El Copyright y la Marca Registrada del nombre y del personaje Harry Potter, de todos los demás nombres propios y personajes, así como todos los símbolos y elementos relacionados, son propiedad de Warner Bros., 2000

En la ruta
Capítulo 16: Entre soluciones y consecuencias

"Yo estaba en el mismo hotel que Potter la noche antes de tu boda, porque conversaba en el bar con un testigo clave para un caso..."

"¿Ya?" Sentía que se le revolvía el estómago.

"Y vi con quién te engañó. Era Hermione, Hermione Granger, con quién salió riendo del hotel..."

No fue hasta dos horas después que Ginny asimiló la noticia, cuando descubrió que no podía quedarse dormida. Todo tipo de adjetivos descalificativos se le venían a la mente, sin censura. Desde mala amiga, desleal, hasta hipócrita, desgraciada, maldita perra, y otros tantos que aquí no se pueden mencionar. Su novio con su mejor amiga... Luna era una cosa... ¿pero Hermione? El pasado no la estaba acosando, claro que no. ¡La estaba torturando!

Las horas pasaron hasta hacerse de día y, no, Ginny no había pegado un ojo. Saltó de su camarote y puso a calentar el café en la máquina automática mientras iba a ducharse. Draco se levantó un poco después y vio la TV para hacer hora. Al rato se le unió Ed y el café ya estaba listo cuando Ginny salió del baño vestida muy formal, con un traje de dos piezas y tacones.

"¿Van a haber reporteros de TV esperándonos al bajar?" le preguntó Draco en broma tras darle un pequeño beso en los labios y hacerle relevo en el baño.

Una hora después el bus se detenía frente al camuflado edificio de Magic Records. Estaba soleadísimo y hacía un calor insoportable en toda la costa oeste de Estados Unidos. El chofer abrió la puerta del bus. Afuera, alineados, esperaban Rosa Rodríguez, la dueña de la compañía, Patty Brooke, la amiga y secretaria de Ginny y un señor de cabello hasta los hombros y pinta de roquero de los 80's. Sunshine, al ser la primera en bajarse, se lanzó a sus brazos, como una niña pequeña.

"¡Papá!" exclamó, mientras el hombre le acariciaba el cabello. "¡Te extrañé muchísimo!"

"¿Tuvieron un bonito viaje?" preguntó Patty antes de abrazarse con Ginny.

"Fue simplemente increíble..."

Patty la alejó por los hombros, examinándole el rostro con la mirada.

"Estás como pálida, amiga"

"Me hace falta dormir decentemente. ¿Señorita Rodríguez?" Ginny la saludó.

"Me alegra que todo esté bien. Si lo deseas puedes pasar a mi oficina para retirar tus honorarios" Dirigió la vista a los demás. "Ustedes también. Entremos todos; debo hablar con cada uno de ustedes..."

Así lo hicieron. Entraron al edificio y fueron hasta la sala de espera. Rosa Rodríguez hizo pasar primero a Ginny, se ubicó detrás de su escritorio mientras la pelirroja se sentaba frente a ella y sin mirarla empezó a escribir algo y hablar.

"La gira recaudó mucho más de lo planeado. Fue un éxito, y en Magic Records estamos listos para repetir pronto la experiencia. Los Thunders quieren partir mañana mismo"

"¡Eso es fantástico!"

"Claro que lo es, Ginevra. Nuestras acciones se dispararon por los cielos" Terminó de escribir, desprendió el papel y se lo ofreció a Ginny. "Es un cheque por quinientos galeones, y la próxima semana, cuando..." Dejó el cheque sobre la mesa frente a Ginny y sacó un sobre azul de un cajón. "...vuelvas de tu viaje a Inglaterra, comienzas como gerente de ventas" Puso el sobre encima del cheque. Ginny no se lo podía creer. "¿Qué esperas para tomarlos?" Sonrió.

"Es que... yo... ¡no puedo creerlo!"

"Créelo. Ya puedes irte a dormir a tu casa, no creo que aguantes mucho más en pie"

"Mu... muchas gracias, seño..." empezó poniéndose de pie y tomando el sobre con el cheque.

"Nada de gracias, vete ya. Y dile a Miriam que entre, por favor"

Ginny salió mordiéndose un labio de la oficina, para no sonreír tan descaradamente. Le dijo a Miriam que la señorita Rodríguez la esperaba y, cuando ésta entró, Patty se puso de pie.

"¿Te gustó la sorpresa?"

"¿Lo sabías?"

"Querida" le susurró. "¡A mí también me ascendieron!"

"¿En serio?"

"Ahora seré la secretaria de la gerente" Le guiñó un ojo. "¿Ya te vas?"

"Recojo mis cosas y sí, estoy agotada"

"¿Cuándo hablaremos?" Miró disimuladamente a Draco.

Ginny se rió.

"De regreso de mi viaje habrá tiempo demás..." Se despidió con la mano y volvió a la recepción del edificio, donde estaban todas las maletas apiladas. Tomó la suya y se desapareció para ir a dormir todas las horas de sueño perdidas.


"Aquí es, señor..."

"Gracias" Pagó. "Y hasta pronto"

"Adiós"

Draco se bajó del taxi y contempló la fachada de la casa. Era color grisáceo, colindaba con otras dos casas iguales pero de distinto color. Según le había dicho la señorita Rodríguez, Ginny estaba allí de pensionada, alquilaba sólo su habitación. La conversación donde averiguó eso –y uno que otro detalle menos importante- había sucedido hace ya un día y medio. Draco había alojado en un hotel costeado con parte de los 400 galeones extra que Magic Records le había pagado por el trabajo. Ahora estaba frente al hogar de Ginevra Weasley.

