Disclaimer: Uno deberían solamente usar Trasladores hechos por un creador acreditado, preferentemente uno que no quiera matarte.

La traducción de estas palabras están al final del capitulo.

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Colacuernos Húngaros


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"Si no te lo he dicho una vez, te lo he dicho miles de veces," el Profesor le grito a su asistente saliendo del hangar que contenía el zepelín. "Rosa no es un buen color para el zepelín."

"Pero me gusta el rosa." Henchgirl le grito como respuesta. "Y si no puedo tenerlo en rosa lo quiero en verde."

"No habrá…" el discurso del profesor fue cortado por el sonido de varias personas aclarándose la garganta, "¿Qué quieren?"

"Solo queríamos… discutir el hecho de que decidieron usar unas turbinas alimentadas con Bobinas Tesla para su dirigible." La figura blandió una larga pipa amenazadoramente, "pensamos que seria una mejor idea si pensaban en algo mas."

"Si," una se las otras figuras estuvo de acuerdo. "La gente que usa turbinas con Bobinas Tesla sufren algunos accidentes por aquí."

"Mis buenos amigos," el Profesor comenzó a decir algo irritado por que su discusión con Henchgirl había sido interrumpida. "Nunca soñaría en construir un dirigible con turbinas de Bobinas Tesla, la mera idea es una locura."

"¿Entonces que tiene usted en el hangar?" pregunto sarcásticamente la primera figura, "claramente lo veo como un dirigible."

"Ah, un error común." El Profesor asintió, "Eso no es un dirigible. Es un zepelín."

"Oh," la figura asintió. "Entonces no tenemos ningún asunto con usted, a menos que…"

"¿A menos que…?" pregunto Henchgirl.

"A menos que planeen armarla con Metralletas STEN," la segunda figura termino la frase. "Si va a…"

"¿Por qué haríamos algo tan tonto como eso?" Henchgirl pregunto consternada, "¿Por quien nos toman?"

"Sentimos la confusión." La primera figura les dijo sin que se notara su sonrisa. "Buena suerte con su Zepelín."

"Gracias." El Profesor y Henchgirl respondieron.

"Que amigos tan agradables." exclamo el Profesor.

"Lo mismo pienso," Henchgirl estuvo de acuerdo. "Ahora como estaba diciendo, si no puedo tenerlo en rosa lo quiero en verde."

"No tendrás tal cosa." El Profesor grito. "Plateados es como eran y plateado será el nuestro."

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Harry salió del hotel y paso varias horas deambulando por la sección mágica de Viena, antes de las ganas de conocer el mundo le forzaron a encontrar un lugar donde comprar transportación hacia su siguiente destino.

"Buenas tardes," el encargado de la tienda asintió en bienvenida. "¿En que puedo ayudarle?"

"Esperaba obtener un Traslador hacia Hungría." Harry dijo encogiéndose de hombros. "Me dijeron que podría conseguir algo aquí."

"Me temo que es imposible conseguir un Traslador hacia Hungría." El encargado de la tiendo dijo levantando la mano antes de continuar. "No por que no quiera, sino por las protecciones que los húngaros han puesto alrededor de su país."

"¿Qué paso?" pregunto Harry poniéndose cómodo.

"Como ya debe saber, Hungría es un país que ha sufrido muchas dificultades." El encargado de la tienda suspiro. "Después de la primera gran guerra las potencias muggles decidieron dividir el país en diferentes naciones, como castigo por haber tenido la mala suerte de escoger el lado perdedor."

"¿Qué tiene que ver eso con la actualidad?" pregunto Harry frunciendo el ceño con curiosidad.

"Un grupo de magos espías consiguieron esa información y decidieron hacer todo lo posible por salvar la mayor cantidad de territorio que pudieran." El encargado de la tienda sonrió con malicia, "todo iba bien para los equipos de magos, que eran en su mayoría franceses, encargados de los cambios de fronteras y de las reparaciones de la guerra, hasta que un día un equipo intento trasladarse hacia el país y se encontraron muy, muy lejos de donde intentaban llegar."

"Se lo que se siente tener que acostumbrarse a un mal viaje de Traslador." Asintió Harry. "No es agradable."

