¿Hola¿Todavía hay alguien ahí? Toc toc… Bueno, siento mucho haber tardado tanto para hacer el final de la historia… la verdad es que no tenía el estado de ánimo necesario para hacer una historia de humor así que dejé pasar el tiempo pero como me prometí a mi misma acabarla antes del 2007 pues… aquí estoy jejejejeje Espero que os guste.

Bueno, estos personajes pertenecen a JK Rowling, La Warner y a cualquiera que haya pagado sus derechos.

Y otra cosa… ¡FELIZ AÑO 2007! Que se cumplan todos vuestros deseos y que sea mil veces mejor que el año que se va. ¡Agur! Por cierto… espero que haya merecido la espera jejejejejejejeje

¡URTE BERRI ON! (lo que viene siendo feliz año nuevo en euskera… no os asustéis…)


"Te quiero Harry"

Esas tres palabras aún resonaban en su cerebro… ¿las había oído de verdad? Tal vez… él estaba dormido y eso era lo que quería oír… Seguro que no lo había dicho… ¡Merlín¿por qué tenía que irle todo tan mal? Lo único que podía hacer era dar vueltas y más vueltas en su saco de dormir esperando a que, de repente, una idea iluminase su penoso presente.

"Te quiero Harry"

¡Ya es hora de levantarse! – gritó Hermione a todo pulmón mientras movía a sus compañeras - ¡Llegaremos tarde a clases!

Hermione… déjanos descansar un poco más ¿no? – Ginny se estiró en su saco de dormir – Seguro que son sólo las seis… - bostezó sin control.

Para vuestra información son las siete y sólo os quedan treinta minutos para preparaos y bajar al comedor.

¿Ya? – tanto la pelirroja como la rubia se levantaron como resortes para acaparar totalmente el baño.

¿Chris? – la castaña movió lentamente a su nueva amiga - ¿estás despierta? – sólo se oyó un gruñido que salía desde el fondo del saco – Hay que levantarse… - nada, ni hacía un amago de intentarlo - ¡Se acabó! – se acercó lentamente a su oreja derecha para gritarle - ¡arriba dormilona!

¡¿Qué?! – se levantó de un salto.

Perdona pero es que parecía que no te ibas a levantar nunca y vamos a llegar tarde…

Perdón… - se levantó muy despacio. No había dormido en toda la noche. En especial por cierto sueño en el que él tenía ciento treinta años y seguía siendo una chica; estaba casada con Draco y veía cómo Hermione estaba felizmente casada con Neville. Siempre tenía las mismas pesadillas… vamos, que era un tema recurrente…

Ginny y Luna están en el baño pero supongo que ya no tardarán mucho en salir – Hermione comenzó a recoger todo lo que habían dejado tirado en el suelo - ¿Estás bien? Tienes un color entre blanco, amarillo y verde…

Estoy bien, sólo un poco mareada… - para haber dormido sólo veinte minutos estaba bastante bien.

¿Podrás ir tú sola al baño verdad¿O prefieres que vayamos a la enfermería? – acercó su mano a la frente de su amiga para comprobar si tenía fiebre – Por lo menos no tienes temperatura, pero tal vez sea mejor que vayamos.

Tranquila, estoy bien – se levantó casi de un salto - ¿Ves? – se irguió rápidamente por si comenzaba a dar baldazos – gracias por preocuparte por mí.

Siempre lo hago – le sonrió tiernamente.

¿Qué?

¡Ya estamos listas! – tanto Ginny como Luna aparecieron en ese mismo instante – Podéis entrar cuando queráis – sonrieron.

Entra tú sola Chris – le indicó Hermione – yo ya estoy lista desde las seis de la mañana.

Era de esperar… - la pelirroja le sacó la lengua antes de salir disparada por la puerta.

Te esperamos en el Gran Comedor ¿vale Chris? – se despidió la castaña mientras Luna le agarraba el brazo para que no saliese despedida a "reírse" junto con la pelirroja por su… digamos… "graciosísima ocurrencia".

