¡¡Holas! Aquí ando de nuevo dando guerra con una nueva historia n.n, ¿¿¿Me extrañaron:P Bueno pues solo explicarles que esta historia es mi manera de ver las cosas en el segundo viaje de nuestras guerreras a Céfiro, es una historia diferente (Bueno al menos trata de ser diferente) Aparecerán en escena aquellos de la segunda temporada pero con nuevos roles, quizás (no es seguro) con nuevas actitudes y nuevos papeles por desempeñar! Espero que sea de su agrado! Y ya por ultimo les diré que aunque este primer capitulo suene tan común como los demás en el segundo todo tomara forma (bueno al menos una parte :P) Recuerden dejar un lindo Review! Que entre más Reviews más rápida actualización! (soy yo o… soné chantajista ¬.¬)

Los quiere la linda

Usagui Kou

CAPITULO I

EL REGRESO

Ultima escena de la primera temporada:

La gente caminaba en la torre de Tokio como un día cualquiera, y nadie pudo evitar no sentirse extrañados al ver llorosas y abrasándose a tres jovencitas de colegios totalmente distintos…

-No fue un sueño… -Decía Lucy entre sollozos –Fue realidad…

-Que desgracia –Se lamentaba Marina

-Tranquilícense –les decía Anais

-Princesa Esmeralda… -dijo Lucy abrazando con fuerza a sus amigas y lanzando sus palabras al aire –Yo quiero que regresemos a Céfiro… yo quiero que regresemos y que esta vez hagamos algo por Céfiro de lo que tu te hubieras sentido orgullosa, por ese Céfiro que mantuviste con tanto amor

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Pero las tres niñas aún no regresaban a Céfiro… ya habían pasado tres meses…

"Hoy el viento sopla diferente… Hoy los pájaros entonan otra melodía… Hoy mi corazón late a otro ritmo… Hoy será distinto… Hoy nada será igual"

Lucy abrió sus ojos, abrió la ventana y contemplo el rocío de la mañana, miró dentro de su corazón y ese vacío que ahora ocupaba la culpa aun se encontraba ahí. El rostro de la princesa Esmeralda aun habitaba su mente… ¿Es que acaso la única manera de salvarla era matándola…? El coraje y el odio por si misma se apodero de su corazón haciendo que sus puños se cerraran con fuerza…¿Por qué no había podido salvarla? ¿Por qué?

-Hermanita ¡que bueno que as despertado!

-Hola Maziel… -Dijo tratando de olvidar sus anteriores pensamientos

-Vamos hermana ¡Arriba esos ánimos!

-Cameo…

"Otro día más… Vamos Lucy sonríe… No puedes preocupar a tus hermanos… ni a Marina y Anais… Sonríe Lucy, Sonríe"

-El desayuno ya esta listo –Informó Saturno

-¡Si! –Dijo Lucy parándose de golpe con una gran sonrisa -¡Vamos a desayunar!

-¡Bravo! –Exclamo Maziel

-Así nos gusta hermanita, que sonrías –Dijo Cameo

El ambiente en la meza era algo pesado… Saturno estaba más callado que de costumbre, Cameo y Maziel trataron de amenizar con algunas bromas y haciendo tonterías, que aunque Lucy no prestaba mucha atención, sonreía y se sentía agradecida por el intento de sus hermanos de hacerla sentir mejor.

El sol de mediodía alumbraba con fuerza, Lucy se encontraba sentada fuera de casa, acariciando a su fiel amigo Hikarí, mientras miraba al césped moverse con el viento.

Faltaban solamente algunas horas para encontrarse con Marina y Anais en la torre de Tokio, se habían hecho grandes amigas desde su regreso, una amistad que para muchos era difícil de comprender, ya que no solo eran totalmente distintas, sino también estaba el hecho de que para las demás personas, Lucy Marina y Anais, se habían hecho como hermanas de la noche a la mañana, pero eso estaba lejos de importarles.

Lucy sabía de sobra lo mucho que les afectaba a sus amigas el recordar lo sucedido en Céfiro y ella siempre trataba de animarlas, siempre tenía una sonrisa para ellas ocultándose incluso a si misma lo que sentía

-¡Marina! ¡Anais!

