No me aguante la vdd les dejo este chap.

15

Ataque en Hogwarts.

NOTA: Me preparo para que me quemen, fusilen, ahorquen, decapiten, torturen, lancen el Avada Kedavra... (espero les guste ¡¡¡NO ME MATEN!!!)

Harry había regresado a la Casa del Valle de Godric, toda las semanas estuvo practicando el difícil hechizo que Dumbledore le había enseñado, Harry jamás se imaginó que lograría conjurar el Encantamiento Fidelio. Había practicado duro todo lo que quedaba del mes de Octubre, tal y como Dumbledore le había enseñado. Harry aun teniendo la mente ocupada en el Encantamiento y el arduo trabajo que este requería, seguía soñando con lo mismo, sólo que esta vez era más constante, más de una vez había intentado llegar detrás del rayo de luz verde y rescatar en sus sueños a Ginny que estaba cerca de unos árboles grandes, pero había algo que se lo impedía, y nuevamente tras el rayo de luz aparecía Luna llorando sólo que esta vez Luna estaba en una cueva y no en un bosque como había estado Ginny con Harry en unos segundos antes, Harry quería abrazarla y preguntarle el por qué lloraba, más salía corriendo y se dirigía hacia un caldero negro y sólo decía con voz espectral "Se que lo harás, lo siento Harry...", para luego caer dentro del enorme caldero negro. Harry se quedaba a obscuras cuando la risa de Voldemort comenzaba a retumbar en su cabeza, Harry despertaba sobresaltado, ya no podía dormir bien en las noches, y no se los había dicho a sus amigos para no preocuparlos, pues sabía que Hermione se pondría histérica y Ron empezará a formular ideas extrañas...

-¿Harry, estas bien?- Hermione acababa de entrar de la mano de Ron a la Sala donde se hallaba Harry sentado pensando en su sueño.

-Eh..., si- mintió Harry.

-Es que no se Harry, te vemos muy cansado, estas incluso pálido...- el que habló esta vez fue Ron.

-Estoy bien, no se preocupen- les dijo Harry con seriedad a sus amigos- es sólo que...- Harry dudo en decirles lo que realmente le atormentaba-... debe ser que esto del Encantamiento Fidelio me esta dejando muy agotado, eso es todo...- mintió, Harry no entendía el porque no contaba realmente lo que le pasaba, era como si algo se lo impidiese.

-Me lo imagino- dijo Ron- se nota que te esfuerzas demasiado.

-Recuerda que hoy vas a hechizar la casa...- le dijo Hermione.

-Cierto...- suspiró Harry mientras se levantaba del cómodo sillón- ¡es estupendo como vuela el tiempo!- exclamó.

-Si...- asintió Ron.

Justo en ese instante dos lechuzas entraron en la Sala, últimamente Ginny, Luna y Neville escribían con frecuencia y McGonagall se comunicaba con Harry para expresarle lo que Dumbledore quería.

-Es de McGonagall y de Luna- Hermione le entregó la de McGonagall a Harry.

-¿Qué dice McGonagall?- preguntó Ron ansioso por saber.

-Dice...- Harry abrió el sobre, Ron no se contuvo y se paro a leer con Harry mientras Hermione leía la carta de Luna.

Estimado Sr. Potter:

Es un placer anunciarle que el segundo retrato de Albus Dumbledore está terminado, le pediría si fuera tan amable de venir por el en cuanto le fuera posible.

Atentamente:

Minerva McGonagall

Directora del Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería.

-El retrato de Dumbledore está listo...- anunció Harry.

-¡Genial!- exclamó Ron- ¿cuándo vamos?

-Dice que lo más pronto posible- contestó Harry, aunque no sabía porque esa ida a Hogwarts le daba mala espina.

-Esperen...- dijo Hermione, algo asustada- Luna dice que ha visto cosas raras en el Mapa del Merodeador...

-¿Cómo que?- preguntó Harry rápidamente.

-Nombres de personas que no conoce entrando y saliendo del Castillo sigilosamente...- les dijo Hermione leyendo lo que Luna le había escrito- nombres como...- Hermione se detuvo.

-¿Draco Malfoy?- preguntó Harry leyendo la carta por detrás del hombro de su amiga- es imposible, ustedes saben que Hogwarts está bien protegido, pero...- Harry se detuvo a releer la carta- ¡claro, Colagusano era uno de los Merodeadores!

-Por lo tanto sabe de la entrada por la Casa de los Gritos...- continuó Hermione.

-Es increíble- dijo Ron- ¿cómo se puede ser tan malo?, hay que avisar a McGonagall para que cierren la entrada.

-Eso es lo que haremos en cuanto lleguemos- dijo Hermione- porque...¿iremos hoy, no?

-Si..., aunque todo esto..., tengo un mal presentimiento de todo esto...- murmuró Harry, gracias a Dios ni Ron ni Hermione lo escucharon.

-¿Y bien?- preguntó Ron.

-Si, claro... ¡Vamos!- dijo Harry con una sonrisa un poco forzada.

