Les pido a los lectores por favor NO comerzar a leer este fic sin antes haber finalizado Broken Pieces, ya que seria una pena hechar a perder el final de Broken pieces al leer este fic. Muchas gracias por su apoyo y comprension! Kero-chan64


Notas de Autor: En "Complétame", Kenshin y Kaoru tratan de desarrollar (re-desarrollar) una relación – un acto que es complicado por el hecho de que Kenshin no es realmente él mismo ya que sus memorias del tiempo en que fue un asesino (y de Kaoru) han sido borradas. (No se preocupen, veremos mas facetas de él - no solo la feliz que verán en este capitulo – más adelante.) Mientras tanto, una nueva amenaza a la paz, por la que se sacrifico tanto, emerge. También deben recordar que la naturaleza de la habilidad de Kaoru nunca fue completamente explicada; en el futuro será explorada más a fondo (hasta el momento sabemos que puede borrar memorias y dañar algunos aparatos electrónicos).

Bueno, espero que lo disfruten. Por favor déjenme saber sus opiniones. Ansío leerlas.


Complétame

Capitulo 1: Piezas perdidas

Por: Linay

Traductor: Kero-chan64


Busque a aquel que mi Corazón ama,

Lo busque pero no pude encontrarlo.

(Canción de Salomón 3:1b)

Kaoru se dio cuenta que no existía un momento en el cual no se sintiera culpable. Se sentía acosada por ello, como si hubiese algo punzante entre sus costillas cada vez que respiraba. Muchas veces, era un simple dolor en su pecho, que se asemejaba a una vieja herida que se rehusaba a sanar completamente. Pero en ciertas ocasiones, el dolor resurgía como si alguien estuviese clavando violentamente las astillas, que quedaron de sus sueños, en los músculos rotos de su corazón.

En una brillante tarde de primavera, resaltada por el ligero frió del invierno que aun se encontraba en el aire, Kaoru se encontraba batallando con la belleza del momento. Ella estaba sentada en una silla azul de plástico, mirando a Kenshin que trataba de sonreír mientras masticaba el almuerzo que ella le había preparado.

Ella miro hacia otra parte mientas refunfuñaba. "Ay, Kenshin," dijo ella con un ligero fruncir en su frente, "Si no te gusta, solo dilo."

Sin tener que voltearse, ella ya podía visualizar la radiante sonrisa que él tendría pegada en su rostro mientras la tranquilizaba. "No esta tan mal, Kaoru-san," dijo él como pidiendo disculpas por algo que él hubiese hecho, "Es solo que nunca antes he probado algo así."

"¿En otras palabras?"

"No hay otras, Kaoru-san," dijo él y ella estaba segura que se encontraba sonriendo de oreja a oreja con el mal sabor en la boca, "Es solo que nunca antes probé tallarines cocinados de esta forma."

Kaoru suspiro fuertemente y coloco la barbilla en la palma de la mano, sus ojos vagando al puesto de los helados. Hace solo un año ellos habían estado en ese mismo lugar comiendo un helado, pensó para si misma. En ese tiempo, Kenshin había odiado el lugar y los colores pasteles del mismo y la había arrastrado del lugar después de un accidente cargado de emociones con Yahiko.

"Quieres un helado, Kaoru-san?" Los ojos de Kenshin debieron de haber seguido su mirada. "Es la forma perfecta de refrescarse."

"O quitar el sabor de los tallarines," Comento Kaoru secamente, "Pero bueno si, me encantaría comerme un cono."

"¿Chocolate, supongo?" Dijo él poniéndose de pie.

Kaoru asintió con la cabeza y lo miro mientras él se dirigía a comprar el helado. Aunque ella jamás lo diría en voz alta, aun se sentía sorprendida al verlo vestido en el uniforme azul de policía. Sarcásticamente, ella pensó, el negro le sentaba mejor ya que el fuerte azul del uniforme chocaba con el vivo rojo de su pelo.

Ella miro como sus ágiles dedos contaban las monedas. De todos sus rasgos sus manos eran las más comunes para Kaoru. Esas eran exactamente las mismas; cualquier cosa que él hiciera con sus manos mostraba la destreza que ella había observado cuando él utilizaba la espada, en todos esos tiempos pasados. Pero, ella pensó al fijar sus ojos en esa tonta sonrisa que él mostraba al traerle el helado, todo lo demás había cambiado.

