El Copyright y la Marca Registrada del nombre y del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como todos los símbolos y elementos relacionados, son propiedad de Warner Bros., 2000

Pensaron que me iba a tomar el mes para escribir el epílogo. En realidad no, me tomó más que eso, pero como el fic ya lo tenía escrito nadie se dio cuenta xD. Tuve trabas más que un par de veces para escribirlo y aquí está el resultado. Espero que esté a su altura, porque se lo tienen más que merecido :D


Tus días están contados

Epílogo

Quince años después...

Una niña pelirroja, de unos 13 años de edad, se levantaba precipitadamente de la cama, muy acalorada. Había tenido una pesadilla horrible, con gente vestida de blanco y cuerpos cubiertos de sangre saliendo de un cementerio. No reconoció las caras, no sólo por su mala apariencia, sino porque estaban emborronadas, como si no quisieran ser identificadas. En la pesadilla, iban caminando hacia ella con las manos alzadas, como esperando algo... como pidiéndole algo. Como pidiéndole que los devolvieran a la vida.

Se sentó sobre el colchón, se puso sus zapatillas de descanso y caminó hasta el baño para lavarse la cara y sacarse esa horrible sensación de sudor frío. De regreso a su habitación miró el calendario en la puerta. 16 de Agosto de 2018. Ese día estaba encerrado en un circulo rojo después de una seguidilla de cruces negras que cada día su padre iba marcando, sepa Merlín por qué; la verdad le daba algo de vergüenza preguntarle. Miró la hora; eran poco más de las 7 de la mañana, y aunque afuera estaba oscuro se veía una luz en la cocina y decidió ir a investigar.

"¿Papá, qué haces despierto a esta hora?"

Lo encontró allí en la mesita tomando un tazón de café muy cargado. Se veía como si no hubiera dormido en toda la noche. Al ver que no contestaba, siguió:

"¿Estás bien?"

"Sí, nena. Ven, siéntate"

Ocupó el puesto junto a su papá y lo miró con curiosidad. Él parecía preocupado.

"¿Qué pasa?"

"¿Galletas?"

Asintió. Tomó una con chips de chocolate y la mordisqueó un poco. La verdad que la pesadilla la había dejado sin hambre.

"¿Recuerdas... la historia que una vez te conté? La donde... La historia sobre mi..."

"¿La historia de que ya te habías casado antes de haberte venido a vivir con mamá?"

"Sí, bueno. Esa misma..."

Bajó la cabeza. ¿Por qué le costaba tanto contarle eso a su única hija? La niña ya tenía edad para saberlo todo, y de hecho muchas cosas se las había contado poco después de que cumpliera los 12, pero aún faltaba una parte importante y no sabía cómo hablar.

"¿Y cierto... cierto que te dije que ella, mi ex... mujer, se había ido muy lejos?"

"Sí... ¿Por qué? Acaso... ¿Hoy vuelve?"

"Algo como eso. Nicole, hay algo que quiero hacerte entender... Antes de... Espérame"

Se levantó y salió de la cocina. Casi un minuto después regresó con una gran carpeta de archivos, bastante antigua, cubierta de polvo. Sacó la varita y con un toque quedó impecable, pero aún así era delicada. La depositó sobre una parte de la mesa que no estaba ocupada con desayuno y le indicó a su hija que le diera la vuelta a la mesa, en otras palabras que se acercara. Ella lo hizo audazmente y se sentó en otra silla que su padre le alcanzó. Él abrió la carpeta con cuidado y en la primera página había un artículo de periódico pegado con cinta, más abajo un trozo de pergamino con la caligrafía de su madre. Ese archivo ya lo había visto, pero nunca se lo habían dejado ver entero, ni leer. Tuvo que preguntar.

"¿A qué se debe que me lo dejes ver ahora, papá?"

"Léelo sin preguntar tanto, que me puedo arrepentir" Logró arrancarle una sonrisa. "Voy a tomar una ducha. Si tu mamá se levanta y te pregunta, dile que yo te di permiso"

"Está bien"

Nicole se agachó sobre el libro y sus ojos miel resplandecieron un momento. El artículo se titulaba 'EL VIAJE EN PICADA HACIA EL INFIERNO' y más abajo ponía 'Comunidad internacional sorprendida; la famosa locutora de radio Clarissa Parsons se vio envuelta en el peor embrollo de su vida'. Comenzó a leer todo...

