Dracula

Magdalia Daidouji: Hola! Para quienes no me hayan leído antes, mucho gusto, XD y para quienes ya me hayan leído…que tal! XD…Nuevo fic muy rápido…O.o si, la inspiración se desborda de mi cerebro jajaja ni tanto. Muchas gracias a todo aquel que entro para leer este nuevo fanfic! Espero sea de su agrado.

Nota: Con toda la primera descripción que voy a hacer, creanme que no va a parecer romántico XD pero me conocen bien…soy una romántica a 1000000 por ciento XD

Genero del fic: Romance. Fantasía. Comedia. General.

Summary: Entra aquí a leer una historia de fantasía y realidad solo para descubrir que el amor hizo al rey de los demonios…Humano.

Capitulo 1: "El Lobo"

La luna llena arribaba con todo su esplendor, brillaba en un tono amarillo pastel muy claro, y los lobos desde lo más profundo del bosque hasta la cima del risco aullaban por su…. ¿manada?

Era la época medieval…donde podías ser quemada y juzgada por bruja por el simple hecho de ser un poco diferente. Tiempo de guerras, de creencias ficticias…brujas, duendes, hadas, donde todo monstruo podía ser traído a la realidad y convertirse en tu peor pesadilla…pero el mas temible de todos, no era otro mas que el vampiro, la reencarnación infernal…Drácula.

¿Drácula?...dirás que son pamplinas, un cuento de hadas quizás…no. Los cuentos de hadas jamás narrarían la historia de un vampiro cual se saciaba de sangre… ¿Sangre?...No. Este era un vampiro completamente diferente a cualquier otro…no tenia ese tono pálido en su piel, ni recogía sus cabellos en una cola hacia atrás, y tampoco se hacia un murciélago. ¿Qué clase de vampiro es ese? Te preguntaras…este demonio, era el futuro soberano de todos…aquel que impondría su reinado, y acabaría con el ultimo ser humano.

Y tenia un nombre…"Drácula" era solo el nombre que tenia que cargar debido a su padre. Nombrado como "Syaoran" cual significado es "Pequeño Lobo". No tenia aquella habilidad para convertirse en murciélago, tenia una mas…"adecuada" para el y su nombre…se transformaba en un lobo de color café, con blanco en su pecho, y del hocico hasta los ojos. Los ojos más llamativos que un lobo podría tener, pues cambiaban a color miel cuando tenía ese aspecto...el único lobo de la región con tales ojos. Mas al ser "humano" u "hombre" tenia unos ojos profundos color ámbar, que te dejarían impactada, que te harían ver tu vida reflejada en ellos…eran los ojos mas solitarios y profundos que jamás verías.

Días despues…

Inglaterra era el país residente de todos estos tipos de "villanos". Se había convertido en un país frió…Londres ya no era una ciudad tranquila para descansar…era una pesadilla. La gente se ocultaba día y noche. Mientras que estos temibles vampiros solo se escondían por el día.

Una "pequeña" mansión encima de una colina, todas sus ventanas tapadas, por bloques y madera, e incluso algo parecido al cemento. Esa era la morada de aquellos desolados vampiros…que debían esperar hay, hasta que el sol se ocultara y les dejase salir libres durante la oscuridad para hacer de las suyas.

Se encontraban en una recamara, cual parecía sumamente elegante, fina, y con clase, dos hombres…bueno, mas bien jóvenes, y una dama.

"¡Felicidades Syaoran!"-grito con emoción la chica, de ojos algo rasgados, color marrón, que al verlos en la oscuridad te harían sentir pavor.

"¿Por qué?"-pregunto sentado en un sillón, vestido completamente de negro, con una capa larga, el príncipe de los demonios.

"¡Es tu cumpleaños numero 17!"-agrego la chica, alzando sus brazos al aire, con sumo entusiasmo.

"¿Es eso algo para celebrar?"-dijo el chico volteando con una mirada completamente desolada…incluso una persona normal sentiría lastima de el…se sentía…tan solo. Sus ojos te harían sentir miserable…eran tan…hermosos y profundos.

