Ni Harry Potter, ni ninguno de los personajes de este fic me pertenecen, son de JK Rowling.

HOLA! A ver, en cuanto a mi fic "Una hora muy feliz, pero muy corta", sí, ese es el final, pues si lo hiciera más gráfico sería demasiado erótico, y lo quería así, adulto pero sin un lenguaje explícito. De todas formas me lo pensaré. Aunque estoy pensando en hacer otros fics alternativos, donde haya más… acción. Entre ellos este. Gracias por los reviews de todas mis historias!

Tía Petunia estaba encantada. Hacía unos segundos habían llamado a la puerta con los nudillos y ella había pensado que debía de ser algún conocido, pero no era así, no por ahora, pero pensó con entusiasmo que pronto les sería familiar.

Petunia no podría haber elegido mejor, la novia de su Dudders era sin duda, maravillosa; era la primera vez que la veía, pero era evidente que la niña le gustaba. Su Dudley no podría tener mejor gusto. La niñita empezó a hablar y tía Petunia se espantó al darse cuenta de que se había quedado ahí parada en el umbral examinando a su pronto nuera.

-Perdone, ¿es esta la casa de los Dursley?

Tía petunia sonrió abiertamente, apartándose del umbral y haciendo un gesto de invitación con la mano.

-Sí, preciosa. Pasa por aquí, en seguida llamo a tu novio.

Tía Petunia la llevó hasta la sala de estar donde le ofreció una limonada. Y después de dejarla allí subió por las escaleras para llamar a Dudley que estaba jugando con su nueva consola, llamó a la puerta y abrió. Dudley estaba sentado leyendo un cómic de héroes, o eso parecía por fuera, se le veía agitado, y Tía Petunia pensó que debía ser por los nervios de presentar a su novia a la familia.

-Peoncita, tu novia está aquí.

-Mi… ¿Mi novia?

-Te está esperando en el salón, ricura.

Harry no podía creerlo, ¿Dudley tenía novia? Imposible.

Había oído llamar a la puerta y desde la muerte de Dumbledore cualquier cosa que pasara en casa de los Dursley les ponía en alerta a él, Ron y Hermione que llevaban ya nueve días con él en aquel infierno de Privet Drive, la última vez, pensó. Pronto pasaría su cumpleaños y unos días después marcharían a la Madriguera para asistir a la boda de Bill y Fleur.

-Voy abajo. Quiero ver a la novia de mi primo, y ver la cara que pone mi tía Petunia, seguro que es un monstruo si sale con mi primo.

-Harry, no te metas en líos. Gracias que tus tíos nos han dejado a Ron y a mí quedarnos contigo.

-Bah! Esto no me lo pierdo.

Harry bajó las escaleras de dos en dos, Dudley seguía en su habitación, seguramente intentado arreglar lo imposible.

Cuando entró en el salón vio a su Tía Petunia que estaba sentada ceremoniosamente en uno de los sofás, se giró hacia él, y le dijo que se largara inmediatamente, pero Harry no se movió de donde estaba. En el umbral de la cristalera que daba al jardín se veía una silueta remarcada por el sol, y para sorpresa de Harry ni estaba gorda, ni tenía joroba, ni iba vestida con ropa de cuero y cadenillas por todas partes; no, seguro que cuando se diera la vuelta verían una cara de lo más grotesca, sólo una gárgola se fijaría en su primo Dudley.

-Lo siento dulzura, este es mi sobrino- Tía Petunia le hablaba a la chica- Como verás, Harry, Dudley tiene una novia encantadora, aunque era de esperar siendo mi niño tan gallardo y guapo.

Harry ahogó una risa, y un cuerno guapo y gallardo, una foca con cara de cerdo era su primo.

Harry oyó un suspiro de sorpresa detrás, y se giró para ver a Dudley que miraba fijamente a la otra parte de la sala donde estaba, en pie, su novia.