Dice que siempre se preocupa por mí… - Harry estaba solo en el cuarto de baño, delante del espejo e intentando acomodar su pelo – No es posible que ella sepa algo ¿no? – se miró fijamente – porque, que yo sepa, no me parezco a un chico… - se acarició la barbilla – a no ser por esta incipiente perilla… ¡Merlín! Se supone que debería estar contento por tener que afeitarme pero… en mi situación… más bien tengo miedo de que vuelvan esas dos psicópatas y que me echen cera hirviendo en la cara… - después de mascullar maldiciones por su estado actual recogió sus cosas y se encaminó al Gran Comedor.

¿Qué tal está mi chica hoy? - ¿De dónde rayos había salido Draco? – La verdad es que no hace falta preguntar si la respuesta salta a la vista… - casi casi se la comía con los ojos.

Muy… amable – aguantó el impulso de mandarle a freír biblers – Si me perdonas voy al Gran Comedor – pasó de largo e intentó ignorarlo… cosa que no era muy fácil… más que nada porque el rubio se las ingenió para coger sus libros, acercarse a ella y con una mano libre rodearle el hombro… si llega a tener una tercera mano a saber lo que podría pasar…

¿Qué tal si te acompaño? – le guiñó un ojo – Tal vez… - se acercó a su oído derecho y, antes de susurrarle sus intenciones, sopló sensualmente en su lóbulo – hasta podríamos ir solitos al lago… ¿qué te parece? – le mordió suavemente el cuello.

¡Me parece que te estás pasando de la raya! – intentó separase con todas sus fuerzas pero considerando que él era más débil en su nuevo cuerpo lo único que pudo hacer fue quitarle los libros.

Venga… no te hagas la estrecha preciosa… sabes que lo deseas… - la apretó fuertemente contra él – sabes que me deseas….

Lo que deseo es vomitar – intentó gritarlo pero el tener los labios contra el pecho de Draco no era un buen comienzo…

Tú y yo solitos… - comenzó a llevarla contra un arco del puente que comunicaba el castillo con el Lago – Sin que nadie nos moleste…

Draco, Draco, Draco… - se oyó una voz a lo lejos… una muy conocida por ambos - ¿recuerdas qué es lo que te advertí que pasaría si no la dejabas en paz?

Mira tú por donde aquí aparece tu príncipe de brillante armadura… - anunció con ironía a la vez que seguía empujándola hasta su tan ansiado destino.

Lo primero es que la sueltes, lo segundo que saques tu varita y lo tercero… ¡no soy un hombre estúpido! – le gritó Hermione poniéndose delante de ellos.

¿Seguro que no Granger? Como ahora que se ha ido Potter defiendes a las chicas… no sé… - le dedicó una media sonrisa – Además… no tengo tiempo que perder contigo… ahora mismo tengo "asuntos" mucho más atractivos, seductores y sexys que pelear contigo… - besó lentamente la mejilla de Chris que hacía esfuerzos sobrehumanos para poder detener los espasmos que tenía en la boca del estómago.

Deja de hacer eso… - en ese momento no se sabía cuál de las dos caras tenía un color más verdoso… si la de Harry o la de Hermione, aunque él no pudiese verla claro.

No me apetece pero bueno… si estás celosa… siempre se puede hacer un apaño… - la miró fijamente – yo puedo con las dos…

¡Merlín! Que desagradable… - frunció los labios como si hubiese comido excremento de Doxy - ¡se acabó¡Eres una babosa repugnante! – y, antes de que el rubio pudiese pensar en cualquier respuesta ingeniosa, Hermione había movido su varita y frente a Chris se encontraba la ropa de Malfoy con una babosa encima – Sé que me descontarán puntos pero es que ya no le soportaba… ¿estás bien?

Sí… bastante bien… - si no se tenía en cuenta que su más odiado enemigo, después de Voldemort claro… y después de Snape… y después de Rita… y después de… bueno, vale, su más odiado enemigo de su misma edad y colegio, siempre odiaría más a Dudley, le estaba metiendo mano descaradamente… estaba bastante bien… ¿la enfermera Pomfrey podría brindarle apoyo psicológico?

No te preocupes… no volverás a verlo hasta que acabe el día… - le sonrió Hermione.

¿Tan poco tiempo? No sé si eso es una buena noticia… - arrugó los hombros intentando quitarse el tacto de ese… de ese… bueno, de ese mal tipo…

No puedo hacer más, no me gustaría que me expulsasen por su culpa la verdad.

