O.o Kaoru-chan o.O



-Disclaimer-

Rurouni Kenshin no me pertenece, este fic es por mero entretenimiento.

- Summary –

[UA] K/K – ¿Quieres que te libere de esa jaula?


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Melodía de amor.

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Capitulo V. – Melodía de desenlace.

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Con mi fuerza nunca fue posible
Pero solo necesite de tu mano,
Para abrir las puertas de mi jaula.

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Despertó de buen humor y con una sonrisa en el rostro. Cantó en la ducha y se tomó media hora en cambiarse. Se pintó los labios y se perfumó. Salió de la habitación y bajó apresurada las escaleras.

"Ohayo, Chizo-san, okaa-san," saludó Kaoru mientras tomaba su cartera y se ponía sus sandalias.

"Kaoru-chan, ¿no vas a desayunar?" preguntó su madre.

"Tomaré algo en el camino." respondió Kaoru con una mano sobre el picaporte. - Sayonara!

La puerta se cerró y Chiza-sama se acercó a servir más té.

"Kaoru-chan se ve más feliz, ¿no es así?" preguntó la madre de Kaoru con una sonrisa en el rostro.

"Hai*" respondió la anciana mientras se sentaba a tomar té con la madre de Kaoru.

"Estoy muy contenta," murmuró la madre con una sonrisa en los labios. "Me gustaría saber la verdadera razón por la cual va al instituto," admitió la mujer tomando un sorbo de té.

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"¡Ohayo Kenshin!" Saludó Kaoru cuando entró a la sala de prácticas.

Kenshin se dio media vuelta y le sonrió. "Ohayo Kaoru-dono"

Los días habían pasado y los encuentros entre Kenshin y Kaoru se habían hecho constantes hasta el punto de rutinarios. Enishi estaba todavía ocupado con sus prácticas para la representación de fin de año y las clases que mantenía con Kaoru habían sido canceladas. Por una parte, Kaoru se sentía aliviada. Después de haber conocido como eran las clases de Kenshin, notando la importancia que le daba a los sentimientos y no a lo que la partitura decía creía que era imposible para ella volver a practicar tan fríamente con Enishi. Pero aún así, Kaoru ya estaba muy compenetrada con las clases de Kenshin, y aunque quisiera, no podría dejarlas. Kenshin, sin embargo, parecía opinar diferente.

"¿No se va a enojar ese profesor tuyo cuando se entere que estás tomando clases conmigo?" preguntó cuando Kaoru se sentó sobre el piano y comenzó a buscar alguna partitura que tocar.

"Mm, no lo creo.," respondió Kaoru, "Enishi-sensei es muy... difícil de entender. Pero está muy ocupado con los preparativos de fin de año. Así que no creo que haya problemas," le respondió Kaoru con una sonrisa.

Sin embargo, el semblante de Kenshin seguía serio, "Deberías dejar de tener clases con él" le dijo.

Kaoru lo miró sorprendida ¿Estará celoso?

"¿Qué quieres practicar hoy?" preguntó Kenshin acercándose a ella. Sus manos se apoyaron en sus hombros y comenzaron a descender hasta sus brazos. Pasando de ellos como una caricia suave.

La respiración de Kaoru se descontroló. Comenzó a respirar con dificultad y un calor se extendió sobre su cuerpo. El aliento de Kenshin golpeaba suavemente sobre su piel, causándole que los cabellos de su nuca se erizaran. Sus labios recorrieron el contorno de su cuello desnudo y avanzaron hasta su oreja. Con cariño, mordisqueó su lóbulo. "¿Qué quieres tocar Kaoru?" le respiró en el oído.

Kaoru cerró los ojos con fuerza e intentó mantener con calma las palpitaciones de su corazón. El calor de Kenshin y el recuerdo de lo que había acontecido días atrás todavía estaban latentes en su mente.

"Pour le piano... prelude" respondió con voz tímida.

"Oh...," Kaoru sintió la sonrisa de Kenshin en su piel, "Veo que eres osada, Kaoru-dono." Las manos de Kenshin tomaron las de Kaoru, "Entonces deberíamos ponernos en calor." La dio media vuelta y la besó.

Era lo mismo todos los días. Las prácticas de Kenshin siempre tenían un elemento de fondo.

