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En la ruta

Capítulo 1: Preparando las maletas

Ginny Weasley está sentada en su oficina del edificio Magic Records en Estados Unidos, específicamente en el barrio industrial antiguo de San Diego, California. El edificio está hábilmente camuflado dentro de una fábrica textil abandonada hace poco más de medio siglo. Es pleno verano, pero ella siempre bien presentada con su traje lila oscuro y una severa cola alta que atrapa cualquier mechón que quisiera escaparse y caer libremente sobre su pecosa tez; completamente al contrario de su colega y secretaria, Patty Brooke, quien poco menos andaba con el bikini bajo la blusa amarrada en un nudo por sobre el ombligo.

Ahora Ginny habla por teléfono con el representante de los Thunders, una banda de punk moderno perteneciente a su compañía, cuando es interrumpida por Patty.

"¡Ginny!"

"Espera" susurró, tapando el auricular, luego volviendo a él. "Disculpe, señor Vengala, pero no voy a seguir discutiendo esto con usted; aprenda a leer un contrato antes de firmarlo" colgó. "¡Patty! Qué traes"

"Tu café" le entregó un vaso. "Y la señorita Rodríguez quiere verte"

Si Magic Records no fuera una compañía netamente manejada por mujeres, nunca habría llegado a ninguna parte, menos al sitio privilegiado del que hoy en día se preciaba al tener los contratos de los primeros 10 lugares del Ranking Radial Mágico, menos de estar expandiendo sus utilidades con otro tipo de servicios, tales como distribuidora y productora de eventos. Una de sus últimas adquisiciones -una empresa de transporte para tours- comenzaría en esos días a funcionar y eso en exactitud era lo que tenía a Ginny al borde del colapso.

"Permiso... ¿Me llamaba, señorita Rodríguez?"

"Así es, Ginevra. Pasa, toma asiento y por favor trátame de tú. No soportaría las formalidades con mi gente de confianza en un momento como este"

Ginny se acercó cautelosa y ocupó la silla frente a su escritorio. No entendía el porqué de la felicidad de su jefa, con todo el trabajo que estaba teniendo.

"Sé que ni tú ni yo hemos tenido poco que hacer por estos días..." Ginny asintió, viendo los seguros ojos verde agua de su jefa. "Y yo me preguntaba, si estas contenta en tu puesto de trabajo"

Se lo pensó. Había escalado como araña escapando de una mano asesina en esa compañía. Hace cuatro meses que había llegado a trabajar como secretaria, dos semanas después reemplazo de recepcionista, en quince días a telefonista, una semana más y recepcionista y un mes después tenía su propia oficina, encargada de los reclamos por contrato y allí se había mantenido con un buen sueldo y una vida con pocos lujos, pero prácticamente feliz. Prácticamente.

"Estoy bastante conforme, es mejor de lo que me esperaba, pero mucho más duro"

"Así es la vida, Ginevra. Aumenta el sueldo y aumentan los problemas" Se rió de su propia broma, Ginny muy tensa para acompañarla sólo volvió a asentir. "Y he tenido algunos ahora mismo, por eso te llamo a ti. Creo tener algo que podría interesarte. ¿Recuerdas a Miriam Wallow?"

"¿La representante de Sunshine, la niña que canta pop?"

"Ella misma. Sucede que la primera ayudante de Miriam, su mano derecha, le anunció su estado de embarazo y que tomaría el año sabático"

"Teranee, sí. Me llamó hace poco preguntando por lo mismo. ¿Qué hay con eso?" intentó sonar casual.

"Sunshine tiene la gira programada para dos días más, es la primera gira a cargo de Magic Records, pero Miriam necesita ayuda, porque es la primera vez que Sunshine sale sola y por tanto tiempo"

"Dura un mes, cierto?"

"Exacto. Un mes y por todo el país"

"¿Y usted... digo, tú... quieres que le ayude a conseguir una nueva ayudante?"

"No, Ginevra" Sonrió. "Quiero que tú seas su ayudante"

"¿QUÉ?"

SoSoSoS

"No sólo aminoró el tráfico vehicular, sino además logró salvar 33 vidas muggles!. ¿Qué se siente, señor Malfoy?"

"¿No le he repetido hasta el cansancio que sólo hago mi trabajo?"