-¡Lucy!

-¡Felicidades amigas! –Dijo Lucy sonriendo, mientras extendía sus manos ofreciéndoles a cada una figurilla de madera pintada

-Pero… -Marina y Anais la miraban algo confundidas

-Es para felicitarlas en sus triunfos en el torneo de esgrima y arquería –dijo con una radiante sonrisa -Sé que fueron la semana pasada… pero me dilate un poco en hacerlas ya que no soy muy buena con las manualidades n.nu

Marina tomó lo que supuso era un intento fallido de una espada de esgrima un poco deforme y Anais la pequeña flecha con la punta en forma de "S", pero si he de ser sincera tengo que decir que ninguna de las dos pareció reparar en estos mínimos detalles y miraban con inmenso orgullo sus tan preciados regalos y respondieron con un abrazo a su pelirroja amiga.

-Gracias Lucy –Dijo Anais con lagrimas en los ojos

-Son hermosas –Continuó Marina

-¿En serio? –Dijo Lucy algo sorprendida -¡Me alegro mucho! –Dijo contenta respondiendo al abrazo de sus amigas

Una luz incandescente iluminó la Torre de Tokio, las tres niñas sintieron como sus pies se despegaban del suelo y de pronto…

-¡Aaaaaaaaaaaaaaay!

-¡Nos vamos a estrellar! –Gritó Lucy

-No quiero Morir –Gritó Marina

Las tres niñas caían a una gran velocidad, no sabían como detenerse y el suelo se encontraba cada vez más cerca… 10 metros… 7… 4… 2… las niñas cubrieron su rostro con sus manos esperando la terrible caída, pero de pronto la velocidad disminuyó enormemente asta que con suavidad tocaron el suelo

-¿Que pasó? –Dijo Anais con extrañeza mientras levantaba su rostro y acomodaba sus gafas

-¿Estamos muertas? –Preguntó infantilmente Lucy que miraba con rapidez hacia todos lados

-¿Muertas? Haaaaaaaaaaaaaay –Se quejó Marina con los ojos cerrados de esa forma tan peculiar que tiene para llorar -¡¡Yo no quería morir! Waaaaaaaaaa

-No estamos muertas Marina… -Dijo Anais analizando la situación

-¿No? –Preguntó Marina abriendo los ojos lentamente con algo de miedo -¡No estamos muertas! ¡Que bien!

-Pero… entonces ¿Dónde estamos? –Preguntó Lucy

-Esto parece… -Anais miro a su alrededor -El bosque del silencio…

-¿El bosque del silencio? –Marina y Lucy se miraron como buscando la respuesta en los ojos de la otra -¡El bosque del silencio!

-¡¡¡Regresamos a Céfiro!

-No puedo creerlo… -Decía Lucy un tanto atontada

-Pero… ¿Por qué? –Se preguntaba Anais - ¿Por qué nos habrán llamado? ¿Habrá problemas?

-Hay Anais no seas pesimista –Se quejó Marina

-Quizás nadie nos llamó… -Dijo Lucy dubitativa –porque… si nos hubieran llamado Guruclef hubiese mandado una de sus criaturas ¿no creen?

-Tienes Razón… -Dijo Anais

-Pues sea como sea –Comenzó Marina –No podemos quedarnos aquí sin hacer nada… lo mejor será que caminemos

-¿Sabes hacia donde Marina? –Preguntó Lucy

-Vamos chicas –Dijo Marina animosa –Caminamos por este bosque durante días, el instinto nos llevará

-No creo que el instinto nos lleve muy lejos –Dijo Anais –Pero… Marina tiene razón no podemos quedarnos aquí

Enseguida se pusieron en marcha; aunque no estaban seguras de ir por el camino correcto era obvio que no tenían otra alternativa.

-Este árbol se me hace conocido… -Dijo Lucy -¿No habíamos pasado ya por aquí?

