¡Está VIIIVAAAAAAA! ¡VIVEEEEEEEE! ¡La advertencia de Derechos VIIIVEEEEEE!!!!

Choque de Mundos

Capítulo 40

-La peor de las situaciones-

Era un hecho poco conocido que existían ciertas cláusulas para viajar en el tiempo. Eran tan raras y difíciles como el viaje en sí.

Cláusulas Secretas para el Viaje en el Tiempo:

1.- Solo los magos pueden viajar, un muggle no tiene la capacidad para tal empresa, con la excepción del giratiempo.

2.- Cada mago solo puede viajar y regresar una sola vez en el tiempo.

3.- Después de cumplida esta norma, es imposible volver a retroceder en el tiempo. A excepción de que se cuente con un giratiempos (ver siguiente cláusula)

4.- En el caso de un giratiempo, el viaje solo será de ida, el mago deberá vivir de nuevo todo el tiempo que retrocedió sin manera de volver al tiempo de partida, a menos que utilice su derecho de regreso en el tiempo, para lo cual tendrá solo derecho a un "regreso en el tiempo" y no a la vuelta en caso de que use un viaje en el tiempo no ligado a un giratiempo.

5.- Queda estrictamente prohibido que un muggle haga uso de un giratiempo.

6.- El uso de magia negra esta prohibido para regresar en el tiempo, sin embargo, de usarse, esta sujeto a las mismas cláusulas que los métodos reconocidos.

7.- A pesar de que existen contadas técnicas para retroceder en el tiempo, solo existe una conocida para regresar.

8.- En caso de realizar un viaje autorizado en el tiempo, es necesario que exista por lo menos un responsable de línea temporal, quien tendrá la responsabilidad de mantener la línea temporal imperturbada y pagar las consecuencias de que la cláusula no se cumpla.

9.- Un mago del futuro puede morir en el pasado, sin embargo sus restos, al no pertenecer a ese tiempo, serán regresados automáticamente al último lugar de su tiempo donde puso pie, esto es, el lugar donde hizo el viaje.

Atha apretó la página que había copiado con su rápida letra en un pedazo de papel, mismo texto que había obtenido de un antiguo y olvidado libro. Se mordió el labio nerviosa mientras miraba cuidadosamente por la esquina de una pared derrumbada. Había llegado al cuartel con un solo y vital propósito, pero dados los últimos eventos tuvo que posponerlos.

Pero algo le decía que tenía que encontrar la manera de comunicar lo que temía antes de que fuera muy tarde. Por la gente de ese tiempo y sobre todo por aquellos del futuro.

-o-

Cuando Harry abrió los ojos se vio rodeado de oscuridad y confusión. Gruñó ligeramente ante el sonido que le despertó, el incesante sonido del llanto de alguien, pero además de eso todo lo demás era silencio, se sentía mareado y desorientado ¿por qué estaba tendido en el piso? Volviendo a cerrar los ojos e ignorando el llanto trató de recordar lo último que había pasado, podía recordar el ataque, como había corrido escaleras arriba por sus cosas y oído a James gritarle algo a Lily, luego entró como una ráfaga por su varita cuando había escuchado el sonido de un hechizo y luego todo se había vuelto negro.

Cuando volvió a removerse el llanto que resonaba en la habitación bajo de intensidad hasta volverse un lloriqueo lastimero. Harry se obligó a abrir los ojos con un ligero gemido y se encontró mirando fijamente a unos ojos idénticos a los suyos hasta el más mínimo detalle, pero enmarcando un rostro mucho más joven y pequeño que el suyo.

-¿Qué pasó? –murmuró para sí mismo mientras se sentaba sujetándose la cabeza. El pequeño Harry solo lo miró entre asustado y al parecer aliviado de que su compañía hubiera despertado, sin soltar la capa verde de su homónimo, pero no podía ni entender ni contestar la pregunta así que simplemente gimoteó un poco mientras las enormes lágrimas recorrían sus ya enrojecidas mejillas.

Harry extendió una mano y la colocó sobre la cabeza de su versión mas joven tratando de reconfortarlo de manera distraída para que parara de llorar, pero eso no pareció bastar al pequeño porque se aferró a aquella mano, se puso de pie y se abalanzó sobre él aferrando con sus pequeños puños la camisa de Harry quien no pudo hacer otra cosa que abrazarlo mientras el pequeño volvía a dejar salir todo el poder de sus pulmones en un asustado llanto.

-Ya, ya, Harry, todo está bien. –murmuró distraídamente el mayor analizando sus alrededores inquisitivamente, ¿dónde diablos estaban y porque se sentía tan desorientado? Estaba muy oscuro y sus ojos apenas se estaban acostumbrando. Aunque le intrigaba mas el cómo había llegado ahí y porque estaba solo con su otro yo. –Eso creo.

Se distrajo momentáneamente cuando el pequeño comenzó a balbucear las clásicas incoherencias de un niño de 1 año, parecía que trataba de decirle algo a ritmo vertiginoso.

-Lo siento, no puedo entenderte. –le contestó Harry distraídamente, pensó un momento en las implicaciones de esa frase, técnicamente no podía entenderse a si mismo. En una situación menos frustrante eso hubiera sido hasta gracioso.

-¡Papá! –gritó el niño notando que Harry dejaba de prestarle atención.

-Sí, sí, ya se que me confundes. –musitó Harry volviendo a mirar por el cuarto sin prestarse mucha atención y bajando al niño mientras se sujetaba de la pared para ponerse de pie.

- ¡No! ¡Papá! –volvió a repetir el pequeño ahora con mas urgencia

Harry lo ignoró y comenzó a mirar el cuarto desde su posición mas elevada, por alguna razón su mente aún estaba un poco aturdida. El niño a un lado suyo jaló de su pantalón con insistencia, Harry bajó la mirada para encontrarse con una idéntica. Aunque la mirada en el pequeño Harry parecía traer connotación implícita de "eres un estúpido, ¡pon atención!" que desconcertó al adolescente.

-¡Papá! –ahora el tono era de urgente insistencia.

Harry lo volvió a ignorar haciendo de oídos sordos, tratando de unir los fragmentos de su memoria y buscando alguna manera de iluminar más el lugar. Finalmente sus ojos se habían terminado de acostumbrar a la oscuridad.

-¿El baño principal? –preguntó en voz alta confuso. No era ahí a donde había ido por su varita y no se explicaba porque había acabado ahí, reconoció la fría superficie de la tina y el suave azulejo que bajo esa oscuridad se veía de cierto tono grisáceo en lugar del blanco natural. ¿Qué diablos hacía ahí? A demás del incesante zumbido habitual del silencio y de los cada vez más molestos quejidos de su versión mas joven, Harry era incapaz de escuchar otra cosa.

Se dirigió con rapidez hacia la puerta y trató de abrirla, pero el picaporte no giró, estaba cerrada con llave. Uso sus hombros para golpearla tratando de derribarla, pero lo único que consiguió fue un dolor de hombro.

Harry comenzó a entrar en pánico, ¿qué hacía ahí? ¿quién lo había llevado? ¿Por qué estaba con el pequeño Harry? ¿Acaso los habían capturado? ¿Y que había pasado con la batalla? No se escuchaba ningún otro sonido en el lugar. Giró 360 grados sobre su eje buscando en los alrededores, tenía que encontrar su varita, aunque si había sido capturado por un enemigo –no podía ni imaginarse quien con exactitud pero miles de probabilidades pasaron por su cabeza –dudaba que la encontrara.

Vagamente notó que el pequeño Harry se le acercó con todo lo decidido que podían parecer los tambaleantes andares de un niño de poco mas de un año, volvió a ponerse a su lado y abrió mucho la boca.

-¡PAPÁ PAPÁ PAPÁ PAPÁ PAPÁ PAPÁ PAPÁ! –gritó con toda la fuerza de sus pulmones cerrando los ojos en lo que parecía una rabieta mientras brincaba ligeramente tirando del pantalón de Harry y señalando hacia la tina semi oculta por la cortina de baño.

