Historia de una realidad.

Sierra.

Si () Aquí dentro irán las acciones de los personajes, ya sea pensar, correr, o golpear a alguien como algunos ejemplos:-P

(N/R.-) Esto sería una nota del autor.

En el capitulo anterior…

Marina.- Presea jamás resucito.

Ascot.- Esta muerta… (Siendo abrazado por Tata) Su muerte fue culpa

Las tres guerreras comienzan a llorar, mientras que el hechicero cae de rodillas con la cabeza baja.

Latis.- Lucy… (murmurando) Tal parece que mis sospechas eran ciertas.

Caldina.- Entonces Guru Clef… (mirando a la armera) ¿Quién es esta mujer?

Clef.- Esta mujer es la hermana de nuestra querida Presea.

Marina.- ¿Por qué aceptaste suplantar a Presea? (Mirando fijamente a la rubia mientras toma la mano del hechicero)

¿?.- Guru Clef me obligó…

Lucy.- ¿Eso es cierto? (Fijando sus ojos en el hechicero los cuales reflejan temor) Dinos que no es cierto…

Marina.- Lucy… (Acercándose a la pelirroja mientras la envuelve en un abrazo) Te puedo jurar que tiene buenos motivos para habernos ocultado todo.

El hechicero no puede más que sonreír levemente ante las palabras de su guerrera, al menos se sentía tranquilo que no reaccionaría de la peor manera; no estaba seguro que Anaís y mucho menos Lucy comprendieran sus acciones; sin embargo, saber que tenía el apoyo de la mujer que amaba le brindaba una paz y seguridad que nunca antes había tenido.

Por su parte la rubia se encontraba más que molesta, sus planes se derrumbaban a cada instante sin que ella pudiera hacer nada. Ya no podría seguir aprovechándose del cariño que esas tres niñas tuvieron por su hermana. Era imperativo idear otra forma de separar al amor de su vida de esa mocosa impertinente, no permitiría que nadie le arrebatara lo que por derecho le correspondía. Si antes no había hecho nada fue por su hermana; la adoraba… pero al mismo tiempo la envidiaba, ella no solo se había quedado con el puesto de armera, sino que también podía estar cerca del hechicero siempre que así lo deseara. Mientras que en su caso, tenía que esperar a que el mago la buscara para algún trabajo haciendo escasas las oportunidades para verlo y más aún para demostrarle lo que sentía.

Cuando su hermana murió, su dolor fue grande pero la felicidad que la invadió fue inmensa… ahora el mago no tendría más remedio que dejar que ella se convirtiera oficialmente en la nueva armera de Céfiro y con ello tendría más posibilidades para ganarse su corazón.

Jamás conto con el hecho de la aparición de Debonair y menos con el retorno de aquellas niñas… Tras su vuelta, el hechicero había enviado a su fiel vasallo Fyuula para recogerlas mientras le pedía que se hiciera pasar por su hermana fallecida.

¿?.- ¿Buenos motivos? (mirando despectivamente a la guerrera y al hechicero) Que conveniente, no es así…

Lucy.- ¿Por qué Guru Clef?

Clef.- Tienes que entender Lucy, ustedes acaban de regresar, ya bastante mal se sentían por lo sucedido con la princesa Esmeralda…

¿?.- ¡Eso no es verdad! (Grita molesta la rubia) Tú tenías motivos personales…

Paris.- ¿Motivos personales? (Cuestiona confundido el príncipe) Yo lo dudo, ese incidente involucraba a las tres.

Caldina.- Es verdad… Guru Clef solo trataba de proteger a mis niñas, no quería que sufrieran aún más.

¿?.- Patrañas… él solo quería proteger a alguien…

Lucy.- ¿Por qué aceptaste? (pregunta la pelirroja descolocando a la armera) ¿Por qué renunciaste a tu propia identidad?

¿?.- Yo… yo…

Anaís.- ¿Quién eres realmente?

¿?.- Mi nombre es Sierra…

Lucy.- No debiste hacerlo (mirándola con compasión) Guru Clef no tenías ningún derecho.

El hechicero esperaba un reclamo como ese, le dolía no podía negarlo. Pero Lucy tenía razón, no había tenido ningún derecho a pedirle eso… pero no quería ver tristes a aquellas niñas y Ascot… ese joven invocador que llego al castillo y se negaba a vivir en él por la culpa de lo sucedido con Presea… a él le había dicho lo mismo que a sus niñas; solo que el castaño no había visto a la armera porque se encontraba en el bosque del silencio… una mentira más, Sierra se negaba a asumir la identidad de su hermana muerta.