Draco Malfoy está de pie en medio de una concurrida calle muggle de Londres esquivando a un esquizofrénico reportero del Profeta. Acaba de evitar que un puente se viniera abajo, al punto que 14 automóviles pasaban sobre él. A su espalda, al menos 5 funcionarios del Ministerio simulan ser oficiales de policía mientras otros 7 borran las memorias de las personas que presenciaron al grupo a cargo de Draco lanzar los encantamientos.

Ahora Draco se mete al patio de una casa privada, se oculta tras un árbol y desaparece, llegando al mismo Ministerio de Magia, muy serio. Un caluroso aplauso lo estaba recibiendo.

"Felicidades, Malfoy"

"¡Estuviste fantástico!"

"Sólo lo hace porque sabe que le aumentarán el sueldo" susurró una voz ronca desde atrás de una pared.

Draco esquivó a algunas personas sólo para identificar al insolente y envidioso que había dicho eso, pero una compañera Auror lo tironeó del brazo de regreso al centro del círculo.

SoSoSoS

Ginny salió muy pálida de la oficina de su jefa. Había aceptado, no por gusto, sino por la promesa de aumentar sus bonos y que al regreso del tour ocuparía el anhelado puesto de gerente de ventas. Un piso más abajo Patty la abordó y ella procedió a contarle todo y más, aparte de encargarle ahora un té bien cargado y una de las nuevas guías telefónicas mágicas. Regresó a su oficina e inmediatamente entró Patty junto a una mujer cuarentona y de seria actitud; Miriam Wallow, la manager y segunda madre de la popularísima cantante Sunshine, de sólo 16 años, que con su música tenía encantado a millones de adolescentes y niños del mundo mágico. Miriam se sentó frente al escritorio y sin preguntar tomó uno de los bombones de crema brasileños de Ginny, lanzó una mirada tétrica a Patty -haciendo que ésta se retirara- y volvió su aguda vista a Ginny.

"Me acaban de informar que ahora serás mi ayudante hasta el fin de la gira"

"Sí, así es, Miriam Wallow" respondió, con cierta aspereza.

"La gira comienza cuando el bus parta pasado mañana a las 9 de la mañana. Tendrás que estar ahí con tu equipaje en una sola maleta para todo un mes" Sacó un portafolio de su lado y lo abrió sobre el escritorio; en él habían muchísimos documentos de los que tomó algunas hojas y se las entregó. "Esto es lo que quiero que hagas entre lo que queda de hoy y mañana, has entendido?" Asintió. "En la noche de mañana te entregaré el contrato que debes firmar, sino será el mismo día de la gira antes de partir" Cerró el portafolio con un golpe seco. "Espero que esté toco claro, Weasley"

"Sí... Miriam" respondió dudosa mirando con el ceño fruncido las hojas.

Miriam Wallow se levantó y se marchó sin despedirse, y apenas salió, entró Patty con el té que le entregó.

"No necesitas la guía" explicó.

"Ya lo noté, aquí están todos los núme... ¿MINISTERIO DE MAGIA DE LONDRES?" exclamó, con los ojos muy abiertos, sin poder creer lo que leía.

"¿Qué sucede?" preguntó Patty, rodeando el escritorio y parándose tras Ginny, para leer la hoja.

"Esta vieja loca quiere que contrate un guardia personal para Sunshine" susurró bajito, sin dejar de leer. "Ojalá algún Auror del Ministerio de Magia de Londres, porque son los mejores calificados" Bajó más la voz. "Yo no voy a llamar al Ministerio para buscarle un Auror..."

"Yo lo haré" sentenció Patty, quitándole la hoja de la mano y tomando el fono. Después de un par de trámites con una operadora mágica, logró comunicarse.

"Ministerio de Magia, buenas tardes?"

"Hola, habla Patty Brooke, desde Magic Records, Estados Unidos"

"¿En qué le ayudo, Patty?"

"Quisiera hablar con el departamento de Aurors"

"Un segundo" Se escuchó una melodía clásica bajo la voz monótona que relataba parte de la historia y cualidades del Ministerio, hasta que le contestó una voz de hombre.

"Sí, diga?"

"Buen día. ¿Hablo con el departamento de Aurors?"

"El mismo. ¿En qué le ayudo?" la voz se oyó cansada, algo irrespetuosa.

"Represento a la compañía Magic Records, aquí en el estado de California, Estados Unidos. Necesito un Auror"

"Necesita un Auror" repitió la voz, burlonamente. "¿Y para qué sería?"

