Todos los personajes pertenecen a la gran Rumiko Takahashi, excepto los inventados por mí. Esto lo hago sin afán de lucro, así que no me demanden.

Simbología:

"...": pensamientos de los personajes.

ooo: cambio de escena.

SERES DE LA OSCURIDAD.

Por: Akane Maxwell.

Capitulo I: "Semilla".

Un gran salón, ubicado en la torre de los Fundadores, la cual estaba en la cima de la montaña, donde se realizaban los grandes e importantes hechizos, que mantenían con vida a los Seres de la Oscuridad. Estaban reunidos todos los ancianos, sentados en la gran mesa redonda que estaba en el salón, como único mueble en el mismo. Los rostros de los Fundadores, de por sí serios, lo estaban más. Guardaban silencio, esperando con paciencia.

oooo

Un joven de 20 años de edad, caminaba presuroso por los pasillos circulares de la torre. Su larga capa roja ondeaba a cada paso que daba, al igual que sus largos cabellos café. Sus ropas de seda negra, emitían sonidos a la par con su caminata. El chico se detiene en seco ante una gran puerta, la abre y entra con prepotencia.

-Se puede saber para que me necesitan.- les dijo con ira, no mostrando ningún respeto por los Fundadores.

-Como representante de nuestra raza, es necesario que estés aquí.- le dijo pausadamente el anciano de túnica de colores rojo y negros.

-Habla, Happosai.- se sentó frente al anciano.

-Más respeto, Takeshi Kuno.- le dijo con ira, el muchacho trago saliva y se quedó en silencio.- eso está mejor.- el anciano tomó aire.- te hemos llamado para informarte de la situación que estamos por pasar.- le dijo con seriedad y con cierto tono de temor en su voz.

-Te escucho.- le dijo con indiferencia, ya qué cosa podía pasarles a los Seres de la Oscuridad. Minutos más tarde, supo lo equivocado que estaba.

oooo

-No puede ser.- decía una joven de unos bellos ojos azules al muchacho que caminaba desesperado por la gran habitación en la que estaban.

-Pues así es. Los Fundadores me dijeron que lo comprobaron con los distintos hechizos existentes y que llegaron a la misma conclusión.- clavó sus ojos café en los de su compañera.

-Tienes miedo.- le dijo con burla.

-¿Y tú no lo tienes?.- le preguntó desafiante, mientras que se acercaba a ella y la tomaba del cuello, apretándolo a medida que hablaba.- sé que es un sentimiento de los mortales, pero no puedo evitarlo y será mejor que empieces a temer.- Takeshi la soltó con violencia, provocando que la chica cayera al suelo.- ¡Levántate!.- le ordeno.

-Será mejor que vaya con los Fundadores. Sabes que no les gusta que los hagan esperar.- le hablaba a la espalda del emperador y se levantaba.- me voy.- se encamino a la puerta del cuarto.

-¡Detente!.- a la orden la muchacha se detuvo en seco.- ¡Acércate!.- la muchacha se acercó al hombre que la veía con frialdad. Kuno la tomó de la cintura y con violencia la acercó a él, para darle un beso con pasión que la muchacha no rechazó.- ¡Vete!.- le grito a la vez que la soltaba y volvía a darle la espalda, la muchacha salió de la habitación.

-¿Dónde va la emperatriz?.- preguntó un niño de 2 años de edad que entraba en la habitación.

-¿Qué haces aquí?.- grito exasperado al niño que dio un pequeño salto, pero lo miró con frialdad.

-Te hice una pregunta.- le dijo desafiante.

-No tienes que preocuparte por ello, Tatewaki.- le dijo Takeshi al niño que no le despegaba la vista.

-¡Quiero saber!

-¡NO!.- al grito del joven, el niño pareció atemorizarse, pero aún así no le despego la vista de encima.- ¡Vete con Kodashi!.- señalo a la puerta.- es hora de su entrenamiento. ¡VE!.- a la orden del emperador de los Seres de la Oscuridad, el niño salió presuroso de la habitación, ya que sabía que debía respetarlo.

oooo

-Que bueno que llegaste, Nodoka.- le dijo Happosai a la muchacha que acababa de entrar al gran salón.

-Takeshi me ha contado todo.- se sentó con una expresión seria, que siempre la acompañaba.- estoy lista para lo que necesiten.- hizo una reverencia con su cabeza.

-Así me gusta, Nodoka.- dijo con satisfacción Happosai.- te hemos llamado, porque eres la única capaz de llevar a cabo está misión.