Desde la llegada de Ascot había tratado de convencerla, no quería que el joven se aislara una vez más con sus criaturas… y la única manera para que se quedara en el castillo fue esa. Decirle que Presea había resucitado gracias a la princesa Esmeralda; dudaba que Ascot corroborara esa historia, no hasta que las chicas regresaron durante la invasión y la posterior aparición de Debonair el joven hechicero no le había dirigido la palabra a la armero y por tanto esta no le había negado lo dicho por su maestro.

Cuando las guerreras encontraron la manera de ir y venir de su mundo al de Céfiro todos expresaron su alegría, o al menos casi todos… hasta ahora lo notaba, la rubia no se encontraba muy de acuerdo en ese aspecto. Si bien, con Lucy y Anaís no tenía problemas, había notado cierta renuencia a darle la bienvenida a Marina, las cosas se acentuaron cuando él y la guerrera del agua comenzaron a pasar más tiempo juntos; fue evidente el cambio de actitud de la armera y sin embargo, no le dio mucha importancia, no creyó problemático el hecho de que cuando finalmente formalizo su relación, la joven decidiera irse de viaje. Grave error… y hasta ahora lo entendía.

Sierra.- Créeme pequeña Lucy (acercándose a la pelirrojo mientras la abraza alterando a todos) Quise negarme, no estaba dispuesta a renunciar a ser quien era.

Anaís.- ¿Entonces por qué lo hiciste?

Sierra.- Anaís… verlas tan ilusionadas me partió el corazón.

Lucy.- Sierra… no…

Sierra.- Cuando Guru Clef me lo propuso me enfurecí… (Cerrando los ojos) No podía creer que me pidiera tratar con los asesinos de mi hermana (mirando fríamente a las guerreras y al hechicero castaño)

Lucy.- Yo… lo siento (con los ojos llenos de lágrimas) Nunca quisimos que le pasara algo…

Sierra.- No Lucy (acariciando el rostro de la joven) Sé que no tienen la culpa, ni Anaís o tú la tienen… (Sonriendo dulcemente) Estoy segura que hicieron de todo para proteger a mi hermana.

Lucy.- Lo intentamos… todas nosotras…

Sierra.- Venía dispuesta a negarme, estaba por decírselo a Guru Clef… para cuando llegué, ahí estabas… con una enorme sonrisa a pesar del llanto, cuando me abrazaste perdí toda defensa y accedí a jugar el papel que Guru Clef me había ordenado.

Lucy.- Sierra… lo siento

La pelirroja no puede evitar el llanto mientras una Anaís confundida no sabe cómo reaccionar; el resto de los presentes miran la escena con pensamientos divididos… París sentía compasión por la armera al igual que Ráfaga; Caldina seguía convencida que los actos de la rubia no eran más que actuación mezquina y planificada mientras Latis no puede soportar estar lejos de su pequeña al ver como es utilizada por la armera.

Tata por su lado estaba angustiada por su esposo; el cual continuaba en el suelo incapaz de reaccionar, una parte de ella se sentía conmovida por la rubia pero no olvidaba el daño y los problemas que ha causado para su hermana, porque eso era Marina para ella….

La guerrera del agua no puede evitar sentirse culpable, si ella se hubiera tomado más en serio lo que Guru Clef les dijo cuando llegaron quizá esto no estaría pasando… Presea no habría muerto.

Sierra.- No es tu culpa Lucy… ni tampoco la tuya Anaís… Guru Clef tomo esa decisión por egoísta.

Caldina.- En eso te equivocas… Guru Clef lo hizo para proteger a las niñas y a Ascot.

Sierra.- ¿Protegerlas? Ellas no requerían protección… ya habían matado a la princesa, que más les podía afectar la muerte de mi hermana.

Las palabras de la rubia hicieron estremecer a la más pequeña de las guerreras quien estallo en llanto y termino arrodillándose frente a la armera.

Lucy.- Nunca quisimos que eso pasara… Marina, Anaís y yo hubiéramos dado la vida para salvar la de Presea.

Sierra.- Anaís y tú quizá lo hubieran hecho Lucy, no me cabe duda… pero Marina…

Anaís.- Marina luchó a nuestro lado y también sufrió por la pérdida de Presea.

Sierra.- Si ella hubiera asumido su papel en lugar de quejarse todo el camino mi hermana no hubiera perecido.

Marina solo cerraba los ojos intentando no dejar escapar sus lágrimas, Sierra tenía razón… había sido tan egoísta, quejumbrosa e irresponsable… pero sobre todo arrogante. Ella siempre proclamo que no tenía obligación alguna de salvar ese mundo, no era justo estar involucrado en una batalla en la que no tenía ni voz ni voto.