No conocía que era. Que era lo que la ataba a volver a encontrarse con Kenshin día a día. Pero fuera lo que fuese, era demasiado fuerte como para oponer resistencia. Tal vez fuese el elemento sorpresa de en qué momento Kenshin la tomaría entre sus brazos y la encarcelaría contra su cuerpo. Tal vez fuesen sus besos, porque sus suaves labios hacían milagros contra los de ella. No estaba segura como era posible que simples besos, besos que había compartido con Enishi, la hicieran delirar tanto. Nunca había disfrutado tanto el simple tacto de una persona. Ya sea una caricia intencional o accidental.

Pero había algo en Kenshin Himura, que la hacían querer volver. Querer atarse a su cuerpo y no soltar nunca más. Creía que la estaba hipnotizando. Con esos ojos amatistas y profundos que eran irreales y al mismo tiempo tan certeros.

Eran expresivos y hablaban por si mismos, tal vez fuese eso lo que la llamaba. En su mundo, no había ojos así.

Pero no podía descartar como sus manos recorrían su cuerpo sin vergüenza y no le importaba que las prendas de ropa se interpusieran entre su camino. Él las quitaría de allí. Él se habría paso entre ellas y tomaría lo que quisiese.

No, ningún beso de Enishi se comparaba con esto. Porque con Enishi su corazón no amenazaba salir de su cuerpo. No sentía su piel arder ni sus extremidades temblar. No se sentía sin aire aunque esté tomando bocanadas de ella. Y no se sentía perdida mirando sus ojos, una y otra vez.

"¿Qué es...?" comenzó a preguntar Kaoru cuando finalmente se separaron y le miró a los ojos, "¿Qué es lo que me estás haciendo?"

Y Kenshin le sonrió y Kaoru sabía, sin saberlo muy bien, que Enishi jamás le sonreiría así, "Esto Kaoru es solo el principio de lo que sentirás todos los días a mi lado."

Sus labios se volvieron a unir y esta vez se unió a ellos por iniciativa propia. Sea lo que sea, sea lo que sea que la esté atando a Kenshin, que la hiciese volver a él todos los días, quería que siguiera así.

Sea lo que sea que esté sintiendo, quería seguir sintiéndolo todos los días.

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Los rumores no podrían dejar de ser rumores. Y si había algo que Enishi Yukishiro odiaba eran los rumores. Durante los años de secundaria había escuchado el rumor que su hermana estaba teniendo un affaire con Akira Kiyosato, su profesor. No le había prestado atención hasta que volvió a casa y encontró la cara de vergüenza de su hermana.

"Enishi, hay algo que debo decirte"

Ahora nuevamente los rumores resurgían. Y estaba vez involucraban a Kaoru. A Kaoru y a Kenshin Himura.

"¿Haz escuchado?" eran las preguntas que recorrían los pasillos del instituto, "Escuché que Himura estaba con una chica"

"¿Kenshin Himura? ¿No es él que no toca ni enseña a nadie?"

"Hai, Hai. Además, tiene fama de estar siempre de fiesta en fiesta. Nadie nunca lo vio practicar pero está en último año con las mejores notas"

"¿Es mejor que Enichi Yukishiro?"

"Mm, no lo se. Pero supongo que si. Es Yukishiro el que practica día y noche, no Himura"

"¿Entonces lo han viste con una chica?"

"Si, ni siquiera es de primer año pero están los dos siempre juntos cada vez que vienen... y ya sabes la fama de Kenshin."

"¡Oh demonios! Espero que no lo hagan sobre un piano, sino me dará asco tocar"

Enishi cerró la puerta y tomó la información con cuidado. No había nadie en la habitación donde él estaba, y por ello estaba agradecido. Los rumores ya comenzaron a viajar y él solo tenía que cerciorarse de una cosa: Kaoru Kamiya.

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Estaban yendo lejos. Más lejos que los días anteriores. Y aunque los días anteriores ella había sido capaz de detenerlo, ahora no encontraba la fuerza para hacerlo.