"Para la seguridad personal de una joven cantante durante un tour, algo como un guardia privado"

"Un guardia privado" volvió a repetir, y ahora sin ninguna vergüenza se destornilló de la risa. Patty alejó el teléfono de su oreja, con el ceño fruncido.

"Se está riendo" le dijo a Ginny. Ésta puso los ojos en blanco.

"Pásame eso" le quitó el auricular. "Harry, quieres parar de una vez?" dijo cortante. La risa paró al segundo y cambio por una voz mucho más seria y... asustada.

"¿Qui... quién es?. ¿Ginny?"

"¿Te gustaría, eh? Pero no quiero llegar a molestarte, sólo quiero que me mandes un maldito Auror y ya"

"¿Pa... para qué lo quieres?"

"Mi secretaria ya te dijo, pero si eres tan incapaz como para no tomar en serio a tus clientes... No estoy jugando, Potter. Nuestra empresa paga el pasaje y su estadía. Necesito a alguien... digamos preparado para todo terreno"

"¿Qué sería?. ¿Un tour?"

"Bueno, para dormir todo un mes dentro de un bus. ¿Me tienes a alguien o no?" Ya se estaba irritando.

Él no respondió, sólo pasados unos segundos.

"En media hora te llamo, sí? Y Ginny..."

"Dime" replicó, aburrida.

"No... nada importante. Olvídalo. Adiós" colgó. Ginny puso el auricular en su lugar y se cruzó de brazos.

"Eso era justo lo que quería evitarme" pensó en voz alta.

"¿Es tu ex, cierto?"

"Sí, mi ex..."

SoSoSoS

Harry frunció el ceño y se cruzó de brazos en medio de su solitaria oficina. Hace apenas medio año que no escuchaba la voz de Ginny Weasley, la mujer con la que había estado a punto de casarse, pero que pocas horas antes de la boda le había confesado que no lo amaba, rompiéndole el corazón en millones de pedazos, y que en menos de una semana había renunciado a su empleo en el correo y se había largado con todas sus cosas al extranjero.

Acababa de saber dónde se encontraba y a qué se dedicaba -más o menos-, pero ya no pretendía ir a buscarla como alguna vez pensó. Ahora, de alguna manera, quería vengarse por todo el daño que ella le había causado.

Se levantó, abrió la puerta de su oficina y miró hacia fuera. Allí, bajo sus pies, se expandía el cuartel en todo su esplendor, con muchas ocupadas personas moviéndose de aquí para allá. Y pensó cómo podría cobrar su dolor. Quizás si buscaba a un Auror que la enamorara y le rompiera el corazón. O alguien tan malo que no hiciera nada bien y le arruinara el negocio. O...

Draco salió de uno de los cubículos y fue hasta el balcón por el que Harry se asomaba, y con unos papeles en la mano miró hacia arriba.

"¡Hey, Potter! Tengo un nuevo caso"

Harry se desconcentró y bajó la vista hacia su antiguo adversario escolar, quien AHORA trabajaba para él. Sonrió. Tenía una idea con la que podía matar dos pájaros de un tiro, e incluso tres o cuatro.

"Sube, Malfoy"

Draco corrió hasta las escaleras y subió por ellas. Harry no le agradaba para nada, pero si tenía que limpiar su registro de 'maldad' no tenía otra opción más que trabajar para él. Y qué mejor que molestarlo consiguiendo ser uno de los mejores Aurors del Ministerio.

Entró a la oficina y se sentó delante del escritorio, frente a Harry. Le alcanzó los papeles.

"Tengo en proyecto una infalible fórmula para acabar de una vez con la mafia de los Mikoda en Escocia"

"Eso no me importa ahora, Malfoy" Abrió un cajón en su escritorio, donde guardó los papeles frente a la mirada incrédula de Draco. "Tengo un mucho mejor caso para ti"

"¿Cómo así?"

"Hoy, gracias a ti..." Cómo le daba asco tener que decir eso. "...logramos atrapar a Coleman de una vez. Un viejo colega tuyo, no?" No esperó a que Draco respondiera. "Has demostrado tener... ciertas habilidades, y para subir un escalón necesitas un desafío, un reto de verdad"

"¿De qué estás hablando, Potter?"

"Te propongo trabajar en una misión especial durante todo un mes en Estados Unidos. ¿Qué te parece?"

"¿A cuánto me aumentas la paga?"