"Aquí tienes," dijo él felizmente, ofreciéndole el helado para de nuevo tomar asiento. Kenshin exhaló suavemente y se recostó en la silla, y Kaoru puedo verlo disfrutar de la suave brisa de primavera mientras pasaba por sus relajadas facciones. Él sonrió nuevamente y dijo, "Este es un buen lugar. Muchas gracias por sugerírmelo, Kaoru-san."

Kaoru encogió los hombros.

"Unos colores tan bonitos."

Kaoru se trago el deseo de toser al sentir el filo del remordimiento volver y romper algo en su pecho. Le dolió, ella lo reconoció, le dolió mucho. Ella volvió ligeramente su barbilla para observar al hombre que era y no era el que ella amo.

Kenshin miro como una extraña expresión paso por el rostro de Kaoru. Él resistió el deseo de fruncir el seño y en vez sonrió ampliamente.

"¿Acaso el helado no sabe bien?"

"Esta bien."

"¿Realmente lo esta?" Pregunto él cuidadosamente, su voz repentinamente bajando a un sedoso tono.

Los ojos de Kaoru rápidamente lo miraron y observaron su expresión, pero él ya había empezado a derramar alegría por medio de su amplia sonrisa. Kaoru trato de no fruncirle el seño.

"Si, Kenshin," dijo ella, dándole una suave palmada su mano, "Esta bien."

Ella de nuevo miro hacia otra parte y la sonrisa desapareció de la cara de Kenshin. Ella parecía distraída, hasta distante. Casi un mes había pasado desde la primera vez que se conocieron en una banca del parque en frente del colegio Fujiya. Kenshin se había sorprendido, por decir poco, de la emoción con la que Kaoru había acogido su amistad. Habían estado pasando más y más tiempos juntos desde aquel día, inclusive al punto de verse durante los descansos que tenían en sus trabajos. Incluso Kenshin se atrevía a pensar que la relación de ambos se estaba convirtiendo en algo más que una simple amistad.

Pero, recientemente, ella evadía su mirada más y más y él sabia que ella trataba de esconder algo que mostraba en sus ojos. Él frunció el seño al pensar. Él no podía decir que ella no estuviera interesada en él o que hubiera estado huyendo de él, especialmente desde que ella no perdía cualquier oportunidad que tenia de estar con él. Pero él había notado esa mirada lejana en sus ojos azules cuando él decía o hacia ciertas cosas – casi como si le recordara alguna memoria triste. Él se preguntaba, brevemente, si la ultima relación que ella había tenido había terminado mal o acaso podría ser que él la estuviera ofendiendo. De hecho, él ni siquiera había pensado en preguntarle si ella se encontraba en una relación en ese momento.

Él abrió la boca para preguntar, pero la cerró rápidamente al notar que ella de pronto se puso de pie.

"Kenshin," dijo Kaoru, al mirar su reloj, "Olvide que había confirmado asistir a una conferencia en la universidad."

Kenshin se guardo la pregunta personal. "¿Es otro evento de la biblioteca?" Él pregunto en vez de su otra pregunta.

Kaoru le sonrió. "Si, la biblioteca es uno de los patrocinadores de esta serie de conferencias."

"Ya veo."

Kaoru asintió con la cabeza y se volteo para caminar en dirección de la estación. De pronto, los dedos de Kenshin le rodearon suavemente la muñeca. Ella inmediatamente cerró los ojos fuertemente al sentir la sensación de esos ásperos dedos sobre su piel que provocaban un torbellino de emociones. ¿Cuantas veces, ella se preguntaba, cuantas veces se había sentido así antes?

"Kaoru-san?"

"¿Si?" Ni siquiera se atrevía a volverlo a ver, todavía tenia sus ojos cerrados.

"¿Te volveré a ver mañana?"

"Por supuesto." Ella suavemente jalo la mano y él la dejo ir. "Nos vemos."