La mano del gran hechicero de Céfiro se poso en su hombro, dándole su apoyo ante lo cual la joven solo pudo apretarla contra sí.

Latis.- Claro y me dirás que el hecho de poder estar al lado de Guru Clef no influyó en tu decisión.

Esas palabras retumbaron en la mente de todos los presentes, era cierto… el suplantar a la armera de Céfiro le había traído grandes beneficios a la rubia que tenían frente a ellos.

La armera solo miro con rencor al espadachín… un poco más y hubiera puesto a las dos guerreras a su favor y por ende al príncipe que siempre cedía ante lo que Anaís le pidiera. Caldina no importaba, por más que esa mujer gritara o armara escenas nada podría hacer en contra de las "legendarias guerreras mágicas". La princesa y Ascot tampoco eran problema, pues tarde o temprano tendrían que volver a su planeta y Guru Clef y Marina perderían su apoyo.

Sin embargo, con lo dicho por el espadachín esa posibilidad se reducía… era cierto, esa había sido su motivación principal.

Sierra.- No lo niego, después de la cara de felicidad de Lucy, el estar cerca del hombre que amo era lo que me consolaba.

Caldina.- Si tú querías a Guru Clef ¿Por qué esperaste hasta la muerte de Presea para acercarte?

Sierra.- Porque yo a diferencia de la guerrera del agua no sería capaz de arrebatarle el hombre a mi hermana.

Clef.- ¿Qué? (sorprendido) ¿De qué rayos estás hablando?

Sierra.- ¿No lo sabías hechicero? (pregunta burlona) ¿Y así te haces llamar el mago supremo? Pero claro… ni siquiera te diste cuenta de lo que pasaba entre Zagato y Esmeralda.

Latis.- Eso no tiene nada que ver (sentido por involucrar a su hermano) Ellos eligieron ese camino.

Sierra.- Que simple verdad (cínica) Con respecto a tu duda Guru… mi hermana estaba enamorada de ti, por eso siempre aceptaba lo que tu pedías sin siquiera replicar.

Clef.- Te equivocas, Presea aceptaba mis órdenes porque amaba este mundo tanto como cada uno de los que nos encontramos aquí.

Sierra.- Si claro… si eso te deja la conciencia tranquila, por mi síguete mintiendo a ti mismo.

Caldina.- Sigo sin entender tú punto Sierra, entiendo que estés dolida por tener que hacerte pasar por otra persona… pero el motivo fue proteger a…

Sierra.- ¡NO LO ENTIENDES! (grita fieramente haciendo retroceder a la bailarina) Nadie podría entenderlo…

Lucy.- Discúlpanos por favor, Guru Clef quiso cuidarnos y saliste lastimada…

Sierra.- No Lucy, él no quería cuidarlas… él solo protegía a la guerrera del agua.

Anaís.- Pero Sierra, Lucý tiene razón… las responsables de lo de tu hermana fuimos nosotras… las tres.

Sierra.- Te equivocas… incluso puedo pasar por alto la ineptitud de la guerrera del agua (mirando fríamente al castaño y acercándose a él, lo que provoca que la morena lo abrace en señal de protección) Este es el verdadero asesino de mi hermana, él y sus horribles monstros.

Marina.- Los amigos de Ascot no son monstros.

Lucy.- Si nosotras hubiéramos sido lo bastante fuertes para protegerla ella seguiría aquí.

Sierra.- Tú y Anaís lo eran pequeña… pero Marina lo hecho todo a perder.

Caldina.- Que fácil es echarle la culpa a una sola persona.

Sierra.- Es la verdad, Marina solo es una niña mimada, egocéntrica y sobretodo egoísta.

Ascot.- ¡Marina no es nada de eso!

Sierra.- Vaya… ni todos los ruegos de tu mujercita te hicieron reaccionar, pero cuando se trata de esa mocosa saltas cual perro guardián (mirando a Tata) Yo que tú cuidaba mejor mis amistades…

Tata.- Ascot y yo confiamos plenamente en el otro, ahórrate tus intrigas para quien las crea.

Sierra.- Ja… después no niegues que te lo advertí, Marina no es digna de confianza.

Lucy.- Te equivocas Presea…

Sierra.- ¡QUE YO NO SOY PRESEA! (grita fieramente asustando a la pelirroja) Presea está muerta, ellos la mataron (Señala a Marina y Ascot)

Anaís.- En eso te equivocas… las tres somos responsables.

Sierra.- ¿Por qué aceptan culpas que no les corresponden? (pregunta resentida) ¿Por qué se empeñan en defenderla?

Lucy.- Es nuestra amiga, estuvo con nosotras en cada batalla y padeció con nosotras la muerte de la princesa Esmeralda.