-Estoy a sus ordenes.- se reverencio una vez más.

-Tienes que ir al mundo de los mortales.

-¡Pero no puedo¡El sol!.- dijo sin alterar su expresión.

-No saldrás cuando este el sol ¡Idiota!.- la regaño Happosai.- saldrás de noche, buscarás a un muchacho, el cual es un gran guerrero y pasarás una noche con él.- Nodoka escuchaba con tranquilidad.- y fruto de ese encuentro, nacerá un niño de características asombrosas, ya que siendo mitad mortal, será capaz de soportar la luz solar y siendo mitad oscuro, tendrá la capacidad de crear grandes hechizos, naciendo un gran luchador.- Happosai termino de hablar, apoyándose en el respaldo de la silla, donde junto sus dedos índices sobre su vientre.

-Entiendo a la perfección, pero como saben con certeza que saldré embarazada.- preguntó Nodoka.

-¿Acaso me he equivocado cuando te dije sobre Tatewaki y Kodashi?.- preguntó una voz a la espalda de la emperatriz.

-Cologne.- dijo Nodoka viendo a una anciana, de largos cabellos blancos, vestida con una túnica morada, su expresión seria, al igual a todos los integrantes de la casta, estaba en su rostro. Nodoka se reverencio ante ella también.

-Acércate muchacha.- le indico con su largo dedo índice, hacia el lugar donde estaba, junto a un espejo de pie.

Nodoka se levanto, quedando sentados todos los demás Fundadores, que miraban con seriedad el caminar seguro de la emperatriz de los Seres de la Oscuridad.

-Espejo de la oscuridad.- empezó a murmurar Cologne, cuando Nodoka llegó a su lado.- muéstrame al elegido.- susurraba a la vez que daba círculos con su dedo índice sobre el espejo, en el cual se creaban olas, como si de agua se tratara.- ahora.- a la orden de la anciana, el espejo dejo de tener esa apariencia liquida, volviendo a su antigua composición.

En el espejo, se podía ver la silueta, al principio, borrosa, de un joven, que cada vez se hacía más clara, mostrando al chico, que vestía ropas chinas, roja la camisa y azul el pantalón. La emperatriz pudo notar el bello rostro del joven al igual que sus ojos grises, llevaba el cabello corto, el cual era de un intenso negro azabache.

-Nodoka, este es el elegido, es a él a quien debes buscar en la próxima noche, el elegido responde al nombre de Genma Saotome.- le indico Cologne.

-Genma Saotome.- repitió Nodoka.- así lo haré.- hizo una reverencia y se giró para salir del salón.

-¡Espera!.- la detuvo Happosai.

-Happosai.- se volteo, mirándolo a los ojos.

-Una vez que hayas obtenido la semilla del guerrero. Debes acabar con él, ya que no nos será útil.

-Como ordene.- e hizo una reverencia, para luego salir de ahí.

oooo

El atardecer está comenzando. En el horizonte se observa el caminar cansado de un joven, de unos veinte años de edad, que lleva un bolso en su espalda, traía sus ropas sucias y rasgadas. Las luces naranja chocaban con el bello rostro del joven, donde se podía notar su expresión de cansancio. El chico camino hasta que llegó a la entrada del pueblo, donde se detuvo mirando con atención como los pueblerinos hacían sus cosas con rapidez antes de que se acabara la luz del sol.

-Será mejor que descansé está noche aquí.- dijo reanudando el paso. Metió sus manos a su bolsillo, donde saco un saquito, el cual lo abrió, detuvo su paso de nuevo.- ¡Lo hizo!.- exclamó con vergüenza.- yo sólo lo hice por ella.- sonrió para sí.- me pregunto cuando... Seguramente...

Flashback.

Un joven se encontraba sobre la rama de un árbol observando con tranquilidad el cielo azul de aquella calmada tarde de primavera. Su expresión es alegre, sin un ápice de molestia. El chico de repente fija sus bellos ojos grises, en un lindo pájaro que volaba alegre frente a él.

-Es bueno tener este momento de paz, después de una gran práctica.- sonrió complacido. El chico siguió el vuelo del pájaro. De repente, se sentó con sobresalto, provocando que el pájaro huyera asustado de él.- tengo un mal presentimiento.- su mirada se volvió seria.

-¡Genma¡Genma!.- gritaba una chica de cabellos negros, mientras que corría hacia el árbol donde descansaba el joven de los ojos grises.