"¡Si! ¡Y que mejor que un banquete!"-dijo la chica aun en tono celebre, y mostró sus colmillos…no eran algo tan terrorífico como los libros de terror cuentan, eran como los colmillos de un gato, no eran tan grandes. Syaoran al ver los colmillos de esta chica, mostró una mirada de desagrado, incluso su boca hizo un gesto de total disgusto. El no quería…no quería cargar por mas tiempo con la maldición de ser un vampiro…era eso en especial, lo que lo distinguía de todos los demás vampiros…que el no quería ser uno de ellos…mas nadie lo sabia.

"¿Pasa algo malo Syaoran?"-pregunto la de ojos marrón con preocupación ocultando sus colmillos nuevamente.

"Déjalo, el festejo de la mañana lo ha dejado agotado, debemos dejar que descanse, vamos Meiling, buenas noches, Syaoran"-dijo el otro hombre, cual traía puesto un traje elegante…parecía que estaba mas que listo para salir esa noche. Meiling lanzo una ultima mirada de preocupación hacia el joven Príncipe y dejaron la habitación.

Mientras los vampiros estaban listos para el acecho… para esperar que ya no hubiera rastro del sol…los aldeanos y ciudadanos de Londres, se movían con cautela de un lugar a otro. Tal como las aldeanas Tomoyo Daidouji, y Sakura Kinomoto lo hacían, solo que ellas tenían muchos menos puntos a su favor, estando su aldea, cerca de la morada de los vampiros. Caminaban por un sendero con cubetas de agua y vestimenta medieval.

"Tomoyo, creo que…creo que no podré mas"-decia la chica Kinomoto mientras se mostraba completamente exhausta de cierto modo cómico.

"No nos falta mucho, Sakura"-respondio su compañera, mientras le respondía con una alentadora sonrisa.

"Hoeee -.-"

El castillo, la morada de los vampiros, justo a la habitación del joven Drácula, había llegado su padre.

"Syaoran…ya tienes 17 años de edad…la mayoría de edad en nuestra especie…jamás has bebido, aun eres…er…esa cosa desagradable…"

"Humano"-respondio Syaoran sin temor alguno a lo que su padre mostró un gesto de asco y desagrado. Los vampiros odiaban a la raza humana.

"Mitad humano, hijo. No has bebido ni una gota de sangre, porque tu sucia madre pidió como ultimo deseo no darte ni un solo trago…hasta tu mayoría de edad, cuando ya no podrías vivir solo de alimento humano…donde necesitarías algo mas…Syaoran…en el transcurso de este mes…debes haber almenos…tomado sangre de un solo humano. Ya eres un hombre, ¿Qué esperas? Vete, busca a tu victima y demuéstrame que eres merecedor de ser el rey de los demonios.

"Si, padre"-respondio Syaoran, cerrando sus ojos algo molesto…había llamado a su madre "Sucia" quien era humana. Inmediatamente se transformo en el bello lobo de color café y ojos miel, y salio corriendo de la habitación.

Jamás en toda su existencia, había mordido un solo cuello. Mitad humano, por su madre humana. Pero su existencia como vampiro se completaría, a la luz de la luna llena, cuando hubiese consumido sangre. El no quería hacerlo, pero estaba amarrado a tal atroz destino… ¿En verdad estaba amarrado?.. ¿No podría alguien soltar esa soga…?.

La luna se hacia presente ya, borrando al sol del mapa por completo. Un lobo café corría por el bosque, deseando perderse y no lastimar a nadie…pero el olor a sangre llego a su olfato, y siguió el camino que lo llevaba a el…y vio…las espaldas de dos chicas jóvenes, caminando por un sendero.

El lobo se volvió a transformar en hombre, y se oculto tras un árbol por el que ellas debían pasar.

"¡Tomoyo! ¡Hace mucho tiempo que dijiste que ya estaríamos haya! Estoy cansada…y...y… ¡Tengo miedo!"-dijo Sakura, la castaña, de ojos jade esmeralda, y bello rostro.