...y veinte minutos después, estaba consternada. No había pasado ni cuatro hojas de la extraña carpeta pero ya se le habían copado todos los agujeros en la historia incompleta del pasado de su padre. Un millón de preguntas se le formulaban solas en la cabeza y llegaban a las conclusiones más insólitas e imaginativas que cualquiera hubiera podido crear. Su papá no regresaba del baño y su mamá no había despertado -ni lo haría, en un par de horas tendría una pequeña reunión de pauta en Hogwarts. Podría pedirle explicaciones a su tío, que en ese tiempo era Jefe del Cuartel de Aurors y ahora Ministro, y debería conocer los detalles, o a su misma tía favorita, que de seguro también sabría todo, pero sería una enorme mal educación meterse en la chimenea o llamarlos a esa hora de la mañana, más ahora que tenían un hijito recién nacido.

No sólo había estado a punto de tener un medio hermano, sino además media comunidad mágica debería saber por el realce y la verdadera millonada de artículos que estaban -con o sin comentarios- reunidos en esa carpeta, incluso podía que sus compañeros lo hubieran sabido de antes y haberse estado siempre riéndose a sus espaldas. Alto. No podía ser tan paranoica. Nadie se había estado riendo a sus espaldas, era imposible que jóvenes de su misma edad supieran sobre una noticia de hace quince años atrás, era realmente imposible... Y si esta mujer, Clarissa Parsons, había sido sentenciada a reclusión en una clínica psiquiátrica, de seguro seguiría allí... Aún cuando su padre le insinuó que... ¿Hoy iba a salir de la clínica?

Volvió a mirar el artículo número siete, y el cinco y el cuatro. En ninguno salía cuántos años Clarissa entraría a ser internada. Se levantó de un salto y regresó hasta la puerta de su pieza para ver el calendario. 16 de Agosto. Coincidió en su cerebro con la fecha que en un par de artículos salía mencionado había sido la boda de su padre con la tal Clarissa. Ahora estaría siendo el aniversario número quince si hubieran permanecido casados... ¿Y no seguían casados? Su padre y su madre nunca se habían casado, ahora que lo analizaba... ¡Entonces a dónde iba!

Ron salió del baño en bata, cruzó una mirada con su hija por menos de un segundo, y se entró a su habitación. Nicole puso una de sus manos sobre su frente y se notó afiebrada. Y de su propia habitación sonó una campanita: un nuevo mail en la Palm. Pero ahora tenía otras preocupaciones y más importantes que el correo... Regresó a la cocina y siguió ojeando ya con avidez el archivo de artículos de prensa y revistas.

"¿Aún no lo averiguas, verdad?" dijo una voz a su derecha.

Escuchó pisadas y una silla moverse en segundo plano, porque estaba bastante concentrada leyendo. Al menos hasta que su mamá le acarició el cabello y le dio un beso en la mejilla. La miró y abrió su boca para decir algo, pero las palabras no surgieron. Su mamá sonrió y le siguió acariciando el cabello, volviendo a hablar:

"Usualmente dejaría que los busques por ti sola hasta encontrar la respuesta, cielo. Pero es un tema tan difícil y hay tan poco tiempo que no alcanzarías, lo sé"

"¿Co... cómo?"

"Hoy... Clarissa" Hasta el día de hoy le costaba decir el nombre. "sale de la clínica de rehabilitación a la que fue internada después del juicio el 2003" Nicole asintió. "Cuando esto suceda podrá firmar los papeles para..."

"¿Para que tú y papá puedan casarse?"

Hermione asintió, apretando los labios.

"¿Y mi papá... tiene que ir a firmar los documentos y encontrarse con ella de nuevo, cierto?"

"Eres rápida" dijo su papá, entrando a la cocina. Ya estaba vestido pero su cara de cansancio seguía delatándolo.

"¿Y qué problema hay con eso?" preguntó entonces Nicole, mirándolos alternadamente a ambos. "Quiero decir... Haz estado marcando todos los días desde que comenzó el mes para llegar a este... ¿Tienes miedo o algo así?" Miró expectante a su padre, al igual que Hermione que se giró hacia él.

Y Ron sólo sonrió.

"No es que tenga miedo... es sólo nervios... que he esperado muchos años para esto... Tengo que ir al psiquiátrico con mi abogado a buscarla y luego ir al Ministerio de Magia. Y estoy seguro que no voy a ser el único que estará allí..."

Se refería precisamente al padre de Clarissa. Apenas meses después de su detención había sido liberado de prisión mediante el pago de una fianza y desde entonces no lo había visto... Y el hombre parecía culparlo a él de todas las desgracias de su hija.

"¿A qué hora tienes que ir?" preguntó Hermione.

"A..." Miró su reloj. "A las nueve y media"

"¿Y ya te vas?" preguntó Nicole.

