Notas Iniciales: Danny Phantom y demás personajes le pertenecen a Butch Hartman. El único fin de este escrito es entretener. No reclamo derechos de autores y me divierto viendo esta serie a cada instante en que mi vida me lo permita.


Verdades Capítulo 02: Consecuencias


La brisa helada recorría con fuerza el sitio, haciendo estremecer a todo el que estuviera vivo, o alguna vez lo estuvo.

Danny se estremeció y con fastidio transmutó hasta volverse un ser humano. Igual daba si estaba convertido en fantasma o no. El frío seguía atacándolo.

De pronto una intensa esfera de energía negra apareció ante él, y esa energía emanaba un calor agradable aunque al mismo tiempo hacía percibir un algo extraño en lo profundo del alma.

Una silenciosa tristeza.

- ¿Ves lo que te ocurre por no dominar tus poderes? - dijo la sombra de Vlad desde el centro de la esfera - El frío te carcome con facilidad y hace de ti lo que le venga en gana. Lo mismo ocurre con los dones con los cuales fuiste dotado, en un trágico accidente, claro está -

Danny aprisionó los puños, en clara señal de tensión.

- Cállate - murmuró el joven fastidiado - No quiero escucharte -

- Sólo digo la verdad, hijo - replicó Vlad, bajando la intensidad de energía de la esfera, para que se visualizara su rostro de facciones duras y su sonrisa torcida - Es el destino que corremos nosotros, los fantasmas -

Danny volvió su mirada al piso, conteniendo la rabia, deseando que esas palabras se la llevara el helado viento y se perdieran para siempre en la nada. Pero las sílabas se penetraban en su mente y hacían constante eco.

- Porque nosotros somos fantasmas, Danny. Simples fantasmas por culpa de tu padre -

- Si fuera fantasma - dijo el joven en un claro intento de desesperación - Si fuera un fantasma entonces no envejecería -

- Aún te falta por aprender de nuestro mundo, hijo mío - dijo Vlad sin inmutarse, como si ya tuviese preparada la respuesta a esa objeción - El alma también envejece, Danny -

- Pero... -

- Lo curioso en los dos, es que somos los únicos fantasmas que podemos volver a nuestro cuerpo terrenal. Y actuar como seres vivos - Vlad sonrió ampliamente, como si escuchase que finalmente conseguiría al amor de su vida - Te das cuenta de lo que hizo tu padre ¿no? Ambos no tenemos cabida en este mundo -

Danny aprisionó más las manos, conteniendo enormemente las ganas de transmutar y callar a Vlad a punta de golpes, aunque parecía que era algo que el infeliz deseaba fervientemente. El joven sintió unas gotas de sudor recorrerle la frente, y cuando estuvo a punto de secarlas, sintió que algo las absorbía como por arte de magia.

- Danny - escuchaba en un suave murmullo.

Y a pesar del viento helado que corría en el sitio, ya no sentía frío.

Una fuerte inhalada de aire fue lo que logró despertarlo, sintiendo que sudaba a chorros a pesar del frío que existía en su habitación.

Danny parpadeó algunas veces, tratando de acostumbrarse a la obscuridad del salón y coordinando sus pensamientos, intentando recordar cómo había llegado a la cama pasando desapercibido por el montón de preguntas de sus padres. A menos que Jazz haya intervenido nuevamente y le solapara la larga ausencia.

El joven quiso quitarse la sábana de encima y levantarse, pero sintió un gran peso que detenía la sábana y lo aprisionaba. Por instinto Danny transmutó en fantasma y se liberó de su prisión, agradeciendo que su madre le comprara sábanas y no le diera una red fantasmal para que se cubra en las noches frías.

Y vaya que hacía frío.

Se paró en el cuarto, volviendo a transmutar, queriendo buscar la salida del cuarto para ir a la cocina por un vaso de leche, o algo que le hiciera dormir pesadamente hasta el siguiente milenio. Pero dio dos pasos y tropezó con algo que Danny estaba completamente seguro que no estaba anteriormente en su habitación. El joven retrocedió un tanto, buscando el interruptor en la pared, pero lo gracioso de la situación es que ni siquiera daba con la pared.

