¡Hola a todos! Perdón por tardar tanto en actualizar… es que estaba de vacaciones fuera de España y me resultaba muy difícil escribir jejejeje. Bueno, espero que os lo estéis pasando genial estas vacaciones y si a alguien le que queda poco… pues… no hay problema ¡pronto están las de navidad!

¡Ah! Lo siento pero no voy a poder contestar a los reviews del capítulo anterior… es que me tengo que ir otra vez jejejejejeje. Pero contestaré a los de este capítulo, si tengo suerte y los tengo claro, y a los del anterior ¿vale¡Ah! Otra cosa… este es el final pero es bastante largo ¿eh? Así no os dejo con la intriga durante una semana más… espero que os guste el desenlace si no pos… oye, que una crítica nunca viene mal.

Todos los personajes utilizados pertenecen a JK Rowling, La Warner y a cualquiera que haya pagado los derechos. Por cierto la idea del pastel lo saqué de un fic… lo que pasa es que no me acuerdo muy bien de cómo se llamaba… lo siento…

¡Espero que os guste!

Aio!

Por mucho que la grites no se va a despertar…

Me importa muy poco lo que digas Malfoy… estoy seguro de que conseguiré despertarla.

Se encontraban en una amplia habitación privada del hospital de San Mungo. Cuando derrotaron a Voldemort y el escudo cayó todos sus amigos corrieron a su encuentro. Al llegar descubrieron a los dos chicos en el suelo desmayados y un socavón en la tierra; seguramente perteneciente al gran señor de los mortifagos. Dumbledore se acercó rápidamente a ambos para comprobar si aún seguían con vida. Durante los escasos segundos que duró su comprobación los demás contenían la respiración. Ante la respuesta positiva del director todos estallaron en gritos de alegría mientras comenzaban a imaginarse el nuevo mundo sin esa maldita amenaza. Ron se agachó para poder coger el cuerpo aparentemente inerte de su amigo y lo elevó personalmente ayudado por su director. Malfoy se dirigió rápidamente al sitio en el que estaba Hermione aún inconsciente y la levantó en brazos. No aceptó ayuda de nadie. Se dirigieron a la entrada del bosque mientras que Alberthford recogía una piedra del suelo y la transformaba en un traslador seguro para llegar al hospital de San Mungo. No pararon hasta conseguir que un medi-mago reconociese a sus amigos. Ambos fueron llevados a una habitación privada al descubrir la identidad de los enfermos y las circunstancias que rodeaban su estado. Así pasaron tres días. Tres días en los que ambos seguían inconscientes. Tres días en los que sus amigos estuvieron a su lado. Después de ese tiempo Harry comenzó a reaccionar. No tardó ni dos horas en despertar del todo. Después de ser debidamente informado de dónde se encontraban le hicieron comer a pesar de que no quería probar bocado hasta que su novia despertase. Pasaron las horas y ella no despertaba. Eso no era nada bueno. Por eso Dumbledore le pidió a Harry que relatase exactamente lo que pasó en aquella batalla. Al terminar de oír el relato el director se sentó cansado en una de las sillas. "¿Dices que se oyó un murmullo antes de que desapareciera?" fueron las únicas palabras que salieron de la boca del anciano. El moreno no pudo más y le exigió que le explicara el porqué de esa pregunta. "Porque – respondió con mucho pesar - ¿sabes que Tom siempre estuvo obsesionado con la idea de la vida eterna verdad? Pues mucho me temo que antes de morir hizo un conjuro. Un conjuro que tiene que ver con Hermione". Harry tuvo que sentarse porque sintió que todo le daba vueltas; cayó completamente desmayado.

No creo que vaya a despertarse así – susurró Ron que se había sentado en una silla al lado de su amigo.

¡Dejadme en paz! Es muy fácil criticar y no ayudar ¿verdad? – Harry estaba completamente desesperado; ya no sabía qué es lo que podía hacer para despertarla.

Harry – Dumbledore había entrado en la habitación y le puso una mano en el hombro para intentar calmarle – mucho me temo que el señor Weasly tiene razón. Por mucho que le grites no despertará.

¿Tiene alguna solución? Porque si es así me encantaría escucharle – dejó suavemente a Hermione otra vez tumbada mientras él se situaba en el borde de la cama escondiendo su cabeza entre las manos - ¿Por qué está pasando esto? – susurró desesperado – le vencí… no debería estar ocurriendo esto… ¡es injusto! Deberíamos estar todos juntos celebrándolo no en esta habitación intentando saber qué demonios le hizo a Hermione… - parecía a punto de llorar.

Creo que sé lo que ocurrió – dijo Dumbledore de repente. Todos le miraron esperando impacientemente una explicación – el último murmullo que oíste se trataba seguramente de un hechizo… una magia muy antigua. Una magia que, por desgracia, no conozco muy bien.

¿Qué significa eso? – preguntó con rabia el moreno.

Significa – le contestó con paciencia – que no se conoce ninguna forma de parar lo que le está pasando a la señorita Granger.

¿Qué! – gritaron a la vez todos los chicos que estaban escuchando la explicación de su director.

Vaya al grano… - le pidió Harry con la voz llena de resentimiento – No le permito que divague… ¡estoy harto¡dígame de una vez qué es lo que le está pasando! – exigió levantándose de la cama.

Voldemort quiere renacer Harry – se acercó a él lentamente – y necesita a Hermione.

¿Quiere decir que?... – comenzó a susurrar el moreno mientras giraba la cabeza y miraba aterrado a su novia.

Exacto. El último hechizo que recitó Voldemort era para poder renacer en el vientre de la señorita Granger.

¿Es eso posible? Quiero decir que… bueno… - a pesar de la situación las mejillas de Ron comenzaron a arder.

Él se ha introducido, por así decirlo, en sus sueños. Mucho me temo que se aprovechará de una situación en la que ella esté cómoda para… bueno, no sé si me explico muy bien…

Lo que me está queriendo decir es que se ha introducido en sus sueños para poder suplantar a alguien con quién ella querría tener descendencia ¿verdad? – preguntó de repente Neville quien comenzaba a entender la situación.

Mucho me temo que sí señor Longbottom.

Pero eso no es posible… quiero decir que… - Ginny se había levantado con violencia – eso es antinatural… de los sueños no se puede… ¡ya me entiende!

No hace falta realizar ese acto físicamente; sólo es necesario terminarlo en el subconsciente de alguien. Esa es la verdadera magia oscura. La verdad es que se prohibió hace mucho tiempo… no sé de dónde la ha sacado. Pero en definitiva tenemos que sacarle de su mente. Sabe perfectamente lo que debe hacer. Tom se está aprovechando de la debilidad que la señorita Granger siente por…

Mí – terminó Harry la frase de su profesor – Se está haciendo pasar por mí para poder tener descendencia – se sentó nuevamente en la cama derrumbado.

¿Y no hay forma de sacarlo? – preguntó Ginny con rabia.

Creo que hay una forma – respondió el director – Sólo ella puede despertarse. En el momento que lo haga la imagen o lo que quede de Tom desaparecerá. Así de fácil.

¿Así de fácil? – dijo casi alegre Ron – entonces lo único que hay que hacer es echarle un jarro de agua o algo parecido – en cualquier otra situación se reirían pero esa no era una de ellas.

Mucho me temo, señor Weasly, que ella no querrá despertarse.

Tom ha buscado en su interior ¿Verdad? Está haciendo todo de una forma que ella no quiera despertarse… está haciendo sus sueños realidad – susurró Harry.

Así es – se podía notar la derrota en la voz del director – creo que al final conseguirá lo que quiere.

¡De eso ni hablar! – gritó Harry - ¿cree que la legeremancia podría ayudarnos? – era la única idea que se le ocurría.

Puede ser… pero hay que tener mucho cuidado. Será mejor que lo haga yo – Dumbledore se acercaba a Hermione.

No, lo haré yo – dijo decidido el moreno mientras se interponía en el camino del anciano.