No merece la pena… - le miró con los ojos entrecerrados – aunque ahora está mucho más guapo… si no cuentas los pelillos rubios que tiene – se empezó a reír.

Alguna forma había que tener para identificarle ¿no? – casi se caen de las carcajadas.

Será mejor que vayamos a desayunar o llegaremos tarde a clase – Chris estaba dispuesta a irse cuando Hermione le cogió del brazo.

Nunca pensé que le diría esto a una chica pero… - pareció dudar de sus siguientes palabras – esto… ¿podrías…?

¡Chris¡Hermione¿dónde demonios estáis? – esa era la voz de Ron fastidiando la oportunidad de saber lo que ella nunca le diría a una chica...

¡Estamos aquí Ron! – gritó fastidiada la castaña.

¿Por qué tardáis tanto eh? – las miró a las dos - ¿No estaríais haciendo cositas raras las dos juntitas no? – lo decía en broma ¡Merlín sabía que lo estaba diciendo en broma! Pero… cuando vio las miradas que le lanzaron hubiese preferido que se le tragase la tierra.

Tranquilo… nos estábamos vengando del huroncillo… - señaló al montón de ropa - ¿verdad Chris?

Mira tú por donde ya tenemos otra forma de llamarle – soltó sin darse cuenta – de todas formas lo de hurón era demasiado repetitivo…

¡Tienes razón! – se rió Ron y se puso al lado de Chris – ahora le podemos llamar babosa… o baboso… o moquito… - ambos comenzaron a reírse a carcajadas.

Lo que hay que oír… - Hermione pasó a su lado sin mirarles – Desde luego…

¡Hermione¡Espera! – los dos amigos corrieron hasta llegar a la altura de su amiga.

¡A desayunar! – casi gritó Ron al ver aparecer el desayuno delante de él.

¿Te importa que hablemos después? – la castaña le miró directamente.

Claro… - casi se atraganta – cuando tú quieras…

¡Genial! – volvió su vista al plato - ¡Ronald¡devuélveme mi tostada!

Pero si tú no la querías… - se defendió.

Que la tenga en el plato durante medio minuto no quiere decir que ya no piense comérmela…

Está bien… toma – le tendió la tostada mordisqueada.

Morgana… cada día eres más rarito… - arrugó la boca al ver el lamentable estado de su desayuno.

¿No la quieres? – el pelirrojo se encogió de hombros.

¿Pero cómo la voy a querer si está baboseada por ti? – se defendió la castaña.

Entonces para mí – sonrió – no deberías ser tan melindrosa Hermione…

¡Lo has hecho a posta! Mira que querer quitarme la comida de la boca… ¡eso no te lo consiento Ronald! – bastante enfadada se levantó de la mesa y salió como un huracán a vete tú a saber dónde.

Mira que decir que lo he hecho a posta…. – de repente sintió un calorcillo más bien desagradable que venía de su lado izquierdo - ¿Estás bien Chris? – le preguntó sin molestarse en dejar de masticar la tostada de su amiga.

Hombre… según se mire – le lanzó una mirada ante la cual cualquiera hubiese salido corriendo a algún agujero para no volver a asomar la cabeza en la vida – Hermione quería hablar conmigo sobre algo muy importante después de desayunar ¡y tú acabas de lograr que se largue sin decirme a dónde iba! – le acusó con el dedo índice mientras Ron se atragantaba al saber que había fastidiado la mejor oportunidad de su amigo.

¿No sabías que es de mala educación señalar? – Hermione había vuelto justo cuando el pelirrojo iba a disculparse frente a su amigo para que no le redujese a cenizas – Cierra la boquita… que se te caen las migas… - la castaña volvió la mirada – Chris se me había olvidado que no te había dicho dónde quedábamos… ¿te viene bien dentro de media hora en frente del lago? – le sonrió.

Eh… sí… claro – le respondió como un tonto señalando aún a su amigo. ¿Quién iba a pensar que la iba a volver a ver antes de tres años, que es normalmente el tiempo que tarda en perdonar a Ron? Lo que le tenía que decir era muy importante… o algo que le hacía muy feliz porque salió del comedor sin vengarse de su amigo…

¡Vaya! Parece que no he estropeado nada ¿eh? – y siguió con su desayuno como si no hubiese pasado nada.

