Cosas del Destino
by: Katsutrina Hinagami

Summary: Rinka, una espía encargada de sacar información del gobierno, y Seishiro, un espía de éste, se conocen en una de las tantas vueltas del destino...¿A qué conllevará esto?. Ch.1: Un encuentro.
Notas de la Autora: El primer fic que me digno a publicar, y es de Samurai Showdown! algo que casi nadie de habla hispana conoce! que terrible! TTOTT, en fin, no hay nada más que decir, sólo que si alguien lo lee, pues dejen review! de todas maneras, seguiré el fic, sólo para sentirme realizada. Ojalá que alguien se digne a leerme! xD, en fin, lo dejo, con mi besha historia XD. Ah si, en todos mi fics aparezco yo emm...aunque sea como diarera XD, pero nunca tengo relevancia, mas bien es por diversión XD.
Disclaimer: Samurai Spirits, ni ninguna de sus sagas me pertenecen...aunque no me molestaría que si lo fuesen Shizumaru y Seishiro XDD.
Simbología: pensamientos ; cambio de escena ; - diálogos - ; notas de la autora.

Cosas del Destino
Capítulo 1: Un encuentro.

-Saya! - se escuchó un grito a lo lejos - Saya! engo más información! Llama a Jushiro! - ya se divisaba una figura, un figura femenina, un chica de pelo castaño y ojos esmeralda, penetrantes.
- Rinka, relájate - dijo calmadamente una rubia - Recuerda que las paredes tienen oídos...- miró disimuladamente a todos lasdos antes de empezar a caminar.
Caminaron por un pequeño sendero, la villa estaba casi desierta, a estas horas casi todos estaban cultivando en sus tierras, o trabajando en alguna otra actividad. Seguían caminando. El paisaje casi llegaba a ser tétrico. La gran mayoría de las casas estaba en mal estado, y sólo se escuchaba el sonido del viento. Se detuvieron frente a un viejo dôjo. Olía a pescado. Pescado viejo, por cierto. Se adentraron en esa estructura, y siguieron caminado, hasta llegar a la habitación más central de todas, que estaba alumbrada por unas velas ya bastante viejas, y donde ya había gente reunida. Todos miraron hacia ambas muchachas, dejando de lado por un momento todos los papeles tirados por todo el tatami de la habitación.
- Vaya, llegaste bastante temprano, Rinka-chan, me alegro mucho de eso. Eso apresurará nuestra rebelión contra el gobierno - Un hombre de cabellos café tomados por una coleta puso su mano subre la cabeza de Rinka - Veo que no nos hemos equivocado contigo.
- Suéltame, Sakaki, y no me digas Rinka-chan - dijo seriamente la castaña, sacando bruscamente la mano de Jushiro, sentándose junto con sus pares, esperando que de inicio la reunión.
Todos tomaron lugar en forma de medialuna, y en frente de ella estaba Jushiro, pegando en la pared algunos de los papeles tirados en el piso. Rinka se tendió y cerró los ojos.
- Por qué demonios tengo que soportar esto, cómo entré en esto!- Rinka pensaba, sin dar mucha importancia a lo que hacía Jushiro. Ella había sido elegida para ser la espía encargada de vigilar a los del gobierno y, como todos sus compañeros siempre le decían, había hecho un espléndido trabajo. Yoshino Rinka definitivamente era la más indicada para estao. Ella combinaba bastante bien su fuerza de voluntad con su inteligencia, sus habilidades y su frialdad, lo cual la hacía muy superior a los demás de su mismo grupo.
Esta reunión no tuvo mucho en especial. Rinka exponía la información obtenida y la unía con las ya conseguidas anteriormente, para que así se trazaran planes en base a la nueva conclusión a la que se llegaba. Se discutían los puestos a utilizar en dicho plan. No harían nada precipitado, dado a que sólo poseían tres guerreros con maestría en la espada: Jushiro Sakaki, ex-samurai del gobierno; Saya, asesina; y la pequeña Rinka, que era experta en la técnica del Musou Sekiun-ryu. Aún con estos tres grandiosos guerreros, el gobiero contaba también con tres, sí, pero también poseía dos equipos bastante fuertes.
- Estamos en desventaja - murmuró un joven
-Tienes razón - dijo inmediatamente Rinka, alzando la voz - Si todos tenemos esa mentalidad - apuntó al muchacho - es obvio que estamos en desventaja! - ahora con frialdad - Les digo que no tenmos desventaja numérica puesto a que somos más que ellos!
- Pero ellos son mejores guerreros! - exclamó una chica
- Moriremos si es necesario! - gritó Saya, entrando a la discusión - Y el que no esté dispuesto a correr ese riesgo, pues que se vaya! que huya antes que sea demasiado tarde!
- Compañeros...no hay por qué alterarse - interfirió Jushiro, antes de que la discusión llegara a peores - sí, es cierto, quizás moriremos, o quzás no, no es algo inevitable, pero debemos estar preparados por si suceda igualmente.- siguió hablando, bastante calmado.- Y ustedes dos - miro a Saya y a Rinka - No se tomen las cosas con tanta frialdad-
- Frialdad, sólo estoy diciendo lo que es corrdcto, sí, sé que mi opinión no es la única, pero...hasta el momento es la que más sirve!- pensó Rinka, apretando sus puños con furia, y dirigiéndo una mirada fulminante a cierto castaño que últimamente le estaba haciendo la vida imposible - No puedo seguir con gente así - leventó el tono de su voz - cuando lleguen a un acuerdo, llaménme, no pienso lidiar con un grupo de ineptos como ustedes - sacó a un roedor azulado de un canatillo atado a su cintura - vámonos, Tetsunosuke - la chica tomó a su hamster y salió del dôjo, muy molesta y enfadada.

