Notas iniciales: Como verán, este fict se denomina Los Cuatro Elementos, producto de pasar agripada, con unos ánimos tan levantados, sentada en un sillón de cuero, viendo televisión y metiéndose a una maratón de algo jamás antes visto. (Je, je.. si tienen Nick se habrán enterado de Avatar, los 4 elementos, del sábado 11 de febrero) y en medio de la presentación... me quedé dormida. (Ajá, burlas para después, ya les quiero ver cuánto duran trasnochados en deberes y con gripe encima) Al despertarme mi hermano había cambiado de canal. Medio recordaba lo que decía la serie, y simplemente dejé a mis neuronas trabajar.

Fic dedicado a Eli, que no, que este no es el pie, pero es un aperitivo . Espero que delicioso. Constará de cuatro capítulos (¡Vaya! Apuesto a que nadie me lo hubiese adivinado XD) y cada uno se denominará como su elemento, este de aquí es Tierra. Son sólo dos amigos y los elementos de nuestro planeta.


Los 4 elementos

Capítulo 01: Tierra


Las nubes comenzaban a agruparse en el cielo, formando grandes masas de esponjosas y variadas formas, aunque algunas tenían el natural blanco purísimo, otras adoptaban una tonalidad más obscura.

- Esa de allá, tiene forma de un microscopio - dijo la joven señalando hacia el lado izquierdo, extendiendo su brazo, casi rozando la nariz de su acompañante.

- Yo le veo más como la forma del palo de una Saeta de Fuego - dijo el otro, conteniendo la risa.

Ella no pudo detenerlo más, soltó una carcajada, negando con la cabeza. Ella sintió una hoja enredarse en sus mechones.

- No pensamos de la misma forma - comentó casi suspirando mientras sacaba la hoja de entre los rizos de su castaño cabello.

Los orbes verdes se clavaron en la joven en un instante. ¿Acaso lo decía aliviada o decepcionada?

Harry posó sus brazos detrás de su nuca, en señal de total despreocupación. Por unos instantes cerró los ojos y aspiró el aroma a césped.

¡Cómo adoraba ese momento!

Harry abrió los ojos luego de un rato, y por impulso se volvió hacia Hermione para seguir buscándole formas a las nubes. Pero una oleada agradable recorrió por todo su ser al descubrirla mirándole y sonriéndole al mismo tiempo. Una imagen fugaz porque apenas descubierta ella se volvió hacia el cielo y señaló a una nube cualquiera.

- Esa tiene la forma de un cisne -

Harry distraído miró hacia donde ella le señalaba, pero no encontraba la dichosa nube, sino que reparaba en la tersa piel que tenía a poca distancia de su rostro.

Hermione respiraba agitadamente. El silencio de su mejor amigo la inquietaba, le provocaba risitas y una tembladera extraña. Lo delataba su brazo inconsistente aún señalando a una nube, que será de todo, menos un cisne.

- Cisne, que se diga cisne exactamente no creo - Harry replicó frunciendo el entrecejo, intentando que todas sus neuronas se concentren en la nube (si acaso la encontraba, porque por Merlín que no la veía, quizá era una nube que se puso una capa de invisibilidad encima)

Hermione bajó el brazo y comenzó a insistentemente hacer círculos en el césped, ensuciándose los dedos de tierra y césped. Harry no entendía por qué su actitud.

- ¿Crees que Ron esté de maravillas? - Harry arqueó una ceja extrañado. ¿De cuándo acá el pelirrojo era el tema de conversación? - Ya sabes, si pueda comportarse bien y no ponerse nervioso o demasiado impulsivo -

- Dos galeones a que besa a Luna -

Hermione pareció meditarlo unos instantes. En otras circunstancias quizá sí sea Ron quien diera el primer paso. Pero Luna, Luna es Luna.

- ¿Y por qué no Luna, eh? - indagó Hermione con curiosidad.

Harry se encogió de hombros, sin despejar su vista del cielo, que lentamente iba obscureciéndose más.

­- El hombre debe ser quien comience - dijo simplemente Harry.

Hermione frunció la punta de la nariz al intentar contener la risita. Las palabras a Harry no le salieron tan convincentes. Quizá en el fondo se sentía más tranquila porque lo tenso se dispersó.

O al menos es lo que ella pensaba.

- Podría ser Luna quien agarre a Ron en un callejón - dijo Hermione, como si le comentara lo precioso que es la tierra.