Muy bien – aceptó al ver la determinación en sus ojos – pero será mejor que lo hagas rápido. No sé cuanto tiempo puede faltar para…

Lo entiendo – se puso frente a Hermione y le besó en la frente – legeremens.

Es… precioso – susurró ella casi conteniendo el aliento ante el hermoso espectáculo que tenía enfrente. Cuando Harry había pisado el primer escalón todas las velas se juntaron frente a ellos dando una tenue pero firme luz.

No tanto como tú – le dio un suave beso en la mejilla mientras continuaba subiéndola por las escaleras.

¡Qué cosas dices! – reía la castaña – Es usted todo un seductor Señor Potter.

Sólo contigo preciosa – sonrió él. Hermione no pudo contenerse y le besó rápidamente en los labios con todo el amor que pudo. Con mucha dificultad consiguieron llegar al final de las escaleras – La próxima vez tendrás que avisarme… ¡casi nos caemos! – rió.

Bueno… yo… lo siento… no pude contenerme – bajó la mirada avergonzada.

No tienes que disculparte. No se me ocurre una forma mejor de caerme…

¡No seas tonto! – soltó uno de sus brazos para darle un pequeño golpe en el pecho mientras no podía parar de sonreír.

Hemos llegado – le susurró en el oído haciendo que ella temblase. La puerta se abrió de par en par dejando ver una estancia llena de pétalos de rosas blancas; las favoritas de Hermione.

… - no tenía palabras para describir lo que sentía en esos precisos momentos. Vio cómo todo lo que había soñado siempre se había cumplido. Siempre había querido casarse con alguien que la conociese mejor que nadie en el mundo; su mejor amigo. Alguien que la quisiese por encima de todo y de todos; eso se había cumplido sobradamente. Alguien con quien se sintiese realmente cómoda en cualquier situación, con quién disfrutase cada segundo del día; lo tenía delante aún sosteniéndola en brazos. Alguien romántico y tremendamente cariñoso; él se lo había estado demostrando casi desde el principio. Alguien… perfecto. Bueno, para ser sinceros no quería que fuese perfecto. Sólo quería que fuese su otra mitad o, por lo menos, sentirlo como tal. Todos esos pensamientos sólo tenían una cara y un cuerpo. Harry James Potter. Y ahora mismo estaba en sus brazos mirando asombrada una habitación tenuemente iluminada rodeada de los pétalos de su flor favorita.

¿Te gusta? – su voz le devolvió a la realidad. Como única respuesta le besó – Creo que eso es un sí – siguió cuando por fin pudo volver a respirar.

Muy bien… - se apretó aún más contra él - ¿y ahora qué? – le guiñó un ojo.

Ahora… - cerró la puerta con el pie izquierdo mientras comenzaba a avanzar hacia la cama – Esto… - susurró antes de besarla apasionadamente mientras con una mano le acariciaba la espalda y con la otra revolvía suavemente su pelo.

Harry – le dijo en el mismo tono al lado de su oído. No pudo resistir la tentación y comenzó a darle pequeños besos detrás de su oreja mordiéndola suavemente haciendo que él suspirase. Ella sonrió y siguió un pequeño recorrido hasta llegar a sus labios. Besó despacio la comisura de estos haciendo que su marido abriese lentamente los labios esperando ese tan ansiado beso. En lugar de eso subió hasta su nariz rozándola con mucha suavidad. Él no aguantó por mucho tiempo y, sujetando suavemente su barbilla, agachó su cabeza para poder besarla. Las manos de él viajaron por su espalda hasta llegar a los corchetes del vestido los cuales comenzaba a desabrochar. Hermione, al notarlo, le dejó de besar en los labios bajando lentamente hasta su cuello. Sus manos comenzaron a recorrer su torso desatando cada botón que se interponía en el camino de sus labios haciendo estremecer a su marido.

Hermione – al oír su nombre la castaña se irguió quedando frente a él – te amo – le susurró comenzando a besar con devoción su cuello. Eso provocó que las manos de ellas fueran más rápidas intentando deshacerse de cualquier prenda que pudiese entorpecer su cometido. Para trasmitirle todo el amor que él había hecho crecer dentro de ella. Era feliz, muy feliz. Nada ni nadie podrían oscurecer este maravilloso momento.

"Hermione"

"Soy yo… ¿puedes oírme?"

¿Harry? – preguntó extrañada.

Estoy aquí… - contestó su marido con una sonrisa que hizo que ella se derritiese por dentro. Sólo pudo sonreír y volver a sentir miles de besos que lentamente bajaban de su cuello.

"Esto no es real… ¿me oyes?"

"Tienes que despertarte ¡despierta!"

¿Qué es lo que pasa? – preguntó extrañado Harry ya que su mujer se había quedado totalmente paralizada - ¿Te encuentras bien? – la obligó a mirarle a los ojos.

¿Eh? Yo… - no podía creer lo que estaba viviendo. Estaba ahí a punto de… bueno, de estar a solas con su marido y oía voces. Pero no unas voces al azar, no… oía claramente la voz de su actual marido diciéndole que despertase. Aunque pensándolo bien, tal vez se tratase de un truco de alguno de los mortifagos que aún quedaban por el mundo ¿no? No sabía qué hacer.

Vamos Hermione – por un momento sintió que le agarraba con fuerza su brazo derecho. Le miró directamente a los ojos para preguntarle porqué la estaba tratando así y lo descubrió. Tan inteligente para unas cosas y tan despistada para otras. Pero, siempre que estaba con él le pasaba lo mismo. Vio una especie de sombra roja en sus ojos. Una pequeña línea en esos ojos verdes que tanto quería. No era Harry. No se había casado con él. Era un sueño. ¡Un asqueroso aunque plácido sueño!

Espera… - sujetó con ambas manos la cara de él suavemente – tengo una sorpresa para ti – le susurró al oído.

¿En serio? – sonrió. Lo único que hizo fue asentir y sentarse en el borde de la cama al seguirla con la mirada durante su viaje al baño.

No puede ser cierto… no… esto es una broma… no puede estar sucediendo – se decía en el espejo. Pronto las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos. – No puede ser… no puede ser que él… que él sea…

"Voldemort"

¿Harry? – susurró lentamente como si le costase toda la vida pronunciar cada una de las sílabas de su nombre.

"Soy yo… ¿estás bien¿Has?..."

No – contestó en seguida al notar que sus mejillas ardían - ¿Qué es lo que está pasando?

"Voldemort ha entrado en tu mente… tiene que terminar un hechizo que comenzó en el momento que se estaba evaporando"

¿Un hechizo¿Algo que tiene que ver conmigo? – preguntó aún mirando su imagen en el espejo.

"Sí, es muy antiguo. Con él logrará renacer de ti Hermione. Tenéis que terminar lo que supongo que habéis empezado. Pero lo único que tienes que hacer es querer despertarte. Nada más. Sólo eso"

¿Sólo eso? Tengo que querer despertarme ¿Verdad?

"Sí"

Pues yo no veo que funcione… quiero despertarme y ¡no puedo!

"Tu mente y tu corazón tienen que quererlo Hermione. Todo tú"

¿Crees que puede haber alguna parte de mí que quiera quedarse con él por la eternidad¿Crees que quiero que me utilice para volver a la vida?

"No es tan fácil. Está haciendo tus sueños realidad. Es muy difícil renunciar a ellos…"

Hermione ¿quieres que te ayude? – preguntó Harry detrás de la puerta – Se me da muy bien – le dijo con voz seductora.

Yo… - notaba cómo una parte de su cuerpo respondía ante su voz. Él tenía razón. Estaba cumpliendo al pie de la letra sus sueños y había una parte que no quería despertar. No quería volver a la realidad. No quería renunciar a aquello que seguramente no se cumpliría – Enseguida salgo no te preocupes – las palabras salieron de su boca sin casi pensarlo.