Se acercó y presionó el timbre. Tras medio minuto en que se dedicó a observar el descuidado barrio, le abrió una señora de edad con delantal.

"¿Sí, diga?"

"Busco a Ginevra Weas..."

"Sí, está durmiendo. ¿Quiere que la despierte?"

"¿Podría pasar yo mismo?" Le dedicó una de sus mejores sonrisas de siempre consigo lo que quiero y la señora, sonriéndole de vuelta, le respondió:

"Suba la escalera, va a encontrar un pasillo. Es la última puerta a su izquierda"

Draco le agradeció inclinando la cabeza mientras ella lo dejaba entrar. Parecía una típica casa de huéspedes, con etiquetas, fotos y recuerdos de distintos lugares del planeta sobre cada mesa o estante. Tenía sillones coloridos y un enorme comedor. Atravesó la estancia y subió las escaleras para encontrar aquel pasillo y se dirigió a la puerta que sería de Ginny. Tocó dos veces y... nada sucedió. Cuando iba a intentar de nuevo la puerta se abrió revelando a una despeinada Ginny con cara de me sacaste en lo mejor de mi sueño y preguntó:

"¿Malfoy, qué haces aquí?" restregándose un ojo.

"Vine a... ¿me dejas pasar?"

"Está un poco..." Reprimió un bostezo. "...desordenado"

La habitación era, en primer lugar, muy luminosa; una gran ventana que daba a la calle ocupaba importante parte de una de las paredes. El resto, lo típico: un armario de madera oscura, una mesita de noche y un escritorio a tono, una cama pequeña con un gran colchón y sábanas verde pastel, lotes de papeles en cada rincón y sobre el escritorio carpetas y más carpetas. La maleta de Ginny se hallaba cerrada en el suelo, en el mismo sitio donde ella la había lanzado antes de echarse a la cama el día anterior.

"¡Vaya! De verdad tenías sueño..."

"No hagas bromas, Malfoy" lo reprendió y quitó unas carpetas de su silla giratoria. "Siéntate allí" Draco obedeció sin chistar. "¿Qué quieres?"

"Tu pasaje es para tres horas más hacia Nueva York y cinco más para Inglaterra"

Ginny alzó una ceja y miró el reloj sobre el velador.

"¿Cómo sabes todo eso?"

"La señorita Rodríguez te sacó pasaje en mis mismos vuelos"

"¿En serio?" Abrió bien los ojos; ahora pareció despertarse de verdad.

"Sí, y no te veo muy dispuesta a ir" Draco miró su pijama color rosa. "¿O sí quieres ir?"

"¿Cómo puedes dudarlo? Por supuesto que voy..."

"¿Entonces qué haces aún en pijama? Vístete y arma una nueva maleta, que el taxi nos recoge en una hora y media más para ir al aeropuerto..."


A las ocho de la noche salió su vuelo hacia Nueva York, donde hicieron escala, y pronto continuaron hacia Europa, de madrugada. El primer avión iba casi vacío así que no tuvieron problema para ir los dos juntos, pero en el segundo Draco, mediante un pequeño soborno logró que lo sentaran al lado de Ginny. Se les fue la noche viendo una película muggle muy tonta para Draco y muy divertida para Ginny, y luego durmiendo, ella con la cabeza apoyada en el hombro de él, lo que a la mañana le produjo ciertos malestares en el cuello que Draco arregló con unos masajes. Aterrizaron en tierras inglesas y hubieron de adelantar sus relojes unas cuantas horas, porque allí ya pasaba del mediodía. Draco hizo una llamada y en pocos minutos un chofer los esperaba en un Audi negro en el estacionamiento.

"¿Quieres que te vaya a dejar a tu..." iba a decir algo ofensivo pero se abstuvo. "...casa?"

Ginny se golpeó en la frente mientras el chofer guardaba las maletas en el baúl del auto.

"Qué vergüenza, mamá ni sabe que estoy aquí, y no los veo ni hablo con ellos..." se refería a sus hermanos "hace medio año. Sería una..."

"Te vienes conmigo y todo arreglado" la cortó Draco. Ella se sonrojó antes de subirse al auto. "No creas que es la primera vez que llevo mujeres a mi morada..." Ginny se rió. "No me temas que no muerdo, aunque quizás sí, pero no te diré dónde" Esto último se lo dijo al oído, provocando que los colores se le subieran a la cara de nuevo a la chica Weasley.

Por arte de magia –literalmente- aparcaron frente a una bella casa suburbana. No era la mansión que Ginny se esperaba, por el contrario, le sorprendió que un ego tan grande entrara en una casa de ese tamaño.

"Veo sorpresa en tus ojos" dijo Draco. "eso que aún no la has visto por dentro"

La ayudó a bajarse del auto. El chofer los siguió hasta la puerta cargando las maletas. Draco posó su mano sobre el pomo, que brilló por un momento antes sonar un click y abrirse la puerta, desvelando su lujoso interior. Cuero blanco y oro predominaban en los muebles, exóticas pinturas decoraban las paredes y por supuesto la casa era diez veces más grande por dentro que por fuera. El chofer entró las maletas, las dejó en el suelo y cerró la puerta tras él para dirigirse a la cocina. Draco sacó su varita, la agitó en el aire y las hizo desaparecer.

"Las envié arriba" le explicó a Ginny, quien no le hizo el más mínimo caso observando extasiada la estancia.

