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Harry se despertó demasiado temprano aquel domingo, cualquiera diría que se había acostado pronto… los nervios y las ganas de volver a ver (y besar) a Ginny no lo dejaban dormir. Tendió la mano hacia su mesilla para ponerse las gafas, se vistió y bajó a la sala común con la idea de estar con Ginny, pero cuando descendió las escaleras comprobó que la sala común estaba todavía vacía, debían de ser las ocho y media de la mañana y ni los de primero parecían tener ganas de levantarse.

Se quedó allí pensando que había sido un estúpido al creer que Ginny tampoco podría dormir, era evidente que Ginny ya había tenido otros novios y que el actual, o sea él, no le quitaba el sueño. Se quedó mirando la escalera de las chicas…. Quizás si usara la saeta de fuego podría llegar arriba y despertarla. No, ya tenía suficiente con las detenciones de Snape como para que le pillara alguna otra chica y Mcgonagall lo castigara también por intentar colarse en el dormitorio prohibido, se puso colorado sólo de pensarlo.

Se sentó en el sofá y se frotó los ojos por debajo de las gafas. Probablemente nadie se levantaría hasta dentro de una hora, y tampoco podía pedirle a la primera chica que bajase que subiera a despertar a Ginny. De repente se estiró y sonrió.

-Kreacher-susurró.

Hubo un plop y el elfo doméstico apareció delante de Harry con las bolsas de los ojos hinchadas manifestando que le acababan de despertar. Hizo una profunda reverencia mientras miraba con odio a Harry.

-¿El amo llamaba?

-Kreacher, ¿te está permitido subir al cuarto de las chicas?

Kreacher se lo quedó mirando un rato sin ninguna expresión en la cara, después de unos segundos hizo otra profunda reverencia como indicando que sí que le estaba permitido.

-Bien, sube al cuarto de las chicas, que no te vean, ni te oigan, ni las despiertes ni hagas nada para que se den cuenta de que estás ahí….

Kreacher murmuraba por lo bajo cosas que Harry no quería oír, aunque pudo captar las palabras, amo, sucio y pervertido, Harry siguió como si no oyera- Despierta a la chica Weasley, la pelirroja, ¿entiendes?...

-¡Oh sí, Kreacher entiende, la pequeña traidora que tira bombas fétidas en la casa de mi ama, esa cochina….

Harry levantó la mano como advirtiéndole que su vida dependía de lo que iba a decir a continuación.

-No la asustes Kreacher, lo tienes prohibido, despiértala y dile que la estoy esperando aquí. Si me entero que la insultas o cualquier otra cosa…

-¿Le daréis la prenda al pobre Kreacher?-Dijo esto con un brillo malicioso en los ojos.

-No. Nunca. Te juro que te regalaré a los padres de Hermione y me aseguraré de que tengas que obedecerles, son muggles, ¿sabes?-Harry le miraba con una sonrisa sardónica y un brillo de triunfo en los ojos.

Kreacher parecía asustado y colérico a la vez. Bajó las orejas puntiagudas y miró a Harry a la cara.

-Kreacher despertará a la niña Weasley sin problemas, joven amo.

Harry vio desaparecer al elfo doméstico una vez más con una expresión de asco en la cara, unos treinta segundos más tarde Kreacher volvió a aparecer en la sala común y le hizo una reverencia a Harry.

-¿Desea el joven amo algo más de Kreacher?

Pero Harry ya no le prestaba atención al elfo pues en las escaleras Ginny había asomado vestida con su ropa de cama, le hizo un gesto con la mano a Kreacher quien mencionó algo de las cocinas y desapareció. Harry notó que Ginny llevaba el mismo camisón con el que Harry la había visto en segundo curso en la Madriguera, solo que ahora, para su deleite Ginny lo llenaba más en ciertas partes y le estaba considerablemente más corto. Harry le sonrió y se acercó a los pies de la escalera, ella le devolvió una perezosa sonrisa y bajó las escaleras frotándose los ojos mientras Harry la miraba mientras descendía, nada más alcanzar el suelo de la sala común Ginny le pasó los brazos por el cuello a Harry y se colgó de él con la cara metida en el hueco de su cuello y hombro. Harry sonrió mientras la abrazaba para soportar su peso, estaba seguro que si la soltaba, Ginny resbalaría por su cuerpo hasta tocar el suelo.

