Epílogo

-Hijo, ahora que tienes cinco años creo que puedes entrenar en la cámara de gravedad.- Su padre sostuvo con su tono de educador mientras mantenía alzado su índice y abría lentamente la pesada puerta del cubículo. -Mmm, creo que con 500 gravedades es bueno para empezar.- Dijo en meditación, tomando su mentón y tecleaba la cifra en el panel de control.

-Papá, qué aburrido eres, eso es muy poco, incluso Hope puede más.- Reclamó ese díscolo jovencito de ojos de ensueño, cabello estilizado en varios mechones medianamente gruesos que se partían a un lado, corto e indómito, a la típica moda Saiyajin.

-¿QUE DICES? ¿YA HAS ESTADO AQUÍ?-

-¡Sí, con Hope nos hacemos unos torneos para apostar, ganaría casi siempre si no es porque ella es más inteligente y me juega trampas.- Contestó cerrando sus puños y con su voz vibrante de emoción.

-¡¿HOPE PELEA CONTIGO? ¡¿Y DE HACE CUÁNTO Y A CUÁNTAS GRAVEDADES PELEAN USTEDES DOS!- Trunks preguntó espantado.

-Papá tranquilízate.- Contestó ese niño con la sagacidad de un zorro a pesar de su corta edad, agitando su mano de arriba para abajo.- Sólo entrenamos a 1500 para que Hope no se canse tan rápido, pero a veces peleamos a 3000 cuando nos sale esa aura amarilla de la piel… ella sabe por qué nos pasa eso pero no quiere decirme ¿Qué es papá?-

Trunks cayó al piso.

-¡SE CONVIERTEN EN SUPER SAIYAJINS!- Gritó como un loco apuntándole con el dedo desde el suelo. Vejita miró ladinamente hacia un lado exclamando un 'ups'; distrayéndose rápidamente al timbre que repercutió en la hermeticidad del cuarto.

-¿Hola, ¿hay alguien allí?-

-Sí mamá, soy yo.- Contestó con su voz de niño, alzándose en la punta de los pies para alcanzar el botón del intercomunicador que estaba sobre el panel de control. Trunks se preguntó si habría sido en algo parecido a su hijo si hubiera sido criado en el tiempo presente junto con su padre.

-Ah Vejita, avísale a tu padre que Hope y yo vamos a la playa a recoger conchas. Es una tarea que tiene tu hermana en la escuela.-

-¡Mamá mamá! ¡Yo quiero ir también!- Vejita saltó en animosidad.

-OK, ven con nosotras.- Dana respondió en el aliento de una sonrisa.

-Yo también voy.- Trunks se paró serio palmeando sus pantalones de deporte -Creo que necesito conversar con tu madre acerca de esto.-

Vejita metió su cabeza entre los hombros como una tortuga, tal como hacía cuando sabía que estaba en problemas o cuando lo habían descubierto en una travesura.

-No vas a creer de lo que me enteré hoy.- Trunks comenzó la plática mientras se metía las manos en los bolsillos y miraba las espaldad de Vejita, el que ayudaba a su hermana a recoger las conchas que juntaban en un balde. El niño volvió a encogerse.

-¿Que nuestros hijos se convierten?- Dana respondió caminando a su lado, la puesta de sol entregándole unos tonos que suavizaron su rostro de madre amorosa.

-¿Y tú como lo sabes?- Levantó una ceja de extrañeza.

-Hope me lo contó hace poco. No se aguanto de pedirme si podía investigar más científicamente a los Saiyajins.-

-¿Qué, ¿Por qué siempre soy el último en enterarme?- Contestó con pica, desviando su atención a las inocentes risas de sus gemelos y estrechando sus ojos como si estuviera pensara en algo específico.

-Y ahora que lo mencionas… no era nada un zancudo esa otra noche, ¿verdad, Acaso…?- Se miró el brazo derecho. -… ¡¿ACASO ME SACASTE SANGRE!-

Su mujer no respondió más que con un espontáneo agarre de su brazo y rió.

-Lo lamento, pero eras nuestro único Saiyajin más puro, además que eres descendiente directo de nada más y nada menos que de un príncipe.- Contestó Dana lisonjeramente cerrándole un ojo para hacerlo sentir orgulloso, Trunks recibió su cumplido con su rostro bañado de chispeante ironía y su boca musitando un prolongado mmmm.

-Mamá descubrió por qué los Saiyajins son más poderosos que los humanos papá.-

-¿A sí, ¿y por qué será que usaste a tu propio padre como conejillos de india niñita lista?- Se acercó a ella tomándola con energía en sus brazos y apegándola a su pecho. Su cabello largo y negro salpicado de pequeños rulitos ondeó libremente al impulso y lo enfrentó con los mismos ojos rasgados de su madre.

-Porque las mitocondrias celulares de los Saiyajins fabrican trillonésimas veces más ATP que las de los humanos al final de la respiración celular.- Terminó su profesional explicación con la voz de sus días más tiernos de la infancia, lo que sonó escandalosamente precoz.

-¿QUÉ? ¿MITOCONDRIAS? ¿ATP? ¿RESPIRACIÓN CELULAR? DANA, ¿QUÉ LE HAS ESTADO ENSEÑANDO A HOPE?-

-Nada de lo que ella pregunta Trunks, te juro que comencé explicándole de la forma más sencilla y didáctica posible pero no me entendió, y finalmente cuando le hablé en términos reales lo captó al segundo…salió mucho más inteligente que yo. Y pensar que lo único que hacía a su edad era esconderme de los androides. Quise matricularla en un colegio especial pero ella no quiere separarse de los hijos de Dan.-

-Sí, y así está bien, tiene que crecer normal y feliz con niños de su edad.- La miró para que Hope le esbozara una sonrisa y luego a su hermano que merodeaba cerca con el balde en su mano. -En el caso de Vejita será mucho más fuerte que yo, pero me temo que la mente estratégica la sacó su hermana; así que si les toca luchar contra un enemigo tendrán que hacerlo en pareja.- Terminó su padre. El niño volteó, mirándolo con ansiedad.

-¡Trunks! ¡Qué cosas dices! ¡No asustes a los niños!- Dana lo regañó. No tuvo tiempo para defenderse cuando Vejita tomó su mano libre y la agitó con energía

-Papá, cuéntame más de eso, cuéntame del abuelo Vejita, cuéntame de esos enemigos, ¡cuéntame de los Super Saiyajins!-

-¡Sí papá, yo también quiero saber- La niña le acarició la mejilla con su pequeña manita para tomar su atención.

-¿De verdad quieren que les cuente?- Trunks preguntó con todo el amor de un padre a su hija en sus brazos y a su hijo en su mano, al reflejo suyo y de su esposa, al de su mismo padre, al de esa valiente y poderosa raza de luchadores galácticos que se congregaba entera en la pureza de esos niños al asentirle al unísono.

'Hace mucho, mucho tiempo, una nave venida del lejano planeta Vejita aterrizó en la Tierra. De ella salió un niño increíblemente fuerte llamado Gokuu…'

FIN