Notas iniciales: Este fict está dedicado con muchísima estima y muchísimo agradecimiento a Ady-chan, nuestra queridísima moderadora de HHParaíso y una persona que me hace reír muchísimo con sus reviews en mis ficts. Además de que me alienta a seguir con mis alocados proyectos.

Este fict va como premio-reconocimiento a quien yo considero que le ha puesto muchísimo esfuerzo a HHParaíso. Espero que te guste!

Y como siempre (y de paso advirtiendo) este fict contendrá: altísimas dosis de romance, algo de lemon (admitámoslo, no soy taaaaan descriptiva ) mucha intriga (aunque ni tanta) algo de drama y sobre todo... muchas ganas de que se caigan de la silla P

Esto está basado en los relatos de los libros de JK Rowling hasta el quinto libro aunque no pienso ahondarme en muchísimos detalles de esta saga (para quienes aún esperan leer por sus propia cuenta los libros) sólo diré que, para mi concepto, es cuando el vínculo entre Harry y Hermione creció más. (Por supuesto, esto tiene que ser Hr/H, no puedo escribir de nada más y sé que a Ady-chan le gusta)

Y como quizá meta D/G en el fict no incluiré nada de lo acontecido en los libros, creando una versión un tanto alterada o depende de como me venga la inspiración para hacerlo (En verdad no hay mucho D/G en los libros pero como una vez me dijeron es MUY divertido e interesante escribir sobre esta simpática pareja)

Y para finalizar, el fict comienza(?) a finales del séptimo año.


Capítulo 1: Hay algo que te quiero decir...


- ¿Y qué piensas hacer con tu vida? -

Harry no quitó su mirada del vidrio... el paisaje se deslizaba velozmente ante su verde mirada, como si estuviese en una maratón.

- Independizarme de los Dursley - contestó sin atreverse a mirarla. No se sentía capaz de hacerlo. En especial por lo que últimamente había descubierto.

Hermione asintió aunque algo molesta. El silencio que los rodeaba y envolvía era un tanto fastidioso, sobre todo cuando parecía que él quería decir algo y no lo lograba. ¿Desde cuándo él tenía tantos problemas para contarle las cosas a ella?

- Ron se ha tardado mucho - objetó la joven aunque en verdad no le interesaba Ron. No ahora, porque su preocupación principal volvió a ser, por centésima vez en aquellos siete años, él: Harry Potter.

- A menos que.. - Harry dijo inesperadamente. Estas tres palabras delataron que él no le había prestado atención respecto al comentario de ella sobre el pelirrojo del grupo.

Hermione lo miró con suma tranquilidad, esperando pacientemente a que él terminara su frase. No lo presionaba, no lo apresuraba ni lo intimidaba. La joven cambiaba mucho su carácter siempre que se trataba de Harry. Y esto él lo sabía perfectamente.

«Ella tiene demasiada paciencia conmigo... Eso significa algo ¿No?» se dijo mentalmente al instante que tragaba saliva envuelta en nervios.

Finalmente sus labios se abrieron para soltar lo que tanto le inquietaba

- Hay algo que te quiero decir... - comenzó a replicar el joven y al instante analizó su simpática situación mientras presionaba con cierta fuerza el bolsillo de su camisa - ... y no me animo -

Un leve rubor invadió sus mejillas mientras apretaba nerviosamente los dientes. Harry tenía un semblante temeroso, como si fuera la primera vez que iba a pisar el terreno de un campo de Quidditch.

Aunque no estaba tan lejano a la realidad: era la primera vez que Harry iba a pisar un terreno desconocido hasta ese entonces. Porque lo ocurrido hace un par de años fue una ilusión pasajera, una relación vacía y húmeda (por los constantes llantos de la chica con quien entonces salía), aparte de decepcionante.

No sintió el apoyo que esperaba sentir, no sintió un cariño intenso y fiel, sólo fueron sentimientos vacíos envueltos en celos aparentemente inexplicables con eso de 'tu querida Hermione'. (Cho debería ser profesora de Adivinación nn)

«Quizá lo sentía en ese entonces» pensó Harry sintiéndose más tenso al analizar con mayor detenimiento y por enésima vez en aquel día, sus sentimientos. «Y no me había dado cuenta»

Hay algo que te quiero decir y no me animo

Hermione sintió una punzada invadirle el estómago. Ella simplemente no soportaba ver a Harry de aquella forma tan preocupada, como si el mundo se le viniese encima en cualquier instante.