"Hermione…"

Muy bien, aquí te espero…

No sé lo que me pasa. Sé que es Voldemort pero aún así… no puedo controlar esa parte. ¿Qué me ocurre?

"Supongo que será parte del hechizo. No te preocupes te ayudaré"

¿Y cómo lo vas a hacer? – preguntó extrañada mientras su mano automáticamente se posaba en la perilla del baño.

"Confía en mi"

Tengo que entrar – dijo Harry una vez que dejó de usar la legeremancia en la mente de la castaña.

¿Entrar? – preguntó Dumbledore impresionado – Pero… eso es imposible Harry… es muy difícil necesitas tener un gran poder y una conexión innata con la persona…

¿Entonces porqué puede entrar ese desgraciado? – Ron se levantó de la cama y se encaró a su director.

Porque él es muy poderoso… - susurró derrotado.

¡Es a usted a quién siempre ha temido! – explotó Draco - ¡No nos venga con tonterías a estas alturas!

Yo no lo sé todo señor Malfoy – contestó calmado conectando su mirada con la del moreno.

Tiene miedo de que le pase algo a Harry ¿verdad? – interrumpió Luna mientras miraba vagamente al techo.

Sí – admitió el anciano mientras apartaba rápidamente la mirada de su alumno.

Pero tampoco quiere que el-que-no-debe-ser-nombrado vuelva a la vida ¿verdad? – siguió la rubia mientras se acercaba lentamente a la cama en la que reposaba la castaña.

Sí – ya no sabía si lo que estaba haciendo era lo correcto. Por culpa de ese sentimiento de sobre proteccionismo Harry había sufrido mucho. Siempre. Durante los siete años que había asistido al colegio. Es más, él mismo se lo dijo. Pero la idea de que aquel pequeño niño sufriese… era demasiado doloroso. No quería que le pasase nada.

¿Por qué se empeña en protegerme? – el moreno rompió el silencio.

No lo entiendes. Yo… - negaba lentamente con la cabeza – no puedo dejar que te ocurra nada. Me lo prometí a mí mismo... a tus padres…

Así que no quieres que me ocurra nada ¿Verdad? – su voz se volvió fría – quieres que sea feliz y que pueda escapar de esta pesadilla ¿verdad? – apretó sus puños dañando sus palmas – Por preguntar… ¿ahora soy feliz? – preguntó con sorna - ¿Qué es lo que tengo que hacer para que me ayudes? – le miró fijamente a los ojos obligándole a que él clavase su mirada en los suyos.

Harry… - nunca antes había demostrado tanta debilidad ante nadie. Sus defensas comenzaban a caer lentamente. Poco a poco la razón comenzaba a asomar separando bruscamente todos los sentimientos de protección.

Está bien – el joven sacó rápidamente su varita y se apuntó a la cabeza - ¿No quieres que sufra y muera? Avada… - soltó decidido a acabar con su vida.

¡Espera! – gritó Neville quien intentaba por todos los medios quitarle la varita.

Muy bien, tú ganas – informó Dumbledore – Te lo enseñaré… pero durará poco; cinco minutos como mucho…

Eso está mejor – se liberó de la mano de Neville bruscamente mientras se volvía a sentar en el borde de la cama de su novia – Soy todo oídos.

Necesitamos una poción. Tienes que beberla y agarrar su mano.

¿Una poción¿Y de dónde demonios quieres que saquemos tiempo para realizarla? – Harry estaba alterado - ¿esperamos a que acaben y después entro en su mente y les felicito¿quiere eso?

No… únicamente debemos decirle a la señorita Granger que consiga tiempo…

¿Sólo eso? – preguntó irónicamente – Está bien… le diré a Hermione que le haga un strip-tease – siguió con una mueca torcida en los labios.

No podemos hacer nada más. Entiéndelo Harry… no podemos hacer milagros…

¿Quiere saber lo que pienso de lo que acaba de decir? – le desafió – Estoy harto de que tus soluciones lleguen cuando nadie las necesita. ¡Te escudas en que todo saldrá bien sin esforzarte¿Dónde está esa extensa sabiduría que se supone posees¿Dónde? – se levantó y comenzó a andar hasta llegar a la ventana.

Harry… yo no puedo hacer nada más… Únicamente podemos esperar a que Severus consiga realizar la poción lo más rápido posible…

¿Y está vez cuanto tardará? – aún seguía mirando por la ventana - ¿Un ciclo lunar en madurar¿Sabe lo que llegará a hacer Hermione si se entera de que dentro de ella se está desarrollando un nuevo Lord¿lo sabe?

Ella… hará lo posible para acabar con él…

Morirá Albus – los demás se taparon la boca para poder contener el grito de sorpresa.

Lo siento. Nunca quise que pasase esto – se disculpó aún sin moverse del sitio. La verdad es que en ese momento se sentía totalmente cansado y sin fuerzas.

Muy bien – el moreno lentamente se dio la vuelta - ¿no hay más opciones verdad? – volvió a sentarse en frente del director – Llama a Snape – contestó a la afirmación de su director.

¿Qué es lo que pasa? – preguntó Severus nada más llegar al cuarto.

Necesitamos una poción para que el señor Potter pueda materializarse en la mente de la señorita Granger.

Esa poción tarda en estar lista un día entero – les informó mientras comenzaba a hurgar dentro de un bolsillo de su túnica sacando un trozo de pergamino.

¡Genial¡Simplemente genial! – susurró Ron - ¿y qué va a poder hacer Hermione mientras tanto?

Me rindo – suspiró Harry.

No sea tan derrotista señor Potter – le habló duramente el profesor de pociones – creo que puedo ayudar

¿En serio? – Neville se acercó lentamente a ese profesor que le imponía tanto miedo.

Sí señor Longbottom – respondió secamente – aquí tengo algo que puede ayudar – le tendió un frasco a Harry – supongo que ya le habrán explicado lo que debe hacer. Bébasela de un trago.

¿Qué? – se había quedado sin palabras mientras sostenía sorprendido el pequeño frasco que le había dado su profesor - ¿es la poción¿cómo supo que la necesitaríamos?

Cuando el director me habló del supuesto hechizo realizado por el Lord Oscuro pensé en la clase de plan que podría tener. Así que únicamente atando cabos, llegué a la conclusión de que en algún momento lo necesitaríamos – informó sin darle la mayor importancia.

Gracias – en ese momento Harry le hubiese dado un beso; aunque no le costó mucho reprimir ese sentimiento. Sonriendo cogió la mano de la castaña mientras se bebía de un golpe todo el contenido del frasco.

¿No te has cambiado? – preguntó sorprendido al ver a su mujer salir del baño con el vestido desabrochado.

Yo… no quería hacerte esperar – se acercó lentamente a él.

¡Pero yo quería mi sorpresa! – exclamó como un niño pequeño al que le han negado una piruleta.

¿Quieres una sorpresa? – le dedicó una sonrisa mientras le besaba fugazmente la mejilla.

Bueno… quizás es mejor no esperar ¿Verdad? – la agarró de la cintura – hemos esperado mucho tiempo – le susurró al oído.

Sí – susurró. Estuvo a punto de ceder y besarle pero una voz en su cabeza le repetía una y otra vez que no debía. Justo cuando sus labios estaban a milímetros de distancia se apartó bruscamente. Tanto que Harry le miró extrañado.

¿Qué es lo que pasa? – la separó unos centímetros de su cuerpo sin dejar de abrazarla.

Tenemos que hablar – le dijo lo más seria que pudo. Había oído en su mente algo parecido a que tenía que conseguir tiempo. La única forma de conseguirla era hablando porque si seguían en esa situación… no respondía de sus actos.

¿Hablar? – preguntó asombrado - ¿quieres hablar ahora¿en este preciso instante? – puso su palma sobre su frente - ¿te encuentras bien?

Harry James Potter – logró hablar con suficiente firmeza para que le soltase preocupado – No puedo esperar más – puso sus brazos en jarras para dar más énfasis a sus palabras.

