Que tal, otra vez estoy aquí dándoles lata con una nueva ocurrencia mía, aunque sé que no he actualizado mi otra historia, pero lo haré pronto. Por lo pronto les dejo esta nueva historia que espero que les guste.

Amor a Través del Tiempo.

Capítulo # 1 "My story"

Mi nombre es Sakura Kinomoto, tengo 16 años de edad y vivo en Japón, en una hermosa mansión perteneciente a la familia Li. He vivido en estos lugares toda mi vida; pero yo no soy ni la dueña, ni la heredera, pues yo trabajo aquí como sirvienta... sirviendo a la familia Li. En realidad, sirvo al dueño de esta elegante mansión: el Señor Li. El es un hombre, que además de tener un porte intimidador, es un conde dueño de varias tierras alrededor de esta mansión, de las cuales saca provecho y varios de los sirvientes trabajan arduamente día a día.

Yo llegué aquí hace 7 años, cuando, a causa de las batallas, perdí a mi familia y con la promesa que les hice de ponerme a salvo, huí de mi hogar y llegué a estas regiones, donde una de las sirvientas me encontró muy débil, enferma y mal alimentada y me trajo a la mansión y cuidó de mi, hasta que, al conocer mis antecedentes, le pidió al Conde Li que me diera hospedaje, a cambio de mis servicios como sirvienta y de lo que ella misma se haría cargo. Esta mujer se llama Shiori, quien ha sido como mi segunda madre, y quien se ha encargado de cuidarme desde que llegué aquí y me ha enseñado todo lo que sé ahora... a mis 7 años de vivir aquí.

El conde tiene un hijo, del cual sé muy poco, pues dejó la mansión desde pequeño para ir al extranjero y prepararse como bien su padre lo espera. Su nombre es Syaoran, y eso es lo único que sé de él, pues me parece que partió de aquí al día siguiente que yo llegué y debido al estado en el que me encontraba ni siquiera crucé palabra con él, lo único que recuerdo fue haber visto a un chico castaño y de ojos ambarinos de pie junto a la cama en la que estaba tendida, pero fue apenas un momento en el que entreabrí los ojos y al ver la paz en sus ambarinas orbes, volví a caer inconsciente.

El conde, también es un hombre de pocas palabras, pues se encuentra todo el día en la biblioteca y no conversa mucho con nosotros, como es de esperarse, pues no está dentro de las reglas que un noble se relacione con gente de baja categoría como lo es la servidumbre, solo se dirige a nosotros cuando da las ordenes que requiera en específicos días y las cuales, da a través de Shiori, quien es también la cabeza de toda la servidumbre, pues al ser la sirvienta con mas años de servicio, tiene la completa confianza del Conde.

Por otro lado, yo me dedico al servicio dentro de la mansión, dando mantenimiento a las habitaciones y estancias del lugar, como vigilar el buen estado de estas y me encargo de que siempre permanezcan impecables y sin daño alguno, y algunas veces salgo hacia los alrededores, para recolectar algunas frutas o flores para decorar las habitaciones o el comedor cuando el Conde se sienta a probar sus alimentos, lo hago frecuentemente cuando he terminado mis deberes, pues siempre me ha gustado salir a explorar aquellos bosques que rodean la mansión, los cuales conozco a la perfección y suelo ir ahí cuando necesito pensar.

-ahí estás, mi niña- una mujer de unos aproximados 50 años, cabellos claros, ojos azules, regordeta y de aspecto amable apareció en la habitación llamando la atención de la joven

-buenos días Shiori- saludó la joven castaña seguido de un movimiento de cabeza

-hoy despertaste muy temprano ¿pasa algo pequeña?- preguntó la mujer acariciando la mejilla de la castaña

-no podía dormir, es todo- afirmó amablemente

-veo que ya has terminado con tus deberes ¿por qué no vamos a desayunar? Y después puedes salir a caminar ¿te parece?-

-claro- las dos mujeres salieron de la habitación y caminaron escaleras abajo hacia las cocinas donde ya se escuchaban a algunos sirvientes tomando el desayuno.

-buenos días – saludaron ambas mujeres, recibiendo el mismo gesto de los demás sirvientes

-Shiori ¿hay indicaciones hoy?- preguntó uno de los presentes

-por ahora no, pero mientras tanto cuiden la mas mínima partícula de polvo-

-de acuerdo- asintió el hombre volviendo de nuevo a sus quehaceres

Una mujer que se encontraba del otro lado de las estufas les sirvió el desayuno, que consistía en una ligera sopa, un tazón de arroz con verduras y té. Como siempre, los sirvientes comentaban acerca de sus asuntos, varias de las mujeres hablaban sobre sus problemas personales y terminaban las pláticas bromeando entre ellos, antes de volver a sus actividades.

-Sakura ¿por qué no vas a dar tu paseo? Nosotros nos encargaremos de lo demás- dijo Shiori posando su mano en el hombro de la castaña

-está bien, gracias- dijo poniéndose en pie- ¿necesitan que les traiga algo?-

-no hace falta pequeña, anda, diviértete- despidió la mujer y la chica salió de las cocinas seguida de la mirada de los sirvientes

-Shiori ¿por qué Sakura ha gozado de varios privilegios desde que ha llegado?- preguntó Hana, una mujer de unos aproximados 40 años, quien trabajaba junto con Shiori

-no digas eso- señaló- la pobre ha pasado por tantas cosas en su vida y aún es tan joven, merece salir de vez en cuando a despejar su mente, a veces la soledad nos ayuda a pensar mejor y afrontar problemas-

Por su parte, la castaña caminaba tranquilamente en esos momentos por los exteriores de la inmensa mansión, los bellos jardines que los sirvientes se encargaban de mantener similar a un paraíso terrenal, del cual, la muchacha gozaba seguido, junto con sus pensamientos... su soledad. En ese momento se adentró a los recónditos sitios que estaba segura que ninguno de los sirvientes conocía, pues se encontraba dentro del bosque: un precioso río, en el que la chica observaba a los peces pasar y a los cisnes nadar, se situó en la orilla de aquel río y contemplaba aquel paisaje.

