Disclaimer: esta historia contiene escenas no aptas para menores de 18 años, si no tienes la edad o el criterio para leerla, por favor, no lo hagas, no respondo por las consecuencias.

FATAL ATTRACTION

CHAPTER 3

REDEMPTION

Por SaoriLuna

El sol comenzaba a descender lentamente sobre la mansión Kido, bañando el campo verde que se extendía a todo lo largo de la propiedad, e iluminando la figura de una joven que se balanceaba sobre un columpio. Tras ella, un joven comenzó a acercarse, hasta detener el movimiento del columpio…

-Esperando?

-Igual que siempre

-No te preocupes, debe volver pronto

-Lo sé, pero… ya han pasado 10 años…

Una figura pequeña corriendo hacia la mansión interrumpió la breve charla, y la mujer se levantó para recibirla sonriente…

-Mamá, mamá, cuándo llegaste?

-Esta mañana, pequeño, cómo te fue en el colegio?

-Muy bien… hola, tío Shun.

El antiguo caballero de Andrómeda le sonrió al niño, y lo alzó…

-Bájame tío, ya no soy un bebé.

-Probablemente Mamoru, pero sigo siendo más grande que tú.

-Mamá, dile a mi tío que me baje!

La joven los miraba divertida, mientras Shun accedía finalmente a devolver al niño al suelo.

-Gracias tío- decía Mamoru, aparentando enojo- mamá, ayer tuve un sueño muy extraño

-Sí, cuál fue?

-Soñé que montaba un caballo.

-Pero Mamoru, has montado a caballo muchas veces.

-Sí, pero este tenía alas…

La sonrisa de los jóvenes se congeló instantáneamente, y fue Shun el primero en reaccionar:

-Vamos, Mamoru, entremos a la casa, para que dejes tus libros y te cambies.

-Está bien, tío. Vamos mamá?

-Yo entraré más tarde, pequeño.

-Bien- dijo el pequeño algo contrariado.

-Nos vemos adentro… Saori.

La joven diosa asistió distraídamente, mientras le sonreía a su hijo. Lentamente volvió a su columpio, y comenzó a impulsarse de nuevo, pensando en aquella terrible noche…

-Qué… qué pasó?- dijo ella, asustada.

-Castigo- respondió una mujer a su lado.

Repentinamente todos los recuerdos de los últimos días habían llegado a su mente, se vio a sí misma invitando a Seiya y Mino a un fin de semana en las montañas, se vio comprando la daga de plata, y finalmente vio el momento en el que había clavado la daga en el pecho de la joven.

-Nooooooooooo!- gritó, dejando caer el arma al suelo, y cayendo ella misma.

-Este es tu castigo- susurró una voz en su mente- castigo a la traición de una diosa, Athena.

-Saori, Saori, reacciona- dijo Shun, a su lado- tienes que hacer algo.

La diosa miró a su amigo asustada y confundida…

-Yo… no quise

-Lo sé- dijo Andrómeda- fueron las Furias, verdad?

Saori miró sus manos cubiertas de sangre, aún en shock, mientras trataba de negociar con la voz que seguía hablando dentro de ella.

-Por favor, ella no tiene la culpa…

-Es cierto, su único pecado fue interponerse en el camino de Athena.

-Por favor, yo no quería.

-Este es tu castigo por traicionar tu promesa Athena, y ahora tendrás que vivir con ella.

-Por favor- suplicaba la joven- debe haber algo que pueda hacer.

-Creo que ya has hecho lo suficiente.

-Por favor, ella está embarazada!

La voz calló por un momento, y dejó hablar a otra…

-Está bien, quieres redimirte? Pero tendrás que pagar un precio muy alto.

-No me importa, por favor- dijo la joven ahogada por el llanto.

En ese momento Shun observó un cambio en su amiga, quien se acercó lentamente al cuerpo de Mino.

-Lo siento- dijo, colocando su mano sobre el vientre de la chica y encendiendo su cosmos.

En ese momento, el cuerpo de la joven comenzó a desvanecerse y a convertirse en polvo de estrellas, mientras el caballero de Pegaso observaba impotente la escena.