Harry perdió los estribos, estaba nervioso, estresado, furioso por ser tan descuidado y además frustrado como para colmo tener que soportar su versión minimizada gritándole algo que ya sabía.

-¡Silencio! ¡Trato de pensar! –le gritó al pequeño, quien pareció no inmutarse ante el tono de su voz ni su mirada fiera, como si supiera perfectamente que temerse a sí mismo era ridículo, se descolocó un poco cuando notó la mirada desafiante del pequeño, casi podía verse haciéndola, se hincó a su nivel para seguir la curiosa conversación -¡No veo que tú estés tratando de hacer algo! -¿fue su imaginación o el pequeño acababa de suspirar con frustración?

-¡PAPÁ! –repitió el niño con voz mucho mas fuerte justo en la cara de su homólogo mayor mientras señalaba hacia la tina. Harry giró los ojos.

-¡Si ya se! –le respondió levantando los brazos, esa discusión era ridícula, ¿Quién iba a creer que era tan molestamente terco? -¡Pero entiende que yo no soy Ja…!

El rostro de Harry miró hacia la pared del fondo con rostro ausente, un segundo después se iluminó con entendimiento y luego en el siguiente instante se quedó pálido de la preocupación.

-Oh… -miró rápidamente al pequeño bebé que aún señalaba hacia la tina pero parecía más animado de que por fin se le entendiera.

Se puso de pie tragando saliva y caminó lentamente hacia la tina, el niño caminando a su lado tratando de seguirle el paso. En los pocos pasos que separaban a la puerta de la zona de la ducha a Harry le pasaron por la cabeza miles de cosas. La principal, la mas obvia, alguien que podía entrar a la casa lo había derribado, James estaba con su yo mas joven, para que los dos estuvieran juntos evidentemente ese alguien tuvo que encontrarse con James, su padre nunca dejaría a su hijo ser atrapado tan fácilmente… a menos que…

A menos que…

Harry no quería pensar en eso aunque su corazón latía a mil por hora, cada paso se sentía como una eternidad y su garganta se sentía seca, el sonido del silencio era aún más atronador ahora que el pequeño Harry se había quedado callado. Tomando una profunda respiración sujetó la cortina de baño, jaló de ella con toda su fuerza para abrirla y…

Harry soltó el suspiro que no sabía que estaba conteniendo, la tina estaba vacía. Casi comienza a reírse por haberse puesto así, su corazón aún latiendo a mil se lo impedía, además del hecho de seguir sin saber que había pasado con su padre.

-¡Papá! –el pequeño Harry volvió a repetir señalando a la tina. Harry enarcó una ceja ¿por qué seguía repitiendo lo mismo? Era obvio que no había…

-¿Qué es esto? –Harry se inclinó cuando notó una hoja de papel doblado en la superficie de la tina.

Sus ojos recorrieron rápidamente la superficie del papel, la expresión de su rostro mutando de aliviada a sorprendida, atónita, iracunda, colérica, mientras cambiaba a varios colores del espectro.

"Harry:

Quédense donde están.

Con amor,

James

P.D.: Dado que la genética señala que tienes el 50 por ciento de mis genes y también porque se que la otra mitad son de tu madre que es una mula terca y testaruda, me llevé tu varita por precaución…de verdad lo siento."

Harry miró sin creérselo a la carta por varios minutos. Justo antes de gritar furioso, haciendo respingar a su yo mas pequeño que se escondió detrás de la cortina de baño.

Harry paró en seco su rabieta al sentir un pinchazo directo a su psique y que sabía que no provenía de él. Al girar la cabeza vio a su versión mas joven en un rincón mirándolo con sus grandes ojos brillantes por las lágrimas. Harry tomó una profunda respiración para calmarse, tenía que controlar su carácter, estaba asustando al pequeño niño y eso repercutía también en él, sobre todo porque estaban muy cerca el uno del otro.

Se sentó en la orilla de la tina y le hizo señas al niño para que se acercara a él. El pequeño no lo dudó aunque se acercó con ligero recelo, pero este se borró ante la ligera sonrisa que le ofreció el mayor. Harry lo levantó y lo sentó en sus piernas, usando una mano para sostenerlo en su lugar, mientras dejaba la otra apoyada en su rodilla, hundió los hombros mirando la puerta.

-Piensa, Harry, piensa. –musitó para si mismo, moviendo de manera inconsciente la pierna que sostenía a su versión mas joven y haciéndolo reir. -¿Por qué ahora vengo a descubrir que mi padre es un idiota? –murmuró dejando caer la cabeza sobre su mano libre, de todas las ideas que James pudo tener esa era la mas loca, estúpida, irresponsable y peligrosa de todas, disfrazarse de Virens lo convertía en el blanco mas buscado de esa batalla.

¡Y para colmo va y se le ocurre la idea de llevarse su varita! Eso, en la escala del 1 al 10 de Harry de estupideces, tenía un 11 de calificación. El problema principal era la puerta cerrada con magia, sabía que estaba en la casa y que esta estaba protegida, lo cual reducía las probabilidades de ser atacados a casi cero y además aseguraba que estaba bastante cerca de la acción en caso de salir. Pero, ¿cómo salir? Aunque tenía la certeza de que James sería bastante eficaz en mantener en secreto su identidad, también sabía que sus amigos, en particular Hermione, no tardarían en darse cuenta de que algo pasaba, pero también conocía a su padre, seguro era algo que ya habría previsto, se iba a mantener lo mas lejos posible de ellos.

Entonces eso le dejaba el como hacer para que lo ayudaran a la brevedad, para cuando se dieran cuenta podría ser muy tarde, Harry reprimió un escalofrío, no quería ni pensar en eso, tenía que conseguir como avisarles antes… una manera en que fueran en su ayuda, pero estaba encerrado aquí y…

Harry pegó un bote de alegría que hizo molestarse a su yo mas pequeño mientras rebuscaba en el bolsillo de su pantalón tirando todo el contenido de estos en el suelo sin molestarse en recoger lo demás cuando dio con lo que buscaba. ¡El galeón encantado! Era en momentos así cuando adoraba a su inteligente amiga, Harry activó el suyo e inmediatamente este comenzó a calentarse, sus otros cinco amigos tendrían que detectarlo inmediatamente y, aunque no irían a su rescate, si irían a buscar a Virens y cuando fuera obvio que este no los había llamado, sus amigos inmediatamente sabrían que era un impostor, esperaba que no derribaran a James con un hechizo… o tal vez sí, se lo merecía.

Un poco mas tranquilo volvió a sentarse mientras el pequeño Harry revisaba con curiosidad todo lo que su homólogo de diecisiete había tirado al suelo y se lo comenzaba a regresar entre balbuceos.

-Y ahora, a esperar. –murmuró Harry mirando con tanta intensidad a la puerta que pudo haberla atravesado y tomando sin fijarse lo que el bebé le pasaba.

-o-

Aunque su paciencia no duró mas de 5 minutos.

Harry se paseaba por el baño de un lado a otro como fiera enjaulada, creando una estampa divertida para un observador externo, lo cual no existía, porque mientras él recorría con grandes pasos la pequeña habitación de un lado al otro, su copia en miniatura trataba de imitarlo confundiendo el asunto con un juego y seguía sus pasos corriendo por toda la habitación sin llegar nunca a alcanzarlo.

-¡Tengo que salir de aquí! –gritó frustrado y deteniéndose, mientras el pequeño se colgaba de su pierna riendo con diversión al alcanzarlo, el mayor lo ignoró totalmente, tenía otras cosas en que preocuparse, como el hecho de que tal vez sus amigos ya estaban heridos o muertos ¡No! ¡No iba a pensar en eso! No podía esperar y quedarse quieto, el experto en Voldemort era él y nadie mas, no podía soportar que ellos estuvieran en peligro.

Se acercó a la puerta y volvió a intentar abrirla, no pudo. Comenzó a golpearla con coraje, con puñetazos y patadas que sólo consiguieron que le doliera la mano. Si tan sólo tuviera algo con que derribarla o hacerla explotar o…

Un incómodo silencio los envolvió mientras la realización cayó como una piedra en su ego. Golpeó con fuerza su frente contra la puerta.

