Diclaimer: Este fic no es originalmente mío, la historia es de la autoría de Cristina Carvias, yo solo la he adaptado al mundo de CCS, y hablando de ellos, tampoco me perteneces... en fin, nada es mío, todo es prestado XD.

"Un ángel para mí corazón..."

By Lady Verónica Black.

Capítulo XIII

-"¿Cuánto tiempo he dormido?" -se desperezó en la cama, observando con ojos somnolientos a la anciana. Nana le dirigió una sonrisa llena de felicidad.

-"Una eternidad, pequeña..." -la besó repetidamente en las mejillas, arreglando su almohada y procurando que se quedara quieta bajo las sábanas-. "Pero ya estás bien, y eso es lo importante. El doctor dijo que debías guardar reposo por unos días más… ¡Virgen Santa!... No sabes el susto que nos has dado a todos..."

-"Estoy bien, Nana…" -de repente, recordó algo y su rostro se ensombreció. Presionó las manos sobre su vientre, asustada.

-"No le pasa nada, ángel…" -la tranquilizó con una dulce sonrisa, adivinando sus temores-. "Todo está bien. El doctor ha dicho que eres una mujer fuerte y que tu hijo vivirá."

Sakura recuperó el aliento.

-"¿Porqué no me lo contaste?" -la reprendió con dulzura-. "Nunca hubiera dejado que fueras hasta la playa con ese clima sabiendo tu estado..."

-"Yo…"

-"Te quiero como a una hija, Sakura. Pero estoy muy enfadada contigo" -confesó la mujer, aunque su tono era afectuoso al hablar-. "Ahora solo debes preocuparte por ponerte bien. Ya tendremos ocasión de hablar de esto después. Pero de ahora en más no me ocultes nada más."

-"Nana…" -la llamó, ocultando la mirada avergonzada-. "Shaoran… Él…"

-"Está furioso, querida. Pero te prometo que lo mantendré a raya. No dejaré que venga aquí a molestarte con sus tonterías. No, señor… Xiao Lang tendrá que aprender buenos modales primero."

La puerta se abrió en ese momento, e inesperadamente una cabeza castaña se asomo por el portal irritado por el modo en que las dos mujeres pretendían dejarlo al margen de sus confidencias.

-"Ni se te ocurra atravesar esa puerta, hijo" -advirtió Nana, acercándose a él con la barbilla muy erguida-. "No atormentarás a esta criatura en el primer día después de todo lo que ha sufrido."

-"Abuela…" -el tono de Shaoran era controlado y cortes. Pero Sakura sabía muy bien que solo ocultaba su ira bajo aquella calmada apariencia. Se refugió bajo las sábanas, consciente de que no podría escapar eternamente a sus reproches.

-"Nada de abuela, ni abuelita… Ni sueñes con que voy a permitir que vengas aquí, con tu fanfarronería y tus groserías, a atormentar a mi niña…" -la anciana agitó su bastón en el aire, en un claro gesto de poder que ni siquiera Shaoran pudo ignorar-. "Aún soy la dueña de esta casa, Shaoran. Y por Dios y todos los santos que haré que salgas de aquí a base de golpes si es necesario."

-"Nana…"

-"¿No me has oído? Vamos, fuera de aquí…"

Shaoran no podía creer lo que estaba sucediendo. La mujer que lo había criado lo obligaba a salir con el rabo entre las piernas de su propio dormitorio… Agitó la cabeza, confuso. Podía coger a Nana como una pluma y recibir unos cuantos bastonazos como respuesta, y también podía encerrar a su mentirosa e insensata esposa bajo llave hasta que supiera qué hacer con ella. Pero había algo que no podía hacer... Aun no podía enfrentarse a aquella mirada brillante que se clavaba en él mientras Nana lo amenazaba con romperle todos los huesos si no desaparecía. Atónito por el valor que descubría en aquellas dos mujeres confabuladas en su contra, se dio por vencido. Cerró la puerta tras él, procurando hacer el menor ruido posible. Nana se volvió hacia la ojiverde con expresión triunfal.

-"¿Ves qué fácil ha sido?" -dijo satisfecha-. "Este nieto mío sabe muy bien de lo que es capaz una Li para proteger a su familia."

-"Pero, Nana… Él es su familia" -la corrigió con ternura.

-"Ah, eso ya lo se, querida" -sonrió con picardía-. "Pero he conseguido engañarlo, ¿no te parece?"

Sakura sonrió. Sí, lo había conseguido. Por esta vez.

