LOS GEMELOS WEASLEY ATACAN (DE NUEVO)

Hermione se movía mucho durante la noche, y aquel día no fue diferente. Un puñetazo por aquí, una patada por allá…, con la consecuencia inmediata de que Draco se despertó varias veces, pero cuando la chica le propinó un buen rodillazo en la entrepierna, y las lágrimas salieron de los ojos del rubio, este decidió que podían irse al carajo Hermione y sus movimientos nocturnos. Así que se levantó moviéndose con dificultad (pues aún le dolía bien en su punto de gravedad) y fue tambaleante hasta su cama.

No tardó ni medio minuto en caer rendido en los brazos de Morfeo.

Hermione se despertó aquella mañana relativamente tarde (o lo que ella consideraría "relativamente"), es decir, a las 10 de la mañana. Se sorprendió de que el sofá fuera sofá-cama, pero más aún de que estuviera abierto. Pensó que tal vez Malfoy no quiso despertarla aquella noche, aunque era cierto que había sentido una sensación extraña mientras dormía. Al poco tiempo de dormirse había estado soñando con alguien. No le había visto la cara, pero esa persona misteriosa la abrazaba con dulzura y cariño, y le susurraba palabras de tranquilidad, le decía que todo saldría bien, que no tenía de que preocuparse.

Agitó la cabeza para intentar disipar aquellos pensamientos.

-Los sueños, sueños son,- se dijo para sí misma en voz baja, y a continuación remoloneó durante un buen rato en la cama, que era, para que negarlo, jodidamente cómoda-.

Draco por su parte se levantó un poco antes de que Hermione se despertara, y pasó a la cocina sin que la chica se inmutara. La vio dormida, tan relajada, tan quieta, con la respiración regular y lenta, profunda…, que no hubiera creído que su lengua fuera tan afilada…, salvo por el mero hecho de que lo había vivido en carnes propias. También era cierto que él la buscaba, la insultaba y la menospreciaba, pero era parte de su juego. Le gustaba ver cómo reaccionaba la castaña. Él no estaba para nada de acuerdo con la filosofía de vida que tenía su padre, sangre-sucia por aquí y por allá.

Reconozcámoslo, Draco Malfoy era un obseso sexual, y creería que el mismo diablo expulsado del infierno era alguien que no debía odiarse si tenía una buena delantera, un buen trasero…, una buena figura a fin de cuentas y una bonita cara. Superficialidad le llaman algunos, otros ninfomanía, (a lo cual Draco siempre decía que "los hombres no pueden tener ninfomanía, eso se limita a las mujeres", y una sonrisa de triunfo aparecía seguidamente en su rostro angelical), otros simplemente lo clasificaban de "CERDO", pero él lo dejaba muy claro al hablar de las mujeres:

-Las chicas me adoran, y yo a ellas, y ellas me adoran porque yo las adoro, y yo a ellas porque me adoran a mí, nos adoramos mutuamente y eso es porque no recibimos suficiente cariño en la infancia…, así es el amor, las relaciones sexuales con el sexo opuesto a fin de cuentas…

Le daba igual que fueran rubias, que morenas, pelirrojas, castañas, ojos azules, grises, marrones, verdes, negros, pelo largo o corto, liso, rizado u ondulado, morenas de piel, blancas, de una raza o de otra, mayores que él, más jóvenes… Si eran guapas y de sexo femenino nada más importaba. Sabía que aquello pasaba desde lo de Rhonda, y le importaba un comino. Su padre le había enseñado como había que tratar a las mujeres para tenerlas en la palma de la mano, y lo había aprendido muy bien. Pero, a diferencia 

de su padre, no le importaban en absoluto sus orígenes, sangre-sucias, muggles, brujas, squibs…

Y como es lógico, para todo aquel obseso sexual, superficial sexualmente activo (muy activo), ninfómano, cerdo o necesitado sexual que se precie, llevaba mucho tiempo sin tener un buen orgasmo, y eso empezaba a hacer mella en su imaginación. Por eso se había imaginado a Hermione besándole, estaba seguro de eso.

También era cierto que Malfoy era incapaz de ser monómago, la poligamia era su vida. No sabía mantener una relación con una chica, y las chicas que más se le resistían eran las que mejores resultados en la cama le daban es decir las que más placer le daban.

Miró a Hermione con mirada inquisitoria, analizando su rostro mientras dormía. Cara de ensueño, pelo ondulado, boquita de fresa, piel delicada y suave…, una de sus piernas se adivinaba entre las sábanas, firmes y delgadas, preciosas… Y que delantera…, más de una vez había hecho un destrozo en las clases de pociones por estar mirando donde no debía.

