HISTORIAS CRUZADAS

+HARUKO+

Hoy finamente he dejado que mi sueño se desvaneciera. Había estado aferrada a él por demasiado tiempo supongo, sabiendo que nunca se haría realidad.

Me había enamorado de él como una idiota. De su físico perfecto, de su rostro impávido, de sus movimientos exactos y precisos, de su fuerza, de su soledad. Me enamoré de su mirada fría y hostil, del misterio que le envolvía, supongo que en realidad me enamoré de todo aquello que no sabía de él pero que imaginaba que podía llegar a ser.

Sabía que alguien cómo él nunca se fijaría en mí, pero cuando tienes dieciséis o diecisiete años eso no te impide seguir soñando.

Me conformaba viéndole jugar, observándole entrenar, sabiendo que estaba allí.

Luego llegó Hanamichi. Como un huracán lo puso todo patas arriba. Todos creen que no me daba cuenta que él hacía cualquier cosa para que le hiciera caso. Pero no es cierto. Él se esforzaba tanto por agradarme, era tan dulce y gentil conmigo que no me vi nunca con fuerza para hacerle ver que mi corazón ya tenía dueño. Aunque creo que tampoco fuí capaz de esconderlo muy bien. Por eso, entre otras cosas, desde el primer momento Hanamichi la tomó con él, aunque Rukawa nunca se fijaría en mi. Hanamichi pero igual que yo no atendía a razones. Luchó por mi todo un curso, hasta que al final me pidió que fuera su novia.

Para cuando él me lo pidió, yo hacía días que sabía que nunca podría ser nada en la vida de Kaede Rukawa. Lo sabía y sabía que el pelirrojo era muy dulce, pero no podía decirle que sí solo por eso. No podía hacerle eso a él que era mi amigo, aunque ciertamente llegué a dudar.

Pero no se lo tomó tan mal al fin y al cabo. Y ambos hicimos el esfuerzo de mantener nuestra amistad. Era un buen amigo y no quería perderlo, y así se lo dije.

Él estaba recuperándose de a lesión de espalda, estaba triste, pasó unas semanas muy abatido. Dejaba que le visitara pero mis visitas no le ayudaron en nada. Su recuperación no avanzaba y a él parecía importarle tres pitos. Hasta una mañana, no se qué ocurrió pero de repente Hanamichi volvía a tener la energía de siempre.

En mucho menos de lo esperado se recuperó y llegó a jugar para los Nacionales en segundo. Kaede había tomado el liderazgo del equipo a pesar de lo reservado que era y de no ser el capitán, tomó el peso del equipo para conseguir la calificación. En el primer partido de esa competición algo había cambiado entre ellos. Una especie de complicidad había nacido. Era como si Kaede hubiera clasificado al equipo no por el mérito de volver a jugar en los nacionales, sino para darle la oportunidad a Hanamichi de la revancha. Una revancha que el pelirrojo no desaprovechó.

A pesar de ver el cambio entre ellos, algo en mí no me dejaba abandonar ese sueño idiota, esa esperanza de que algún día...

En tercero ellos se convirtieron en Capitán y sub-capitán del equipo, y Hanamichi me pidió que ocupara el puesto de Ayako. No pude decirle que no. Ahora estaba más cerca que nunca de ellos. Y por eso pude constatar lo que me temía.

La mirada de Kaede no solo cambiaba ante un partido sino también, inebitablemente ante el pelirrojo, aunque el encuentro no tuviera nada que ver con el baloncesto. En cuanto estaba frente a Hanamichi los ojos de Kaede brillaban. Pero no solo eso, porqué los de Hanamichi también. Era innegable que entre ellos había química, una especie de atracción, eran como polos opuestos de un imán.

El día que Hanamichi me preguntó qué opinaba de los chicos que se enamoran de otros chicos me quedó claro. No fui capaz de mentir. Podría haberle armado un escándalo haciéndome la ofendida, o algo, pero la verdad es que sinceramente creía lo que le dije, y algo en mí me impidió no darle mi visto bueno.

Pero era duro para mi ver que cada vez ellos estaban más cerca el uno del otro. En el fondo de mí sabía que estaban hechos el uno para el otro, pero no por eso dolía menos.