Está bien – se sentó derrotado en la cama mientras se abrochaba un par de botones de la camisa. De repente en la habitación hacía mucho frío. - ¿de qué quieres hablar? – le miró profundamente.

Es sobre nosotros Harry… yo… no me siento bien. Siento que falta algo – susurró. ¡Claro que faltaba algo¿qué tal su verdadero marido por ejemplo?

¿Qué es lo que falta? Pensé que estaba haciendo realidad tus sueños… - ladeó la cabeza mientras se esforzaba en saber qué es lo que podía estar mal. Porque al entrar en su mente lo vio claro. Memorizó todo lo que había visto y lo puso en marcha. Por supuesto que no quería llegar a ese extremo pero la situación lo requería. Si deseaba reencarnarse debía aceptar cualquier capricho que pudiese tener esa asquerosa sangre sucia. Debía ser extremadamente comprensivo y cariñoso. ¿Qué cómo podía llegar a ser así el gran Lord Oscuro¿El señor del mal¿Aquel que odia a cualquiera que no sea como él¿El que puede llegar a vomitar con sólo oír la risa de un niño? Simple. El instinto de la supervivencia. Había hecho cosas peores para poder seguir vivo el tiempo suficiente como para destruir todo lo bueno que había tanto en el mundo mágico como en el muggle. Sólo había una solución y era esa. Ni más ni menos. Tenía que complacerla en todo porque si no querría despertar. Sonrió disimuladamente. No hay nada que pueda hacer que desee despertarse. Está con el hombre que ama y viviendo un sueño. No hay nada. Estaba totalmente convencido. Así que estaba dispuesto a hacer cualquier cosa; lo que fuese. Ya se sentía humillado por estar a las órdenes de esa aberración mágica pero la recompensa era enorme. Lo que siempre había soñado. Por lo tanto no tenía nada de malo entregarle a ella su último deseo. Ya lo había decidido. Ella no despertaría hasta que él estuviese preparado para poder salir. Después de todo… si se enterase estaba seguro de que haría cualquier cosa por acabar con él. Y la única forma era… morir. Eso no lo iba a permitir. Cumpliría todos sus deseos al pie de la letra durante nueve meses. Más tarde…

No eres tú – se sentó a su lado en la cama – es todo esto, siento como si todo fuese a desaparecer en un instante – ocultó su cara entre sus manos intentando sonar desesperada.

¿Desaparecer? – intentó coger una de sus manos pero no logró que se moviese ni un milímetro. Resignado puso una de ellas encima de su cabeza comenzando a acariciar su pelo.

Creo que… no hemos terminado del todo con él

¿Con él? – estaba desconcertado ¿de qué le estaba hablando ahora?

Voldemort – susurró quedamente.

¿qué! – casi se cae del borde de la cama. ¿Acaso ella lo sabía?

Me refiero a que Tom puede estar aún vivo y vigilándonos – abrió despacio un pequeño espacio entre sus dedos para ver la cara de "Harry" totalmente desencajada por la ira.

¿Tom¿cómo te atreves a llamarme así maldita sangre sucia? – se levantó bruscamente de la cama y de un golpe en el rostro hizo que Hermione quedase tendida en el suelo.

Sabía que eras tú… - le miró directamente a los ojos haciendo que algo dentro de Voldemort se revolviese violentamente. Adiós a su última oportunidad.

¿Estás segura? – sonrió de medio lado – Hubiese jurado que hace media hora no estabas tan segura… ¿o sí?

No vas a conseguir que me hunda – le contestó calmadamente mientras se levantaba del suelo – Aquí él único que está a punto de desaparecer eres tú – se limpió la sangre de la comisura de los labios – me necesitas – susurró – sin mí no puedes volver a la vida – al ver la cara pálida del lord oscuro sonrió victoriosa - ¿quién es el que está hundido ahora?

¿Te crees muy inteligente? – su voz era terrorífica – no hace falta que tú estés deacuerdo en esta situación – se acercó a ella con las manos en alto - ¿Sabes a lo que me refiero verdad?

No puedes usar magia Tom, no aquí dentro – retrocedió levemente.

No la necesito – agarró con violencia las muñecas de la castaña mientras la agitaba con furia.

Yo creo que sí – una nueva voz surcó el aire – deberías soltarla – amenazó.

Potter… - no se había dado la vuelta. En realidad no le hacía falta. Siempre que ponía en marcha uno de sus planes aparecía él.

¿Me recuerdas¡qué emoción! – se acercó a ellos – suéltala.

Muy bien, como quieras – ante el asombro de los dos jóvenes soltó sus muñecas – Nunca podrás despertarla.

¿Cómo estás tan seguro?

Por que – se volvió a sentar en la cama – ni siquiera lo ha intentado cuando yo la estaba amenazando y eso que estaba muerta de miedo – era cierto, aún teniéndola sujeta por las muñecas y con su vida amenazada, no quiso despertar. Ni siquiera había gritado.

Tiene razón Harry – se dirigió a él. En sus ojos se podía ver la derrota. Esa maldita parte la ataba a ese lugar.

¿No hay nada que te pueda hacer cambiar de opinión? – preguntó lentamente mientras se acercaba a ella.

Creo que… - no pudo terminar la frase. Unos suaves labios la habían dejado sin respiración. Aunque al principio tenía los ojos abiertos por la sorpresa pronto tuvo que cerrarlos para poder disfrutar de cada pequeña caricia que recibía. Cuando sintió que la lengua de Harry recorría sin prisa su labio inferior sintió que no podría aguantar más. Siguiendo el ritmo que le marcaba abrió lentamente sus labios para que sus lenguas se encontrasen reconociéndose. Justo cuando pensó que lo único que le impedía abandonar por completo el suelo eran los brazos de él sosteniéndola la sensación paró. Dos segundos después y ya estaba echando de menos los labios de Harry. Se volvió a acercar pero él se alejó.

Vuelvo a repetir mi pregunta – se acercó a escasos milímetros de ella - ¿no hay nada que te pueda hacer cambiar de opinión? – todo su cuerpo reaccionó ante la pregunta. Aquella pequeña parte de ella que no le dejaba escapar de aquel universo alternativo desapareció. Deseó despertar.

¿Qué es lo que pasa? – preguntó aterrado Voldemort cuando vio a la castaña cerrar los ojos a la vez que una sonrisa comenzaba a nacer en su cara – Esto no puede ser cierto… ¡no puede querer despertarse!

Será mejor que no vuelvas – Harry se puso frente a Voldemort – porque si lo haces yo mismo te mataré las veces que haga falta.

¡Sabes que siempre saldré victorioso¡no podéis hacer nada frente a mí! – exclamó enloquecido.

Entonces – le replicó tranquilamente - ¿por qué estás desapareciendo? – sonrió.

Volveré… ¡nunca podréis descansar en paz! – aseguró mientras su cuerpo comenzaba a desaparecer.

Piérdete – fue lo último que alcanzó a oír el gran Lord Oscuro. Aquel mago todo poderoso que había atormentado el mundo mágico con sus acciones. Aquel que helaba la sangre de cualquier criatura viva con sólo sentir su presencia. Aquel que aterrorizaba con sólo mencionar su nombre. Ahora sólo se recordaría como un mago que no pudo acabar con un simple bebé. Ese que tuvo que subsistir a base de alimentarse de un pobre profesor. Ese que, aún recuperando su cuerpo, no tuvo el poder suficiente para acabar con un joven mago. Ese pobre desgraciado que nunca pudo amar. Ese del que sólo quedaban ahora unas partículas que lentamente iban desapareciendo. Ahora usarían su nombre para contar historias de terror en algún campamento alrededor de la hoguera; mientras que los niños se reían entre bromas.

¿Harry? – Ginny se había acercado con cuidado y suavemente le movía el hombro para que despertase.

¡Hermione! – el moreno se había incorporado tan rápido que hizo resbalar a la pelirroja. Antes de que tocase el suelo Neville había llegado a su altura y la había cogido entre sus brazos.

