Bueno, esta es una cosita extraña que se me ocurrió mientras escuchaba un corrido bastante chistoso. Se desarrolla después del final de Golden Sun 2.


DISCLAIMER: Aprovechando para hacer notar que Golden Sun, o Golden Sun 2, o cualquiera de las cosas, conceptos o personajes implícitos, explícitos y/o intrínsecos a tales juegos no me pertenecen, aunque la gente de Camelot prometió regalarme a Álex para Navidad si me portaba lo suficientemente bien. Tristemente para mí, nunca me porto bien L :(. Asimismo, la canción de "El charro ponciano" TAMPOCO me pertenece, y de hecho no sé de quién será propiedad, lo único que sé es que la interpreta Óscar Chávez.

Capítulo I: Tu misión, si decides aceptarla…

Ahí viene el Charro Ponciano,
Dando vuelta a la estación.
Viene pegando respingos,
Porque lo hicieron ca... lla,
Mujer, calla.

Deja de tanto llorar,
Que esta noche, con la luna,
Nos vamos a emborrachar.

—... no sé... cuesta creer que nuestro viaje haya terminado —dijo Hans tras la explosión de felicidad del reencuentro en Tale. Garet asintió.

—Sí, parece que fue ayer cuando fuimos a curiosear por el Templo Sonne.

—... hablando del Templo... —comenzó a divagar Kraden—. ¿Qué pasará con El Sabio? .¿A dónde irá a vivir? .¿Tendrá crédito del INFONAVIT? .¿Hay INFONAVIT en Weyard? (n/a: me supongo que no) .¿Porqué tengo calva en la región parietal y melena en la occipital y temporal? .¿Porqué sólo los Djinn de tierra han mostrado señales de querer comunicarse con nosotros? .¿Chupas, muerdes, o masticas? .¿Qué fue primero: las salchichas o el jamón? .¿Porqué no puedo dejar de hacer preguntas estúpidas? .¿Porqué nadie me calla? .¿Será que no existo? .¡NOOOO! Si no existo, .¿todos mis recuerdos son una ilusión enferma? Si todo es una ilusión enferma, entonces, .¿aquel tipo magullado, cansado, lleno de tierra, despeinado, lastimado, insoportable, indeseable, frío, sucio, manipulador, capitalista, ex-vendedor de seguros, aspirante a político, traidor, vilipendiable, despreciable, vituperable, lipotimizante, sicalíptico, pérfido, agraviante, cretino, truhán, imbécil, maquinador, maquiavélico, malvado, perverso, malévolo, indigno de confianza, ruin, chafo, borracho, barato, corriente, caliente, indecente, naco de barrio con plata, caguamero de cantina de cuarta, aguamielero, lanchero, rata de cloaca, ranchero, de baja calaña, del que no vale la pena hablar, acaso no es Álex?

El final de la disertación tomó desprevenidos a los Adeptos, que rápidamente voltearon hacia donde se dirigía la mirada de Kraden.

En efecto, ese individuo magullado, cansado, lleno de tierra, despeinado, lastimado, insoportable, indeseable, frío, sucio, manipulador, capitalista, ex-vendedor de seguros, aspirante a político, traidor, vilipendiable, despreciable, vituperable, lipotimizante, sicalíptico, pérfido, agraviante, cretino, truhán, imbécil, maquinador, maquiavélico, malvado, perverso, malévolo, indigno de confianza, ruin, chafo, borracho, barato, corriente, caliente, indecente, naco de barrio con plata, caguamero de cantina de cuarta, aguamielero, lanchero, rata de cloaca, ranchero, de baja calaña, del que no vale la pena hablar, era Álex. El mismísimo Álex, del que ya sabemos que es un insoportable, indeseable, frío, sucio, mainipulador, capitalista... bueno, ya captaron la idea.

Y aparte de todas las características que ya hemos descrito, estaba fúrico, iracundo y además enojado.

—Estúpida piedra voladora... ¿quién se cree que es para timarme a mí¡a mí, que a estas alturas debería ser inmortal y todopoderoso?... pero ya verá ese ojo sin cara lo que le espera... —mascullaba Álex, sin ver a donde se dirigía.

Así, acabó justo en el último lugar donde querría estar, con las últimas personas que querría ver, en lo que presumiblemente sería su último momento de vida.