"Lo peor fue," el encargado de la tienda sonrió de nuevo con burla. "que no pudieron hacer que funcionara ningún trasporte mágico. Parece ser que un grupo de magos, auto nombrados las Brigadas-Bűbájos, pusieron varias protecciones alrededor de las fronteras que habían quedado, sellándolas para que ningún trasporte magino funcionara."

"¿Qué paso después?" Harry se inclino interesado, "no creo que los muchos gobiernos mágicos participantes se dieran por vencidos."

"Tienes razón," el encargado de la tienda asintió. "Ellos no se rindieron, y el tiempo a mostrado que el primer grupo de magos fueron los mas suertudos. Los siguientes grupos se trasportaron a una caverna con varios gigantescos y muy enojados Colacuernos Húngaros… varios viajeros que les siguieron terminaron en destinatarios similares. Creo que el ultimo hombre termino en el Triangulo de las bermudas después de haber sido hechizado varias veces con Obliviate."

"¿Ellos todavía se preocupan por algo que paso hace cientos de años?" pregunto Harry incrédulo.

"No," el encargado de la tienda sacudió la cabeza. "Eso fue solo el principio, se pone peor. Lograron mantener al mundo sin saber nada hasta la segunda guerra mundial, cuando de nuevo el país se vio amenazado por fuerzas externas. Después de la guerra, parecía que las cosas estaban mejorando hasta…"

"¿Hasta?"

"Hasta que quedo claro que los 'Liberadores' Soviéticos no tenían intención de dejar el país, esto ocasionó la revuelta de 1956."

"¿Qué paso?"

"La gente se revelo contra el gobierno controlador Soviético y consiguieron sacarlos en poco tiempo, desafortunadamente la resistencia acabo cuando el ejercito Soviético entro al país." El viejo encargado de la tienda suspiro tristemente. "La comunidad mágica se rehusó a quedarse sin hacer nada y participo en la resistencia contra el ataque Soviético y ayudo a mucha gente a escapar. Todo iba bien hasta que el Comité de Seguridad del Estado llego, trayendo con ellos a varios equipos de magos leales. Lo que siguió fue una guerra entre las Brigadas-Bűbájos y los magos de la KGB. En el lado bueno, acorralo a los equipos mágicos mas efectivos de la Unión Soviética en un solo lugar trayendo severas consecuencia para ellos, lo malo es que aseguro que las Brigadas-Bűbájos se preocuparan mucho por los magos extranjeros."

"Wow," Harry sacudió la cabeza. "No suenan muy amigables."

"Eso no es del todo cierto." El empleado de la tienda le contradijo. "Las personas no mágicas son de las mas amigables que ahí en el mundo, solo son las personas mágicas las paranoicas."

"¿Es posible visitarlos?" pregunto Harry frunciendo el ceño. "No me gustaría imponerme ante personas que solo quieren estar en paz."

"Si es posible, pero solo si esta dispuesto a hablar con uno de los representativos de una de las Brigadas-Bűbájos y asegurarles que no tiene malas intenciones de conquistar el país, también querrán saber por que esta usted aquí."

"Eso esta bien." Harry asintió. "¿Cómo hago eso?"

"Solo vaya a Budapest y alguien ira a investigar." El empleado de la tienda sonrió con burla. "Yo les advertiré de su llegada para que no estén tan nerviosos cuando llegue."

"No están muy a gusto con gente mágica llegando a su país así que tendré que arreglar algún trasporte muggle," Harry se encogió de hombros. "¿Sabe donde puedo arreglar eso?"

"Si," el encargado de la tienda asintió. "Avala Eurocity sale para Westbanhof alrededor de las diez u once, y estará en Budapest a la una, o podría hacer algo mas inusual."

"¿Cómo que?"

"Viena y Budapest una vez fueron capitales gemelas del imperio Austro-Húngaro, y por esa razón hay muchas casas y tiendas que existen en ambas ciudades." El empleado de la tienda señalo a la puesta que conducía hacia la parte de atrás de la tienda. "La mayoría están cerradas, pero algunas todavía se encuentran en servicio."

"Suena genial." Harry asintió con entusiasmo. "Gracias."