Desde luego… a este nada le quita el hambre…

Media hora después Harry estaba frente al Lago como había acordado con Hermione. Estaba tan nervioso que no podía parar de andar de un lado para otro. Si seguía así acabaría por hacer surcos en el suelo. ¿Qué demonios tendría que decirle? Merlín… ni siquiera podría imaginárselo. Aunque estaba seguro de que no era nada malo… tal vez... ¿tal vez se había enterado de quién era por fin? Eso era imposible… por muy inteligente que fuese su amiga eso era muy difícil… demasiado. Bueno de todas formas lo iba a saber enseguida… más que nada porque su amiga se dirigía al lugar pactado corriendo.

Siento llegar tarde Chris… el director quería hablar conmigo por lo de Draco… ¡al final no me va a quitar puntos! Entendió que estaba fastidiando y que se merecía un castigo. De hecho… ¡le ha descontado puntos a su casa¿Te lo puedes creer? Al pasar por delante del profesor Snape me ha mirado con una cara que… uff… no me puedo creer que aún siga siendo una chica y no un gusarapo – ella reía y él no había entendido ni media palabra de lo que había dicho. En su mente lo único que se repetía una y otra vez era la imagen de su "amiga" corriendo y con el pelo suelo al viento… - Bueno, pero ya estoy aquí – le sonrió.

No pasa nada… - consiguió responder. Vale que no era una respuesta muy buena y por eso Hermione le miraba como si estuviese completamente loco pero… Consiguió pronunciar tres palabras ¿no? Pues que se contente…

Eh… - después de tan elocuente respuesta ¿quién podría culparla por no saber cómo continuar? – Esto… sobre lo que te iba a decir esta mañana… cuando mejoré la imagen de Draco…

¿Sí? – increíblemente Harry se había calmado, la imagen había desaparecido y la sangre volvía a fluir normalmente al cerebro.

Es que… no sé cómo decírtelo… - decir que estaba colorada era poco… más bien destacaba como la nariz de Rudolf en una habitación oscura… vamos, que podría servir de faro – Yo… - Harry seguía mirándola sin saber que estaba intentando decirle… ¿qué narices querría decirle a una chica que fuese tan difícil? - ¡Se acabó! – el pobre dio un pequeño salto del susto – Cierra los ojos por favor…

¿Qué cierre los ojos¿Para qué?

Tú sólo hazlo.

¿Pero para qué?

¿Quieres dejar de preguntar y hacerlo?

Es que no te entiendo… primero me dices que vas a hablar conmigo y ahora me dices que cierre los ojos…

Pero… ¿qué más te da? Tú cierra los ojos y ya está…

Bueno, pues dime para qué – a cabezón no le ganaba nadie…

¡Cierra los ojos y cállate de una vez! – pero no había caído en que Hermione en ese momento paciencia lo que era paciencia… pues como que no tenía mucha…

Vale, vale… - subió ambas manos – no te pongas así – y cerró lentamente los ojos.

Ya era hora… - y así pasaron cinco minutos. Hermione sabía lo que tenía que hacer pero no se atrevía. Había conseguido acercarse un par de milímetros, todo un logro por su parte, pero de ahí y conseguirlo como que le costaba un poco… Ella se animaba y animaba pero… nada que su cerebro se empeñaba en fastidiarla. Y mira que la pobre se esforzaba…

¿Sigues ahí? – Harry hizo el amago de abrir el ojo derecho. Había estado un montón de tiempo de pie y totalmente quieto.

¡Ni se te ocurra abrir los ojos! – le amenazó – o hago que vayas a hacer compañía a Draco – Merlín… ¡que dilema! Eso de saber perfectamente lo que vas a hacer, por qué lo vas a hacer y no hacerlo… ¿Cómo lo iba a lograr?

Tranquila… es que… como ni siquiera te oía respirar… pensé que te habías largado.

¡No es eso! – se defendió enfadada - ¡es que no sé cómo hacerlo! – pateó el suelo.

Pues hazlo y punto – su pie derecho comenzó a moverse por la espera.

Eso es muy fácil de decir.

¿Qué narices tienes que hacer que sea tan difícil?

No te lo puedo decir

Vaya tontería… seguro que no es tan malo…

Pues yo creo que sí.

Y yo que no.

Tú no estás en mi situación.