Cuando el chico oyó su nombre, bajo de un perfecto salto, desde la rama y salió al encuentro de la jovencita que corría hacia él.

-¿Qué pasa, Lia?.- le preguntó cuando la intercepto.

-Gen... Ma... – trataba de hablar, pero la carrera la dejó sin aliento. Genma la tomo por los hombros, la chica levantó la mirada, por lo que el muchacho notó que ella lloraba en silencio.

-Por Dios, qué es lo que pasa.- dijo muy preocupado.

-Han venido, de nuevo, esos bandidos, están atacando la aldea. Genma.- más lágrimas caían de sus ojos verdes.- están matando a niños... ¡Por favor, ayúdanos!.- y se abrazó a él con fuerza, Genma también.

-No te preocupes Lia, yo te protegeré.- ellos se miraron a los ojos mientras que un sonrojo aparecía en sus mejillas.- eh... Yo... Tengo que ir a la aldea.- se separaron.- quédate aquí Lia, yo volveré por ti.- Genma la miró detenidamente, quería recordar ese rostro, por si él no volvía con vida, porque él sabía que esos bandidos eran fuertes, y además, él no había terminado su entrenamiento, aún le faltaba mucho por aprender, pero aún así debía ayudar a la aldea de Lia, tenía que hacerlo, por ella.

-Cuídate Genma.- ella le dedicó una sonrisa sincera, pero sus ojos verdes la delataban, ella tenía miedo por él.

-No te preocupes, todo saldrá bien.- Genma se volvió y comenzó a correr en dirección a la aldea. Unos metros más allá se detuvo, giró y vio como Lia seguía mirándolo fijamente. Él corrió a su encuentro, una vez que estuvo frente a ella, la abrazo con fuerza.- yo te... – no pudo seguir hablando, puesto que Lia había silenciado sus labios con su dedo índice.

-Me lo dirás cuando vuelvas a mi lado.- ella le sonrió y correspondió el abrazo. Pasaron unos segundos, que a ellos le parecieron eternos, cuando Genma por fin cedió.

-Volveré.- le sonrió con seguridad, cosa que calmó un poco a Lia, ya que ella también sabía que Genma no había terminado de entrenar, pero ella confiaba en él. El chico de ojos grises, volvió a girarse y comenzó a correr una vez más, pero esta vez, no se detuvo.

oooo

Genma llegó presuroso a la aldea, que lo había acogido cuando sus padres murieron en manos de aquellos bandidos, que ahora estaban acabando con todo, incluso con la vida de niños inocentes. El chico vio con horror como miles de cuerpos yacían sin vida por doquier, aquellos cuerpos de las personas que le enseñaron a escribir, a leer, a ser hombre... Genma corrió por al calle principal, buscando algún indicio de batalla, cuando de repente escuchó gritos de lucha, se detuvo y sigilosamente se acercó a un callejón. Sus hermosos grises se ensancharon al ver la escena que ahí se desarrollaba. Su maestro, Singensai (No sé si así se escribe, perdón si lo hice mal), luchaba codo a codo con esos bandidos, que no le daban tregua. No era un combate justo, puesto que el anciano luchaba con 5 hombres a la vez, Genma pudo notar que su maestro estaba agotado y sin pensarlo, entró con seguridad pero con miedo, al callejón.

-¡Genma!.- grito con fuerza y temor, Singensai.

-Vaya, vaya.- dijo uno de los bandidos, que tenía una cicatriz por ojo derecho.- pero sí es el hijo del estúpido de Saotome.- dijo burlesco mientras se acercaba a Genma, que lo miraba con rabia.

-No ofendas a mi padre.- dijo arrastrando las palabras y apretando los puños con fuerza.

-Genma... Vete... De aquí.- dijo con dificultad, Singensai.

-Sí niñito, será mejor que te vayas, si no quieres terminar como tu padre.- sonrió con burla el bandido de la cicatriz.

-Deja de insultar a mi padre.- un aura roja comenzó a rodear el cuerpo de Genma.

-¿Qué harás? Matarme.

-Es exactamente lo que voy hacer, Kenrui.- dijo con decisión, mientras que lo apuntaba con el dedo.

-Eso me gustaría verlo.

Una vez que Kenrui lo desafió, Genma se lanzó con esa ira, que desde que vio como ese hombre mataba a sus padres a sangre fría, estaba guardada, hasta que explotó, bloqueándolo, por lo que se dedico a lanzar golpes sin rumbo fijo.

