¡Hola!

Siento mucho la tardanza, a mediados de diciembre mi computadora colapso (entró en coma y posteriormente murió) llevándose consigo documentos y archivos importantes T^T la inspiración desapareció en parte por la frustración pero ya estoy de regreso y espero que no me vuelva a suceder algo semejante ¬_¬

Ojala disfruten la lectura.

Comprenderé si no hay comentarios XD


Capítulo XIV

"傷ついた心"

Pasaron casi dos semanas desde ese fatídico fin de semana, parecía tranquila mientras caminaba tomada de la mano de su novio, sonreía como una adolescente enamorada, deseando que aquel sentimiento no terminase nunca como había sucedido anteriormente, dieron vuelta en el siguiente retorno llegando al ala oeste de la facultad.

Ambos se encontraban inmersos en su plática, parecían divertirse ya que reían a menudo.

La repentina distracción del chico al notar la silueta delgada y la cabellera castaña de Mimi pasando justo a escasos metros frente a ellos ocasionó que la pelirroja mirara al mismo lugar que lo hacía él, sin embargo no vislumbró nada que captara su atención, izó su brazo llamando su atención y preguntó lo obvio, un "sucede algo" escapó de sus labios mientras miraba de lleno los ojos azabaches de su acompañante.

-Era una amiga –contestó con naturalidad- Al parecer no notó mi presencia es todo

-¿Una amiga? –Respondió interesada-

Sin embargo continuaron su caminata regresando a su antigua conversación sin tomar mayor importancia a lo sucedido.

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Mimi corría apresuradamente, la última clase se prolongó más de lo esperado y al salir recordó súbitamente que tenía que encontrarse con Yamato en la entrada de la facultad; al dar la última vuelta notó la figura de Joe con el rabillo del ojo y al distinguir a la figura femenina que tomaba su brazo evitó observarlos por completo, si bien había dejado en el pasado lo sucedido la verdad era que no soportaría ver el rostro de la persona que se lo arrebató, no sabía como actuaría y eso la atemorizaba, fue por eso que prosiguió su camino sin siquiera dedicarles una mirada.

Por fin dio con el rubio, parado debajo de aquel árbol de cerezo con hojas tornándose color dorado, observó detenidamente su figura, alto, delgado, con aquellos ojos de un azul profundo observando el horizonte y la melena rubia ligeramente despeinada, era como ver a un príncipe azul y sin embargo no se sentía atraída por él, caviló el por que y cuando se dio cuenta de la imagen difusa que comenzaba a formarse en su cabeza se reprimió internamente.

Mientras caminaba hacia a él la imagen del día anterior se hizo presente; Yamato se encontraba de pie en el mismo sitio que ahora, escudriñando el cielo, su sorpresa fue evidente y lo saludo al tenerlo frente a ella, la suposición de que quería ver a Sora desapareció tan rápido como lo pensó al escuchar un "vaya, creí que no lograría verte", lo miró extrañada y sonrió.

-¿Querías hablar conmigo? –Preguntó aún con incredulidad-

-Vamos –dijo comenzando a caminar- ¿Irás a casa? O ¿tienes planes? –Cuestionó aún sin contestar a la pregunta de la castaña-

-No, no tengo planes…–sonrío sin apartar la mirada del chico-

Caminaron en medio de una conversación trivial, rieron como si de dos viejos amigos se tratase y es que había tantas anécdotas en sus vidas para compartir que no dudaron en hacerlo, tal vez en un intento por no regresar al incomodo silencio de minutos atrás o simplemente por el afán de conocerse mejor.

Así llegaron al departamento de Mimi, buscó entre sus pertenencias hasta dar con las llaves y miró por última vez el rostro impávido de Yamato siendo resaltado por una elegante sonrisa.

-Gracias por acompañarme –dijo serena- Admito que fue extraño pero me he divertido –sonrió sinceramente-

-No es nada… la verdad Mimi –le costaba trabajo decirlo- ¿Mañana podríamos vernos de nuevo? Necesito preguntarte algo…

-¡Claro! –Contestó inmediatamente- Nos vemos en el mismo sitio que hoy –sonrió nuevamente antes de despedirse del chico-

Así fue como extrañamente se encontraba de nuevo en aquella situación, Yamato la observó de reojo y ésta al notarlo apresuró el paso hasta estar frente a él, se saludaron y comenzaron a caminar sin aparente destino.

