O.o Kaoru-chan o.O


- Disclaimer-

Rurouni Kenshin no me pertenece, este fic es por mero entretenimiento.

- Summary –

UA K/K – En una jaula de cristal vive mi música. Tocando mis notas, danzando mis melodías... Me gustaría ser atrapada por tú música... y no me importaría no poder volver a volar por el cielo.

- Notas de la autora-

Para matarme, aparecí con otro fic, sin siquiera haber terminado alguno de los otros. Gomen neh! Pero no lo puedo evitar! Esta historia venía dando vuelta en mi cabeza por mucho tiempo y tenía ganas de escribirla. Y como estuve inspirada una noche después de leer un manga, decidí empezarlo. Me voy a dedicar a un fic en especial y terminarlo de una vez, tengo varias ideas y quiero escribirlas – No podía dejar de pasar esta oportunidad ahora que estoy inspirada –

Bueno, no molesto más. Léanlo y disfrútenlo.


Melodía de amor.

Capitulo 1.-Melodía de monotonía-

Fue cuando intenté volar...

Cuando me di cuenta de que era un pájaro enjaulado.

- Así es... suave... despacio... tomate tu tiempo hasta llegar... no te apures... ahí... ya, ya lo tienes... Perfecto.

- ¿Lo hice bien sensei?

- Muy bien, te veré mañana, Kaoru-san

- Hasta mañana Enishi sensei – saludó la mujer.

El hombre llamado Enishi, hizo una reverencia y salió cerrando la puerta habitación. La habitación era amplia, de grandes dimensiones y mucha luz. Kaoru se levantó de su asiento y caminó hacia la ventana. El sol se filtraba en ella al estar las cortinas descorridas. Era un hermoso día de verano. El sol brillante, el cielo despejado y el pasto recién cortado.

Kaoru posó la mirada en el extenso patio de su casa. Era prácticamente verde. El pasto, cortado pulcramente, rodeaba la casa. Había árboles, grandes y frondosos, flores coloridas y exóticas. Había un camino de piedras que llevaba hasta la pileta, y la entrada.

Kaoru siguió observando el patio. Su cuerpo esbelto y vestido blanco elegante le daba un aspecto delicado. Su cara con facciones suaves, al igual que sus manos terminaban dándole un toque adorable. Su cabello largo y brilloso, negro como la noche. Y sus ojos azules, miraban vacíos el exterior.

Nuevamente, sus ojos vacíos miraron al árbol más grande de todo el patio. En una de las ramas, en la más alta, había un punto que resaltaba. Un punto blanco y gordo. Había un pájaro. De grandes alas y bellas plumas. Kaoru lo miró detenidamente, toda su concentración en ella. El pájaro, desplegó sus alas y se elevó en el cielo, volando libremente.

Kaoru se alejó de la ventana. Caminando lentamente, sus pasos sin hacer ruido. Pasó sus largos dedos en la blanca superficie plana que se encontraba en el medio de la habitación. Un piano blanco con cola. Su mano se giró hacia las teclas, tocando suavemente cada una de ellas para finalmente cerrarla. Respiró profundo y miró las partituras sobre ellas. Baladas y baladas, sinfonías y sinfonías. Un mundo de notas, y piezas musicales. Su mundo.

Tomó las partituras y las ordenó. Tomó la carpeta negra cercana y las colocó en orden. Luego, caminó hasta la amplia biblioteca que tocaba el techo de lo grande y larga que era. Varías carpetas del mismo color, llenaban la misma. Miles y miles de carpetas negras llenaban los estantes. Miles y miles de obras musicales.

Caminó nuevamente hacia la ventana, con una última mirada al exterior, cerró las cortinas. Sumiendo a la habitación en una profunda oscuridad. Solo su respiración se escuchaba. Lenta y calmada. De absoluto control. Se escuchó una puerta abrirse, permitiendo que la luz del pasillo se filtrase por una pequeña parte de la habitación.

Una silueta salía de ella.