"El almuerzo está listo, señor Malfoy" dijo el hombre desde la cocina.

Draco se dirigió al comedor. Ginny al fin se percató del movimiento y lo siguió. Otra vez: mesa y sillas de lujo, gran banquete sobre la mesa con la más fina vajilla. Se sentaron, Draco a la cabecera y Ginny a un costado, junto a él. El chofer, ahora mayordomo, les trajo dos grandes platos con camarones y arroz cubiertos de una salsa rosácea. Ginny miró al chofer-mozo hasta que se perdió de vista hacia la cocina.

"Me es curioso" empezó "que tengas un mozo... hombre que te haga los mandados, en vez de una chica o un elfo doméstico"

"No he tenido ningún elfo desde Dobby, y en efecto, era una joven quien hacía el servicio hasta ayer"

Ginny abrió mucho los ojos.

"¿Cómo?"

Empezaron a comer.

"Llamé desde San Diego para que la cambiaran, supuse que te pondría celosa" Se llevó un trozo de camarón a la boca mientras Ginny se sonreía.

Como era de esperarse, la noche la pasaron juntos. Ginny descubrió en la enorme cama de Draco las sábanas más finas y suaves que alguna vez había sentido, y decidió para sí misma, sin decirle algo al rubio, que no planeaba dejar de visitarlas pronto. A la mañana siguiente se levantó para descubrir que Draco ya no estaba. Se duchó, vistió y bajó a desayunar, encontrándose con el mayordomo en las escaleras.

"El señor Malfoy fue al trabajo, dijo que usted lo esperara aquí o, si quisiese salir, que lo haga avisando"

Ginny asintió. Así que el primero en ver a Harry sería Draco, no ella. Mucho mejor, pensó, así le dejaba el terreno un poco más fácil.


Draco salió por una de las tantas chimeneas del Atrio y fue directo por los ascensores hasta el Cuartel. Al entrar a ese sector muchos se le quedaron mirando –en especial quienes lo odiaban derechamente y pensaban haberse deshecho de una vez de él- y lo vieron pasar no a su cubículo, sino a la oficina de Harry Potter. Golpeó la puerta y, sin esperar respuesta, la atravesó, sorprendiendo a Harry, quien pegó un brinco en su silla.

"¡Malfoy, ya estás de regreso!" Lo saludó con una sonrisa forzada que Draco ya conocía demasiado bien.

Si de antes ya lo odiaba, ahora ni pasada le iba a dar, todo por ser quien le hizo daño a la que ahora era su pelirroja.

"¿Qué, no me esperabas tan pronto?"

"Sí, por supuesto, pero podrías haber enviado una lechuza antes de..."

"¿Desde cuando debo enviarte lechuzas para avisarte algo?" le espetó, con furia.

"Vamos relajando los ánimos, Malfoy" le advirtió. "¿Recuerdas quién es el jefe aquí o ya se te olvidó?"

"No por mucho tiempo..." susurró Draco, por suerte Harry no lo escuchó. "Tengo que hacerte una pregunta"

"¿Cuál es?"

"Cuando hablamos la última vez yo estaba en Las Vegas" le recordó Draco. "Y te..."

"Y empezaste con eso de mi confabulación para meterte en la gira con Ginny. Sí, claro que me acuerdo" Sonrió. "¿Y?"

"¿Cuál era tu propósito?" Harry se quedó en silencio, parecía no querer responderle. "¿Ah?"

"Ninguno en especial, habría de tener uno?" le preguntó con malicia.

Para su desconcierto, Draco se rió.

"¿Aún tratando de hacerte el inocente? Querías que le hiciera la vida imposible, a la vez que ella me la hiciera imposible a mí"

Ahora fue Harry quien se rió.

"Si quieres especular sobre eso... venga, es tu lío. De hecho y según tu teoría debería sorprenderme el que hayas podido regresar con vida del infierno... ¿o qué?"

"Pues no te resultó" resultó con superioridad. Harry pareció sorprenderse por un segundo. "Ella es una persona bastante... agradable"

"No me hagas reír, Malfoy. ¿Agradable quien por tantos años trataste junto a su familia como basura?"

"Las apariencias engañan a veces" reflexionó sin inmutarse por la burla de Harry.

"¿Tú, diciendo eso? Por favor... Supongo que hasta tomaron tecito y conversaron de la vida" dijo, irónico.

"Sí" respondió Draco de lo más natural. Mucho más que eso aun, quiso agregar, pero cualquier ítem de ese ámbito le correspondía a Ginny; no le podía quitar parte de su discurso.

Harry no podía creerlo... ¡Draco realmente creía tomarle el pelo!

"¿Ahora qué, André también terminó formando parte de su club de amigos?"

"¿Cómo sabes de..."

Draco sintió un vuelco en su estómago. ¿Harry sabía de André? Su cerebro comenzó a trabajar a mil por hora. ¿Harry estaba tras André? No, Harry no podía ser André, eso era ilógico por donde se mirara con todo el asunto de Sunshine. ¿Y si lo había sobornado para causarles problemas? Iba a abrir la boca para manifestar su inquietud cuando el semblante de Harry se volvió extremadamente serio y se volteó para sacar una revista del estante detrás suyo: la misma Corazón de Bruja que tenía las fotos del rubio y Ginny paseando juntos en Nueva York.

"Deja de hacerte el inocente, Malfoy, sabes muy bien sobre qué terreno estamos. Entiendo que hayas manipulado a Ginny para ponerla de tu parte en contra mía, eso no debió ser muy difícil por su vulnerabilidad, llego a sentir pena por ella"

"Entonces sí le pagaste a André..."