"Tal vez tomamos el camino equivocado, Sakura"-respondio su amiga Tomoyo, volteando a ver con preocupación a su compañera, realmente parecía asustada

"¡N-no! ¡No te asustes Tomoyo! ¡Todo va a estar bien!"-dijo Sakura, sonriéndole de manera tierna y alentadora a su amiga…y desde el árbol, Syaoran al ver dicha sonrisa, el sonrojo invadió sus mejillas, y comenzó a salir del árbol con descaro…caminando detrás de las chicas, sin que estas se percataran, justo detrás de Sakura.

"Que extraño que yo haya recorrido primero al miedo que tu"-dijo Tomoyo sonriéndose avergonzada.

"Es que no debemos pensar en cosas malas Tomoyo…n-ni en fa-fa-fantasmas…t-tampoco en m-monstruos"-decia Sakura temerosa. Syaoran estaba justo en pose de ataque, en cualquier momento se lanzaría al cuello de Sakura. Estaba justo en el ángulo para darle en el cuello y…

"O.O ¿Para que traes ajo?"-pregunto Sakura con cómica facción mientras veía a Tomoyo con pose triunfante sacar un ramillete de ajos.

"Ah pues porque se me ha informado, que llevan 15 mordidos por vampiros en Londres, y se ha recomendado cargar con un ramillete de ajo para ahuyentarlos n.n"-dijo Tomoyo, mientras el joven vampiro por detrás de ellas, estaba desmayándose de manera cómica, con ojos en forma de garabato y tapándose la nariz.

Bueno, ese pequeño imprevisto le había salvado el pescuezo a la flor de cerezo.

"¡Lo-los vampiros n-no existen!"-se quejo Sakura con temor, a lo que Syaoran tras de ellas ya repuesto de su previo desmayo, le veía con ojos de "si-claro-sabes-hay-uno-atrás-de-ti". El vampiro siguió el pasos de las chicas, con cautela…esta vez iba justo detrás de Tomoyo…las chicas detuvieron el paso, dándole la oportunidad perfecta para atacar, estaba nuevamente en la pose adecuada, el ángulo perfecto, ya casi lo tenia, ya casi y….

"¡Llegamos!"-dijo Tomoyo, corriendo avanzando hacia delante, haciendo caer de boca, justo hacia el piso, al atolondrado joven vampiro…era cómico ver sus intentos.

"¡Tienes razón!" –dijo Sakura y corrió junto con ella, hacia lo que parecía una casa humilde, con sus luces encendidas…mas bien...velas.

El atolondrado príncipe se levantaba del suelo, se sobaba su cabeza, y veía entrar a las chicas dentro de la casa.

Sakura y su amiga Tomoyo habían entrado a la casa que daba un aspecto solitario mas era todo lo contrario, estaba ocupada por 4 personas más quienes se encontraban en el recibidor:

"¡Llegaron!"-saludo una chica que traía su cabello recogido en dos coletas al lado de un chico cuyos ojos estaban entrecerrados…sus nombres: Chiharu Mihara y Yamazaki.

"¡Bienvenidas a casa!"-dijeron a coro una chica de gafas anticuadas y viejas, al lado de una chica de cabello corto que parecía ondulado, ellas eran: Rika Sazaki y Naoko.

"¡Estamos en casa!"-dijeron al mismo tiempo Sakura y Tomoyo dejando las cubetas de agua en el piso.

"Y justo nos vamos, nos acaba de llamar Rey, dijo que se quedo sin agua, y es de urgencia llevarle un poco, le llevaremos una de las tinas, iremos todos juntos para ser menos peligroso"-propuso Yamazaki mientras se aproximaba a salir por la puerta con una cubeta.

"Alguien debe quedarse a cuidar la casa"-analizo Tomoyo, mientras todos quedaban pensantes en quien de ellos se podría quedar.

"¡Sakura! n.n!"-todos dijeron a coro señalando a la castaña, cual se le subió el color azul de miedo de pies a cabeza.