-¿Cómo va la banda? –Preguntó interesada la castaña-

-No me quejo –contestó impávido- Aunque debo admitir que el compaginar los estudios con mi música resultó divertido.

-Taichi mencionó que querías estudiar astrofísica ¿es verdad?

-No estoy seguro… aunque eso me acercaría al verdadero objetivo… ¿crees que sería un buen astronauta? –preguntó algo dudoso-

-¿Astronauta? Sería como ver a un modelo en la luna –parecía divertida, aunque la mirada de reproche por parte del chico la hizo retirar lo dicho y disculparse- Si ese es tu verdadero objetivo sin duda alguna lo lograrás –dijo sinceramente-

Detuvieron su paso al notar un pequeño local de helados, Yamato se dirigió tranquilamente hasta ese lugar indicándole a la castaña que lo siguiera, una vez adentro observaron meticulosamente los diversos sabores, el chico sonrió ligeramente y miró a su acompañante, una vez cerciorado el sabor que ella deseaba ordenó dos helados con cono.

Salieron nuevamente en medio de un abrumador silencio, minutos después Mimi se sorprendió al notar que habían caminado un largo recorrido solo para dar a su departamento, extrañada miró meticulosamente al chico que estaba a su lado pero al no recibir ni una sola mirada decidió simplemente proseguir con su caminata.

Llegaron frente a la puerta marcada con el número 216, parados uno frente al otro y en medio del silencio ella supo que en ese momento las palabras sobraban, lentamente se dedicó a abrir aquella puerta color caoba e invitó al chico a pasar. Se sentaron y al fin Yamato parecía estar dispuesto a aclarar el por que de su comportamiento, todo el camino había pensado detenidamente como decir aquello, como expresarse sin que pareciese un mal amigo o peor aun... un traidor…

-Mimi… no se como decir esto –paso su mano por el alborotado cabello ante la mirada dudosa de ella- Se que nos conocemos hace poco y que no hay mucho que hayamos compartido… sin embargo yo... -Las palabras se atoraron en su garganta, quería saber su respuesta, quería estar seguro de lo que haría- ¿Sientes algo por Taichi? –preguntó repentinamente mirando detenidamente los ojos caramelo de la chica-

-Después de escuchar aquello la castaña abrió los ojos, la pregunta de Yamato resonaba una y otra vez en sus oídos como si de un eco se tratase. Sonrió- Claro que no, es mi amigo… lo conozco desde hace tanto que me resultaría imposible verlo con otros ojos.

Yamato escrutaba con la mirada la reacción de la chica, pasaron minutos, tal vez solo segundos y Mimi se levantó repentinamente.

-¿Quieres algo de beber? –Preguntó dirigiéndose a la cocina-

-No gracias… Mimi… -No sabía como continuar, el ambiente se había tornado pesado- Daremos un concierto el próximo domingo si no tienes nada que hacer ¿te gustaría ir?

-¿Eh? –La chica no se explicaba el por que de aquella conversación tan extraña, ¿si todo lo que quería era pedirle eso, por que tenía que preguntar si sentía algo por Taichi?- ¡Claro! –Contestó tratando de ocultar su incertidumbre-

-Lo menos que quiero es intervenir en tus clases, si estas ocupada dímelo, no hay problema –Parecía sincero-

-No hay problema Matt –Sonrió nuevamente- Iré, es una oportunidad perfecta para escucharte cantar, la verdad tengo curiosidad –Parecía animada-

-Bien –Sonrió relajado al haber recibido una respuesta como esa- Entonces pasaré por ti a las 6 PM

-Estaré esperando… -contestó mientras observada al rubio dirigirse a la puerta y la abría-

La castaña fue tras de él y antes de poder despedirse sintió los suaves labios del rubio sobre su mejilla, aquel contacto nunca se lo imaginó y lo que más le sorprendió fue el hecho de no sentir absolutamente nada, escuchó un "Nos vemos" y lo siguió con la mirada hasta que desapareció del pasillo y se escucharon sus pasos al bajar las escaleras, fue entonces cuando entró y al cerrar la puerta sintió una extraña opresión en el corazón.

Segundos después se disponía a sentarse sobre el acojinado sofá cuando se percató de que había un mensaje en la contestadora, escuchó la alegre voz de Taichi invitándola a algún lugar aunque como siempre la dejaba en incógnita, escuchó un "Ja Ne" marcando el final de ese mensaje que sin proponérselo había alegrado su día.