Sin siquiera mirar atrás, ella se alejo rápidamente. Kenshin la miraba escapar, preguntándose si ella se daría cuenta como él notaba cuando su cara se desplomaba con tristeza.

Kaoru le dio la vuelta a la esquina y presiono su espalda contra la pared, presionó la mano que él le había tocado contra su pecho. Ella tiro su cabeza hacia atrás, sin importarle que golpeo los fuertes ladrillos detrás de ella. La parte trasera de su cabeza le ardía de dolor pero no tanto como la irritación detrás de sus ojos que le urgía a llorar.

Ella forzó sus ojos a sellarse tan fuertemente como pudo. En este simple aspecto de su vida, ella se sentía completamente inútil y no podía encontrar la fuerza para aceptar la situación. Él era tan similar y diferente al mismo tiempo. Por la enésima vez en ese día, Kaoru se encontró maldiciendo sus habilidades, el día que había sido reclutada por Katsura, el momento cuando se enamoro, y la decisión que había hecho de borrarle la memoria.

Es mejor haber amado y perdido…

Kaoru maldijo mientras la simple frase pasaba por su mente como una broma de mal gusto.

que nunca haber amado.

No es cierto, gimió internamente. Ella no podía imaginar nada peor que esto – el recordar con precisa certeza la manera en que él la miraba con sus ojos ámbar, como le rozaba la mejilla con sus ásperas puntas de sus dedos, la forma en que conocía todo sobre ella y aun así la había amado. El recordar, imaginar todo lo que pudo haber sido mientras pensaba que estaba sola con sus recuerdos. Él ya no la conocía. Él no la amaba en aquella ardiente e in consumible forma en la que la había amado.

Kaoru estaba sola, y aun peor, había sido completamente olvidada.

Al calmarse, ella se separo de la pared y limpio las errantes lágrimas. Al arreglar su ropa, se reprendió a si misma por perder tiempo necesario. Ella podría llegar tarde a la conferencia y no era correcto ya que ella era la encargada de presentar al orador. Limpio el polvo de su ropa y marcho de allí, sin mirar atrás.

Y fue una fortuna que no lo hubiese hecho, Kenshin pensó, ya que lo habría visto mientras él se apoyaba en la baranda de metal en la calle de enfrente. Él la miro luchar contra si misma y apenas había logrado contenerse de tirarse rápidamente a consolarla cuando ella golpeo la cabeza contra la pared. ¿Acaso alguien la abra herido? Sintió como una puñalada en su estomago mientras la miraba limpiar las lagrimas. Él no se dio cuenta, pero el rostro se le había llenado de una emoción que no tenia nombre.

Casi una hora después, Kaoru ingreso al abarrotado auditorio con una sonrisa. Sus ojos encontraron la cara familiar del director de la facultad de Estudios Humanos Integrados y bajo por las escaleras en frente de la sala de conferencias con gracia y estilo.

"Señor Araki," dijo ella con una elegante reverencia, "Es un placer verle de nuevo."

"Ah, Kamiya-san," le contesto con una reverencia, "Me alegra que haya decidido venir. Esta conferencia estoy seguro que la disfrutara."

Kaoru sonrió. La conferencia programada era acerca de la perdida de la memoria en los adultos jóvenes. ¿Como podría ella no estar interesada en el tópico?

Hayato Araki se volteo hacia al joven que se encontraba junto a él, quien le ofreció una reverencia con respeto. "Este es el asistente de investigaciones del señor Yoshida" dijo él, "Lamentablemente, el señor Yoshida se ha enfermado y no podrá estar con nosotros el día de hoy. Pero él me ha asegurado que su asistente esta mas que calificado para dar esta charla."

Kaoru se volteo levemente y le dio una reverencia cortés. "Estoy muy interesada en su charla, señor eh?" Buscando por un nombre.

"Soujiro Seta, Kamiya-san." Él de nuevo le dio una gran reverencia, su corto, revoltoso cabello café viniéndosele a los ojos.

"Seta-san."

"Bueno, entonces," dijo el señor Araki, mirando a su reloj, "¿Vamos empezando?"