"Para que los separara, sí" completó. "Ella es muy rencorosa y si se lo propone..." Tomó aire. "¿Vino contigo a Inglaterra?"

Oh, sorpresa arruinada. Draco se levantó de la silla y se dirigió a la puerta, desde donde dijo:

"Sí, y quiere hablar contigo lo antes posible"

Harry apoyó sus pies sobre el escritorio.

"Dile que vaya a mi departamento de las seis en adelante" le dijo mirando un marco con una foto suya y de Luna.

"Bien. Ah... y otra cosa" Harry levantó la vista. "Renuncio"

Y antes de cerrar la puerta a su espalda oyó retumbar la silla de Harry; de seguro se había ido de espaldas al suelo. Reprimió la risa en una sola sonrisa y bajó las escaleras bajo la atenta mirada de todos los otros Aurors. Salió altivamente del cuartel y se dirigió a las chimeneas para regresar a su casa, donde no encontró a Ginny. Interrogó al mayordomo.

"Dijo que tenía un asunto de familia por solucionar" fue la respuesta de él. Draco se encogió de hombros y subió a su habitación.


Ginny estaba de pie frente a la puerta de su casa, sin atreverse a golpear. No era su madre a quién le tenía miedo, pues si ella había perdonado a Percy tras dos años y medio de alejamiento, a ella no le haría nada por sus siete meses de separación. Su mayor miedo era enfrentar a sus hermanos, especialmente a Ron, quien no sólo era el más cercano a ella, sino además era el mejor amigo de Harry y no sabía (al menos ella no le había dicho) el motivo de la cancelación del compromiso.

Cerró los ojos, respiró profundo y dio dos golpes con el puño sobre la puerta. Dentro se oyeron pasos hasta que abrió su madre. Pero se quedó ahí, de piedra, observando a su hija arriba abajo sin pronunciar palabra alguna.

"¿Podemos hablar?" le preguntó Ginny, sobresaltándola.

Molly asintió y la dejó pasar.


A la hora de almuerzo regresó de La Madriguera a la casa de Draco. De hecho, Draco ya llevaba la mitad de su bistec cuando ella se apareció.

"¿Dónde andabas?" fue lo primero que salió de su boca tras tragar lo que tenía en ella.

"Fui a hablar con mamá" respondió Ginny sentándose junto a Draco.

"¿Qué te preguntó, qué le contaste?"

"Todo" dijo secamente.

"¿T-todo?. ¿Incluso lo... nuestro?"

Ginny se rió por la cara de asombro que él puso.

"¿Lo nuestro es algo?"

"Sí, somos novios" dijo muy seguro.

"Corrección: tú eres mi novio pero yo no soy tu novia, o?. ¿Cómo iba la cosa?"

"Al revés, pero qué importa. Ahora sí, somos novios"

"Ah, wow" Alzó las cejas. "¿No me decías hace poco que todo sucedía por necesidades y por eso estábamos juntos?. ¿Necesitas que seamos novios?"

"Sí" respondió él, dándole un beso en la mejilla. Ella se sonrojó y sonrió. Él volvió a hablar: "Aún no me dices si le contaste..."

"Sí, se lo conté. A ella no puedo mentirle" confesó.

"¿Qué te dijo?"

"Lo típico; estás cometiendo una locura, no sabes lo que puede hacerte, no puedes confiar en él, debes tener mucho cuidado, tu padre se va a morir cuando lo sepa, sabes que no permitiría algo así, etc, etc, etc..."

"¿Y qué le respondiste?"

"Que no prejuzgara, porque ya le había contado lo que había hecho Harry conmigo, y como ella ama a Harry" Puso los ojos en blanco "se decepcionó mucho al grado de no creerme al principio..." Draco le dio otro beso y continuó comiendo su bistec. "Al final no le quedó más que creerme, claro. Hasta me recomendó hablar con él lo antes posible, para aclarar lo sucedido"

"A todo esto ya vi a Harry"

"¿Ah, sí?" Ginny lo miró, interesada. Draco le contó todos los detalles de la conversación, menos sobre su renuncia pues tenía otros planes para ello. Ginny se sorprendió, especialmente por lo de André. "No puedo creer que haya hecho todo eso por... mí" Se llevó una mano al pecho. Luego levantó la vista, mirando al vacío. "¿No dijo nada de Luna... o de Hermione?"

"Nada... Y ahora que recuerdo dijo que vayas a su departamento después de las seis esta tarde para hablar con él"

"¡Merlín, qué miedo! Draco" Lo tomó de la muñeca. "¿Me vas a acompañar?"

"Al departamento si quieres, pero vas a entrar sola"

"¿Si me hace algo?"

"Estaré afuera junto a la entrada del edificio"

"¿En serio?" Los ojos le brillaron.

"¿Necesitas que entre contigo?"

"No, Draco. Yo puedo sola. Sólo pensé... que tal vez nada más me dejarías en el edificio y te irías" Se sonrió levantándose de la mesa.

"¿No vas a comer?" preguntó Draco.

"Ya almorcé donde mamá, voy a cepillarme los dientes. Y Draco..."

"¿Mmm?" expresó con un trozo de carne en la boca.

"Te quiero" volvió a sonreír y desapareció.

Draco continuó comiendo con una enorme sonrisa.