Si nunca había intentado nada con Hermione era, simplemente, porque era la mejor amiga de Potter, y sabía que ese cabezón idiota nunca dejaba a Hermione a solas suficientemente tiempo como para que él usara sus trucos. Y qué decir de Weasley, la Comadreja pelirroja…, la perseguía siempre, a todas horas. Estaba cantado que estaba locamente enamorado de ella, pero la chica no se daba por aludida.

Sonrió maliciosamente al pensar cómo reaccionarían sus amiguitos al enterarse de que Hermione no sólo no evitó la muerte de Potter, si no que estuvo revolcándose con su peor enemigo, mientras todos intentaban ayudar al cabezón idiota…

Una macabra sonrisa de maldad se dibujó en el rostro de Malfoy, y a continuación se dirigió a la cocina.

O-O-O-O-O-O

Ginny se despertó aquella mañana muy cansada. Estaba sola en su cama (ya que no era plan de dormir con Harry cada noche), su hermano estaba allí y no le gustaba como les miraba cuando se daban un inocente beso…, no quería ni imaginarse si les oía haciendo lo que todos estáis pensando. Sería capaz de matarles a los dos sin dudarlo un instante.

Se subió la manga de su pijama y miró su brazo. Allí estaba el tatuaje que sus hermanos le había hecho pagar… Ponía claramente: "propiedad imaginaria de Harry Potter, no tocar". Ese estúpido tattoo no se borraría en una buena temporada.

-En menuda ocasión se me ocurrió jugar al póker con esos hermanos que tengo…, siempre gano, pero…, ¡Dios!, ojalá supiera adivinación, así nunca habría jugado.

Aunque sonrió abiertamente cuando pensó en Ron. Él se había quedado con la peor parte. Si su tatuaje tardaba en borrarse (digamos que unos tres meses), al menos era fácil de ocultar. Estaban en invierno y no tenía que ir por ahí en manga corta. Ron había perdido su pelo en la apuesta. Y ahora andaba por ahí con peluquín…

O-O-O-O-O-O-O



Ron se despertó sobresaltado. El peluquín le producía picor en la cabeza. Pero no quería ir por ahí sin pelo. Su pelo era su mayor tesoro. Siempre brillante, largo, con reflejos pelirrojos, suave… Y como sus hermanos eran unos enormes capullos habían decidido quitárselo.

El tatuaje de su hermana era humillante, ya que todo el mundo sabía que ella estaba colada por Harry, pero él no se daba ni cuenta (de ahí que pusiera "imaginario"), pero al menos podía ocultarlo de alguna forma.

A veces estaba en clase y no podía concentrase de todo lo que le picaba la cabeza. Y cuando se rascaba sentía tanto placer…, que a veces alguna chica que estaba cerca le había mirado con cara de repulsión, sorpresa, o incluso lujuria… El chico huía siempre de la escena del crimen, aunque alguna vez le había resultado muy difícil. Una chica cachonda puede ser muy, pero que muy convincente, sobre todo cuando usa ropa interior de encaje…,(se sorprendió pensando el hijo menor de los Weasley).

Se vistió y salió a dar un paseo por los terrenos de Hogwarts. Luego desayunaría.

Cuando se hartó de su paseo, se sentó junto a un árbol. Y otra vez empezó a sentir ese conocido picor, pero como no había nadie cerca, se rascó sin ningún pudor, llegando incluso a levantar ligeramente el peluquín.

Entonces oyó una voz que le heló la sangre, el profesor Flitwich.

-¿Problemas con el peluquín Weasley?

-¿Qué…? No, tengo…, picor en la cabeza,-dijo rojo como un tomate-.

-No me lo creo… Sabes que no es cierto. Tienes calvicie masculina incipiente –dijo señalándole con un dedo acusador-.. No sé si te habrás fijado pero yo empiezo a tener entradas -Ron le miró como si estuviera mal de la cabeza…, ¿entradas? Ese profesor estaba completamente calvo-, y he probado con todo, y aún así no he conseguido detener la furia de la madre naturaleza y tú tampoco lo conseguirás. Al final tendrás que salir del armario y aceptarte como eres…, un calvito, ¿vale? Pero, no te preocupes, todo irá bien. Y entre tú y yo…, a las titis les mola,-le dijo en un susurro a la vez que le guiñaba un ojo, para a continuación irse del lugar-.

Ron se quedó de piedra:

-¿Titis?,-dijo al tiempo que volvía a rascarse la cabeza-. Dios Fred, George…, ¡me las pagareis! ,-dijo al tiempo que volvió a rascarse con furia-.

O-O-O-O-O-O-O

En el Gran Comedor...

Harry recibió una carta esa misma mañana. Era de los gemelos Weasley.