Edo, palacio del shogunado

- A qué te refieres? - preguntó un hombre adulto, mirando tranuilamente hacia una ventana, observando como niños pequños jugaban en los alrededores.
- Sé de lo que hablo, Hanafusa-san - respondió un muchacho de pelo castaño - Yo trabajo en esto, y estoy seguro de que que alguien nos espía
- Ahora? - Hanafusa volteó hacia su interlocutor, mirándolo con firmeza
- No - respondió el chico, cerrando los ojos y hablando claramente - Viene por las noches, lo más probable es que sea de la resistencia.
- Es...poderoso? - preguntó, volviendo su mirada hacia la ventana
- No lo sé, pero sí es muy inteligente, ya que ha burlado la guardia, numerosas veces, bastante bien, y no ha sido descubierto - hizo una pausa - hasta ahora.
- Seishiro, Seishiro - suspiró el hombre - sacando conclusiones antes de tiempo, tan rápidamente y ni siquiera sabes si es verdad - volvió a mirar al castaño. No hubo respuesta - ves? ni siquiera tú estás seguro de lo que dices. Es casi imposible que alguien burle nuestras guardias, todos saben que no pueden dejar pasar a culquiera.
- Igualmente estaré atento - dijo con voz firme - estoy seguro de que hay un espía, y lo comprobaré.
- Cuándo empezarás a vigilar? - Hanafusa se levantó - ya sabes que so es segura tu hipótesis, así que no te envicies con que de veras hay un- - Seishiro interrumpió
- Ya no soy un niño, Hanafusa-san - también se levantó, mirando hacia su interlocutor - y no digo estupideces, estoy seguro de que hay un espía, así que hoy mismo empezaré, y no me importa lo que digan tú o los demás - se retiró con cierto aire de enfado, dejando solo a Jin-Emon.
- Sólo me preocupo por ti, Seishiro, eres como mi hijo, y no quiero que te suceda algo. Eres igual a tu padre...- también dejó el lugar, no sin antes volver a observar el paisaje desde la ventana. Nunca se cansaba de eso. Ver niños felices sin preocupaciones. Su misión era esa. Proteger esas sonrisas, no dejar que algo les pase.

