Advertencia: Este fict contiene información de los 5 libros de Jo Rowling, también contiene ideas alocadas y teorías que se me ocurrieron explorando el famoso '¿Qué pasaría si...?' Y por cierto, si no soportan el romance Hr/H pues andan leyendo a la autora errónea, igual les digo a los que no le dan cabida al D/G, y para quienes les agrade estas parejas quedan advertidos que en este fict se verán enfoques muy diferentes.

Dedico este presente proyecto a la autora Dama-blanca, debido a lo mucho que me tuvo pensado mucho con su sensacional escrito Harry Potter y la Última Profecía. Espero que resulte de tu agrado.

Y para finalizar... este fict se da a finales del Séptimo Año, cuando Harry se está enfrentando al Maestro de las Artes Oscuras, el tenebroso lord Voldemort.


Capítulo 01:
¿Salto dimensional?


Los objetos estaban destrozados por todo el salón, unos pergaminos ardían entre las llamas producto de la energía mágica de un mago de ojos rojizos.

El corazón de Harry latía con ferocidad, sentía un palpitar en la garganta y un intenso dolor en la frente que se le extendía a lo largo de las sienes. Pero no era el momento de darse por vencido, no era el momento de pensar en sus malestares físicos.

- ¿Cansado ya? - la voz era suave y gélida al mismo tiempo, denotando con claridad un desprecio intenso, como ningún otro ser humano, mago o muggle, hubiese sentido en la vida - Harry Potter -

- No mientras sigas respirando, Voldemort - le respondió desafiante, apretando los dientes al mismo tiempo que aprisionaba sus puños.

El espejo que estaba detrás de Harry no mostraba una exacta réplica de lo que sucedía en la habitación. Por el contrario, si Harry se volteaba, se vería a sí mismo cansado, agitado, un poco herido... y su mayor enemigo derrotado a sus pies. No era algo que agradara al joven mago, pero sin duda alguna era lo mejor que podía pasarle.

El destino estaba sentenciado desde hace prácticamente diecisiete años atrás: era él o el mal nacido que estaba enfrentándolo. Sería víctima o victimario.

Muchas noches Harry se las pasó en vela pensando en aquella posibilidad. No quería mancharse las manos de sangre, pero tampoco podía permitir que Voldemort ganara. No sólo Harry moriría. Casi podría jurar que la siguiente en caer sería Hermione, y a ella le seguiría Ron y a este su familia.

Harry sintió la ira recorriéndole el cuerpo y envenenándole la sangre. Lo odiaba por ser el asesino de sus padres, lo odiaba por haberle quitado la oportunidad de crecer como alguien normal (si acaso el ser mago se podía considerar normal) y más que nada lo odiaba por meterse en sus pensamientos, por haberle hecho caer más de una vez en juegos sucios y falsos.

«Hermione en peligro... Ja!» Harry pensó despectiva y rabiosamente. La ira se acumuló más en su ser al ver la amplia sonrisa de su enemigo «Y sé que me estás escuchando, maldito. Pero te juro que de esta no te escapas, no vivirás para contarla! »

«Será mejor que así sea... Porque si sobrevivo puedes dar por hecho que tu asquerosa sangre sucia no vivirá para ser tu mujer» Voldemort entrecerró más su rojiza mirada, imaginando el cuerpo inmóvil y sin vida de la joven haciendo estremecer el interior de Harry al ver también aquella horrorosa imagen «Te afecta ¿Verdad¡Te afecta y mucho¿Quién lo hubiera dicho? El 'niño que vivió' enamorado de una impura»

- Maldito... maldito y mil veces maldito - masculló Harry pasando una mano por su ardiente cicatriz. Era como si por medio de aquella herida en forma de rayo fuera la apertura por la cual escapaba un intenso calor que lentamente se expandía por todo su cuerpo.

- Entonces demos por terminado esto - Voldemort blandió su varita mágica y lanzó sus siguientes mortales palabras.