- Idiota - murmuró levemente para sí mismo, y acumuló un poco de energía en sus manos, la suficiente para iluminar el cuarto.

Y descubrir que no era el suyo.

- ¿Danny? - escuchó en un susurro.

«¡Oh! ¡Por Dios!» mentalmente exclamó aterrado de que Sam estuviera en su habitación, o sea, no en su habitación, sino en el cuarto en que él estaba durmiendo hasta que ese raro sueño lo despertó y se descubrió quien-sabe-dónde.

Danny sacudió la cabeza, sintiéndose mareado de tantos pensamientos. Y parpadeó algunas veces antes de acostumbrarse a la luz de la mesa de noche que estaba junto a la cama en la que anteriormente él dormía.

- Danny, me has asustado - le dijo Sam, llevándose una mano al pecho y la otra por impulso sacando los mechones azabaches que le cruzaban el rostro. Tenía reflejado en el rostro la fatiga por un sueño interrumpido, aunque Danny quizá ni debía reparar en ello. Él tiene serias dudas de que su aspecto sea el mejor.

- ¿Asustado? ¿Yo te he asustado? - exclamó Danny con un dejo de sarcasmo aunque extrañamente le seguía hablando en voz baja, tal como lo hacía ella - Soy yo el que se despierta en un cuarto que no es el suyo -

- No reaccionabas - se justificó Sam, avergonzaba de haber tomado una decisión sin el consentimiento de él - Tucker y yo estábamos tan asustados, que decidimos traerte a mi casa. No nos atrevíamos a dejarte en tu casa y que tus padres te vieran en ese estado -

Danny vio su reflejo en el espejo que estaba a poca distancia de él, se notaba pálido y con cansancio físico, el sudor cayéndole por el rostro. Sus ojos azules sin vida y brillo, su cabello negro alborotado. Se quedó unos instantes pensando si acaso podría volver a ver a su padre al rostro sin que miles de cuestiones estén clavándole y carcomiéndole los pensamientos.

Sam comenzó a quitar las sábanas de la cama.

- Has tenido un sueño inconsistente - observó mientras sacaba de un cajón unas limpias sábanas verdes azuladas y comenzaba a acomodarla - Debes darte una ducha, seguro que te ayudará. Detrás de esa puerta está la ducha -

Danny observó al otro lado de la habitación, en donde Sam le señalaba, no tuvo tiempo de responderle porque ella ya le estaba empujando hacia el cuarto de baño.

- De paso aprovecho para devolverte la camisa que me prestaste cuando nos fuimos de campamento el año pasado - susurró la joven antes de cerrar la puerta pero al instante la volvió a abrir - Y no hagas mucho ruido. Mis padres ignoran que estás aquí -

Sam volvió a cerrar la puerta, luego se arrimó a la misma mientras se aprisionaba las manos. Por un impulso se mordió el labio inferior y respirando hondamente decidió ir en busca de aquella prenda perteneciente a Danny y decirle de una vez por todas adiós.

Al otro lado de la puerta, Danny sonrió levemente, agradecido por un lado, perturbado por otro. Pero... no era el momento para este caso de su vida, no ahora. Una parte de su subconsciente le reprochó su cobardía, hastiado de los pretextos para no encarar la situación, pero su lado terco insistía en que primero estaba Vlad y su teoría, lo cual debe resolver cuanto antes.

Danny sacudió la cabeza mientras se desvestía, tratando de concentrarse en despejar su mente a pesar de que esto sonara a una terrible incoherencia. Aunque no era de extrañarse, desde siempre la vida de Danny Fenton está plagada de incoherencias, anormalidades y más aún, en los 3 últimos años, de situaciones paranormales, atemorizantes y peligrosas.

El agua cayó en el cuerpo de Danny, limpiando de su piel rastros de sudor, lastimosamente sin poderse llevar sus preocupaciones, miedos o angustias.

El joven volvió a hacerse por milésima vez el propósito de que cuando tranquilice un tanto su existencia, entonces le dedicará el tiempo que se merece atender el asunto de su mejor amiga y esas acciones que le provocan una extraña sensación en la boca del estómago y le nubla los pensamientos al punto de que se olvida que es un extraño chico con extraños poderes fantasmales.

Y que quizá podrían dejar de ser mejores amigos.

Continuará...