-Creo que estamos pérdidas… -Se quejó Marina

-Parece que hemos andado en círculos –Dedujo Anaís

-Bien… ¿Ahora que hacemos? –Marina se dejó caer sobre el césped con exaspero –Este viaje era mucho más cómodo cuando Nicona nos acompañaba

-Creo que…

"Guerreras Mágicas…"

-¿Escucharon eso? –Preguntó Lucy

"Tengan mucho cuidado niñas del mundo místico…"

-Windom…

"Tiempos difíciles les esperan… deberán ser fuertes Guerreras mágicas"

-Ceres…

"Deben Luchar por aquellos a quien aman y aprender a ver más aya de lo visible… ¡Lo malo siempre fue malo, pero lo bueno no siempre lo fue!

-Que quieres decir con eso Rayearth –Preguntó Lucy

"Si nos necesitan, no duden en gritar nuestros nombres, asta pronto niñas del mundo místico"

-¡Esperen! –Gritó Marina

-Por favor… -Comenzó a decir Anais

-Explíquennos que pasa…

Esta de más decir que las tres niñas no recibieron respuesta alguna que no fuera el silbar del viento y… tres grandes luces que entraban en sus manos formando sus respectivos medallones de energía… sus poderes habían regresado

-Al menos nos hubieran dicho a hacia donde debemos ir… -Murmuró molesta Marina

-¿Lucy… Marina… Anaís…? –Las llamó un joven con vos incrédula

-¡Paris! –Exclamaron sorprendidas

-Pero… ¡Que sorpresa! ¿Qué hacen aquí?

-Eso quisiéramos saber –Dijo Marina

-¿Ustedes no nos llamaron? –Preguntó Lucy

-No… no que yo sepa… -Contestó Paris pensativo, pero luego reparo en la rubia que no había dicho ni una palabra –Hola Anais… -Dijo Mirándola con ternura

-Paris… -Anais tenía la mirada en el suelo

-Me alegra mucho verlas chicas –Dijo Paris con una sonrisa –Vamos… las guiare al castillo –Indicó el joven mientras miraba con preocupación a Anais que aun conservaba una mirada triste y perdida –Todos estarán muy alegres de verlas, será una grata sorpresa

-¿Todos?

-¿Al castillo?

-¡Ho si! –Dijo el joven –Hay muchos en el castillo que quieren verlas, por acá se les ha extrañado mucho

Los cuatro caminaron sin decir nada más, Marina y Lucy decidieron guardar sus preguntas para más tarde, no pasó mucho tiempo antes de llegar al pueblo…

-Nada a cambiado… -Dijo Lucy mirando a su alrededor –Todo esta como lo recuerdo

-A excepción de que ya no hay monstruos –Apuntó Marina

-Es cierto –Sonrió la pelirroja

-¡Mira mamá! –Gritó una niña cerca de ellas –Esa es la niña que nos salvo del Monstruo –la pequeña se zafó de brazos de su madre y corrió asta donde estaba la pelirroja

-Hola… -Saludo Lucy ante la mirada embelezada de la pequeña que no decía nada

-Valla Lucy –Dijo Burlonamente Marina –Ya tienes una admiradora

-¿No me recuerdas? –Preguntó la niña

-Yo… -Lucy pensó un momento -¡A si! Tu eres la pequeña que me regalo la flor aquella vez…

-¡Si! –Sonrió la pequeña satisfecha –Mi nombre es Lira

-Mucho Gusto Lira, Mi nombre es Lucy –Dijo amablemente la pelirroja –Y ellas son mis amigas: Marina y Anais

-Mucho gusto Lira –Dijeron las aludidas

-Bueno señoritas es hora de seguir nuestro camino –Dijo Paris

-Adiós Lira –Se despidieron las chicas

-Paris… ¿Ya no ha habido más ataques? –Preguntó Lucy ya que continuaban con su camino

-No… -Dijo Paris –Es por eso que me extraña que estén aquí, Céfiro ha sabido mantenerse en pie sin la necesidad de un Pilar, las personas viven en paz y armonía

-Eso quiere decir que Céfiro ya no necesitará de un pilar ¿verdad? –Preguntó Marina

-No… -Comenzó a decir Paris –Es muy extraño… yo no sé mucho sobre esas cosas… pero parece que después de la muerte de Esmeralda el poder del Pilar quedo Dormido –Al escuchar el nombre de la princesa el corazón de las tres niñas se oprimió pero Paris siguió sin inmutarse –Es de saberse que sin un pilar la paz en Céfiro es efímera, no durará mucho, pero nadie puede interferir en eso, Guruclef nos dijo que el poder del Pilar es quien escoge a la persona digna de llevarlo, siempre ha sido así… nunca ha tardado más de lo necesario en escoger al sucesor, así que a nosotros solo nos queda esperar

-Pero… -Lucy se detuvo de repente –Eso quiere decir… alguien más tendrá que pasar por lo que la princesa Esmeralda pasó ¿no es cierto?