-Pero antes harás el Encantamiento Fidelio- le dijo Hermione, Harry asintió.

Al cabo de unos minutos Ron y Hermione estaban listos, Harry había tomado su Capa de Invisibilidad, se había disfrazado como siempre lo hacían (sólo que esta vez llevaban túnicas de Hogwarts dado que la última vez llamaron mucho la atención) y ya los aguardaba en la Sala ensimismado en sus pensamientos.

-Listo, vamos- dijo Ron abriendo la puerta, Harry asintió y siguió a sus amigos afuera sacando la varita del bolsillo de su pantalón.

-Bien, háganse a un lado...- les dijo Harry a sus amigos, Hermione sostenía un pergamino y una pluma, Harry se concentró con todas sus fuerzas en la casa que tenía enfrente, en el por qué quería desaparecerla..., Harry suspiró- ¡Fidelius!- un haz de luz dorada envolvió la casa, que desapareció ante los ojos de Harry.

-¡Excelente!- exclamó Ron.

-Lo lograste- Hermione lo abrazó- ten toma, para que podamos entrar cuando regresemos- agregó dándole el pergamino y una pluma con tinta.

Harry tomó la pluma y el pergamino, en el garabateo lo que hacía unos momentos había ocultado.

"Casa de los Potter, Valle de Godric Número 7"

Fidele legere!- el pergamino brilló con un destello plateado, Harry leyó el pergamino y lo memorizó dándoselo a sus amigos, que asintieron- hay que quemarlo- les dijo- por si las moscas...

-Da gracias que hoy no tendremos niños tocando a la puerta vestidos de brujas y fantasmas...- dijo Hermione mientras Harry quemaba el pergamino que le había extendido Ron.

-¿Niños vestidos de brujas, qué tontería es esa?- preguntó Ron.

-Hoy es Halloween, Ron- explicó Hermione- es tradición entre los niños muggles que esta noche se disfracen y salgan a pedir dulces...

Harry se quedó como petrificado al oír el día, no recordaba que día era, pues con tanto ajetreo de la práctica del Encantamiento Fidelio se le había olvidado.

-¿Harry... estas bien?- preguntó Hermione, Harry volvió en sí.

-Si...

-Últimamente estas muy ido- le dijo Ron.

-Estoy bien, en serio- mintió Harry, el aire se tornaba más frío que de costumbre fue entonces cuando Harry lo escuchó, era como un aullido muy bajo, casi susurrante… estaba seguro que antes lo había oído.

-Bien, pues entonces déjame felicitarte, porque lo del pergamino también funcionó- sonrió Hermione, sacándolo de sus pensamientos, seguramente el aullido había sido se su imaginación.

Harry volteó a ver el lugar donde se hallaba la Casa antes de hacer el Encantamiento Fidelio, y para su sorpresa una Casa blanca surgió de la nada, Harry sonrió a su pesar.

-Nos vemos en el mismo cruce de siempre...- les dijo serio a sus amigos, que lo veían dubitativos, Harry sonrió y desapareció.

Harry se encontró nuevamente en el cruce hacia Hogwarts, segundos después aparecieron Ron y Hermione con un ligero "¡pop!".

-Andando- dijo Harry.

-Eres malo...- murmuró Ron- dejarnos solos...

-Bueno, agradécemelo...- le sonrió Harry.

Por suerte Hagrid estaba cerca de la reja de entrada, así que no tuvieron mucho problema para entrar.

-¡Cielos!- exclamó Hagrid al cerrar la reja tras ellos- pensé que nunca llegarían- les dijo- los he estado esperando, Harry la Profesora McGonagall te espera en el despacho..., en cuanto a ustedes dos...- dijo dirigiéndose a Ron y a Hermione- Neville, Luna y Ginny los aguardan en mi cabaña- Hagrid les guiñó un ojo.

-Gracias Hagrid, los veré al rato- dijo Harry mientras se alejaba rumbo hacia el castillo...

Harry no supo como había llegado al despacho de McGonagall tan rápido, subió por las escaleras de caracol hasta la puerta y tocó.

-Adelante- dijo la voz autoritaria de Minerva McGonagall dentro del despacho.

Harry pasó.

-Buenas tardes, señor Potter...- lo saludo McGonagall- los dejo solos...- dijo viendo el retrato de Dumbledore, que sonreía, McGonagall salió del despacho dejando solos a Harry y al retrato de Dumbledore.

-Hola Harry...- le saludó Dumbledore desde su retrato.

-Buenas tardes, Profesor- respondió Harry.

-El retrato está detrás del escritorio- le dijo, Harry fue por él, no había puesto nunca un pie antes detrás del que había sido el escritorio de Dumbledore, había visto ya antes un armario en él, pero nunca lo había recorrido, había cosas raras como las que Dumbledore siempre tenía, y había un ventanal que daba al patio desde donde se podía ver claramente el Lago del Colegio y la cabaña de Hagrid, entonces Harry comprendió lo que Dumbledore le quiso decir cuando le dijo que había seguido muy de cerca sus pasos cuando rescató a Sirius de los dementores, a Harry se le hizo un nudo en el estómago al recordar su tercer año y a su padrino.