-"Le diré a Kai Ling que te prepare una sopa bien caliente" -anunció–. "Verás como pronto te sientes mejor… Pero antes, le diré a Eriol que puede subir a despedirse."

-"¿Eriol… sigue aquí?" -preguntó, conmovida.

-"Pues claro. Dijo que no se iría sin antes asegurarse de que estabas bien" -Nana suspiró-. "Aunque tiene que regresar al trabajo hoy mismo. Y por otro lado, esa May Lai lo espera impaciente… ¿Qué opinas, ángel? ¿Crees que esa mujer sabrá querer a mi nieto como merece?"

-"Estoy convencida, Nana. Es imposible no querer a Eriol."

-"Más vale que tengas razón, mi niña. Porque nunca me gustó esa mujer. Enfrentó a mis chicos y eso estuvo muy mal" -confesó, pero su expresión se suavizó al añadir-. "Sin embargo, la perdono si es capaz de hacer feliz a Eriol."

Pero… ¿Y Shaoran? ¿Acaso la felicidad de su otro nieto no importaba? Sakura no tuvo el valor de preguntárselo. Era mejor dejar las cosas como estaban. El tiempo lo pondría todo en su sitio. Y para bien o para mal, ella estaba dispuesta a dejar que el mismo tiempo decidiera su destino.

O o o o o O

Eriol la había visitado en cuanto Nana le había avisado. Sakura había conversado con él animadamente, escuchando sus planes de boda con May Lai y sintiendo una ligera punzada de envidia al escuchar los sinfines de cumplidos que Eriol le prodigaba a la muchacha. Ojalá los ojos de Shaoran hubieran reflejado aquella ilusión, aquel ardiente deseo de tenerla como esposa… Pero no era así. Y no podía empañar la felicidad de Eriol con sus lamentos.

Luego de estar más de dos horas hablando sin para le hizo prometer que se cuidaría y que cuidaría de su sobrino, de su "pequeño demonio Li" como había comenzado a llamarlo cariñosamente. Al verlo marchar, Sakura sintió que la invadía la soledad; muy pronto, Shaoran también se marcharía. Seguramente iría tras Eriol en un último y desesperado intento por impedir que él y May Lai se unieran en matrimonio.

Ya se imaginaba la escena...

Shaoran regresaría a la casa del brazo de aquella mujer y la presentaría a todos como la futura señora Li. Y entonces, nadie repararía en la otra señora Li. Nadie la echaría de menos cuando ella hiciera su equipaje y abandonara la casa por la puerta de servicio, por la misma que había entrado el primer día… Tal vez Nana y los demás la recordaran en alguna ocasión, pero solo sería un recuerdo fugaz, porque ninguno de ellos era lo bastante poderoso para contradecir los deseos de Shaoran. Y al fin y al cabo, así debía ser. Nadie tenía en realidad la culpa de que Shaoran no la amara. Por eso, cuando lo vio entrar en el dormitorio, intentó mostrarse cordial a pesar de todo. Ni siquiera le molestó que él permaneciera de pie frente a la cama, observándola con aquella expresión severa que le decía que nunca le perdonaría no ser May Lai.

-"¿Te encuentras mejor?" -la pregunta estaba hecha en un tono ambiguo. y Sakura que contestar. Shaoran parecía controlar sus emociones-. "Le he dicho a Kai Ling que preparara una de las habitaciones de invitados para mí. ¿Te parece bien?"

-"Sí" -musitó. Era evidente que Shaoran ya no podía soportar la idea de haberse casado con la mujer equivocada.

-"Ya veo..." -las mandíbulas de él se tensaron y de repente, la furia que contenía al hablar, emergió súbitamente de su interior-. "Supongo que tus planes de fugarte con Eriol no han salido como esperabas."

-"¿Fugarme con Eriol…?" -Sakura no entendía una palabra. Pero le indignó que tuviera el descaro de presentarse allí para reprocharle algo así, cuando él mismo estaba ansioso por deshacerse de ella. Arqueó las cejas con cinismo, demostrándole que podía ser muy buena alumna si se lo proponía-. "Hubiera sido un triángulo amoroso interesante. Pero no creo que a ninguno de los tres nos hiciera feliz la idea."

Shaoran apretó los puños con fuerza. ¿Triángulo amoroso? ¡Dios, era de su hijo de quien hablaban! ¿Qué clase de mujer era aquella Sakura Kinomoto, a quien todos llamaban ángel y que, sin embargo, abría las puertas del infierno para él?