«¿Qué podría preocuparlo ahora?» meditó la chica mordiéndose el labio inferior «Voldemort finalmente no volverá» con cierto recelo admiró las heridas aún no cicatrizadas en el joven «Y debe comprender que era él o ese desgraciado, no puede sentirse culpable por ello!»

Instintivamente Hermione posó sus manos en uno de los brazos de Harry, en el más cercano a ella.

- Harry - murmuró con cuidado, como si algún tono brusco de ella pudiese herirlo (algo que ella nunca se perdonaría) - Harry... estoy contigo -

- Lo sé - musitó Harry y dejó de ver el paisaje que transcurría fuera del vagón para finalmente darle la cara.

Hermione notó entonces cuán rojizo estaba el rostro del chico y cuando ella posó una mano en su frente (justo en donde tenía su cicatriz) para verificarle la temperatura, ella se percató que el fuego de su rostro crecía.

Con nerviosismo el chico apartó la mano de su frente aunque el suave tacto le haya agradado.

- No estoy enfermo - atinó a decirle casi sin voz.

- Me tienes preocupada - le contestó Hermione dejando su mano en el brazo de Harry y se llevó la otra mano hacia su corazón, en un gesto de preocupación.

- No es nada malo - murmuró Harry evitando verla al rostro - O al menos eso creo -

De pronto el gesto de preocupación de Hermione cambió a ese semblante que tenía cuando algo la intrigaba. Y ella no es de las que se quedan con la duda. Harry ya veía resplandecer en sus ojos ese brillo de curiosidad.

- Harry James Potter - el mencionado la miró un tanto sorprendido, por poco más y Hermione hasta le decía el apellido que había heredado de su madre - ¿Qué es lo que te está pasando? -

- ¿Lo quieres saber? - Harry podía sentir claramente las palpitaciones de todos los pulsos de su delgado cuerpo - ¿Realmente lo quieres saber? Hermione Jane Granger -

Yo sé que puede ser el miedo a que me digas que no

La fémina parpadeó un par de veces un tanto sorprendida de su propia actitud y de la del mismo Harry. Ella nunca le había llamado por el segundo nombre al mismo tiempo que él tampoco lo había hecho. Y luego de hacerlo, se sentía algo raro.

Hermione suspiró suavemente.

- ¿Te has dado cuenta de que nuestros nombres tienen las mismas iniciales? - preguntó ella con cierta timidez, quizá para despejar la tensión que se había puesto en el ambiente.

- H J - observó Harry también un tanto menos nervioso que al principio de la plática.

Los orbes castaños se encontraron levemente con los esmeraldas de Harry transmitiendo con ellos miles de sensaciones que él relacionaba con paz, pureza, dulzura, inteligencia, valor. Y Harry estaba seguro que le devolvía ese mirar aunque un poco más envuelto en el nerviosismo porque desvió la mirada hacia la ventana admirando el exterior del tren.

Pero hay algo en tu forma de mirar
que me lo dice todo sin hablar

Antes podían pasarse la eternidad de aquella manera: mirándose en silencio, diciendo tanto sin emitir sonido alguno. No era la primera vez que se comunicaban de esta forma. No se dieron cuenta desde cuando pero ya tenían ese don de decirse las cosas al encontrar sus miradas, quizá telepatía.

Pero en esta ocasión a Harry le costaba mucho el mirarla sin sentir el miedo a delatarse, sin dejar a un lado el temor de que no era correspondido en aquel extraño sentimiento que había desarrollado: desde una pura y plena amistad cuando eran unos niños hasta convertirse en un amor intenso y apasionado digno de jóvenes.

Un amor el cual Harry temía sentirlo solo.

Aunque si hasta hace poco tiempo... se había enfrentado a la misma muerte... ¿Por qué no podía simplemente...?

Hay algo que te quiero decir y no me animo

De pronto sintió las manos de Hermione, ambas benditas manos, deslizarse en sus sienes y enredarse en su melena azabache.

Harry cerró los ojos ante la sensación maravillosa que lo envolvía. Era una pequeña pauta, era un simple empujón más a avanzar.

- ¿Qué te ocurre? - le susurró Hermione en esta ocasión al tiempo que movía sus pulgares en forma circular.

¿Cómo decírselo¿Cómo hallar las palabras exactas para no asustarla o impactarla indebidamente?