-Eso es lo que tienes.- decía con burla Kenrui.- acaben con él.- ordenó a los 4 hombres que veían con diversión los golpes sin sentido que lanzaba Genma.

Los cuatro hombres rodearon al chico, que siguió lanzando golpes sin sentido, por lo que los golpes que se dirigían a él, eran todos certeros.

-¡Muchacho¡No dejes que la ira te domine!.- exclamó con fuerza Singensai, llamando la atención del joven Saotome.- ¡Recuerda lo que te enseñe!.- Genma asintió a su maestro, detuvo esos golpes, respiro profundo, y volvió a ponerse en posición de combate.

-¿Qué esperan¡¡Acaben con él!.- volvió a gritar Kenrui.

Una vez más, los cuatro hombres que lo superaban en edad, en unos diez años aproximadamente, se lanzaron a Genma, que los esperaba con una tranquilidad que se podía sentir, que salía de él.

-"Ahora sí, Genma, es hora que demuestres tus facultades".- sonreía con orgullo Singensai, mientras que se apoyaba en la pared, tratando de recuperar el aliento.

Muchos golpes eran lanzados hacia Genma, que él evadía con facilidad, sorprendiendo a aquellos hombres que hace unos minutos atrás le propinaban una golpiza al chico que ahora los evadía.

-¡Reciban esto, mal nacidos¡¡¡¡KACHUU TENSHIN AMAGURIKEN!.- miles de puñetazos, regalaba Genma a los bandidos, que no podían hacer nada.

-"Así, Chico, lo haces muy bien".- miraba con orgullo a su pupilo, al cual lo consideraba un hijo.- "Pero... ¿Qué demonios!".- miró como el líder de ese grupo caminaba sigilosamente hacia el lugar de la pelea y vio con terror, como el hombre llevaba una daga y se dirigía a Genma, quien estaba concentrado en la pela.- "¡Ese sucio!".- con la habilidad que lo caracterizaba se dirigió al lugar del combate.

Genma seguía con su movimiento de las castañas calientes, reduciendo así, a uno por uno de los subordinados de Kenrui.

Singensai caminaba a duras penas tras el sigiloso Kenrui, pero sus fuerzas no lo acompañaban.

-"Ahora verás muchacho. Morirás como tu padre".- una sonrisa malévola se dibujo en su rostro mientras que alzaba su mano con la daga en ella.

Genma estaba por derrotar a su último contrincante, por lo que estaba demasiado concentrado, ya que él le estaba dando muchos problemas, por lo que no sintió a la presencia maligna, que se aproximaba a él, por la espalda. Genma conecto una patada en el rostro del hombre que cayó sin sentido.

Kenrui vio como su último hombre caía en manos de ese chiquillo y aprovechando que Genma estaba distraído se lanzo a él.

-¡Cuidado Genma!.- grito el maestro. El muchacho se giro con rapidez, pero se quedo paralizado, la daga venía con mucha velocidad.

-¡AHHHHHH!.- fue el grito de dolor que salió de los labios de Singensai, cuando se interpuso en el camino de la daga, cayendo en los brazos de su pupilo.

-¡MAESTRO!.

-Muchacho debes estar siempre alerta.- fue la última enseñanza que salió de los labios del anciano.

Genma dejó caer unas lágrimas en el arrugado rostro de su maestro. El chico depositó con cuidado el cuerpo del maestro en una pared del callejón. Se levantó, dándole la espalda a Kenrui que sonreía con malicia. Genma tenía sus puños totalmente cerrados.

-Me has quitado a mis padres... Dos veces.- Genma se giró violentamente, viendo con ira a Kenrui, que retrocedió unos pasos.- ahora me lo pagarás.

-JA, no me hagas reír.- mantuvo esa tonta sonrisa en sus labios.

En el cuerpo de Genma empezó a ser rodeado por una aura roja negruzca, sus hermosos ojos grises perdieron el brillo, siendo reemplazado por la ira y la venganza.

-¡A él!.- grito Kenrui a sus hombres que estaban recobrando el sentido.

-Eso no te servirá de nada.- las palabras de Genma eran frías.

Tanto como Kenrui y sus hombres se lanzaron con furia al muchacho que permanecía inmóvil, salvo que su energía se incrementaba.

-¡SHISHI HOKOUDAN!.- grito con todas sus fuerzas. Una columna de energía salió de él, llevándose con ella a los bandidos, que en ese momento saltaron sobre él, perdiéndose en los hermosos cielos de la aldea Los Naranjos.