Y entonces, en el segundo trimestre apareció Abigail. Al principio no sabía si odiarla por haber conseguido la atención de Kaede, porque en parte eso me devolvía un poco la esperanza. A Kaede le gustaban las chicas. Sabía que eso hería Hanamichi, solo hacía falta verle, oír como hablaba de ellos, como los miraba, como le miraba a ella, con celos. Pero aunque me pesaba que él sufriera no podía evitar que esa pequeña llama de esperanza ganara fuerza en mi corazón. Pero duró poco la ilusión.

Era obvio que había algo entre Kaede y Abigail, pero en cuanto Hanamichi empezó a distanciarse de él, Kaede empezó a volverse más sombrío. Hasta diría que estaba deprimido.

Todo lo que me gustaba de él se esfumó. Con cada ataque de Hanamichi, con cada mordaz comentario, con cada mala mirada a Abigail, y porqué negarlo, al propio Kaede, éste se fue cerrando. Dejó de ser la perfección andante, el chico misterioso, seguro de si mismo, calculador, y racional de siempre, para pasar a ser una alma en pena. Y aunque la relación entre Kaede y Abigail iba cada vez mejor, él no mejoraba su estado de ánimo.

¿Por qué, qué ocurría? Todo era culpa del enfado desmesurado de Hanamichi. ¿Pero tanto le afectaba eso a Kaede aún y teniendo novia?. ¿O es que esa susodicha novia era solo una especie de tapadera?. ¿Pero para qué? Si ella no estuviera, Hanamichi no estaría rabioso, y Kaede no pagaría por ello. ¿Por qué Kaede no se distanciaba de ella?

Harta de torturame con eso un día hablé con Abigail de ello.

-Sabes- le dije- no te ofendas pero, desde que Kaede empezó a salir contigo y perdió su club de fans parece un poco abatido.

-Sí. Está cansado de tantas peleas. Creo que todos pensábamos que al saberse, no te ofendas tú, pero al saberse que él no estaba interesado en ti Sakuragi dejaría las peleas. Yo creía que era por ti que se peleaban tanto, pero quizá simplemente a Sakuragi le caiga mal Kaede.

-¿Pero qué dices? Sakuragi..., en realidad no creo que haya estado nunca enamorado de mí realmente. Le gustaba, pero de eso ya hace mucho tiempo. Cuando acabamos primero me pidió para salir, pero yo le dije que no, y desde entonces somos solo amigos.

-Pero que no te lo haya dicho no quiere decir que no siga enamorado de ti.

-No es de mí de quien él está enamorado, créeme. Como tampoco tú lo estás de Kaede.

-¿Qué?- peguntó muy sorprendida.

-No sé a que viene esta farsa, pero ni a ti te gusta Kaede, ni tu le gustas a él. No me malinterpretes Abigail, pero con todo esto habéis hecho sufrir a terceros, que no se lo merecen.

-¿Qué sabrás tú de mi amor por Kaede?- me dijo, un poco enfadada por que les había descubierto.

-Nada, pero no es por ti por quien él lleva tres años suspirando. Y no se porque creo que tú ya lo sabías.

-¿Pero y tú qué sabes de todo esto?- preguntó al fin no pudiendo negar la evidencia.

-Mira Abigail, llevo tres años de mi vida observándoles. Todos saben lo que siento por Kaede, y Hanamichi es una persona muy especial para mi. Tres años es mucho tiempo, como para no darse cuenta de cómo se miran.- dije tristemente.

-Quieres decir que...

-Sí. Y si quieres te lo demostraré en cuanto acaben los exámenes.

-¿En qué estás pensando Haruko?

-En una tarde los cuatro juntos.

Cuando iba a contarle como descubrirlos, llegaron los chicos de la ducha. Yo me fui con Hanamichi y Kaede se llevó a Abigail del bracito.

Pero nunca llegamos a salir los cuatro juntos.

Anoche llamé a Abigail para ir los cuatro al cine. Ella prometió intentar convencer a Kaede, pero no lo logró. Discutieron, y después de cenar me llamó un poco angustiada porque Kaede se había ido de su casa dando un portazo. Hanamichi que había venido a cenar a mi casa oyó la conversación, y preocupado salió a buscarle. Sin que se diera cuenta le puse un walkie en el bolsillo del abrigo antes que se marchara. Llamé de nuevo a Abigail y le hice ir al muelle. Estaba segura que Kaede había ido a la playa. Y no me equivocaba.

Allí pudimos oír la conversación de Hana con Kaede. Y aunque sabía que lo que iba a oír no me gustaría, me dolió más de lo que pensé.