Harry apenas escuchó la maldición, no tuvo tiempo de pensar, simplemente se lanzó contra el piso y rodó lo más rápido que pudo para tomar su varita mágica, que estaba a escasa distancia.

El rayo verde golpeó al espejo Oesed, y como todo espejo, rebotó la energía. Pero este instrumento nunca fue normal, ni siquiera en el mundo mágico.

Harry vio el rayo dirigirse en su contra, y apenas tuvo tiempo para invocar el mismo hechizo que su enemigo. �¡Aquel hechizo mortal!

El rayo que desprendió la varita de Harry fue más potente que el que lanzó Voldemort, y ese rayo verde volvió a chocar contra el espejo.

Aquella fuerza mágica fue demasiado para un sólo objeto. Y, como si tuviera vida propia, rebotó los ataques a aquellos seres que le habían lanzado. La energía que golpeó a Voldemort le dio directo en el pecho, luego volvió contra el espejo, atraído como metal a un imán.

Y Harry esta vez no fue lo suficientemente veloz para esquivar aquella fuerza mágica, la que golpeó su frente... la que cayó en su cicatriz.

Harry sintió como si su alma fuera sacada abruptamente de su cuerpo. Pero eso no era posible... �¡Él no podía morir!

«No debo morir» pensó con lo último que le quedaba de fuerzas «Si muero... Voldemort habrá ganado»

- �¡Harry! - escuchó una fémina voz que él reconoció al instante.

«�¡Vete¡Hermione, vete!»

Sólo alcanzó a ver cómola chica corría con todas sus fuerzas hacia su cuerpo totalmente inmóvil. Harry se sentía cada vez más ligero, aunque no lo quisiera, aunque luchara con lo que le restaba de energía vital por no perderse del mundo real.

«�¡No te acerques más¡Ándate!»

Y después... después no supo más.


Harry sintió que su alma regresaba con fuerza a su cuerpo. Y al parecer el cambio fue tan abrupto haciéndole sentir tanto dolor físico por todas partes.

- Harry - escuchó ahora una masculina voz, que también él identificó. Claro que Harry tuvo que hacer un poco de esfuerzo para saber de quién se trataba, porque ese tono, y mucho menos esa forma de hablar, no es el que generalmente él usa, peor para dirigirse a él - �¡Harry¿Estás bien? -

Con mucha dificultad Harry pudo abrir sus orbes verdes esmeralda. Lo primero en distinguir fue a Hermione retrocediendo nerviosamente, como si hubiera visto a la muerte en persona.

Pero Hermione no era la única que estaba en la habitación. Harry lo sabía perfectamente.

- Ya despertó - le dijo aquella voz a Hermione, quien (para extrañeza de Harry) comenzó a apretarse las manos en una clara señal de pánico, algo que definitivamente no estaba en la lista de Potter de 'Hermione reaccionará de esta forma por mi causa' - Todo va a estar bien ¿Verdad, Harry? -

El joven de melena azabache frunció el entrecejo entre fastidiado y confundido. ¿De cuándo acá ese cretino le hablaba con tanta familiaridad?

- ¿Qué demonios haces aquí, Malfoy? - reclamó finalmente Harry irritado. Descargando en esa pregunta su irritación al ver que Hermione retrocedía y se alejaba cada vez más de él.

Los ojos grises de Draco se abrieron con notable sorpresa.

- Escuché un fuerte golpe... Sólo vine a ver qué era lo que ocurría - le dijo Draco, siendo notable la forma en que él elegía cuidadosamente cada una de sus palabras.

Harry se sentía extraño con esa forma de hablar de Malfoy. Le faltaba mucho, demasiado, ese arrastre en sus palabras para sentir que él era el verdadero imbécil que siempre había mostrado ser.

Hermione tomó una gran cantidad de aire antes de decir las palabras que Harry jamás pensó que saldría de ella.