"Tengo que hacer algunos trámites en la oficina primero..."

"¿Papá?" lo cortó.

"¿Qué?"

"¿Puedo ir contigo?"

La verdad es que ni ella se esperaba haber hecho esta pregunta... Pero el choque de la información... Le producía una curiosidad inmensa conocer personalmente a la mujer que estuvo a punto de arruinar para siempre la felicidad de sus padres. Aunque sonara arriesgado. Y aunque le diera miedo. Ron se quedó callado, con la vista ausente por varios minutos. Nicole no despegó su vista de él, ni siquiera pestañeó. Podría ser que su papá se negara, o podría ser que no. O podría ser su mamá la que se negara. O que ella misma se arrepintiera, ni siquiera de eso estaba segura.

"Cielo, no creo que sea una buena idea..." susurró Hermione finalmente, mirando a su hija.

Nicole se volteó hacia su mamá, con el ceño fruncido.

"Pero..."

"No, espera Hermione. Yo creo que... sí, ella tiene todo el derecho a acompañarme" respondió Ron, volviendo a la realidad. "Anda a vestirte, Nicole. Mientras tanto iré a la oficina. Voy a estar aquí a las nueve y cuarto"

La chica asintió y se levantó para ir corriendo a su habitación.

"¿No crees que es demasiado... fuerte para ella?" le criticó Hermione, lo más amable que pudo.

"Ya tiene edad para saberlo, no? A los trece uno ama los derechos, pero no los deberes. Eso tú lo sabes"

Hermione cerró los ojos y apretó los labios.

"Ella ha hecho mucho menos de lo que nosotros habíamos hecho a su edad. Si tú crees que esto la dañará física o psicológicamente..."

"Vale, está bien. Llévatela. Pero tú le vas a explicar lo que quiera saber. No corras por mi ayuda después, porque no la vas a tener" Se levantó y salió de la cocina, dejando a Ron solo.

Rato después, Nicole regresó ya vestida y peinada, con una chaquetilla puesta. Ron, que ya había regresado hace dos segundos de la oficina, la miró unos segundos, dudando por última vez si llevarla o no. Pero no pudo negárselo al ver el brillo de ilusión que la chica tenía en sus ojos.

"¿Y?"

"Dale. Vamos"

Viajaron a través de la chimenea hasta una vieja relojería, luego salieron a una soleada calle llena de magos y brujas turistas en pleno paseo Heatherfield. Nicole jamás había estado en aquel lugar, miraba deslumbrada hacia todos lados a la vez que Ron trataba de apurar el paso a lo máximo posible. Mientras menos se demorasen, menos tiempo tendría para pensar en el asunto. Llegaron a una esquina donde había parado una mujer de túnica negra y un gorrito gracioso mirando su reloj. Ron le punteó en el hombro y la mujer levantó la cabeza.

"¡Weasley!" dijo ella, sorprendida y alegre. Nicole alzó una ceja y ella la miró. "¡Y tu pequeña hija! Oh, Dios, cómo has crecido. Cuando te conocí, eras así..." Levantó la mano a la altura de más o menos un metro del suelo. Nicole rodó los ojos.

"Nicole" le dijo su papá. "Ella es Arista Zyon, mi abogado. Lo más probable es que no te acuerdes de ella" La mujer le sonrió. "En fin, ya es hora, no?"

"Sí. Sólo los esperaba. Pensé que ibas a venir con Hermione..." dijo cuando cruzaron la calle y siguieron avanzando, "no con Nicole"

"Ella quiso venir... Y Hermione... es un caso y preferí no insistirle desde la primera vez"

"Mmm... Aquí estamos"

Estaban frente a un gran edificio blanco rodeado de grandes árboles muy verdes. Nicole sentía un olor muy rico a flores en el aire. Su papá y Arista entraron y ella los siguió hasta un mesón. Se pusieron a conversar con la chica de la recepción un rato más o menos largo y ella los hizo pasar a una oficina en un costado. Ron la detuvo en la puerta.

"Espera aquí, nena. Puedes salir, pero no cruces la calle"

"Papá, ya soy grande" Estaba cansada de la misma retórica. ¿Cuándo iba a entenderlo?

"Bueno... Pero ten cuidado"

Asintió. Se volteó con los brazos cruzados y caminó lentamente hasta la salida. El día estaba muy bello como para quedarse adentro. En el camino vio a otras personas esperando en recepción. Al salir encontró a un chico de más o menos su edad fumando que hace un rato no estaba. Y sus miradas se cruzaron. Tenía los ojos de un color muy lindo; celeste. Era alto, pálido, delgado y, al moverse, era como elegante. Nicole se encogió de hombros. El chico cerró los ojos un momento y apagó el cigarro en un pequeño cenicero que tenía en la otra mano. Se acercó a un basurero y lo botó allí. Luego se volteó hacia ella.