"Te pago 350 galeones por la misión completa" A Draco se le desorbitaron los ojos. Ni a su padre en tiempos de gloria le pagaron tanto. Sospechó.

"¿Y en qué consiste esa misión?"

"Sepa Merlín, a nosotros sólo nos contrataron. Ellos te pagan el pasaje y estadía. ¿Qué me dices, lo tomas o lo dejas?"

Estaba inseguro. Le ofrecían una suma importantísima, pero quizás qué querían los estúpidos norteamericanos esos, y tampoco confiaba para nada en Harry. ¿Y si lo lograba? 350 galeones... Y más gloria... Un escalón más arriba... No tenía nada que perder.

"Está bien" Estiró la mano. "Acepto" Harry le estrechó la mano, sonriendo maliciosamente, "Pero quiero un adelanto mañana mismo"

"Y mañana lo tendrás"

Draco asintió, aún conteniendo un leve mal presentimiento, y salió de la oficina. Harry se recostó en su sillón, suspiró profundamente y levantó el auricular.

"Anette, comuníqueme inmediatamente con la compañía Magic Records, de California, Estados Unidos"

"De inmediato, señor Potter"

Ginny miraba de a ventana hacia fuera, nostálgica, mientras Patty terminaba de rellenar un formulario para la licencia provisoria de hacer magia en un transporte muggle para el bus que usarían en la gira, y que debía enviar al Ministerio Mágico Norteamericano antes de las 8 de la noche. Sonó el teléfono. Patty contestó y lo puso en modo abierto, para que ambas escucharan.

"La señorita Weasley tiene una llamada de Londres, quiere tomarla?"

"Sí, déjala entrar, Jade" ordenó Patty.

"¿Aló?. Ginny... estás ahí?" se oyó la voz de Harry.

"¿Me conseguiste lo que te pedí?" preguntó, cortante.

"Sí, te enviaré a un Auror... uno de los mejores preparados. ¿Para cuándo lo necesitas?"

"El tour comienza pasado mañana a las 9 de la mañana" contestó Patty por ella, leyendo el papel. "El contrato se le hará firmar al Auror ese mismo día antes de abordar el bus, que se encontrará en el patio de nuestra compañía. El Auror debe tener todo su equipaje del mes reducido a una maleta, en su caso incluyendo un 70 por ciento de ropa muggle. Algunos términos y más información se la podemos enviar por fax o mail, ya que las lechuzas toman más de un día en cruzar el Atlántico"

"No usamos computadoras" dijo Harry, explicativamente.

"Pues el fax"

"¿Me pasas con Ginny?" preguntó, inseguro.

"Aquí sigo, Potter"

"Sería bueno saber qué tienes tú que ver en todo el asunto del tour"

"Eso no te incumbe, sólo debes saber -y le puedes decir a tu Auror- que no será el único británico viviendo en el bus todo el mes. ¿Me entendiste?"

"¿No bajas la guardia nunca, no?" preguntó enojado y colgó, porque se oyó el pitido de 'llamada terminada' rebotando en las paredes de la oficina. Ginny se volvió a sentar en su asiento y tomó la lista de Miriam.

"Envía ese fax, ahora hay que conseguir guías turísticos de casi todas las ciudades por donde pasará Sunshine y enviárselas a Miriam para que prepare algunas vistas" le ordenó a Patty.

"No me vas a contar nunca qué fue lo que pasó entre Harry Potter y tú, verdad?" se cruzó de brazos. Ginny alzó la vista hasta los profundos ojos negros de Patty y, lentamente, negó con la cabeza. Volvió a tomar el teléfono.

"Jade, llama al representante de Meet America Inc y dile que lo quiero en la empresa con sus mejores prospectos antes de las seis"

"Sí, señorita Weasley"

SoSoSoS

El tiempo había pasado más rápido de lo que cualquiera habría planeado. Ya era sábado por la mañana y el bus estaba estacionado en el enorme patio de la fábrica abandonada donde Magic Records se ocultaba. Ginny supervisaba al hombre que metía todo el equipaje de Sunshine en la parte baja del bus, mientras Miriam Wallow y la señorita Rodríguez conversaban animadamente con el sol brillando sobre sus cabezas. Cuando el hombre terminó, Ginny revisó su lista de quehaceres preguntándose dónde diablos se había metido Sunshine y cuándo se aparecería el Auror londinense si es que no se había perdido en la inmensidad de San Diego. Estaban a 20 minutos de la partida.