Gracias… - susurró ella con la cara enrojecida.

De nada – sonrió él mientras la ayudaba a ponerse otra vez en pie. Antes de que nadie pudiese reaccionar le besó en la mejilla como agradecimiento. Neville miró a la derecha para intentar ocultar su rostro pero se topó de lleno con Ron. En ese momento comprendió por completo el significado de la frase "Si las miradas matasen… ya estarías muerto".

¿Estás bien?

Sí perfectamente – Harry apartó con bastante brusquedad la mano que el director había apoyado en su hombro - ¿Hermione? – la movió un poco intentando que despertase lo más rápido posible.

… - en ese mismo momento la castaña abrió lentamente el ojo derecho como si el hacerlo le diese mucho miedo. Entornó un poco la vista para intentar si seguía en esa pesadilla. Al ver un par de ojos verdes que le miraban con una mezcla entre euforia y preocupación, despertó de golpe. Sin siquiera averiguar dónde estaba ni con quién estaba se abalanzó sobre él apretándole en un fuerte abrazo. Sin darle tiempo a reaccionar le besó. Le besó como si el futuro no existiese, como si el pasado fuese un recuerdo lejano, como si sólo quedase el presente y ese momento. Un presente en el que estaban juntos; como siempre debió ser.

Ejem… - interrumpió Ron al ver que seguían unidos como si cada uno de ellos fuera la terminación del otro.

¿Qué? – ella levantó rápidamente la mano derecha como si aún tuviese la varita y apuntó directamente al pelirrojo que hacia todo lo posible para no reírse. La verdad es que la escena era muy cómica. Hermione seguía sujetando el cuello de Harry, estaba totalmente despeinada y le apuntaba con la mano echa un puño empuñando una varita imaginaria. Hasta su novio tuvo que aguantarse la risa.

Tranquila – le susurró el chico de ojos verdes mientras suavemente bajaba la mano de la castaña que aún no sabía dónde estaba exactamente – no pasa nada – le sonrió y todos los temores de ella se disiparon como el humo. Ya no tenía nada que temer.

¿Dónde estoy? – preguntó mirando de un lado a otro agitando frenéticamente su melena.

En San Mungo – le respondió Draco que se había sentado a su lado.

En… ¿San Mungo¿qué estoy haciendo aquí?

¿No lo recuerdas? – preguntó extrañado Neville que se había sentado enfrente de la chica.

Recuerdo estar en una habitación con Harry y… - sintió que sus mejillas ardían y en su garganta aparecía un pequeño nudo que no la dejaba tragar saliva con normalidad – esto… bueno… - se había quedado sin palabras ¡todo un milagro!

Tranquila, sabemos lo que soñaste – rió tranquilamente Luna que estaba al lado de Ron.

¿Todo? – exclamó escandalizada. No era posible que lo supieran… ¿o sí? Tal vez… tal vez… ¿lo habían visto todo? Se llevó ambas manos a la boca y mentalmente buscaba un lugar en el que esconderse y no volver a salir nunca más.

¡No todo! – interrumpió Ron totalmente rojo; por el calor que emanaban sus mejillas se podría haber fundido un iceberg – Sólo pues… podemos… imaginarlo… - incómodo desvió la mirada.

¿Imaginarlo? – preguntó Draco con un tono de ¿serás pervertidillo?

¡No es eso! – ahora el que se quería esconder era el pelirrojo - ¡cállate hurón!

Parecéis dos críos… - susurró Luna distraída.

Tú no te metas lunática… - casi escupió el rubio

¡No la llames así! – ambos comenzaron a enzarzarse en una pelea mientras los demás les miraban como si estuviesen totalmente locos.

Hermione – le susurró Harry en el oído - ¿te encuentras bien? Quiero decir… después de todo lo que ha pasado…

Perfectamente – sonrió ella abrazándole otra vez – gracias por salvarme, en serio… pensé que nunca podría salir de allí.

Seguro que habrías encontrado alguna forma tranquila – comenzó a acariciarle el cabello.

No lo creo… me estaba pasando lo que siempre había soñado – confesó con voz temblorosa – y bueno… era difícil dejarlo todo.

Lo entiendo… si se cumplieran mis deseos en un sueño tan vivido no sé si querría despertar…

Bueno¿y si yo apareciese e hiciese lo que tú? – sin darle tiempo a pensar la respuesta de la pregunta cerró sus labios sobre los de su novio. Pero esta vez no cerró los ojos; los mantuvo abiertos. Vio cómo los de él sonreían y lentamente se cerraban para disfrutar de esa muestra de cariño que le ofrecía. Cuando notó que Harry pedía permiso para ahondar más el beso ella cerró los ojos y le cedió el paso.

Siempre igual… a ver si dejáis un rato de pelearos – intervino Ginny poniéndose en medio de los dos - ¿no veis que Hermione lo ha pasado muy mal? Deberíamos dejarla descansar…

Bueno, estoy de acuerdo en que lo ha pasado mal pero parece que ahora lo está pasando mejor – sonrió Neville mientras comenzaba a empujar a sus amigos para dejar a los chicos un poco de intimidad.

Creo que nosotros también sobramos Severus – Dumbledore se había levantado y discretamente hacía que el profesor de pociones se fuese a la puerta.

Ni siquiera me han dado las gracias… desagradecidos – murmuró Snape mientras cedía el paso al director para que saliese. Sin que nadie se diese cuenta echó un pequeño vistazo a la pareja y sonrió. Al segundo se dio cuenta y volvió a ponerse serio.

¿Qué? – Harry se separó bruscamente al oír el ruido de la puerta – Nos han dejado solos…

Yo quería darles las gracias por todo – dijo apenada la castaña – por cierto… ¿cómo te has materializado en mi mente? Para eso hace falta una poción…

Y ser poderoso y tener una conexión innata con la otra persona – terminó el moreno - Creo que cumplo con esas cualidades ¿no? – sonrió.

Bueno si funcionó supongo que sí – se encogió de hombros. Al sentir un pequeño golpe en el hombro sonrió – Vale, vale… eres muy poderoso y todo eso – levantó las manos en señal de rendición – me refiero a la poción ¿de dónde la sacasteis en tan poco tiempo? Creo que se necesita un día entero para fabricarla…

¿Sabes lo de la poción? – al verla alzar una ceja miró al techo – es cierto… eres una sabelotodo así que es normal que estés informada sobre eso…

Harry… aunque estoy débil puedo contigo ¡no lo olvides! – le regañó recostándose en la cabecera de la cama.

Sabes que era una broma – se acercó a ella adoptando la misma postura. Pronto la cabeza de ella se apoyó en el hombro de él – fue Snape el que nos la dio. Sospechó del plan de Voldemort y la fabricó.

Tendré que darle las gracias – murmuró.

Estuve a punto de abrazarle pero me contuve – rió ante la sensación que tuvo.

Seguro que no te costó ¿eh? – bromeó ella.

Me conoces muy bien… demasiado bien – le dio un pequeño beso en la cabeza.

¿Y ahora qué va a pasar?

¿Te refieres a Voldemort?

A todo…

Voldemort está muerto, su recuerdo ha desaparecido y ni siquiera va a poder utilizar a otro pobre mago para que le ayude a sobrevivir. Dumbledore seguirá como siempre, dando consejos en el colegio y vigilando a los alumnos para que no acaben como nosotros – ella sonrió – Snape supongo que seguirá dando clases de pociones como siempre. Alberthford seguirá en Cabeza de Puerco. En cuanto a los demás… - miró un segundo al techo – Ron se declarará a Luna y se harán novios. Neville y Ginny se harán novios, diga lo que diga cierto pelirrojo y Draco pues… supongo que encontrará a alguien que le quiera – se encogió de hombros lentamente puesto que la cabeza de su novia aún descansaba sobre uno de ellos – la comunidad mágica está a salvo y si algún mortifago ha quedado vivo pues se encargarán los aurores. Los muggles como siempre seguirán sin enterarse de nada. Y nosotros pues… no lo sé – la miró a los ojos – supongo que nos perseguirá la prensa y nos aclamarán como a héroes. Pero de una cosa estoy seguro… siempre estaremos juntos

¿Acaso eres un experto en adivinación? – sonrió ella.