Harry no sabía cómo comenzar, es por ello que sentía la mente revuelta en miles de sensaciones: amor, pánico, amor, expectativas, amor, miedo, amor, temor, amor, amor, amor, amor!

Sino... ¿De qué otra forma podía explicar tanta perturbación?

La última amenaza que le hizo Voldemort impulsó a Harry (sin proponérselo sin duda alguna) a enfrentarlo, a deshacerse de él, a evitar que el cretino saliera con vida del salón en donde estaba el espejo Oesed.

Voldemort había visto el más profundo deseo de Harry, lo que estaba ocultado en su alma quien sabe desde cuando: la imagen de Hermione, a su espalda, abrazándolo y brindándole pequeños besos alrededor del cuello.

La impresión que se llevó Harry al ver lo que su propio subconsciente le ocultaba sólo se comparó con el pánico que lo invadió ante el hecho de que Voldemort también haya visto esa imagen (¿Por qué demonios el infeliz tenía control sobre su mente?)

Harry debía acabar con él en ese preciso instante, como sea, a como dé lugar! Sino lo hacía... Hermione, su Hermione...

No encuentro la manera de empezar contigo

Era increíble cómo Harry enfrentó y derrotó a Voldemort y ahora simplemente era incapaz de manejar sus propios sentimientos.

Hermione se mordió el labio inferior mientras deslizaba un mechón castaño detrás de su oreja. Luego soltó un profundo suspiro antes de la siguiente acción que haría.

Dejó sus sienes, abrió los brazos y entre ellos aprisionó el cuerpo de Harry.

La nariz del joven quedó a la altura de sus ondas castañas, y el aroma que desprendían las mismas se inyectaron en él como una potente droga.

Un segundo y más fuerte impulso le incentivó, le gritó que no debía acobardarse. ¡El más decisivo!

Te busco por un camino que nunca he recorrido

Las manos de Harry comenzaron a actuar por sí mismas, porque la verdad su cerebro estaba completamente desconectado de su cuerpo. Su mente estaba vagando en la nada y sus impulsos lo dominaron.

Hermione sintió una corriente eléctrica recorrerle la médula cuando las masculinas manos se posaron en su espalda y subieron con encantadora lentitud. Ella simplemente había estado buscando tranquilizar a Harry, desvanecer sus dudas y temores... Posiblemente haya conseguido más que eso.

La joven sentía tibias sus mejillas, las mismas que aumentaron de temperatura cuando sus ojos y los de él se fusionaron nuevamente en el lenguaje sin palabras.

Y sé que en esa forma de mirar
hay algo que me pides sin hablar

Justo en esos instantes Harry encontró que los labios de Hermione estaban tan cercas que bastaría un simple movimiento por su parte para saciar las ansias de descubrir el sabor que tienen.

O quizá los labios de ella tienen mucho frío (temblaban demasiado) y no sería mala idea aprisionarlos entre los suyos para transmitirle calidez y ternura.

Harry sentía un nudo en la garganta aprisionarlo lenta y encantadoramente al mismo tiempo. Si alguien le dijera que así debería pasar el resto de su existencia, con los brazos de Hermione envolviéndolo mientras sentía y transmitía emociones codificadas en el miedo y las ansias, simplemente no le molestaría, aunque él prefiere hacer otras cosas interesantes además de esto.

Hay algo que te quiero decir y no me animo

El aliento de la joven era fresco y abrasador al mismo tiempo. Harry estaba seguro que podía fusionarlo con el suyo de una magnífica forma y juntos descubrirían sensaciones no sólo físicas en aquel acto.

Pero la situación iba más allá de las impulsivas ganas de besarla, antes de eso tiene que tener las cosas en claro, debe explicarle las cosas a Hermione, con detalles, como a ella le fascina, y después, sólo después, podía adueñarse de sus labios una y otra vez hasta dejarla sin aliento. (Y si Hermione se queda sin respiración muy bien él puede aplicar la técnica de boca a boca)

Harry se reprendió mentalmente y se obligó a pensar en algo que no fuera en los labios de Hermione. Sus ojos verdes e intensos se concentraron en el entrecortado respirar de la fémina.

Seguramente aquel aire que expulsaba era encantador sentirlo alrededor del cuello, y combinarlo con los labios de ella... No, no, no! Fuera labios, fuera respiración entrecortada.