Poco a poco la energía de Genma se fue disipando, tanto que el chico cayó sobre sus rodillas.

-Maestro todo ha terminado.

oooo

-Pero Genma, no es necesario que te vayas.- le decía con ojos suplicantes Lia.

-Era un deseo de mi maestro, salir en un viaje de entrenamiento, lo debo cumplir.- sus ojos grises no se despegaban de los ojos verdes de ella.

-Te extrañare.- le dijo Lia con un leve sonrojo en su rostro.

-Yo también lo haré.- ambos se quedaron mirando por unos segundos.

-Genma.- susurró Lia.

-Si.

-Esto es para ti.- le mostró un pequeño saquito.

-Oh no, no, no y no.- dijo mientras retrocedía.

-Pero mi padre dice que lo necesitaras, además es un agradecimiento por lo que hiciste.- decía mientras lo perseguía.

-No, yo lo hice por ti, no necesito dinero.

-Pero Genma.

-Pero nada.- la miró con determinación.

-Esta bien.- dijo con derrota, pero al segundo una sonrisa malévola, apareció en sus labios.

-Por qué me miras as... – no pudo terminar, ya que los labios de Lia se apoderaron de los suyos. Genma la apretó contra sí y sintió como las manos de ella viajaban por su espalda.

-Vuelve.- le dijo Lia mientras se cobijaba en su pecho.

-Lo haré.- acariciaba el cabello de la chica. Se besaron por última vez.- adiós y te amo.

-Yo también.- le sonrió con tristeza.

Genma ya lleva medio camino, pero él se voltea para ver por última vez a su querida Lia. Le sonríe con amplitud.

-¡Volveré!.- le grito feliz, mientras que se volvía a girar y reanudaba su camino.

-Espero que así sea.- la chica se llevo su mano a su pecho, ya que sentía una opresión.

Fin del Flashback.

-Como añoro volver a verte.- sonrió para sí.- pero aún así me engañaste. ¡Eres una tramposa Lia!.- exclamó al saber como la chica le guardo el saquito. Genma noto como los pueblerinos lo veían extrañados al verlo hablar solo.- jejejejeje.- rió nervioso, para luego alejarse del lugar.

Camino por la larga calle, buscando algún lugar donde pasar la noche que estaba por comenzar.

oooo

-Es hora Nodoka.- dijo solemnemente Happosai.

-Sí, Happosai.- la mujer de 20 años se reverencio ante él.

-Muy bien. Dentro de unos minutos comenzará la noche. Llegarás al pueblo, en donde el guerrero estará en una gran casa. El muchacho, llamado Genma, estará en una mesa, solo...

-Entiendo.- interrumpió al Fundador.

-Bien. Comiencen.- se dirigió a los otros Fundadores, que hicieron un circulo alrededor de Nodoka, unieron sus manos, luego cerraron sus ojos.

-Luz de la luna, guía a esta mujer al hombre que entregará la semilla, para que nuestro pueblo encuentre a la salvación.- un humo negro comenzó a rodear a Nodoka, que no se inmutaba por el calor que comenzaba a envolverla.- ¡Hazlo ahora!.- a la orden de los Fundadores, Nodoka desapareció sin dejar rastro.

-Nuestro destino se está llevando a cabo.- fue lo último que dijo Happosai antes de desaparecer de la gran torre.

oooo

-¡Qué bien! Necesitaba un baño.- se decía sonriente Genma.- además mis ropas dejaban mucho que desear.- tomo de su bolso sus ropas chinas, eligiendo su conjunto negro.- eres un guapo Genma Saotome.- dijo mientras que un aire de engreído salió de sus poros, cuando se vio en el espejo con su atuendo que se paga a su bien formado cuerpo. Un sonido vino de su estomago.- ¡Bien es hora de comer!.- y salió de su cuarto.

oooo

Nodoka llego a las afueras del pueblo, específicamente en medio del bosque que lo rodeaba. La mujer dejó su capa negra en el suelo, mostrando un sexy vestido negro, ajustado a su hermosa figura. Tomó su colgante que tenía una gran argolla, en donde unas luces se movían con lentitud.

-Es mejor que me apresure.- se dijo. Corrió un mechón de cabello que le molestaba en sus ojos, que ya no estaban azules, sino que cambiaron a un color amarillo, volviéndose rasgados, en su cabeza salieron dos orejas felinas, negras, su cuerpo se encogió. Unos minutos después una gata negra corría a toda velocidad por el bosque.

oooo

-¡Estuvo delicioso!.- dijo agradecido a la anciana que lo miraba con ternura.