"Hola" saludó, con una voz bastante grave, que hizo a Nicole compararlo de inmediato con sus compañeros en Hogwarts, ninguno tenía ese estilo tan sofisticado y menos esa voz muy mezcla de suave y madura.

"Ho... hola" saludó ella, alzando levemente la mano, que él tomó y agitó.

"Soy Chris, y tú?"

"Me llamo Nicole"

"¿Y puedo saber qué haces por aquí?"

"Estoy acompañando a mi papá a algo..."

"Qué casualidad. Yo también. Él está adentro... Me sacó porque no se supone que deba fumar allí. A él no le gusta que lo haga..."

Nicole soltó una risita nerviosa.

"¿Cuántos años?"

"¿Yo? Quince. ¿Tú?"

"Trece"

Oops, era mayor. Ahora entendía por qué no podía compararlo con ninguno de sus compañeros. Quizás sí con su primo de catorce, pero él tenía actitudes mucho más infantiles que este chico guapo que estaba frente a sus ojos.

"¿Es la primera vez que vienes aquí?" preguntó él.

"La verdad es que sí... Es lindo este lugar"

"Chris, entra. Tu mamá quiere verte" dijo un hombre saliendo de la clínica, quien luego posó su vista en Nicole y frunció el seño. "¿Weasley?" preguntó al segundo.

Ella no entendía por qué la conocía, si no recordaba haber visto a ese señor nunca. Asintió y el tipo volvió al chico.

"Hijo, vamos"

Chris asintió y siguió al hombre hacia dentro del edificio. Nicole los siguió con la vista hasta que traspasaron las puertas. Luego se volteó encogiéndose de hombros. Le hubiera pedido su e-mail...

Pasaron los minutos y volvió a entrar. Adentro, había una conmoción. Una pelea verbal que tenía paralizados a todos los enfermeros. Y allí estaba metido su papá y otro hombre más anciano que no conocía. Negó con la cabeza. Arista la encontró con la vista y se acercó a ella.

"Mantén la calma, Nicole"

"Arista, tu oficina está muy lejos?" preguntó otro hombre de túnica negra acercándosele a la mujer.

"Dos cuadras hacia abajo por esta misma calle, por?"

"Vamos a entrar allá"

Los dos fueron a detener la pelea prácticamente varita en mano. Nicole esperó unos segundos a que todo se calmara, de hecho ya habían reporteros sacando fotos. ¿Qué tanta relevancia mediática tenía su padre y todo el problema con la ex novia? Como fuera, la gente empezó a salir de la clínica así como ella misma lo hizo y segundos más tarde se dio cuenta que precedía una comitiva muy cómica. El hombre anciano y su padre seguían lanzándose garabatos, a ambos los trataban de apaciguar sus respectivos abogados, más atrás venían conversando una mujer de la edad de su madre y el padre se Chris, y más atrás cerrando la fila el mismo Chris. Alto.

De pronto el puzzle comenzó a armarse en la cabeza de Nicole. Volvió a mirar a la mujer -de hecho tuvo que dejar pasar a unas cuantas personas para verla mejor y que ella no se diera cuenta. La reconoció. Ella debía ser Clarissa, la famosa Clarissa, la persona que casi arruina la vida de sus padres -y de paso evitar la suya misma- para siempre. El hombre mayor que peleaba con su papá era el padre de Clarissa. El que iba junto a ella debía ser Paul, el padre del bebé con el que trató de engañar a Ron. Y atrás... ¿Chris? Se agarró el pelo tironeándoselo levemente.

¿Había estado conversando con Christopher Matthew, el famoso niño de la disputa? Y lo peor de todo... ¿Lo había encontrado guapo?

Entraron al gran edificio que albergaba la oficina de Arista Zyon, pero no subieron por las escaleras hacia su piso, sino que se acercaron a la chimenea del primer nivel y por ella fueron entrando de a uno hacia el Ministerio de Magia, como ella no supo que hacer -estaba como paralizada-, su papá la tomó de un brazo y la obligó a entrar en la chimenea. Después estaban en el Ministerio.