-Soy un estúpido… un –golpe –gran- golpe –estúpido-golpe.

Tomó en brazos al bebé que lo miraba riéndose, creyendo que los golpes eran parte del juego y lo colocó en la tina.

-Quédate aquí y no te muevas. –le ordenó sentándolo.

Era peligroso hacerlo sin una fuente cercana o su varita, mucho menos con el bebé tan cerca, pero era la única opción, además había estado practicando y si la chimenea de abajo seguía prendida podría calentarse un poco después.

Inspiró con fuerza y cerró los ojos por un segundo antes de abrirlos con decisión y extender un brazo con fuerza hacia delante dirigido hacia la puerta, una ráfaga de fuego surgió de la punta de sus dedos impactándose contra la madera, cualquier hechizo colocado en ella incapaz de impedir la explosión que iluminó por un instante de un cálido color ámbar la habitación.

La puerta aún estaba pegada a la pared y cerrada, pero en el centro se había hecho un hueco lo suficientemente grande para que Harry pasara con algo de habilidad, había pequeñas llamas aún brillando en los bordes quemados, pero desaparecieron cuando Harry pasó su mano por ellos, tenía que reservar todo lo que pudiera porque fuera iba a estar sin varita hasta encontrar a James o a algún amigo.

Ya estaba pasando una pierna por el agujero cuando un gritito indignado llamó su atención, aún dentro de la tina y tratando sin mucho éxito de trepar por la orilla de esta, estaba su versión mas joven tratando de alcanzarlo. Maldiciendo por lo bajo, Harry lo tomó y después de una leve deliberación, lo pasó primero por el agujero para luego seguirlo.

Fue claro después de eso que la habitación tenía un fuerte hechizo de silencio. La casa entera estaba sumida en un coro de gritos, el sonido de edificios derrumbándose y de la batalla en general. La oscura tranquilidad del baño había sido reemplazada por una tensa incertidumbre. El pequeño Harry notando inmediatamente el cambio, se pegó a la pierna del joven y la abrazó mirando con temor a su alrededor.

-Vamos. –le dijo Harry con su voz de circunstancias, no tenía ni un momento que perder.

Se metió a su habitación seguido del pequeño que casi no se le despegaba, tomó una de sus capas de repuesto para cubrir su ropa muggle y dio una mirada rápida bajo la cama por si James había dejado la varita por ahí, nada. Pensando con rapidez, tomó su capa de invisibilidad y la puso bajo su brazo, James se había llevado la única máscara y sabía que sus amigos traían las suyas, aunque tampoco tenía una varita para defenderse y sólo con esta controlaba el uso del fuego para evitar terminar muriendo de hipotermia. Pensó un momento en tomar la escoba para sondear el perímetro, pero con tantos rayos yendo y viniendo era difícil que alguno no le pegara, además con el viento la capa no se quedaría quieta sobre la escoba y se convertiría en un blanco fácil.

Decidió pasar y dar una mirada a la habitación de sus padres por si James había dejado algo atrás pero se encontró con que tampoco había nada de utilidad. El pequeño se estiró sobre la cama para recoger su perro de peluche y regresó con Harry para mostrárselo, pero éste ya había salido y comenzaba a bajar las escaleras pensando en los mejores lugares para comenzar a buscar.

-¡BA! –el potente y agudo gritito se elevó por sobre los sonidos de la batalla en la casa cuando Harry ya casi llegaba al final y le hizo girarse para darse cuenta de que, tratando de bajar el primer escalón entre indignado y temeroso de ser dejado atrás, le seguía su otro yo.

-No, Harry, tú te quedas arriba… -le dijo al pequeño subiendo de tres saltos los escalones para alcanzarlo y levantándolo, ¿Cómo se le ocurría seguirlo? –Tú te quedas en la habitación quieto hasta que vuelva.

-¡No! –chilló con lágrimas comenzándose a formar en sus ojos verdes mientras jalaba con una mano la capa de Harry. -¡No!

Harry se pasó una mano por el cabello mirando a todos lados, hasta el sentía el terror del niño y sabía que también era una locura y una crueldad dejarlo sólo en esa casa, Colagusano aún podía entrar a ella y acababa de destruir la única habitación "segura" y no tenía varita y ¡Por Merlín! ¡El niño tenía poco más de un año! La vocecita que se parecía a Hermione le gritaba lo que había oído de su tía por años mientras cuidaba a su primo, los niños pequeños son capaces de herirse con prácticamente cualquier cosa existente, él era la prueba viviente de ello.

Gruñó con frustración, no tenía tiempo de llevarlo a otro lado y de todas formas ¿a dónde? No tenía idea a donde lo llevaban sus padres durante las emergencias y tampoco en quien confiar que supiera de él. La única opción era Sirius y no sabía ni donde vivía. Sin detenerse mucho a pensar y maldiciendo otra vez, se lanzó a su cuarto, tomó su mochila y la vació sobre la cama sin mirar. Resoplando al mirar al pequeño aferrado a él, tomó una sudadera y, sin tener idea de cómo hacer eso correctamente, lo envolvió en ella. Luego tomó al niño y lo acomodó dentro, era una suerte que fuera tan pequeño, cerró un poco los extremos para que no se cayera, pero aún así el niño asomaba las manos y la cabeza por la parte superior.

-Correcto, Harry, -le dijo con tono serio hincándose frente al niño que parecía emocionado de meterse en una bolsa. –Vamos a salir, tienes que quedarte muy quieto y muy callado, van a haber muchos gritos y ataques, pero tienes que estar quieto para que no te caigas, entendido. Ni nadie nos descubra.

Igual era el lazo que unía sus dos realidades, igual era el tono serio que estaba usando o igual era que el niño ya estaba acostumbrado a ese tipo de salidas incógnito, pero el niño le sonrió en respuesta y se agachó lo suficiente para que solo sobresalieran sus ojos y la mata de cabello azabache, soltando unas risitas.

-Debo estar totalmente loco. –se dijo a si mismo con una mano sobre sus ojos.

Harry, sabiendo que esa era la idea mas descabellada que había tenido pero sin tener tiempo de pensar en otra cosa tomó la mochila y se la puso en la espalda antes de colocar encima de ambos la capa de invisibilidad. Bajó las escaleras y se acercó un momento a las llamas de la chimenea que ya casi se extinguía para absorber un poco de calor. Y acto seguido abrió la puerta y se lanzó hacia la batalla.

-o-

Harry sentía el incesante peso de su estómago moverse junto con él, pero además estaba combinado con el mal sabor de las emociones desorganizadas y primarias que su contraparte de ese tiempo le lanzaba en olas incontrolables, Harry tenía que luchar para determinar que miedo era el suyo y también que sentimientos, algunos eran sencillos, otros, se confundían mas. Generalmente no contaba con este problema, pero sin varita y tratando de esquivar todos los ataques posibles, tenía que poner sus sentidos al máximo y eso solo generaba que la sobrecogedora oleada de sentimientos ajenos pero a la vez propios, lo ahogaran más de lo habitual.

Sin embargo la frustración lo estaba comenzando a consumir por sobre todas las cosas, llevaba un buen rato corriendo sin encontrar a nadie conocido y el peso extra en su espalda no le estaba ayudando, no es que pesara mucho en particular, la mochila de Hermione era por mucho el triple de pesada, mas sin embargo trataba de evitar ciertos movimientos bruscos y tratar de mantenerse alejado de cualquier ataque peligroso, la verdad es que no quería tener que usar su magia hasta que tuviera su varita en mano.

Había sido una mala idea desde un inicio, eso lo sabía, mas porque el corto periodo de atención de un niño de poco mas de un año no era precisamente de mucha ayuda. El bebé se removía sin parar tratando de escaparse de su improvisada prisión, pateando de vez en cuando a su carcelero en la espalda, mientras los lastimeros lloriqueos se volvían cada vez más frecuentes y fuertes.