Sierra.- No me hagas reír… Marina no es más que una niña rica y caprichosa a la cual no le importa más que ella misma y su felicidad.

Anaís.- Eso no es cierto…

Sierra.- ¿A no? (Mirando las chica fríamente) ¿Van a negarme que fue ella la que menos interés tenía en salvar un mundo que no era suyo?

Anaís.- Yo también dude en hacerlo…

Sierra.- Pero tú seguiste las instrucciones de Guru Clef sin quejarte.

Anaís.- Porque lo creí lo más sensato, no porque lo deseara de corazón.

Marina.- Es cierto lo que ella dice chicas.

La rubia sonríe de forma arrogante ante las palabras de la guerrera, finalmente lo admitía… ahora todos se darían cuenta de quién era en verdad esa joven de cabellera azulada. Al hacerlo le darían la razón a ella y el gran hechicero finalmente valoraría todo lo ella hacía por desenmascarar a la guerrera dando por terminado ese amor basado en mentiras para luego correr a su lado y pedirle perdón por lo ciego y equivocado que estaba jurándole amor a quien si se lo merecía.

Lucy.- Pero Marina… tú bien sabes que cambiaste durante el viaje.

Marina.- Sin embargo, es cierto que no tome las cosas tan en serio como debí…

Anaís.- Eso no significa que sigas siendo la misma persona.

Sierra.- Marina no confía más que en si misma… y deberías saber que en su "aventura" solo las utilizo.

Lucy.- ¡Marina es incapaz de utilizarnos!

Sierra.- Claro que lo es… siempre ha visto por lo que ella quiere… parece un yoyo (acercándose a la pequeña Lucy) Yo, yo, yo, yo… pues que creen, ahora voy yo…

Marina.- Ella tiene razón, siempre he sido egoísta… frívola, arrogante y…

Clef.- Sabes bien que no eres así…

El mago interrumpe a la joven mientras la abraza por la espalda recargando su rostro en el hombro de la chica. Sorprendiendo a todos los presentes, ya que el hechicero nunca se caracterizo por demostrar sus sentimientos a los demás; la única que lograba sacarle una sonrisa tan sincera era la guerrera del agua. Y solo cuando estaban juntos, frente a los demás no pasaba de sostenerle la mano o uno que otro abrazo de forma esporádica.

Por su parte la armera no podía con su rabia, si la guerrera admitía que lo que ella decía era verdad porque el resto no lo aceptaba… al contrario, continuaban defendiéndola y justificando su comportamiento.

Clef.- Tienes un corazón de oro, eres dulce con quien se lo ha ganado (acariciando la mejilla de la joven) no confías en cualquiera…

El hechicero se coloca frente a la guerrera tomando su rostro entre las manos para que lo viera a los ojos mientras sonríe dulcemente. La joven mira a sus amigos, ninguno parece decepcionado de ella, al contrario… la calidez en su pecho se incrementaba. Sentir el apoyo de las personas que eran importantes para ella le daba fuerzas para no ceder ante la armera; ver que su amiga pelirroja la defendía le devolvió la alegría que había perdido hace unos días cuando la joven le había culpado y acusado solo por no querer dejar a la persona que amaba.

Clef.- No entregas tu confianza así como así, tienen que ganársela… sabes pedir perdón cuando es necesario y tu orgullo fue la fuerza que te impulso a seguir adelante y no rendirte ante las dificultades de su misión.

Marina.- Clef… yo…

Clef.- Mi pequeña niña, has dado lo mejor de ti para proteger este mundo. Te expusiste y luchaste por lo que deseabas. En su tiempo volver a tu mundo y después reparar un error que sentiste era tu responsabilidad.

Sierra.- ¿Por qué te engañas Guru Clef? (tratando de acercarse al hechicero) ¿No te das cuenta que nunca será lo que deseas?

El mago mira fijamente a la rubia, transmitiendo en su mirada la frialdad hacia la armera haciendo que la mujer se estremezca ante el hielo en esos ojos azules deteniendo su marcha de manera inconsciente.

Clef.- Marina es más de lo que siempre desee Sierra y más de lo que siempre imagine.

Los ojos de la rubia se llenaron de ira mirando rencorosamente a la joven de ojos azules. Mientras que la guerrera le sostenía la mirada, el saber que Clef la amaba más que a nada le daba tranquilidad, sin embargo aún tenía la duda de las palabras que Lucy había mencionado antes de irse.

Marina.- Lucy… ¿quiero que me digas de donde sacaste la idea de que yo le arrebate el amor de Clef a Presea?

Lucy.- ¿Eh…? (Mirando confundida a su amiga) Pues ella me lo dijo… Quiero decir, Sierra.