Mucha gente se detenía a mirarlos cuando iban avanzando a través del Atrio hacia las escaleras. ¿Por qué no usaban los ascensores? Nadie lo entendió, pero todos se dirigían al mismo lugar. Segundo piso. Una oficina especial para reuniones privadas. Grande, espaciosa, pero sin mayores detalles de ornamento. Dentro de ella, esperaban dos hombres y una mujer con sendos pergaminos en sus brazos. Todos se sentaron, pero Nicole sintió que no encajaba.

"¿Papá?"

"Silencio, Nicole. Ahora sí voy a pedirte que te quedes quieta y callada"

Ella abrió bastante los ojos y, por un momento, sin quererlo siquiera, volvió a cruzar su mirada con el tal Christopher. Se levantó la sesión.

"Caballeros, señoras, aquí no hay nada que discutir" dijo uno de los jueces para comenzar. "Sólo procederemos con los estatutos correspondientes para firmar dos órdenes, una por libertad y otra por anulación de matrimonio. ¿Estoy en lo correcto?"

Asentimiento general.

"Entonces comenzamos. Mi nombre es..."

Fue largo. Muy largo. Horas. Nicole no podía levantar la mirada, sabía que encontraría la de ese chico en cualquier momento, o la reprobatoria de su padre por adivinar lo que estaba haciendo o pensando. No paró de jugar con algunos mechones de su cabello. Le hubiera gustado llamar a su mamá, pero sabía que por tanta magia volando cualquier aparato como un celular no funcionaría allí dentro. Todo fue muy normal y formal. Su padre, al fin, acabó terminando desligado de esa mujer para siempre. Y ella estaría libre de ahora en adelante. La pregunta era si regresaría a molestar a Ron. La respuesta era no, pues se iría a Australia con Paul Strandford y su hijo.

Salieron de la sala menos los jueces que se quedaron escribiendo en algunos pergaminos más. Cuando ella pensaba irse, vio que Clarissa se acercaba a su papá. Y comenzaba:

"Ron, sé que nunca lo hice, pero tengo que pedirte perdón por todo esto..."

"No es a mí a quien tienes que pedirle perdón..."

Se alejó cruzada de brazos. No quería escuchar esa conversación, ya se la imaginaba. Recorrería aspectos y errores de sus vidas pasadas y, la verdad, ya estaba harta de eso. De pronto, volvió a ver a este chico, Strandford junior o como fuera, mirando su reloj-pulsera.

"¿Por qué no me dijiste quién eras?" le preguntó, un tono de resentimiento en su voz. Él se volteó con una ceja alzada.

"Sí te lo dije. ¿Qué importaba el resto?"

"Claro que importaba. Eres el hijo de... ellos. Y yo soy hija de... él. ¿Entiendes?"

"¿Qué más da? Yo no soy el 'hijo de' nadie. Yo soy yo, y allí acaba. Si a ti te gusta que te califiquen por cómo o quiénes son tus padres, problema mío no es"

Tenía razón, no podía negarlo. No era culpa suya ser hijo de quién era. Como ella tampoco tenía culpa de sentirse mal por esta situación.

"Bien, perdóname" Se encogió de hombros. "Pero es extraño. Mi papá casi fue el tuyo..."

"Lo sé, y para mí es raro también. Pero los errores que ellos cometieron que los resuelvan entre ellos"

"Bueno, yo..."

"¿Me das tu e-mail?"

Nicole sonrió, sonrojándose. Buscó en su bolsillo por algún trozo de pergamino, él le pasó una pluma y lo escribió rápido, y apenas puso la letra final su papá la llamó:

"Nicole, te necesito un segundo"

Se despidió con la mano de Chris y corrió donde su padre. Él le indicó que entraran.

"¿Qué hacías conversando con ese chico?"

"¿Qué te importa, papá?" dijo en broma. "Nada que ponga en peligro mi vida. ¿Qué pasa?"

"Hey, señor juez!" dijo Ron, llamando la atención del hombre que casi se iba.

"¿Sí, Weasley?"

"¿Puedo preguntarle algo? Fuera de este tema, digo"

"Dígame"

"¿Cuánto tiempo es necesario que pase para que, bueno, yo pueda casarme de nuevo?"

Nicole dio un saltito y miró a su papá, sonriente. Él también sonreía y estaba un poco ruborizado. El juez se rió.

"Puede hacerlo inmediatamente si quisiera, señor Weasley. ¿Por qué la pregunta?"

Ron miró a su hija. Ella lo entendió pronto. Y pronunció más su sonrisa.

Fueron a almorzar junto a Arista y su marido, y luego de eso pasaron a una florería. Su papá sólo quería el mejor ramo de rosas del país...