Sintió como su pasajero se removió inquieto una vez más al tiempo que gemía y dio un vistazo rápido a sus alrededores antes de meterse en una tienda abandonada, tras ocultarse bajo el mostrados se quitó la mochila de la espalda y, sin quitarse la capa, puso al niño aún envuelto en sus piernas sin sacarlo de su transporte provisional.

El pequeño lo vio con rostro claramente incómodo y molesto, lágrimas contenidas iluminaban sus ojos color esmeralda, y trató de salirse de su mini prisión pero Harry se lo impidió.

-Sí, ya se que estás enojado, -le dijo en voz baja –pero tienes que quedarte quieto, por el bien de los dos. –el pequeño balbuceó algo y aunque Harry no entendía nada, estaba demasiado cerca de él como para sentir las emociones. –También se que no te gusta y se que quieres a James y a Lily, pero estoy en eso ¿sí? –el niño lo miró sin entender, tenía un año, no era como para que le entendiera mucho. Harry pasó una mano por su cara en actitud de frustración, era bueno que nadie lo estuviera viendo, él mismo no se iba a perdonar la vergüenza -¿Quieres ver a mamá y papá? ¿Quieres?

-¡Mamá! –gritó el niño con alegría, ahora sí, palabras que él entendía. El pequeño señaló fuera de su escondite -¡Papá!

Bueno, por lo menos parece ser que no me confunde ya con James.-pensó Harry

-Eso, Harry, vamos a buscar a mamá y papá, pero para eso necesito que te quedes quieto con… -miró y señaló el perro de peluche.

-¿Wawa? –le ayudó el pequeño

-Eh… si, él… emm… eso. -¿por qué se sentía tan estúpido? No había nadie ahí. –Bueno, sí, quédate quieto con él y yo te llevaré con mamá y papá ¿bien? Pero debes quedarte calladito.

La única respuesta que obtuvo fue una sonrisa y un silencioso "papá" "mamá", la confianza relucía en los ojos esmeraldas, sabía bien que el chico mayor era especial. Harry suspiró, y volvió a colocarse la mochila en la espalda tras salir de su escondite, no podían estar tan lejos, ni que el lugar fuera tan enorme. Miles de posibilidades cruzaban por su mente al tiempo que levantaba la cabeza, oculta bajo la capa, por encima del mostrador y mira con aire preocupado el ataque.

Salió y caminó una calle apenas cuando todo pareció volverse aún más oscuro y una fiera lluvia se desató de la nada, una anormal y probablemente inducida tormenta provocada por una bruja elemental.

-Atha… -Harry frunció el ceño, eso significaba que la bruja estaba luchando también.

-¡Agua! –gorgojeó a sus espaldas su pequeño pasajero señalando hacia el cielo, totalmente encantado de ser capaz de diferenciarla.

-Si… maravilloso –comentó con sarcasmo el adolescente con mirada sombría.

Harry suspiró y reacomodó su capa, por lo menos estaba agradecido de que esta fuera impermeable al agua que caía con furia sobre sus cabezas.

-o-

Harry no era el único preocupado por el estado de la situación, Ron y Hermione corrían por las desiertas calles tratando de encontrar al resto de sus amigos. Ron, en estado histérico-sobreprotector por Ginny, por quien siempre se sentía responsable. Aunque no podían negar que ambos tenían una preocupación particular por Harry, a quien habían perdido de vista casi inmediatamente después de que comenzaron a pelear.

Y hacía un rato el galeón dorado había comenzado a calentarse dando la alarma de que Harry los necesitaba.

No era común de Harry alejarse de ellos durante una pelea, no por voluntad propia por lo menos, generalmente era más bien que terminaban separándose sin querer y por culpa de las circunstancias. Pero esta vez Harry se había ido sin siquiera una explicación, sin una mirada atrás, justo detrás de su madre.

Por donde lo vieran, era extraño. Si bien era cierto que Harry se preocupaba demasiado por sus padres y se había vuelto particularmente unido a Lily Potter, lo cual podía explicar porque le urgía protegerla, no era habitual del chico luchar a su lado, mas bien era del tipo que intentaría alejarla. Además, la mujer era la clave de la derrota de Voldemort durante el Halloween de ese año, claro, si es que las cosas seguían su curso.

Hermione tenía la certeza que aún era así. Pero también tenía la certeza que no duraría mucho.

Además, estaba el peculiar comportamiento de Harry antes de separarse, aunque la voz era la misma, había cierto tono extraño en su voz y tampoco las palabras parecían las adecuadas, sonaba como si estuviera ocultando su nerviosismo con ensayada altanería y cierto nivel de rabia reprimida, todo esto era totalmente ajeno al comportamiento normal de su amigo, Harry nunca ocultaba su temor con palabras falsas sino mas bien con silencios y sabían que no era precisamente alguien que dejara su enojo reprimido.

Había algo muy pero muy raro con ese Harry y necesitaban encontrarlo para llegar al fondo de eso.

Y era precisamente por lo que estaban tan preocupados, los eventos parecían estar entrelazándose con macabra precisión, uno tras otro para restaurar el desestabilizado curso de eventos, hilando un nuevo futuro. Hermione lo podía sentir en su alma. Inconscientemente tomó la mano de Ron y sintió como se la apretaba ligeramente.

Por eso también tenían que encontrar a Harry, sin importar lo que pasara, tenían que estar con su amigo, era su promesa, su deber: estar a lado de Harry hasta el último momento.

Hasta el último aliento.

Ron se detuvo en seco antes de cruzar una calle, lanzándose hacia atrás por acto reflejo y jalando a Hermione con él al tiempo que dos maldiciones impactaban el punto donde antes habían estado. Hermione se giró aún sujetando la mano del pelirrojo y lanzó con precisión un hechizo que derrumbó a uno de los mortífagos pero el otro ya había lanzado otra maldición directo a la chica.

Un tirón después y Ron había girado y cambiado posiciones con Hermione, al tiempo que levantaba un poderoso escudo entre la maldición y ellos que rebotó y desviándose hacia el balcón sobre ellos, el mortífago no tuvo tiempo de reaccionar porque al mismo tiempo Hermione se había liberado con una vuelta y lanzó otro hechizo que paralizó al segundo mortífago.

Pero eso no evitó que el techo sobre ellos finalmente sucumbiera ante la maldición antes desviada y con un fuerte crujido se precipitara sobre ellos. Hermione ahogó un grito al tiempo que Ron se lanzaba sobre ella usando su cuerpo de escudo y cerraba los ojos esperando el impacto.

Aunque el impacto nunca llegó.

Los dos chicos abrieron los ojos a la vez para encontrar la inconfundible figura de Virens con la varita levantada y apuntando hacia la construcción. Lily estaba de pie a su lado.

-No tengo todo el día ¿sabían? –remarcó la voz de Harry y eso pareció despertarlos de su sopor corriendo para ponerse a su lado.

Cuando llegaron junto a ellos, Harry bajó la varita y la pared terminó de colapsar.

-¿Se encuentran bien? –preguntó Lily preocupada. Su cabello rojo oscuro estaba despeinado y se extendía salvajemente a su alrededor creando un halo de furia rojiza que entonaba con sus determinados ojos verdes. Tenía una cortada en el brazo y estaba llena de polvo, pero parecía estar perfectamente bien, al igual que Harry.

-Sí, gracias –contestó Ron -¿y ustedes?

-¡Harry! –dijo de pronto Hermione en voz baja y preocupada interrumpiendo a Ron –Recibimos tu llamada de auxilio, te hemos estado buscando como locos ¿que pasó?

Virens no contestó, guardó un espectral silencio por unos segundos antes de contestar con tono monótono y distante.

-Nada. La alerta se debe haber activado por error. –miró distraídamente hacia atrás, del lugar de donde habían venido que también coincidía con la ubicación del cuartel. –Siento haberlos asustado –dijo con voz mas alegre pero aún extraña. – No hay ningún mortífago muy versado en la lucha parece estar aquí. ¿Saben de los demás? Ustedes son a los primeros con los que nos topamos.