Minutos después terminaba de comer. Subió a ver en qué estaba Ginny y la encontró mirando una foto enmarcada que él tenía sobre una mesa en el pasillo. En ella salía Pansy, vestida en rojo de pies a cabeza, saludando de pie junto a una gran puerta de madera. Draco se acercó para ver la expresión de Ginny, pero ésta estaba impávida.

"Draco" El aludido se sobresaltó por lo repentina de la voz. "¿Qué sucedió?"

"¿Con Pansy?" quiso comprobar, y agachó la cabeza tras ver a Ginny asentir.

"Ustedes igual se iba a casar, cierto?"

"Sí" susurró.

"Pero no lo hicieron. ¿Por qué?"

Draco tomó aire y suspiró.

"Porque ninguno de los dos estaba preparado"

"¿Cómo así?" Lo miró.

"¿Quieres tomar asiento?" Apuntó una banqueta elegante pegada a la otra pared del pasillo. Ginny asintió y apretando el marco con la foto se sentó junto a él, que comenzó: "No es muy complicado, pero lo primero que debes saber es que a Pansy y a mí nos comprometieron mucho antes de nuestro nacimiento"

"Me lo imaginaba" susurró Ginny.

"...la exigua cantidad de magos de sangre pura ha obligado con el paso de los años a crear lazos ficticios para evitar el... mestizaje" Odiaba utilizar esa palabra. ¡Era tan medieval! "Por lo que apenas cumplí los ocho años me dieron la gran noticia. Yo a ella ni la conocía, y al ingresar a Hogwarts con todo y quedar en la misma casa nos empezamos a llevar muy bien"

"La pareja venenosa" acotó Ginny, recordando como ella y sus amigos les llamaban en esa época.

"La pareja plateada suena mejor, pelirroja" la corrigió. "Siguiendo con el relato. Al salir de Hogwarts nuestra relación seguía siendo muy adolescente, no sé si me entiendes" Ginny asintió. "el caso es que no lográbamos que el amor se fuera dando natural. Y ella, además de pareja, era la mejor amiga que alguien como yo pudiese tener... ¿Cómo yo siendo su mayor confidente y ella la mía no podíamos decir esto anda mal? La presión de mis padres desapareció con su muerte" Esto lo dijo muy natural, como si no le importara. "pero su padre seguía insistiendo en que estábamos en edad, hasta que Pansy llegó a su límite y le dijo todo lo que pensaba, todo lo que no pasaba entre nosotros y que ya no pensaba seguir luchando con una relación infructuosa"

Ginny se sorprendió. Siempre había odiado a Pansy –tanto como a Draco en el pasado- pero nunca pensó que la admiraría, como en ese momento, por su valentía.

"¿Ustedes se siguen viendo?" se atrevió a preguntar, sin quitar su vista de la fotografía.

"Sí, pero como amigos. Ya no la pude ver más como otra cosa"

"¿Y ella?"

"Aunque no hablamos hace tiempo sé que está bien. Está de novia con Zabini"

Ginny asintió, se levantó para dejar la fotografía sobre la mesa donde la había encontrado y volvió a la banqueta, para ahora sentarse sobre las piernas de Draco.

"¿Has pensado hasta dónde va a llegar lo nuestro?"

Draco notó angustia en su tono de voz, por lo que rodeó su cintura con sus brazos y le dijo con sinceridad:

"No sé a dónde llegue, pero si de algo puedo estar seguro es que debemos aprovecharlo al máximo mientras dure..."

Ginny sonrió y lo besó tiernamente.


La hora indicada había llegado. Eran poco más de las seis de la tarde y ambos se encontraban en el auto de Draco. Estaban detenidos delante de la entrada al edificio departamental de Harry. Draco le tomó la mano a Ginny para darle fuerzas.

"¿Estás lista?" Ginny asintió con decisión. "Perfecto. Nosotros" apuntó a su chofer "vamos a dar unas vueltas alrededor para recogerte cuando termines. Si te demoras más de una hora subiré a buscarte, de acuerdo?" Ginny volvió a asentir y le dio un beso en la mejilla antes de bajarse del auto. "Suerte"

Entró al edificio, al mismo donde hace menos de un año venía tan seguido como llovía en Londres. Por suerte no había portero, así se evitaba que Harry supiera de su llegada hasta que lo viese de frente. Subió las escaleras hasta el piso tres, se paró frente a la puerta y con tres certeros golpes esperó a que le abriera. Y pocos segundos después lo hizo, así como si la hubiese estado esperando. Vestía una sencilla túnica gris, como quien viene llegando del trabajo y todavía no se cambia de ropa.

"¡Ginny!" sonrió tan falsamente como solía hacer.

"Harry" dijo ella sin un deje de cordialidad. "Quiero..."

"Pasa, por favor, no te quedes ahí..." Tenía todo listo. Una licorera con dos copas sobre la mesa y un plato con galletas con chips de chocolate, las favoritas de Ginny. Al menos eso sí había tenido tiempo de preparar. "Toma asiento, ponte cómoda. Estás en..."

"No, no estoy en mi casa" lo cortó seca. "Deja de hacerte la buena persona, Harry. Sabes a qué vengo"

Harry suspiró.

"Sí, vale, a ti no te engaño, preciosa..." Se sirvió licor en un vaso. "¿Te sirvo?"

"No bebo alcohol, Harry. Vamos al grano por favor"

"¿Qué quieres saber?"

"Primero, desde cuándo"

"¿Desde cuándo qué?"

"Me engañabas" Harry se rió. "¿Qué?"

"La seguridad con lo que lo dices"

"Merlín, Harry, ya no eres un niño. Estamos hablando serio" Intentaba contener su rabia, aunque parecía una misión imposible. "¿Desde cuándo?"