El mago supremo miro duramente a la rubia, quien solo desvió su mirada para clavarla en la pelirroja la cual se pone colorada por convertirse de forma inmediata en el centro de atención. La armera trataba por todos los medios de controlar su ira, todo su plan se estaba derrumbando… ahora se daba cuenta de la imprudencia que había cometido al decirle sus sospechas a Lucy.

Clef.- Lucy… quiero que entiendas algo… yo amaba a Presea…

La rubia abrió los ojos extremadamente sorprendida al igual que todos los demás, la guerrera del agua se sintió desfallecer al tiempo que sus ojos se humedecían… La única razón por la que Guru Clef estaba con ella ahora es porque la verdadera armera había fallecido. Su corazón latía rápidamente sin poder evitar la opresión tan fuerte que le costaba trabajo respirar y poco aire que entraba a sus pulmones eran como finísimas dagas que desgarraban cada parte de su ser.

Por su parte la armera no cabía de alegría, sus sospechas eran ciertas… fue culpa de la guerrera del agua que ella no pudiera conquistar al hechicero, ella… que era tan parecida a su hermana y que dado los sentimientos del mago era más probable que cediera a sus emociones… pero no… tenía que volver esa chiquilla y arruinar todos sus planes.

El hechicero se acerco a la rubia al tiempo que acariciaba su rostro mientras la mujer se aferra a la mano en su mejilla.

Clef.- Presea era mujer maravillosa, fuerte, sensata… (Cerrando los ojos) pero también calculadora, fría y porque no, algo sádica.

Sierra.- Clef…

Clef.- Es cierto que la amaba, pero no de la forma que ella hubiera esperado

El mago mira dulcemente a la guerrera que sin poder evitarlo sigue llorando, al entrar en contacto visual le dedica una pequeña sonrisa al tiempo que sus labios forman las palabras "Te amo" sorprendiendo a la joven.

Sierra.- Eso no es cierto… no puede ser verdad (aferrándose a la mano del hechicero) Todo fue culpa de ella (señalando a la guerrera del agua)

Clef.- Quiero que entiendas algo (mirando fijamente a la armera) Marina nunca ha sido culpable de nada.

Sierra.- ¡Ella te separo de mi hermana!

Clef.- Presea era mi única familia… al igual que yo, fuimos separados de nuestras familias para prepararnos nuestros puestos.

Sierra.- ¿Qué quieres decir?

Clef.- Que amaba a Presea como mi hermana, de la misma forma que ame a la princesa Esmeralda a Zagato y como amo a Latis…

Los ojos de la pelirroja se abrieron a más no poder de la sorpresa, una vez más se daba cuenta de su error, había juzgado y condenado a su amiga… su hermana, por un rumor y suposición hecho por la persona que realmente solo la utilizo. Se aprovecho de su inocencia y solidaridad, del gran cariño que le tenía a la armera.

¿Cómo podría pedirle perdón a su amiga? Y de hacerlo… ¿la perdonaría? Cuánta razón tenía Latis al decirle que no se involucrara, había lastimado a su hermana y al mago… todo por una persona que no era quien decía ser.

Sin poder evitarlo busco los ojos de su amiga y al encontrarlos no pudo sostenerle la mirada, cerrándolos fuertemente mientras un discreto llanto amenazaba con salir… Decidió ser valiente y afrontar las consecuencias de sus actos y ahí estaban… los ojos de Marina no le demostraban enojo o resentimiento, por el contrario… en sus ojos había comprensión y alegría de verla ahí nuevamente.

Arreglaría las cosas y pediría perdón, de eso estaba segura.

Sierra.- No…

Clef.- Y otro punto muy importante… (Separándose bruscamente de la rubia) TÚ no eres Presea.

La rubia mira despectivamente al hechicero, mientras una sonrisa macabra aparece en su rostro. Dándole la espalda al mago y lanzando una mirada matadora a las guerreras mágicas provocando cierto temblor en ambas jóvenes.

Sierra.- Por supuesto que yo no soy Presea… ella jamás se hubiera atrevido a revelarte sus sentimientos.

Clef.- Porque me conocía lo suficiente para saber que no le correspondía.

Sierra.- Claro… y esta chiquilla ganó tu corazón ¿no es así? (mirando despectivamente a la guerrera) No entiendo cómo.

Clef.- No podrías aunque te lo explicara… (Tomando la mano de la joven de ojos azules) La única mujer que he amado y amo es Marina Ryuzaki

Sierra.- Eso no justifica lo que hiciste conmigo, me obligaste a tomar una identidad que…

Clef.- Yo no te obligue a nada, tú terminaste cediendo… (Dirigiéndose a las guerreras y al castaño) Sé que lo que hice no fue del todo correcto…

Lucy.- ¿Entonces por qué?