El rostro de Ron se ensombreció instantáneamente, se estaba poniendo nervioso y podía notar a Hermione a su lado removiéndose inquieta pero por otras razones que nadie notó. Harry pareció notarlo y trato de aligerar el ambiente.

-Ya verán que todos estarán bien. –comentó en un forzado tono jovial, Hermione levantó la cabeza de golpe, era una suerte que la máscara ocultara la intensa mirada que le estaba profesando a su amigo. –Mejor la próxima vez piensen en un buen hechizo para evitar que las construcciones les caigan encima en lugar de agazaparse ja,ja.

-¡Ey! –respingó Ron y Hermione se tensó acercándose más al pelirrojo –Fue lo primero que se me ocurrió.

-Y fue muy heroico, pero poco práctico. –Señaló el otro chico señalando casualmente con su varita hacia los restos de ladrillo.

Hermione ahogó un grito al tiempo que levantaba la varita y lanzaba un hechizo de atadura hacia Harry impactándolo contra una pared con una suave exclamación antes de caer sentado.

Ron brincó sorprendido al igual que Lily quien automáticamente apuntó con su varita a Hermione, en acto reflejo, aunque sintiéndose totalmente mal, Ron le apuntó a Lily mientras la castaña seguía apuntándole a Harry.

-¡¿Qué te pasa?! –rugió Lily, pero Hermione no le puso atención.

-¡¿Quién eres?! –gritó Hermione furiosa quitándose la máscara cubierta de polvo que le molestaba. Al ver su rostro Lily bajó la varita un poco, confundida, esa era Hermione.

-¿Por qué lo atacas?

-¡Ese no es Virens! –vociferó sin atreverse a usar el verdadero nombre de su amigo -¡Confiesa que hiciste con él!

-¿Cómo…? –comenzó Ron, pero la chica lo interrumpió.

-Él nunca activaría la alarma por error además –dijo con furia -esa no es su varita. –la mano le temblaba. El prisionero guardó silencio aunque la miraba de frente.

Ron y Lily bajaron la mirada hacia la varita en el suelo. Los ojos de Ron se abrieron con entendimiento y furia, había visto mucho tiempo a Harry con su varita para reconocerla, pero no se había fijado que esta no era la hermana de la de Voldemort. En un instante se unió a Hermione en su tarea de apuntarle al impostor.

Pero su interrogatorio se detuvo cuando Lily soltó un hechizo hacia este, aunque no para lastimarlo, sino para liberarlo.

-¡Lily! –le reclamó indignada Hermione

-Efectivamente no es Harry, -comenzó con calma, mas sin embargo era evidente que había una terrible rabia contenida en su tono –pero no es un enemigo. –se acercó y encaró al impostor que pareció darse cuenta de su situación y se hizo para atrás, a pesar de que la pelirroja era mucho mas bajita que él.

La pelirroja gruñó en un tono bajo. -¿Qué diablos crees que estás haciendo James Potter?

-o-

El desgarrador aullido del lobo había hecho respingar a Harry con un bien conocido sentido de déja vu. Si ese no era el sonido de un hombre lobo él era el mejor amigo de Snape. El asunto no le daba buena espina, reacomodó la mochila hacia el frente y balanceó el peso entre sus brazos. De pronto el haber salido del cuartel sin su varita y con un bebé le pareció la idea mas estúpida del universo. Pero ya no había marcha atrás, el sonido venía de los alrededores de su escondite.

Otra cosa que Harry realmente no consideró fue el hecho de que capa de invisibilidad, aunque repelía el agua, no hacía lo mismo con el frío, ni evitaba el interesante hecho de que de pronto las gotas de lluvia se detenían mágicamente al chocar con ellas o que sus pies chapoteaban en el piso al correr señalando su ubicación como si tuviera un letrero luminoso sobre la cabeza, uno que decía "¡Ey, miren, alguien esta escondido bajo una capa de invisibilidad!"

Había logrado evadir a uno que otro grupo de mortífagos, pero su suerte se terminó al llegar a una calle donde no tenía donde ocultarse y un grupo de cinco mortífagos parecían sondear el terreno en busca de fugitivos. Correr cuando el agua inundaba las calles lo delataría inmediatamente, una oleada de pánico lo inundó.

Apretó mas la mochila en sus brazos y se pegó a una pared lo mas que pudo, si hubiera podido la hubiera atravesado. Deseaba una varita mas que nada en el mundo, NECESITABA una varita. El miedo, la impotencia y la vulnerabilidad corrían implacablemente entre los dos cuerpos confundiéndose, y ya fuera por eso, o que el sentido común, aunque joven e inmaduro ya funcionaba, o por la mano que le tapaba la boca, pero el bebé guardó silencio en el justo momento en el que un mortífago pasó frente a ellos.

Más sin embargo estó no fue suficiente, aunque invisibles, el agua parecía arremolinarse en los invisibles pies. Esto no paso desapercibido por el mortífago.

Harry actuó por puro instinto en el momento en el que vió los ojos del mortífago brillar detrás de su máscara, incluso antes de que terminara de levantar la varita. Usando todo su peso y fuerza, empujó con todo lo que tenía al mortífago tirándolo al piso y haciendo que se estrellara contra unos botes de basura creando un escandaloso estrépito.

Sin perder tiempo echó a correr como si no hubiera un mañana protegiendo su carga contra su pecho, con la capa ondeando sobre él, sabía que sus pies debían asomarse por la velocidad. Atrás de él los gritos de alerta se elevaban amenazadores, ya sabían que había alguien con una capa de invisibilidad, daban órdenes de seguir los chapoteos incesantes y los pies que aparecían y desaparecían repentinamente, comenzaban a lanzar maldiciones. Pero Harry nunca estaba quieto, zigzagueaba como animal de caza, se agachaba y esquivaba todo lo que podía, siempre buscando un lugar donde esconderse, una ruta por donde escapar, pero no había ninguna, los estaban rodeando.

Y ya no solo los delataba la lluvia, sino el llanto del pequeño niño que, finalmente, había sucumbido a su propio terror y al que le transmitía su homólogo, que presa de la desesperación, veía sus posibilidades mucho mas limitadas.

Harry trastabilló cuando frente a él aparecieron dos mortífagos cortándole el paso, al tratar de dar la vuelta tropezó e incapaz de meter las manos que sostenían a su otro yo, cayó de lado y la capa se le deslizó revelándolos ante sus atacantes.

-¡Ahí están! –cinco pares de varitas se alzaron a la vez. Harry lanzó una mirada al bebé y rogó no matarlo en el proceso.

Ya no tenían otra opción.

-o-

En el sentido estricto de la palabra James Potter no era el paradigma de la normalidad, a pesar de que todo parecía señalar hacía lo contrario. Era el único, tardío y último descendiente de la antigua e importante familia Potter, un niño mimado, sumamente consentido durante su infancia, incluso adorado. Inteligente, fuerte, astuto, deportista, egocéntrico, manipulador, travieso y un adolescente problemático y bromista de gran calidad. Enamoradizo, de sonrisa fácil, varita rápida, capaz de maldecirte en un parpadeo.

En ese sentido era alguien común que había nacido con buena estrella, que no había sufrido, que cuando se paraba en algún lugar el mundo se detenía y le decía "cuidado que ahí voy", sin temores fuera de lo común y que gozaba de una salud y una desenvoltura económica envidiable que disfrutaba compartir.

Aunque esos no eran los puntos mas sobresalientes del joven en sus veintiún años de vida, aunque no era tan evidente para alguien que no fuera su amigo, la realidad es que James Potter era un libro abierto, los sentimientos generalmente a flor de piel (aunque años de travesuras, bromas y problemas en la escuela habían logrado que desarrollara una envidiable habilidad para mentir y ocultar cosas cuando le convenía), alguien que había sido amado tanto por su familia que era capaz de compartir ese mismo nivel de amor hacia sus seres queridos, fiel hasta la médula de los huesos, siempre optimista, inmaduro y maduro a la vez, para James no había nada mas importante que su familia, y el concepto de familia del joven era muy amplio.