-"¿Cómo puedes…?" -comenzó a preguntar, deteniéndose al ver como ella se acurrucaba bajo las sábanas. Lo había estado pensando toda la noche, diciéndose que sería amable con ella y la haría entender… la haría entender… ¡Al diablo con todo! ¿Cómo ser amable cuando no dejaba de pensar lo que ella…? La acusó con la mirada, pronunciando las palabras lentamente-. "¿Vas a pedirme el divorcio?"

Sakura parpadeó, fingiendo que no le afectaba el hecho de que él quisiera resolver tan rápido la situación.

-"¿Y tú?" -lo tuteó por primera vez y él clavó sus ojos brillantes de ira en ella.

-"No dejaré que me apartes de mi hijo" -contestó con dureza-. "Y no quiero que le hagas daño."

-"¿Hacerle daño?" -Sakura no daba crédito a lo que escuchaba-. "¿Acaso te has vuelto loco? Yo nunca…"

-"¿En serio? ¿Vas a decirme que no era eso lo que pretendías cuando fuiste a la gruta?" -el rostro de Shaoran adquiría nuevas tonalidades a medida que arrojaba aquellas acusaciones contra ella-. "¿Vas a decirme que no pensaste en lo conveniente que sería eliminar ese obstáculo?... ¿Cómo fuiste capaz, dime?... Arriesgaste tu propia vida por… Dios Santo, ¿tanto asco te doy, tanto me odias…? ¡Contesta, maldita seas!"

-"Yo no…" -trató de explicarle, comprendiendo por fin los horribles pensamientos que lo enfurecían. Shaoran creía… Sintió que le fallaban las fuerzas y en un lastimero intento por sacarle de su error, abandonó la cama para acercarse a él. Sus rodillas se doblaron con debilidad y Shaoran la sujetó por los hombros, evitando que cayera.

-"Por favor, Shaoran…" – dijo con voz débil, utilizando el nombre de su esposo por primera vez ante él sin sarcasmo, él la observaba con mirada sombría.

-"¿Quién eres, Sakura Kinomoto?" -la sacudió bruscamente-. "¿Qué eres, por todos los Santos?... Un ángel, un demonio… ¿qué eres en realidad?"

"Tu esposa, Shaoran… tu esposa", gritaban todos sus sentidos, pero él no podía oírlos. Sakura cerró los ojos, sintiendo como Shaoran la estrechaba con desesperación contra su cuerpo para después apartarla.

-"Vuelve a la cama" -la voz de él era un rugido que provenía de lo más profundo de su alma. Y sus ojos… Sakura tembló al descubrir el desprecio que había en ellos-. "Te prometo que cuando nuestro hijo haya nacido, te concederé la libertad que tanto quieres. Podrás ir junto a Eriol y entregarle tu cuerpo, tu corazón y toda tu maldita dulzura… Y por Dios que entonces no quiero volver a verlos a ninguno de los dos. Pero hasta ese momento, te exijo que me hagas un juramento. Te obligo a que me des tu palabra de que no volverás a poner en peligro tu vida o la de mi hijo."

Sakura no dijo nada. Se sentía mareada y sus palabras solo lo empeoraban todo.

-"Tu palabra, Sakura" -la apremió, pronunciando su nombre con voz grave. Ella asintió, derrotada. Quería que dejara de atormentarla de una vez… la cabeza le daba vueltas y sentia que los ojos se le estaban llenando de lagrimas, y cada vez se sentía menos capaz de contenerlas.

-"Por favor, ándate…"

-"Le diré a Kai Ling que te suba algo de comer más tarde" -sorprendentemente, Shaoran no insistió y obedeció su deseo de estar sola. Sakura sollozó amargamente en cuanto se quedó sola en el dormitorio. "¿Qué voy a hacer?", se preguntaba una y otra vez, abatida.

O o o o O

-"Xiao Lang..."

Giró sobre los talones al escuchar la voz de su primo. No recordaba cuanto tiempo llevaba allí, plantado frente a la ventana, observando hipnotizado el jardín donde ella se había sentado cada mañana a leerle a Nana con su hermosa voz. La rabia y el dolor lo carcomía por dentro. En unos meses, ella se marcharía… Lo dejaría para estar con Eriol, para entregarse a él… Tal vez para darle un hijo deseado por ambos… Vio como su primo le tendía la mano con una sonrisa. Shaoran la ignoró deliberadamente.

-"He venido a despedirme. Me vuelvo a Nueva York" -anunció, frunciendo el ceño al ver que su primo no contestaba, uso el diminutivo del castaño en su infancia- "¿Xiao?"

-"¿Quieres que te desee suerte?" –le preguntó al fin con aspereza.