-¿Haruko, qué...?- intentó decir, pero la hice callar.

-¡Shhhh! Calla y escucha.- saqué del bolsillo el otro walkie talkie. Nos escondimos detrás de un banco, sentadas en el suelo, y encendí el aparato. Se oían pasos de alguien corriendo. De pronto se oyó una voz grave, como de lejos.

"¿Kaede, dónde estás?"

Luego más pasos.

-Hanamichi lleva el otro encendido en su bolsillo.- le dijo al ver su cara de perplejidad.

-¿Pero y si nos oye?- preguntó ella asustada.

-Están rotos, este solo recibe señal, pero no emite. ¡Escucha!- dije volviendo a poner el walki entre nosotras.

Entonces los pasos se detuvieron. Solo silencio, y entonces otra vez pasos, pero esta vez pausados, sigilosos. No andaba en suelo firme.

-La arena- le dije.

-¿Están en la playa?- preguntó. Claro, yo sabía que iría a la playa, porque el mar le calma y consuela.

"Hola Kitsune" dijo Sakuragi con suavidad.

"Lo que me faltaba" le contestó él rudamente

"¿Puedo sentarme?"

"Haz lo que quieras, de todas formas lo harás igual" la voz de Kaede sonaba apagada.

"¿Que te ocurre zorro?. ¿Te peleaste con la novia?" Ese comentario estaba lleno de resentimiento.

"¿Has venido a reírte de mi?" su voz sonaba a punto de quebrarse.

"No." dijo Sakuragi en un susurro "¿Tanto la amas?"

¿Qué iba a contestar a eso?. ¿Seguiría Kaede mintiéndole a Sakuragi, o se atrevería a decir la verdad?

"La quiero mucho. Abigail es muy importante para mi Do'aho" Vi a Abigail sonreír tristemente a mi lado.

"¿Cómo lo izo?. ¿Cómo consiguió robarte el corazón?" Preguntó Hanamichi tristemente, lo que me dolió.

"Ella no" Kaede vaciló un momento "Abigail no me ha robado el corazón Do'aho, ella.." volvió a detenerse. ¡Lo sabía, sabía que era una farsa! Pensé yo.

"¿Pero no la amas?" preguntó confundido mi pelirrojo amigo.

"No, no la amo. Le quiero mucho, pero no la amo"

"¡Eso es ...!. ¡Cerdo!. ¿Cómo sigues con ella si no la amas?. ¡Eres un cabrón!" dijo enfadado Sakuragi. Por su voz supe que estaba más decepcionado que otra cosa.

"Yo no estoy con ella Do'aho…" intentó explicar Kaede.

"¿Cortasteis?. ¿Por eso lloras?" le cortó Hanamichi ansioso por saber la verdad de una vez, igual que yo.

"No Torpe, yo NUNCA he estado con ella"

"¿Como que no?. ¡Si yo mismo os he visto!" exclamó.

"¿Qué has visto eh? Dime, has visto que la abrazaba, has visto que la protegía. ¿Pero quizá viste alguna vez que la besara?. ¿O que la tocara?" dijo exaltadísimo Kaede. En mi mente cruzó en ese instante que yo nunca sería capaz de hacer reaccionar de ese modo a Kaede, yo nunca sería capaza de alterarle de ese modo. Y eso me entristeció.

"No, pero siempre llegas con ella y te vas con ella. Te espera al acabar el entrenamiento. Coméis juntos en la terraza. Le llevas la bolsa cuando pesa mucho, hasta le sonríes, y ella sí te abraza a ti" es voz sonaba increíblemente triste.

"¿En ese caso, tú sales con la hermana de Akagi desde hace muuuucho tiempo, no?" preguntó Kaede casi gritando, y otra vez con la voz a punto de cortársele. La idea me izo sonreír tristemente. En realidad quizá sí que Hanamichi y yo habíamos hecho la misma pantomima.

"No" dijo en un susurro Hanamichi.

Volvieron a quedar callados. Se oía el susurro del mar de fondo.

-¿Qué hay entre vosotros?- le pregunté finalmente a Abigail harta de esperar una respuesta que no llegaba.

-Kaede es mi hermano mayor- contestó.

-¡.¿Qué?.!- exclamé. Si me hubiera dicho que estaban casados desde su nacimiento no me hubiera sorprendido más.