Riten Kyo, Villa Akatsuki

- Tetsunosuke...- Rinka le alcanzó unas cuantas semillas de girasol - crees que ganemos?
- ...- el roedor sólo se concentró en masticar una semilla
Rinka sonrió, se recostó en la hierba y cerró lentamente sus ojos, dispuesta a meditar.
-Padre, quiero que estés orgulloso de mí, quiero que veas que puedo yo sola con las responsabilidades que me dejaste, quiero...mostrarte que no sólo por ser mujer no puedo sacar nuestra escuela adelante, haré lo que tú me pidas, padre, sólo dime que hacer, cómo hacer para cumplir mejor lo que me has encomendado..."
- Rinka! - un grito agudo la sacó de sus pensamientos, haciendo que abriese los ojos de par en par- ven!
-Saya - murmuró con cierto aire de enfado, pesada y,visiblemente, disgustada- Qué se te ofrece? - dijo, volviendo a cerrar sus ojos, sin mucho interés por culquier palabra que pudiese salir de la boca de su interlocutora, quien no era ni nada más ni nada menos que Saya.
- Rinka - la rubia suspiró cansada, definitivamente había corrido demasiado. Aunque claro, su cansancio, le daba exactamente lo mismo a la chica de ojos esmeralda. - Sólo quiero hablar contigo...te fuiste tan...enfadada del dôjo que...bueno...pensé que...podríamos hablar de eso...
- Pues, para variar, pensaste mal - dijo con un aire mucho más disgustada de lo que estaba. - No quiero hablar de eso...no ahora
- Sé que...- empezó a decir la asesina, sin importarle si Rinka le escuchaba o no - no somo ni los más fuertes, ni los más organizados...-hizo una pausa, sabiendo que lo que diría a continuación dañaría el orgullo de la chica- ni los mejores, pero...tú también tienes que enten-
- Entender que!- interrumpió la castaña - Entender que tengo que arriesgar MI vida por unos ineptos que trazan y creen en un plan que sé que no funcionará! arriesgarme por unos cobardes!
- No, no es eso, Rinka!
- Entonces que es!
- Rinka-chan...una semana más...te pido una semana más. Trazaremos un plantodos juntos, y resalto todos juntos porque tambi´en te invluye a tí. Trazaremos el mejor plan de todos. Nada más volverás hoy al palacio del gobierno y verás cuáles serían los últimos retoques. Antes de que termine el mes, atacaremos, te lo prometo - propuso Saya, trantando de convencer a Yoshino Rinka, a alguien que era casi imposible de doblegar su decisión.
- Y si no estoy de acuerdo?
- Sé que lo estarás - dijo, pensando como saldría de esta si Rinka se negaba.
- Hn...- miró con disgusto en dirección contraria - No significa que no me largaré si vuelven a hacer estupideces.
- Sabía que no te negarías! - gritó con felicidad, abrazandp a la chica - es bueno tenerte de vuelta! espera a que le diga a Jushiro!
- suéltame! ya sabes que no me gusta que me abracen!
- Vamos! no seas tan fría conmigo!
Saya siguió molestando a Rinka toda la tarde, ganándose varios golpes (y el doble de insultos) por parte de Rinka; hasta que se convocó a una reunión extraordinaria.

Edo, palacio del shogunado, salón principal

- Entonces...- dijo el shogun
- Resumimos que ya han decidido empezar a atacar - habló Hanafusa, dando a entender algo que realmente no era
- Y...qué haremos?- preguntó el shogun
- Nos quedaremos aquí listos y preparados para cualquier eventual ataque - respondió con rapidez y firmeza un ninja vestido de negro.
- Hanzo-san...está seguro? - preguntó Hanafusa, mirando al ninja.
- Los Samurai se quedarán en sus puestos de trabajo en Riten Kyo, y mis Iga Ninja realizarán los espionajes - resolvió, como solía hacerlo, ignorando a Hanafusa.
- Ese es mi trabajo! - dijo Seishiro
- Tú - miró a Kuki - te quedarás acá, vigilando a ese tal espía - interrumpió Hanafusa, con un aire burlesco, aunque sin malas intenciones; más bien con un padre trata a su hijo.
- Espía? - el shogun reaccionó sorpresivamente
- Así es, creemos que hemos estado siendo espiados - el castaño respondió calmadamente.