"Solo ve derecho por esta calle hasta llegar al 'Bar a la Venta', esta por el puente en frente del hotel Gellert. Ahí un restaurante en la parte de arriba que sirve una excelente sopa Goulash, les diré que te encuentren ahí."

"Gracias." Le sonrió Harry agradecido antes de pasar por la puerta señalada.

"No Harry," el encargado de la tienda dijo en voz baja para que no lo escucharan, "gracias a ti por todo lo que vas a hacer por nosotros."

Harry paso por la puerta eh inmediatamente se encontró cara a cara con un viejo tanque Ruso, evidencia del conflicto entre las fuerzas mágicas y no mágicas, por tomar el control de las secciones mágicas de Hungría. Viéndolo con tristeza, siguió su camino hasta la locación donde se encontraría con el que le habían mencionado.

"¿En que puedo ayudarle?" un hombre le saludo cuando Harry entro al bar.

"Necesito una mesa," respondió Harry de inmediato. "Voy a encontrarme con alguien, así que necesito una mesa al menos para dos."

"Si señor," el hombre asintió. "¿Necesitara algo mas?"

"Si," Asintió Harry. "Me han dicho que su Goulash es excelente, así que tráigame un plato si no es mucha inconveniencia."

"Ningún problema señor," asintió el hombre. "me encargare de eso."

Harry tomo asiento y había comido más de la mitad de la sopa cuando se sentó a acompañarlo una hermosa mujer.

"¿Nombre?" pregunto fríamente la mujer.

"Black, ¿Señorita…?"

"Marosi, Marosiné Varga Katalin." Respondió sin rastro de amabilidad en su voz, "¿Propósito de visita?"

"Turismo," Harry se encogió de hombre internamente. Si ella no quería ser amistosa, entonces el no se esforzaría en serlo. "Quería ver el paisaje mientras estaba aquí."

"¿Qué planea ver y hacer mientras esta aquí?" la mujer le pregunto todavía con sospechas. "¿Y donde planea ir después de hacer eso?"

"No lo se, me han dicho que hay maravillosos bosques aquí… no me molestaría ver algunos de sus dragones si es posible. ¿Después de eso?" Harry se detuvo a pensar por un momento. "No tengo ningún plan solido, así que puede que… ¿Crimea?"

"¿Por qué desea ir a ver las reservas de los dragones?" la mujer quedo completamente quieta en espera de la respuesta.

"Me gustan los Dragones," sonrió Harry. "Y he pasado algo de tiempo en compañía de ellos, son creaturas maravillosas y pienso que seria magnifico poder verlos en sus hábitats naturales."

"Ya… veo." Ella se relajo, adivinando por fin la razón por la que el misterioso Sr. Black los visitaba. "Entonces le sugiero que vaya a visitarlos pronto, seria desafortunado que aplazara la visita por mucho tiempo."

"Gracias," sonrió Harry. "¿Necesito algún tipo de pase?"

"No," la mujer saco un pedazo de papel y escribió algo rápidamente. "Pero si les da esta nota, hará que su visita sea mas placentera."

"Gracias." Le volvió a sonreír Harry. "¿No quiere algo de comer? Yo invito."

"Gracias pero no." Le sonrió la mujer. "Me dará las gracias con tan solo visitar a los dragones lo antes posible."

"Sera lo primero que haga después de encontrar un hotel," Harry prometió. "Gracias por su ayuda y que tenga buen día."

"Que mujer tan amable." Dijo Harry pensativo terminando su sopa. "Tomándose tantas molestias tan solo para que vaya a ver a los dragones, le han de gustar mucho esas bestias."

Levantándose, Harry pago su comida y camino un poco hasta llegar al hotel Gellert.

"¿En que le puedo ayudar señor?" el hombre detrás del vestíbulo pregunto, levantando una ceja.

"Me gustaría una habitación." Respondió Harry. "La mejor del hotel si esta disponible."

"En seguida, ¿Señor…?"

"Black," sonrió Harry. "Y después de registrarme, necesito salir por un rato, así que… ¿seria posible dejar mi llave en la recepción?"