"Ni siquiera estoy seguro... pero es posible que..." Ginny lo apremió con un gesto de manos. "Tres o cuatro meses"

"¡Tanto!" Tomó aire, eso la pillaba por sorpresa. "¿Cuánto esperabas para decírmelo?"

"No sé..." Se notaba que hablaba sin mentir. "Creí que al casarnos todo terminaría" Terminó encogiéndose de hombros.

"Pero te equivocaste. La boda no es un remedio mágico a los sentimientos confundidos e inseguros. La boda es algo mucho más importante"

"Y qué si me equivoqué" Volvía a ser arrogante. "Nunca llegamos a casarnos"

"Porque no me iba a casar con alguien que no me quería"

"Epa, yo sí te quería"

"Pero no lo suficiente..." Tomó aire varias veces, pensando que no iba a soportar o llorar o pegarle a Harry. O ambas.

"¿Qué más quieres saber?" Harry la apuró. No le interesaba perder su tiempo, debía depurar rápido el asunto, mínimo antes de que llegara Luna.

"¿Por qué Hermione?" Le había dado en el clavo. Ella sabía lo de Hermione y él lo demostraba palideciendo de súbito.

"¿Qué por qué ella, qué clase de pregunta es esa?"

"Era tu mejor amiga, como tu hermana. Tú mismo lo decías, nunca hubo indicios de..."

"Ella siempre estaba allí cuando tú no querías escuchar" Hizo una pausa para comer una de las galletas. Ginny no se había ni enterado. ¿No escuchar, ella? No recordaba haberle fallado a Harry, jamás. De hecho siempre fue ella quien debía casi obligarlo a tomar atención. "Tú estabas siempre ocupada con tu superficial vida, tu superficial trabajo y tus superficiales amigas" Era Harry quien ahora perdía los estribos, al pasar su cara del blanco al rojo.

"¿Yo era la superficial, señor vida-perfecta? Yo nunca fingí nada ante los demás, tú si que lo hacías, en especial con nuestra relación. Si no eras feliz conmigo no tendrías que haberme pedido jamás matrimonio, porque lo único que ganarías sería hacerme infeliz a mí"

"¿Eras feliz conmigo?"

"Yo era feliz, y mucho. Pensaba que todo era perfecto hasta que la base de mi felicidad, nuestra relación, se vino abajo desmoronando todo lo demás"

"¿Por eso huiste como una cobarde a Estados Unidos?" le recriminó, indiferente al sonrojo de las mejillas de Ginny.

"Quería intentar recomenzar... Harry" lo miró a los ojos "tú no tienes idea de cómo yo sufrí cuando supe que me habías engañado. Y cuando fui a buscarte al departamento... y... tú negaste todo, a sabiendas de que Hermione ya me había dicho la verdad!"

"Hermione nunca debió haberte dicho nada. Fue el error más grande que pudo cometer. Ella decía que no podía dejar que te casaras conmigo, porque yo no te quería lo suficiente y ella no dejaba de ser tu amiga"

"¡Las amigas no se hacen eso, Harry!"

"Eso díselo a ella, no a mí. Claro que ahora..."

"¿Ahora qué?"

"¿No supiste? Hace pocos días... se fue. No quiso decirle a nadie, tal como tú siete meses atrás"

"¿No sería porque estás a días de contraer matrimonio con Luna?"

Harry pareció pensarlo, pero luego arremetió:

"¿Por qué regresaste a Inglaterra de todas formas?"

"Porque no se puede construir un hogar sobre los débiles cimientos de otro muy antiguo..."

"¿Decidiendo que Malfoy fuese el indicado?" se burló.

"Quien haya o no haya elegido yo es mí problema, no tuyo"

"Con él te aseguras que tu nuevo hogar no dure ni tres días construido"

"Yo espero que dure mucho más que eso" se puso de pie. "Al menos ahora ya borré completamente a tu fantasma"

"¿Ya te vas?"

"Sí, eso creo" sonrió. "Ah, una última cosa..."

"¿Qué?"

Lo tomó por el cuello de la túnica y se acercó peligrosamente a él. Harry, al parecer, pensó que le iba a dar un beso, porque entrecerró los ojos, pero se asustó al oír:

"Y pobre que hagas sufrir a Luna, porque vas a pagar muy caro las consecuencias..."

Lo soltó, dejándolo anonado y salió de su departamento dando un portazo, con una gran sonrisa que nadie le borraría. Bajó a la entrada del edificio y esperó cerca de un minuto a que pasara el auto de Draco. Éste bajó el vidrio al verla acercarse.

"¿15 minutos, Ginny?. ¿Segura que hablaste con Potter, o te quedaste en su puerta sin saber que hacer y te arrepentiste?"

"Sí, hablé con él" Abrió la puerta y se metió al auto. "Fue mucho más fácil de lo que creía"

"¿Ah, sí?" la miró extrañado.

"¡Merlín, llevo más de medio año pensando en cómo reaccionar si veía a Harry de nuevo!" exclamó, sorprendida de sí misma.

"Tuviste suerte"

"Suerte sería no haber tenido que pasar por todo esto..." Miró apenada el suelo.

Draco puso una mano sobre su hombro y lo apretó en señal de apoyo. Ella levantó la vista y vio a Draco ahí, tan preocupado por ella como nunca se lo hubiese imaginado.

"¿Hacia dónde vamos ahora?" preguntó el chofer, interrumpiendo el momento.

"A casa" respondió Draco, sin dejar de mirar a Ginny. "¿No necesitas ir a ningún otro lugar, verdad?"