Sakura pensaba constantemente en su familia, recordaba a sus padres el día en que murieron, a pesar de saber el futuro que les esperaba, seguían sonriéndole a su pequeña hija, diciéndole que todo estaría bien.

000000000000000000Flash Back0000000000000000

Sakura, una encantadora niña de 8 años vivía en aquel pueblo junto con su familia, a pesar de ser sirvientes, los Kinomoto nunca pasaron desapercibidos, pues la belleza de Nadeshko y la que heredase su hija, siempre fueron objeto de respeto y envidia en algunas mujeres, pues a pesar de ello, Nadeshko siempre mostraba su gentileza, amabilidad y de cierto modo ingenuidad a sus apenas 27 años en los que había sido madre en dos ocasiones.

En ese día en el que sus vidas eran normales, los Kinomoto preparaban ansiosos el 9º cumpleaños de Sakura, pues con esfuerzo, sus padres pudieron prepararle unos buenos alimentos y golosinas para festejarla... pero no todo podía ser perfecto en aquel día, pues guerreros extraños llegaron a su pueblo y comenzaron a saquear las casas y a quemarlo todo, su hermano Touya, un joven ya mayor, salió en defensa de su gete, armado con su preciada espada, la cual había obtenido por su habilidad en combate, sus padres, por el contrario, protegían a su pequeña hija, a la cual habían sacado de casa y trataban de ponerla a salvo.

-mamá ¿qué sucede?- preguntó la pequeña en manos de su madre

-no pasa nada pequeña-

-pero... esos hombres queman nuestra casa ¿por qué?-

Nadeshko sonrió a su hija dulcemente y procedió a depositar un beso en su frente.

-querida Sakura, quiero que me prometas algo-

-¿prometerte mamá?-

-así es hija, por favor, prométeme que correrás lo más rápido que puedas y que harás lo posible por esconderte-

-¿por qué mamá?-

-Nadeshko, es hora- anunció su padre quien estaba de pie frente a ellas

-promete que lo harás- volvió a repetir Nadeshko colocando sus manos en los hombros de su pequeña hija

-lo haré mamá- dijo comenzando a llorar

-anda, corre- la pequeña se alejó unos pasos y giró su vista hacia su madre quien aún sonreía dulcemente

-vamos hija, nosotros te alcanzaremos-

-si mamá-

Sakura comenzó a correr lo más rápido que pudo, dejando en la tierra el rastro de sus lágrimas que salían dolorosas de sus verdes ojos, pues sabía que nunca más volvería a ver a sus padres de nuevo, ni a su hermano, ni a la gente que conocía, pronto la tarde se transformó en noche, que vino acompañada de lluvia...después de todo, el oscuro cielo acompañaría a la pequeña Sakura en su dolor.

Fue así como la pequeña huía de su hogar, corrió durante toda la noche y pasó duros días de viaje sin comida ni agua, hasta que al fin cayó rendida en el verde césped por el que corría, y, antes de caer desmayada, pudo ver a una mujer acercarse, seguida de un par de personas.

000000000000000Fin del Flash Back000000000000000000000

Aún se encontraba sentada a la orilla del lago, pensando de Nuevo en aquel fatídico día, a pesar de aquel mal recuerdo de su vida, su nueva vida en la mansión estaba llena de gratos recuerdos y estaba conciente de que la mayoría de los sirvientes la apreciaba, todos la cuidaban y se preocupaban por su bienestar, pronto, una lluvia de pétalos se presentó, pues los árboles de cerezo comenzaron a arrojar sus hojas para el completo deleite de la muchacha quien sonreía con la vista al cielo y contemplando aquella rosada lluvia, tras observarla unos minutos, se puso de nuevo en pie y caminó hacia una parte de los jardines en los que recolectó una racimo de flores para adornar las habitaciones y el comedor del Conde, y regresó de nueva cuenta hacia la mansión.

Al salir del comedor, después de haber acomodado las flores para el conde, se cruzó con Hana, quien le avisó de una reunión de sirvientes en las cocinas y juntas bajaron las inmensas escalinatas y entraron en la cocina donde los sirvientes les esperaban.

-mi niña, que bueno que has vuelto- le dijo Shiori y le indicó un lugar para tomar asiento enfrente de ella.

-¡escuchen!- la voz de la mujer se escuchó por toda la cocina provocando un tenue eco e hizo que todo ruido y murmullo quedara silenciado- el Conde me ha avisado esta tarde que el joven Syaoran volverá dentro de pocos días, es su deseo que todo esté preparado para aquel día, de modo que es indispensable que comencemos a trabajar, pues el Conde quiere que todo sea perfecto-

Fin del Capítulo.

Es lo que dejaré por ahora de esta historia, espero que les haya gustado y ya saben que espero ansiosamente de sus opiniones, que espero que sean muchas.

Lassen sie lhren verstand und lhre seele zu einer magischen welt los.