Siguió sobre sus pasos, llevándola ausente a lo largo del pasillo. Su piso de madera, sus paredes blancas con retratos, algunos pintorescos y otros no tanto, llegó hasta la última puerta de roble. Su mano se posó en el pomo, y la abrió.

Una habitación, sumamente blanca se abría a sus ojos. Una cama de dos cuerpos, enorme con sabanas blancas y un cubrecama de color crema doblado a los pies. Tenía varias bibliotecas, todas llenas de libros de música, inglés, francés, cocina, sobre costumbres japonesas, historia, literatura, y muchas más variedades. Una computadora de último modelo, casi sin usar. Y un enorme ventanal, tocaba el techo que tenía dos puertas. Tenía cortinas blancas, medianamente trasparentes. La salida del ventanal, la llevaba a un pequeño balcón del tercer y último piso. Podía ver claramente la ciudad.

Pasó de largo el ventanal y se sentó en el escritorio. Tomó uno de los libros más cercanos. Lo abrió y comenzó a leerlo.

Pasó una hora y media desde que Kaoru había entrado en su habitación. Ya eran las cinco cuando apartó la mirada del libro. Lo dejó en su lugar y acomodó la silla donde se había sentado. Salió de la habitación y bajó las escaleras hasta el primer piso. Caminó hasta la mesa y se sentó en ella. Silenciosamente, apareció una mucama y le sirvió la merienda, tal como había llegado se retiró. Dejando a Kaoru comer sola en el taciturno comedor.

Pasada la media hora, se volvió a levantar. Dejando los platos para la mucama. Caminó hasta una de las habitaciones del primer piso, que estaba alejada de las habitaciones. Nuevamente piso de madera, paredes blancas y retratos pintorescos y otros no tanto. Una nueva puerta de roble se apareció ante ella. La abrió y otra habitación blanca la recibía.

Avanzó hasta el escritorio más cercano. Tomó la carpeta roja, un libro y sus lápices. Caminó hasta el escritorio delante del pizarrón. Apenas se sentó, la puerta se volvió a abrir.

- Bueno días Kaoru-san

- Buenos días, Satoshi sensei.

- ¿lista para comenzar matemáticas?

- Si

- Entonces, sigamos con los ejercicios de la página 327 del libro.

- Si, sensei.

Tres horas más tarde, Kaoru salía de la habitación. Eran las ocho y media de la noche. Caminó nuevamente hacia el comedor, donde la mucama había reemplazado sus platos sucios por su cena. Se sentó, colocó una servilleta sobre su falda y comenzó a comer sola.

Cuando el reloj marcó las nueve, Kaoru ya había terminado de comer. Se levantó de su asiento y caminó hasta su habitación. Cerró la puerta detrás de sí. La mucama ya se había encargado de cerrarle la ventana y correr las cortinas.

Se acercó hasta la biblioteca y sacó un libro de literatura. Avanzó hasta el escritorio, encendió la lámpara junto a ella, y comenzó a leer.

Ya eran las diez y Kaoru dejaba el libro de nuevo en la biblioteca. Apagó la luz de la lámpara del escritorio y acomodó la silla en su lugar. Avanzó hasta su armario y abrió las puertas. Dos enormes espejos en cada puerta. Sacó un camisón para dormir blanco, con puntillas a los bordes, con caída. Se sacó su vestido blanco y lo colgó en una percha. Se colocó el camisón, y caminó hasta la cama. Abrió las sabanas y se acostó en ella. Apagó las luces y cerró los ojos.

La habitación a oscuras y en completo silencio.

Segundos más tarde se durmió.


Notas de la autora¿Qué les pareció? Sé que este capitulo, no es mucho, pero es la introducción. En los próximos capítulos se va a ir desarrollando la historia.

Este fic es meramente de Kenshin y Kaoru. Dudo mucho que llegué a involucrar al resto de las parejas. Y si mi inspiración me ayuda, solo va a tener quince capítulos. Pero bueno, todo depende.

Espero muchos reviews. Cualquier duda, me lo escriben.

Besos.


O.o Kaoru-chan o.O