"Claro señor." El hombre asintió rápidamente. "Si quiere puede dejar su equipaje aquí y pediré a alguien que lo suba a su habitación, así puede hacer lo que tenga que hacer mientras nosotros alistamos todo."

"Perfecto." Asintió Harry. "Gracias."

"Tratamos de hacer todo lo posible para nuestros clientes." El recepcionista sonrió presuntuoso. "¿Necesita algo mas señor?"

"No," Harry negó sacudiendo la cabeza, "Solo deje sacar algo de la maleta y me iré."

"Muy bien señor," el recepcionista se voltio y continuo con su papeleo.

Harry hurgo un poco su maleta antes de encontrar su guía turística, y después de ver un poco el Lobby del hotel salió.

Se dirigió de nuevo hacia la sección mágica del pueblo y encontró un lugar para sentarse. Hojeando un poco su guía turística, pronto encontró una sección sobre los Colacuernos Húngaros.

Los Colacuernos Húngaros son una de las familias de Dragones mas reconocidas. Sus negras escamas y cuernos color bronce los hacen fácil de identificar, y el mercado de piel negra de Dragón a sido explotada desde la aparición del Señor Oscuro Grabhold, quien vestía a sus seguidores de colores oscuros desafiando las tradiciones anteriores, las cuales dictaban que los Señores Oscuros debían vestir de morado y sus seguidores de rosa…

Decidiendo no leer más sobre la historia de la moda de los Señores Oscuros, Harry cerró la guía y camino hacia la tienda mágica más cercana.

"¿En que puedo ayudarle?" pregunto la mujer detrás del mostrador frunciendo el ceño.

"Quería ir a ver a los Dragones," le sonrió Harry. "¿Sabe como puedo llegar hasta donde están los Dragones? No pude encontrar nada en mi guía turística y esperaba que me pudiera dar alguna dirección."

"No hay problema," le sonrió la mujer. "¿Le podría preparar un Traslador si gusta?"

"Eso seria genial." Asintió Harry. "Gracias."

"Si gusta vea la tienda mientras lo preparo." La mujer le señalo hacia la esquina de la tienda. "Creo que tengo algunos libros sobre Dragones por ahí si le interesa."

"Gracias." Harry fue hacia la esquina indicada a echar un vistazo a los libros.

Regresando hacia el mostrador con sus brazos llenos de libros, y una sonrisa en su cara. "¿Ya tiene listo el Traslador?"

"Si ya lo tengo." Asintió la mujer. "Escogió muchos libros."

"Si," Harry miro hacia abajo. "Me temo que acabe con toda su colección."

"No toda mi colección," la mujer comenzó a calcular el total de las compras. "Tengo algunas otras cosas en la parte de atrás, que no suelo mostrar al publico en general."

"¿Alguna oportunidad de mostrármelo?" pregunto Harry con una gran sonrisa, "suena como algo que agregaría a mi biblioteca."

"Depende," respondió la mujer con una sonrisa coqueta. "¿Cuál es su nombre?"

"Black," sonrió Harry. "Sr. Black"

"Ya… veo." La mujer asintió lentamente. "Deme un minuto para revisar atrás."

"Claro," sonrió Harry. "Tómese todo el tiempo que quiera."

La mujer se tardo unos cuantos minutos en la parte de atrás y salió con una gran caja llena de libros. "Traje todos los libros que tenia en la parte de atrás, me temo que no todos son de Dragones. Pero todos son muy interesantes."

"Esta bien, los llevare todos." Harry se encogió de hombros. "¿Es seguro hacerlos mas chicos o debería hacer otra cosa?"

"Use esto," la mujer saco un pequeño organizador de cuero. "Tiene un nombre algo largo y confuso, pero yo solo lo llamo diccionario de bolsillo. Es una antigüedad, eran muy populares entre los viajeros y peregrinos, hasta que los Trasladores internacionales comenzaron a ser tan baratos y confiables."

"Parece un buen regalo para un amigo mío." Harry tomo el pequeño artículo. "¿Tiene algún otro de estos?"

"Me temo que es el único que tengo," la mujer frunció el ceño. "Ya nadie los quiere y este es el ultimo que me queda, de seguro puede mandar hacer otro si conoce a las personas correctas."