-Ron, Ron,-le llamó a voz en grito en cuanto le vio aparecer por la puerta del Gran Comedor-. Mira, carta de tus hermanos. Nos invitan a una timba de póker. ¿Qué te parece? Aunque dicen que no se apuesta dinero… tal vez juguemos con Grageas Berty Bott, no lo sé…

-Noooooo!,-gritó Ron tocándose instintivamente la cabeza-. No, no, no, no, no. Yo ya no juego al póker… Nooooooo,-dijo poniendo sus dos dedos índices formando una cruz y largándose del lugar a toda prisa-.



-Bueno, pues si tú no quieres jugar, iré con Neville,-dijo el idiota cabezón…, quiero decir, Harry-.

O-O-O-O-O-O-O-O

En el piso de Ghotik Lolita

Hermione se despertó por el suave sonido de una música que le volvía loca, y por esa voz que tanto le gustaba. Era él, su chico de ensueño, con el que soñaba cada noche: Jack Rustonks.

La chica sonrió instintivamente… La canción que sonaba era una de sus favoritas "I'm nothing without you"…, y le sorprendió enormemente, que esa música sonara en ese lugar.

Escuchó la voz de Jack, cerrando los ojos y relajándose:

"In the dark I can feel your skin, I quiver when I hear your voice…"

-Webs from all the spiders…,-canturreó la chica en voz baja, hasta que algo le sacó de su ensimismación-.

-Tu desayuno…

Y un enorme plato de donuts recién hechos con un café bien cargado aparecieron delante de un sonriente Draco Malfoy.

-¿Has dormido bien?,-dijo sonriendo abiertamente-. Espero que te gusten los donuts…

-Son mis…, favoritos, gracias,-dijo Hermione sin poder evitar sonreír con sinceridad-. ¿Cómo lo sabías?

-Casualidad…,-dijo el chico sonriendo maliciosamente y sin que ella se diera cuenta-.

-¿Y la música?

-Lo primero que he visto por ahí, la dueña de la casa tiene una gran colección de música. Si no te importa voy a recoger las cosas del desayuno. La cocina está hecha un asco.

El rubio se fue triunfante hacia donde había dicho. Sabía qué música era la que le gustaba, y cuál era su comida porque él era un experto en Oclumancia. Y también lo era en Legeremancia, por lo que había intentado bloquear su mente en todo momento a Hermione desde que supo de la existencia de su nueva "cualidad"… viviendo tan cerca el uno del otro, podría destripar sus más oscuros secretos y no estaba dispuesto a ello.

O-O-O-O-O-O-O

En un lugar escondido de Hogwarts…

Harry fue con Neville a la timba de póker organizada por los gemelos Weasley. Allí había mucha gente, estaba incluso Blaise Zabinni (de Slyhterin), gente de Hufflepuff, de Ravenclaw…, incluso viejos alumnos. Era una timba en toda regla.

-Atended pequeñas víctimas…, quiero decir jugadores,-dijo Fred riendo traviesamente-. Las normas son sencillas. El que gana obligará a los perdedores, es decir, al resto de jugadores, a realizar una prueba inventada por él mismo. No hay nada de dinero de por 

medio, ni nada parecido. Sólo una sencilla,-dijo sonriendo con maldad-, prueba. ¿Verdad que sí hermano?

-Por supuesto que si hermano,-dijo George sonriendo de la misma forma que Fred-. Ah, por cierto. Todo el que ha entrado por la puerta, ya no puede salir,-dijo al tiempo que las puertas se cerraron a cal y canto-.

Varias horas después…

-Pues yo no he notado nada…

-No te preocupes Harry, todos notaréis los cambios, en un momento…, u otro…,-dijo Fred sonriendo diabólicamente-.

-Aún no me creo que nos hayan ganado esos cabezas huecas…,-dijo Blaise saliendo enfurruñado de la timba de póker-.

Varias horas después, en los baños de Prefectos, siguiendo al idiota cabezón…, (bueno, ya me entendéis, ¿no?) tras darles una paliza al equipo de Quidditch de Hufflepuff…

Harry estaba desnudándose, con la toalla puesta alrededor de la cintura, pensando tranquilamente en sus cosas cuando de repente Ginny entró sin siquiera llamar.

-¿Harry? Hola…

-Ah, hola Ginny, ¿qué haces aquí?

-Bueno…, he pensado que hace mucho que no estamos juntos…, a solas. Tienes un magnifico talento para jugar así de bien…, has jugado genial! No he dejado de pensar en lo increíblemente grande que tenía que ser tu…, ego después de jugar…,-dijo la pelirroja mirando la entrepierna del moreno-.

-No tan grande la verdad…,-dijo el chico riendo tímidamente-.

