y deseaba que ella lo hiciera todas las veces que tuviera ganas.


Los caracteres corrían largamente a través de una pantalla plana, de 17 pulgadas. La velocidad de procesamiento de los datos era la envidia de cualquier diseñador gráfico, programador o alguien especializado en alguna rama de la era tecnológica. Incluso hasta de los mejores lectores del mundo debido a que el ser frente a este monitor leía los acontecimientos a una velocidad simplemente sorprendente.

Es increíble como puedes estar en eso en un momento como el de ahora – murmuró un joven de apariencia idéntica al ser que vigilaba los datos del monitor, claro está que existían algunas diferencias como que uno portaba gafas y el otro tenía raspones en el rostro producto de innumerables batallas, además de que el intelectual utilizaba camisa amarilla y el valiente y guerrero una verde.

Cada quien queda atrapado en lo que le apasiona – se justificó de manera solemne el intelectual – Y lastimosamente esta es la desventaja de que Harry volviese a tener control de sus emociones, nuevamente estamos encasillados en un mismo sitio. Verdaderamente me estaba acostumbrando a mi propio espacio.

¡Eso es, Harry! – se escuchaba emocionado a su lado feliz – ahora posa una mano en su rostro, lentamente... no te apresures, aún hay tiempo. ¡Y pensar que quería ir a volar! ¡Esto es muchísimo mejor!

¿Y tú? ¿Por qué no estás reunido con ellos? – indagó el intelectual – Es lo que todos habían estado esperando, que los complementos que son la personalidad de Harry y Hermione finalmente encajaran como dos piezas de rompecabezas, como lo son la armonía y el balance entre la amistad incondicional y el amor basado en respeto y admiración mutua.

Cada quien reacciona en esta situación conforme lo es su personalidad. En mi caso no necesito estar compartiendo esta sensación porque no vamos a esperar a que Voldemort les ataque mientras están ocultos, compartiendo un momento especial, en una esquina de la biblioteca de Hogwarts.

¿Y tú? – indagó el intelectual volviéndose hacia el joven de camisa remangada y gris.

Les costó un poco de tiempo antes de que esa parte de Harry se atreviese a hablar.

Me es incomodo estar en un momento así. – murmuró suavemente, como si temiese que cada una de sus palabras ofendiera a sus interlocutores – Estuve presente la primera vez y las manos de Harry se congelaron entre la incredulidad y el miedo a que todo fuese un sueño.

Básicamente seguirás presente, tal como lo estamos todos en estos instantes, sólo que de una forma más pasiva – razonó el intelectual con su ya acostumbrado tono racional – Además, aunque te cueste creerlo, tu presencia es necesaria, no sólo para que Harry se refrene en algunos casos (para que piense quiénes pueden salir lastimados por sus impulsos y arrebatos) sino para casos como este, en que el temor de que algún día ella deje de amarlo, no lo asimile de una forma negativa sino que lo impulsen a ser una mejor persona, digno de estar a su lado.

El joven de vestimenta verde se cruzó de brazos, un tanto pensativo.

Bueno, inconscientemente Harry siempre buscó estar a la altura de Hermione – comentó recordando la vez que se empeñó a estudiar duramente para no obtener una «T» en sus exámenes y no quedar por lo bajo de la expectativa de ella.

Detalles y más detalles – comentó el intelectual con una sonrisa de autosatisfacción, copiada fielmente de Hermione Granger cuando recibe el boletín de sus calificaciones.

El joven intelectual volvió sus ojos hacia el monitor, mientras se reflejaban en el cristal de sus lentes los caracteres pero a la inversa. Nadie más que él, conocía todo el contenido de lo que se leía en la pantalla. Y todo ese cúmulo de información, emociones de Harry, pensamientos, ideales sobre un futuro junto a la mujer que en la actualidad besaba hasta la saciedad, aprendizaje de nuevas sensaciones, descubrimiento de una forma de llevar una relación, motivos más para no dejarse vencer en la batalla que tiene pendiente en un futuro no lejano y todas las que vendrán en el resto de su existencia (porque la vida está llena de constantes batallas), todo para Harry se resumía en un solo concepto.

«Por ella, por mi Hermione Granger, no me voy a dejar vencer.»

Porque cada quien se encierra en lo que le apasiona, y el intelectual estaba simplemente apasionado con Hermione Granger, aunque él mismo jamás pudiese explicar con teorías su interés genuino en ella.

Fin del proyecto.


Notas finales: Me disculpo enormemente por la tardía para subir este capítulo final. El trabajo más estudios más cuestiones familiares no me dejaban siquiera abrir mi correo electrónico, incluso me he desaparecido del msg y lastimosamente creo que será por una temporada, que espero no sea larga, yo sin mis chats me siento morir, pero bueno... la vida real llama.

Ahora estoy proponiéndome firmemente subir cada semana ficts o nuevos capítulos, y para presionarme más voy a seguir al mismo ritmo La Otra Mitad, Encerrado en otro mundo, encerrado en... y también mi casi dejado Olvidar es Imposible. También verán ficts de un capítulo que estoy realizando, por ahí James y Lily en un oneshot que estoy loca por publicar y regalito de cumpleaños pendiente (Ay, Ire, lo siento mucho T.T) y más locas ideas que rondan mi mentecita shipperiana más alborotada por el trailer visto.