De pronto, un automóvil negro entró en el patio y se detuvo a pocos metros del bus. Un hombre se bajó de la cabina del chofer y abrió la puerta trasera, de la que salieron primero un par de piernas en unos pantalones fucsia y al segundo después el torso completo. Podría haber sido una mujer de unos 25 años, pero sólo era Sunshine, que a sus 16 aparentaba muchos más. Y los pantalones no eran lo único fucsia. La chaquetilla sobre un top lila también lo era y la cinta que ceñía la larga cabellera castaño claro de la jovencita, igual. Sunshine se quitó los lentes de sol y corrió a abrazar a Miriam.

"Mi primera gran gira, Miri. ¿A qué no estás emocionada?" chilló con una voz que al instante delató su edad.

"Sí, querida. Pero ya suéltame" Se separó, seria. "Weasley, muéstrale el interior del bus, por favor"

"Sígueme" le indicó Ginny, subiendo a las altas escaleras para mostrarle el mágicamente ampliado interior del bus.

Inmediatamente del conductor y el copiloto había un amplio pasillo con muchos cajones, luego unos camarotes arrimados a las paredes (donde lamentablemente a Ginny le tocaba ocupar uno), seguido de al lado derecho un comedor con cocina, al frente algunos sillones y una TV colgando del techo, un sanitario cerrado, un pasillo más corto y al fondo una habitación con TV propia y DVD, una blanda y cómoda cama y algunos peluches; la pieza de Sunshine. La chica se alegró mucho y salió corriendo del bus, mientras Ginny se quedó dentro acomodando una que otra cosa.

Afuera, desde los portones de la vieja fábrica llegaba caminando Draco Malfoy, con su mejor atuendo muggle y la varita aferrada en la mano derecha. Cuando llegó a la altura del bus, las mujeres allí presentes comenzaron a cuchichear y Patty Brooke, adivinando quién era, se adelantó con la mano extendida.

"Usted debe ser el Auror de Londres, cierto? Soy Patty Brooke, secretaria de Magic Records"

Draco la analizó con la mirada antes de tomarle la mano para besársela y no sólo a ella; parecía estar rodeado de mujeres hermosas y bien dotadas. Definitivamente las norteamericanas tenían un plus con respecto a sus colegas del Ministerio, rara vez le tocaba compartir con féminas.

"Draco Malfoy, Auror" Se presentó con su mejor sonrisa y se giró hacia el bus que llevaba una gigantografía de una conocida marca de gaseosa muggle. No terminaba de comprender cuál era su trabajo.

"Señor Malfoy" Se acercó Miriam, tendiéndole la mano rápidamente. "Aquí está su contrato" Le mostró los papeles. "Debe firmar aquí, aquí, aquí y... aquí..." Indicó distintas páginas. "para que comience la gira"

"¿De qué se trata todo esto?" preguntó leyendo rápido.

"Usted será el escolta personal de Sunshine" Se la presentó. "durante la gira. Ésta dura un mes y mientras tanto viviremos dentro de este magnífico bus adaptado a nuestras necesidades"

"¿Un bus?" repitió Draco, incrédulo. Le había tocado pasar noches durmiendo en lugares extraños, pero... un bus?. ¿En una gira?. ¿Por una compañía disquera? Ah, no. Apenas regresara a Londres iba a matar a Potter, por ahora sólo debía hacer bien su trabajo.

"Está equipado con todo lo básico y podemos usar magia, sí" continuó Miriam, pasándole la pluma para que firmara. Draco así lo hizo. "Perfecto, ahora haga aparecer su equipaje en el compartimiento destinado en el bus, que ya queda poco para irnos"

Draco levantó la varita en cuanto empezó a escuchar una voz que decía y venía desde dentro del bus:

"¡Miriam Wallow! Creo que no hay suficiente..."

Silencio. Hielo. Sus miradas se cruzaron. Draco reconoció a una Weasley y Ginny reconoció a un Malfoy. Y a ninguno de los dos les agradó para nada la idea. Ginny sólo quiso tener a Harry frente a sus ojos para estrangularlo brutalmente. Draco sospechó que Potter ya lo sabía desde que le pidió tomar la misión y quiso adivinar por qué. Por qué dos enemigos de sangre volvían a encontrarse.

Continuará...

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