Aunque ella se arrepintió de inmediato de sus palabras, porque no fue precisamente a Luna halando a Ron a quienes imaginó, sino a una jovencita de cabellos rizados acorralando a un joven de cabellos azabaches, y ello provocó que Hermione clavara sus dedos lo más que podía en la tierra.

Harry pareció meditarlo, o tal vez se perdió en su propia fantasía, porque parecía que quería sonreír ante tentadora idea. Hermione estuvo a punto de preguntarle qué era lo que estaba pensando, pero Harry se volvió hacia ella, dejándola con los labios entreabiertos.

Los dedos de Hermione dejaron de jugar en la tierra.

- Dos galeones a que es Ron - insistió Harry, con una media sonrisa que hizo agradecer a Hermione de haber quedado con la boca ligeramente abierta, pues pudo respirar por ahí. Su nariz pareció haber olvidado cómo hacerlo.

- Bien - respondió ella, casi en un gemido. No era su costumbre de responder con simples palabras, pero en esos instantes no podía decir más. Siguió jugando con la tierra, lo único que parecía ser consistente en esos instantes.

Su corazón latía aceleradamente, sus nervios estaban alborotados y su mente un cúmulo de frases sin enlace alguno.

De pronto sintió una helada corriente deslizarse por toda la médula, cuando Harry posó su mano sobre la de ella, siguiendo el juego que tenía sobre la tierra.

- Es lo único consistente - dijo Harry calmadamente, como si estuviese comentando el clima

«La tierra» pensó Hermione, sonriendo débilmente. Sus dedos nerviosamente seguían hurgando entre el césped, Harry siguiéndole el ritmo. Si un bicho aparecía, les mordía a ambos.

- Fijo, duro, estático - Harry comenzó a hurgar más en la tierra, iniciando lo que parecía, una nueva actividad.

- La tierra ha estado desde los principios y ha perdurado miles de años -

- La tierra - repitió Harry sin poder contener una risita y negando con la cabeza, respirando dificultosamente. Sus ojos verdes brillantes clavándose en ella, queriendo quizá leer su alma.

Hermione sentía tibieza en las mejillas y asintió nuevamente. Luego en su mente armó de inmediato un discurso.

- ¿Sabías del avatar? - indagó ella, con el claro propósito de impartirle nuevos conocimientos. Harry la miró más anhelante, sus ojos brillando, seguramente del deseo de conocer más, él negó con la cabeza - Se dice que es una persona que domina los cuatros elementos que conforman nuestro planeta. La tierra, el agua, el fuego y el viento -

- La tierra - comentó Harry, aprisionando su mano en la de ella y juntos haciendo más rítmico el juego que tenían en el césped - Ya la tenemos -

- A mí me encanta jugar con ella - admitió Hermione. Demasiado obvio fue para Harry que ella nuevamente quería escapar del tema.

- Yo lo veo en un sentido más figurado - replicó Harry, dispuesto a darle debate a como dé lugar, y salir triunfante del mismo - Consistencia, firmeza -

Y de pronto Hermione pareció petrificada, porque no pudo hacer ningún movimiento cuando Harry aprisionó más su mano en la de ella, y notablemente se volvió más.

El cielo terminó por obscurecer, todo era una masa que no podía contenerse más. Las cosas naturales de la vida, tarde o temprano terminan por fluir.

- El hombre debe ser quien comience - murmuró Harry sin soltar su mano, sintiendo el agitado aliento de ella chocarse contra su rostro.

Y finalmente fluyó.

El agua comenzó a caer del cielo, en grandes gotas, empapando todo a su paso, inundando de su esencia, brindado alimento a los árboles, haciendo que las aves buscaran refugio, que el césped se fundiera más con la tierra y el olor a humedad inundara el ambiente.

Y también empapó a dos amigos, uno encima de la otra, con sus narices rozándose y sus labios a milímetros de un encuentro. Él aspirando la cercanía de ella, ella sin poder cerrar los ojos, tratando de convencerse que lo que estaba pasando era realidad.

Continuará


Críticas constructivas, comentarios y demás, sólo dale clic a Review y me entero. Hasta el próximo capítulo.


De pronto la mano de Grawp salió lanzada hacia Hermione, pero Harry agarró a su amiga, tiró de ella hacia atrás y la escondió tras un árbol. La mano de Grawp rozó el tronco, y cuando se cerró sólo atrapó aire.

- ¡ERES UN NIÑO MALO, GRAWPY! - gritó Hagrid mientras Hermione se abrazaba a Harry temblando y gimoteando

Harry Potter y La Orden del Fénix (Cap. 30 "Grawp", Pág. 717 )