Su camisa estaba desabotonada y sus labios hinchados de tantos besos. Los labios de Kenshin viajaban por su cuello, dejando pequeños rastros de su presencia mientras bajaba. Sus manos viajaron hasta su espalda y con experiencia desabrochó su corpiño. Se deshizo de la camisa y con delicadeza, bajó las tiritas de su corpiño sobre su piel con suavidad. Kaoru aguantó la respiración cuando vio los ojos de Kenshin arder sobre los suyos. Cuando la ropa de la parte superior finalmente cayó, Kenshin bajó la vista hacia sus pechos. Notó el brillo de su mirada, la ansiedad de su rostro y la ferocidad detrás de esa mirada.

"Me gustan estos Kaoru," murmuró besando el valle entre medio de los dos, "Me gustan mucho."

Sus manos tomaron su cintura y su boca tomó en posición uno de sus pezones. Kaoru ahogó un grito y se llevo una mano a la boca.

"No," dijo Kenshin apartándole la mano de la boca, "Quiero escucharte gemir"

Kaoru negó con la cabeza, "Pueden escucharnos"

Kenshin sonrió y tomó uno de sus pechos en su mano. Los masajeó con delicadeza y le dio un pequeño beso antes de separarse de Kaoru. Avanzó hasta la puerta y la cerró con llave. Luego se dirigió hasta el equipo de música. Puso una canción y le subió todo el volumen. Sonrió cuando la vio con la mirada sorprendida. Desnuda en su parte superior y con un sonrojo sobre su cuerpo. El cuerpo de Kenshin ardió como respuesta.

"Ahora," Kenshin se saboreó los labios, "Nadie podrá oírte."

La tomó entre sus brazos y la besó. Sus manos acariciaron su espalda desnuda y comenzaron a bajar hasta su pollera. Con fuerza, se deshizo de ellas en un solo movimiento. Ahora solo quedaba una prenda en su camino. Se separó de sus labios y se arrodilló frente a ella. Sus dedos recorrieron sus muslos, sus respiración sobre su cuerpo caliente la estremecieron. Con sus dedos gentiles, llegó hasta su ropa y lentamente tiró de ellas.

Sus ojos centellaron cuando vieron su piel desnuda frente a él. Sus manos no dejaron de bajar y Kaoru levantó las piernas para finalmente quedarse sin nada. Kenshin saboreó la imagen y no aguantó que una sonrisa se formara en su rostro.

Kaoru aguantó la respiración cuando Kenshin le levantó una pierna y se la puso sobre su hombre. "Esto," saboreó Kenshin con ardor, "te va a encantar."

Y entonces su lengua tomó posesión de su cuerpo. Kaoru se retorció en su lugar y suspiros abandonaron su boca. Cada caricia de su húmeda lengua la enviaba a lugares inexplicables. Sus labios estaban abiertos, su espalda arqueada y sus manos tomaban entre los suyos los cabellos rojos de Kenshin. Ella aguantaba con todo lo que podía, los gemidos que brotaban de si. Pero Kenshin se esforzaba por liberarlos, lamiendo y hasta mordisqueando los lugares que alguna vez, Kaoru creyó prohibidos.

"Oh.... kami!" murmuraba una y otra vez. "Kenshin... Ken...shin!" Moviendo la cabeza de lado a lado. Sumergiéndose en las caricias, bañándose de ardor en el cuerpo. Hasta el punto que le fue imposible aguantar más y lágrimas comenzaron a bañar sus mejillas. Sus ojos estaban abiertos aunque no veía nada, su espalda se arqueó en el mismo momento que Kenshin tocó un punto que hizo explotar sus sentidos y envolverla en el éxtasis. "KENSHIN"

Su pecho subía y bajaba una y otra vez. Sus respiración era agitaba y sentía las gotas de sudor bajar por su cuerpo.

"Sabía que iba a gustarte," murmuró Kenshin en su oído cuando se reincorporó. "No estoy seguro de poder contenerme la próxima vez, Kaoru"

Kaoru no estaba segura si quería que él se contuviera. Se apoyó sobre su cuerpo. Respiró su fragancia varonil y sonrió. "No se lo que es Kenshin, pero...," Kaoru se irguió hasta verle a la cara, "yo...," Kaoru luchó por entender que era lo que sentía y expresarlo en palabras.