Kaoru asintió con emoción y se acerco al micrófono, sus ojos recorriendo las elevadas líneas de estudiantes. Justo cuando inhalo para hablar, pensó rápidamente en Ikumatsu, quien le había enseñado mucho acerca de etiqueta. Entonces, ella removió lo que quedaba de la soledad que amenazaba con distraerla con el mínimo pensamiento de su vida pasada.

Su boca se abrió y las suaves, sencillas palabras se esparcieron por el auditorio. Ella le agradeció a los patrocinadores y a la universidad. Y luego liberalmente dijo cumplidos acerca del orador, Soujiro Seta, y brevemente explico los puntos principales de la conferencia.

Con una intensa reverencia, ella se aparto del podium y se dirigió al asiento en la fila del frente, a la par del señor Araki. Ella abrió el asiento doblado y se sentó con facilidad. Mientras el joven hombre se acercaba al micrófono con una 'casi' imposible inmensa sonrisa en su cara inocente, el señor Araki se acerco hacia Kaoru y le dio una palmadita en la mano.

"Te estas volviendo más y más buena en esto," dijo con un guiño.

Kaoru se volteo un poco para sonreírle al director de la facultad. "Muchas gracias," le dijo ella con una radiante sonrisa, "Creo que me estoy acostumbrarlo a hacerlo."

El director sonrió y las arrugas cerca de sus ojos grises se profundizaron aun más. El no era un hombre viejo, talvez en sus cuarentas, pero la suave piel de su cara mostraba edad y su corto cabello tenia manchas de gris. En su traje azul oscuro y su flamante camisa y corbata, era la perfecta imagen de un reconocido intelectual.

"Es una lastima que no te podamos tener en todos nuestros eventos de la facultad," dijo él con un dramático suspiro.

Kaoru sonrió ampliamente y se volvió hacia al frente para prestarle atención a la conferencia. Soujiro Seta, ella noto, en verdad parecía saber y amar su área de estudio. Él hablaba con ánimo, haciendo gestos y sonriendo todo el tiempo. Ella se encontró sonriendo al escucharlo explicar; su tono amigable y amable comportamiento. Su charla finalizo con un aplauso lleno de entusiasmo y el joven paso varios minutos sonriendo y dando reverencias. Él había pasado la mayor parte de una hora razonando y contestando las preguntas de los estudiantes. El señor Araki y Kaoru miraron y esperaron desde la orilla, ocasionalmente comentando el gran éxito de la conferencia.

"Esa fue una charla excelente," Le dijo el señor Araki al joven asistente mientras él y Kaoru caminaban con este hacia la entrada del edificio, "Estoy seguro que el señor Yoshida no pudo haberlo hecho mejor que usted."

Hasta cuando caminaban, Soujiro logro dar una media reverencia. "Usted me halaga, Araki-san." Se volvió un poco hacia Kaoru, mostrándole una sonrisa llena de jubilo. "¿Usted disfruto la charla, Kamiya-san?"

Kaoru casi se sonrojo bajo la intensidad de los brillantes ojos azules. "Por supuesto, Seta-san-"

"Por favor, llámame Soujiro."

"Soujiro-san, entonces. Fue algo fascinante."

"Me gustaría saber que parte encontró usted ser la mas fascinante, Kamiya-san."

"Es Kaoru." Ellos pararon en frente de las grandes puertas de vidrio y ella se voltio a mirarlo. "Bueno, pienso que"-

El señor Araki interrumpió con una pequeña risa. "Parece que estamos apunto de iniciar una discusión académica," dijo él con una suave sonrisa, "Talvez, deberíamos de tomar algo en un restaurante, ustedes saben," él dijo y le dirigió un pequeño guiño a Kaoru, "Yo siempre busco excusas para pasar mas tiempo contigo."

Kaoru se sonrojo un poco y Soujiro se rió con gusto. "Me gustaría poder aceptar su oferta, pero me temo que debo visitar al señor Yoshida para contarle como estuvo la charla." Él sonrió intensamente. "Espero que nos volvamos a ver pronto."

"Cuídate," Dijo el señor Araki.

Kaoru movió la cabeza con respeto. "Fue un place conocerte."