Ese mismo sentido de seguridad, fidelidad y de justicia (el cual se incrementó cuando una pelirroja se unió a él) lo habían impulsado a unirse a una guerra injusta. A pesar de las apariencias, James no se sentía superior por su sangre pura, cierto, durante su adolescencia le gustaba aprovecharse de su fuerza e inteligencia, acostumbrado como estaba a ser el centro de atención hasta el último minuto, pero nunca juzgaba por condición social o pureza de sangre, ni creía justo que algunos magos quisieran hacerlo.

James era consciente de que Lily luchaba por lo mismo que él en un principio, mas que nada porque si esa guerra se perdía ella iba a ser de las primeras en caer, todo por ser hija de muggles, en cierto nivel de su subconsciente sabía que ambos corrían peligro mortal pero confiaba poder engañar la muerte y que, en el último de los casos, moriría protegiendo a Lily y viceversa. Si Lily moría, James se iba a ir con ella.

El asunto en realidad se había complicado con el asunto de la profecía. Harry se había convertido en el Sol que iluminaba la vida de la joven pareja, cada sonrisa, cada abrazo, cada beso eran adorados y venerados y querían que siguiera así. James y Lily sabían que si había algo que no soportarían, sería perder a su hijo. El ganar una guerra para asegurar el futuro de su primogénito había tomado todo un nuevo significado cuando Voldemort había decidido cazar a un bebé que se tambaleaba al caminar y que se las ingeniaba para desaparecer por la casa a la mínima mención de la palabra baño. ¿Quién querría hacerle daño a una criatura así?

Para complicar aún más las cosas, en su presente ya no había nada más un par brillantes ojos verdes enmarcados en desaliñados cabellos azabaches. Sino dos. Sólo que el segundo par era acompañado por el rostro de un adolescente marcado por una cicatriz en fora de rayo, por sombras de carencias, peligros, sufrimientos y penas que él mismo no había sufrido y que alguien de diecisiete años de debía sufrir, mas sin embargo también enmarcaban el rostro de un joven alegre, irónico, valiente, testarudo, que se había vuelto fuerte ante la adversidad y cuyas convicciones lo volvían quien era. Y no podía sentirse más orgulloso.

En el sentido estricto de la palabra, James no tenía un plan, más bien… improvisaba sobre la marcha. Pero no les iba a confesar eso. James era considerado una persona sumamente inteligente pero también sumamente estúpida, irresponsable y que por lo general actuaba antes de pensar. Y no iba a negar que todos esos apelativos le eran aplicables en ese momento (sin contar los otros mas coloridos e impropios de repetir que Lily le había recitado casi sin respirar por varios minutos, algunos de ellos ni siquiera eran conocidos por James), más sin embargo no se arrepentía.

O no hasta que había escuchado el aullido de los hombres lobo rodearlos.

Para James existían dos prioridades, y por decisión conjunta con su esposa, Harry era la primera, ya fuese que tuviera un año o diecisiete. El adolescente temperamental que era casi una fotocopia de él tenía la misma prioridad para él que su bebé, era una sensación extraña, eran dos entidades diferentes, pero a la vez eran la misma y despertaban el mismo sentido de sobreprotección en el alma de James. Por lo tanto, cuando se volvió evidente que esta trampa había sido puesta para atrapar a su mayor prioridad, James no había titubeado en llevar a cabo lo que fuera por protegerlo.

Cierto, no había sido… bueno, decente, lo que le había hecho a Harry, atacándolo desprevenido y encerrándolo en el baño, pero sinceramente ¿qué querían que hiciera? No es como si hubiera tenido tiempo de armar un elaboradísimo y complicado plan para mantenerlo a salvo, ni tampoco creía que su crecido hijo hubiera aceptado diligentemente ocultarse (diablos, él mismo nunca lo haría), pero eso no importaba, James iba a proteger a su hijo a cualquier costo. Quisiera él o no.

Claro que no contó con que lo descubrieran… o que Lily se haya puesto como una fiera y no haya entendido del todo la genialidad de su plan, o que Ron estuviera a punto de maldecirlo, ni que Hermione le hubiera dicho lo muy estúpido que era por no comprender el psique de Harry.

¡Por supuesto que lo comprendía! Por eso se había llevado su varita.

Pero cuando Hermione había comentado el detalle de la magia elemental James tuvo que admitir que ese pequeñísimo detalle se le había escapado. Lily le había arrancado la varita de Harry de un tirón, se la había pasado a la castaña y los dos mejores amigos de su hijo habían salido a la carrera rumbo al cuartel dejando a Lily soltando un montón de blasfemias que seguramente harían ruborizar a su madre aún en su tumba.

James sólo había logrado calmar a Lily cuando mencionó que lo mejor sería alcanzar a los dos adolescentes porque… bueno… su "otro" hijo, el que tenía un año también estaba en la casa, y si uno salía, era probable que el otro se quedara sin supervisión.

Lily había vuelto a soltar innumerables insultos hacia James y todos sus ancestros pero por lo menos había comenzado a correr. Y afortunadamente para James, su frustración había sido ligeramente sacada en varios hechizos bastante desagradables tanto, que James casi había sentido pena por los mortífagos… casi.

Luego los dos se habían mirado con alarma cuando escucharon los aullidos, James sintió que su sangre se volvía de hielo y aumentó la velocidad, incluso barajeó la posibilidad de convertirse en Cornamenta y correr aún mas rápido, pero sabía que eso solo lo convertiría en un blanco mas fácil.

Sabía que esto le iba a costar muy caro, que Lily sin contar con los demás le dejarían de hablar o algo peor, pero por el momento no tenía otra cosa en que pensar, no se le había ocurrido otra cosa. Y mas ahora que sabía que Harry había pedido ayuda, lo mas seguro es que hubiera despertado y fuera lo primero que hiciese, eso era lo más lógico. Pero según Hermione, de eso ya hacía un rato, cabía la posibilidad de que el cabezota de su hijo haya salido de la protección de la casa.

Si algo les pasaba lo menos que le preocupaba es que los demás no le perdonaran, el no perdonarse el mismo era lo que lo tenía tan nervioso.

No, Harry seguramente pensaría las cosas con mas calma... sí... estaba seguro. ¿Entonces por qué no se podía quedar tranquilo?

Una explosión se dejo ver, cinco columnas de fuego se levantaron del piso iluminando el oscuro cielo lluvioso.

Y James sintió que el alma y la vida se le escapaban por la boca.

-o-

Para ser sinceros los mortífagos no habían sabido ni que los golpeó. En un instante miraban a un adolescente con un bebé en sus brazos, sin varita y sin forma de defenderse y al siguiente todo se volvió rojo y brillante, después todo fue silencio.

Harry jadeaba tratando de recuperar el aliento, el único sonido que le llegaba era el de su propio corazón latiendo a todo lo que daba. Una ola de frío le inundó al tiempo que el vapor de agua resultante de la interacción de la lluvia con su fuego se esparcía como una nube a su alrededor. No podía ver a los mortífagos, o lo que quedara de ellos. Él mismo se había sorprendido de la fuerza del ataque, no era lo que él intentaba hacer, tan sólo chamuscarlos un poco y alejarlos, sin embargo la intensidad de la llamarada fue demasiado incluso para él. Por un momento simplemente perdió el control, era increíble que todavía estuviera en una pieza.

De pronto el poco color que tenía en su rostro desapareció. El silencio era absoluto ¿Dónde estaba Harry?

Aún lo sujetaba con fuerza en sus brazos, la mochila y el niño intactos a primera vista, pero la cabeza del pequeño caía sin fuerza de lado, totalmente inconsciente.

-Harry, ¡Harry! Despierta –susurró Harry sacándolo de la mochila y acomodándolo en sus brazos. Estaba helado. Seguía con vida, eso era seguro, él mismo era la prueba de ello, pero la respiración de ambos era irregular y el mismo podía sentir el inmenso frío que los rodeaba, colándose en sus huesos. Tenía que conseguir calentarlo a como diera lugar, pero ni él sentía tener suficiente calor en el cuerpo para lograrlo y la lluvia no estaba ayudando.