Clef.- Quería evitar esto…

Lucy.- ¿Cómo? (Cuestiona confundida la pelirroja) No entiendo…

Clef.- Lucy… mira a tu alrededor…

La pelirroja mira el salón del trono, notando los rostros tristes de sus amigos… Ascot no paraba de culparse a pesar de las insistencias de Tata, en más de una ocasión estuvo a punto de caer nuevamente. Caldina abrazaba con fuerza a Ráfaga quien también se sentía culpable por lo ocurrido, de no haber ido a buscar a Zagato no habría caído en su hechizo y hubiera ayudado a las chicas en su viaje… Anaís no podía detener su llanto, era menos fuerte, pero la guerrera del viento sollozaba mientras el príncipe de Céfiro la abrazaba con un nudo en la garganta… Volteo a ver a su amiga en brazos del mago supremo, Marina era quien tenía peor rostro… sus ojos se negaban a dejar salir a sus lágrimas, pero era perceptible el temblor que recorría su cuerpo.

La pequeña agacho el rostro, dándose cuenta que ella también aguantaba el llanto y que al igual que sus amigas se sentía destrozada por dentro… sin embargo, sabía que el hechicero y ahora príncipe de Cizeta era quien peor lo estaba pasando. Había sido un accidente, un trágico accidente… Ascot jamás imagino que el enviar a su criatura por una bola de luz acabaría con la muerte de su amigo y de la armera de Céfiro… ninguno había tenido esa intención… él había enviado a su amigo a jugar y ellas lo atacaron creyendo que se defendían, obviamente la criatura hizo lo propio… recibió una agresión y se defendió.

Sierra.- Eso se escucha muy bonito Guru Clef, pero bien sabes que no fue por ellas… al menos no por las tres.

Caldina.- No entiendo a que te refieres Sierra, para todos está claro el objetivo de Guru Clef, eras la única que ve otra cosa.

Sierra.- Porque son unos ciegos y no pueden ver más allá de lo evidente (N/R.- Espada del augurio déjame ver más allá de lo evidente U_U) Lo único que quería hacer es proteger a Marina, siempre ella y solo ella.

Tata.- ¡Estás loca!

Sierra.- ¡Claro que no! (acercándose a la princesa) Tu marido fue quien mato a mi hermana.

Tata.- No fue un asesinato, fue un accidente (abrazando al castaño) además si trato de proteger a alguien era a Ascot.

Sierra.- Alteza… ¿cómo puede ser tan ingenua? (sonriendo falsamente) Bien, en vista de que no me creen tendré que explicarles las cosas de manera sencilla.

Caldina.- No lograras nada…

Sierra.- Mi querido Latis, tú siempre has sido y serás el alumno consentido de Guru Clef… claro que antes era tu hermanito pero luego de lo que paso… bueno, ocupaste su lugar. En fin, no me dejaras mentir que nuestro amado mago supremo es tremendamente estricto y por eso mismo nunca ha tolerado que le falten al respeto, lo tuteen y mucho menos que alguien le lleve la contraria.

Los ojos de la rubia se posan en los del pelinegro quien se muestra impasible ante sus cuestionamientos, lo cual desespera a la mujer y la lleva a acercarse a la pelirroja rodeando su cuello en un abrazo mientras sonríe ladinamente provocando la alarma de todos los presentes y más aún del espadachín mágico.

Sierra.- ¿Y bien? ¿Piensas responderme?

Latis.- Guru Clef siempre ha tenido ese carácter (Mirando duramente a la armera) Pero lo requiere para su puesto.

Sierra.- Si, claro… ahora dime ¿qué les pasaba a aquellos que cometían cualquiera de esas faltas?

Latis.- Los castigaba… severamente.

Sierra.- Muy bien (soltando a Lucy) Entonces, si siempre había sido de esa manera ¿por qué razón Marina no recibió castigo alguno? Hasta donde yo sé, desde el primer momento que puso un pie en Céfiro hizo todo lo que nuestro Guru más odia.

Marina.- Por ser una guerrera mágica.

Sierra.- ¿Qué?

Marina.- Ya escuchaste… al ser una guerrera mágica tenía una importancia mayor a la de él…

Sierra.- Bien Marina, sigue demostrando lo egocéntrica que eres, siempre queriendo ser el centro de atención.

Marina.- Tú preguntaste cual fue la razón por la que no recibí el castigo apropiado, simplemente te respondí.

