Capítulo 2: Promesas


El silencio de la gran habitación era normal en esa casa. A pesar de que existía una joven en medio de la misma, mirando con inquietud el reloj cada instante. Por su mente se repitió por centésima vez que iría a preguntarle a la madre de su mejor amigo en dónde demonios conseguía un reloj que le indicara cuándo llegarían las personas.

Hermione se mordió el labio inferior mientras revisaba nuevamente el contenido de la mesa.

Copas de cristal, comida apetecible (¡Benditas clases de cocina!) luz de velas que desprendían un suave aroma a clavel (aunque Harry nunca le ha dicho el porqué su fascinación por ese olor)

Se revisó en el espejo y volvió a cepillar sus ondas castañas mientras hacía mímicas y se veía en su reflejo (quien verdaderamente ya estaba aburrido por nuevamente decirle y repetirle que se hallaba espectacular). Hermione movía los labios, sin emitir sonido alguno. Se sentía con ganas de gritarlo al mundo pero al mismo tiempo temía que si lo decía antes de tiempo, entonces todo se arruinaría.

Se aclaró la garganta mientras dejaba el cepillo en una mesita cercana. Se sacudió la melena para que no pareciera tan formal mientras pensaba sonriente que era una maravilla que su madre siempre le había comprado shampoo con aroma a clavel.

Y hablando de las obsesiones de Harry.

Como la de su bendito trabajo.

Hermione hizo una mueca y respiró profundamente. Pidió paciencia infinita.

Conoció a Harry de esa forma y errado estaría de su parte querer cambiarlo. Harry sin aventuras diarias, sin enigmas por resolver, sin hechizos defensivos, prácticas de fines de semana en el quidditch simplemente no es Harry. Así le conoció y así comenzó a amarlo. Además seguro que Harry verá en ella un montón de defectos. No obstante estos no fueron suficientes para evitar que Harry sintiese por ella algo más que amistad.

¿Alguien duda de ello? Ni aunque se cuente el historial detallado de todas las convivencias de los dos, nadie podrían entenderlo. No es algo que se explique, sino se siente. Y Hermione se sentía muy feliz teniendo en sus manos el anillo de compromiso que Harry le entregó hace casi tres años atrás y que sólo equilibraba con la emoción de llevar en su otra mano el anillo de matrimonio que su ahora esposo le entregó junto a la promesa de amor verdadero.

Muchos les habían aconsejado que la boda era muy repentina (hasta imaginaban mal los motivos por los cuales parecía que Harry y Hermione no podían vivir separados más de 4 meses, que fue lo que duró el compromiso y miraban constantemente el vientre de ella a ver si crecía) también les insistían en que ambos eran jóvenes, que necesitaban conocerse más... aunque esto último fue el punto a favor para la boda entre los dos. Siete años de aventuras, comprensiones, silencios y dolores compartidos, emoción y miedos expresados, ansias, pánico, terror, alegría, felicidad, orgullo. Siete años llenos de roces de manos, abrazos intensos, preocupación mutua y aprendizaje en conjunto. Ellos vivieron en todo ese tiempo (y mucho más) lo que a otras parejas les tomaría posiblemente diez o veinte años experimentar.

Harry la amaba y ella le correspondía plenamente. ¿Se puede pedir más de la vida?

Hermione sacudió la cabeza sin saber la respuesta. Le sonrió nuevamente al su reflejo en el espejo mientras sacudía unas imaginarias imperfecciones de su vestido azulado con bordes brillantes.

Y justo cuando la impaciencia iba a terminar de devorar el alma de Hermione fue cuando hizo acto de presencia su joven esposo.

Claro está que él no llevaba esas manchas de sangre en el hombro y en la comisura izquierda cuando partió a su trabajo. Y claro está que Hermione se olvidó en esos instantes de lo que pensaba decirle cuando llegara y se preocupó por el estado de Harry.

- Por todos los cielos - susurró aterrada mientras por instinto deslizaba la manga alargada de su vestido por el borde del labio de Harry, limpiándole los restos de sangre que portaba.

Harry lanzó un quejido pequeño, pero no la apartó de su rostro, y atinó a negarle con la cabeza de inmediato.