Tomando una profunda inspiración y concentrándo todo el poder que tenía comenzó a irradiar calor con las manos, casi en el instante sintió como el pecho se le helaba y las piernas se le entumecían, sin varita o un lugar donde obtener calor era misión suicida, pero él tenía 17 años y no 1 y como fuera era su culpa que el pequeño estuviera así.

Temía que no fuera suficiente, pero algo extraño ocurrió, el calor que irradiaba el adolescente era prácticamente absorbido con avaricia por el pequeño cuerpo, no de manera natural, sino mas bien parecida a la manera en que el mismo Harry obtenía calor del fuego. Harry frunció el ceño pensativo, pero el alivio lo inundó cuando notó que el pequeño cuerpo comenzaba a entibiarse y las mejillas comenzaban a recuperar calor, un ojo verde se abrio con timidez y cansancio. Aunque Harry no tuvo tiempo de decir nada porque un grito lo llamó desde lo lejos.

-¡Harry! –gritó un visaje castaño al tiempo que se le abalanzaba seguida de su amigo pelirrojo que traía el mismo rostro de alivio que él portaba unos segundos atrás. -¿Te encuentras bien?

-Sí... –respondió Harry en un susurro, el bebé se removía incómodo en sus brazos y su calor quemaba la fría piel de Harry que trataba con todas sus fuerzas de no tomar su calor.

Hermione pareció entender en un segundo y con un movimiento de varita había hecho aparecer las llamas azules que solía cargar en la escuela. Ron había desaparecido entre la niebla blanca.

-Gracias... –musitó. Hermione hizo el intento de tomar al pequeño de los brazos de Harry pero este soltó un gemido y hundió el rostro en el pecho del mayor. Hermione desistió. –Hemos pasado varias cosas juntos hoy, al parecer –dijo en respuesta a la acción. Hermione no comentó nada.

-¿Que ocurrió? –preguntó la chica mirando a su alrededor, a lo lejos se distinguía la silueta de Ron junto a algo.

-Cuando desperté estábamos encerrados en el baño, sin varita, James...

-Sí, lo sabemos –le interrumpió Hermione y de pronto se veía extremadamente enfadada –Los encontramos en el camino cuando nos pusimos a buscarte luego que activaste el galeón, no reconocí tu varita en su mano y creímos que era un enemigo.

-¿No habrán...? –preguntó entre preocupado y divertido

-No. –contestó Hermione aunque parecía que le hubiera gustado contestar lo contrario –Lily estaba con él y supo quien era en el acto, sobra decir que no estaba nada contenta. –Hermione rebuscó en su capa y luego le extendió su varita a Harry –Toma, James la tenía.

Harry sonrió al sujetarla, se sentía mas seguro con su varita y mucho mas seguro de usar sus poderes.

-¿Que pasó aquí? –repitió Hermione con tono suave y precavido. Harry suspiró.

-Los buscaba, a cualquiera, bajo la capa de invisibilidad, pero luego empezó a llover, nos encontramos con unos mortífagos y nos descubrieron –dijo Harry –luego nos acorralaron y lo único que se me ocurrió fue usar mis poderes. –miró al bebé que miraba con aprensión a su alrededor, cansado. –No supe exactamente que pasó, el fuego fue mas intenso de lo que yo esperaba y creo que ...

-Están vivos, compañero, -se oyó de pronto Ron que apareció a un lado –bastante quemados eso sí y totalmente inconscientes, pero creo que tienen remedio.

Harry soltó el aliento que ni el sabía que retenía. La idea de haber matado a cinco mortífagos lo había helado mas que cualquier cosa, sin importar lo que le dijeran, él seguía negándose a ponerse a la altura de Voldemort, sin importar que.

-¿Por qué perdiste el control de esa manera? –preguntó Hermione preocupada –Creí que Atha te estaba enseñando como controlarlo.

Harry no contestó por un momento, se limitó a mirar al bebé en su regazo, notó que seguía sentado en el piso, sus fuerzas ya estaban regresando junto con el calor de su cuerpo, y no sólo el de él, también del pequeño.

-Me parece que es culpa de él. –comentó con preocupante tranquilidad señalando al pequeño de un año que temblaba ligeramente con el rostro hundido en su pecho. Ron lo miró desconcertado y sorprendentemente, también Hermione –Aunque aún no ha despertado sus poderes, y en teoría nunca lo hará una vez que Voldemort lo marque como su igual, él es un elemental al igual que yo. Yo fui consciente, cuando dejé salir mi poder que quisiera o no absorvería parte de su calor, aunque me concentré en no hacerlo. Pero creo que el lazo que nos une y el hecho de que yo era una fuente de energía elemental hizo que su energía, inmadura, se transmitiera a mi y me usara como canal para salir incontrolablemente.

-Tiene sentido. –murmuró Hermione pensativa.

Ron abrió la boca para comentar algo pero por segunda vez en menos de diez minutos alguien gritó.

-¡HARRY! –cuatro cabezas giraron pero sólo una contestó incluso antes de terminar de girar y ya se había despegado de los brazos de su protector.

-¡MAMI! –el pequeño caminaba tambaléandose con toda la velocidad que sus piernas le permitían pero no fue necesario, rápida como un rayo, Lily se había lanzado hacia él y lo había tomado en brazos llenándolo de besos mientras el niño lloraba abiertamente, cansado, con frío y asustado.

Después de un rato de silencio y con su pequeño hijo en brazos, Lily se acercó a Harry que ya estaba de pie y la miraba con aprensión, que no era para menos, el rostro de Lily era una máscara de furia.

No era algo que hubiera visto venir, ni que esperara, pero cuando la palma abierta de la pelirroja impactó contra su mejilla todo lo que Harry pudo hacer fue quedarse de pie mirándola un segundo de forma estúpida para luego desviar la mirada hacia el piso. La cachetada ardía, aunque no estaba seguro si ardía mas que sus dos mejores amigos lo hubieran presenciado o que una parte de él, la parte rebelde, supiera que no era completamente su culpa.

-¿Qué crees que estabas pensando al salir sin varita y con un niño de 1 año contigo? –le preguntó Lily con un tono bajo, peligroso y terriblemente furioso que nunca le había escuchado. Harry no se atrevió a contestar. –No sólo te pusiste en peligro tú, sino también a él. Tú tienes 17 años aunque a veces te comportes como si tuvieras menos, eres consciente de tus acciones y de sus consecuencias, o eso me gusta creer ¡Pero él tiene 1 año! ¡No decide por si mismo, con trabajo y puede caminar, ni siquiera se almenta solo sin tirar todo por todos lados! ¿Qué te hacía creer que era una buena decisión salir de la casa y de su protección arriesgándose a morir?

Harry no sabía que contestar, con el ardor en su mejilla y los bien fundados reproches de Lily su plan parecía mucho mas estúpido de lo que pudiera pensar en inicio. No sabía que contestar, y el silencio a su alrededor era insoportable, tenía ganas de que se lo tragara la tierra.

-¿No pudiste quedarte en la casa? ¿Esperar noticias nuestras? ¿Qué necesidad tenías de salir en misión suicida sin ningún tipo de protección? ¡Estamos en una guerra no en un paseo a Hogsmade!

-Ya lo se... –murmuró Harry herido en su orgullo. –Pero no podía quedarme...

-¡No claro que no! –le interrumpió Lily, Harry solo se encogió mas -¡Lo más razonable era salir a la mitad de una batalla! ¿Qué hubiera pasado si te herían y te atrapaban? ¿Crees que los mortífagos se hubieran puesto a investigar quien eras? ¡Los hubieran matado inmediatamente! ¡Y todos tus magníficos planes de mantener el futuro y tus promesas de valentía se hubieran ido al caño! ¡Tu padre y yo, sin contar con tus amigos, hubieramos muerto de la pena! ¡Pero por lo menos tu muerte hubiera sido bajo tus términos no arrastrando a un niño de un año contigo!