-No es nada jovencito. Toma un poco de té, te hará bien.- le sonrió.

-Gracias.- le devolvió el gesto.

Un sonido, específicamente, de la puerta abriéndose, hizo que Genma se volteara en dirección a ella. Los ojos de Genma se abrieron desmesuradamente, al ver a una hermosa mujer, que vestía un provocador vestido negro. Genma noto que no le quitaba la vista a la mujer y sabiendo que eso estaba mal, desvío su vista y de repente encontró muy interesante a su taza de té.

-Hasta que te encontré, Genma.- dijo una sensual voz a su espalda. Él se giró con lentitud, encontrándose con unos hermosos ojos azules.

-Có... Cómo... Sabes mi... – por una extraña razón ella lo intimidaba.

-Qué como sé tu nombre, es porque he estado buscando por mucho tiempo.- dijo mientras que se inclinaba frente a Genma, enseñándole su escote.

-¿Me has estado buscando? "¡Qué mujer más extraña!".

-Sí, querido Genma.- dijo mientras que le acariciaba la mejilla, pero Genma volteo su rostro.- "Es un chico difícil. Mejor".- sonrió con malicia.

-Disculpa.- el joven se levanto.- pero yo no te conozco.- se iba a ir pero la mano de la mujer en su brazo se lo impidió.

-Soy Nodoka.- dijo mientras que le acariciaba el brazo. Genma volvió a sentarse.

-Aun así, yo no te conozco.

-Pero lo podrías hacer, si tú quisieras.- le sonrió con sensualidad.

-"Es hermosa, pero no puedo... Lia".- pensó sin quitar la vista de los ojos azules de Nodoka.

-No te resistas.- lentamente se fue acercando al rostro del joven de ojos grises.- Genma.- fue lo último que dijo antes de besarlo con pasión.- vamos a tu habitación.

-Sí.- fue lo único que dijo.

Nodoka guiaba a Genma a través de los pasillos. Ella sonreía al saber que su hechizo seguía siendo efectivo. Él sólo pensaba en tener de nuevo esos labios sobre los suyos.

oooo

Dos cuerpos desnudos, descansan sobre la pequeña cama del cuarto de la pensión. Él acariciaba el largo cabello de la mujer que sonreía satisfecha en su pecho.

-No sé dónde te has metido toda mi vida, pero que bueno que te he encontrado.- decía Genma mientras continuaba su labor de acariciar, ahora la espalda desnuda de ella.

-Lo mismo digo yo.- ella se levantó de su pecho y lo miro de los ojos.- lastima que tengas que morir.- sonrió con malicia.

Genma miro con terror a Nodoka que sonreía con malicia. Ella hacia movimientos circulares con su mano derecha en el pecho del muchacho. Genma sentía que el aire le comenzaba faltar. Sus latidos cada vez se hacían más lentos.

-Es tu hora, Genma.- Nodoka tomo algo del pecho de Genma, ese algo era de color blanco, lo tomo como si de tela se tratara. Una vez que terminó de sacar esa tela, el cuerpo de Genma se volvió frío.- ya no necesitarás esto.- soltó esa tela, la cual no era nada más que el alma de Genma. Nodoka se levantó de la cama y se vistió.- misión cumplida, sonrió con satisfacción. Una vez más, orejas negras, felinas, salieron de su cabeza una bella cola apareció en ella. Una gata negra salía por la ventana, minutos después.

oooo

Lejos de ahí, específicamente en la aldea Los Naranjos, una joven deja caer sus compras y comienza a llorar sin razón aparente.

-Genma.- dijo Lia mientras que las lágrimas corrían libres por sus mejillas y un dolor inexplicable se apoderaba de ella.

CONTINUARA...

NdlA¿Qué tal? Aquí les entrego mi nuevo proyecto, que como pudieron notar se trata de un fic alternativo, así que por favor no sean duros conmigo... Una cosita, por favor traten de imaginarse a Genma, siendo noble y muy guapo (Sé que es difícil, pero háganlo), como es un fic alternativo, me tome la libertad de hacer así al joven Genma, no sé si se puede hacer, pero lo necesitaba para propósitos de mi fic... Sólo espero que les gustase, ya que hace mucho tiempo tenia ganas de hacer un fic de este tipo.

Este fic lo he escrito hace mucho, pero recién quise subirlo a Fanfiction... espero que les gustase... y por favor no olviden sus RW... Besos...

Akane Maxwell