Espero con muchas ganas verlos en mis otros ficts. Gracias por el tiempo en que se tomaron para leer esto. Les quiere,

Hikari.


Harry Potter y Hermione Granger pertenecen a la escritora Joan K. Rowling, la causante de que pase parte de mi existencia escribiendo ficts (principalmente sobre estos dos), todo lo escrito y utilizado es hecho sin fines económicos, sólo quiero entretener (y de unir más partidarios al ya saben qué n_n)

Y se buscaban mutuamente por medio de la tela que los separaba, y al hallarse el primer impulso de ella fue abalanzarse a sus brazos, a la altura del cuello. ¿Y él? ¡Sí! Rodeo con sus brazos la cintura de ella… y vino el Flash de una cámara! Y los brazos de ella seguían alrededor del cuello de él, y los brazos de él seguían alrededor de la cintura de ella, incluso llegando a su espalda. 'Amor Juvenil'

¿Qué es esto? ¡TRAILER!

Desde que había leído en los libretos que estaba este abrazo Hr–H antes de que Harry enfrentara al dragón, por Merlín, que he estado como loca deseando ver este bendito momento tan canon. Claro está que los de la warner también están psicóticos XD todos los estamos sin duda alguna. Esto me altera las neuronas tanto como los momentos en los libros, tanto como ver esa escena de Dan y Emma bailando en la cuarta película. Así vengan chorrocientos sextos libros esto es lo que veo, y esto es en lo que creo. Y ya que hablamos de abrazos y sextos libros… antes que nada SPOILER, y en letras bien grandes:


Habían llegado a la enfermería. Al empujar las puertas, Harry vio a Neville yaciendo aparentemente dormido, en una cama cerca de la puerta. Ron, Hermione, Luna, Tonks, y Lupin estaban agrupados alrededor de otra cama cerca del final de la sala. Ante el sonido de las puertas que se abrían, todos los miraron. Hermione corrió hacia Harry y lo abrazó; Lupin se movió hacia él también, mirándolo ansiosamente.

–¿Estás bien Harry?–

–Estoy bien... ¿Cómo está Bill?

Nadie respondió. Harry miró sobre el hombro de Hermione y vio una cara irreconocible yaciendo sobre la almohada de Bill, tan gravemente cortado y rasgado, que parecía grotesco. Madame Pomfrey estaba dando toquecitos a sus heridas con un ungüento verde de fuerte olor. Harry recordó como Snape había curado las heridas de Sectusempra de Malfoy tan fácilmente con su varita.

–¿No podría arreglarlas con un encantamiento o algo?– le preguntó a la enfermera.

–Ningún encantamiento funcionará con éstas,– dijo Madame Pomfrey –he tratado con todo lo que conozco, pero no hay cura para las mordidas de hombre lobo.

–Pero él no fue mordido en luna llena– dijo Ron, quien estaba mirando fijamente la cara de su hermano, como si pudiera, de alguna manera, forzarlo a curarse solo mirándolo fijamente –Greyback no se había transformado, ¿así que seguramente Bill no será un–un verdadero...?

Miró a Lupin con aire vacilante.

–No, no creo que Bill vaya a ser un verdadero hombre lobo– dijo Lupin –pero eso no significa que no habrá alguna contaminación. Esas son heridas malditas. Es improbable que se curen completamente, y Bill puede tener algunas características de lobo de ahora en adelante.

–Dumbledore podría conocer algo que funcione, pienso...– dijo Ron –¿Dónde está? Bill luchó contra esos maniáticos bajo las órdenes de Dumbledore, se lo debe, no puede dejarlo en este estado.

–Ron, Dumbledore está muerto– dijo Ginny.

–No– dijo Lupin cambiando desesperadamente la mirada de Ginny a Harry, como esperanzado en que este último la contradijera, pero cuando Harry no lo hizo, Lupin se desplomó en una silla al lado de la cama de Bill, con sus manos sobre su cara. Harry nunca había visto antes a Lupin perder el control; se sintió como que se estaba entrometiendo en algo privado, indecente. Se volteó y captó la atención de Ron, intercambiando en silencio una mirada que confirmaba lo que Ginny había dicho.

–¿Cómo murió?– susurró Tonks –¿Cómo pasó?

–Snape lo mató– dijo Harry –Yo estaba ahí, lo vi. Llegamos a la torre de Astronomía, porque era el lugar donde estaba la marca... Dumbledore estaba enfermo, estaba débil, pero creo que se dio cuenta de que era una trampa cuando escuchamos pasos subiendo en las escaleras. Él me inmovilizó, no pude hacer nada. Yo estaba bajo la capa de invisibilidad, y entonces Malfoy atravesó la puerta y lo desarmó...

Hermione se llevó las manos a la boca y Ron gimió. El labio de Luna temblaba.


Harry Potter y El Príncipe Mestizo. Capítulo 29 El Lamento del Fénix

A ver, considerando desde que Hermione corrió hacia Harry y lo abrazó, hasta cuando se llevó las manos a la boca (y suponiendo que aquí dejó de abrazarle porque aún no dice cuándo fue que se rompió el abrazo) n.n psicótica al ataque.

Nos vemos en otra historia.