No… yo sólo estoy esperando como una idiota a que hagas algo…

Siempre será mejor que estar en mi lugar ¡te lo puedo asegurar!

Lo que tú digas – subió los hombros – lo tuyo es más difícil.

¡Es cierto!

Que ya te he dicho que sí – Hermione se acercó un par de pasos.

¡Eres un idiota! – y ahí el primer fallo.

Y tú una exagerada – bufó por la espera y por el creciente enfado… se supone que no debería sentirse así pero es que la frustración por lo que le estaba pasando…

Perdona por no ser tan atrevido como tú… - si es que… cuando nos enfadamos soltamos tonterías…

No te preocupes que algún día te enseñaré a ser como yo… - imaginaos la escena… dos chicas separadas por unos… digamos tres centímetros… discutiendo como dos histéricas y una de ellas con los ojos cerrados…

¡Se acabó! – sin más ni más, cogió a Chris por los hombros y, sin tiempo a que ella reaccionase, le dio un beso en los labios. Bueno… seamos honestos… ni siquiera duró un segundo pero… vamos, que la duración no era importante… más bien era el gesto claro.

¿Y eso era lo que tanto te costaba hacer? – ni siquiera notó cómo su voz cambiaba drásticamente - ¿Tanto para eso? – sus manos se hacían más grandes, su pelo se acortaba, la nuez era más pronunciada – y todo el tiempo esperando para esto – creció centímetros en un tiempo record, desapareció pecho y volvió a aparecer su "pequeño amigo" - ¡Qué tontería! – con la aparición de su famosa cicatriz finalizó su metamorfosis – Yo te enseñaré cómo se hace – aquí hay que hacer mención a que él estaba tan enfadado y frustrado que no se había dado cuenta de que volvía a ser él mismo. Tampoco se había percatado de la hermosa sonrisa de Hermione y menos de que volvía a ver borroso claro. Era todo un hombre y él no tenía ni idea - ¡Ven aquí! – la abrazó con fuerza pero sin hacerle daño, posesivamente pero con ternura, con pasión pero con delicadeza. Buscó casi a tientas sus labios, ya había explicado que la visión era borrosa ¿verdad?, para llegar visitó su mejilla, su nariz y por último la esquina derecha de sus labios que estaba visiblemente levantada. Por fin, y después de buscar con desesperación pero para que negarlo lentamente, llegó a su objetivo. Primero fue una tentativa, como un suave soplo, para luego mordisquearle lentamente el labio inferior como siempre quiso. Notó cómo ella gemía placenteramente y él terminó de capturarlos como siempre quiso; como una persona degustaría un trozo de su comida favorita. Lentamente pidió permiso para entrar y un abrazo aún más fuerte sirvió de autorización. Y ahí estaban los dos. Donde antes de encontraban dos chicas gritándose a pleno pulmón ahora se encontraban una pareja cumpliendo uno de sus mayores sueños - ¿Y bien? – preguntó cuando se separó.

Yo… - Hermione Jane Granger sin poder articular palabra… todo un milagro ¿verdad?

¿Sí? – estaba en las nubes… ¡acaba de realizar lo que siempre quiso¡había besado a Hermione¡Un momento¡si era una chica! – ¡No! – y casi la empuja para no seguir tocándola – Lo siento… yo…

¿Lo sientes? – le miró con tristeza.

Sí – y juntando todo el valor que no sabía que tenía la miró a los ojos.

No es cierto – respondió con felicidad. Acababa de ver en sus ojos que él seguía pensando que era una chica ¡será despistado! Si es que… desde luego…

Si es que… soy una bruta – nada… que no había forma de que se diese cuenta de que era un chico… y puedo asegurar que su voz no era femenina ¿eh?

Harry…

No… será mejor que me vaya a ¡un momento¿acabas de llamarme Harry¿cómo¿Cómo demonios…?

¿Quieres mirarte un momento en lago? – le sonrió con dulzura. Él hizo lo que le había dicho, se miró al lago y…

¡Soy un chico! – gritó como un niño con unos zapatos nuevos – ¡Soy un chico! – cogió las dos manos de Hermione y comenzó a dar vueltas con ella sujeta - ¡Soy un chico!

Ya lo sé – sonrió mientras dejaba que él la zarandease.