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El clima pronosticado para ese sábado era soleado con probabilidad de lluvias ligeras, Mimi escuchó detenidamente y después de meditarlo decidió salir con un pantalón de mezclilla corto y una blusa negra de algodón, observó su reflejo en el espejo por última vez, tomo sus pertenencias y una vez que se colocó los tenis salió dibujando una leve sonrisa.

Llego a la estación Minato Mirai después de casi cuarenta minutos de camino desde su departamento, eran exactamente las 2:30 PM, se encontraba en la prefectura de Yokohama pero a ella le pareció estar en un lugar por completo distinto, infinidad de turistas se paseaban alegremente sosteniendo cámaras fotográficas y admirando el paisaje futurista que los rodeaba; después de unos minutos divisó la figura del moreno recargado sobre el muro, absorto en sus pensamientos y con una mirada triste que congeló repentinamente el corazón de Mimi.

Lo observó detenidamente mientras se acercaba a él, sus pasos titubeantes se perdían entre tanto bullicio, se sintió ridícula al pensar momentáneamente que sería una molestia si lo interrumpía ''Es tu mejor amigo, deberías saber como hablarle en situaciones como ésta'' respiró profundo y continuó con su caminata ya más relajada, se paró frente a él sonriéndole y haciendo un ademán con la mano llamando su atención, éste salió del trance y la miró a los ojos, la chica noto como cambiaba su aspecto y regresaba el Taichi animado de siempre, confundida no supo que decir…

-Siento mucho el retraso… ¿a dónde iremos?

-¿Conoces la Landmark Tower?

-No... ¿Debería? -preguntó intrigada-

-Es una torre que cuenta con uno de los ascensores más rápidos del mundo, dicen que es capaz de recorrer 69 pisos en tan solo 37 segundos... nunca he ido así que pensé sería buena idea visitarla ¿que opinas?

Mimi solo asintió con la cabeza, aún la imagen deprimida de su amigo rondaba su cabeza y el sentimiento de frustración que sintió permanecía casi estático dentro de ella, sintió la mano de Taichi tomar la suya y halándola para iniciar su caminata.

Recorrían las transitadas calles recibiendo los rayos del sol otoñal, tomados de la mano pasaban como una pareja adorable; hicieron varias paradas antes de dar con el verdadero objetivo de aquella salida y repentinamente la mirada de Taichi se poso de lleno en la torre que tenían frente a ellos, animado indicó a la castaña que habían llegado. Al escuchar esas palabras los ojos avellana de Mimi miraron maravillada aquella edificación, sonrió animada y se adelantó a su acompañante extasiada ante lo que veía…

Era un edificio alto, contaba con largas escaleras eléctricas, las personas iban y venían cargadas de enormes bolsas, y es que, aquella torre era además un centro comercial con tiendas de gran prestigio dentro de él.

-Vamos Mimi –Alcanzo a escuchar la voz de su amigo detrás de ella-

La chica hizo caso y lo siguió hasta donde se encontraba aquel peculiar ascensor…

Subieron junto con otras cuantas personas, recibieron indicaciones y de un momento a otro Mimi sintió el cambio de presión en su cuerpo, miles de mariposas revoloteaban en su interior y un repentino mareo se presentó cuando al fin las puertas se abrían y dejaban ver un amplio lugar lleno de ventanales a través de los cuales se admiraban las calles y edificaciones de Minato Mirai.

Su mirada llena de asombro al observar detenidamente ese paisaje no pasó desapercibida por Taichi, sonrió y es que, él también se encontraba anonadado ante aquella vista como salida de una postal…

-Mucho mejor que la Torre de Tokyo… -Susurró el castaño- ¿No lo crees Mimi?

-¡Claro que no! -contestó la aludida ante un sorprendido Taichi que no apartaba su vista de ella, la chica se sonrojo al pensar en su respuesta- Es solo que... La Torre de Tokyo es especial -Hizo una pausa- Fue el primer lugar al que me llevaste –Dijo al fin cuando su mirada avellana se encontró con las orbes color chocolate de su amigo- El primer lugar que visitamos juntos desde que nos separamos -Sonrió avergonzada-

El castaño no dijo nada, las palabras se esfumaban al momento en que trataba de decirlas, solo atinó a sonreír y rogar por que su amiga no notase el leve sonrojo que tiñó sus mejillas.

Permanecieron un rato más en aquel lugar observando los diversos colores que el hermoso atardecer les ofrecía y guardado esa imagen en sus memorias como un tesoro preciado, un secreto que nadie más sabría, con un sentimiento especial que permanecería en sus corazones eternamente.

