Disclaimer: Rurouni Kenshin no me pertenece, este fic es por mero entretenimiento.

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Hoy casualmente, caminaba con mi hermano mayor en una librería. Tengo una manía obsesiva con la lectura. Me gusta, es entretenida, y muy informativa. Además estaba buscando un libro que me habían recomendado y no lo podía encontrar.

Después de buscar y buscar, lo encontré. Sale cincuenta pesos y son siete libros... en ese momento pensé 'Yo tendría que haber nacido rica', pero bueno.

Ahora, que estoy sentada frente a la computadora, viendo el epílogo, el último cabo suelto de esta historia, me pregunto:

'¿Qué sentirán los autores de libros cuando ven sus libros en venta?'

Ellos saben cuantos venden, porque ganan dinero así, además están las criticas, como el libro, Código Da Vinci que se hizo tan popular. Y si entran a internet van a encontrar, foros, páginas y vaya a saber cuantas cosas más sobre su vida y sus libros.

Ese sentimiento, de estar presente, y de que libro, tu forma de escribir, debe ser regocijante.

Ahora pienso, nosotros los/as autores/as, sentimos eso con nuestros reviews, de eso depende nuestro estado de ánimo. Muchos reviews, felicidad no-natural, pocos reviews infelicidad, depresión, angustia, etc.

Por eso, hoy, les pido a todos un favor: que me dejen un review. Aunque sea solamente un "Me gusto" o "Es horrible, morite"

Necesito saber si es para ustedes gratificante, si la lectura fue amena, aunque no me hayan dejado review en los otros capítulos, solo en este ¿si?

Ante todo, muchas gracias.

Y ahora con la historia

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Fuego de amor

By: Kaoru-chan

Epílogo

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Se levantó igual de temprano como todos los días. Tomó una taza de café y preparó el desayuno para su hijo. Él despertó como siempre, tarde. Pero alegre y sonriente. Bebió su leche con cereales y salió al escuchar la bocina del micro.

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- "Me voy Okaa-san" – gritaba el niño pelirrojo desde la puerta con una tostada en su boca y despidiéndose con un movimiento de mano – "No te olvides que hoy es el acto"

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- "Si, si" – dijo la madre desde la puerta – "Hoy a las 21" – dijo la madre obviamente bromeando.

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- "No okaa-san empieza a las 20" – le reprochó el niño, visiblemente molesto

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- "Ya sé, ya sé" – respondió la madre sonriendo – "Adiós"

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- "Chau" – El niño subió al micro y desapareció por la calle principal.

La mujer se quedó observando la nada por unos instantes, suspiró y comenzó a lavar los platos en silencio.

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Había veces en la que el niño observaba a su madre. Veces en la que ella se le quedaba mirando fijo sin pestañar, con una mirada seria y con ojos sumamente vacíos. Cuando le preguntaba si todo esta bien. Ella solo despertaba de su sueño y le sonreía alegando que todo estaba bien, 'perfectamente bien'. Con el pasar de los años entendió el porque del comportamiento de su madre. Su larga cabellera roja y sus grandes ojos violetas le recordaban vivamente a su padre, trayéndole recuerdos a su madre, aunque él llevaba el pelo más oscuro que su padre, y una coleta alta.

Muchas otras veces se sorprendía ver a su madre fingir tan bien. Cada día parecía mejorar. Sus sonrisas parecían cada vez más reales pero no su mirada. Sus ojos habían perdido el brillo.

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'Ojala las cosas hubiesen sido diferentes'

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"A veces es difícil aceptar ciertas cosas. A mis veintiocho años de edad, nunca pensé que podía llegar a pasarme algo así."- la mujer habló

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"Comencé mi vida normal, al cuidado de mis padres. Ellos siempre fueron muy amorosos conmigo y me dieron todos los gustos al ser hija única. Crecí en un vecindario lejano a la ciudad de Tokyo, pero siempre veía a lo lejos, desde la ventana de mi habitación, sus grandes edificios. Sabía que un día iría.