— ¿Álex? —llamó Mía, sin saber si golpear o patear o usar psinergía, o usar a Garet como proyectil.

—¿Qué recondenada cosa quieres? —espetó el aludido, con los mismos conflictos existenciales, y aún sin percatarse de su triste situación.

—Eres un... eres un... —articulaba la curandera de Ímil en un paroxismo de indignación, presumiblemente decidida a usar a Garet como proyectil—. XO ¡ERES UN DESCONSIDERADO¡NI SIQUIERA DEBERÍA HABLARTE, ZOPERÚTANO!

Y Álex se vio lanzado a la estratosfera por el tremendo Garetazo que le propinaron. Casi se cae por el borde del mundo, de no ser porque la Roca de Agua estaba cerca y le dio apenas la energía necesaria para poder nadar hasta una isla cercana.

Y en esa isla de mala muerte, donde en mala hora cayó Álex, estaba El Sabio.

El Sabio sonrió en su fuero interno.

—Nos volvemos a ver, Álex.

—¡Con que aquí estabas, piedra voladora de cuarta! —el ver al objeto de su ira le devolvió su temple y un poco de su auto-control. Sonrió—. Como puedes ver, sobreviví; y no sólo al hundimiento del Mt. Aleph, sino también a la furia apocalíptica de mi queridísima Mía. ¿Qué dices?

—Es justo lo que esperaba de ti —el Sabio pareció suspirar. Tal vez habría suspirado si tuviera una boca—. Ya estoy demasiado viejo, Álex.

— :( Eso realmente me entristece. ¿Cuándo te diste cuenta? .¿Cuándo se te cayó el pelo o cuando tuviste que empezar a usar un monóculo para leer?

—Hablo en serio. Y también hablo en serio cuando digo que me he cansado de la eternidad.

—¡.¿Bromeas?.! —por primera vez, el Adepto de Agua estaba realmente sorprendido—. ¡.¿Cómo puedes cansarte de ser inmortal y todopoderoso?.!

—¿En verdad quieres un poder igual al mío?

—¡Cualquiera lo querría! Por si no te has dado cuenta, eres un dios.

—Bien, bien. Te daré el poder del Sol Dorado —Álex empezaba a festejar, así que se apresuró a continuar—. Pero debes probar que lo mereces.

—… :) ¿Ésta es la parte en que empezamos a pelear a muerte, destruyendo la mitad del mundo?

—… Ves demasiadas caricaturas, Álex.

— :) Demándame.

—No, lo que debes hacer es lo mismo que yo he hecho todo este tiempo.

—¿Ver las repeticiones del Show de Cristina?

—¡Álex!

— :(… continúa.

—El deber de un dios es proteger el mundo en que están sus súbditos. Y eso es lo que harás.

—… trato hecho.

—… para asegurarme que en serio vas a usar tu poder para el bien, tendrás que hacer una serie de tareas pequeñitas.

Álex apretó los labios. ¿Lo pondría a limpiar un templo o ayudar ancianitas a desenredar sus madejas de estambre?

—Será fácil para ti. Sólo tienes que hacer felices a diez personas.

—Pan comido —aseguró el Adepto de Agua, aliviado. Sólo tendría que dedicarle su atención a diez seres por una hora, a lo mucho, y sería coronado dios de Weyard.

—… aquí está la lista de personas a las que tienes que concederles un deseo.

Ah, eso ya no le gustó como sonaba. ¿Lista? .¿Conceder deseos?

—Recuerda que tienes el poder de un dios. Si no lo controlas… podrías destruir tu reino —con un último amago de fruición, el Sabio se despidió—. Suerte.

Y desapareció. Entonces fue cuando los ojos de Álex fueron a la lista; y después de eso el alma se le fue a los pies.

—De todo Weyard… tenían que ser ellos.

Los nombres resonaron una y otra vez en su mente.

Eolo.

Hans.

Garet.

Nadia.

Félix.

Sole.

Iván.

Kraden.

Piers.

Mía.

—Espero ser inmortal de verdad… —se lamentó Álex, y decidió hacer primero lo más fácil: concederle a Eolo un deseo que lo hiciera feliz… al menos hasta su próximo cambio de pañales.