Bueno… es que he visto tus sueños y tengo que decirte algo

¿Qué?

Que coinciden con los míos – le guiñó un ojo antes de acercarse lentamente a ella y besarla.

¿Así que coinciden con los míos? – preguntó divertida.

Por supuesto señora Potter…

¿Señora Potter? Bueno… no suena mal…

Suena genial – se volvió a acercar – pero… hay un pequeño detalle que no me gustó

¿Y cuál es? – preguntó asustada Hermione.

Que no me enseñaste cuál era ese regalo… - le susurró en el oído.

Tranquilo, lo verás – le respondió en igual tono mientras comenzaba a darle pequeños besos en el cuello.

EL FINAL DEL-QUE-NO-DEBE-SER-NOMBRADO

El Director de Howgarts, durante la entrevista realizada en el día de ayer, nos confirmó la noticia que reza el titular. Como todos ustedes pueden suponer el entrevistador se mostró totalmente escéptico ante tal revelación. Para hacerle entrar en razón permitió que realizase todas las preguntas que considerase necesarias para poder convencerse del todo. Ni que decir tiene que nuestro corresponsal le tomó la palabra. A continuación les transcribimos íntegramente la entrevista desde el principio hasta el final (también hemos de comunicarles que, debido a la gran insistencia del director, el nombre del-que-no-debe-ser-nombrado aparecerá literalmente escrito)

E.P.: Muchas gracias por concedernos esta entrevista Señor Dumbledore.

A.D.: No hay problema, sinceramente si no me hubiesen llamado lo habría hecho yo tarde o temprano.

E.P.¿De verdad?

A.D.: No parece muy convencido…

E.P.: Me parece bastante increíble después de cómo usted ha estado evitando al Profeta.

A.D.: Tiene razón. La verdad, y espero que no le incomode, es que los anteriores reportajes desprestigiándome a mí y a uno de mis mejores alumnos estaban tan carentes de sentido común que decidí que no era importante intentar desmentirlos. Es más, supuse que serían más felices inculpando a alguien de los fracasos del Ministerio.

E.P.¿Sabe que publicaremos exactamente estas palabras verdad?

A.D.: A riesgo de ser irrespetuoso, no me importa en absoluto.

E.P.: Muy bien, lo que está diciendo es bajo su responsabilidad. Queda avisado.

A.D.: Muchas gracias.

E.P.: Está bien… ¿cuál es esa noticia tan importante que ha de comunicar?

A.D.: Voldemort ha muerto

E.P.¡¿Qué¿Me está asegurando que el-que-no-debe-ser-nombrado ha muerto?

A.D.: Exactamente. Y tengo otra cosa que decir… cualquier mago o bruja debe comenzar a pronunciar el nombre de Voldemort. Es realmente estúpido temer a un simple nombre. Y más si el dueño está muerto.

E.P.: Si esto es una broma de mal gusto le advierto que no tiene ni la más mínima gracia. Por que usted no sienta temor al pronunciar o escuchar el nombre del mago más temido de todos los tiempos no significa necesariamente que pueda burlarse de todos nosotros.

A.D.: No me estoy burlando. Lo único que estoy diciendo es la verdad.

E.P.¿Y eso lo puede demostrar?

A.D.¿No me creen? Debí imaginármelo después de los anteriores artículos. Muy bien… contestaré a cualquier pregunta que decidan hacerme hasta que acepten la verdad.

E.P.: Es muy amable por su parte pero cualquiera puede inventarse una historia con suficiente consistencia como para hablar de ella durante días.

A.D.¿Eso se solucionaría con la ingestión de una gota de veritaserum?

E.P.¿Está dispuesto a tomar esa poción?

A.D.: Perfectamente dispuesto.

E.P.: Muy bien.

El Profeta declara ante todos sus lectores que Albus Dumbledore tomó una gota de veritaserum en presencia de su entrevistador.

A.D.¿Mejor así?

E.P.: Sí, muchas gracias. Aunque ya sé de antemano que ha respondido anteriormente a esta pregunta, permítame volver ha replantearla… ¿Es cierto que el-que-no-debe-ser-nombrado ha muerto?

A.D.: Absolutamente cierto.

E.P.¿Quién acabó con él?

A.D.: La misma persona a la que siempre han desprestigiado en este periódico: el señor Harry James Potter.

E.P.¿Ese joven mago ha derrotado al señor de los mortifagos?

A.D.: No estuvo solo, contó en todo momento con la ayuda de sus dos mejores amigos: la joven Hermione Jane Granger y Ronald Billius Weasly.

E.P.¿Entonces nos confirma categóricamente que el-que-no-debe-ser-nombrado ha desaparecido por siempre?

A.D.: Sí. También he de pedirles que renuncien a ese tabú. Deben de llamarle por su nombre. Ya no es necesario temerle.

¿Así que le ayudaron sus dos mejores amigos verdad? – preguntó Draco al director quien estaba leyendo el artículo publicado en el Profeta durante el día de ayer.

Sí. No estará molesto ¿verdad señor Malfoy? – respondió con media sonrisa.

Así está mejor. No quiero que me involucren con Gryffindor… acabaría con mi reputación.

Ni siquiera nos menciona… - susurró Ginny con una nota de resentimiento en la voz.

En esta parte no señorita Weasly, pero si me dejan seguir leyendo…

E.P.¿Cómo lograron derrotarle?

A.D.: Eso es algo a lo que no puedo responderle pero sí puedo decirle cuál fue el lugar de la batalla. Esta tuvo lugar en el Bosque Prohibido a las afueras del colegio.

E.P.¿Estuvieron los tres jóvenes frente a él?

A.D.: El lugar de la batalla fue rodeado con una barrera impenetrable. Los dos jóvenes que estuvieron frente a frente con Voldemort fueron Harry Potter y Hermione Granger. Los demás, entre los que me incluyo, tuvimos que esperar fuera.

E.P.¿Quiénes fueron los demás?

A.D.: Mi hermano Alberthford, Ginevra y Ronald Weasly, Luna Lovegood, Neville Longbotton y otro compañero.

E.P.¿No nos va a revelar su identidad?

A.D.: Exactamente; no lo considero necesario.

Menos mal que no dijo nada… tal vez ahora mismo estaría huyendo de varios mortifagos…

Ya lo supuse…

Pero… ahora nos perseguirán todos los entrevistadores del mundo mágico ¿Verdad? – preguntó Harry que estaba sentado aún en la cama en la que descansaba Hermione.

Bueno, tú ya estarás acostumbrado ¿no? – intervino Ron con una sonrisa.

¡Qué gracioso!

Lo siento pero si ellos tenían que convencerse de la muerte de Voldemort era la única salida.

¿Saldremos en los libros de historia? – Ginny parecía realmente emocionada.

Más bien será Harry quien salga – terció Luna.

Tienes razón… - la pelirroja se sentó al lado de Neville intentando ocultar su desilusión.

No te preocupes Ginny, si quieres te dejo a todos los periodistas que vengan a seguirme – bromeó el moreno mientras ayudaba a su novia a incorporarse para tomar la cena.

Es hora de que abandonen la habitación, la enferma debe descansar – una enfermera apareció en medio de la sala. Antes de salir se despidieron uno a uno de la castaña.

Esto… - Harry se había parado enfrente de ella – me preguntaba si… me… podría quedar con ella…

¿Es usted familia? – el moreno se impresionó ante la pregunta ¿No se había dado cuenta de quién era?

En realidad…

Es mi prometido – soltó rápidamente Hermione. Un segundo después su cara ardía.

En tal caso puede quedarse señor…

¡Muchas gracias!

Debo apuntar su nombre – la enfermera esperaba impaciente.