-"Honestamente esperaba que lo hicieras" -Eriol sonrió abiertamente-. "Xiao Lang… se que aún estás enojado conmigo por lo que pasó… Te casaste con una mujer hermosa y buena que espera un hijo tuyo. ¿No podrías olvidar el pasado y desear lo mismo para mí?"

-"¿Y renunciar a ella?" -bramó y por un instante, el loco deseo de apelar a su conciencia se apoderó de él. ¿Y si Eriol siguiera siendo en el fondo aquel niño que había crecido junto a él? ¿Y si le importara su felicidad lo bastante como para sacrificar sus propias necesidades…? Tenía que intentarlo-. "Eriol… Nunca te he pedido nada, ni siquiera cuando decidiste que no querías ocuparte de los negocios de la familia y me obligaste a hacer todo solo… Y sabes que soy demasiado orgulloso para suplicar por algo..."

-"Xiao, ¿qué…?" –dijo el ojiazul con el ceño ligeramente fruncido.

-"Déjame terminar, porque te aseguro que esto no es nada fácil para mí" -se pasó la mano por el cabello, inseguro y dudoso. Eriol reparó en su gesto. ¿Shaoran estaba inseguro?¿Estaba dudando de algo? Eso sí era MUY gracioso. Xiao Lang Li, el hombre que jamás dudaba estaba nervioso con él. Lo dejó continuar, curioso por lo que seguiría diciendo-. "Eriol… ¿La quieres realmente?¿La amas con toda tu alma? Te prometo que no te odiaré por ello, pero tienes que decirme la verdad. Tienes que estar seguro de tus sentimientos…"

-"¿Si la amo?" -Eriol se había dado por vencido. Se consideraba un hombre más o menos inteligente, pero aquello se escapaba a su comprensión. Le pareció conmovedor que Shaoran se preocupara por él, pero esto era… excesivo-. "¿Por qué te preocupan tanto mis sentimientos, Shaoran?"

-"Porque yo… Yo la amo, ¿sabes? La amo con locura" –listo, lo había dicho. Tomó aire con fuerza, sintiéndose aliviado al expresar por fin lo que su corazón le gritaba incesante desde hace semanas-. "Estoy dispuesto a apartarme de sus vidas si me aseguras que esto no es otra de tus aventuras. Pero sí lo es… Si no la quieres lo suficiente, si no la quieres tal como ella se merece, yo… Sé que puedo hacer que me ame, no de la misma forma que te quiere a ti. Pero soy capaz de hacer cualquier cosa por ella... si solamente tuviera una oportunidad de demostrárselo, si sola podría tenerla a mi lado haría lo que sea para hacerla feliz… me convertiría en lo que ella quiera que sea con tal de tenerla a mi lado, con tal de hacer de su vida algo maravilloso..."

Eriol se había perdido en la primera frase de su confesión. ¿Shaoran se había vuelto loco de remate? ¿O se le había ido la mano con el vino del almuerzo?

-"¿Qué... qué di-jiste…?" -tartamudeaba, sacudiendo la cabeza confundido-. "Shaoran, ¿Cómo...? ¿Cómo que... amas a May Lai?"

Shaoran apretó los labios, furioso. ¿Qué clase de broma le gastaba, no comprendía que aquel no era el momento indicado para revivir viejas historias que ya no le importaban? ¿No se daba cuenta que lo que él le estaba confesando no era para tomárselo a broma?

-"¿Qué tiene que ver May Lai en todo esto, Eriol?" -le interpeló, furioso y confuso a la vez.

-"Vos dijiste que… me dijiste que si yo no la quería, tú podías hacerla feliz, que…"

-"No estaba hablando de May Lai."

-"¿Entonces, de quién?" –le gritó Eriol, incapaz de descifrar aquel acertijo.

-"¡Por todos los Santos, de Sakura!" -contestó Shaoran en el mismo tono desesperado. De repente, Eriol lo comprendió todo.

-"¿Sakura...? ¿Estas hablando de Sakura? ¿Sakura tu esposa?"

Shaoran lo miro fijamente, desesperado y confuso ante la actitud del artista. ¿Se estaba burlando de él? ¿Era imbécil o simplemente su primo era más lento de lo que creía? Indeciso, asintió lentamente expectante a las próximas palabras del moreno.

Eriol inmediatamente estalló en carcajadas, ignorando el modo en que Shaoran le fulminaba con la mirada vidriosa de rabia.

-"¿Qué es lo que te parece tan gracioso, primito?"

Eriol se sujetaba el estómago con ambas manos, divertido, mientras con se intentaba apoyar contra el marco de la ventana.