Harry se giró para irse por donde había venido, no era divertido si su primo tenía una novia medianamente guapa.

-¿Dó… Dónde vas?

Harry conocía esa voz, se giró, ahora veía a la chica, y en el momento en que sus ojos se posaron sobre ella todo el aire abandonó su pecho.

Ginny tenía las manos sobre el regazo, y le miraba fijamente, estaba guapísima, Harry entendía por qué Tía Petunia estaba tan encantada, Ginny llevaba un vestido verde pálido muy pasado de moda para lo que las chicas muggles llevaban hoy en día, muy recatado y vaporoso y Harry pensó que Ginny parecía haber salido de un musical clásico de Hollywood tipo Sonrisas y Lágrimas. Era la inocencia personificada; Harry recordó momentos íntimos con ella en los que no habían sido nada inocentes, y sintió la sangre caliente pulsando contra sus sienes.

-Hola-Hizo una pausa como pensando en qué decir- Estás muy guapa.

Tía Petunia miraba a un lado y al otro, tenía la boca en un rictus muy firme y se apretaba el delantal de manera que los nudillos se le habían puesto blancos.

-¿Qu… qué significa esto?

Harry miró a su tía y se dio cuenta de que no estaba solo con Ginny, al dejar de mirarla sintió que el cerebro le funcionaba de nuevo y sonrió maliciosamente, evidentemente, tía Petunia no podía concebir (al igual que no concebía que los padres de Hermione fuesen dentistas) que hubiera brujas como Ginny en el mundo, guapas, con estilo, y dulces.

-Vaya Tía Petunia, nunca pensé que te alegrarías de que Dudley tuviera una novia bruja.

Dudley dio una especie de chillido ahogado por detrás de Harry y Harry sintió un placer repentino.

Ginny reía ahora como solo ella lo hacía.

-A lo mejor se pensaban que todas éramos como esas que he visto en Estudios Muggles con verrugas en la nariz y dientes podridos. Yo no tengo verrugas, y mis dientes están bien, ¿veis?- Ginny enseñó los dientes a la tía Petunia como si fuese un caballo y Harry sintió ganas de cruzar el salón de una zancada y besarla hasta dejarla sin aliento- Hola, Harry.

-Hola, Ginny.

-Pe…. Pero, es la novia de Dudders- Tía Petunia parecía estar en shock.

-¿Eres la novia de mi primo, Ginny? No pensé que fuera tu tipo- Harry respiró muy hondo y dio unos pasos hacia ella- Estás muy guapa.

-Ya me lo has dicho- Ginny sonreía tímidamente

-¿Qué, ¿qué estas muy guapa? Lo estás.

Y antes de que Harry pudiera impedirlo Ginny se había lanzado a sus brazos y lo abrazaba con todo el alma, haciéndole cosquillas con el pelo y volviéndole loco con su aroma.

Ginny se despegó de él y se giró hacia Tía Petunia.

-Siento la confusión, señora. Ha sido muy amable conmigo.-y sin decir más Ginny se agachó y le dio dos besos a Tía Petunia en las huesudas mejillas, Tía Petunia ahora abría y cerraba la boca como un pez fuera del agua.

-¿He hecho algo mal, Harry?- Ginny parecía preocupada, y Harry negó con la cabeza, se dio cuenta que sostenía la mano de Ginny en la suya, sin saber muy bien como la había cogido. Ginny se acercó a su oreja y susurró- Me habías dicho que era horrible, ha sido simpática.

-Eso es porque no sabía quien eras. Tía Petunia, Dudley, esta es Ginny Weasley, es la hermana de Ron.

Ginny se recogió un poco la falda e hizo una ligera reverencia, ahora sí parecía sacada de un musical clásico. Harry miró a su tía, que ahora estaba de pie con la barbilla levantada y la mandíbula tan apretada que le remarcaban los huesos como a un caballo mal alimentado. Hizo un gesto apenas apreciable con la cabeza, y se agachó a recoger el vaso de limonada del que había bebido Ginny, cogiéndolo, como si corriera el riesgo de contagiarse del ébola al tocarlo, y desapareció en el fregadero.