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"Y no era la única, mi mejor amiga y vecina de casi toda mi vida quería seguir la carrera de medicina y no existía una mejor universidad de medicina que no fuera la de Tokyo. Yo quería seguir pediatría así fue como ambas nos embarcamos rumbo a Tokyo, donde esperábamos que nuestros sueños se cumplieran.

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"A penas terminamos la secundaria éramos jóvenes ingenuas y sin sentido común que pensábamos que la vida era simple, estudiar, trabajar y después casarnos, tener hijos y vivir felices rodeados de nietos.

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"Por dios, que ingenuas habíamos sido... solo queríamos vivir la vida, todo en el momento.

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"Llegamos a Tokyo y fuimos presas fáciles para las hienas hambrientas. Nuestros ahorros se esfumaron en días y no tuvimos otro remedio más que buscar trabajo.

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"Megumi y yo encontramos trabajo como modelos de ropa interior. Ganábamos lo suficiente para tener una vida decente. Al principio se nos complicó todo. El trabajo, un departamento alquilado, y la universidad. Creo que la primera semana vivimos de comida rápida. Fue después del primer mes que nos organizamos.

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"Pasaron casi dos años y nos volvimos más desconfiadas, frías y de corazón calculador. Nadie podía engañarnos, ahora éramos listas. Vivíamos la vida, dejábamos a los hombres plantados y jugábamos con ellos sabiendo lo bellas que éramos. Estábamos vacíamente felices.

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"Fue una mañana de verano cuando todo cambio.

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- "hola chicas¿como les va?" – nos preguntó un castaño alto de grandes ojos marrones, mirando directamente a Megumi.

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- "bien, gracias" – la respuesta de mi amiga era cortante. Y yo no pude dejar de sonreír. Megumi se había levantado de malhumor y quería irse, estaba cansada de los hombres que solamente le hablaban para acostarse con ella. Esta bien que se haya creado la fama, pero tampoco era pasarse. Al parecer los chicos intuyeron eso y el morocho dijo lo más estúpido que alguna vez escuché.

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- "¿Saben ricas las manzanas?" – Vi a su compañero rodar los ojos de desesperación, yo intentaba no reírme así que solo logré una ancha sonrisa por lo que su amigo el pelirrojo me miró a los ojos. No le di importancia y noté como el aura de mi amiga se iba tranquilizando. No eran muy don juanes que digamos. Ella sin embargo siguió con su papel distante.

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- "Saben igual que cualquier otra" – sin duda le sale bien

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- "oh, lo que pasa es que generalmente no hacemos las compras nosotros¿no teniente?" – dijo el castaño mirando al pelirrojo

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- "Claro" – dijo el aludido. Su voz era ronca, en un tono bien grave pero dulce. Lo mire directamente a los ojos ¿teniente?

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- "Creo que no nos presentamos correctamente, me llamo Sanosuke Sagara y soy el capitán de la brigada de bomberos, él es Kenshin Himura, el teniente" –

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Sonreí cuando sentí que el malhumor de mi amiga se había disipado con la nueva información.

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- "¿Con que capitán de la brigada de bomberos eh?" – pregunto ella juguetonamente

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- "Claro" – Sanosuke dio una de sus mejores sonrisas de ganador.

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- "Me llamo Megumi Takani, y ella es Kaoru Kamiya" – se presentó Megumi, al tiempo que me señalaba.

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- "Hola" – saludé sonriendo ante la actitud de Megumi y mirando ahora a Kenshin

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- "Pero este no es el mejor lugar para presentaciones ¿no?" – Agregó Sanosuke – "¿Por qué no nos vamos a tomar algo?"

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- "Con gusto" – aceptó Megumi

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Así sucedió la mejor noche de mi vida. Te conocí Kenshin, en todos los aspectos que pude desear y fuiste tan diferente a los demás en la cama. En ningún momento te mostraste interesado en abastecerte. Todo lo contrario, te dedico exclusivamente a mí. A demostrarme toda tu pasión, tus deseos, tu ternura, tu posesión. No me importaba que seas bombero, teniente, malabarista o hasta asesino, me encantaba sentir tus calidos besos en mi cuello, tu lengua buscando desesperadamente la mía en una danza que no tenía fin. Tus manos recorriendo mi cuerpo como si fuese alguna piedra preciosa que necesitase sumo cuidado para no romperse. Parecías contenerte y eso era lo que menos quería. Quería que me demostrases como eras de verdad. Tus manos recorrían mis senos y los apretabas logrando que gimiera de placer. Kamisama, como te deseaba. Eras un total desconocido pero desde esa noche, te habías ganado mi corazón.