-Tai… -Susurró Mimi al notar que nuevamente su mirada parecía distante, su ceño fruncido denotaba frustración y algo más que le era difícil saber- ¿Sucede algo? –Preguntó al notar que su amigo la miraba confundido- Has estado muy distraído no estoy acostumbrada a un Taichi tan serio –Bromeó- Si hay algo en lo que pueda ayudarte no dudes en pedirlo ¿si?

El castaño sonrió ante aquellas palabras, sin que ella lo supiera necesitaba esa clase de aliento, tenía razón no era el mismo a pesar de estarse divirtiendo, a pesar de estar con una persona que apreciaba, a pesar de olvidar momentáneamente su angustia, a pesar de todo eso y más no podía estar tranquilo, no después de una semana fastidiosa y llena de decepción…

-Sabes que puedes decírmelo ¿verdad? –Continuó la chica, con una opresión en el pecho al ver como el moreno se acercaba a ella y la abrazaba-

Taichi hundió su rostro en el hombro femenino y rodeo su frágil cuerpo con sus brazos, la necesitaba, necesitaba recibir el cariño que su amiga siempre estaba dispuesta a brindarle, más que en otro momento necesitaba sus palabras y su tibieza para reconfortar su confundido y dolido corazón.

-Tai… -susurró correspondiendo ese abrazo- Todo esta bien... –sus palabras eran sinceras y directo del corazón, rodeo el cuello de él con sus brazos y profundizó el abrazo-

-Sora me dejo…

Fueron las difusas palabras que salieron de su boca, formó una extraña mueca que parecía ser una sonrisa amarga, la castaña se congelo al escucharlo…

-¿Cómo? –Parecía no dar crédito ante aquellas palabras-

Dijo que necesitaba tiempo para aclarar sus sentimientos.

Que después de varios meses no sabía si seguía enamorada de mí.

Pero que a pesar de todo nuestra amistad era más fuerte que cualquier cosa…

Taichi se llevo una mano a su larga y alborotada cabellera y respiró profundamente después de recordar aquella escena…

-Taichi… -tomó su mano y lo haló consigo, salieron de aquella torre y se dirigieron sin aparente rumbo hasta que dieron con un pequeño y silencioso parque, las luces comenzaban a encenderse poco a poco, eran poco más de las 7 PM y el sol menguaba… la chica se detuvo frente a un árbol de cerezo que tenía las hojas cobrizas, se sentó debajo de el sintiendo la frescura del césped y le indico al castaño que la imitara.

Ya más relajado se dispuso a contar lo sucedido...

-El inicio del fin… -dijo desairadamente sin separar la vista del cielo que se alzaba sobre ellos mientras el amargo recuerdo regresaba a su memoria- No quería que aquella noche terminara mal, sin embargo Sora se negó a abrir aquella maldita puerta…

-¡Sora!... ¡Maldición! –Gritó frustrado mientras permanecía parado esperando a que se abriera la puerta y la silueta de la pelirroja se notara-

Pasó nuevamente los dedos sobre su cabello castaño, recargó la frente sobre la fría puerta y apretó fuertemente los puños hasta que sintió dolor, cerró los ojos confundido ante la acción de su novia, caviló dentro de sus pensamientos tratando de buscar un por que a aquella repentina escena pero no encontró nada… nada que le diera la respuesta que tanto esperaba.

Metió las manos en los bolsillos de su pantalón y caminó hasta el ascensor sumergido en confusión, a lo largo del trayecto quiso pensar que todo era una cruel broma y que se solucionaría al día siguiente, que todo quedaría como una riña más de pareja, que estaría bien y que el repentino humor de Sora tenía que ver con la facultad y sus múltiples actividades, así con esa idea en mente llego a casa, saludó a todos, se ducho y fue directamente hasta su cama.

Pasó una semana para al fin poder hablar con ella…

Y su corazón dolió más que nunca…

Y la frustración apareció en su vida…

Y las palabras quemaron su interior…

-Taichi… la verdad es que yo… -se mordió el labio inferior, no sabía como decirlo; sabía que sus sentimientos habían cambiado hacía mucho y aún seguía aferrada a él como si de un capricho se tratase, no quería dejarlo libre para que su tonta amiga lo consolara pero comenzaba a sentir el peso de sus acciones y ahora no sabía con exactitud que hacer- Yo… necesito tiempo para pensar…

Los ojos chocolate del chico se clavaron de lleno en los carmesí de Sora, ésta al verse acorralada desvió la mirada, angustiada, sonrojada, nerviosa… ¿cómo explicar esas palabras?