-"Muy gracioso, sí… que cómico... Creías que yo… que ella y yo… que Sakura..."

-"Ya veo que sigues siendo el mismo payaso egoísta y mimado de siempre…" -Shaoran estaba a punto de marcharse para evitar males mayores, cuando Eriol lo retuvo.

-"¡Espera! Hablemos con ella… Creo que tenemos que aclarar algunas cosas, Shaoran."

-"¿Para qué? ¿Para que sigas burlándote? ¿Para escuchar como le haces promesas que no piensas cumplir y ver como destruyes su vida?" -Shaoran negó con la cabeza-. "No creo que sea una buena idea. Tengo tantas ganas de matarte que temo que no pueda contenerme si sigo cerca de ti un segundo más."

-"Shaoran, ¿quieres matarme porque May Lai y yo hemos hecho las paces?"

-"¿May Lai? Ya te he di…" -Shaoran se detuvo. Eriol parecía muy tranquilo, dadas las circunstancias. ¿Qué significaba todo aquello? ¿Porqué no parecía ni siquiera arrepentido?- "Un momento… Vos no…"

-"Exacto, Shaoran. Yo no. Y Sakura tampoco. Nunca te hemos traicionado" -le palmeó el hombro afectuosamente-. "No entiendo como se te ha ocurrido que teníamos una aventura."

-"Pero dijiste que ella te amaba…"

-"Me refería a May Lai, por supuesto. Le conté a Sakura que habíamos decidido darnos otra oportunidad."

-"¿May Lai y vos?"

-"Claro, Shaoran. ¿En serio pensabas que una mujer como Sakura se enamoraría de alguien como yo?" -Eriol bromeaba, pero su expresión se volvió seria al añadir-. "Es a ti a quien ama, Shaoran. Y si me permites que te lo diga, eres un grandísimo idiota si todavía no te has dado cuenta de eso."

-"¿Ella…?" -Shaoran se sintió el ser más despreciable y retorcido del planeta. Todo ese tiempo había creído… Dios, ella nunca le perdonaría el modo en que la había tratado.

-"Sí, primo. Te ama. Y que me aspen si entiendo porqué" -Eriol le propinó una última palmadita en la espalda–. "Bueno, tengo que irme. Cuida bien de tu esposa, Shaoran. Y avísame cuando llegue el momento de conocer a mi sobrino. ¿Lo harás?"

Shaoran no contestó. Se quedo estático en medio de la habitación, pensando cómo se iba a enfrentar a ella. ¿Qué podía hacer para recuperarla, para hacerla olvidar todas sus ofensas, todas sus humillaciones, para arreglar la situación…? Tenía que pensar algo… Y tenía que hacerlo rápido. Porque si la perdía, él también estaría perdido para siempre.

O o o o O

Sakura convenció a Nana para que la dejara bajar al salón. Habían pasado dos días desde que Shaoran se fuera tras Eriol y ella no podía dejar de pensar que aquello significaba el fin de su vida. Todo había terminado. Shaoran regresaría para anunciarle que quería disolver su matrimonio para comenzar su vida junto a otra mujer. Casi podía verlo, entregándole unos cuantos cheques y haciéndole la promesa de que nada iba a faltarle al hijo de ambos. Sabía que él nunca eludiría su responsabilidad como padre. Pero era un estúpido si pensaba que iba a aceptar su caridad. De hecho, ya había enviado un telegrama a tía Sonomi para decirle que fuera preparando su vieja habitación. Todo estaba decidido. Criaría a su hijo sola. No necesitaba su ayuda, ni su dinero, ni nada que viniera de él. Lo único que deseaba de Shaoran Li era algo que él no podría darle jamás. Y si no podía tener su amor, prefería no volver a verlo por lo que le restaba de vida. Con esa idea desalentadora y sumamente dolorosa, se tendió en el sofá y se dispuso a leer un buen rato. Nana estuvo sentada a su lado durante bastante tiempo, pero después de que ella le asegurara que se encontraba bien y que la anciana comprendiera que necesitaba estar sola, se retiró a descansar a su habitación. Las luces de la casa se fueron apagando una tras otra y poco a poco, el sueño se apoderó de ella. No supo cuanto tiempo había pasado, pero el roce de unos dedos en su hombro, la sobresaltó y la hizo abrir los ojos. Shaoran estaba de pie frente a ella y había cubierto su cuerpo con una manta. La observaba fijamente, de un modo tan extraño y distinto que Sakura pensó que no era el mismo Shaoran Li que ella conocía. Aquel hombre no parecía furioso. No había sarcasmo en aquellos ojos curiosos que estudiaban sus facciones en la penumbra. No había ironía en los labios que se torcían ligeramente para formular una disculpa que no precisaba palabras.