-¿Tienes sueño?- Mientras hablaba le buscaba la cara con la suya y frotaba su nariz contra la de ella. Ginny suspiró y cambio de hombro metiendo más su cara en el cuello de Harry, el suspiro le hizo cosquillas a Harry y le puso la carne de gallina.

Empezó a caminar hacia el sofá con ella todavía colgada del cuello arrastrándola entre tímidas protestas por parte de ella que sonaban como si fuera un gatito pequeño.

Cuando llegaron al sofá Harry la soltó y Ginny se dejó caer todavía reticente a abrir los ojos, Harry se le quedó mirando mientras ella se acomodaba en la mejor postura y por un momento pensó, que se había quedado dormida, pero al segundo siguiente Ginny abrió un ojo muy despierto se incorporó como un resorte y tiró de la camiseta de Harry hasta tumbarlo en el sofá encima de ella. Harry sintió una acometida de pánico, si bajara alguien y los veía así; en medio de la sala común, con Ginny en camisón, ella tumbada medio dormida pero muy abrazada a él, y el totalmente echado encima de ella...

-¿Has dormido bien?-Ginny tenía la voz perezosa y soñolienta- Yo he tenido un sueño fantástico. He soñado que me besabas en medio de la sala común delante de todo el mundo, y luego me pedías que fuera tu novia.

Harry sonrió, apoyó los codos a los lados de la cara de Ginny y la miró: fingía; no había soñado eso, su sonrisa decía que había mentido flagrantemente. Harry bajó la cabeza porque ya no pudo resistirse más y la besó, como si él fuera un príncipe y ella la bella doncella a la que sólo el beso de su amado puede despertar. Cuando Harry levantó la cara para mirarla otra vez vio que estaba totalmente despierta, pero tenía los ojos cerrados y los labios juntos y apretados como para recibir un beso más, Harry se rió, y ella abrió otra vez un ojo para mirarlo; se movió ligeramente debajo del cuerpo de él mientras subía todavía más la boquita de piñón, y Harry dejó de sonreír y bajó la cabeza para complacerla. Era imposible que un día pudiera empezar mejor, bueno, tan sólo quitando a Kreacher de la escena.

Estuvieron besándose un buen rato, hasta que Harry decidió que Ginny tenía otras partes igualmente besables y muy interesantes y apetecibles, apartó la boca de la de ella y le besó las mejillas y los párpados mientras ella adoptaba una expresión lánguida y ambigua en su cara, mientras le besaba en las mejillas Harry descubrió que su orejita también parecía deseable, se acercó a ella pero antes de besarla lo asaltó el olor a flores más claro y profundo que nunca, hundió la nariz en el hueco que quedaba entre la oreja y el cuello de Ginny inspirando profundamente, y su pecho se hinchó de orgullo cuando sintió que a Ginny se le erizaba el vello de la nuca.

Oyeron pasos arriba, la gente empezaba a levantarse. Ginny hizo ademán de quitárselo de encima y él lo hizo entre tímidas protestas, estaba disfrutando mucho.

-Voy a vestirme, ahora bajo.

Le dio un rápido beso en la mejilla y subió corriendo las escaleras. El "ahora", comprobó Harry, resultó ser media hora, pues cuando Ginny bajó la sala común era un hervidero de gente y Harry estaba aburrido, apoltronado en un sillón a un suspiro de quedarse dormido.

Ginny se acercó a él y le tocó en el hombro varias veces.

-Ya estoy.

-Ya era hora- cuando se giró y la vio decidió que valía la pena la espera.

Ginny se había puesto un vestidito de tirantes anchos blanco estampado con diminutas flores moradas aquí y allí, el vestido era bastante largo y holgado a partir de la cintura, pero de cintura para arriba era apretado y generoso de escote. Se había recogido el pelo en una coleta atrás alta con la raya a un lado, un mechón de pelo rojo le caía en la cara, y había asegurado el pelo con horquillas blancas a un lado. No llevaba ni pendientes, ni ningún collar, ni nada parecido, pero Harry pensó que no le hacía falta, ya estaba preciosa.

