"Los personajes de esta serie no me pertenecen, salvo los que me he inventado yo, y esto es solo una historia para los fans escrita sin ánimos de lucro."

Capítulo 1

Era de noche en la ciudad de Totokanta. Mariabel, la hermana de Clea se encontraba asomada a la ventana del salón. Se sentía inquieta, desde hacía unos días tenía una extraña sensación, como que algo malo iba a ocurrir.

- Mariabel, hija. ¿Te ocurre algo, ¿se te ve muy pensativa?

-¡Oh!-se sorprendió ella, que no había sentido llegar a su madre -No, no es nada.

Su madre salió del salón, y ella volvió a asomarse por la ventana.

-…eso espero.

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Concentración, eso era lo principal, hay que imaginar el objeto en la mente y ver como éste se desintegra en pedazos, y una vez conseguido, abrir los ojos y pronunciar el hechizo para acabar con él.

-¡¡Yo te reclamo llama blanca de la luz!

Una explosión hizo volar una olla por los aires, levantando una nube de polvo.

-¡¡SI! Lo he conseguido. ¡Maestro! ¿Lo ha visto? ¡He mejorado la puntería! ¡Esta vez estaba realmente lejos!...¡¡Ouch! – Un trozo de la olla que acababa de explotar le cayó a Magic en la cabeza.

-¿Será posible? Mira que eres torpe. ¿Para esto me despiertas? Ya veo que has mejorado tu puntería, pero para lo que te ha servido…- se lamentaba el hechicero.

- Entonces, maestro, tendrá que enseñarme algunos hechizos de defensa ¿no?

- Si…para defenderte de ti mismo- se burló Orphen.

-¡Oh! Maestro

- Deja de lamentarte y haz el desayuno, me muero de hambre. Por cierto, ¿Dónde está Clea?

- ¿Clea? Se levantó temprano y salió a dar un paseo.

- Al menos no se le ha ocurrido hacer el desayuno ella.

- La verdad es que se veía muy triste.

-¿Ah si? Mmm…

Clea había encontrado un pequeño campo de flores, unas muy bonitas flores amarillas. No podía evitar acordarse de Licoris. En muy poco tiempo se había convertido para ella como una hermana menor, y es que fue muy fácil cogerle cariño.

Aunque no solo era eso, la trágica historia de su amiga le había hecho replantearse su vida. No es que se arrepintiera de ella, para nada, era muy feliz viajando con Orphen y con Magic y viviendo tantas aventuras. Pero ahora estaba pensando en su familia, en su hermana y en su madre. Ya había perdido a su padre y solo pensar en volver a pasar por una experiencia como esa le daba escalofríos. Licoris era muy valiente, ella en su lugar estaría probablemente hundida.

- Espero que te encuentres bien, Licoris –susurró Clea.

- Seguro que si.

- ¡Orphen!

- Licoris es muy fuerte seguro que estará bien, y probablemente la volveremos a ver antes de lo que esperas.

- Si…seguramente- contesto tristemente Clea.

-¿Qué pasa Clea?-pregunto ya más preocupado Orphen.

- Es que…he estado pensando y…creo que voy a volver a casa.

-¿Lo dices en serio?-Orphen realmente estaba muy sorprendido con lo que la chica le acababa de decir-¿Ya no quieres viajar más con nosotros?

-No es eso, es que después de lo que le ha pasado a Licoris deseo mucho volver a ver a mi familia.

-Lo entiendo, supongo que estas preocupada por ellas y que las echas mucho de menos ¿verdad?

-La verdad es que si- contestó Clea.

-Os envidio.

-¿Cómo dices?-estaba muy sorprendida con lo que le había dicho Orphen, ¿era posible que él siendo un gran hechicero pudiera tenerle envidia a ella?

-Tú, y Magic, tenéis familia. Yo lo más cerca que he estado de una fue cuando era pequeño y convivía con Azalea, y ya ves como acabó todo eso.

No podía creer que estuviera sincerándose con ella de esta manera. Lo que acababa de confesar Orphen era realmente muy íntimo, aunque quizás lo estaba haciendo para que ella se sintiera mejor. Clea sonrió. A veces podía ser muy lindo.

- Bueno, pero ahora nos tienes a Magic y a mí.-contestó ella-Siempre podrás contar con nosotros, además tienes muchos amigos y algún día podrías formar tú tu propia familia.

-Bueno…tanto como eso…-se sonrojó el hechicero, y Clea se echó a reír.

Reki, que hasta ahora se había limitado a quedarse sentado junto a ella, al verla reír empezó a saltar a su alrededor como si le hubiera contagiado su alegría.

Orphen se alegró al pensar que al menos había conseguido que dejara de estar triste.

-Vamos Clea, el desayuno ya debe de estar hecho.

-De acuerdo, ¡vamos Reki!

Y el pequeño lobo la siguió, todavía saltando a su alrededor.

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Pequeñas gotas de sudor se iban formando en su frente, algunas empezaban a resbalarse por su cara hasta que acababan goteando en el suelo. La concentración era absoluta. Después de tantos años tenían el suficiente poder para conseguirlo. Tenían que reunir todas sus fuerzas y abrir esa maldita puerta de una vez.