Dudley por el contrario, miraba a Ginny y luego a Harry de manera extraña, y para sorpresa de Harry, cuando Ginny le dedicó una sonrisa de cortesía, su primo Dudley se puso colorado hasta las cejas. Valiente traidor, pensó Harry, una chica bonita siempre era una chica bonita, con o sin poderes mágicos.

-¿Eres su novia?- era la primera vez que oía a Dudley hablar desde que habían llegado hacía nueve días, sonaba curioso e incrédulo a la vez, como si la idea de que Harry tuviese novia, fuera o no fuera bruja fuese imposible, y mucho menos guapa.

-No,- era Ginny la que había hablado-somos amigos.

Harry se sintió de repente como aquella vez que bajó en picado para coger el huevo del dragón, una extraña sensación de vértigo hizo presa de su estómago. Ginny hablaba sin resentimiento, sin emoción alguna, como sino le importase en absoluto el que ya no estuvieran juntos.

-¿Para qué has venido?-Harry nunca había visto a Dudley tan interesado en ningún brujo.

-Harry y Hermione son mis amigos, y Ron es mi hermano, tenía ganas de verlos. Además,- Ginny caminó hasta una bolsa de cartón que había en el sofá y regresó junto a ellos- os he traído las túnicas y el vestido de Hermione, tenéis que probároslos antes de la boda.

-¿Vas a casarte?- Harry quiso darle una colleja a Dudley por imbécil y por impertinente.

Ginny sonrió a Dudley y luego miró a Harry como cuestionando todas las cosas malas que había oído sobre su primo. Y Harry notó como el monstruo de su pecho despertaba de nuevo, Dudley no era rival para Harry, eso el monstruo lo sabía, pero si su primo Dudley había sucumbido a los encantos de Ginny, a saber cuántos chicos más, con menos defensas y prejuicios que Dudley caerían fulminados por el encanto de su ex novia, y al pensar esto, una mueca de asco apareció en la cara de Harry. Harry había acabado la relación para protegerla, pero eso no significaba que ella no siguiera siendo suya, nada de eso, Harry vencería a Voldemort y luego volvería con ella. Y hasta entonces, ella no tendría más remedio que esperarle, sola. Asunto zanjado.

-Sí- Dudley parecía abatido y Harry giró tan rápidamente el cuello para dejar de mirar a su primo y mirar a Ginny que le dio un tirón que lo dejó sin respiración- algún día me casaré. Pero aún no; no el que se casa ahora es mi hermano mayor.

-¿U… Uno de los gemelos? -Dudley parecía asustado y Harry se tomó una nota metal para recodárselo a los gemelos que sin lugar a dudas, lo encontrarían divertidísimo.

-No, otro, creo que no lo conoces. Además, ¿quién iba a aguantar a los gemelos? Te lo digo yo que he crecido con ellos.

-Ya.

Y sonrió. Dudley sonrió ligeramente y le dedicó a Ginny el mejor de los halagos que un cerdo de raza humana como su primo pudiera dedicarle a una bruja.

-No pareces uno de ellos. Pareces normal.

-Gr… gracias, creo.

Harry quiso en ese momento golpearse la frente, esto; esto no podía estar pasando. Era imposible que de todas las chicas del mundo, su primo fuera a ir a fijarse en una bruja, una que, casualmente, era su nov… su ex novia.

-Dudley, Ginny tiene cosas que hacer, no ha venido para verte a ti.

-Tampoco ha venido para verte a ti.

-Adiós, Dudley. Ha sido un placer.

Y sin más Ginny cogió de la mano a Harry y lo arrastró hasta el pie de las escaleras.

Continuará…Conversaciones perdidas del final de curso, dudas de futuro y un tiempo juntos de H/G antes de la boda.