-"Hace frío" -lo oyó murmurar y ella se acurrucó bajo el abrigo que él le había proporcionado-. "Deberías estar en la cama."

"La cama está vacía sin ti", quiso decirle, aunque sabía que de nada serviría suplicarle si él ya había hecho su elección.

-"¿Puedes subir sola? ¿Necesitas que te ayude?"

Sakura suspiró. Era obvio que él se preocupaba por el bienestar de su hijo, pero saberlo no la consolaba.

-"Puedo sola, gracias" -replicó, dolida porque para él, ella no era más que el valioso recipiente que contenía al siguiente heredero de la dinastía Li-. "Solo me apetece estar sola y seguir con mi lectura."

Shaoran echó una ojeada al libro que había caído a sus pies mientras dormía. Lo recogió y lo colocó junto a ella con amabilidad.

-"Estabas dormida cuando llegue" -señaló. Ella no le creía.

-"No es cierto."

-"Sí que lo estabas, cariño" - insistió él y suavizó su tono de voz al ver como ella enrojecía-. "Sakura… No discutamos, ¿de acuerdo? Me sentaré aquí y estaré muy callado mientras acabas tu libro."

"Ya te he dicho que no te necesito para subir al dormitorio" -protestó, furiosa porque él la trataba como a una niña desobediente.

-"Y yo te he oído, ángel" -pronunció la última palabra en un tono que ella no pudo descifrar-. "Pero de todos modos, me quedaré."

-"No quiero que lo hagas..." -susurró, fingiendo indiferencia cuando él se hizo un hueco en el sofá y tiró de ella para obligarla a recostar la cabeza en sus muslos. Sakura contenía la respiración mientras él le acariciaba el cabello con ternura. ¿Qué estaba sucediendo?

-"Pero quiero hacerlo, mi querida, pequeña y protestona esposa" -Shaoran hablaba en voz baja para no despertar a los demás-. "Estoy muy cansado, ángel. Mi viaje ha sido precipitado y lleno de sorpresas. ¿No podríamos quedarnos así toda la noche? Velaré tus sueños y mañana podremos pelear cuanto quieras, te lo prometo."

-"¿Mañana?" -Sakura alzó la barbilla para mirarlo directamente-. "¿No vas a marcharte?"

-"¿Y adónde me tengo que ir, Sakura?" -su risa le acarició el rostro-. "Este es mi hogar."

-"Pero Eriol… Él y May Lai…"

-"Estan por casarce y sinceramente espero que sean muy felices. Pero no puedo quedarme en Nueva York solo para vigilar que sea así, ángel" -explicó él, condescendiente. Sabía que también ella se hacía mil preguntas acerca de su repentino cambio de actitud. Le pareció que estaba deliciosa, inclinada sobre él y tratando de zafarse de sus brazos mientras su mente trabajaba a toda velocidad para encontrar las respuestas-. "No sufra más, señorita Kinomoto. He sido un niño bueno y he hecho las paces con mi primo."

-"¿No estás enojado?" -preguntó, sorprendida.

-"Claro que no" -Shaoran tenía ahora los ojos cerrados y el rictus severo que solía ensombrecer sus facciones, había desaparecido.

-"¿Y no vas a divorciarte de mí?" -su voz sonó apagada y ocultó la mirada para que él no viera las lágrimas que humedecían sus ojos. Shaoran abrió los ojos y los clavó en ella, oscuros, brillantes…

-"Lo haré si eso te hace feliz" -contestó sin apartar la mirada de ella-. "Pero antes… Quiero enseñarte algo."

Shaoran se levantó y encendió una de las luces para que ella admirara bajo la tenue luz, el lienzo que le mostraba. Era el retrato que Eriol había pintado de ella, aquel que Shaoran tanto había tratado de desvalorizar. Sakura se cubrió los labios con la mano, conmovida y confusa ante el getso. Shaoran retiró con la punta de sus dedos las lágrimas que rebeldes corrían por las mejillas de ella.

-"Es para ti" -anunció Shaoran, analizando su reacción-. "Se lo compré a Eriol cuando lo acompañé a Nueva York."

-"Te lo hubiera regalado si se lo hubieras pedido con amabilidad…" -le reprochó, imaginando que Shaoran habría hecho gala de sus peores modales al exigir a Eriol que devolviera el cuadro a la casa.