Sus ojos castaños, tan brillantes y preciosos. Con tan sólo una mirada siempre podía comunicarle muchas cosas, no hacen falta las palabras para hacerle saber de las emociones que lo inundan. ¿Estará ella interpretando ahora correctamente lo que le quiere transmitir?

La forma de mirar de Hermione era la misma que le enviaba cuando le quería decir que estaba preocupada (por centésima vez en su vida) por él, aunque en esta ocasión también se le notaba la intriga.

«Sí, Hermione, estoy enamorado de ti» pensó Harry, creyendo muy en el fondo que ella podía leerle el pensamiento (quizá sea uno de los dones escondidos que ambos tienen en común y que han usado toda la vida sin saberlo)

Te quiero aunque me guardes en silencio,
te quiero aunque me digas que no es cierto

Las manos de Harry vagaban lentamente de arriba hacia abajo, como si ella fuera una magnífica escultura de barro siendo moldeada por su artista.

Harry se detenía firmemente en su cuello y nuevamente bajaba hasta la mitad de su espalda, con los dedos presionándose en ella a través de la ropa.

Hermione dejó la espalda de Harry, luego imitó la acción del chico pero dejando que sus dedos juguetearan incansablemente con su melena azabache.

Ella cerró los ojos de forma automática al ver cómo el rostro de Harry se acercaba al suyo.

La piel que rodeaba la barbilla de Hermione era salada, tersa y delicada.

Hermione frunció el entrecejo al sentir cómo él se apartaba de ella. En el conocido lenguaje silencioso en el que siempre se comunicaban ella indagó sobre por qué no lo hizo, y en respuesta obtuvo una nerviosa sonrisa que delataba un 'Aún no'

Te quiero aunque no hablemos nunca de este amor

Ella asintió levemente y volvió a cerrar los ojos concentrándose en sentir. Bastaron unos segundos para descubrir que Harry tenía toda la razón del mundo. Sólo saber que estaba cerca, que estaban jóvenes y tenían mucho futuro por delante, que sus manos se deslizaban por su espalda en una inconsciente forma de llenarla de pasión a la cual contenían diestramente.

De los labios de Hermione brotó un suspiro. Sus orbes castaños se abrieron para encontrarse con la envidia de las esmeraldas.

Pero hay algo en tu forma de mirar
que me lo dice todo sin hablar

Harry se acercó a su rostro y le plantó un beso suave en la mejilla mientras la aprisionaba más contra sí mismo. Era su forma de decirle cuánto necesitaba esa cercanía, su cercanía. Hermione seguía deslizando sus dedos entre sus cabellos, jugueteando incansablemente con los mismos, provocándole cosquillas, llenándolo de felicidad.

Ella también sentía una extraña sensación recorriendo su estómago, revolviéndose y danzando como mariposas en medio de un campo de flores. No conocía, hasta estos instantes, la encantadora forma de transmitir cariño que le mostraba Harry.

Hay algo que te quiero decir y no me animo

Siempre había sido un roce de manos, un cruce de miradas, aceptación de impulsivos abrazos sin palabras. Lo más intenso que había hecho Harry era aprisionarla entre sus brazos cuando la situación era extrema y ella necesitaba sentir protección y calmar sus naturales miedos.

Muchas veces, luego de pasada la temible situación, se obligó a echar al olvido sus emociones. Lo que menos quería era que Harry tuviera que afrontar, además de todos sus problemas, era al hecho de que su mejor amiga, su pilar en momentos difíciles, la razón de su conciencia, se estuviera enamorando perdidamente y sin control de él.

No era justo agregarle a la agitada vida de Harry lo que ella siempre denominaba una situación sin importancia. Lo que le faltaría era que Harry no le correspondiera, crear esa tensión al mirarse, que él no sepa cómo actuar en esos instantes... No! Por nada del mundo ella permitiría algo así! Había que darle prioridad a las cosas, y la vida de Harry no necesitaba confusiones en una relación de amistad o amor.

Por ello calló.

Por ello se contuvo.

Y en la actualidad, con tremendo peso menos de encima... él mismo comenzaba a dar el primer paso. De una forma muy lenta, la verdad, pero sin duda alguna inolvidable.

Hermione comprendía perfectamente el significado de saber esperar.

No encuentro la manera de empezar contigo
Te miro y te sonrío como un juego sin motivo

Ella sonreía levemente, sus miradas se encontraban por unos instantes y luego volvían a ese extraño juego que tenían desde hace rato.