Ginny negó con la cabeza y se apoyó en el respaldo del asiento.

El día siguiente Ginny volvió a despertar sin encontrarse con Draco dentro de la casa. Sólo encontró una nota sobre el comedor, que decía: El chofer a tú disposición, firmado por el rubio.

Ginny sabía a qué se refería: la señorita Rodríguez adjunta con el pasaje y su paga le había dejado una carta con instrucciones para los contactos. Se le fue el día completo de compañía disquera en compañía disquera, teniendo incluso la oportunidad de conocer en persona a Celestina Warbeck, quien aún y con sus años se mantenía fresca como una lechuga. Le había pedido un autógrafo para su madre y la cantante le prometió pasar por San Diego en alguna de sus giras internacionales. Al llegar a la casa de Draco y no verlo por ninguna parte se fue derecho a dormir, pues estaba agotadísima y a la mañana siguiente tendría que verse con el jefe de otro sello disquero antes de tomar su vuelo por la tarde de regreso a la que por mérito era su ciudad de la costa californiana.

"¿Ginny, sigues despierta?" oyó en medio de la oscuridad, 10 minutos después de haberse acostado. "Si estás despierta di algo aunque sea" le exigió la voz.

"Sí, estoy tratando de dormirme. ¿Qué pasa?" le dijo con voz somnolienta.

"Ah, disculpa" Draco se iba a voltear para abandonar la habitación cuando Ginny encendió su varita.

"Ya me despertaste, qué sucede?" Él agitó su varita y se hizo la luz en la habitación, luego se acercó a ella y se sentó a los pies de la cama.

"Mañana no podré ir a dejarte al aeropuerto"

"¿P... por qué?" Se incorporó de súbito en la cama.

"Tengo asuntos, papeleos y demases que dudo tener listos para esa hora"

"Mmm... ¿entonces?"

"Quería despedirme" Se acercó a ella y la besó con mucha ternura y a la vez queriendo retener sus labios para siempre. Cuando se separaron, Ginny preguntó esperanzada:

"¿Nos volveremos a ver?"

"Si todo sale bien, espero"

"¿Todo qué?"

Draco sonrió para sí.

"De eso todavía no te puedo decir nada. Buenas noches" Se acercó para darle un beso corto, pero ella lo tomó por el cuello y no lo soltó hasta varios minutos después.


"...oportunamente. Gracias por confiar en los servicios de Magic Records. Hasta luego"

Ginny colgó el teléfono sonriente. Acababa de concretar un importante negocio con una compañía disquera de menor nivel en Kansas. Magic Records se encontraba en su apogeo. Ya tenía 17 sellos menores a su cargo y un catálogo donde incluía no sólo a los 10 primeros lugares del Ranking Radial Mágico, sino a los 40 que venían después. A la fecha llevaban organizados 5 tours nacionales y dos que incluso traspasarían las fronteras de Canadá y México. En la última semana habían hecho las fiestas de lanzamiento de dos nuevas bandas con gran aceptación de la prensa especializada. El sueldo de Ginny, tanto como el de todos los otros empleados, le garantizaba años de bienestar si los sabía administrar bien. De hecho ella ya había adquirido una casa propia en un barrio muy tranquilo a las afueras de la ciudad.

Con todo esto y más, no se sentía completa. Era Draco lo que le faltaba. Hace ya dos semanas que no tenía noticia de él, ya se empezaba a imaginar que sencillamente no lo iba a ver más, que todo había sido un amor de verano y nada más y que era hora de buscar nuevos rumbos. Aunque algo en su corazón le decía que tuviera paciencia, sólo un poco de paciencia y podría tener a Draco de regreso a su lado, sin embargo no se podía imaginar cómo, si Draco tenía su vida perfectamente establecida allá en Inglaterra.

Un toc-toc en la puerta. Ginny pegó un brinco en la silla, demasiado ida en sus divagaciones.

"¿Ginny?" se asomó preguntando Patty.

"¿Ah?"

"Tienes visita" sonrió con complicidad.

Ginny sabía qué significaba esa sonrisa, era lo que había estado esperando. Draco entró a la oficina con un enorme ramo de rosas color anaranjado. Ginny se rió, nerviosa.

"Pensé que combinaban con tu cabello" explicó él, haciendo aparecer un florero y colocando el ramo allí. Luego rodeó el escritorio y se fundió en un dulce beso con Ginny, quien ya lo esperaba de píe.

"Te extrañé mucho" le declaró ella, sonrojándose.

"Espero que no me hayas engañado..."

"¿Cómo se te ocurre?" Le dio otro beso. "¿Por qué te demoraste tanto?"

"No te imaginas los problemas que me puso el Ministerio para el traslado. No me querían revalidar la licencia de Auror"

"¿Por qué no hiciste esos trámites acá? La jefa tiene gente conocida e influyente en la embajada de Los Angeles, allí te hubiesen hecho las gestiones de traslado y validación en un dos por tres"

Draco se encogió de hombros.

"No sabía. Además quería darte una sorpresa"

"En realidad casi me matas del susto. Ya pensaba que no regresarías"

"¿Y dejar sola a una mujer tan linda como tú? Ni soñarlo"

Sonó el teléfono. Ginny puso los ojos en blanco, se separó de Draco y contestó:

"¿Sí, Jade?"

"La señorita Rodríguez quiere que Draco suba a su oficina" Ginny miró con una ceja alzada a Draco, pero él ni se inmutó.