-Qué estás haciendo, Saori?

-Lo siento- dijo ella, antes de caer desfallecida.

Había despertado 5 horas después en su habitación; a su lado se encontraba el caballero de Andrómeda mirándola preocupado.

-Dónde están los demás?

-Hyoga y Shiryu están abajo.

-Y… Seiya?

-No sabemos donde está… Saori, qué pasó?

-Yo… la maté- dijo ella, llorando- pero, yo no quería.

-Las Furias te castigaron por abandonar tus votos.

-Yo… no… sabía- contestó, abrazándolo.

Shun sólo suspiró. Había temido que esto pasara. Su breve experiencia como Hades le había dejado algo de conocimiento acerca de cómo funcionaban las cosas entre los dioses, pero jamás había pensado que Saori sería tan débil.

-Yo lo amo, Shun.

El caballero iba a contestarle, cuando, inconfundiblemente, ambos escucharon un débil latido que acompañaba tranquilamente el corazón de Saori.

-Yo…- dijo la diosa, llevando las manos a su vientre- estoy embarazada.

-Redención- susurró una voz dentro de ella.

De eso habían pasado ya 10 años; inicialmente había recorrido todos los templos de Grecia buscando una explicación a su embarazo, y, claro, buscándolo a él. Seiya había desaparecido desde esa noche, convencido de que la mujer que amaba no sólo había matado a su esposa e hijo, sino que había destruido su cuerpo. Fue un periodo de enorme sufrimiento para Saori, su embarazo avanzaba con múltiples problemas, y poco a poco, su alma se veía afectada, pero la iluminación le llegó un día, en el templo de Afrodita.

-Athena, despierta.

-Quién me llama?

-Soy yo, tu hermana.

-Afrodita?

-Así es, hermana, no sufras más

-Necesito respuestas

-Todos en el Olimpo hemos visto tu búsqueda, pero no podemos ayudarte.

-Por favor, necesito saber.

La diosa del amor suspiró tristemente.

-Cuídalo mucho

-A quién?

-Cuida esa alma que llevas en el vientre, dedícate a él y sólo a él, es la única forma en que puedes redimirte.

-Y Seiya, lo volveré a ver algún día?

-No puedo decirte nada.

-Afrodita, por favor, yo lo amo!

-Vuelve a tu casa Athena, las cosas más importantes sólo aparecen cuando dejas de buscarlas.

Así había vuelto a Japón, siempre con Shun a su lado, y se había reencontrado con sus amigos, quienes, comprensivamente, habían entendido todo, y si bien, no podían aceptarlo, tampoco podían dejarla sola. Ella también había sido una víctima, una marioneta en manos de los otros dioses.

Mamoru había crecido saludablemente, y poco a poco, se convertía en un joven guapo y fuerte como sus tíos, el corazón de Saori sufría un poco cada vez que veía en los ojos y el cabello castaño de su hijo el reflejo de su amor perdido, pero esperaba pacientemente su regreso.

Entonces… lo vio… caminando lentamente desde la entrada de la mansión, su cabello tan desordenado como siempre, pero sus ojos transmitiendo una enorme paz. Siguió caminando hasta colocarse frente a ella, mirándola fijamente.

-Por fin he podido entender todo lo que pasó.

El corazón de Saori brincó, pero el resto de su cuerpo se paralizó, indeciso sobre qué hacer. Él se acercó aún más y acarició su mejilla suavemente, pero entonces…

-Papá!

Seiya y Saori giraron sorprendidos, para alcanzar a ver a una pequeña figura que bajaba rápidamente desde la mansión, seguida a prudente distancia por el caballero de Andrómeda.

-Papá regresaste!- dijo Mamoru, abrazando a Seiya entre lágrimas.

Una mano se colocó sobre el hombro de Saori, y al alzar ella la mirada se encontró con los ojos alegres de Shun, quien le hizo una seña indicando la casa.