Sierra.- ¿Te crees muy lista verdad? Sin embargo, volviendo al tema… la realidad es que siempre te ha preferido y todo lo que ha hecho es por ti.

Lucy.- El que te pidiera sustituir a Presea fue por nosotras y por Ascot.

Tata.- Más por Ascot que por las guerreras.

La rubia no puede evitar reír a carcajadas, una risa fría y llena de resentimiento que fue capaz de erizar la todos los presentes incluso del serio espadachín que se encontraba a gran distancia.

Sierra.- Dejenme terminar, la verdadera razón fue Marina…

Lucy.- Pero Ascot…

Sierra.- ¡Callate! (grita enfurecida) Ascot fue el responsable… pero ¿quién siempre ha estado con Ascot? (pregunta apremiante) ¿Nadie se anima a contestar? Quien iba a ser sino Marina.

Caldina.- Ella no es la única.

Sierra.- Por favor Caldina… todo mundo sabe que Ascot ama a Marina y ella siempre estaba con él… si ese invocador sufría… también sufriría la "dulce" guerrera del agua… todo es por ella SIEMPRE HA SIDO ELLA.

Clef.- ¡Suficiente!

La potente voz del mago hace callar a todos los presentes, atrayendo la atención de la armera quien le mira con resentimiento. El hechicero suelta la mano de su joven guerrera para colocarse frente a la rubia, ambos mirándose a los ojos, en una evidente lucha de voluntad… sin embargo, tan penetrante es la mirada del guru, que la rubia no tiene más remedio que apartar la vista.

Clef.- En algo tienes razón Sierra… siempre ha sido ella… fue la única capaz de atravesar mis barreras, a la que nunca le importo mi título para expresar lo que sentía y la que siempre daría la vida por proteger a los que ama.

Sierra.- Ella no…

Clef.- ¡Silencio! Querías respuestas ¿no? (mirándola fríamente) Entonces cállate, la decisión que tome fue por el bienestar de cuatro personas en esta sala, así de simple…

Sierra.- A quien quieres engañar

Clef.- No tengo porque justificarme con nadie… pero ya que estas tan ansiosa.

Luego de la muerte de la princesa Esmeralda, Céfiro parecía haber recobrado cierta estabilidad y a pesar de que las batallas también se habían terminado la perdida de nuestra armera era algo que tenía que resolverse de forma inmediata.

Sabía perfectamente que Presea tenía una hermana, que al igual que ella en su tiempo se postuló para el puesto, el cual le fue otorgado a Presea al ser la candidata ideal. A Sierra no le hizo mucha gracia la idea, pero en vista de que aún vivía la Princesa Esmeralda ella no pudo hacer nada; pues había sido ella quien eligió a Presea.

Al enterarse de la muerte de su hermana, se presentó en el castillo con el claro objetivo de asumir el puesto que había quedado vacante; yo no me encontraba convencido de que fuera la persona indicada así que le dije que tenía que evaluarlo; si bien el recuperar al armero de Céfiro no era urgente si era prioritario. En ese mismo tiempo llegaron Caldina y Ascot al castillo, esté último se negaba a permanecer aquí debido a lo sufrido con Presea… Ascot seguía siendo un niño, a pesar de que físicamente había cambiado, la mente y corazón de Ascot pertenecían a un pequeño que había cometido un error.

Por esa razón y ante la amenaza de invasión acepte a Sierra como armera, nunca conté con que las chicas volvieran. Si bien le había pedido a ella que frente a Ascot se hiciera pasar por su hermana, petición que obviamente no aceptó, yo tampoco me moleste en insistir ya que ella se encontraba en el bosque del silencio y poco contacto tendrían entre sí como para corroborar mi historia. Bastaba con que se vieran de lejos y supieran la existencia del otro.

Con la llegada de las guerreras mágicas, las cosas fueron diferentes… sus ojos reflejaban el dolor por la muerte de la princesa y la culpa por la pérdida de una amiga. Fue cuando me propuse convencer a Sierra de tomar el lugar de su hermana, olvidarse de su identidad frente a ellas y asumir el puesto que le correspondía a Presea.

En un inicio desconfiaba de ella, no estaba totalmente convencido de que fuera la adecuada para el puesto, sin embargo, las circunstancias me orillaron a tomar esa decisión. Aunque en el fondo sabía perfectamente que Sierra no era la mejor opción, tanto para volver a ver una sonrisa en el rostro de mis niñas y mucho menos como armera.

Cuando el mago termino su relato, las guerreras miraban agradecidas al hechicero mientras que Ascot se encontraba sorprendido, jamás imagino que todo iniciara por protegerlo a él… por querer ayudarlo y hacerle entender que no había sido su culpa.