"Supongo que si conozco a las personas correctas." Harry sonrió. "¿Tiene algún defecto?"

"No puede guardar mucho libros," la mujer se encogió de hombros. "Y me temo que el hechizo para reducir el peso es algo… primitivo."

"Me lo llevo," Asintió Harry entusiasmado. "¿Tengo el tiempo suficiente para poner los libros en el organizador, antes de que se active el Traslador?"

"Claro," asintió la mujer con toda seguridad. "Olvide preguntar, ¿quiere que el Traslador lo regrese aquí o a alguna otra ubicación?"

"¿Podría llevarme de vuelta al hotel?" pregunto Harry esperanzado. "es un vecindario no mágico."

"Ningún problema Sr. Black." La mujer acerco un pequeño dragón de bronce. "Cuando diga 'Colacuerno' lo llevara hacia ahí y para regresar diga 'hotel'."

"Gracias," Harry pago por todo y guardo sus compras. "Colacuerno."

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"¿Es usted el Sr. Black?" Un hombre cubierto de hollín pregunto nervioso. "Nos dijeron que un hombre llamado Sr. Black venia."

"Soy yo," Harry asintió. "Creo que me estaba esperando."

"Así es," asintió el hombre. "¿Cuánta experiencia tiene con los Dragones?"

"No mucha me temo," admitió Harry. "Observe cuando uno salía del cascaron y después ayude a criarlo, y he tenido un poco mas de experiencias con Dragones mas grandes… ¿Por que?"

"Esperaba que nos pudiera ayudar con lo que ha estado pasando," los hombros del sujeto cayeron por la desilusión. "Supongo que fue tonto tener tantas esperanzas."

"Puede que no tenga tantas experiencias," Harry frunció el ceño. "Pero conozco a un par de expertos, también tengo varios libros que podemos revisar antes de llamarlos."

"Maravilloso," el hombre recobro algo de su entusiasmo. "¿Quiere que los revisemos ahora, o quiere oír sobre lo que esta pasando?"

"¿Por qué no me dice lo que esta pasando primero?" Harry respondió con calma, "Entonces podemos ir a ver los Dragones."

"Todo empezó hace unos meses, cuando note que uno de los machos mas grandes parecía algo… deprimido." El hombre tomo varias bocanadas de aire para calmarse. "Luego empeoro y sus escamas comenzaron a opacarse, lo apartamos de los demás, pero para entonces era demasiado tarde. Para entonces, los demás dragones empezaban a mostrar los mismos síntomas de esta enfermedad."

"Vamos a verlos," Harry respiro profundamente. "¿Tiene alguna idea de cómo se vería con Mage Sight?"

"Me temo que no," le hombre negó sacudiendo la cabeza lentamente. "¿Por que?"

"Por que además de buscar en estos libros, verlos con Mage Sight es lo único que puedo hacer," Harry se encogió de hombros. "No tengo muchos talentos, solo unos pocos."

"Tal vez uno de los libros nos diga algo." El hombre sonrió esperanzado. "¿Así que por que no los revisamos primero?"

"Buena idea," asintió Harry. "Tu revisa en esta pila de libros, y yo tomare la otra."

"Y con suerte, uno de los dos encontrara algo." Asintió el hombre.

Los dos pasaron varias horas leyendo los libros, Harry lentamente y escribiendo ocasionalmente una que otra nota. El otro hombre hojeando los libros, y leyendo detenidamente a veces, leyendo de nuevo alguna nueva información.

"No encontré nada," el hombre dejo caer el ultimo libro disgustado. "¿Encontró algo usted tal vez?"

"Ninguna respuesta rápida," Harry sacudió la cabeza resignado, "pero si encontré varios hechizos para diagnosticar, con suerte podremos reunir algo de información, para que mis amigos solucionen el problema."

"Espero que tenga razón Sr. Black," el hombre se forzó a pararse. "Si no, entonces me temo que los Colacuernos Húngaros dejaran de existir."

"Le prometo hacer todo lo posible para mantenerlos con vida," Harry recogió sus libros. "Ahora, vamos a revisar a los Dragones."

Los dos caminaron por una serie de pasillos, saliendo finalmente hacia una gran caverna que tenia un enorme Dragón macho.