-Lucy…

-Eso no es justo –Dijo la pelirroja negando con la cabeza –No pueden pedir que otra persona pase por lo mismo, debe haber otra forma, ¡debe haberla!

-Te comprendo… -Dijo Paris mirando a la pelirroja –Pero no hay nada que hacer… ni Guruclef que es el mejor hechicero en todo Céfiro, ni yo que soy el príncipe y ni ustedes que son las legendarias Guerreras Mágicas pueden hacer algo… nadie puede…

Lucy ya no dijo nada más y así en silencio siguieron su camino, Cuando ya se acercaban más al castillo Marina se decidió a romper el silencio

-Paris… ¿Dijiste que eras un Príncipe?–Preguntó con rostro curioso –Ahora me explico esas ropas tan elegantes…

-jeje… es cierto… -Dijo Paris algo colorado con su mano en la cabeza –Soy un Príncipe…

-Pero ¿Por qué no nos lo dijiste? –Continúo Marina viendo que si ella no hablaba se volverían a sumergir en el tan incomodo silencio –Cuando te conocimos pensamos que eras un bandido…

-Es que yo no lo recordaba –Dijo Paris –Perdí la memoria cuando era pequeño y mientras ustedes estaban preocupadas por salvar Céfiro mi hermana, la princesa Esmeralda me devolvió la memoria…

-¿TU HERMANA? –Ahora si la sorpresa fue general para las tres niñas

-Así es… -Dijo Paris deteniendo su camino, y hizo una reverencia ante las tres –Y aún no les he agradecido por todo lo que hicieron por ayudarla

-Paris… -Las tres niñas lo miraban con una profunda tristeza y no sabían que decir…

-No quiero que se sientan culpables por…

-¡Príncipe! –Exclamó un guardia que salía del castillo que salía a su encuentro –Le hemos estado buscando por todas partes, nos tenía preocupados ¿Dónde estaba?

-Caminando… -Dijo Paris con algo de enfado

-¡Paris! –Dijo otro, evidentemente molesto, más imponente y con paso firme, soldado –Donde te as metido, sabes que no debes salir del castillo y mucho menos sin…

-¡Ráfaga! –Exclamó Lucy con alegría

-¡Lucy! –Ráfaga no pudo esconder incredulidad en su rostro –Pero… ¿Qué hacen aquí Guerreras Mágicas? –Dijo este mirándolas con una gran sonrisa

-No lo sabemos… -Dijo Marina

-¡Que gusto me da verte Ráfaga! –Lucy abrazo cariñosamente a Ráfaga, pero con tanto entusiasmo que casi lo hace caer

-Vamos niñas –Dijo el espadachín –Entremos al castillo, todos se llevarán una grata sorpresa, han llegado en muy buen momento, justo ahora están todos en el comedor

Las niñas miraban extasiadas el castillo que aunque ya habían visto en otra ocasión nunca había tenido oportunidad de entrar en el. Ráfaga las condujo asta una gran puerta, que se veía imponente ante ellas, Paris la abrió… al entrar habían algunas personas sentadas a la mesa que les eran agradablemente familiares a las niñas…

-¡Lucy Marina Anais! –Caldina fue la primera en reaccionar y prácticamente echársele encima a las tres niñas

-¡Caldina! –dijeron sorprendidas

-Pero ¿que hacen aquí? –Preguntó Guruclef bastante sorprendido poniéndose de pie

-Hay… Perdón por llegar tarde a la cena pero… -Una joven de cabellos Rubios entró corriendo, algo agitada y se paro de golpe al ver al las tres niñas que Caldina abrazaba