-Creo que… hemos pasado demasiado tiempo juntos y es momento de… hacer otras cosas… salir con amigos, conocer gente…

-¿Estás terminando nuestra relación? –Preguntó tajantemente, conteniendo todos aquellos sentimientos que se acumulaban rápidamente dentro de él-

-No es eso Tai… -Aún en ésta situación sigues mintiendo Sora… no puedes ser más despreciable, se repetía una y otra vez- La Universidad nos ha quitado tiempo valioso, casi no hablamos, no nos vemos… y cuando lo hacemos reñimos…

-No Sora, tú riñes… -la interrumpió- siempre estás molesta por algo y cuando pregunto por que simplemente me dejas con la palabra en la boca ¿Qué sucede? Has estado así desde que… -No supo que más decir, más bien no quería decirlo-

-¿Desde cuando Taichi? –Preguntó curiosa... ¿Notaste que estoy celosa?, ¿Que no soporto verla a tu lado?, ¿Qué me enferma saber que pasan tiempo juntos?, ¿Qué tarde o temprano me cambiarás por ella?-

Silencio…

Taichi miraba a la pelirroja intentando retener sus palabras, sin embargo no podía…

-Desde que Mimi está aquí –Dijo firmemente, recibiendo a cambio la mirada llena de sorpresa de su "novia"-

-Así que lo notaste… -Dijo casi en un susurro-

-Dime la verdad Sora ¿Qué sucede contigo? –Su mirada confundida trataba de obtener respuestas-

-No la soporto… -Clavo su mirada escarlata en el chico- Siempre hablas de ella con esa mirada estúpida en tu rostro, la tratas amablemente y la invitas a salir, la visitas a altas horas de la noche llevándole obsequios, tus padres la adoran e incluso Hikari la trata como a una hermana… haces todo eso y más, más de lo que hacías por mi… más de lo que haces por mi –Hizo énfasis en sus últimas palabras con reclamo, lo hizo cuando sabía que no tenía derecho a hacerlo pero los celos la consumían por dentro-

-¿Ésa es la causa de ésta estupidez? –Preguntó fastidiado recibiendo a cambio una mirada llena de sorpresa-

Ninguno se movía, no había palabras de por medio, se miraban desairadamente escudriñando cada uno dentro del otro buscando las palabras adecuadas antes de decirlas, tratando de no hacer más grande el problema, tratando de calmarse y volver a lo que era antes.

-¿A caso no he demostrado que te amo? –Volvió a hablar Taichi con mirada taciturna- ¿Todas las veces que lo dije no significaron nada para ti? –Nada… ni una sola palabra salía de los labios de su acompañante-

Sora lo miraba abrumada, recordando cada momento en que esas palabras salieron de los labios del moreno, cada caricia que le dio, cada mirada llena de ternura… pero al final de todo eso solo logró recordar un rostro que no era el de él. Cerró los ojos disipando esa imagen, respiró pesadamente sintiendo como su corazón era oprimido con fuerza, sintió vergüenza al saber que se había convertido en una persona sin remordimientos.

-Taichi no quiero que sufras por causa mía –Dijo acercando su mano a la mejilla del chico-

-Demasiado tarde Sora – Respondió alejándola de él, sintiendo como el calor de aquellos dedos quemaban su piel-

Dio media vuelta y caminó a paso ligero, alejándose acompasadamente de aquel lugar, esperando que ella gritara su nombre y le dijera que lo sentía, que estaba confundida, que no quería decir todas esas palabras, que lo amaba más que a nada en el mundo, que la perdonara por ser insensible…

Pero eso no sucedió…

Mimi escuchó detenidamente sintiendo como su corazón se oprimía al verlo con la mirada perdida en la infinita oscuridad del cielo, derramó una sigilosa lágrima que no pudo contener más y lo abrazó largamente, sintiendo su respiración acompasada, su latir estrepitoso, su cálida piel rozando la suya.

-Seguramente ella no sabe lo que dijo… -Trató de justificarla- Puede que esté arrepentida y buscándote mientras tu estás aquí perdiendo el tiempo conmigo –Bajo la mirada, ocultando la frustración que esas palabras le ocasionaron-

-Mimi… gracias por estar conmigo y brindarme todas esas palabras de aliento –Dijo besando la frente de su amiga, ocasionando un sonrojo en las mejillas de ésta-

-Siempre será así sin importar lo que suceda, lo sabes ¿no es así? –sonrió tímidamente-

-Lo se...