-¿Qué si no se daban cuenta que yo faltaba? Estarían en peligro... –susurró, las palabras se le clavaban en el alma.

-¿Pues que crees que somos idiotas? ¿No por eso mandaste una señal de auxilio? ¿Crees a tus amigos tan estúpidos como para no reconocer a un impostor por mucho tiempo?

-No...

-¿Pero no te pusiste a pensar en eso cierto? Todo es cosa de esa manía de lanzarte al peligro sin pensarlo. Me alegra, que bueno, tu destino, lo que sea. ¡Pero piensa en lo que haces! Te pusiste a ti y a mi bebé en peligro innecesariamente y todo se pudo evitar si te quedabas en la casa ¡Íbamos por ti!

La verdad es que "mi bebé" dolía mas de lo que quería reconecer pero no lo demostró. Y respecto a lo que había dicho Lily, él no podía saber eso, ciertamente había posibilidades de que aunque activara la llamada de socorro el asunto hubiera tomado tintes tan dramáticos que hubieran estado incapacitados para ir por ellos, el cielo sabía cuantas veces había pasado antes con nefastas consecuencias. No quería ni pensar si él no estaba ahí.

Puede que la forma no fuese la adecuada y que los medios tampoco, pero la única certeza que tenía era que no todo había sido su culpa, no en origen… Y hablando del origen del problema…

Harry se giró hacia James con mirada asesina. No le había prestado atención hasta ahora, pero su padre se había mantenido en completo silencio hasta ahora mirando la discusión sin intervenir, tenía una especie de mirada entre determinada y de disculpa.

-Harry... –comenzó, pero el hijo lo interrumpió.

-¿Te das cuenta que me atacaste por la espalda con un hechizo y me encerraste en un baño? –le dijo con la voz cargada de veneno. James hizo una mueca antes de contestar.

-No se me ocurrió nada mejor... –pero Harry lo volvió a interrumpir elevando la voz.

-¿Nada mejor que usar una técnica sucia de tus días de estudiante para tomarme desprevenido?

-Admito que me avergüenzo de mi comportamiento pero...

-¡¿Pero qué?! ¿Qué si alguien entraba? ¡Nos encerraste y me quitaste mi varita!

-¿Hubieras accedido a quedarte en la casa? –le regresó James perdiendo un poco los estribos.

-¡Por supuesto que no! –le gritó encarándolo, eran prácticamente de la misma altura, si acaso el padre le sacaba un par de dedos al hijo. -¿Acaso crees que me iba a quedar de brazos cruzados con los mortífagos atacando a mis seres queridos?

-¿Y tu de verdad creíste que te iba dejar caminar así como así a una probable trampa? –le contestó en tono bajo y sarcástico

- ¡Si! – Gritó – ¡Es lo que debías hacer! ¡Lo que sabes que habrías hecho si no supieras la verdad de quien soy yo! – James le lanzó una mirada de reproche y dolor, y Harry se trató de obligar a bajar su tono de voz, pero no lo logró del todo - ¿Qué diferencia hay entre yo y ellos? – exclamó señalando a sus amigos

-La diferencia es que tú eres mi hijo. No me hagas escoger, Harry, porque voy a escoger a mi hijo como cualquier otra persona, esa es la diferencia. – le contestó James alzando la voz enfadado.

- ¡No! La diferencia es que yo realmente tengo una oportunidad… que yo salgo a la calle con la certeza de que eso puede significar una diferencia.

-¡¿Estás demente?! –le contestó James –Toda esta situación grita una trampa para TI, no para ninguno de los otros, para ti, Harry Potter y no creas que te voy a poner como carne de cañón cuando es probable que para este momento todos los mortífagos sepan a quien buscar máscara o no.

-¡Y claro –interrumpió Harry gritando –la mejor manera de evitarlo es atacándome por la espalda, encerrándome y suplantando mi identidad! ¡¿Cómo no se me ocurrió antes?! ¡Usar a alguien más para que muera por mí! ¡Y mejor aún! ¡¿Por qué no mi propio padre?!

-No uses ese tono conmigo –dijo con tono amenazador. A pesar de que la trillada frase pudo parecer hasta cómica ninguno de los dos ponían atención realmente a las cosas. –Soy tu padre y voy a hacer lo que esté en mis manos para protegerte sea jugando limpio o sucio y te guste o no ¿entendido?

Harry se mordió la lengua para tragarse el filoso comentario en la punta de su lengua, pero no mantuvo su carácter a raya. A su alrededor todos guardaban silencio mirando el intercambio de gritos, incluso el bebé guardaba silencio mirando con ojos asustados a su siempre sonriente papi gritándole al otro chico que sabía se llamaba igual que él y se parecía mucho mucho a su papá.

-James… ¿te pusiste a pensar por un condenado segundo que yo soy el maldito elegido de la profecía? –casi lo gritó -¡No tú, no Lily, tampoco ninguno de mis enemigos! ¡Me guste o no yo tengo más oportunidades que tú o cualquiera de sobrevivir! ¡Ya lo he hecho más veces de las que quisiera!

-¿Qué piensas que voy pensando en "oh seguro mi hijo de 17 años es capaz de derrotar al mago tenebroso mas fuerte de nuestra era porque una profecía lo dice"? Ni pasó por mi cabeza –contestó James encongiéndose de hombros descaradamente.

-Obviamente. –musito Lily

-Pero tampoco te pones a pensar que lo quieras o no soy tu padre y me preocupo por tus tercos y obstinados huesos más que por mi vida ¿verdad?

Aunque su alegato era realmente bueno y provocó una extraña y curiosa sensación de calidez en su pecho, Harry no se dejó amedentrar.

-Mira, ¿recuerdas la profecía, verdad? Dice claramente que los padres del niño elegido sobreviven tres veces ¿me oyes? Tres veces, -Harry usaba sus manos para enfatizar su punto –No cuatro, ni cinco ni ningún otro número. ¡Tres!

-¿Y tú punto es…? –restó importancia James, Harry suspiró y se puso una mano en los ojos.

-Papá, -dijo con tono cansado y el título pareció incomodar a James por alguna razón, como si el que lo nombrara así impidiera que se enojara como deseaba –la última vez que revisé la historia, mis padres murieron durante su cuarto enfrentamiento con Voldemort. No tengo planeado que se encuentren con él aquí. –Ni siquiera quiero que se lo encuentren nunca pensó.

James se mordió el labio nervioso, podía usar mil y un excusas y contraatacar ese punto, pero la verdad es que no quería.

Y en realidad no le dio tiempo…

Porque una voz que la mayoría reconoció perfectamente les heló la sangre a todos.

Voldemort los tenía justo donde quería…

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Cof… Cof… OK, entre depresiones profundas profundas (y profundas son poco), trabajo, viajes al extranjero, emergencias sanitarias mundiales y miles de cosas… ok…me alejé por completo de la escritura de cualquier cosa.

Prometí tenerlo este fin de semana y pues lo tengo, antes de la media noche de México. Como sea, en teoría se que debía ser "El sonido del Silencio" y en realidad es parte del capítulo, pero la parte pesada del capítulo me esta costando porque hay algunas cosas medio gore y duras de escribir porque no es mi estilo en general describir violencia. El siguiente capitulo, que es la segunda parte de este, si es el Sonido del Silencio, en teoría es mucho mas corto que este porque reúno al resto de los personajes y ocurren las muertes y Voldy se encarga de todas ellas. Tampoco es mi capítulo favorito (bueno, me da ternura el inicio) precisamente porque mi idea de este capítulo es un todo, incluyendo lo que ocurrirá en el siguiente, pero si no publico esto jamás lo haré.

OJO: el inicio del capítulo en realidad ocurre en el anterior, por eso Atha corría hacia el cuartel.

Y de verdad espero no tardarme.

Una amplia disculpa desde el fondo de mi corazón.

Nota final: Por alguna extraña razón no me están llegando los avisos de reviews ni de potterfics ni de fanfiction net, por eso no he respondido, he visto que tengo varios pero no los contesto cuando llegan precisamente por la falta de avisos.