Sonó el timbre. Hermione estaba bastante cansada. La reunión había sido agotadora. Nada comparado a una nueva versión del Torneo de los Tres Magos pero ahora con colegios de fuera del continente y con un límite menor de edad para los concursantes. Horrible. Y para rematar el día, ahora llegarían Ron y Nicole. Esperaba que les hubiera ido bien. Se levantó y fue a abrir la puerta. Y allí esperaba Ron con un bello ramo de rosas rojas en la mano. Detrás, su hija, muy contenta.

"Hermione Granger, hace poco menos de quince años me prometiste que..." comenzó, dándole las rosas, que ella observó feliz.

"Si, lo sé. Que cuando terminara todo esto..."

"...ibas a aceptar ser mi esposa. ¿Sigues pensando lo mismo?"

Se rió.

"¿Y si digo que no?"

"Te obligo" respondió Nicole por su papá. Los tres se rieron.

"No puedes usar tu varita, cielo. Eres menor"

"No necesito hacer magia para intimarte, mamá" Le mostró la lengua.

"En ese caso creo que no tengo otra opción" Miró a Ron. "Acepto tu proposición, Ronald Weasley. Pero tiene que ser antes de que empiecen las clases"

"Y así será, mi vida"

Se fundieron en un abrazo y segundos después en un largo beso, que Nicole prefirió no ver, por mucho que le gustara la escena. Fue hasta su cuarto y revisó su correo.

"Hermione, te ves radiante!" exclamó Ginny, terminando de acomodar el corsé de su amiga mientras se preparaba unas salas más allá la boda que marcaría el punto de culminación de esta historia. Ella sólo asintió, muy nerviosa. "¿Y por qué tiemblas? Estás esperando esto hace mucho, además tienes la seguridad que le falta a muchas novias, porque sabes que no se va a arrepentir"

"¿Tú sentiste eso, tía?" preguntó Nicole, que jugaba con el bebito de ésta en su cochecito.

"Bien... La verdad es que sí... Uno se imagina muchas cosas cuando está a punto de casarse, en especial desgracias que pudieran sucederte" Ahora se dirigió a Hermione. "Especialmente tú no debieras tener ninguna, mira que llevas prácticamente casada ya quince años, te faltaba el título nada más"

"Nicky, estás lista?" preguntó un niño de más o menos 9 años con un trajecito que le hacía ver mayor.

"Hace rato. ¿Por?"

"Tu papá te está llamando"

"Ya voy. Adiós mamá" levantó el pulgar, sonriendo. "Tú sabes que lo vas a hacer genial"

Ellas se rieron. Nicole salió de la sala y se dirigió a una escalera que bajó corriendo detrás de Andrew, uno de sus tantos primos.

"¡Papá!"

"Hey, Nicole. ¿Dónde estabas?"

"Arriba, con mamá. Está muy nerviosa. ¿Cómo estás tú?" Dijo, abrazándolo.

"Creo que igual, o peor. Mira, sígueme"

La llevó de la mano hasta uno de los grandes ventanales. Estaban en un segundo piso y allá abajo, junto a la puerta, estaban amontonados cientos de reporteros. Nicole abrió mucho los ojos.

"No van a entrar, verdad?"

"No, cómo crees. No quiero nada de esto... Y si tratan de entrar por algún otro lugar tengo un par de amigos que se encargarán de ellos" Le sonrió. "Te ves muy linda, eres toda una princesa"

"¡No me digas eso!" exclamó, golpeándolo en broma y riéndose.

"¡Pero es verdad! Te encontraron el vestido perfecto" le dijo indicándole el largo vestido color añil con brillitos que la chica llevaba.

Ella dio una vuelta, luciéndolo.

"Y espera a que veas a mamá. Se te va a caer la baba"

Ron se rió por la ocurrencia de su hija.

"Bueno, bajemos. Hay mucha gente"

"Qué dices. Entre sólo familiares hacemos como cien. Más toda esa gente de tu oficina y la del colegio... ¡Y sus amigos!"

Fueron hacia una segunda escalera que seguía bajando. Estaban en un palacio de un pueblito perdido al sur de Inglaterra. Eran ya dos semanas desde que su papá se había separado legalmente de Clarissa.