"¡Hoe!...P-pero!"-

Una hora mas tarde…

"Esto es…maravilloso, yo sola…c-completamente sola…y…y…¡Estoy asustada!"-grito sentada en una mecedora, abrazándose a ella misma. Un singular viento soplo por la ventana, cual era de considerable tamaño, y estaba abierta. Un ruido sospechoso y aterrador para los oídos de Sakura, venia desde afuera de la ventana.

"¿Q-quien…q-quien a-anda hay?"-pregunto, levantándose de la silla, caminando con una lámpara de gas…acercándose a la ventana con cautela y de pronto. Un lobo entro dando un salto por la ventana…Sakura grito y cayo asustada de sentón en el piso, tumbando la lámpara cual contenía fuego, mas estaba protegida por vidrio, así que el fuego no había caído sobre la madera.

Era ese…el lobo más peculiar que podrías ver en toda Inglaterra. El lobo de los ojos miel.

"A-ah…l-lobo…l-lobito…n-no me lastimes, por favor"-suplicaba Sakura, mientras veía al lobo acercarse a ella con cautela, lo veía mas cerca, mas cerca, la cabeza del lobo ya estaba frente a la suya. En un acto de pánico cubrió su

rostro con sus manos, dejando caer lágrimas, estaba demasiado asustada. Un lobo no era un perro, el lobo es un animal salvaje, y te atacaría si no había comido bien en los últimos días.

Pero ya no sintió nada, sabia que el lobo, el rostro del lobo debía seguir frente a ella… ¿pero entonces porque nada pasaba? ¿Por qué no la estaba mordiendo?

Quito con lentitud sus manos de su rostro, y a no mas lejos de 5 centímetros de su rostro, se encontraba el rostro de un joven…un rostro muy apuesto, cabellos rebeldes, vestido de negro, y ojos profundos.

"¡Kya!"-grito Sakura en sorpresa, sonrojándose completamente, lo tenia demasiado cerca, y el se veía tan intimidador.

"¿Q-quien eres?"-pregunto Sakura, retrocediendo como podía, arrastrándose un poco hacia atrás, para alejar un poco sus rostros.

No hubo respuesta.

Syaoran se volvió acercar a ella, y paso sus dedos delicadamente por los labios de Sakura. Ella simplemente estaba apunto de sufrir un ataque emocional, estaba completamente nerviosa, estaba tan cerca de el, era apuesto, y no lo conocía y se suponía que había un lobo frente a ella no un apuesto joven

"¿Qué es eso…que haces?...cuando mueves tus labios…"-dijo Syaoran, intentando mover con sus dedos los labios de Sakura, delicadamente de tal modo que pareciera que sonreía.

"¿Hoe?... ¿Sonreír?"-dijo ella dudosa…nunca le habían preguntado algo tan raro.

"…son-re…"-tenia sus dificultades para decir la palabra.

"Sonreír"-dijo Sakura claramente, se dejo llevar por la ternura del chico…y le dio una calida sonrisa.

"Tu…tu sonreír"-dijo el Príncipe coloreando un poco sus mejillas de rosa al ver nuevamente la sonrisa de Sakura.

"Yo sonrió"-corrigió Sakura, pues había conjugado mal el verbo.

"Tu sonríes"-aprendia rápido…Sakura acento con la cabeza.

"¿Por qué sonríes?"-pregunto el, pero en sus adentros de alguna extraña manera…disfrutaba que Sakura lo hiciera.

"Cuando alguien sonríe, es porque esta feliz…"-dijo Sakura tiernamente…el se seguía viendo serio, pero algo en el lo hacia verse encantador. Y de pronto, bajo de su nube recordando un dato importante.

"¡E-espera! ¿Quién eres tú?...tu…ro…ropa"-dijo Sakura viendo como el Príncipe de las tinieblas se ponía de pie. Vestido completamente de negro, con una capa larga y negra…había visto un lobo de ojos color miel….Drácula debía ser. Aquellos que alguna vez presenciaron la aparición de este vampiro, lo supieron identificar por su ropa…además que todos los vampiros vestían de esa manera…y además…por ser el único lobo así.