Luego, Soujiro se movió hacia al frente y Kaoru por instinto trato de moverse a un lado para darle paso. Pero antes de que ella pudiera completar el movimiento, sintió que él estaba enfrente de ella, su hombro casi tocando el de ella. Sorprendida, ella lo miro – solo para encontrar que él la estaba mirando, sus ojos azules fijos en los de ella y su sonrisa había desaparecido. Sus ojos se encontraron por un pequeño instante, pero ella sintió como si el tiempo si hubiera detenido. Y luego los dedos de él rozaron los de ella.

La cara de Kaoru se lleno de sorpresa y una sacudida de electricidad viajo desde la punta de sus dedos hasta la plantas de sus pies. En ese momento secreto, los ojos de ella se ampliaron a como ella miraba.

Había tanta sangre. Le manchaba las palmas de sus manos y recorría sus brazos. El olor metálico de la misma le agredía su nariz y su garganta dolía de evitar que el vomito saliera. Y encima de ella, podía escuchar los alaridos y ver las formas sin vida de los destrozados cuerpos con ojos sin vista.

Pero allí, en medio de la niebla roja: un brillo plateado. Y entonces otro, como destellos de relámpagos. La niebla se disipo y Kaoru pudo ver a lo que mas le temía.

Entonces, ella estaba gritando.

"Ten cuidado a donde pisas, Kaoru-san," Dijo Soujiro al atraparla con un brazo cuando ella se tropezó.

Ella volteo sus ojos nublados y se movió lejos del brazo, cuidadosamente examinando la feliz sonrisa que mostraba Soujiro. "¿Qué?"

"Parece que tropezaste con el pie de Soujiro-san," El señor Araki explico servicialmente, "Te habrías caído si él no hubiera sido tan rápido."

"Lo siento mucho," Murmuro Kaoru, sus ojos mirando de un hombre a otro. Ya que ambos hombres todavía se encontraban sonriéndole a ella, ella dedujo que no había estado gritando a todo dar. Ella presiono sus dedos sobre su frente. Se había sentido tan real. Ella miro hacia sus manos y las inspecciono, dándoles vuelta.

"Bueno, entonces," Soujiro dijo en buen modo después una pausa incomoda, su cara con una sonrisa de oreja a oreja, "Muchas gracias por permitirme venir." Él se dio vuelta para irse.

Kaoru miro al hombre marcharse, sus desconcertados ojos siguiendo la menuda forma hasta que doblo en la esquina y no pudo verle mas. Estaba tan metida en sus pensamientos que ni siquiera notado que el señor Araki había puesto una mano en su hombro.

"¿Todavía te gustaría tomarte algo conmigo?"

La pregunta la trajo de regreso al presente. "Oh," dijo ella con una reverencia en forma de disculpa, sutilmente deslizándose de la mano que estaba sobre su hombro, "Lo siento señor Araki. Ya tengo planes."

"¿En este momento?"

"Ah, si." Dio un paso atrás. "Voy a verme con un amigo."


"Kaoru-san!"

Ella sonrió mientas Kenshin la metió en su oficina en el departamento de policía. Se tiro agradecidamente en la silla mientras él se quedo de pie frente a ella, apoyándose en la orilla del escritorio.

"Hola Kenshin," dijo ella llena de cansancio, "Siento visitarte tan inesperadamente."

"No hay problema," dijo él, sacando su pañuelo del bolsillo y ofreciéndoselo, "Solo siento que hayas tenido que caminar bajo la lluvia sola y sin una sombrilla. De verdad no se esperaba que lloviera¿verdad?"

Kaoru seco la humedad de su cara con el pañuelo. Ella sonrió con arrepentimiento. "Solo llueve en los días que dejo mi sombrilla en la casa. De todos modos¿Como estas?"

"Mejor ahora," dijo él, "ya que me estas visitando. Debo admitirlo, mi superior parece que tiene algo contra mi." Él suspiro. "Así que¿Que te trae aquí, completamente mojada si puedo decirlo, a mi humilde oficina?"

Kaoru se movió en su asiento. "Pues," ella admitió, "tuve un día un poco extraño. Y solo quería, tu sabes."