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"... tú, te llevaste en tus labios, aquel beso sagrado... que yo había guardado ¿para ti? Si para ti...

Tú, te llevaste en tus ojos, todo el mundo de antojos, que hallaste en los míos, para ti"

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Cuando desperté me asusté, estaba sola en mi apartamento. No había rastros de tu presencia. Y me asusté tanto pensado de que podrías haberme usado por diversión, por una noche, como una cualquiera... me levanté defraudada, sucia y una ola de soledad me envolvió. Me tapé con las sabanas al notar que estaba desnuda, algo estúpido sabiendo que estaba sola, sentía mi cuerpo muy desagradable en ese momento y no quería verlo. Fue en ese momento que vi la rosa al lado mío. Una rosa tan roja como la sangre, la tomé en mis manos y respiré su aroma. No me habías dejado. Con la felicidad en mi cara, me reincorporé dejando que las sabanas se escurriesen por mi cuerpo dejándolo desnudo. Entré a la cocina y vi el desayuno servido. Café recién hecho, medialunas calientes y un florero en el medio con casi una docena de rosas. Sonreí más contenta todavía. Fue uno de mis mejores despertares. Tomé tranquila mi café y miré la hora. ¡10.39! por dios tenía que estar en la agencia hacía más de dos horas.

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Cuando llegué a la agencia noté el malhumor de Megumi, al parecer Sanosuke le había contado la verdad.

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- "Buenos días Megumi"

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- "pss... no se que tiene de buenos" –

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- "Ya veo... Sanosuke te contó"

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- "¿lo sabes?"

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- "Kenshin me lo dijo"

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- "Sabia que tenía que haber elegido el pelirrojo" – murmuró enojada Megumi. Kaoru solo sonrió. Kenshin ahora era de ella y de nadie más. – "¿Y tu porque traes esa sonrisa de estúpida en la cara?" – preguntó ácidamente.

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- "Oh, nada. Me levanté de buen humor."

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- "Ya veo que Ken-san te ha hecho feliz"

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Yo solo sonreí contenta.

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Así pasaron los días, tan veloces como nuestros encuentros. Fue todo demasiado hermoso. Recuerdo claramente como aprovechabas cada oportunidad para besarme. A veces aparecías en mi trabajo en tus tiempos libres y aunque no podías hablarme te limitabas a mirarme y echarle miradas asesinas al fotógrafo cuando me decía "Hermosa" "Preciosa" o cualquier derivado. Aun sonrío con el recuerdo.

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Si supieras como deseaba en esos momentos besarte, y decirte que tú eras el único que hacia mi corazón girar veinte vueltas con solo verte sonreír. Kami... te amo tanto y no creo volver a sentir esto por nadie más. Si alguien alguna vez me hubiese dicho que las almas gemelas existían, no le hubiera creído.

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Pero hoy... pero hoy, después de todo lo que viví contigo... de todo lo que siento.

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Todo lo que soy.

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Todo.

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Todo me hace afirmarlo.

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Me completas.

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Me llenas.

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Me perfeccionas.

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Me haces tanto bien.

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Me haces desear lo imposible.

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Me haces creer lo imposible. Creer que voy a estar contigo para siempre. Que viviremos felices, juntos, para siempre.

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Para siempre.

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Cuando descubrí eso por primera vez, no me asusté. Al contrario, estaba feliz. Creía haber descubierto la felicidad a tu lado.

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"... nunca pensé... que me crearas... tanta, tanta obsesión... nunca creía que me robaras el corazón. Por eso mi vida, me acuerdo de ti..."

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Kami, como amo a ese hombre.

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Nos mudamos, vivimos felices, y me hacías el amor todas las noches, me abrazabas posesivamente, y me besabas con tanta ternura, tanta pasión, que mis piernas se doblaban.