Pero… ¿cómo lo supiste? – había dejado de dar vueltas al darse cuenta de ella no se extrañaba de ese cambio. ¿Cualquiera se hubiese extrañado un poquito verdad?

Bueno… la verdad es que… yo… - se sentó en la hierba y le hizo una seña a Harry para que la acompañase – Si quieres que te diga la verdad me pareciste rara desde el principio – comentó con una sonrisa – me recordabas a ti… tenías las mismas manías, los mismos gestos… cuando me piropeabas me ponía nerviosa y eso sólo me pasa contigo. Nunca querías quedarte a solas conmigo mientras me cambiaba – eso de que nunca quería… uff… si ella supiera cuanto le costaba controlarse – después lo de Ron, él se declaró y tú le rechazaste pero… erais tan amigos… - muy observadora – No sé… tu forma de tratarme me recordaba a ti así que… fui a ver a Dumbledore. Le expliqué lo que me pasaba y él sólo sonreía.

¿Entonces cómo te aseguraste de que era yo? Y lo más raro… ¿cómo sabías lo que tenías que hacer?

Bueno… - se miró las manos – el director me dijo una frase y yo al final comprendí que eras tú disfrazado…

¿Cuál? – no podía creer que con una frase lo hubiese descubierto… realmente era muy inteligente…

Me dijo que… - se puso colorada y le miró a los ojos – tenía razón – de todas las frases posibles en el mundo esa la que menos se esperaba… pensaba que le había dicho cualquier tipo de acertijo o una masa de palabras sin sentido pero… que fuese tan directo… no se lo habría esperado ni en un millón de años – también me habló del libro de los deseos – ahora era el turno de Harry de brillar como un anuncio de neón – y me recitó tu deseo…

¿Desde cuándo lo sabes? – logró preguntarle.

Mucho antes de la fiesta de pijamas… te envié el uniforme – Harry sonrió… no se le había ocurrido pensar que había sido ella… ahora entendía por qué no le dejó acabar la frase a Dobby… – estuve a punto de besarte cuando tú me diste con la almohada en la cara – se rió.

Entonces… cuando oí… - casi comienza a dar saltitos de alegría al darse cuenta de que había entendido bien ¡Ella le quería¿Cómo un amigo¡Pero que cerebro más terco tenía! Si le quisiese como un amigo no hubiese vuelto a ser todo un hombre… - ¿Me quieres? – pedazo de pregunta…

Yo… - inspiró aire y cerró los ojos para darse valor – Te quiero Harry James Potter y, antes de que lo preguntes, no como un amigo… - sonrió.

¡Merlín me haces el hombre más feliz del mundo! – de un abrazó ambos acabaron tumbados en la hierba – Y te lo voy a demostrar – la volvió a besar lentamente, como si tuviera todo el tiempo del mundo – Yo también te quiero – le confesó entre pequeños besos.

Harry – el moreno se encontraba tumbado encima de ella apoyándose en ambos codos para no aplastarla claro - ¿esa es tu varita? – como respuesta recibió una sonora carcajada y un nuevo beso pasional.

Pero dejemos un momento a los dos tortolitos… Hay que dejarles un poco de intimidad ¿verdad? En fin, que en ese mismo momento un chico se acercaba a la sección prohibida de la biblioteca. Miraba con mucha curiosidad cada título de cada libro hasta que descubrió el que más le interesaba. Anotó un par de cosas en un papel y se fue como una exhalación. Llegó a su habitación, cerró por si las moscas y repitió un hechizo descrito en el principio de esta historia. Su deseo fue pasar un día entero con la mujer de su vida. Después de unos segundos se vio a un animal salir de la habitación de los chicos situados en la Torre de Gryffindor. Poco tiempo después una chica rubia salía del Bosque Prohibido con ese mismo animalito en brazos ¡había encontrado un snorlack de cuernos arrugados! Y no sólo eso… ¡uno con una mancha en la cabeza de color rojo! Estaría todo el día con él… no se separaría de él ni para ir al servicio. Y así se cumplió el deseo de Ronald Billius Weasly; encontró a la que sería la mujer de su vida Luna Lovegood.

En cuanto a moquito… pues… digamos que fue encontrado, trasladado a una jaula de cristal con mucha comida. Al atardecer se encontró sin ropa frente a su cuidadora… Ginevra Weasly…