-¿Todo bien Harry?- preguntó Dombledore que lo había seguido hasta donde estaba a través de los cuadros.

-Si, es sólo que estaba recordando...

-Recordar es la forma más simple de pasar de nuevo por el corazón...- sonrió Dumbledore.

-Profesor..., hay algo que quiero decirle...- Harry se detuvo, había escuchado ruidos que provenían de afuera, Harry se asomó nuevamente por la ventana, lo que vio le puso los pelos de punta.

-¿Qué sucede, Harry?- Dumbledore se veía angustiado, de pronto la puerta del despacho se abrió y la voz de McGonagall llegó a los oídos de Harry.

-Harry, por favor no salgas de aquí- McGonagall se veía espantada también- el Castillo esta siendo atacado por mortífagos...

-Entraron por la Casa de los Gritos...- murmuró Harry, McGonagall llegó hasta donde él estaba.

-¿Qué dices?- preguntó.

-Harry no...- pero Harry no escuchó a Dumbledore y salió corriendo, el Sauce Boxeador estaba cerca de la cabaña de Hagrid y sus amigos estaban afuera y corrían un grave peligro por su culpa.

Para sorpresa de Harry el Castillo estaba vacío, al asomarse por uno de los ventanales de un pasillo vio que fuera se alzaba una gran batalla, Harry corrió apresurado, cuando al llegar a las escaleras sintió que la cabeza se le partía en dos, la cicatriz le había vuelto a doler. Harry se desmayó...No sin antes dar un grito de terror al ver lo que aconteció afuera.

-¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!

-¡Esta despertando!- dijo la voz de Neville, Harry despertó, le habían quitado las gafas, y por lo poco que veía, parecía que estaba en la enfermería, había mucha gente ahí, varios heridos- ¿estas bien?- Neville le pasó las gafas a Harry.

-Si¿dónde están Hermione, Ron, Luna y Ginny?- preguntó incorporándose sintiéndose cansado.

-Harry...- pronto Harry se percató que la cara de Neville estaba roja, parecía haber estado llorando.

-¿Qué sucedió Neville?- preguntó Harry un poco asustado, a Neville le salieron dos lágrimas que rodaron por sus redondas mejillas- ¿Dónde están Ginny y los demás?- Neville sollozó.

La puerta de la enfermería se abrió, y por ella entraron Ron y Hermione el efecto de los hechizos de disfraces habían pasado ya y se veían muy abatidos seguidos por Luna, que estaba llorando.

-¿Qué ha sucedido?- Harry se incorporó y llegó hasta donde se hallaban sus amigos, Neville lo siguió.

Nadie contestó, todos estaban en silencio llorando, lo único que se oía eran los quejidos de algunos alumnos que estaban heridos y a los que la Señora Pomfrey atendía.

-¿Dónde esta Ginny?- nadie respondió, Ron comenzó a llorar desenfrenadamente, todos tenían signos de haber estado en un duelo, estaban un poco sucios y con el pelo desaliñado.

-Harry, lo siento fue mi culpa...- la que habló fue Luna.

-¿Qué sucedió?- Harry la tomó por los hombros, con lo que Luna lloró aun más.

-Harry...- murmuró Hermione- Ginny..., Ginny...

-¿Ginny qué, dónde esta?- Harry soltó a Luna.

-Ginny murió- dijo Neville al fin.

-¿Qué?- a Harry se le hizo un fuerte nudo en la garganta, lágrimas empezaron a brotarle de sus ojos.

-Murió peleando en un duelo, trataba de impedir que Draco entrara en el Castillo- informó Hermione.

-Fue todo mi culpa Harry, perdóname...- Luna lloraba como loca- si no la hubiera perdido de vista esto no hubiera pasado...

Harry comenzó a llorar desenfrenadamente, Ron lloraba mientras abrazaba a Hermione.

-No..., no puede ser...- murmuró al fin Harry.

La puerta de la enfermería se abrió de par en par, por ella entró McGonagall seguida de un furioso Rufus Scrimegeour.

-¡Esto es inaudito!- exclamó McGonagall, la cual también tenía muestras muy claras de haber llorado.

-Lo siento Minerva, el Colegio ya no es seguro...- gruñó el Ministro.

-¡Harry!, estas bien...- dijo McGonagall- temía que te hubieran atacado...

-Estoy bien...- Harry se secó las lágrimas, mientras escuchaba los murmullos de Luna a la que Neville abrazaba fuertemente.

-Creo que es hora de que lo sepas...- dijo McGonagall.

-Ya lo se...- a Harry le volvieron a salir lágrimas de los ojos.

-Minerva, por favor...- le dijo el Ministro algo molesto- es mi última palabra...

-¡Dumbledore jamás permitiría semejante barbaridad!- exclamó McGonagall, la Señora Pomfrey la miraba molesta.

-No hay otra solución... Hogwarts cerrará...- dijo Rufus Scrimegeour.