- No es grave, Hermione - intentó convencerla, para que ella no tuviese más esa angustia reflejada en su mirada. Harry no creía que existiera algo peor que verla presa del pánico o envuelta en la tristeza y más aún por su culpa - En verdad. Me atendieron bien en San Mungo -

¡Grave error! San Mungo era el Hospital de Enfermedades y Heridas Mágicas.

-¿Estuviste en el hospital¿Por qué no me llamaron? -

Harry suspiró profundamente. Sabía de sobras que la actitud de Hermione no era la de querer controlar cada mínimo movimiento de su existencia, sino porque ella no concebía la idea de que él necesite ayuda y ella no esté presente para brindársela.

-Fue algo rápido y sencillo - Harry le rodeó la cintura con sus brazos - Te lo aseguro, hasta cicatrizada está. Mira -

Y se quitó la camisa, mostrándole una nueva cicatriz en su cuerpo, aunque ninguna va a sobrepasar a la que tiene en su frente, en forma de rayo, clara prueba de un obscuro acontecimiento que ninguno de los dos negaba, pero al mismo tiempo no era agradable recordar.

Hermione suspiró más aliviada mientras deslizaba sus dedos por encima de la piel. A pesar de sentirse dolida por no haber sido informada de esto, más era el alivio de que Harry nuevamente estaba bien. Y después de todo, es lo único que le importaba.

-Te prometo avisarte la próxima vez, a como dé lugar - murmuró Harry acariciando su espalda, logrando que ella se sentara en su regazo en un solo instante.

-¿Cuántas promesas más me vas a hacer¿Eh? - indagó ella con una sonrisa antes de rozar con sus labios la comisura izquierda, la misma que apenas se veía lastimada.

-Todas las que quieras… Y pienso cumplirlas - le respondió antes de que ella apartara su rostro del suyo, aprisionando sus labios y (por lo que declaraba la forma en que la besaba) dispuesto a dejarla sin aliento.

Hermione sonrió fascinada, perdiéndose en las miles sensaciones que aquel hombre le provocaba tanto física como espiritualmente. Y no podía evitarlo, por más que tratara. Él era quien le trastornaba los sentidos y la elevaba al mismo paraíso, le hacía gozar la sensación de amar y ser correspondidos, mucho más allá de lo que cualquier ser (sea humano, muggle o bestia) pudiese sentir.

-Protegerte... amarte... - Harry se deshacía de cada prenda entre cada palabra y aprovechaba al mismo tiempo para deslizar sus labios por la piel. - Tratar de... que no... te preocupes... mucho por mí - Ella aceptó sus palabras, conservándolas en lo profundo de su ser, junto a los recuerdos que tenía de él y su sentimiento de amor incorruptible. Sin siquiera llegar a imaginar que el destino le iba a poner a prueba cada una de esas palabras y forzar la relación de ambos al punto de destrozarla o altivarla más.

-Eso último es casi imposible - respondió Hermione conforme las sensaciones le permitían hablar. - ¿Sabes? Hay algo que te quiero decir... -

Las palabras murieron en los labios de la joven al ahogar un gemido. Harry, concentrado en perderse cada vez más en su piel, no se percató de lo que había interrumpido, de hecho y con toda la verdad por delante, él no se percata de nada a su alrededor cuando su única concentración es amar a la mujer que acertadamente convirtió en su esposa.


Instantes después Hermione descansaba sobre el pecho de su esposo, sintiendo aún las manos deslizarse sobre su desnuda espalda, aunque el ritmo de aquellas caricias era más suave, claramente buscando una conexión espiritual y llenarla de amor.

-¿Sabes? - dijo Harry trazando un rumbo desde la parte baja de su espalda hasta llegar al cuello -Finalmente McWhite firmó mis vacaciones -

Hermione le miró, apenas pudiendo contener la sonrisa que significaban esas palabras.

-¿Todas? - indagó ella pasando sus brazos alrededor de su cuello - ¿Incluso las pendientes de nuestra luna de miel? -

-Incluso esas - respondió Harry con una risita besando la frente de su esposa.

