Nota de autor: Los personajes de Saint Seiya que aparecen en este texto pertenecen a Masami Kurumada y no a mi (sniff) solo son utilizados en esta historia para entretenimiento sin obtener nada más de ellos.

Letras cursivas son pensamientos

EL LABORATORIO.

I

En Siberia, apartado algunos miles de kilómetros del último sitio habitado, se encuentra una construcción que semeja un iceberg en medio del mar congelado, un hombre envuelto en un abrigo de pieles se dirige hacia ella y desaparece unos pasos antes de llegar, apareciendo de nuevo en un gran pasillo con muchas bifurcaciones que conducen a escaleras, puertas u otros pasillos, la temperatura interior era agradable, así que el hombre se quitó su abrigo y lo guardó en un cuarto especial para ello, luego escogió uno de los tantos pasillos que se abrían ante él. Después de caminar un poco entró en un área restringida y se encontró en un laboratorio, con todo su personal trabajando arduamente, algunos lo saludaron al verlo pasar y otros solo se inclinaban ante él. El que estaba a cargo del laboratorio se le acercó.

"Señor, buenos días¿Cómo le fue?"

"Bien, todo esta preparado, enviaremos el cargamento mañana, espero que no falte nada."

"En absoluto señor."

"¿Y en dónde está nuestra obra maestra?"

"En el segundo piso, con el Dr. Malt."

"¿Revisión de nuevo?"

"Me temo que sí, sigue teniendo algunas conductas extrañas y también creemos necesario revisar la tarjeta de control, hay veces que parece no entender lo que se le ordena."

"Por eso no hay mucho problema, solo necesita que se revise su EEG y podremos manipular sus reacciones con el nuevo procesador, lo incluiremos en el cargamento, en Asia tendré oportunidad de analizarlo mejor y quizá incluso decida comenzar con el plan."

"¿No es demasiado pronto? El experimento aún no llega a la fase final, y en cuanto a Hugo, bueno, se desarrolló por completo, pero aún no estamos seguros de su estabilidad."

"No importa, de hecho lo que nos interesaba probar en él ha dado resultado, en cuanto la tarjeta sea revisada podremos hacer las últimas pruebas y terminar el experimento principal, él nos servirá de mucho para conseguir lo que nos hace falta, después ya no será necesario. Que todo este listo para mañana, yo los esperaré en Asia."

"Esta bien Doctor."

10 horas después, un avión de carga pequeño despegaba, dispuesto a cruzar la mayor parte de Siberia antes de poder tomar la ruta directa que lo conduciría a su destino, su piloto y copiloto dejaron que se guiara automáticamente después de un rato, ya que deseaban descansar un poco, en el área de carga, entre el equipo y diversas cajas de material de laboratorio se distinguía la figura de un muchacho, que aparentemente dormía recargado en el equipaje entre muchas de las cajas con materiales delicados. El avión continuaba su camino a través de Siberia, aparentemente sin contratiempos hasta que se escuchó el ruido de un estallido en el lado izquierdo.

Hyoga se encontraba jugando con Jacob, su pequeño amigo, se habían alejado del pueblo y se proponían ir a pescar al mar congelado cuando vieron a lo lejos un pequeño avión de carga que se dirigía directamente hacia la punta de un enorme iceberg, de inmediato comprendieron que no lograría esquivarlo, miraron angustiados cuando el ala izquierda impactó contra el obstáculo, desprendiéndose del aparato que perdió enteramente el control y se precipitó al hielo, desbaratándose casi por completo debido a la velocidad que llevaba y a los múltiples y enormes trozos de hielo que encontró a su paso, en efecto, los pilotos no habían tomado en cuenta la geografía al programar sus coordenadas y la dirección en el piloto automático, por lo que la montaña de hielo vino a ser un obstáculo imprevisto. Algunas partes de la máquina estallaron, pero otras quedaron enteras, Hyoga se apresuró a acercarse a los restos para averiguar si había sobrevivientes o algo que le indicara a quién pertenecía el avión.

En realidad esperaba poco encontrar a alguien con vida, las diferentes partes del avión estaban dispersas ocupando una gran zona, entre dos enormes bloques de hielo encontró los restos de la cabina y de sus ocupantes, como podía haber más tripulantes siguió buscando, revisó rápidamente la mayor parte del avión, encontró equipo y material al parecer de laboratorio disperso por doquier, algunas sustancias derramadas y muchas cajas despedazadas.

Hyoga revolvía los escombros buscando alguna marca o un nombre cualquiera cuando descubrió manchas de sangre en una de las cajas que yacían amontonadas cerca de los restos del área de carga, buscó más señales y revolvió con cuidado las cosas hasta que debajo de un gran trozo de lámina encontró el cuerpo ensangrentado de un muchacho más o menos de su edad. Estaba boca abajo y llevaba puesto un abrigo bastante parecido a una bata de laboratorio, en su cabeza se observaba una herida abierta, pero que había dejado de sangrar debido quizás al frío. Hyoga lo reconoció con cuidado, se asombró porque no lograba percibir aura alguna y sin embargo el chico tenía signos vitales, aunque muy leves, intentó moverlo con cuidado y casi se desmaya cuando lo volteó y vio directamente su rostro.