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Pero un día tuve tanto miedo ¿Te acuerdas de aquel día? Habías llegado tarde del trabajo y olías a alcohol. Te interrogué intentado inútilmente que mis lágrimas no saliesen, pero fallé en el intento. Tu semblante cambio enseguida al notarlo, de uno enojado a uno de puro amor y preocupación. Lloré en tu pecho. Estaba tan preocupada. Temía que algo hubiese pasado. Temía por ti. Me abrazaste y murmuraste palabras dulces en mi oído. Nadie había pasado y no volvería a ocurrir.

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"¿Prometes no dejarme nunca?"

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Me abrazaste con fuerza, no te separarías de mí.

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No te alejarías.

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No me dejarías.

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Velarías por mí.

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Vivirías por mí.

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Solo por mí.

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¿No fue así?

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¿No iba a ser así?

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"Lo prometo"

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Nos casamos. Y todos nuestros amigos estuvieron presentes. La pasamos bien. Riéndonos y disfrutando. Yo estaba radiante y sabía que vos también. Sanosuke hizo una broma y te molestaste pero en ese momento no deje de pensarlo. Me imaginaba pequeños pelirrojos corriendo a nuestro alrededor. Esperaba que un día se hiciese realidad.

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Esa noche me hiciste el amor como nunca, fuiste posesivo, un amante perfecto. Te satisfacías de mí. Te desquitaste conmigo. Era una locura sentirte tan cerca.

Esa noche lo afirme. Prometo no dejarte, no abandonarte nunca, prometo ser feliz mientras tú lo seas. Prometo hacerte feliz, prometo amarte hasta la muerte.

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Después ocurrió la tragedia y ya tus abrazos y tus palabras no podrían protegerme de ese temor.

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La muerte de Sano, fue un shock muy grande. Megumi estaba destrozada y más cuando le diste aquel anillo. Yo estuve con ella, y sabía que le amaba tanto, a pesar de hacerse la dura, ella quería ser su mujer. Lo sentí tanto por Megumi... pero lo sentí Sanosuke también era mi amigo, y no deje de pensar que pudiste haber sido tú. Pudiste haber sido tú en su lugar y ese pensamiento persistió mucho tiempo.

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Megumi desapareció, no sabía nada de ella, había dejado el trabajo y la universidad. Me escribió hace un par de años, esta en Aizu terminando la universidad. Se alejo de la ciudad intentando olvidar a Sanosuke, por eso no estuvo en contacto con nosotros. Me pidió disculpas y estamos bien. Cuando se enteró de lo que te pasó, la encontré en la puerta de mi casa al día siguiente. Solo basto verla para tirarme a sus brazos y llorar largamente. Sentí sus lágrimas en mis ropas. Ella me entendía.

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A pesar de haberte pedido que cambiaras de trabajo, no me escuchaste. Después del golpe de Sanosuke, te tomaste tu trabajo más a pecho. Y seguiste. Suspiré derrotada, a veces eras tan terco. Tenía miedo, y lo sabías, pero juntos íbamos a salir adelante, como tantas veces lo hicimos.

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Tuvieron muchos peligros, donde mi corazón se paraba y recién volvía a respirar cuando llegabas con una sonrisa. Siempre volvías... salvo...

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Te esperé. Kenji ya dormía y tú todavía no llegabas. Preparé café y encendí el televisor intentando distraerme y no pensar, pero puse el noticiero y mi corazón se detuvo. Había un gran incendio en Tokyo, una fabrica de ropas. Un hombre alto y de ojos azules abrazaba a una muchacha de ojos verdes, claramente relajada al tener al hombre al lado.

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- "Shinomori-san ¿Puede contarnos como se ha salvado?"