-"Y lo hizo" -la sorprendió nuevamente-. "Pero recordé lo que dijiste. Querías que el cuadro fuera un comienzo para Eriol. Querías que él supiera cuánto valía su trabajo y que se sintiera orgulloso de ello. Y por otro lado, no se me ocurría otro lugar mejor para él que nuestra casa. Así que lo compré. Ahora es tuyo, ángel. Y esto también…"

Tomó su mano y le abrió la palma con cuidado, depositando en ella el colgante que Eriol le había regalado en una ocasión.

-"¿Me lo devuelves?" -inquirió sin comprender.

-"Así es. Eriol tenía razón" -Shaoran sonrió-. "Su amuleto me dio suerte. Pero ahora ya no lo necesito."

-"¿Te dio suerte?" -Sakura se puso de pie. La manta cayó entre los dos y Shaoran se agachó para recogerla. Al erguirse, la envolvió en ella y su áspero mentón rozó levemente la mejilla femenina.

-"Shaoran... ¿porqué estás aquí?" -se atrevió a abordarlo sin tapujos. El corazón le latía con fuerza, esperando que aquello no fuera otro de sus sueños. Él estaba allí, la abrazaba y la protegía del frío con su propio cuerpo. Y la miraba como si hubiera algo hermoso en ella que le impidiera apartar sus ojos.

-"¿Aún no lo sabes, ángel?" -lo oyó susurrar en su oído-. "Porque aun conservo la esperanza de que me puedas perdonar algún día todas las cosas horribles que te he dicho, porque llevas un hijo nuestro en tu vientre, porque quiero cuidarte y honrarte y ser el mejor padre, y el mejor esposo… Y no nos olvidemos de Nana. Ella me mataría si no fuera capaz de hacerte feliz."

-"Oh… Eres muy elocuente, Shaoran Li" -le espetó furiosa, intentando deshacer el abrazo que la mantenía prisionera. Pero Shaoran la estrechó con más fuerza-. "¿Y qué me dices del amor? ¿No lo consideras imprescindible para que nuestro matrimonio funcione?"

-"Por supuesto, querida" -Shaoran la besó apasionadamente y después, separó sus labios para observarla con fijeza-. "Es mi más firme propósito convertirme en alguien digno de tu amor. Porque te aseguro, Sakura Kinomoto… que mi amor ya lo tienes."

-"¿Vos…" -Sakura sintió que le temblaban las rodillas al asimilar lo que él estaba tratando de decirle- "…me amas?"

-"Desde el primer día que te vi" -Shaoran recorrió las facciones de ella con adoración, dejando que sus labios descansaran en el hueco de su cuello-. "Incluso después, cuando inventé toda esa historia de nuestro matrimonio para agradar a Nana, sabía que nunca me libraría de ti. Solo sabía que tenía que retenerte junto a mí, a cualquier precio, tenia que tenerte a mi lado hacerte mía aunque sea a base de algo tan descabellado… "

-"¿Porqué no me lo dijiste?"

-"Porque soy Shaoran Li, querida" -la besó nuevamente y esta vez, ella le retuvo el rostro muy cerca. Quería cerciorarse de que el amor que leía en sus ojos era real-. "Yo no se decir 'te amo, te necesito' como los demás hombres, ¿comprendes, Sakura? Pero puedo sentirlo tan hondo y profundo, aquí en mi corazón, como cualquier persona…"

Ella puso sus dedos en el pecho, justo donde él señalaba. Shaoran cubrió los dedos con los suyos y los arrastró, haciendo que ella rodeara su nuca y se pegara más a él.

-"¿No lo sientes?" -Shaoran le hablaba al oído-. "Eres tú, ángel, la que lo hace latir... la que lo hizo volver a latir."

Sakura suspiró.

-"Entonces… ¿me amas?" -la asaltó la maliciosa idea de burlarse de la misma forma que Shaoran solía hacer con ella-. "¿A pesar de ser protestona, poco atractiva, vulgar y…?"

-"A pesar de todo eso, querida" -Shaoran luchaba por silenciar sus labios con su boca ansiosa. Pero ella se resistía, consciente del nuevo poder que ejercía sobre él. La maravilló la urgencia de sus caricias.

-"¿Y serás una buena persona a partir de ahora y dejarás de mirar a todos con esa expresión arrogante y altanera?"

-"Ah, querida mía… Eso son muchos propósitos para una sola noche, ¿no te parece?"

Sakura le ofreció sus labios, sonriendo al escuchar el ronco gemido que se escapaba de él al verse privado de ellos.

-"Entonces, seré tu esposa" -le concedió de buen humor.