Kaoru miro como la cara de Kenshin brillo con gusto. Sus cejas se levantaron, sus ojos violetas se suavizaron y sus labios se estiraron abiertamente. Kaoru miro su transformación y se sintió como un sollozo de felicidad salía de su pecho. Ella rápidamente lo cubrió con una risa avergonzada, presionando los nudillos con la punta de la nariz. Al levantar la mira, ella discretamente limpio las lagrimas que se habían acumulado en sus ojos.

Ah, pensó ella mientras miraba la ligera y brillante expresión de felicidad en el rostro de él, esto hacia que valiera la pena el sacrificio – el verlo sonreír libre, sin ningún remordimiento.

Sin pensarlo, ella estiro la mano y acaricio la mejilla de él con la mano. Una nostálgica sonrisa se postro en los labios de ella mientas pasaba el pulgar por la cicatriz que él tenia en la mejilla.

"Oh, Kenshin," ella exhalo suavemente, y retiro la mano de la cara de Kenshin.

"¿mm?" Él atrapo la mano antes que dejara su cara, presionando sus dedos en los de ella.

"Yo, eh…" un pequeño rubor cubrió le cubrió las mejillas.

La sonrisa de él se amplio, en ese momento, y sus dedos se aferraron a los de ella. Él jalo la mano de ella hasta ponerla sobre su pierna, dándole suaves palmaditas. "¿Si?"

Ella se sonrojo profundamente. "Eh, bueno…me preguntaba…"

Kenshin espero pacientemente, inconscientemente hacienda círculos sobre los nudillos de ella con las puntas de sus dedos.

"Bueno, no he podido cenar."

Una de las esquinas de los labios de Kenshin se amplio con una muy conocida sonrisa maligna. El corazón de Kaoru casi paro de latir al ver esa expresión tan familiar para ella. "Tienes hambre, Kaoru-san?"

Ella asintió con la cabeza.

"¿Te gustaría cenar conmigo?" Dijo por ella, librándola de la preocupación de tener que preguntar ella misma.

De nuevo ella sintió con la cabeza, esta vez con entusiasmo.


"Ah, hola señor Yoshida. Ya regrese." Soujiro anuncio al sucio apartamento con gran entusiasmo, "La conferencia salio muy bien. Le agradezco por sus excelentes notas."

Él cerró la puerta detrás de él y se quito los zapatos, acomodándolos cuidadosamente en el azulejo en la entrada. Sin ruido alguno, se deslizo hasta la sala.

"Gracias a usted," dijo en voz alta, "Pude conocer a Kaoru-san. Una chica bastante sorprendente, debo admitirlo."

Él se paro cerca de la ventana que daba a la bahía y exhalo fuertemente. El pequeño cuarto de dos habitaciones estaba escasamente amueblado con solo las cosas más necesarias: un viejo futon, una mesa baja y una lámpara amarillezca. Todas las partes planas estaban cubiertas de una ancha capa de polvo y Soujiro sintió un escalofrió al mirar la capa de grasa en las ventanas. Ya hasta se estaba empezando a hundir.

"Yo estoy pensando en encontrar un lugar para vivir señor Yoshida," dijo él en vano.

Él se apoyo sobre la mesa, que estaba cubierta de cubos de papel, y alcanzo un celular que estaba debajo del enredo de papeles. Se enderezo y, abriendo el celular, marco. Solo timbro dos veces antes que alguien contestara al otro lado de la línea.

"¿Bueno?" Dijo la voz sin cuerpo al otro lado de la línea con un cierto aire de impaciencia.

"Todo salio muy bien, señor," Soujiro dijo felizmente.

"¿Que paso exactamente?"

"Di una charla de primera clase concluida por un aplauso clamoroso. De hecho fue bastante agradable. Entonces la señorita Kamiya y el señor Akari me llevaron hasta la puerta."

"¿Y?" La voz presionó.

"Si funciono."

"¿Como lo sabes?"

Con la punta de su dedo pequeño, Soujiro dibujo una línea en la mugre de la ventana. "Lo pude ver en los ojos de ella."


Notas de la Traductora:

¡Hola a todos! Espero que esta traducción de la historia "Complete me," creada por Linay sea de su agrado. Por favor apreciaría que me dejaran reviews sobre que les parece y si hay algo que es difícil de entender. ¡Muchas gracias a Linay y a todos los que lean esta excelente historia!