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- "Un hombre, pelirrojo me salvo. Su nombre, Kenshin Himura" –

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- "Yo lo vi" – dijo la mujer – "El me ayudó a tranquilizarme y me aseguró que vería a mi esposo. Él supo entenderme"

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- "¿Y donde esta el héroe?" – preguntó la mujer periodista

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Los dos se quedaron callados y Kaoru creyó morir – "No pudo salir... todavía" – agregó la mujer

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La cámara enfocó el edificio. El fuego crecía y se veía a los bomberos hacer lo posible para detenerla. Todos mis temores se materializaron. Temí. Temí tanto por ti. Quise ir. Estaba dispuesta. Tomé mi abrigo y las llaves pero me detuve en la perilla de la puerta. No importaba cuan dura sea el trabajo, tu siempre volviste sano y salvo con una sonrisa. Y yo siempre te espere. Porque confiaba en ti. Confiaba en que ibas a volver. ¿Por qué hoy tenía que ser diferente? Si... ya se, mi corazón lo decía. Pero confió en ti y se que no me dejaras... lo prometiste ¿recuerdas?

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Me aleje de la puerta, deje las llaves y el abrigo y esperé, a que llegaras.

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Pero nunca lo hiciste.

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No había pasado una hora que estaba frente a la ventana, abrazándome a mi misma, mirando el humo lejano y esperaba ver tu cara en cualquier momento. Pero de pronto, sentí algo extraño. Un escalofrío recorrió mi cuerpo y me preocupe. Algo malo había sucedido. Sentí el alma pesado y mi corazón se detuvo en seco cuando vi aquel auto rojo acercarse...

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Pensé en Megumi.

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Pensé en Sanosuke.

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Pensé en Kenji.

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Pensé en mi.

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Pensé en tí.

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Sobretodo en tí

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Caí al suelo arrodillada con lágrimas en mi cara mientras escuchaba el timbre.

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Me lo habías prometido.

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¡Me lo prometiste!

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¿Porque?

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¿Por qué me dejaste sola?

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Ahora entendía a Megumi. Sabía lo que sentía. Maldito sea el día que te conocí. Maldito sea el día que me enamoré. No quiero sentir esto ahora. No quiero llorar. No quiero que te alejes de mí ahora que conocí el cielo contigo. Por favor... no me dejes... quédate conmigo... por favor... Que no sea cierto... que sea una equivocación... por favor...

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Kenshin...

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Mis ojos perdieron el brillo cuando te fuiste. Sentía un dolor muy fuerte en el pecho, un nudo en el estomago, y un sabor amargo en mi boca. Ya no podría sentir tus besos nunca más. Nunca más tu cuerpo caliente a mi lado. Ya no más abrazos. No volveré a verte sonreír.

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-¡Porque te fuiste?

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¡Por que?

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Yo sabía que algo así iba a ocurrir, que te irías de mi lado. Lo sentí aquella mañana, pero tenía tanto miedo que al decírtelo se hiciera realidad...

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Pensando en eso, te recordé cuanto te amaba.

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Te abracé tan fuerte temiendo que fuese la última vez

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... Kenshin... Kenshin... Kenshin...

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Te amo tanto...

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Te amo.

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Te amo.

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Te amo.

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Te amo.

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Te amo.

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Y se lo voy a decir a todo el mundo si es necesario.

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En tu entierro estaban todos nuestros amigos. Y personas que no conocí. También estaban lo que aparecieron en los noticieros. Ese tal Shinomori con la esposa. Se me acercaron y me pidieron disculpas, por lo que había pasado. Creían tener la culpa, pero yo sabía que no era así, intenté decírselos pero no salió nada de mi boca. Más lágrimas salían de mis ojos y logré asentir. Kenji estaba a mi lado y me tomaba la mano. Sus ojos estaban rojos, de tanto aguantar el llanto. Yo le apreté la mano con fuerza y le miré. No hizo falta que le diga nada porque me entendió se acerco a mi y me abrazó y lloró largamente. Lo necesitaba. Quería ser fuerte, como vos. Te admira mucho. Te idolatra, habla de ti con orgullo en su colegio. Yo le sonrió siempre, para que no se olvide.

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Si fue difícil cuando te enterraron, más difícil fue volver a casa sola. La primera semana dormí con Kenji, ninguno de los dos queríamos estar solos. Pero cuando volví a nuestra cama... parecía tan grande. Lloré amargamente y no dormí recordándote.

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Te amo.

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No lo olvides.