Riten Kyo, Villa Akatsuki, dôjo de la familia Yoshino

- Silencio, por favor, compañeros, por favor- llamó la atención Jushiro, haciendo callar a la gran mayoría - Gracias. Se le ha convocado a una reunión extraordinaria - se detuvo, y miró a una castaña que seguía conversando - Señorita Hinagami, retírese y vaya a buscar una jarra con agua - Gracias. - la niña se retiró pesadamente - como les iba diciendo, se les convocó a una reunión extraoridinaria ya que...uno de nosotros se salió del plan que teníamos planeado, y tomó el papel de Rinka, pensando que no volvería. Fue asesinado en media jornada del espionaje. - miradas sorprendidas - lo más seguro es que ya estén haciendo todas las averiguaciones, y crean que ya atacaremos, o al menos que hacemos reuniones para ese fin.
- Qué crees que haremos? - preguntó Saya
Jushiro buscó con la mirada a alguien es especial. Fijó su vista en cierta castaña de vestimenta en tonos rosa.
- Rinka...un último favor - el castaño se dirigió a la mencionada - necesitamos que...
- Acepto - respondió antes de que Sakaki terminara su petición
- Cuando crees que...
- Hoy en la noche

Edo, afueras del palacio del shogunado

La tarde se extendía fría por los alrededores, sus tonos rosa-anaranjados invadía el lugar, y la luna casi no se divisaba. Los Samurai del shogunado se encontaban en todas las entradas, junto a los guardias. Seishiro Kuki se encontraba vigilando cada uno de los puestos de la guardia, simplemente revisando. Llegó a la entrada principal. Observó un bosque lejano...desde más allá venía ese infeliz...venía desde Riten Kyo...venía...desde esa maldita isla...a echarle la vida a perder...si el shogunado caía...el se vería afectado...sería humillado...sería...
- Kuki-sama? - una voz joven voz lo distrajo de sus pensamientos
- Si? - respondió corto y preciso. Como solía hacerlo.
- Y...cuáles son las órdenes, Kuki-sama? - un guardia se dirigió al castaño
- Estar alertas. Nada más. Yo seré quien se encargará del espía - nuevamente se dirigió con una respuesta corta, dando media vuelta, y disponiéndose a volver al palacio.
- ¿Cuándo--
- Mis planes han cambiado - miró al guardia - Esta noche será cuando capture a ese desgraciado
- Y entoces...
- Lo tendremos de prisionero - sonrisa- Hatakuroyama...debes aprender a...ver las cosas desde cierto punto de vista...que no sea el común...- se da vuelta a verlo - Son de la resistencia, es imposible que les abunden los espías, y muy pocos tienen educación...el maldito les hará mucha falta.
- E-entiendo - dijo el joven guardia, volviendo a su puesto de trabajo.
Kuki salió del recinto...cambió la idea de entrar al palacio..."De seguro ahí dentro estará Hanafusa fastidiándome...hablando de palacios...". Se le vino a la cabeza la imagen de su hermano...su hermano asesinando a su padre...se le vino a la cabeza la imagen de Kuki Tohma.

Riten Kyo, afueras de la Villa Akatsuki

- Tesunosuke...-murmuró una bastante relajada Rinka.
- ...- el hamster masticaba sus semillas tranquilamente, sin siquiera notar que su dueña le hablaba.
- Algún día dejaré esto y vioviré tranquila - dijo la chica, acariciando la cabecita del pequeño roedor - Pero hasta entonces...- sus tristes ojos verdes temblaron.
- Unh...- Tetsunosuke se acercó a la muchacha, se subió a su hombro, como solía hacerlo, y le acarició la mejilla con su cabeza.
- Gracias, Testsunosuke. - Rinka cerró sus ojos y sonrió - mejor comemos antes de partir...- se levantó y tomó al hamster en sus manos, dirigiéndose a la villa.