Ella sonrió abiertamente ante su evaluación, y cogiéndose los lados de la falda como una niña dio una vuelta en redondo para él. Harry la detuvo y le cogió las manos, bajó la cabeza para darle un beso….

-¿Para qué te has vestido así?- Ron estaba a unos tres metros de ellos y los miraba con cara rara, como si todavía no entendiera que ellos dos, estaban juntos.

-Para Harry- Harry se hinchó tanto que pensó que saldría volando.

Ron hizo un sonido como si se estuviera atragantando con su propia risa.

-Ya te ha visto recién levantada, por mucho que te arregles nada cambiará esa dolorosa imagen.

Harry reaccionó en seguida, Ginny sacó en un segundo su varita (Y Harry se preguntó dónde diablos la llevaba escondida) pero antes de que Harry tuviera que detenerla, Ginny había bajado la varita y se reía. Harry se giró y vio la mueca de dolor y vergüenza en la cara de su amigo y seguidamente vio que lo que provocaba ese dolor y vergüenza, era que una mano le tiraba de la oreja, una mano a la que le seguía un brazo, y luego un cuello que tenía encima una cabeza con una mata de pelo rizado revuelto que pertenecía, sin lugar a dudas, a Hermione.

-Eres de lo que no hay Ronald, no se te puede dejar sólo.

-Me haces daño Hermione, y no chilles, me duele la cabeza

-Eso te pasa por tonto, y por beber demasiado.

Harry observaba la situación con diversión, Hermione regañaba a Ron como si fuera la Señora Weasley regañando al señor Weasley, Ginny y él se miraron y sonrieron al darse cuenta de que los dos habían pensado lo mismo, Ginny le cogió la mano y acercó la cabeza su hombro mientras seguían observando la situación: Hermione ahora se acercaba a la doblemente enrojecida oreja de Ron (por la vergüenza y el tirón) y le susurraba algo a éste. Unos segundos más tarde, Ron estaba serio, Hermione le había soltado la oreja y ya se comportaban de forma normal, para ser ellos.

-Estás muy guapa Ginny-Ginny sonrió y Harry la cogió por la cintura y la acercó aún más como dándole la razón a Hermione pero también era un gesto posesivo.

-Dile algo bonito a tu hermana, Ron- Hermione le hablaba como a un niño pequeño al que se le enseñaba a dar las gracias, Ron la miraba de reojo con los ojos entrecerrados y los brazos cruzados, exactamente, como un niño enfadado, durante un segundo Harry pensó, que Ron le sacaría la lengua infantilmente a Hermione

-Algo bonito.

Hermione chasqueó la lengua, pero debió decidir que ya era suficiente por hoy.

-Oh, está bien. Vamos. Quiero ver que cara ponen todos cuando os vean entrar en el gran comedor juntitos.

Los cuatro juntos bajaron al gran comedor, Harry estaba seguro que él y Ginny parecían dos tortolitos, y durante un segundo se acordó de Fleur y Bill, y por un momento, les entendió a la perfección, si por él fuera, se pasaría el día mirando con ojos embobados a Ginny y haciéndose mimitos.

Cuando entraron en el Gran comedor, Harry vio como todos se giraban y se quedaban en silencio, pasaron por las mesas normalmente pero cuando pasaban la gente cuchicheaba, muchas chicas miraban a Ginny con odio y Harry vio que no parecía importarle, sin embargo Harry, no dejó de notar la mirada de profundo asco y animadversión que Cho le dirigió a Ginny, Michael no miraba a Ginny con asco, le miraba a él con asco, y comprendió que la mirada de Cho no se debía al partido de quiditch. Merlín, debía de haber estado ciego.

Para rematar la alegría de Harry, a sentarse en la mesa de Griffindor, vio que Seamos le murmuraba a Dean "Ella nunca se vistió así para ti".

Harry estuvo todo el desayuno sonriendo como un idiota.

Bueno, este capítulo es bastante tranquilo, pero estoy trabajando en un fic que trate sobre la famosa happy hour by the lake after lunch, me temo que va a quedarme un poquito lemon, por eso tampoco he querido poner mucha "acción" en este capítulo y tampoco tengo claro si continuaré esta historia, puesto que creo que ha llegado un punto, en que no puedo dar más de sí a los primeros pasos de estos dos. El Próximo paso, lo darán en otro fic.