Desde que su jefe, McWhite, firmó el documento mágico que acredita las merecidas vacaciones del auror Potter, transcurrieron siete largas horas antes de que Harry le diera la noticia a su esposa. Es cierto que las aventuras que implica el ser parte del equipo de Aurores del Ministerio tiene su gratificación como persona (ayudar a mantener la paz en el mundo) pero muy por encima de todo eso está ella, la persona a quien más ama en el mundo y por quien sería capaz de sacrificar su vida sin dudarlo un instante.

Y sólo por ver esa expresión en su rostro valía la pena la espera. Estaría con ella, de ahora en adelante por cuatro benditos meses (Un mes por su luna de miel y un mes por cada año aplazado de vacaciones) y vaya que iba a exprimir el tiempo a tal punto de que Hermione le suplicará que se vaya a trabajar. Porque lo de hace unos instantes apenas fue una pequeña dosis de todo cuanto piensa hacer con ella. Sin duda alguna estas serán unas vacaciones inolvidables.

Harry estuvo a punto de besar la sonrisa de Hermione, cuando un repentino toc, toc le desconcentró de su objetivo. Ambos miraron al origen de aquel ruido y vieron, desganados, a la lechuza gris que picoteaba sin cesar el vidrio de la ventana.

El joven frunció el entrecejo. Entre disgustado e intrigado, se levantó de su sitio, dejando a su esposa cubierta con su camisa (previamente aseada por la magia de ella) y abriendo desganado la ventana para que la lechuza le entregara el mensaje.

Leyó el mensaje en voz alta:

- "Potter, preséntate en el Cuartel..." ¿Qué demonios?... ¡Está loco! -se exaltó Harry aprisionando el pedazo de pergamino y aún así deslizó los ojos por el resto del mensaje. Hermione se había levantado, envuelta sólo en la camisa de Harry, y rodeándolo con sus brazos.

"Sé que firmé un documento mágico, que bien sabemos es inquebrantable, pero el hechizo comenzará a partir de las doce de la noche, así que tienes 3 horas para atrapar a Dolohov quien ha sido visto en los alrededores de la desvastada Mansión de los Malfoy gritando que quiere enfrentarte para darle gloria a su Señor o reunirse con él, lo primero que suceda.

Es tu última oportunidad de enviarlo a Azkaban. ¡No la desperdicies!

McWhite

PD: Si no te tendré a cargo en 4 meses no me culpes el querer exprimir cada segundo que te tengo a disposición"

Harry soltó una palabrota.

- Yo le enseñaré a exprimir... le exprimiré el cuello - refutó Harry echando chispas por los ojos, agarrando el pergamino y haciéndolo pedazos en todo lo que su rabia le permitía.

Hermione se acercó suavemente y le rodeó con sus brazos, rozando (sin darse cuenta) su pecho desnudo con la espalda de su esposo.

- Vuelve pronto, por favor - le pidió ella suavemente, depositando un beso en su cuello.

Harry se dejó llevar por la sensación. Y se obligó a recordar que sólo serán unas horas.

Le dio un breve beso en los labios, comenzando a recoger su ropa y a vestirse. Cuando iba a ponerse la camisa, le miró y sonrió suavemente.

- Mejor te la quedas. Si te la quitas no respondo mis actos -

- Me estás tentando - contestó Hermione con una sonrisa tímida y las mejillas encendidas.

Harry se colocó una camisa negra que invocó desde el armario del cuarto de arriba y se la colocó. Se resistió en volver a besarla, jurándose internamente que, al regresar, volvería a recorrer su piel con sus manos, labios y todo su ser.

Tomó un poco de polvos flu, queriendo llegar cuanto antes al sitio al que quería ir, para terminar con sus asuntos pendientes y regresar cuanto antes con Hermione.

- Mansión de Wiltshire - invocó al soltar el polvo abruptamente.

Y Harry desapareció en una gran cantidad de humo.

Continuará...


Notas finales: Imaginoque muchos esperaban escenas especiales descritas en este capítulo, pero no... aún XD Los motivos (espero) sabré explicarlos después conforme avance la historia, por ahora todo queda en sus lindas mentecitas, pero les aseguro que pasó de todo. Vamos, si tienen más de dos años casados n.n

El siguiente capítulo tendrá un mini-salto. O sea, omitiré un acontecimiento importante que si lo escribo entonces les estaré dando todo el relato resuelto y no los envuelvo en la intriga, algo que a mí no me gusta hacerles porque sino no me leen XD Lo sucedido se irán enterando (o quizá no n.n) conforme transcurran los capítulos.