Edo, palacio del shogunado

- Todos sigan con sus labores de siempre, no hagan nada si yo no se los ordeno, de acuerdo? - Kuki ordenó a los guardias
- Hai - se escuchó una respuesta firme y segura proveniente de dicho ejército.
- Perfecto - Seishishiro dió una vuelta y se dirigió a la parte trasera del palacio. Caminó tranquilo y sin preocupaciones aparentes por el estrecho pero largo camino hacia el patio trasero. Una vez llegadu ahí, se dirigió a una fuente. Se miró en el agua. Vio su reflejo, vio su semblante serio. Tomó su espada, y la elevó hacia la ya un poco más notoria luna. -No te salvarás de ésta-

La noche llegó rápidamente, extrañamente oscura y fría. Sus hilos plateados de luz se estendían sobre todo el lugar...la luna se veía hermosa...era luna llena. En las afueras del palacio se divisaba mucha gente, regresando de sus tierras de cultivo, o simplemente paseando, debido a la rara frescura en el aire. Entre una de estas tantas personas estaba Rinka, Yoshino Rinka. Ella estaba sentada bastante cerca de la entrada, cabizbaja y con los ojos cerrados. Daba la impresión de que estuviese durmiendo...pero no era así: Rinka estaba lista para entrar al palacio. Simplemente esperó a que se despejara un poco el lugar...y a que se fueran todas las mujeres y ancianos que le regañaban por portar un arma, o estar sola a esas horas. Ya llegado ese momento, puso al roedor dentro de su kimono. Levantó la cabeza y abrió los ojos decidida. Se encontró cara a cara con la luna. Frunció el ceño y se dirigió lentamente al palacio. Era de noche ya, y muchos de los habitantes del palacio dormían, así que hasta el momento no había mayores problemas, además, a pesar de ser mal visto, no era extraño ver a alguien con un arma a su edad. Siguió caminando...Listo. Ya veía las puertas cerradas del edificio. -Maldición!- Pensó cuando vio a 6 guardias en dicha entrada, era obvio que tenían que haber, debió haberlo supuesto. Luego de ese fatídico error que cometió uno de sus compañeros...obviamente Bafuku no se iba a quedar sin hacer nada. Suspiró. Se acercó silenciosa y cuidadosamente, tratando de no levantar sospechas. Rápidamente golpeó en el cuello a tres de los guardias, y a los otros tres les hirió con un efectivo agitamiento de su espada. Entró por esa misma puerta principal. Había pasado la primera puerta, pero...ahora debían haber guardias por todas partes. Caminó como si nada, directo a la entrada del palacio en sí. Nadie la detuvo ni nada. De seguro pensaron que había sido autorizada. Puso un pie en el primer escalón de la escalera de entrada. Suspiró tranquila. Primera guardia burlada.

Salió a dar un paseo, mas bien, a dormir. Recostó su espalda en uno de los troncos de uno de los tantos árboles de ese patio. No podía conciliar el sueño...extraño...bastante extraño en él. ¿Nervioso? Claro que no. O al menos eso él creía. - Esto es patético- Se levantó. Iba a ir a verificar como iba todo. Ninguna novedad. Entrada por entrada. Al parecer aún no se digna- - Demonios!. Vio a los 6 guardias de la entrada principal. Se agachó para observarlos mejor. 3 muertos y 3 desmayados. Al menos Hatakuroyama seguía vivo. Lamentaría perder a ese guerrero. Miró hacia el cielo, encontrándose con ese rostro plateado y reluciente que ilumina la oscuridad...Se levantó, sacudió un poco el polvo de sus ropajes. Algo le dijo que dirigiera sus marrones ojos al palacio. Lo vio. Estaba en lo correcto. Había un espía resistente. Y ya había entrado al palacio. -No me ganarás - Dicho esto, se dirigió con paso veloz al la entrada de aquel lugar.