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Me recuperé con el tiempo, por lo menos ya no tenía lagrimas en los ojos, y le sonrió a nuestros amigos cada día repitiendo tantas veces que estoy bien que saben que no es así... a veces ni hasta yo me lo creo ¿Por qué tuvo que pasarte esto a ti¿Por qué si te amo tanto?

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"Si tengo tristeza... me acuerdo de ti... Si tengo alegría, me acuerdo de ti. Si miro a otros ojos, si beso otra boca, si aspiro un perfume... me acuerdo de ti..."

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Hoy estoy parada, donde nunca creí que estaría. Es invierno y esta todo tan desierto, tan frío, sin embargo yo siento un calor en mi pecho. Caigo de rodillas y siento el pasto, la tierra en mí. Lágrimas corren por mis mejillas. Ya se que prometí no llorar, pero hoy me es imposible. Ya pasaron tres años. Kenji esta grande y cada día se parece tanto a ti... te recuerdo constantemente, y no puedo dejar de extrañarte, de quererte, de amarte. A veces deseo que las cosas hubiesen sido tan diferentes.

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Haberte dicho una vez más cuanto te amo una vez más.

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Haberte besado una vez más.

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Haberte visto una vez más.

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"Kenshin..."

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Ya no puedo soportarlo.

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Te amo tanto,

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Quiero verte,

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Quiero tocarte,

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Quiero besarte.

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Quiero estar a tu lado...

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Quiero morir Kenshin...

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Pero sé que no me lo perdonarías... Kenji esta en casa y tengo que ayudarlo, sé lo que es estar sola y no se lo deseo a nuestro hijo. Por eso estaré aquí, un tiempo más. Recordándole lo noble, leal, puro y hermoso que eras. Tu memoria estará presente, siempre.

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Por eso, por favor, espérame, yo iré a buscarte. Y prometo no dejarte nunca jamás. Y no te olvides, que siempre estarás conmigo, en mi mente, en mis labios, en mi corazón. Viví tiempos felices contigo, momentos que tengo grabado en mi mente. Doy gracias haberlo vivido... dicen que es mejor haber amado y perdido que nunca haber amado. Y tienen tanta razón...

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Tanta razón...

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"...todos dicen que la ausencia es causa de olvido... yo te aseguro que no es la verdad,...desde aquel último instante que pasé contigo, mi vida parece... llena de crueldad..."

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Seco mis lágrimas y me levantó y dejando trece rosas rojas, como la primera vez.

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"Te amo"

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Me despedí y una brisa cálida, fuera de temporada de rodea, siento tu calor embriagarme una vez más, y camino sonriendo con un nuevo brillo en mis ojos, alejándome de una piedra de mármol con la escritura de Kenshin Himura en ella, donde más abajo hay una inscripción que dice claramente.

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Yo nunca te dejare

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"... te llevo muy dentro, muy dentro de mi...

Te llevo en el alma, y me acuerdo de ti..."

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O o o O

12 de Enero de 2006

Fin del Epilogo

----------Fin de Fuego de Amor---------

No quería subir este capitulo, porque eso significaba el fin de esta historia. Pero todo llega a su fin. Y aquí les dejo el epílogo.

Comencé a escribir esta historia una noche cuando vi la película Brigada 49 (ahora no me acuerdo bien el nombre) y lloré como la mejor. Es más, este fic, se basa en esa película. Así que si alguien la ve, notaran las similitudes.

No se que día estaré subiendo esto, si el día de mi cumpleaños (20 de Enero). O en mi aniversario como escritora (30 de Enero) pero en estas fechas seguro que sabrán de mí.

Ahora, no maté a Megumi, aunque estuve a punto. Lamentó mucho si no esperan un final así, pero lo tenía pensado desde un principio, además no solo iba a ser que Kaoru se despidiera sino que se casara con alguien más y ese alguien iba a ser Enishi. Pero me gusta más así.

En algún momento corregiré los errores que tengo, pero más adelante.

Ahora si, es el momento de decir adiós a esta historia.

Un abrazo a todos los que estuvieron desde el comienzo, esperando el siguiente capitulo. Un beso a los que pusieron a mi historia en sus favoritos. Y agradecimientos a los que no dejan reviews pero leen la historia.

Gracias a Todos.

O.o Kaoru-chan o.O