Y lean lo que lean en este fict, les aseguro, soy Hr/H de corazón, a muerte, cada célula en mi ser está destinada para ellos, sólo que hay veces en que me pongo malosa (lo verán en el siguiente capítulo) pero es que también soy partidaria a que mientras más profundo es el amor, también lo es el dolor... No, esperen, eso es de una canción. Pero bueno, lo que pasa es que me encanta meterme en problemas literarios para probarme a mí misma de cómo salgo de ellos bien librada, dejando en alto (y bien claros) mis ideales.

Ah! Y LEAN EL ÚLTIMO FICT DE ADY! ESTÁ ESPECTACULAR! Es que Y vivieron felices puede esperar. Al menos si la niña descifra-tramas de ficts tiene otros proyectos tan buenos como el hecho de que Hermione vio a Harry... censurado y entonces se le ocurrió que... Y Harry digo que... pero después él soltó que... ¿Intrigados? Corran a leer la historia YA! Y si la siguen, entonces dejen muchos, muchísimos reviews, para que ella siga con ese fict que está ya en mis favoritos!

Y mientras sigan las políticas habrá que respetarlas pero en serio que muero de ganas por responderles cada uno de sus comentarios aunque ello me da la ventaja de que en las respuestas no se me vaya más allá sobre el argumento. ¿Ya tienen una idea de a dónde va la situación?

Y para finalizar les dejo el siguiente fragmento de "La Orden del Fénix" Tengo dos análisis, y uno de ellos lo voy a poner aquí. Es algo que verdaderamente lo leí en algún sitio. Lamento no recordar exactamente en dónde, pero bueno, la idea es transmitirlo y demostrar cada vez más que los partidarios Hr/H interpretamos simbolismos mucho más allá de los escritos, ya sea para bien o para mal. Pero si a mí me ayudan a creer en un ideal correcto entonces para mí es bueno, y si eso les molesta a otros… qué mal XD


Harry cruzó el lúgubre rellano, giró el pomo de la puerta, que tenía forma de cabeza de serpiente, y abrió la puerta.

Vislumbró una habitación sombría con el techo alto y dos camas gemelas; entonces oyó un fuerte parloteo, seguido de un chillido aún más fuerte, y su visión quedó por completo oscurecida por una melena muy tupida. Hermione se había abalanzado sobre él para darle un abrazo que casi lo derribó, mientras que la pequeña lechuza de Ron, Pigwidgeon, volaba describiendo círculos, muy agitada, por encima de sus cabezas.

- ¡Harry¡Ron, ha venido Harry¡No te hemos oído llegar¿Cómo estás¿Estás bien¿Estás enfadado con nosotros? Seguro que sí, ya sé que en nuestras cartas no te comunicábamos nada, pero es que no podíamos, Dumbledore nos hizo jurar que no te diríamos nada, oh, tengo tantas cosas que contarte, y tú también... ¡Los dementores! Cuando nos enteramos, y lo de la vista del Ministerio... es indignante. He estado buscando información y no pueden expulsarte, no pueden hacerlo, lo estipula el Decreto para la moderada limitación de la brujería en menores de edad en situaciones de amenaza para la vida...


A lo que iré en esta ocasión (el abrazo, pero EL ABRAZO lo dejamos para otra ocasión), ahora veremos a una pareja, ella abrazándole con ganas, él no la rechaza (a pesar de que está más que enfadado) y el complemento de esta escena: un ave (la lechuza de su mejor amigo, qué cosas XD) describiendo círculos encima de sus cabezas. El círculo es un claro símbolo de eternidad porque nadie puede decir ni dónde comienza ni dónde termina. Tal vez interprete mal la escena pero veo lo siguiente: Hermione abrazando a Harry y la lechuza volar agitadamente sobre ellos para hacer círculos encima de sus cabezas. A mí me parece (como lo leí en esa ocasión) que es una escena muy parecida a esas que vemos de la pareja de recién casados en la puerta de la iglesia y las palomas, volando en círculos sobre sus cabezas, en señal de celebrar el amor.