"Empezare con mi trabajo," Harry se acomodo para escribir y comenzó a lanzar hechizos. Después de varios minutos escribiendo con rapidez, Harry activo su Mage Sight. "Necesitare tinta verde, azul, roja y rosa."

"En seguida." El hombre movió su varita, conjurando los artículos necesarios. "¿Pero para que?"

"Por que por alguna razón, esos son los colores que muestra la Mage Sight." Harry dijo encogiéndose de hombros, "Con algo de suerte los expertos sabrán que significa todo esto."

"Dígame algo Sr. Black," el cuidador de Dragones siguió viendo las notas de Harry con una sonrisa en su rostro. "¿Estos expertos hablan Magyar?"

"No creo," el rostro de Harry mostro su confusión. "¿Por que?"

"Por que ese es el lenguaje en que esta escribiendo," el cuidador de Dragones resoplo un poco. "No hay problema, solo dígame a que lenguaje lo quiere traducir."

"Deme un momento y lo traduciré yo mismo," Harry agarro la pluma y comenzó a traducir. "Lo siento, no me di cuenta que lo estaba escribiendo en el lenguaje incorrecto."

"No hay problema Sr. Black," la sonrisa del cuidador de Dragones seguía en su rostro. "No leo muy bien el Ingles, así que es bueno tenerlo en mi lenguaje nativo."

"Bueno, ahora lo tiene en ambos." Harry le dio las notas traducidas. "Hare unas llamadas para avisar que necesita algo de ayuda con sus Dragones, ¿Hay alguna manera que le gustaría que lo contactaran o prefiere que vengan directamente aquí?"

"Dígales que contacten a las brigadas-Bűbájos; y cuando les pregunten por que vienen, que les digan a los de las brigadas-Bűbájos que van a ayudar con el problema de los Dragones." Dijo el cuidador de Dragones sonriendo. "Eso deberá resolver el problema de la visa y la entrada hacia acá."

"Gracias," Harry bostezo. "Tengo que regresar a mi hotel, tratare de organizar todo antes de dormir."

"Gracias Sr. Black." El hombre sacudió sus manos. "Gracias por ayudarnos a lidiar contra todo esto."

"No hay problema," Harry evito bostezar de nuevo. "Solo espero que todo salga bien… Hotel."

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Harry se encontró en un callejón cerca del hotel, y se esforzó a caminar rápidamente aun que era corta la caminata.

"Bienvenido de regreso señor," asintió el recepcionista. "Aquí tiene su llave, llamare a uno de los botones para que lo guie hacia su habitación."

"Gracias," Harry siguió al botones hasta su habitación.

"Aquí es señor," el botones abrió la puerta y le entrego la llave. "Si necesita cualquier cosa, no dude en llamar a la recepción."

"Gracias," Harry le dio la propina al hombre y saco su Zippo. "¿Profesor, se encuentra ahí?"

"Aquí estoy mi amigo," la voz única del profesor contestó. "¿En que puedo ayudarte?"

"¿La Red Flu Portátil se puede conectar con la Red Flu normal?"

"Si, si puede." El profesor asintió sin ser visto. "Pero si quieres puedo hacer cualquier llamada de tu parte, tan cansado como suenas creo que deberías dormir lo antes posible."

"Suena bien," Harry bostezó de nuevo. "Hay un problema con los Dragones de Hungría, hice todo lo que pude y esperaba llamar un par de expertos para revisaran mis notas para encontrar una solución."

"¿A quien necesitas que contacte?"

"El primer hombre se llama Charlie Weasley," Harry parpadeo fuertemente para mantenerse despierto. "No estoy seguro cual es su dirección en la red Flu, pero de seguro la puedes conseguirla si vas o te comunicas en La Madriguera en Ottery St. Catchpole."

"Charlie Weasley, Madriguera." Repitió el Profesor. "¿Quién mas?"

"El siguiente hombre se llama Rubeus Hagrid, usualmente solo le dicen Hagrid." Harry contuvo otro bostezo, "Da clases de Cuidado de Criaturas Mágicas en Hogwarts, y tiene experiencia con Dragones. Trata de llamar a Hogwarts para poder contactarlo."

