No estoy segura de dónde está situada la carta… ¿en mitad de la película? Bah, da igual XD

La verdad es que de las tres es la que menos me gusta (la última frase, dirigida a sí mismo, sí me gusta), pero sea como sea aquí está, y terminamos con Cartas a la Familia XD (sé que he tardado, pero bueno…por lo menos aquí está).

Aaaais, I love Batja y Moments (de BBI) (tenía que decirlo, jojojo).

Para quien sea:

Y esta carta, no sé para quién va dirigida. ¿Para el estúpido Coronel, quizá ya Fuher? ¿O murió acaso? ¿Para Winry, amiga y hermana de infancia? ¿Para la maestra Izumi, para Maria Ross, ¿Para Riza Hawkeye, mujer de armas tomar, o a su perro Black Hayate? ¿Para mí mismo? No lo sé, la verdad, sólo me senté, cogí papel y pluma, dispuesto a escribir lo que me pasase por la cabeza. Pero son muchas cosas, imágenes confusas, sonrisas, lágrimas, risas…Un torbellino que me engulle, y busco la salida, y no la hallo…Me disculpé con Al, con mamá…Y ahora me quedan muchísimas personas por saludar, quiero disculparme, lo que no hice mientras los tenía delante, quiero hacerlo ahora, porque si no, sé que nunca lo haré.

Para Roy Mustang, presumido y ligón, quien si lee esto me llamará enano, decirle que se trague esas palabras: no tengo ganas de discutir. Las veces que le grité, y reafirmé que le odiaba, no eran verdad, porque yo siempre le estaré muy agradecido por todo lo que hizo por Alponshe y por mí. Si no llega a ser por usted, me habría abandonado en esa cama, o en la silla de ruedas, dejando que toda mi vida pasase mientras yo seguía inmóvil. Pero usted vino, y nos mostró un camino que seguir, poco seguro, pero un camino que nos ayudaría a hacer algo, lo que fuera, para recuperar nuestros cuerpos. Cuando rechacé estrecharle la mano en la despedida, no quería decirle que también lo rechazaba a usted, por supuesto que no. Sólo me daba vergüenza tener que reconocer mi agradecimiento, a la vez que temía que se tratara de una especie de despedida. Yo no pensaba morir (aunque en realidad sí lo hice), ni que usted lo hiciera en su lucha (¿sigue vivo, Coronel? Porque yo no lo sé, desaparecí de allí y crucé la puerta sin averiguar nada).

Así que ya sabe, Alquimista de la Llama, no me llame más enano…y le deseo toda la felicidad del mundo, a cambio de lo que dio por mi hermano y por mí.

Winry. Qué decirte, a ti que siempre estuviste a nuestro lado, que nos ofreciste tu apoyo silencioso, que a pesar de que queríamos agarrar, no hacíamos porque era nuestra misión, y solo nuestra. Además, sabíamos que era peligrosa y que si aceptábamos tu ayuda, porque los que nos persiguen podrían atacarte, por eso te pido que no te lo tomes a mal. Teníamos miedo de que salieses herida, ya sabes que tanto Alphonse como yo os queremos muchísimo a Tía Pinako y a ti, nuestra única familia. Siento haberme marchado de nuevo sin despedirme, y no llores porque esta vaya a ser la última vez que me ves, definitivamente.

Riza Hawkeye, quien estará disparando a alguien para cohibirlo por algo malo que hizo (¿quizás el pobre perro?), una persona que no se abatía ante nada, que siempre escondía su cara tras una máscara de dureza que nadie se tragaba, porque sinceramente, todos sabemos que usted es humana, y que vive y siente como tal. Sé que algún día conocerá a una persona (si no la conoce ya, sospecho del Coronel) ante la cual sonreirá de forma normal, y cualquiera podrá estar celoso de la persona que reciba la sonrisa.

A Hughes y Nina, quienes ya perecieron. El primero por mi culpa; la segunda por la de alguien en quien confiaba.

Le quité a una mujer y su hija lo que más querían, aquella persona que las protegía, las mimaba, y siempre estaba con ellas, que no las abandonaba ni de lejos, porque siempre estaban en su pensamiento. Maes Hughes, un hombre al que siempre admiraré, que no abandonó en ningún momento y que por desgracia, lo último que vio (según cuentan), fue la falsa visión de su mujer asesinándolo. Lo siento. Lo lamento muchísimo.

Con dos trenzas tan largas que rozaban el suelo, siempre alegre, queriendo jugar, apoyando a quien estaba triste. No entiendo, de verdad, cómo puede ser que una niña tan pequeña albergase tanto amor…hacia todo. Incluso cuando habías sido convertida en quimera, quisiste proteger a ese maldito que te dañó tanto…lo odio con toda mi alma, de verás, pero tú, que deberías ser quien más rabia le tuvieras, todavía le quieres. Me quito el sombrero ante tu bondad, Nina.

Maestra Izumi y Maria Ross, mis segundas madres. Sé que siempre os he tenido preocupadas, sobre todo a mi Maestra, pero necesito deciros que no lo hacía adrede, si era tan rebelde era porque tenía una misión que cumplir, y mi vida no me importaba si lograba restaurar el cuerpo de Al.

Y a todos los demás, que tanto me habéis apoyado, siempre a mi lado, riendo, llorando, como fuera, siempre conmigo. Velabais por mí, yo lo sé, y mi agradecimiento es eterno, porque jamás tendré palabras para decir un simple gracias, ni manera de demostrarlo.

Y para mí mismo, decirme que soy un estúpido niñato que siempre se ha creído adulto por saber un poco de alquimia. Observa, calla y aprende, Edward, porque eres más pequeño de lo que te piensas.