En todo caso, creo que aquí me cabe explicar varias cosas mientras la boda se alista para ser exhibida, entre ellas... ¿cómo llegamos aquí? y ¿qué pasó entre tanto? Primero lo primero. Habíamos quedado en aquella noche cuando Ron y Hermione finalmente se dijeron el muy trillado pero muy difícil de expresar 'te amo'. ¿Bien? Vale. De esto pasaron nada más que unos días para que se fueran a vivir juntos a la casa en Hogsmeade de ella. Como los dos trabajaban al menos podían verse por las noches, y Ron cambió sus días libres para los fines de semana para así poder estar más tiempo juntos. Cinco meses después, luego de las fiestas, en Enero, Ginny y Harry se casaron en una gigante iglesia antigua en pleno centro de Londres, lleno de medios, casi peor que cuando Clarissa se había casado con Ron, y también con más gente de la que se podían imaginar, nadie quería quedarse fuera del matrimonio del ex-niño-que-vivió. A propósito, ese día del matrimonio, Ginny ya llevaba cuatro meses de embarazo del primero de los cinco hijos que tendría hasta ahora. Tres niños y dos niñas. Pasó un año y medio de esto y a principios del verano del 2005 nació Nicole, por lo cual Hermione tuvo que tomarse el año en Hogwarts y regresar al siguiente. Paralelamente, Christopher Matthew comenzó a visitar una vez por año a su madre en la clínica, ya que se quedó viviendo en Australia con su padre. Algunos se preguntar qué pasó con Sean. Bien, el salió de Azkaban apenas Clarissa entró al psiquiátrico, puso el gimnasio que tanto anhelaba y le fue excelente; ahora tiene una cadena de ellos a lo largo y ancho de Europa. ¿Y Ben? Simplemente se rindió al ver lo feliz que Hermione era ahora con Ron, pero siguieron siendo amigos, claro que a Ron nunca terminó por simpatizarle...

"Ven, Nicole. Siéntate con nosotros" dijo una mujer de edad acercándose a ella.

"Pero un señor allá atrás me dijo que tenía que sentarme... Con todos los niños" imitó el tono de voz de un hombre.

"Pero eres la hija, pequeña. Dime si hay alguien más importante que tú en este lugar"

"No sé, abue" contestó ella, riéndose y sentándose junto a la madre de Hermione.

Las horas pasaron y la boda se realizó perfectamente. Nadie parecía caber en sí de felicidad, en especial los novios. Ahora era la correspondiente fiesta de matrimonio, y Nicole pidió disculpas para ir al baño un momento. Y se perdió, ese palacio podía ser un verdadero laberinto si así lo quería. Llevaba alrededor de cinco minutos buscando alguna sala conocida cuando de repente alguien le dio un par de golpecitos en el brazo. Ella se volteó bruscamente, asustada. Y se asustó un poco más al ver quién era: Christopher. De traje.

"¿Qué estás haciendo aquí?"

"Lo mismo que tú, me perdí"

"Pero tú no estabas en la fiesta" Nicole se puso los brazos en la cintura mientras empezaban a caminar por un pasillo.

"Acabo de entrar"

"¿Cómo? Se supone que hay seguridad y eso"

"En el colegio de Australia nos enseñan algunas cosas que pareciera aquí en Gran Bretaña no se refuerzan" Sonrió. Ella se sintió intimidada por un momento.

"¿Y por qué estás acá?"

"Pues... quería verte" Nicole se sonrojó. "Y mañana partimos de regreso a Australia. Además mi mamá quería que le entregara algo a la tuya" Ella pegó un saltito. "No es una bomba ni nada de eso. Es una carta. La verdad no sé que dice pero supongo que es para disculparse, ella estaba muy arrepentida"

"Espero que así sea. No voy a dejar que nada arruine el día de mis padres"

"Si le pasa algo a tu mamá me encargaré yo mismo del asunto"

"Tampoco tienes que ser tan drástico" susurró.

"Mira, llegamos"

Christopher abrió una puerta y precisamente, estaban en el salón principal. Apenas Nicole se asomó llegó a su encuentro su primo Mark, el mayor de los hijos de Harry, que era una verdadera réplica de su padre.

"¿Dónde estabas? Tu mamá te andaba buscando hace un rato"

"Me perdí de regreso del baño. No se quién mandó a ponerlos tan lejos. Y me encontré a... él" Le indicó con la mirada a Christopher, que venía detrás.

"¿Quién es éste?"

"Alguien. ¿Tenías que decirme algo más?"

"No"

"Entonces, con permiso"

Tomó de la mano a Christopher y lo arrastró a través de la multitud hasta la mesa principal, donde su mamá no estaba, así que se regresó hasta otro sector y allí la encontró, hablando con un hombre que no conocía.

"Mamá, me buscabas?"

"Sí, cielo. Viktor" le dijo al tipo. "ella es mi hija, Nicole"

"Un gusto, Nicole"

"Él es un viejo amigo, Viktor Krum"

"¿El jugador de Quidditch?" Abrió mucho los ojos.