"Hagrid en Hogwarts," el Profesor estuvo de acuerdo. "¿Alguien mas?"

"Una cosa mas," Harry lucho por mantenerse enfocado. "¿Qué tan buena es Henchgirl haciendo pociones?"

"Una de las mejores," el Profesor respondió de inmediato. "¿Por que?"

"Puede que necesiten ayuda con algunas pociones, y prefiero que las hagas alguien en quien confió." Harry respondió de inmediato. "A menos que piense en alguna otra cosa, entonces me voy a la cama.

"Buenas noches Sr. Black," el Profesor sonrió. "Y adiós."

"Adiós." Respondió Harry.

"Henchgirl, Henchgirl." El Profesor grito llamando a su impredecible asistente. "¿Dónde estas?"

"¿Que?" pregunto Henchgirl mirándolo amenazantemente. "Estoy ocupada."

"¿Entonces supongo que no quieres actualizar tu laboratorio de Pociones?" sonrió con burla el Profesor. "Siento molestarte."

"Habla," Henchgirl no se encontraba de humor para juegos. "Eh estado despierta por los pasados tres días y quería descansar un poco."

"Si, se muy bien que has recibido varias ediciones atrasadas de la revista 'Bruja Adolescente Semanal' o algo parecido…"

"Era de 'Pociones Cuatrimestrales'," interrumpió Henchgirl.

"Pero ahora no es el tiempo de lidiar con esas cosas," el profesor la ignoró por completo. "El Sr. Black siente que podría necesitar de tu ayuda en pociones, así que pienso que seria una buena idea conseguir lo que consideres conveniente y necesario."

"Después de que duerma." Asintió Henchgirl. "Nada pasara hasta en unas cuantas horas mas, y no debería trabajar hasta que descanse un poco."

"Muy cierto." El profesor asintió. "No quise decírtelo después sin ninguna advertencia."

"Buenas noches," Henchgirl bostezo y se fue directo a la cama.

"Buenas noches," el profesor respondió antes de caminar hacia la chimenea. "Madriguera."

"¿Si?" una joven pelirroja respondió la llamada, "¿Le puedo ayudar en algo?"

"Esperaba hablar con tu hermano," el profesor le sonrió. "Creo que podría ayudarme con un problema."

Sin molestarse en preguntar cual hermano es el que necesitaba el extraño hombrecillo, Ginny saco su cabeza de la chimenea y les llamo.

"Fred, George, ahí un extraño hombre llamándolos por la red Flu." Después de todo, a ninguno de sus hermanos 'normales' podría llamarle un hombre tan extraño.

"¿En que…." Uno de los gemelos comenzó.

"podemos ayudarlo?" el otro termino.

"Soy el Profesor." El hombrecillo respondió orgulloso. "Y el Sr. Black me pidió que contactara a un hombre llamado Charlie Weasley acerca de un problema en Hungría que involucra a los Dragones."

"¿El Sr. Black?" uno de los gemelos pregunto sorprendido.

"¿Charlie?" el otro pregunto igual que su hermano. "Haremos lo que podamos, ¿Tiene alguna forma en la que Charlie pueda contactarlo?"

"Tengan," el Profesor les dio un pequeño objeto a través de las llamas. "Hay instrucciones gravadas por uno de los lados, solo digan que llame al Profesor."

"¿Usted…"

"Invento esto?" Fred termino la pregunta. "¿Le importaría ver…"

"algunos de nuestros trabajos?" George pregunto sonriendo esperanzado.

"Siempre estoy feliz de ayudar a un par de inventores en crecimiento." El Profesor sonrió, dándoles dos pequeños objetos. "Llámenme en unos días después de que todo se calme con los Dragones."

"Gracias…"

"Profesor."

"Cuando quieran." El Profesor les dirigió una última sonrisa antes de terminar la llamada.