¿Para qué? – preguntó con curiosidad la castaña.

Los celadores deben saber cuántas personas hay en la habitación y cuales son sus nombres.

En tal caso ponga Hermione Jane Granger más uno.

Eso sería infringir las normas y no me es posible.

Tampoco está en mis manos decirle mi nombre – Harry se encogió de hombros. Quería esperar a que su novia estuviese totalmente recuperada para poder hablar con la prensa.

Muy bien, como ustedes quieran… - la enfermera se acercó a la puerta y con su varita escribió lo que le había dicho la castaña. – que pasen una buena noche. – sin más cerró la puerta.

¿Soy tu prometido? – el moreno se acercó a la cama y se preparó para ayudarla a cenar. Tenía un brazo y el torso vendado.

Algo debía decir para que te pudieses quedar… decir que eres mi novio no es suficiente – le quitó importancia.

Tal vez no sea del todo mentira ¿no? – sonrió antes de coger un poco de pudin con la cuchara.

Ya lo veremos – meditó y ante la cara de decepción de su novio se apresuró a aclarar – por ahora sólo quiero olvidarme de lo que ha ocurrido en mi cabeza ¿lo entiendes Harry?

Por supuesto – le dio un beso en el cabello para después acercarse a sus labios – te esperaré todo el tiempo del mundo – la besó repetidamente para sellar sus últimas palabras.

Despierta… despierta… ¡Despierta de una vez! – Hermione zarandeaba sin ningún miramiento a una figura masculina que aún estaba totalmente tapada con varias mantas.

Un ratito más… - se oía un refunfuño desde el fondo de las sábanas.

¡Ni hablar! No me hagas recurrir a la magia…

¿Por qué te molesta tanto que esté aquí?

Lo sabes muy bien…

No creo que Harry se enfade tanto… eres un poco exagerada ¿no crees?

Si te ve aquí a estas horas y en esta habitación sí que se enfadará lo sabes muy bien Ron.

Pero ¿qué culpa tengo yo? No me has dejado dormir en toda la noche – sacó lentamente la cabeza entre las mantas.

¿Qué yo no te he dejado dormir? – le reprochó totalmente indignada - ¿Cómo puedes decir eso cuándo has sido tú el que no me ha dejado en paz?

Pues yo no recuerdo esa parte… más bien recuerdo a una chica desesperada porque me quedase con ella en la habitación… - ya casi tenía medio torso fuera.

No delires… además sólo fue ayer no se volverá a repetir ¿entiendes? Y ni se te ocurra decírselo a Harry – le amenazó.

Sííííííííííííííííííí mira que eres pesada… - se incorporó a duras penas mientras que con su mano derecha frotaba casi con saña su ojo para intentar despertar del todo.

Además… ¿cómo puedes dormir tanto? – le retiró completamente las mantas.

Ya te lo dije… ayer me dejaste exhausto.

Eres un quejita ¡levanta de una vez!

¡Ya estoy en casa! – gritó una voz conocida desde el recibidor de la casa. Desde que salieron del colegio para ingresar en la escuela de aurores los tres había compartido la gran mansión de Harry. Ya llevaban cerca de cuatro años viviendo los tres juntos - ¿No hay nadie? – preguntó extrañado al no recibir ninguna respuesta - ¿Hermione? – comenzó a subir las escaleras.

¡Vete de una vez! – la castaña no hacía más que empujar a su amigo pelirrojo intentando que se fuese.

¡Deja de empujarme! – susurró Ron mientras hacía verdaderos esfuerzos por ponerse los pantalones encima de los del pijama.

¡Sorpresa! – Harry abrió la puerta de par en par mientras sostenía frente a sí un gran ramo de rosas blancas – esto es para ti – apartó las flores para mostrarle a su novia una gran sonrisa cuando vio la escena. Ella intentaba subirle los pantalones a Ron mientras que él se ponía un jersey - ¿interrumpo algo? – preguntó levantando una ceja.

No… ¿por qué piensas eso? – de un tirón la castaña casi le sube los pantalones a la garganta de su amigo.

Bueno, os veo a los dos juntos en tu habitación cuando se supone que Ron debía estar en la academia terminando las clases. Y tú le estás vistiendo… no sé… llámame paranoico pero creo que interrumpo algo – se acercaba lentamente.

Mi clase se ha suspendido por eso estoy aquí… - soltó con una risa nerviosa el pelirrojo después de bajarse un poco los pantalones hasta acomodarlos.

Y estás en pijama porque… - hizo un gesto con la mano invitándole a continuar.

Porque estaba muy cansado y quería dormir un poco.

¿Le pasa algo a tu habitación? – estaba peligrosamente cerca del pelirrojo.

No es que… ayer por la noche tuve que hacer una cosa aquí – justo cuando terminó la frase la castaña se dio un golpe en la frente por no lanzarse en plancha sobre Ron y darle capones hasta dejarlo inconsciente.

¿Por la noche¿justamente la noche que yo tenía guardia con la Orden? – le separaban dos milímetros de su amigo. Tan cerca daba un aspecto muy amenazante.

Sí claro… si no te hubieses enterado – el pelirrojo cerró la boca de repente mientras miraba directamente al suelo, rogando interiormente que lo que había dicho no sonase tan mal como en su mente.

¿Perdona? – no se podía creer lo que acababa de oír. ¿Significaba eso que ellos¿ellos? No… era totalmente imposible ¿verdad?

Harry – el aludido giró tan rápidamente la cabeza que sus amigos jurarían haber oído un crujido – no sé lo que estás imaginando pero no es nada de eso…

¿En serio?

Bueno… es que… - ella bajó la mirada – Ron me estaba ayudando…

¿A qué? - ¿porqué bajaba la mirada? Eso no era una buena señal…

Yo… ¡tengo que irme! – con un ¡plof! El pelirrojo desapareció en un segundo.

Cobarde… - susurró la castaña mientras se acercaba a su novio – quería que me ayudase a hacer una cosa…

… - Harry inspiró varias veces para calmarse. ¡El día de su cumpleaños se encuentra a su novia con su mejor amigo en la habitación de ella y a medio vestir! Realmente la situación pedía a gritos serenidad - ¿qué es lo que te ayudaba a hacer? – preguntó al final intentando que no se oyese mucho el rechinar de sus dientes por la rabia.

Esto – tímidamente Hermione le entregó una pequeña snitch dorada con su nombre grabado - ¡atrápala! – la soltó.

¿Qué? – no tuvo tiempo de terminar la pregunta. En cuanto cogió la pequeña esfera miles de entrenamientos y momentos de partidos aparecieron en su mente haciendo que una gran sonrisa apareciese en su rostro a la vez que cerraba los ojos para poder disfrutar de esas imágenes.

Necesitaba algunos recuerdos de Ron así que le dije que subiese a mi habitación para poder utilizar un pensadero sin que te dieses cuenta. Después los introduje con un hechizo en la snitch para que cuando la tocases los vieses.

¡Es precioso! – abrió de par en par los ojos – Es uno de los mejores regalos que me has hecho – la abrazó.

¿No te has enfadado verdad? – preguntó tímidamente mientras correspondía al abrazo de su novio.

Bueno… la verdad es que me dejó helado veros aquí mientras que tú vestías a Ron. Pensé que… que te habías cansado de mí…

¿Crees que alguna vez podré cansarme de ti? – le preguntó en el oído mientras acariciaba con sus labios su lóbulo.

Tal vez… sé que estudio demasiado y con lo de los turnos de vigilancia… no hemos estado mucho tiempo juntos… pensé que tal vez te habías hartado de la situación.

¡Pero si yo soy igual! – sonrió - ¿O no confías en mi?

¡Claro que confío en ti! – la apartó para poder mirarla a los ojos – en quién no confío es en Ron – dijo muy serio dejando impactada a Hermione - ¡es broma! – se carcajeó.

Muy gracioso Señor Potter – se soltó de él – se ha quedado sin regalo – cruzó los brazos.

