Vanidad.

Hinata no es realmente una persona vanidosa. Todo lo contrario, de hecho. Cuando empezó 'el camino para volverse una hermosa jovencita', como Kurenai-sensei le dijo, había estado mortificada. Había evitado a Shino-kun, Kiba-kun y Akamaru-kun por días, diciéndoles luego que no estaba enojada con ellos, simplemente había estado un poco resfriada.

Si no se hubiese sonrojado tanto, sabe que quizá le habrían creído. Aún así, cuando Kiba-kun iba a decir algo (siempre era muy honesto), Shino-kun lo había detenido, diciéndole que no era asunto de ellos. Nunca antes había estado tan agradecida de que el Aburame y ella fueran compañeros de equipo.

Es difícil ser una adolescente tímida, creciendo, estirándose y curvándose mientras tienes compañeros hombres. Kurenai-sensei le dijo que no era algo por lo que debiera de estar avergonzada, al contrario, pero Hinata duda realmente que su maestra sepa siquiera la definición de vergüenza propia.

Al menos sabe que no es fea. Quizá no sea tan atractiva como Tenten-san; bonita como Sakura-san o glamorosa como Ino-san, pero sabe que no es fea. Al menos lo espera. Desconoce todo sobre maquillaje, lo más parecido es su conocimiento sobre pomadas.

Se hizo costumbre que, de estar las cuatro kunoichi en el pueblo, salieran a platicar de todo. Usualmente van de compras aunque Hinata rara vez compra algo y luego al salón de belleza y ahí sí que se siente perdida. Las otras kunoichi platican felizmente. Ella sólo las escucha y trata de no moverse, escuchándolas hablar de todo con suma facilidad mientras que ante alguno de los temas ella siente que se podría ahogar en uno de sus sonrojos. Se preguntan si tienen suficiente busto (a ella le gustaría tener un poco menos), si es que han ganado peso (ella ha subido un poco de peso pero no le importa realmente. Quizá debería), o si deberían hacer algo distinto con su cabello.

A veces se pregunta si debería de dejárselo crecer. Es su única vanidad realmente. Como heredera de los Hyuuga, le ayudaría ser más tradicional. Le preguntaría a alguien, pero Hanabi sólo tiene nueve años y aunque sea otra genio de los Hyuuga también es sólo una niña, y nunca saber como podría reaccionar su caprichosa hermana.

Ino-san habla con frecuencia sobre como los chicos prefieren el cabello largo y se pasa su de nuevo larga cabellera por sobre el hombro. Por lo que Ino-san dice, a Shikamaru le parece aburrido preocuparse por esas cosas y a Chouji-san sólo le importa que no vaya a meterse a su comida.

Sakura-san suspira y dice que duda que Naruto sea capaz de pensar lo suficiente en algo más que no sea ramen. Hinata sabe que Sasuke-kun… Uchiha-san prefería a las chicas con cabello largo: cada kunoichi en su clase había comentado eso. Cuando voltean a verla, Hinata dice en voz suave que a Kiba-kun no le importa realmente pero que Akamaru-kun tiende a morder cosas que se balanceen (inconcientemente, Ino vuelve a poner su cabello por sobre su hombro) y que Shino-kun dice que depende de la persona.

Tenten sonríe y se encoge de hombros, diciendo que Lee había dicho que lo prefería largo pero que si 'era cortado para proteger a aquellos que eran queridos para la señorita', también le gustaba el cabello corto. Hinata se rió suavemente cuando Ino-san le dio con el codo a Sakura-san, que frunció el ceño sin realmente sentirlo.

- ¿Y Neji-san? – pregunta Sakura-san tras unos momentos. Hinata, quién se siente muy orgullosa del hecho de que ahora es amiga de su primo, siente que no debería de estar escuchando algo así. Es algo de su vida privada y aunque ahora pueden platicar sober casi cualquier cosa, sabe que el casi no incluye el tipo de chicas que le gustan.

Tenten se vuelve a encoger de hombros.

- Cuándo le pregunté dijo que corto, pero no suena como él. Es tan tradicional para todo que estaba seguro que iba a decir cabello largo. Nunca dejas de conocer a alguien, supongo.

Inconcientemente, Hinata lleva una mano a su cabello. Las tres kunoichi parecen considerar el carácter del genio Hyuuga, antes de voltear a verla.

- Hinata, es tu primo. ¿Sabes algo?

Afortunadamente están tan acostumbradas a sus sonrojos y tartamudeos que le creen cuándo Hinata dice que no. Pronto cambian el tema mientras que Hinata, todavía tocando su cabello, recuerda haber estado sentada bajo los árboles de cerezo con Neji-nissan, justo antes de que se fuera a una misión.

Le pedía que fuera cuidadoso y él la estaba viendo, sin palabras prometiéndole que lo sería, cuando una lluvia de pétalos rosas cayó sobre ellos. Había sonreído entonces, diciendo que si atrapas una flor de cerezo significaba buena fortuna. Él alzó una mano suavemente y el aliento de Hinata se detuvo. La mano que siempre estaba envuelta en vendajes rozó su cabeza y no supo que debía hacer, ni siquiera si debía cerrar los ojos.

Terminó demasiado pronto pero un segundo más largo de lo que debía de haber sido. Neji-niisan le había dado una pequeña, perfectamente formada flor, diciéndole que debían irse a dormir. Aún tenía el botón, guardada en uno de sus tarros de pomadas, segura junto con tantos otros pequeños, inútiles tesoros que nunca nadie entendería.

Hinata realmente no es una persona vanidosa… pero quizá pueda mantener el cabello corto, tan sólo por un poco de tiempo más.