- No te preocupes Efrén, cuando la puerta se haya abierto tan solo una ranura, el resto será muy fácil. Yo me encargaré de eso y tú descansarás, porque después nos tocará luchar para salir de aquí.

-Sí, maestro.

-Ya nos queda poco.- una sonrisa perversa cruzó su cara- Esta vez si lo conseguiremos.

Y siguieron aplicando sus poderes sobre la puerta. Después de conseguirlo, nadie será capaz de detenerlos.

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-Entonces, ¿dices que quieres volver a casa?

-Así es Magic, me apetece mucho volver a ver a mi hermana y a mi madre.

-Comprendo, y ¿cuándo piensas irte?-volvió a preguntar Magic.

-Mañana por la mañana, después de todo no estamos tan lejos de Totokanta.

-Aún así te acompañaremos un tramo-se unió esta vez Orphen en la conversación.

-No hace falta que me acompañéis, yo puedo defenderme sola-replicó Clea.

-No lo digo por ti, así de camino visito la Torre del Colmillo hace tiempo que no se nada de allí y eso es bastante raro. Además, como he dicho solo sería un tramo y dudo mucho que te puedas defender tu sola –le contestó el hechicero.

-¡Te equivocas!¡No necesito tu ayuda para nada!

-¡Eres una mocosa malcriada! Ya te he dicho que no voy por ti.

-¡Hechicero de pacotilla!

-¡Mocosa!

Magic suspiró. Ya empezaban de nuevo. ¿Alguna vez se llevarían bien?

-¡¡Reki!

Hoy desde luego no.

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Un día más había pasado en la Torre del Colmillo, la noche cubría todo el lugar, solo se escuchaba a los grillos, y a las hojas de los árboles chocar unas con otras por el viento.

Pero alguien corría por uno de los pasillos, tenía que ser algo muy importante para que hiciera eso, bien era sabido que no estaba permitido.

Se paró frente a unas grandes puertas de madera con unos grabados mágicos sobre ella. Estaba claro que era un lugar de mucho prestigio, pero no podía perder más tiempo. Tomó un poco más de aire y finalmente entró.

-¡¡Maestros!

-¿Qué es esto? ¿Por qué irrumpes así en una reunión del Concilio?-bramó uno de los ancianos que había en el lugar.

-Más vale que sea importante muchacho, esto es una falta grave-dijo otro.

-¡¡Las puertas…-el pobre aprendiz de hechicero apenas tenía aire después de la carrera –las puertas…de la Cámara sellada…se están abriendo!

-¡¿Cómo! ¡No es posible!

Los ancianos empezaron a temblar, eso era lo peor que les podía ocurrir. Antes de que cundiera el pánico entre ellos, el Mayor ordenó calma.

-¡¡Tranquilidad! Debemos impedir que salgan como sea. Rápido muchacho, haz sonar la alarma, que todos los hechiceros y sus aprendices se reúnan ante la puerta de la Cámara.

-¡Si maestro!

Volvió a salir corriendo del lugar. Los ancianos comenzaron a hablar entre ellos.

-¿Qué vamos a hacer?

-Ni con todos los hechiceros de la Torre podremos contra él.

-¡Es nuestro fin!

-¡¡Calmaos todos!-el mayor tuvo que volver a poner orden en el Concilio-Nosotros también debemos ir frente a la cámara. En el pasado se consiguió sellarlos de la misma manera, podremos volverlo a hacer.

-Pero los hechiceros de entonces eran los más poderosos que han habido en todos los tiempos y ahora nos faltan en la Torre algunos muy poderosos y no tenemos tiempo para reunirlos.

-Ni siquiera tenemos ya a Chaildman-soltó otro.

-Ni a Flameheart ni a su hermano.-contestó otro.

-¡¿Y qué esperáis que hagamos!-Volvió a replicar el mayor- ¡Tenemos que detenerlos! De todos modos si no lo hacemos nos matarán a todos.

-Es cierto.

-Pues vayamos para allá.

Los ancianos desaparecieron instantáneamente del lugar y la alarma empezó a sonar en la Torre. Una dura lucha les quedaba por enfrentar, una lucha donde el premio era conservar la vida.

Continuará…

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¡Hola! Aquí tenéis mi primer fic, no se si os habrá gustado pero me he visto en la necesidad de publicarlo. Me gusta mucho más leer, pero al encontrarme con tan pocos fics de Orphen decidí sumar uno más, uno a mi gusto, como a mi me hubiera gustado que terminara la historia de Orphen. No se si será muy largo pero la verdad es que tengo muchas ideas, y os prometo que no lo dejaré sin terminar, ¡aunque me lleve toda la vida!

Bueno…tanto como eso…

Aclaro que seguramente los nombres de los personajes y de los hechizos no serán exactamente iguales a como están escritos en otros fics. Esto es debido a que no es la misma traducción la que se hizo en España a la que posiblemente hicieron en Latinoamérica, como he podido comprobar al bajarme Orphen Revenge, que no ha sido emitida en España. Yo me voy a limitar a ponerlos como se tradujeron en mi país, salvo los que he recogido de la segunda parte de Orphen y algunos otros nombres que me gustan más de la otra forma.

Nada más por ahora, si queréis preguntarme algo, criticarme (más vale que no, jejeje) o meterme prisa, ya sabéis dejarme algún mensajillo.

Sed buenos y ¡hasta otra!

Ades