-¡Shhhh!- intentó calmarme para que ellos no nos oyeran. Pero ya era tarde alguien ya nos había oído.

"¿Entonces porque lloras?" escuchamos que Hanamichi le preguntaba.

"Es complicado" contestó intentando eludir el tema.

"Seguro que no lo es tanto" intentó Hanamichi para que él le contara que le ocurría.

"¿A que viene éste repentino interés?" interrogó Rukawa.

Esperábamos una respuesta, pero volvieron a callar. ¿Por qué no le decía la verdad simplemente?

Entonces decidimos mirar por encima del banco para ver que ocurría. Hanamichi y Kaede estaban sentados en la playa, uno al lado del otro, mirándose fijamente. Sus rostros se acercaban peligrosamente.

-¡No!- gemí. Sabía que tarde o temprano eso ocurriría, pero no quería verlo y volví a esconderme.

Abigail se agazapó a mi lado y me abrazó. Ella también sabía que eso tenía que ocurrir, pero para mi era un duro golpe. No hacía ni diez segundos que eso ocurriera que oímos una desagradable detrás de nosotras.

-Hola muñeca. ¿Qué haces tan tarde por estos lares?

Levanté la cabeza, pero antes que pudiera reaccionar uno de ellos me cogía por detrás tapándome la boca como ya habían hecho con Abigail. Nos separaron, y nos levantaron.

-¿Qué tenemos aquí?- dijo el cabecilla -¿Las novias del dúo dorado de Shohoku?. ¿Qué hacen dos damiselas de tan alto rango solas a estas horas de la noche?. ¿Eh chicas?- dijo acariciándole la mejilla a Abigail. Ella movió su cara intentando apartarse de ese contacto.- ¡Uuuuhh!. ¿Veo que seguimos con las mismas eh gatita?. ¿Pero ahora no tienes a nadie que te salve, verdad?- dijo lamiéndole la mejilla. A lo que reaccionó convulsionándome en los brazos de su captor, intentando liberarse.

-¡Ohhh! Esta quiere guerra jefe- dijo él.

-¡Al callejón!- ordenó el cabecilla. Intenté gritar, y liberarme pero como más me movía más fuerte me agarraban. Miré a Abigail que hacía lo mismo. Me miró con los ojos llenos de miedo, y yo no pude hacer nada para intentar ayudarla, además las lágrimas no habían dejado de salir de mí. El cabecilla vio nuestras miradas, y dijo.

-No te preocupes muñeca, tú amiga vendrá para los postres¿verdad chicos?- En un último esfuerzo para evitar que se la llevaran, consiguió morder la mano de su captor, que al final le dejó la boca libre, y gritó a todo pulmón:

-¡KAAAEEEEDEEEEEE! AYUUUD- Pero la mano asquerosa de ese tipo volvió a taparle la boca. Entonces el cabecilla le pegó en la barriga. Ahogué un grito. Esos tipos aprovecharon para arrastrarla hacia el callejón de detrás de la cafetería. Los vi desaparecer muerta de miedo.

Pasados unos minutos oí unos pasos y vi llegar a la luz a Kaede y Hanamichi que como alma que lleva el diablo y se lanzó contra el chico que me sujetaba. Yo quedé libre, por un momento no pude reaccionar, pero entonces Kaede se acercó a mi, y antes de que me dijera nada le dije.

-¡En el callejón, han cogido a Abigail, corre!

Y él salió corriendo a por su hermana pequeña. Poco después Hanamichi dejó al tipo que me había sujetado tendido inconsciente, y se giró hacia mí. Pude ver en su mirada que buscaba a Kaede quien hacía un momento estaba conmigo. Se acercó pero antes de poderme decir nada le dije.

-¡En el callejón, han cogido a Abigail, Kaede ha ido a por ella!. ¡Oh Hanamichi tenía tanto miedo!- y no pude evitar lanzarme a sus brazos. Él pacientemente me abrazó e intentó calmar mi llanto.

Él quería ir a ayudar a Kaede, pero no quería que me dejara sola. Por suerte pronto vimos aparecer a Kaede con Abigail en brazos. Ella llevaba las ropas remendadas y sucias y también lloraba. Me asusté de lo que pudieran haberle hecho.

Entonces ella gritó otra vez:

-¡KAEDEE!. ¡Cuidado!- Él la soltó y se giró para enfrentar a su atacante, pero el chico iba armado con una navaja, y Kaede no. La hoja afilada rasgo su brazo derecho.