Intenta quitármelo – sonrió mientras le mostraba la snitch. Ella intentó cogerla pero sin conseguirlo. Después de todo Harry era un experto en ese deporte y ella casi no lo había practicado. - ¿Cómo hemos acabado aquí? – preguntó con picardía cuando, después de varios empujones y tirones, acabaron tirados en la cama de ella; él estaba encima de su novia mientras seguía sosteniendo con firmeza su regalo.

No tengo ni idea – sonrió ella mientras se incorporaba lentamente hasta quedar a su altura - ¿las rosas son para mi?

Para ti o para mi otra chica… no lo he decidido todavía – sonrió.

Muy gracioso… - le dio un beso en la comisura de los labios - ¿Y qué hacemos ahora? – le guiñó un ojo coquetamente.

¡Ir a cenar! – se levantó rápidamente dejando a la castaña totalmente perpleja.

¿Qué?

He preparado una cena de cumpleaños… ¿no me irás a dejar solo verdad? – preguntó con cara de niño bueno.

Está bien… - se levantó a regañadientes.

Te prometo que no te arrepentirás – le susurró al oído.

Corrígeme si me equivoco – comenzó a decir mientras bajaba lentamente por las escaleras – suponía que íbamos a ir a un restaurante para celebrarlo e incluso pensé en hacerte una cena íntima para los dos… pero que tú hayas cocinado hoy… me parece un poco raro la verdad…

Bueno, me apetecía – bajaba los escalones de dos en dos – además… he probado tu comida y sinceramente ¡creo que cocino mejor! – se rió mientras llegaba al último escalón.

Eres muy gracioso... ja ja ja – finalmente bajó el último tramo de la escalera.

¡Espera! No entres – la frenó él mientras se colocaba delante de la puerta que daba acceso al salón.

¿Me vas a dar una sorpresa? – preguntó extrañada - ¿Hoy es tu cumpleaños verdad? Por que, que yo sepa, no es el mío.

Por una vez deja de analizarlo todo ¿vale? – le susurró al oído – he querido hacer esto durante mucho tiempo – ella puso su mano en la frente del chico - ¿Qué haces?

Comprobar que no tienes fiebre – sonrió.

Ahora tú eres la graciosa – giró rápidamente la perilla – cierra los ojos.

¿No quieres que vea lo que hay dentro?

Por favor… - puso cara de niño bueno – hazlo por mí…

Eso es chantaje emocional… sabes que haría cualquier cosa por ti – cerró los ojos.

Y yo por ti – susurró mientras cerraba rápidamente la puerta - ¡Ya puedes entrar!

Está bien… ¡voy a entrar! – avisó antes de abrir la puerta. Se quedó helada. En el centro de la sala había una pequeña mesa redonda perfectamente cubierta con su mantel favorito; aquel que era una herencia familiar. Colocados encima se encontraban unos platos decorados con hilo de oro formando delicadas filigranas. Además de los útiles cotidianos, se encontraban dos copas alargadas flanqueadas por dos velas que envolvían la sala en un tenue ambiente. Pero lo que hizo que el respirar se le antojase un lujo a Hermione fue la imagen que se encontraba delante de ella. Su novio. Sus verdes ojos centelleaban gracias a las pequeñas llamas haciendo que brillasen más que nunca; lo que ella no sabía es que las velas no tenían nada que ver. Su sonrisa era capaz de eliminar cualquier rastro de frío creando un ambiente hogareño y acogedor. Sólo había una palabra en su mente para poder describir ese momento; perfecto – Harry – consiguió decir después de varios segundos de silencio – es precioso… yo… - con una mano cubrió su boca – Pero ¿Por qué?

Shhh no es hora de preguntar nada – la agarró suavemente de los hombros y la condujo hasta su sitio – Si me permite señorita Granger – le retiró la silla para que se sentase.

Muchas gracias caballero – sonrió. El chico tuvo que sostenerse al respaldo de la silla donde estaba sentada ella para no caerse de la impresión – Si hubiese sabido esto me hubiese puesto más elegante – en ese momento iba vestida con un cómodo pijama que le quedaba bastante holgado y llevaba unas cómodas zapatillas – O al menos me hubiese peinado – sonrió nerviosamente mientras hacía vanos intentos por peinarse con las manos.

Tú siempre estás preciosa – le dio un beso en la mejilla.

Tú que me miras con buenos ojos – golpeó ligeramente su brazo.

Bueno… ¿te apetece cenar? – se sentó enfrente de ella.

Por supuesto, quiero ver qué es lo que ha preparado el gran chef Potter.

Muy bien¡qué aproveche! – delante de ella apareció un trozo de pastel de chocolate que ellos dos habían hecho el día anterior. No pudo resistir las carcajadas.

¿Esto es la cena? – preguntó cuando pudo controlar ligeramente su risa.

Bueno… es lo que mejor se me da… - le guiñó un ojo. El día anterior comenzaron a preparar un pastel para su cumpleaños. Mientras que Hermione preparaba la mezcla Harry comenzaba a derretir el chocolate para la cobertura. Después de varios minutos en silencio él se acercó despacio a ella por detrás. Con una mano la cogió de la cintura dándole la vuelta mientras que con la otra mano le llenaba la cara con chocolate. La castaña había reaccionado tirándole toda la harina que tenía en el recipiente mientras corría detrás de él como una loca. Como resultado tuvieron un delicioso pastel y dos jóvenes llenos de chocolate y harina. Entre risas y empujones llegaron al baño dónde Hermione se dispuso a darse un baño. Con lo que no contó es que segundos después la puerta se cerrase lentamente…

Eres un fantasma – susurró ella mientras cogía el tenedor para darle el primer mordisco al pedazo de pastel que tenía enfrente.

¡Oye! Primero tengo que soplar las velas – se irguió de repente mientras le arrebataba el pastel - ¿No me irás a dejar sin mi deseo verdad? – preguntó haciéndose el ofendido.

Está bien, está bien – le sonrió. Hizo aparecer las velas – No creo que quepan en ese trozo tan pequeño… - con un golpe de varita permanecieron en el aire listas para que él las apagase - ¿qué vas a pedir?

Si te lo digo en alto mi deseo no se cumple – cerró los ojos y sopló con todas sus fuerzas haciendo que las llamas se apagasen. Lentamente dio la vuelta a la mesa y situó sus labios al lado del oído de su novia – pero sí te lo puedo decir en bajo – susurró haciendo que ella se estremeciese – mi único deseo en el mundo es una palabra tuya.

¿Qué… palabra…? – sentía que el aire se agotaba a su alrededor.

Di que te casarás conmigo – la miró directamente a los ojos.

¿Quieres que me case contigo? – las lágrimas de felicidad comenzaban a inundar sus ojos y su labio inferior temblaba de emoción.

Me harías el hombre más feliz del mundo – se arrodilló frente a ella mientras cogía una cajita negra de debajo de la mesa – Cásate conmigo – la abrió y dejó ver un pequeño anillo de oro blanco en el que estaban incrustadas pequeñas esmeraldas unidas con un hilo de ámbar.

… - no podía apenas hablar ya que el nudo que sentía en la garganta se deshizo en sollozos. Temblaba incontrolablemente y su cuello se negaba a ayudar a su cabeza a afirmar.

¿Eso es un sí? – preguntó ilusionado cuando ella consiguió mover su mano alcanzando a tocar levemente el anillo.

Sí – fue un susurró pero eso bastó para que Harry se lanzase a sus brazos.

Es el mejor regalo que me han hecho en la vida – la arrulló tiernamente mientras intentaba tranquilizarla acariciándole el pelo – Te amo – bajó su cabeza buscando sus labios – Te amo – repitió antes de besarla con devoción.

Yo también – las palabras salían por fin de su boca – eres lo mejor que me ha pasado…

… - mirándola a los ojos directamente le colocó el anillo que estaba hecho a su medida. Sin dejarla tiempo para reaccionar la subió en brazos mientras avanzaba lentamente a su habitación…