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AN: Cuando se hablo de los equipos franceses y todo eso la autora no quiso en ningún momento herir, humillar, ni criticar a ningún país. Después de la 1ra Guerra Mundial el lado perdedor tuvo que pagarle al ganador. Todo fue hecho por políticos codiciosos y no por una nación entera. Pasando a otras cosas… Los Vikingos consideraban el color rosa como algo muy varonil, hay que considerar eso. Jeje Apuesto que estaban esperando mucho, cuando se iban a encontrar los gemelos y el Profesor junto con Henchgirl, bueno aquí esta, luego se les unirá Henchgirl.

Muchas gracias a Ms. Agnes Nemet por toda su información de Hungría.

Península de Crimea.- oficialmente República Autónoma de Crimea, es una península en la costa norte del Mar Negro y la única república autónoma de Ucrania.

Mi Brujita aquí esta otro capitulo, gracias por tu apoyo y por la ayuda en todo.

También gracias a todos por mandarme esos Reviews la verdad me dieron el animo de continuar, no había tenido naadaaa de tiempo, pero parece que ya lo poder continuar en paz.

Los dejo con otro pequeño regalito y Nos vemos pronto.

Bye Bye!!!!!!!!!!!!

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OMAKE: Debido a unos errores de ortografía que no se vieron (según la autora, yo no se nada…) Esto toma lugar en uno de los capítulos futuros de la historia. (Si la autora se acuerda de señalarlo yo les avisare Jeje)

"¿Estas seguro que esta ahí?" el grupo de Mortifagos miro la vieja fabrica con sospecha, "¿y no planea una emboscada?"

"Estoy seguro," el viejo velador asintió. "El esta ahí y completamente solo, el pobre bastardo no tendrá la mas mínima oportunidad."

"Excelente," uno de los Morti-tontos sonrió con desdeño. "El Sr. Black morirá esta noche."

"Como sea," el viejo velador se encogió de hombros. "Solo páguenme y váyanse."

"Oh te pagaremos muy bien," el variado grupo de hombres malos se rio. "Cruc…"

"Y no con uno de eso tontos hechizos," el hombre viejo tumbo la varita que le apuntaba. "Oro o Efectivo, no recibo cheques."

"Bien," murmuro el Morti-tonto buscando en su bolsillo. "Pero debo decirle que esto esta en contra de años de tradiciones."

"¡Suelta el dinero ya!" el hombre viejo extendió la mano. "Y váyanse de aquí."

Les tomo algo de tiempo a los Mortifofos juntar suficiente dinero para pagarle.

"Gracias," el viejo hombre se embolso el dinero. "Y como veo que me pagaron sin tener muchos problemas… les daré un consejo. Si ustedes quieren sorprender al Sr. Black, les aconsejo que se escondan en el viejo contenedor lleno de cobre. El nunca sospechara una emboscada desde ahí."

"Buen trabajo viejo," el Mortifago lo vio con desdeño como buen principiante. "Y si su información esta mal."

"No, no, no." El hombre viejo sacudió la cabeza. "Tienes que decirlo así: Y si la información esta mal… ¿Ves como termine? ¿Sin terminar la frase con dramatismo? Inténtalo de nuevo."

"¿Así?" El Mortifago se aclaro la garganta. "Y si la información esta mal…"

"Perfecto," el hombre viejo asintió. "Ahora no olviden, en el contenedor lleno de cobre."

"Lo sabemos," El Mortifago asintió.

"Bastardos idiotas." El hombre viejo murmuro viéndolos correr. "Ah mejor les doy unos cuantos minutos para que estén en sus lugares… antes de que apriete el botón."

El viejo Hombre espero unos momentos antes de encender la vieja fábrica. Los Mortifagos gritaron a la vez que el viejo contenedor lleno de pedazos de cobre, en el que se escondían, era vaciado dentro de un crisol más grande hecho especialmente para fundir el cobre. El siguiente día, los trabajadores que manejaban la vieja Fabrica se sorprendieron al descubrir que alguien había completado varios días de trabajo durante la noche, en la forma de varios miles de pies de nuevo y brillante alambre de cobre.

"Ah debería ser felicitado y venerado por esa broma." El viejo hombre sonrió triunfante. "Transformar un grupo de Mortifagos en alambres de Mortifagos, me pregunto si el Profesor me comprara el producto terminado. Ah bueno, si no lo hace, estoy seguro que el Sr. Black se reirá mucho cuando escuche sobre esto."

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