. Matándonos suavemente…. matándonos de amor .

De: Priss.

Capitulo XVI: "Nada más en mi vida".

08-FEB-05

14-FEB-06


Dicen: "que después de la tormenta viene la calma". Y esa era una filosofía que Anna Kyouyama estaba aprendiendo a su modo.

Después de la tormenta viene una replica de esta, que mueve los escombros que quedaron la primera vez, y hace que te preguntes¿cuánto es que durará?. Y luego finalmente viene la calma, pero es una calma vacía, insoportable y dolorosa; porque durante la tormenta puedes correr y tratar de salvarte, pero cuando esta termina y ves lo que ha dejado a su paso no puedes cambiar lo que ya pasó, y te sientes impotente y completamente derrotado.

Con la muerte de su abuelo, Anna comprendió que la fuerza que ella creía tener no era más que orgullo y arrogancia.

Se puso histérica, lloró y maldijo hasta que la voz le falló, y luego simplemente se hundió en la tristeza y la soledad. A Hao no volvió a verlo desde el día en que sepultaron a Yohmei y de eso hace ya más de tres semanas.

Así que. . . así es cómo va a terminar.

Susurró la joven rubia mientras esperaba la hora para abordar el avión que la llevaría a Liverpool y la sacaría por fin del lugar que tantos recuerdos, dolorosos y felices por igual, le traía.

Ella no era una persona que huyera de los problemas o sus temores, pero esta vez realmente necesitaba hallar una salida. Qué mejor que la visita de Marco, quien la había buscado para ponerla al tanto del acuerdo que tuvo con Yohmei, antes de. . . lo que pasó.

Desaparecer.

Era la palabra que recordaba.

La idea era que tanto ella cómo su abuelo salieran del país.

Era una orden, aunque dada la situación es una opción que me atrevo a ofrecerle, además. . . es lo único que puedo hacer por usted, señorita.

Fue la frase exacta de Marco.

Anna no tardó en preparar todo para su partida, pensando que seguramente su viejo lo habría querido así.

Y ahora estaba aquí, a pocos minutos de dejar su tierra, quizás para siempre.

Una voz femenina se oía por toda la sala, anunciando el próximo vuelo a Inglaterra; era el suyo.

Casi mecánicamente, la rubia abordó el avión para luego simplemente esperar a que este se elevara mientras su mirada se perdía por la ventanilla.

"¿Se habrán ido ya?."

Se preguntó a si misma, agradecida de que Pino y Pilika fuesen a despedirla. La peliazul deshaciéndose en lagrimas, mientras el rubio no dejaba de mirarla, debatiéndose entre obligarla a quedarse o irse con ella.

Las memorias de la joven Kyouyama volvieron a unos cuantos meses atrás.

Con nostalgia y hasta tristeza, recordó que en esos días no muy lejanos, toda su vida tenía un balance que si bien no era perfecto, si agradable y suficiente para ella. Tenía buenos amigos, un novio cuya compañía le era agradable y a su abuelo que vivía para ella.

Ahh, no debería estar pensando en estas cosas.

Un débil suspiro escapó de sus labios mientras sus negros ojos seguían fijos en la ventanilla, admirando por ultima vez ese lugar.

Se preguntaba si acaso se arrepentía de todo lo que había pasado en este tiempo, y aunque hubiese querido decirse a si misma que "si", lo cierto es que no podía engañarse ella sola.

"¿Cómo podría arrepentirme de haberlo conocido?, simplemente no puedo."

Recordar sus besos, sus caricias, la forma tan desquiciada, casi salvaje, en que le hacía el amor. Todo eso había sido maravilloso para Anna, además él había arriesgado la vida para salvar la de ella, traicionando a sus compañeros.

Tantas cosas que recordar y fue un hombre el que las provocó; su nombre escapó de sus fríos labios. . .

Hao.

La Kyouyama se mordió el labio inferior.

Un nudo en la garganta y las lagrimas tratando de escapar de sus ojos sin lograrlo.

Sintió cómo alguien ocupaba el lugar a su lado, más ignoró a quien quiera que fuese. Estaba muy ocupada tratando de controlar sus emociones cómo para preocuparse por alzar la mirada y encontrar un rostro desconocido.

No entiendo por qué siempre te niegas a mirarme.

Pero aquella voz. . .

Sorprendida, dejó que sus perlas negras se posaran en su acompañante; las palabras se le atoraron en la garganta y su voz desapareció.

Ha. . . Hao ¡e-estas aquí.!

Alcanzó a decir poco antes de que algunas lagrimas rodaran por sus mejillas.

Una sutil sonrisa atravesó el rostro del moreno, comprensivo ante la incredulidad que reflejaban los ojos de la chica.

Anna giró el rostro, entreteniéndose nuevamente con el paisaje que le permitía ver la pequeña ventana. No pudo soportar la intensa mirada del Asakura, además, quiso ocultar la sonrisa llena de felicidad que sus labios se empeñaron en formar, sin mencionar el carmín en sus mejillas.

La tristeza que hasta ahora la había acompañado simplemente se esfumó con tan solo ver al muchacho, más una duda la hizo estremecer.

¿Acaso estas aquí. . . para despedirte?.