"Vale, yo le digo. Gracias Jade" Colgó. "La señorita Rodríguez te llama"

"Ah, bueno" Se dirigió a la puerta.

"¿Qué quiere ella de ti?" le preguntó Ginny, frunciendo el ceño.

Draco se encogió de hombros otra vez y salió de la oficina. Ginny salió segundos después detrás de él y encontró a Patty revisando unos papeles sobre su escritorio.

"¿Supiste?" le dijo la morena.

"¿Qué?"

"La jefa parece que le consiguió trabajo a tu novio"

"No lo puedo creer" sonrió. "¿Cómo te enteraste?"

"Jade me dijo. Así que ve derechito a comprar una cama de dos plazas para tu alcoba, Ginevra Weasley, porque tendrás un invitado" Ginny la miró con una de sus miradas asesinas por un segundo para luego reventar en carcajadas con su amiga.

"¡Ginny!" exclamó una vocecita chillona emocionada desde las escaleras.

Ginny desvió la vista hacia el lugar de procedencia y se encontró con Sunshine, quien a pesar de estar físicamente igual y con el mismo estilo de ropa que la caracterizaba, se veía radiante.

"¡Sun, qué tal!"

"Bien... Genial, para qué voy a mentirte. ¡Anoche me dieron un disco de platino por ventas!"

"¿En serio?.¡Felicidades!" la abrazó. "¿Qué andas haciendo por aquí?"

"La señorita Rodríguez nos citó a papá y a mí a una reunión para hoy en un rato más y vine antes para saludarte" sonrió.

"¡Qué tierna!" le sonrió de regreso. "¿Ya acabaste tu descanso?"

"Sí, y a que no adivinas quien sale de gira en tres días más"

"¿Tú?" dijo Ginny sorprendida. "¡Pero acabas de terminar una!"

"Las superestrellas de la música no tenemos descanso, y ya hay gente en estados por los que no pasamos que me envían cartas pidiendo que me presente, así que haremos una gira por el centro de Estados Unidos"

"¿Quién va contigo?"

"No sé si supiste que despidieron a Miriam" confesó. "A papá no le agradó nada lo sucedido este verano así que decidió tomar él las riendas de mi carrera y ahora es mi nuevo representante"

"¿Ah, sí?"

"Sí, y es sensacional, porque vamos a poder estar más tiempo juntos. Además va Ed y todo un equipo nuevo de personas que papá se encargó de contactar, sin contar a mis bailarines, claro..."

"¡Qué bueno! Ojalá salga todo perfecto" exclamó sinceramente, a la vez que del piso superior venían charlando la señorita Rodríguez y Draco.

"¡Hey, Draco!" lo saludó con la mano Sunshine.

"¡Sunshine!. ¿En qué estás?"

"Oh, larga historia. ¿Tú?"

Draco miró a la señorita Rodríguez y luego a Ginny, sonriente.

"Acabo de hacer que trasladen a Draco a la oficina de Aurors de Los Angeles" contestó la jefa por él.

"¿De verdad?" le preguntó Sunshine a Draco. "¿Y vas a vivir allá?"

"Eso tengo que verlo todavía..." respondió éste mirando a Ginny.

"Sunshine, cariño. ¿Tu padre está aquí?" le preguntó Rosa Rodríguez a la joven.

"Sí, está esperando abajo" respondió ella y corrió escaleras abajo.

"Ok. Muchas noticias, entonces" les dijo a los demás. "Cuando acabe de hablar con Sunshine y su padre los invito a todos a cenar a mi mansión para celebrar, así que no salgan del edificio hasta entonces"

Todos asintieron felices. Rosa Rodríguez volvió a subir y Patty revisó su computadora, porque la pantalla parpadeaba incesante. Draco fue hasta Ginny y la abrazó.

"¿Ves que todo salió bien a fin de cuentas?" le preguntó. Ginny asintió y le devolvió el abrazo.

"¿Te quedarás conmigo?"

"¿Puedo?" Ella volvió a asentir y lo besó.

"Pero tendrás que ayudarme con el aseo"

"Ah, no. Eso no. Llamaré a mi mayordomo ahora mismo"

Y cuando se iba a alejar para tomar el teléfono de Patty (que seguía concentrada en la pantalla de la PC) Ginny lo sujetó firmemente por el brazo y lo volvió a besar como si su vida dependiera de ello.

FIN

¡Terminé! Y ahora que veo la extensión de este capítulo me parece que podría haberlo dividido en dos :l pero ustedes no merecen más tortura de mi parte, verdad? xD

Qué puedo decir de este fic... Fueron tres mitades de cuaderno lo que me tomó escribirlo, vale decir un cuaderno y medio xD Y dos lápices pasta... ¡Y fue hace casi un año que lo publiqué! WOW! El tiempo pasa extremadamente rápido y una no se da cuenta. La idea general se me ocurrió derechamente poco antes de irme de gira de estudios. Con este fic aprendí mucho sobre ciudades de Estados Unidos de las que no tenía idea, y como todos los lugares no-mágicos mencionados son reales sirve como guía turística xD no, broma, pero no se arriesguen que Internet no es siempre ciento por ciento fiable, o sí?

Agradezco a todas las personas que se tomaron el tiempo de leer todos los capítulos, más aún a todas las que me acompañaron desde el primer capítulo y me iban dejando review en cada uno de ellos. Más gracias a todas las personas que están anónimas y no les pude responder los reviews y cuatro veces gracias a quienes me comenten aquí y ahora el capi final.

Besos y nos vemos en otro fic.

¡Y que tengan un feliz año 2007!