Kenshin colocó un dedo sobre sus labios, "Eres mía," Kenshin tomó entre sus manos su rostro. Sus ojos se endurecieron, "Y yo jamás me deshago de lo que es mío"

Kaoru sabía que tenía que temer por sus palabras. Si había algo que ella conocía, era la posesión que sentían todos a su alrededor cuando la miraban. Todos la marcaban como suya, como si fuera propiedad de alguien. Propiedad de sus padres, Propiedad de Enishi, pero aunque sus sentimientos fuesen confusos, no le molestaba ser propiedad de Kenshin.

Kaoru le sonrió y acarició su mano sobre su mejilla, "Hai!"

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Cuando Kaoru salió del instituto encontró a Enishi recostado sobre la pared de la salida.

"Enishi-sensei," exclamó sorprendida Kaoru cuando lo vio, "Pensé que seguía practicando."

Kaoru sintió un estremecimiento sobre su cuerpo. Algo iba mal, y fue cuando los ojos de Enishi finalmente miraron los suyos que se dio cuenta que Enishi sabía la verdad.

Sus ojos parecían ver más allá de su ropa y notar los puntos rojos detrás de la tela. Dio un paso atrás cuando Enishi se reincorporó del todo.

"Kaoru...," habló en voz baja, "Vas a entrar en mi auto y vas a ir conmigo hasta mi departamento. Ya hablé con tus padres y están de acuerdo. No pongas resistencia," los ojos de Enishi eran fríos y Kaoru temió por su integridad, "No estás en posición ¿recuerdas?" la sonrisa de Enishi le causó escalofríos, "Eres mía. He pagado por ti."

"N-No...," susurró Kaoru cuando Enishi abrió la puerta de su auto.

"Entra," no era un pedido, era una orden.

"Enishi-sensei...yo," comenzó a tartamudear Kaoru. Pero su cuerpo estaba rígido y sabía que una vez que entrara al auto, todo acabaría y nunca más vería a Kenshin.

"Cállate Kaoru y entra al auto. Ya has hecho suficiente. No crees una escena porque la única que saldrá perdiendo eres tú." Enishi amenazó.

"Por favor...," Kaoru retrocedió un paso. Sus ojos estaban ardiendo, "Lo siento... yo-"

"Es tarde para las disculpas Kaoru," espetó Enishi con odio latente, "Entra al auto o les haré saber a tus padres lo que has hecho estos últimos días con Kenshin Himura."

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"¿Haz visto a Enishi-sempai?"

"No, ¿por?"

"Nunca lo vi tan enojado. Daba miedo."

"Yo también estaría enojado si mi novia me mete los cuernos con otro hombre," musitó una tercera voz.

"¿Puedes culparla? Kenshin Himura es una reliquia."

"No, pero Yukishiro es una persona muy orgullosa. No me quiero imaginar lo que hará cuando la vea."

"Oh, pero Yukishiro es un caballero. Jamás le levantaría la mano a una mujer, ¿no?"

"Mm"

'Si,' pensó Kenshin. Él si conocía a Enishi Yukishiro. Miró por la ventana de su sala hacia la salida. Donde minutos antes Kaoru había salido. Aún estaba allí. Y un auto negro frente a ella. Primero pensó que eran sus guardaespaldas, pero luego vio el cabello blanco de Enishi y creyó ver sus horrores materializados.

Enishi tomaba de la muñeca a Kaoru y la obligaba a subirse al auto.

"¡Kaoru!"

Corrió de la sala y avanzó hasta la salida. Pero sus pies aunque se movían con rapidez en el fondo él sabía que estaba llegando tarde. Y fue cuando finalmente llegó a la salida, que vio como el auto tomaba velocidad y se perdía en la avenida.

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-Notas de la autora-

Quería terminarlo en este capítulo. La verdad que quería terminar este fic en este capitulo. Pero iba a quedar demasiado largo así que espero que el próximo sea el final.Y en el próximo si o si habrá lemon, porque hace mucho que no escribo un lemon KenxKao. Es más, creo que nunca escribí.. o si, esperen, si lo hice.

Muchas gracias por los reviews, con algunos me reí tanto. Dios, quien iba a pensar el egocentrismo de algunos.
El fandom todavía está despierto! Me alegro. No puede morir RK. Por eso mismo, les pido disculpas por lo simple y -me atrevo a decir- predecible de este fic, pero cuando lo empecé -hace ya un par de añitos- no tenía mucha imaginación.

Nos leemos en el próximo capítulo!

{ kao.- }