El sol se ocultaba tranquilamente, mientras el grupo se dirigía a la mansión, liderados por el pequeño Mamoru, quien orgullosamente halaba a su padre, para mostrarle todos sus juguetes. La cena transcurrió alegremente, monopolizada prácticamente por el niño, quien le contaba de todo a Seiya, y trataba de que él le contara lo que había hecho durante todo este tiempo, mas el caballero se encargaba de desviar el tema.

Al finalizar preguntó Mamoru:

-Mamá, puede mi papá acostarme a dormir hoy?

Saori miró a Seiya por un momento, pero no pudo descifrar su expresión:

-Pregúntale a él, Mamoru.

-Me llevas, papá?

-Vamos.

Saori los observó irse, mientras ella misma se levantaba y se dirigía a la biblioteca, acompañada por Shun. No había pasado más de media hora, cuando el caballero de Pegaso regresó.

-Ya se quedó dormido-dijo.

Entonces, Shun se levantó de su silla bostezando largamente.

-Me voy a dormir yo también, que bueno que hayas vuelto, hermano- dijo, dándole unos golpecitos a Seiya en la espalda.

Seiya se acercó a la chimenea, donde atizó la leña por un rato, mientras Saori le observaba nerviosamente.

-Seiya, yo…

-No digas nada Saori, no hay necesidad de explicar nada, ya lo he entendido todo.

La joven se quedó callada, sin saber qué hacer, finalmente decidió levantarse también.

-Me voy a dormir.

-Espera- dijo él, tomándola de la mano y atrayéndola hacia él.

El cuerpo de Saori se paralizó nuevamente, mientras sentía como Seiya la abrazaba.

-Te extrañé mucho Saori.

Las lágrimas llenaron rápidamente sus ojos, al mismo tiempo que le devolvía el abrazo.

Lentamente el caballero de Pegaso fue acercando sus labios a los de ella, saboreándolos como la primera vez, sintiendo como su cuerpo se estremecía bajo su contacto. Llevó una de sus manos a su cuello, mientras ella le devolvía el beso con idéntica pasión.

No supo cuando habían llegado a su habitación, tan sólo sentía como las manos de Saori le quitaban la camisa… el vestido de ella ya había caído hacía rato.

-Qué te pasó aquí?- le preguntó, señalándole una cicatriz sobre su abdomen.

-Larga historia- susurró él, acercándola de nuevo para besarla.

Habían pasado 10 años, pero el sentimiento seguía siendo el mismo; sus manos recorrían cuidadosamente su cuerpo, recordando cada una de sus curvas, estremeciéndose nuevamente al sentir la suavidad de su piel, deleitándose con el sabor y la forma de sus senos, haciéndola sentir todo aquello que tan sólo él podía hacerle sentir.

-Seiya… te amo.

-Y yo a ti princesa… y yo a ti- dijo él, preparándose para penetrarla.

Saori se mordió el labio, reprimiendo un gemido al sentirlo entrar, mientras lo abrazaba fuertemente, para no dejarlo ir nunca más, llegando juntos al único sitio donde podían ser uno solo.

El sol sale nuevamente iluminando los terrenos de la mansión Kido, y filtrándose por las persianas de las habitaciones; en una de ellas un niño abraza feliz su almohada, mientras sueña como sus padres juegan con él; en otra una pareja yace abrazada, mientras sonríen, por primera vez en los últimos diez años.

FIN

NOTA DE LA AUTORA: Hola a todos! Celebro la llegada de estas vacaciones con el final de esta historia, espero que les haya gustado, yo me sentí muy bien escribiéndola. Algunas aclaraciones, el precio que tuvo que pagar Saori por traicionar sus votos de pureza, castidad, etc. Fue matar a Mino, y tener que vivir con eso, así como perder a Seiya, pero se redimió dándole la vida al niño que Mino estaba esperando. Muchísimas gracias a Pegaso Seiya y darkathenakrhysis por sus reviews. Saint Seiya es propiedad de Masami Kurumada. Matta ne!

Inicio: sábado, 08 de abril de 2006, 10:10 a.m.

Escuchando: Fix you/ Coldplay

Fin: sábado, 08 de abril de 2006, 11:50 a.m.

Escuchando: Torn/ Natalie Imbruglia