Le preguntó en un susurro, aun sin mirarlo, nerviosa con el silencio que de pronto se formó entre ellos.

Ie.

Tan vaga y simple la respuesta del castaño, quien cerró los ojos, recordando el por qué estaba ahí. . .

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Marco lo había citado.

Hao esperaba un fuerte castigo por su traición, o cuando menos un sin fin de amenazas acompañadas por un sermón de la disciplina y la constancia en este trabajo.

Más las palabras que escuchó apenas estuvo frente al rubio, lo sorprendieron.

¿Todavía estas aquí, Asakura?, creí que irías a despedirte de la señorita Kyouyama.

Hao bajó la mirada, el solo pensar en decirle adiós lo hacía sentir incomodo. Sinceramente no quería pensar más en ello y trataba de ocupar su mente en otras cosas cómo. . .

¿Cuál será mi próximo objetivo?.

Marcó alzó la mirada al escucharlo, olvidando los documentos que fingía leer.

¿De que estas hablando, muchacho?, tu ya no trabajas aquí.

No entiendo.

Estas despedido. Las pupilas del castaño se contrajeron, perdiendo color. ¿Qué demonios era todo esto?. Así que no te quiero ver aquí ¿entendiste?. Ahh, olvídalo. . . toma.

El moreno se sorprendió al recibir un boleto con destino a Inglaterra. Miró a Marco, sin entender, obteniendo tan solo una irónica sonrisa y unas cuantas palabras.

Si no te das prisa tendrás que alcanzarla en otro vuelo.

El rubio sonrió divertido con la expresión del Asakura.

Así es, Hao simplemente. . . ¡era libre!.

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Luego empaqué unas cuantas cosas, me despedí de Goldva. . . y aquí me tienes.

Hao sonreía irónico por esta única oportunidad que ahora tenía y que ni siquiera había pedido.

Más la Kyouyama seguía dándole la espalda.

El moreno estaba ocupando el lugar de su abuelo y ahora ella estaba entre tantos sentimientos encontrados. Si Yohmei no hubiese muerto, Hao no podría irse con ella.

"Seguramente nos hubiésemos tenido que separar."

Anna no podía evitar el sentirse feliz de que Hao estuviese con ella.

Y qué piensas hacer desde ahora?.

La voz de la mujer sonó con suavidad; temía tanto la respuesta del castaño.

Hao guardó silencio. Todo le resultaba tan confuso en ese momento, nunca había estado tan inseguro cómo ahora, nada era claro para él. . . solo una cosa.

Anna, mírame.

Le pidió, tomándola de los hombros y obligándola suavemente a girar el rostro hasta que sus miradas se encontrasen.

Fue gracioso ver las emociones que no pudieron ocultar y, que cada uno reflejaba en la profundidad de sus ojos: una suplica callada y un poco de esperanza.

Una vez me dijiste que amabas a tu abuelo aun cuando no era perfecto. Pues bien. . . yo no soy perfecto, Anna, pero quisiera hacer tantas cosas por ti. . .

La voz del castaño se apagó de pronto; de hecho, el querer estar con ella era lo único de lo que estaba seguro en ese momento.

La chica bajó la mirada, aun tenía una batalla interna; le era difícil no culpar a Hao por destrozarle la vida.

Los ojos del Asakura se ensombrecieron con la actitud de la rubia. ¿Qué no estaba bastante claro?, ella no quería estar con él.

Estoy enamorado de una mujer a la que no quiero dejar.

El moreno suspiró resignado y poco después de depositar un triste beso en la frente de su amada, abandonó su asiento, dispuesto a desaparecer de la vida de la joven Kyouyama. . . pero sintió sus suaves manos oprimir la suya, deteniéndolo.

¿Cómo describir la fuerte emoción que lo embargó?. Una pequeña sonrisa le cruzó el rostro.

Ven conmigo entonces.

Lleno de felicidad, abrazó a la rubia, besándola con todo el amor que por ella tenía.

No más muerte; tan solo una vida, su vida. . . una vida con Anna. Porque ella fue capaz de torturarlo suave y lentamente. No es que hubiesen querido herirse, sin embargo se estaban matando de amor. . . y querían seguir así por siempre.

La mujer de su vida, la única que logró envolverlo en las mieles del amor, estaba a su lado y no iba a dejarla escapar otra vez.

Anna. . .

¿Si?.

Gracias por quererme.

Ella sonrió.

Y por primera vez en la vida, Hao se sintió libre, ambos lo eran . . . si, libres para amarse. Y estaba dispuesto a acompañar a Anna en esto tan hermoso llamado vida. Porque ella conoce lo peor de él, sus secretos más oscuros. . . y no le importa.

No más muerte, no más soledad. Porque así cómo hoy, un buen día despertó con ella entre sus brazos y pensó. . .

"No deseo nada más."

. Fin .


Al fin, el que para mi ha sido el mejor fanfiction que he escrito, terminado.

A lo largo de esta historia me sentí muy satisfecha con todos los capítulos, excepto con este, el final. Aunque eso es común en mi.

Por supuesto, no podía separarlos, HAOxANNA ha sido mi pareja favorita por más de cuatro años.

GRACIAS POR LEER:
Alchemist Souma, Missume yoshikawa, Annshail, Jessy moon 15 y Maeda Ai.