Yoshino caminaba con paso ya más seguro y decidido. Ahora a lo mucha había un guardia en cada esquina, así que ya no se molestaba en esconderse mucho, claro está, tampoco era imprudente con sus acciones. Ahora, para mayor seguridad, debía disfrazarse. Con eso ni siquiera debería molestarse por andar con arma. Con un pequeño kodachi bastaría, pero...primero era el disfraz. Habían muchas sacerdotisas y damas de honor en este palacio...no debería ser difícil poder encontar alguna vestimenta que...le camufle. Miró a su alrededor...y vio una habitación con una tenue luz proveniente de ella. Entró con cuidado. No había nadie. Empezó a registrar cada uno de los rincones de esa habitación. En pleno proceso de búsqueda, sintió voces acercándose. Caminó rápido hasta la puerta.
- Ajajaja...te veré mañana, Ruri-chan, que duermas bien! - se escuchó una voz femenina
- Está bien, Akihiko-chan, te dejo, - le respondió otra voz, también de mujer - ajajaja..quieres que te deje en tu habitación o...-
- No te preocupes, sé donde queda
- Está bien, oyasumi nasai!
- Oyasumi nasai! - Rinka alcanzó a percibir que unos paso se alejaban. Y también percibió que otros se acercaban. Tomó su arma. Estaba lista ante cualquier eventualidad. Muy geisha sería esa tipa, pero no dejaba de ser peligrosa. Bastaba con que gritara y cientos de guardias asomarían por la entrada. Ya se divisaba una sombra. Se hacía cada vez más cercana, los pasos se escuchaban más fuertes...y una mano corrió la cortina de bambú que servía de puerta para la habitación. Rinka levantó su espada. Apenas asomó la nuca de mujer, ella le golpeó, y la cogió rápidamente para que no cayera tan ruidosamente. La arrastró hasta un poco más adentro de la habitación, y la escondió baja unas mantas que había encontrado por ahí. Empezó su labor. Tomó unos ostentosos vestidos y se empezó a vestir, sin dejar de lado, claro está, las joyas y ropajes lujosos.

Seishiro perdió de vista a la silueta. Ya dentro del recinto, se dispuso a revisar habitación por habitación. No podía estar lejos. Nada. Ni rastro de ese desgraciado. Nada inusual, todo igual, las geishas en sus habitaciones durmiendo, otras haciendo quizás que estupidez. Las habitaciones de las sacerdotisas vacías, como de costumbre. Ya quedaban tres habitaciones por revisar. La primera, vacía, y la segunda...la segunda estaba siendo usada por una chica desconocida con espada. Las geishas solían usar una nanigata. No espadas. Ni menos de ese tamaño. Vio que se estaba vistiendo con ropajes lujosos. Vio como trató de esconder su colosal arma. Vio también como tomo una nanigata tirada en el piso, cerca de un monton de géneros. Ella era. Ella era la famosa espía. Sonrió. Al fin la había encontrado.

Rinka había ya terminado con sus vestidos. Se dirigió silenciosamente a un espejo. Se vio reflejada en él. Vio sus ojos. Reflejaban tristeza. Tal y como lo había dicho alguna vez ese samurai Haohmaru. Posó una de sus manos en su mejilla, y pensó en voz alta.
- Si de veras viviese aquí, con todas estas comodidades...- Tetsunosuke salió de adentro de su kimono; la chica le miró y se reprochó por estar diciendo tales cosas, frunció el ceño - no sería yo...perderíoa me escencia. Seriamente se dio vuelta, tomó la nanigata, y salió.

Seishiro escuchó los pensamientos de esa chica. Podía ser útil. Al parecer tenía una mente débil. -Es eso.. o......Seishiro detuvo sus pensamientos. Le ayudaría. Le ayudaría a salir pero...antes estaban sus principios. Estaba listo. Era hora de atacar.

TSUZUKU
Notas de la autora:
Los milagros existen! TERMINE! WIIIII! ah...cierto. La verdad es que no estoy esperando reviews, pero si leiste la historia pues...TTTT dejame uno! propaganda de vizzio XD (no me pagaron x el reclame! ;.;), esq...de veras...n.nUU, a pesar d k este es un fic q publico sin esperar reviews...(ya q creo q este juego nu es muy popular o.o, no se...no me peguen XD)..sería bueno si me dejaras uno porque...emm...yo digo ¬¬. Punto. Eso es todo! nn nos vemos en la proxima actualizaciooon!