Viktor asintió. Hermione notó al chico que estaba detrás de su hija, y que ella tomaba de la mano. Frunció el seño.

"¿Y él, quién es?"

"Ah, mamá. Él es Christopher..."

"Christopher Strandford, señora" Saludó. Hermione palideció un tanto. "Mi mamá me pidió que le entregara esto" Se soltó de Nicole y buscó en el bolsillo interior del blazer. Sacó el sobre y se lo entregó. "Es una carta. Si quiere me cercioro que no tenga nada"

Pero Hermione no respondió. No podía dejar de mirarlo. El bebito tan lindo que ella había podido cuidar durante una semana en su pasado ahora era un apuesto muchacho. Y era el hijo de Clarissa, mención aparte. Había heredado los ojos de su madre y el porte de su padre.

"No... no te preocupes" dijo finalmente, recibiendo el sobre. Krum ya se había ido. Lo abrió allí mismo y sacó una carta de dos pergaminos de extensión. Empezó a leer.

"Mamá, te dejo?"

"No, no..." Siguió leyendo bajo la mirada de los dos jóvenes. Cuando acabó, lanzó un suspiro, dobló la carta, la volvió a poner en el sobre y se lo entregó a su hija. "Guárdalo tú" Y miró a Christopher. "Dile a Clarissa que no hay problema y que no tenía para qué hacer esto..."

"Creo que su esposo la obligó a hacerlo"

"¿Mi esposo?" preguntó. Christopher asintió.

"El día en que fueron a firmar el..."

"Ah, sí. Bueno. Gracias" Esbozó una sonrisa. "Voy a regresar a la mesa principal. ¿Me sigues?" le preguntó a Nicole.

"Sí, mamá. Enseguida te alcanzo"

Hermione asintió y después de mirar a Christopher por última vez, desapareció entre la gente.

"Qué vergüenza..." susurró Nicole.

"¿Qué cosa?"

"No, nada" Miró el suelo un segundo. "¿Ya te vas?"

"Sí" Se encogió de hombros. "Papá me está esperando afuera en el auto"

"Bueno, que te vaya bien en el viaje... supongo. Y..."

"¿Y?"

"Espero verte pronto" finalizó muy sonrojada.

"Será pronto" dijo é, volviendo a sonreír.

"¿Cómo así?"

"El Torneo, recuerdas? Mi colegio participa. Y es aquí en Gran Bretaña... en Hogwarts. Supongo que tú vas ahí, no?"

Dio media vuelta y se fue. Una sonrisa apareció en la cara de Nicole. Este sería un año escolar muy largo.

Ahora sí, Fin.

Aquí podría poner una larguísima historia, pero no me da para tanto, estoy cansada, y la resumiré así: los reviews que yo estaba pidiendo por este epílogo eran nada más que 20, y como ustedes son tan malos para dejar reviews pensé que iba a ser una cifra que se demoraría en alcanzar, pero no fue así. A la semana ya tenía lo que quería publicar, pero el epílogo estaba en pañales; faltaba revisar y corregir cualquier cosa que no cuadrara (y aún así puede que queden una que otra por allí, pero no es al caso). Lo terminé el día 4 de noviembre en la tarde y pensaba publicarlo en la noche, pero mi queridísimo padre no me dejó conectarme porque me podían llamar por teléfono e iba a estar ocupado (ya conocen la modalidad módem...). Puse el epi entonces en un diskette y me dije que lo subiría a la mañana siguiente en el aeropuerto, pero no. Llegamos tarde y apenas pisé el aeropuerto me llevaron derecho a chequeo y luego a abordaje, dejándome sin espacio para subir algo. Llegué al aeropuerto de Santiago y en ese minuto 600 pesos por 15 minutos no era una suma que estuviera dispuesta a pagar, además sólo tenia euros a mano. Llegue a Alemania y me topo con computadores que nada más tienen teclado y mouse, aparte de la pantalla y el agujero para poner las monedas. Horrible. Y en los cyber donde sí se podía poner diskette (que créanme, serían unos 3 de los 25 que visité), no funcionaba porque no tenían Microsoft Word. Infamia. Ahora, un mes después estoy de regreso en mi casa y con restricción horaria de nuevo, salvo que ahora no hay excusa para no subirles el epílogo, ya que se pasaron y más que se pasaron con el apoyo.

Como sea, gracias a todos por haber leído hasta aquí, gracias a todos los que dejaron review (los amooo!) y en especial para la gente que lo hizo desde el comienzo, para quienes va dedicado esto. Los espero en una próxima historia y por qué no, algunos reviews para el epílogo. Con mis comentaristas habituales me conformo :)