Harry le hizo descubrir a Hermione que el lóbulo de su oreja es muy sensible. Por otro lado Harry también descubrió que ella desliza sus dedos entre los cabellos negros mejor que él mismo.

Sólo existía una cosa que no se atrevían a hacer: comunicar sus almas por medio de sus labios. Detener el tiempo en esos benditos instantes sin necesidad de otro instrumento mágico que el propio amor que sienten.

Era intentar tomar a la felicidad con sus propias manos, sintiéndola a kilómetros de distancia cuando en realidad se hallaba a milímetros.

Hermione sobresaltó al sentir los labios de Harry en la comisura izquierda de sus labios.

Te siento tan difícil de alcanzar
aunque me esté acercando sin pensar
Hay algo que te quiero decir y no me animo

Bastó un ligero movimiento más. Y dejó de existir el sonido, el aire, la vida, la muerte, el miedo, las confusiones.

Sólo estaban Harry, Hermione y el instante que ambos protagonizaban. La amistad entre los dos murió y renació al mismo tiempo, sus sentimientos se volvieron más intensos, más fuertes, envueltos en el lazo del amor.

Era el inicio de esta historia, o más bien la continuación considerando que comenzó desde aquel instante en que se encontraron en un vagón de tren, el mismo que ahora era mudo testigo de su primer beso.

Te quiero aunque me guardes en silencio
Te quiero aunque me digas que no es cierto
Te quiero aunque no hablemos nunca de este amor

¿Cuánto tiempo transcurrió¿Cinco segundos¿Dos minutos¿Una eternidad? Ambos perdieron la noción del tiempo al atravesar la delgada línea que les separaba entre la amistad y el amor.

Harry estaba satisfecho de descubrir el sabor de sus labios: eran el antídoto para cicatrizar sus heridas, un mundo de sensaciones apenas explorado que lo dejó con ansias de más, la mejor manera de comenzar una nueva vida, la única forma de encontrar la felicidad.

¡Al diablo con las palabras! Está completamente claro para ambos que se comunican mejor sin ellas.

Pero hay algo en tu forma de mirar
que me lo dice todo sin hablar
Hay algo que te quiero decir y no me animo

Las manos de Harry ejercieron total control sobre el rostro de Hermione, suavemente lo atrajo hacia el suyo, y volvió a hablarle de la forma en que recientemente descubrieron.

Definitivamente el anillo de compromiso que Harry tenía guardado entre sus ropas encajará perfectamente en la mano de Hermione.


Notas finales: Al fin! Por todos los cielos! Esto en verdad que se demoró en pulir, pero creo que ha salido algo digno para mi queridísima amiga Ady-chan, como reconocimiento por lo excelente moderadora que es en HHParaíso.

La canción pertenece a Alejandro Lerner yse llama Secretos, los personajes usados en este capítulo pertenecen a Jo Rowling, y juntos se les conoce como La Pareja del Fénix, Hr-H o provocan formar grupos como HHParaíso versión 1 y 2

Por cierto, si les encanta el romance, si están envueltos en la nube dorada del amor, pueden tomar este fict como un sólo capítulo. Sino quieren llevarse impactantes sorpresas no lo sigan leyendo, porque esto tendrá algunos capítulos más por delante y la verdad que serán un poco... ¿dramáticos? Jo, jo, jo... ¿Quién les dijo a ustedes que la felicidad perfecta comienza cuando dos personas se casan y se juran amor eterno? Si creen en esto entonces (vuelvo a repetir) no sigan leyendo, pero eso sí, prohibido olvidarse de las críticas constructivas, mensajes alentadores y demás comentarios en el review.

Y sí, antes que lo pregunten soy MUY fanática al Hr-H (¿Verdad Ady-chan?)

Es todo por esta ocasión, amiguita. Al menos sé que, con este capítulo, no me adivinarás la trama... si lo haces en verdad me iré corriendo a México para recibir tus clases de Adivinación.


Harry había estado presente en varios banquetes de Hogwarts, pero en ninguno como aquél. Todos iban en pijama, y la celebración duró toda la noche. Harry no sabía si lo mejor había sido cuando Hermione corrió hacia él gritando: «¡Lo has conseguido¡Lo has conseguido!»

(Harry Potter y la Cámara Secreta, Capítulo 18: La recompensa de Dobby, Pág. 284-285)