-¡Presea! –Exclamaron las tres sin poder creer lo que sus ojos miraban

-Hola… niñas… -Dijo con una dulce sonrisa

-¡Presea! –Lucy corrió hacia la joven y la abrazó tratando de contener las lágrimas que se dejaban venir por sus ojos –No lo creo… eres tu verdad…

-Lo soy Lo soy… -Dijo respondiendo el abrazó de la pelirroja

-Ascot que no piensas saludarlas –Dijo Caldina mirando a un tímido joven al cual se le habían ya subido los colores a la cabeza

-¿El pequeño Ascot esta aquí? –Preguntó Marina buscando con la mirada al niño que había conocido ya tiempo atrás

-Ho no Marina… a Ascot ya no se le puede llamar pequeño… -Dijo Caldina pícaramente

-No querrás decir que… -La mirada de Marina reparo en el alto joven cual tupe tapaba sus ojos, y llevaba unas extrañas vestimentas que ella ya había visto antes -¿Ascot? –Dijo mirando confundida al aludido que se ponía de pie visiblemente, nervioso

-Ho… hola Marina… -Dijo bajando la mirada

-¡Pero que sorpresa! –Dijo Marina sonriente –As crecido mucho en este tiempo

-Es que quería Sorprender… -La vos de Caldina se vio interrumpida por la rápida maniobra de Ascot

-Chicas… me alegro mucho de verlas… -Dijo Guruclef acercándose a ellas

-Cielos… Ascot no fue el único que creció –Dijo Lucy mirando sorprendida al Hechicero

-Es cierto –Dijo Marina –Eras no mucho más alto que el pequeño Ascot y vete ahora… tengo que mirar para arriba para hablarte

-ejem… -Tosió con algo de nerviosismo Guruclef –Chicas… ¿Qué hacen aquí? ¿Ustedes vinieron por su cuenta? ¿Cómo lo hicieron

-¡¿Qué tu no nos mandaste llamar! –Pregunto Lucy sorprendida

-No… -Dijo Guruclef evidentemente preocupado… -Esta vez no he sido yo…

-¿Pasa algo malo Guruclef?

-Nada… -Dijo Guruclef tratando de sonreír naturalmente –Deben estar hambrientas…

-¡Si! –Dijo Lucy abrazando su estomago

-Si… yo también tengo algo de hambre…

-Se les ve más delgadas y pálidas chicas –Dijo Caldina empujando a las tres jóvenes a la mesa –Están en pleno crecimiento y tienen que comer bien, ¿Qué no les dan de comer bien en el mundo místico?

-No, no, no es eso –Se apresuraron a negar Lucy y Marina algo a penadas, ya que las dos sabían a la perfección que desde su regreso a Tokio habían consumido una mínima cantidad de alimentos…

Las niñas se sentaron y Guruclef lleno los platos frente a ellas de comida, Marina comió tratando de no preocuparse, Lucy lo hizo más por evitar que los demás se preocuparan que por ella misma y Anaís… Anaís apenas y probó bocado.

La noche no tardó en caer, a cada una les fue dado un cuarto y aunque les costó trabajo conciliar el sueño al final lo lograron… aunque Lucy no del todo

"¡Lucy ten cuidado!"

-¡Marina ¡Anais!

Una fuerte luz incandilo los ojos de la pelirroja

"Te amo Lucy"

-¿Quién eres?

"¡MUERE GUERRERA MAGICA!"

-¡Aaaaaaaaaaa!

-¡Lucy! ¡Lucy!

-Yo… -La pelirroja abrió los ojos y se encontró con las miradas preocupadas de Marina y Anais

-¿Estas bien?

-Si… -El corazón de Lucy parecía querer salir de su pecho, de su frente comenzaba a notarse el sudor y se sentía agitada, aun no estaba segura de haber despertado

-Nos preocupaste –Dijo Anais sentándose a un lado de Lucy

-Escuchamos tus gritos y…

-¿Gritos? –Preguntó Lucy apenada –Perdón amigas… estoy bien, no se preocupen

-¿Estas segura? –Preguntó Marina poco convencida

-Sabes que puedes confiar en nosotras –Dijo Anais

-Estoy segura –Dijo con una gran sonrisa –Vallan a Dormir que aquí todo esta bien

"Porque… todo esta bien… ¿verdad?"