- ¡Fui yo! - declaró determinante y nerviosa al mismo tiempo, respiraba con intensidad haciendo subir y bajar aceleradamente su pecho ante tales bocanadas de aire - Te he golpeado con demasiada fuerza. Creo que fue en el preciso instante en que bajaste totalmente la guardia -

- ¿Eh? - atinó a exclamar Harry notablemente sorprendido - ¿Y por qué ibas a atacarme de tal manera? -

Hermione bajó la mirada. Harry al principio creyó que era una farsa de ella para justificar al hecho de que él estuviera tirado en el piso, aunque no había nada que discutir. Cayó por estar luchando contra Voldemort. ¿Qué había de raro en eso? Lo raro era el descubrir que el infeliz de Voldemort no estaba ahí.

Hermione miró a Draco provocando que el interior de Harry se revolviera en repulsión. Más aún cuando el rubio le asintió a la chica y luego se puso junto a ella, como si fuera a defenderla. Entonces, y sólo entonces, ella se sintió con el suficiente valor de seguir hablando.

- ¡Me asustaste demasiado! No soporto que hagas esas amenazas - la voz le temblaba terriblemente. Harry se sintió plenamente dolido ante la forma en que ella se expresaba, como si él fuera capaz de hacerle daño - �¡No quiero que lo hagas! -

- Cálmate - le solicitó Draco claramente nervioso al mismo tiempo que miraba fugazmente hacia la puerta cerrada del salón. Él estuvo a punto de posar una mano sobre el hombro de Hermione, pero la mirada de pocos amigos que en ese instante Harry le dirigía, le hizo cambiar de parecer - No sea que venga Potter -

- A-quí-es-toy - le replicó Harry odiando a Draco por el hecho de que lo tomara con un estúpido. ¿Cómo va a hablar sobre que él apareciera cuando ya estaba ahí?

El rubio frunció el entrecejo antes de soltar las siguientes palabras:

- No te hagas el idiota. Me refería a tu padre -

Continuará...


Notas finales: ¿Qué tal? La corté aquí porque esto es demasiado para procesar. Advierto que hay sorpresas tras sorpresas en esta historia, no me adivinarán la trama con facilidad, de ello estoy segura! nn espero sus críticas, comentarios constructivos y demás en el precioso review.

Harry Potter y Hermione Granger pertenecen a la escritora Jo Rowling, la causante de que pase parte de mi existencia escribiendo ficts (principalmente sobre estos dos), todo lo escrito y utilizado es hecho sin fines económicos, sólo quiero entretener (y de unir más partidarios al ya saben qué nn)


- Verás - dijo Hermione adoptando un aire de paciencia infinita, como si estuviera explicándole a un niño pequeño e hipersensible que uno más uno son dos -, no debiste soltarle en plena cita que habías quedado conmigo.

- Pero..., pero - balbuceó Harry -, pero tú me pediste que nos reuniéramos allí a las doce y me dijiste que podía llevarla ¿Cómo querías que lo hiciera sin decírselo?

- Tendrías que habérselo explicado de otro modo - aclaró Hermione sin abandonar aquel exasperante aire de superioridad - Tendrías que haberle asegurado que te daba mucha rabia, pero yo te había hecho prometer que irías a Las Tres Escobas, y que en realidad no tenías ninguna ganas de ir allí porque preferías mil veces pasar todo el día con ella, pero desgraciadamente creías que no podías darme el plantón; y tendrías que haberle pedido por favor que te acompañara, porque así podrías librarte antes de mí. Y no habría estado de más mencionar lo fea que me encuentras - añadió Hermione en el último momento.

- Pero si yo no te encuentro fea - repuso Harry, desconcertado.

Su amiga se rió.

- Eres peor que Ron, Harry. Bueno, peor no -

Harry Potter y La Orden del Fénix Capítulo 26 Visto y no visto Pág. 591