Regresaron al departamento de Mimi, el ánimo con el que iniciaron el día había decaído y en cambio solo aparecieron miradas furtivas acompañadas de sonrisas fingidas, Taichi ésta vez no tomó la mano de la castaña lo cual ocasiono cierta tristeza en ella, estaba tan acostumbrada a sentir su tibieza que ésa noche le pareció más fría de lo normal. Observó la espalda del chico, sus manos dentro de la chaqueta, sus pasos firmes y lentos… ése no era el Taichi que conocía, aquel que admiraba y apreciaba, aquel con el cuál había compartido tantos bellos momentos desde que tenía memoria, aquel con el que reía y lloraba, era como ver a un completo desconocido…

-Nos vemos después –Escuchó decirle mientras se disponía a continuar su camino-

Sin embargo, la pequeña y suave mano de la ojimiel tomó su brazo, temblaba, lloraba internamente al ver que su amigo se encontraba en shock, no lo soportaba ¿Qué sería de ella sin su sonrisa?

-Todo estará bien… me tienes a tu lado Taichi –Dijo antes de abrazarlo fuertemente, antes de transmitirle todo su aprecio con ese gesto, antes de demostrar cuan preocupada estaba por él, antes de dejar que los sentimientos oprimidos dentro de su corazón escaparan-

-Mimi… -Respondió sintiendo el débil y tibio cuerpo de su amiga, recibiendo su aroma y sintiendo miles de mariposas revolotear dentro de él-

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¿Por qué?

¿Por que siempre que intentaba olvidarlo ese recuerdo se hacía más fuerte?

Sus mejillas ardían y su corazón latía como loco, nunca había tenido esa sensación, nunca había sentido que las fuerzas le faltaban y que la razón se borraba, nunca… ni siquiera cuando besó a Sora por primera vez…

Dio otro giro en la cama antes de decidir levantarse, miró el reloj sobre la mesita de noche y rodó los ojos al saber que eran las 4 AM y aún no podía conciliar el sueño, tomó su celular y envió un fugaz mensaje esperando recibir respuesta pronto; nuevamente se tumbo en su cama esperando por fin dormir tranquilamente.

El molesto sonido del celular la despertó, estiró el brazo lo más que pudo hasta tomarlo y maldecir internamente el momento en que decidió ponerlo en el máximo de volumen, idea que inicialmente no parecía mala ya que le costaba trabajo levantarse temprano para asistir a sus clases; leyó el remitente y el sueño desapareció, se sentó sobre la cama sonriendo como tonta y leyó detenidamente…

Gracias por tu ayuda Mimi... Me siento mucho mejor.

Espero que podamos vernos temprano y salir a divertirnos, tengo ganas de comer Chanpon, conozco un lugar que te encantará…

-La sonrisa de Mimi se amplió, nada la haría más feliz que estar con el castaño, no quería verlo sufrir así que estaba decidida a hacer de ese domingo el mejor día de su vida... recordó repentinamente que vería a Yamato por la tarde, sin embargo eso no quería decir que debía permanecer en casa toda la mañana y parte de la tarde ¿verdad?, estaba segura de que habría tiempo para todo.

Para eso están los amigos Tai, de verdad me alegra haber sido de ayuda.

Esperaré con ansia verte y divertirnos en grande.

-Lo espero con ansias... -Se repitió internamente mientras recobraba el sueño después de enviar el mensaje-

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傷 ついた心 [kizutsuita Kokoro] - Corazón Herido

Gracias por todos sus comentarios, me alegra que aún sigan esta historia. Me disculpo nuevamente por el enorme retraso pero fue un suceso por completo inadvertido, ash la versión anterior me había quedado mejor XD

Mimi es muy inocente si cree que Yamato la invitó solo por que se ocurrió ¿o no? O_O bueno, ni yo misma se por que lo hizo espero resolver pronto el dilema.

Me despido no sin antes agradecerles, he acumulado 107 reviews hasta ahora, una marca que nunca pensé lograr *0*, no tienen idea cuanto me anima leer sus comentarios.

_Kaoru_Hino_, harukita-san, Lady-Apolion, R33v., Chii-No-Iro, Mimi Star, -Akari-, Meems Asakura, TakariGold, Jaarin, Milly y Loren

¡Gracias por comentar en el capítulo anterior y presionarme para continuar subiendo los capítulos! XD

ºººMaOkOººº

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