-¡NOOO!- Gritaron Abigail y Hanamichi a la vez.

-¡Hijo de ...!- empezó a gritar al ver la sangre en su brazo. Él iba a pelear pero Hanamichi se lanzó sobre el cabecilla antes que Kaede se moviera. La navaja voló lejos, y Hanamichi empezó a golpear al muchacho. Estaba completamente fuera de si. El muchacho desfalleció ante tal avalancha de golpes.

Abigail y Kaede empezaron a gritarle a Hanamichi que parara o mataría al muchacho. Yo asustada saqué el móvil y llamé a la policía. Pedí una ambulancia y luego me dejé caer en la acera donde seguí llorando, incapaz de hacer nada más.

Cuando me di cuenta Kaede abrazaba a Hanamichi susurrándole cosas para que dejara al muchacho en paz. Lo logró, pero no se separaron, allí de pie en la carretera se quedaron abrazados, mientras yo y Abigail temblorosas les observábamos, hasta que las luces y sirenas de los coches de policía y ambulancias nos sacaron de ese extraño trance.

Para cuando la policía nos dejó marchar, me había calmado, pero me sentía bacía, asustada y sucia.

Kaede se lo hizo venir bien para que nos llevaran a su casa.

Kaede y Hanamichi estaban enfadados con nosotras por haber salido de casa solas, y querían hablar de ello. Pero yo ya no aguantaba más. Por suerte Kaede nos dejó lavarnos y cambiarnos antes de interrogarnos. Pude usar su baño, y nos presto uno de sus chándales. Olía a él. Algo en mi se retorció de dolor. Abigail me preguntó que qué les íbamos a contar. Pero no podíamos decir la verdad, yo no podía decirles que habíamos salido detrás suyo porqué quería demostrarle a Abigail que Hanamichi estaba tan enamorado de Kaede, como éste de él. No podía aceptar eso enfrente de ellos. Y así se lo dije a ella. Si hacía falta mentiría. Eso pensé cuando salimos de esa habitación, pero luego en la sala, a medida que la conversación se alargaba y las verdades iban saliendo fui incapaz de callar. Intervine más de una vez, poniendo en evidencia que ellos...

Finalmente Hanamichi se dio cuenta que yo lo sabía y me pidió disculpas por haberse enamorado de Kaede, por no habérmelo dicho.

Cuando finalmente se dieron por satisfechos nos dejaron marchar a dormir. Kaede nos acomodó en su cama. Pero para mi fue una noche horrible. Estar en su cama y saber que él estaba a bajo con Hanamichi. No pude dormir hasta la madrugada, cuando caí en un sueño angustioso por lo ocurrido la noche anterior.

Cuando me he levantado esta mañana Abigail aún dormía. No me he movido hasta que he oído la puerta de la casa y la voz grave de mi hermano. Entonces he zarandeado a Abigail, nos hemos levantado y tan rápido como he podido me he marchado de allí.

Estoy convencida, por sus expresiones que Hanamichi y Kaede están por fin juntos. Se que Hanamichi va a ser feliz y que debería alegrarme por él. Quizá dentro de poco pueda hacerlo, pero de momento necesito alejarme de ellos.

En el fondo de mí siempre lo supe, pero nunca quise creérmelo del todo hasta que ha ocurrido.

Mi hermano está preocupado por mi. Tanto que hasta ha suspendido dos sesiones de estudio con Kiminobu, y un entrenamiento para quedarse en casa conmigo. Creo que hasta ha alquilado una de mis películas favoritas aunque a él no le gustan. De momento me acurrucaré en el sofá entre sus brazos, y lloraré con esa película. Y a partir de mañana intentaré seguir adelante. Pero esta noche necesito sentirme frágil y vulnerable y saber que mi hermano mayor me protege.

Ahora entiendo ese cariño que intuía entre Abigail y Kaede, sabía que no era amor de amantes, pero no supe identificarlo.

Gracias a dios tengo a mi hermano conmigo, se que me quiere y me querrá siempre. Y quizá algún día yo también encuentre a mi complementario como Kaede y Hanamichi.

Fi

Sant Vicenç
Febrer 2006


Grissina: acabados los exámenes he podido terminar esto. Espero poder colgar algo nuevo pronto. Las ideas están en mi cabeza ahora solo falta la parte difícil, conseguir retenerlas en palabras.