Por su lado la rubia miraba enfurecida al mago, desde que se eligió al armero de Céfiro la había rechazado, primero como la persona más capaz para convertirse en la creadora de armas mágicas y luego como mujer, prefiriendo a una chiquilla malcriada.

Sierra.- ¿Qué yo no era ideal como armera? (pregunta furiosa) ¡Si desde el momento en que hicimos la prueba fue evidente que superaba en poder a mi hermana!

Clef.- Las cualidades de un armero no solo se basan en poder, no niego que es un requisito importante pero no el principal.

Sierra.- Yo era mejor que mi hermana… más fuerte, más creativa

Clef.- Y mucho más agresiva… no tenías lo necesario para convertirte en armero.

Sierra.- ¿Qué más podías pedir?

Clef.- Nunca has sido capaz de controlar tus emociones, no tienes escrúpulos y no te importa lo que tengas que hacer para conseguir lo que deseas.

Sierra.- No le veo nada de malo… luchar por lo que quieres.

Clef.- El punto es que tú jamás supiste que todo tiene un límite. ¿Realmente crees que no nos enteramos a cuantas personas dañaste con la finalidad de quedar entre los finalistas?

Sierra.- ¿Cómo? (Poniéndose pálida) ¿Cómo rayos te enteraste?

Clef.- A mi lado eres una niña, la única a la que no dañaste fue a tu hermana y se debió a que era tu sangre y porque estabas segura que no la erigirían… sin embargo, la princesa noto la oscuridad en tu corazón.

Sierra.- Por eso escogió a Presea…

Clef.- Exactamente, tú no podías convertirte en la armero de Céfiro por el simple hecho de que…

Caldina.- ¡ESTAS LOCA!

El hechicero la mira desaprobatoriamente más por haberlo interrumpido que por estar en desacuerdo. La rubia en cambio le lanza una mirada matadora a la bailarina, con clara intención de acercarse a ella y darle lo que ella considera que merece. Sin embargo, el general de las tropas de Céfiro se coloca delante de la morena en señal de protección provocando una sonrisa cínica en el rostro de la armera.

Sierra.- Tal vez… pero hay algo que nunca permitiré y es que esa niña se quede con el hombre que yo amo.

La rubia se mueve con gran velocidad hacia el hechicero sacando una daga de entre sus ropas dispuesta a atacarlo. Los presentes se asombran de tal acción, al tiempo que tanto Lucy como Marina tratan de impedir el ataque.

Notas del autor:

Hola… milagrosamente estoy de vuelta y antes que nada quiero decir…¡NO ME MATEEEEEEEEEEEEEEEEEEEN!

Le juro que tengo excelentes razones para haberme desaparecido, bueno… tal vez no tan buenas jejeje pero, en verdad que fueron de importancia.

Bien, antes que nada, quiero pedirles disculpas por haber dejado abandonado este proyecto… la primordial razón fue que perdí mi unicornio azul, en seriooooooooooooooo… para quienes no lo sepan, Silvio Rodriguez hace referencia a esto en una de sus melodías, su significado es, la pérdida de la inspiración.

Siguiente punto, en el proceso también perdí a mi coautora (llora a mares), debido a horarios, empleos y varias cosas no pudo continuar con este proyecto y yo seguía atorada sin saber cómo continuar.

Otra de las cosas importantes fue, que me lance a nada más y nada menos que 1800Km de mi hogar gracias a mi servicio social… uno que otro accidente por allá, nada grave… solo chocar y fracturarme deditos de mi mano y una herida en la cara; ingresar a la vida laboral para que en tu sitio de trabajo intenten matarte de forma no intencionada pero dejarte caer un techo en la cabeza duele y mucho…

Trate más de una vez en volver a escribir, pero mis fieles compañeras de trabajo también se pusieron en mi contra, mi PC está, la tarjeta madre se quemó gracias a mi tío y sus descargas ¬¬; conseguí una minilap y mi asesor la desconfigura… resultado, tuvieron que formatearla y adiós mis avances… regrese al D.F y mi teclado se muere, y como la tenía con contraseña pues de nuevo la formatearon porque no podían entrar… hasta ahora me dejaron trabajar y terminar.

Espero les agrade este capítulo, prometo no dejarlo abandonado de nuevo… tardare, eso no puedo negarlo, ya que también es etapa de examen para la especialidad… pero bueno, la inspiración volvió y eso es algo que no puedo dejar escapar así que iré escribiendo en ratos libres o como ahora cuando mi unicornio me de una cornada lo bastante fuerte para no detenerme.

Lamento tanto la espera y también yo espero que esta entrega no les decepcione; también ojala siga contando con su apoyo.

Gracias.