Sakura abrió su boca en sorpresa…quería gritar.

"T-tu…tu eres… ¡Un vampiro!...Eres...Drácula...!Eres Drácula! ¡Vete de aquí! ¡Vete!"-grito Sakura eufórica, con incontables lagrimas saliendo por sus ojos como si se sintiera muerta desde ese momento.

"¿Drácula?...Soy Syaoran"-dijo el chico, rectificando a Sakura, quien paro de llorar por unos instantes.

"E-entonces… ¿no eres drácula?"-pregunto, limpiando sus lagrimas, viéndole a los ojos…

"Es decir…si lo soy pero"-

"¡Kya! ¡Vete! ¡No te me acerques!"-volvio a gritar ella, derramando lagrimas. El Príncipe tampoco sabía lo que una lágrima era… ¿Cómo podría un demonio derramar una? Si no tenían sentimientos…

Se acerco a ella, se agacho a su lado…y limpio las lagrimas delicadamente con su dedo, haciéndole hervivir sus mejillas…era…lindo…pero…era un demonio, era imposible.

"S-si vas a matarme…hazlo…ha-hazlo ya…por favor…"-dijo ella pensando que esa manera tan tierna de quitarle sus lagrimas, era una tortura, que decía el poco tiempo de vida que le quedaba…estaba equivocada.

"¿Matarte?...no…no lo haré"-respondio el con seriedad…pasando su mano, acariciando la mejilla de Sakura.

"Hoe"-sus lagrimas definitivamente habían dejado de caer…el no parecía un vampiro del todo, escondía sus colmillos, y era…bueno con ella.

Se puso de pie nuevamente, ambos al mismo tiempo. Viéndose a los ojos con un sentimiento extraño. Era algo entre nervios y ternura…

Empezó a caminar hacia ella, y Sakura retrocedía por cada paso que el daba…retrocedía…retrocedió…hasta quedar pegada en la pared, ya no podía retroceder mas, estaba en su limite. Su corazón latía demasiado fuerte al verlo venir hacia el….incontables pensamientos pasaban por su cabeza como: 'Que va a hacer…Que va a hacer… ¿Va a matarme?'….'Va a morderme' 'No parece que quiera hacerme daño…el quiere…besarme…'

Y ese ultimo pensamiento paso por su mente, justo cuando lo tenia arrinconada…puso sus manos sobre las mejillas de Sakura, y la junto a con sus labios. ¿Extraño no? ¿No debería lastimarla pues tiene colmillos?...No…el podía esconderlos, y le era mas fácil que a los demás pues aun era mitad humano.

La seguía besando, tiernamente….algo en los labios de Sakura le había encantado al demonio…su sonrisa….algo elocuente proviniendo de el.

Y Sakura en lugar de haber actuado con cordura y sensatez, sabiendo que era un demonio, y que podría asesinarla en el momento menos pensado…correspondió el beso. Ambos tenían las manos sobre las mejillas del otro, como si eso asegurara que sus labios continuarían el beso por siempre…mas no era así…

"Clap-Clap"-se escuchaban pasos, voces…todos venían en camino… ¡Los descubrirían!...

Sakura y Syaoran abrieron sus ojos al mismo instante con sorpresa…

Se separaron y el…el…por mas leve que haya sido…sonrió. Se transformo en el instante en un lobo y salio corriendo hacia la ventana, dio un salto a través de ella, saliendo de la casa…y desapareció.

El único pensamiento que pasaba por la mente de la flor de cerezo era este:

"¿Por qué sonríes?"-pregunto el, pero en sus adentros de alguna extraña manera…disfrutaba que Sakura lo hiciera.

"Cuando alguien sonríe, es porque esta feliz…"

El había sonreído…para ella. '¿Le hizo feliz…besarnos?'. Al menos reconocía que ella había cedido a la perfección.

---Fin del Capitulo---

Magdalia Daidouji: O.O como me habrá ido con este fic?..XD ah! Quien sabe! Jajaja, gracias por leerlo, y por favor si lo lees, déjame un review n.n . Nos vemos pronto!