-"Querida… Ya lo eres, ¿recuerdas?" -Shaoran la levantó en sus brazos, ascendiendo con lentitud los peldaños de la escalera-. "Mi esposa… y un hermoso ángel que la buena suerte trajo hasta mí… Mi propio ángel. El ángel de Shaoran."

Sakura rió bajito. Pensó que finalmente, el amuleto de Eriol también había cumplido sus expectativas. Tendría que avisarle a tía Sonomi. Al menos durante un tiempo, no tenía intención de visitarla…

Al otro lado del pasillo, dos mujeres bostezaban y se ocultaban en la penumbra para no ser vistas.

-"Ay, señora… Nos van a ver…" -Kai Ling presionó su mano para obligarla a entrar en el dormitorio. Pero Nana negaba con la cabeza.

-"Sshhh… Míralos, Kai Ling…" -su expresión era risueña-. "Al menos, quiero tener un par de bisnietos, una niña y un niño… ¿Crees que esos dos estarán de acuerdo?"

-"Seguramente, señora… Pero entremos, nos descubrirán…"

-"No, no lo harán" -la anciana sonrió, divertida-. "Mi nieto se cree muy listo, Kai Ling. Pero solo es un bobo enamorado. Dime una cosa, ¿te parece que debemos contarle que quemamos todas las demás solicitudes que recibimos cuando puso ese anuncio?"

Kai Ling la miró horrorizada.

-"Ay, Dios mio, no… Shaoran es muy capaz de encerrarnos a las dos en un manicomio si se entera."

-"¡Tonterías!... Pero tienes razón. Será mejor que no se lo digamos" -Nana le palmeó la espalda-. "Mi vieja amiga… Hemos hecho un buen trabajo, ¿no crees?"

-"Sí, señora."

Sakura le hizo una señal a Shaoran para que guardara silencio antes de que cerrara la puerta. Él sonrió para sus adentros. Imaginaba a aquellas dos ancianas, conspiradoras e intrigantes, escondiéndose para planear su siguiente estrategia… ¡Benditas fueran las dos! Se dijo que algún día les contaría la verdad. Les contaría que las había descubierto quemando cada carta que respondía a su anuncio cuando creían que él no las veía. Y les contaría que había guardado celosamente la carta que había enviado Sakura, y que había releído una y otra vez con el loco deseo de conocerla y traerla a la isla. Y quizá algun día les contaría también que se había casado con ella con las mismas artimañas que había aprendido de sus dos buenas maestras. Pero ahora… Ahora solo quería mirar su esposa y hacerle el amor hasta el amanecer. Porque fue al amanecer, con los primeros rayos de luz filtrándose por la ventana, cuando ella vio en sus ojos el inmenso amor que le profesaba.

-"Ángel de Shaoran…" -murmuró, complacido al escuchar como ella respondía con un suspiro delicioso. Sí, ahora todo estaba en su sitio. Ahora estaba con su ángel. Con el ángel de su corazón.

FIN.

Nota de la Autora:

¡Dios! ¿Me querrán matar o dar un beso? (espero que lo último jeje XD) Puede que algunos anden un poco enojados por haber terminado el fic así de sopetón y sin haberles avisado antes, pero les quería dar esta sorpresa (q no estoy muy segura si es buena o no). Aun así, espero que les haya gustado este último capítulo. Sino siempre estoy gustosa de escuchar sus sugerencias.

Como de costumbre, no tengo mucho tiempo para hacer una nota muy extensa pero no quería terminar este fic sin darles por ultima vez las gracias por leerme y acompañarme, han sido un gran apoyo y sin duda unos lectores maravillosos, muchísimas gracias! Espero, ansiosamente, poder volver a verlos en algún otro fic que tengo publicado (se que algunos ya medio olvidaditos, pero denme solo un par de días más y prometo darles una sorpresa con alguno... de poco a poco voy a ir volviendo).

Sin más solamente les deseo que todos puedan encontrar un angelito que habite en sus corazones, y para aquellos que ya lo encontraron: disfrútenlo y cuídenlo muchísimo! Y si tienen mucho suerte puede que sean tan guapos y sexys como Saku o Xiao jejejXD.

Espero verlos pronto, cuídense mucho!

Att. Lady Verónica Black.-

"Que la magia los acompañe, las estrellas guíen su camino, pero más que nada griten a todo pulmón: ¡¡Viva Xiao Lang Li, Eriol Hiragizawa, Harry Potter y Los Merodeadores (salvo la rata apestosa ¬¬); Los hombres más lindos y sexys que hay!"

¡¡DEJEN REVIEWS, PORFISS…!

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