-Ven aquí, guapetón…,-dijo la pelirroja arrancándole la toalla con pasión-. ¡Oh dios mío!,-dijo la chica mirando sobresaltada lo que la toalla había dejado al descubierto-. Tengo…, tengo que irme Harry…,-y la chica salió corriendo del lugar-.

-¿Pero qué…?,-dijo Harry mirando a su pequeñín-. ¡Aaahhhhhh! ¿pero qué diantre…? ¡Que putada…, noooo!

El chico se vistió con rapidez. Los gemelos habían estado en el partido. Tenía que hablar con ellos inmediatamente. No tardó en dar con ellos.

-¡Eh! ¿Qué pasa con vosotros?

-Harry, pareces enfadado…, ¿quieres un tranquilizante?,-rieron los gemelos a duo-.

-¿Y cómo queréis que esté? Me habéis dado una mini-pilila chiquitina…

-Vamos Harry, en tres meses estarás como nuevo…

-¿Tres meses?..., Dios…, nunca más volveré a jugar al póker…,-dijo el chico mirando su entrepierna con cara de dolor, pánico, miedo y tristeza entremezclados-. Me las pagareis… ¡sois el diablo! Por eso sois pelirrojos ¿verdad? Es una pena que no vivamos en la época de la Inquisición y que no seáis mujeres, porque se quemaba a las pelirrojas…

O-O-O-O-O-O-O-O

Por otro lado, en la Casa de Slytherin…



-Dios Blaisse, ¿quieres dejar de tocártelas? Basta, ¡déjalo ya!

-Lo siento Pansy, pero es que son tan suaves, tan blanditas, tan grandes…

-Son mis tetas, ¿vale?, ¡déjalo ya!

-Bueno, tú has ganado mi enorme salchicha y yo tus pechos… Si voy a estar sin mojar tres meses por lo menos podré tocar algo femenino…

-Déjalo ya, ¡no hables así! ¿Pero qué diablos te pasa? ¿Es que no te das cuenta? No es que tengas mis pechos, ¡es que eres yo!

-¿Qué?,-dijo el moreno abriendo los ojos enormemente-. Mentira…

-Dios…, ¿es que no te fijas en la gente con la que hablas?

-Si no tienen tetas…,-dijo el moreno como si fuera la cosa más evidente del mundo-.

-¡Mírame pervertido idiota!,-dijo cogiendo la cara del chico entre sus manos-, mírame. ¡Soy Blaisse Zabinni!

-¡Oh Dios mío!, ¿pero qué? Mmmmmmmm…

-¡Basta, deja de tocarlos!,-dijo Pansy-Blaisse perdiendo la paciencia del todo-.

O-O-O-O-O-O-O

Pronto llegó la hora de la comida, y Harry fue allí sintiéndose casi tan pequeño como su reducido miembro. No podía creer como había llegado a esa situación tan incómoda de una forma tan estúpida. Estaba casi seguro de que tendría que mear sentado durante los próximos tres meses. Un escalofrío recorrió su cuerpo al pensarlo.

El chico se fijó en la mesa de Slytherin. Algo raro había. Blaisse parecía rematadamente femenino, y Pansy no paraba de tocarse los pechos por encima de la ropa.

-Otros incautos que cayeron en la trampa de esos dos…,-dijo haciendo rechinar los dientes de forma involuntaria-. Hola Neville…,-dijo mirando a su amigo con curiosidad, preguntándose que suerte habría corrido su amigo-.

-Hola Harry,-dijo el chico con las orejas coloradas-. ¿Qué tal?

-Bien, ¿tú?

-Mal…, tengo algo que confesarte,-dijo sin mirarle directamente-. Tengo visión de rayos X…

-¿Cómo Superman? Uauuu…,-dijo el moreno, envidando a su amigo. Ya podría haberle tocado a él algo así-.

-Si Harry, es horrible. La gente no lleva ropa. Todos vais desnudos,-dijo mirando al suelo, avergonzado-. He visto a la profesora Mc Gonagall en ropa interior…, creo que nunca superaré este trauma…,-dijo sollozando como un niño pequeño al que le han robado su juguete nuevo-.

-Hay tíos que tienen suerte…,-oyó Harry a uno de Ravenclaw que pasaba cerca-. ¿Lo has oído? Visión de rayos X…, yo en cambio tengo la lengua de rana, delgadita y larga, muy larga…, ya no me hace falta usar cubiertos…, ¡pero es aterrador! Y muy incómodo y asqueroso…, hoy ya me he comido 4 moscas sin querer…

FIN DEL CHAP!

Siento la tardanza pero he estado muy ocupada, exámenes, clases, prácticas…