Summary:Para Hermione la boda de su prima era tan solo eso:una boda. Si, era cierto que se realisaria en la inglesia donde la misma Hermione habia dicho sus votos alguna vez, pero solo eso. Pero el destino le cambia de nuevo las cartas y sin darse cuenta se ve de nuevo frente a frente con el deceo, el amor, y la pasion de aquel beso que solo el ha podido darle:Harry.

Aqui va otra historiaque no se ni de donde nacio, pero lo hizo y me encanta como se va dando, espero que sea de su agrado y que la disfruten tanto como yo lo hago al escribirla. Saludos a todos y no se olviden de los REVIEWS!

Harry and Hermione forever!(at least for now)!


EL BESO

Capítulo I

Un beso maravilloso, simple, sin igual, soñado, pero siempre un beso. Eso era lo que Hermione Granger deseaba compartir de nuevo con un chico. Un chico que no había llegado aún.

La mayoría de sus pasadas relaciones habían resultados de la misma manera: terminando antes de si quiera haber comenzado. La unica relación seria que tuvo terminó con un final desagradable, y sabia que no era su culpa. Era por eso que no apoyaba a las relaciones amorosas que se formaban entre mejores amigos. Comenzaban y terminaban en desastre, ya fuera por una razón u otra.

Sin embargo, amor era lo que menos necesitaba, o buscaba, en estos momentos. Estaba muy ocupada con sus estudios universitarios de leyes mágicas y el tiempo que tenia para divertirse los pasaba con sus amigos de escuela, siempre en grupos; sin preocupación alguna de la localización exacta de su principe azul.

- Greg y Robert me invitaron al parque de diverciones, Wonderland.- decia una chica de cabello negro, singularmente hermosa a otra chica de cabellos castaños- ¿porqué no vienes con nosotros?

- Has dicho que te invitaron a ti, no a mí- dijo la otra joven.

- Vamos, 'Mione, Greg lleva mucho tiempo tras de ti¿no crees que se merece una pequeña oportunidad?

- Mi vida amorosa esta cerrada por el momento, como ya te lo he repitido muchas veces. No quiero una relación en estos momentos, tengo otras prioridades, Cho.

- Bueno, entonces ven y diviertete un poco. El panorama de letras, paginas y libros no es muy bueno ¿sabes? Afuera existe la octava maravilla de el mundo.

- ¿ Un parque de diversiones llamado Wonderland?

- ¡No! Me refiero a la vida. Son escasas las veces que te despegas de esos aburridos libros.

- Sin un grado moderadamente bueno no puedo obtener un buen trabajo en leyes mágicas.

- ¡'Mione! Eres la numero uno de tu generación y la diferencia entre el numero dos y tu es de nada más y nada menos que 300 puntos¡ mejor no podrias ser!

- No dejarás de insistir hasta que acepte¿verdad?

- ¿Porfavor?

- Huff, odio cuando logras convenserme, Cho.

- Entonces me odias todo el tiempo.

- ¡ Pero nada de dejarme a solas con Greg!

- Prometido.- dijo Cho, cruzando los dedos a en su espalda.

En el sexto año de Hermione en Hogwarts la chica había perdido a todos los amigos que hasta entonces conocia. Ginny dejo de hablarle, sintiendose traicionada por su mejor amiga cuando ésta había comenzado a salir con Harry. Ron, con el corazón destrosado, no les dirigió una palabra ni a Hermione ni a Harry. Y la mayoría de la casa de Gryffindor, la parte femenina principalmente, se convenció de que Granger no era más que una atrapa hombres sin escrupulos, en parte apoyados por la memoria de la primicia de Rita Skeeter en cuarto año. Desde ahí, los rumores se esparcieron por toda la escuela más rapido que la luz, dejandola sin otro amigo más que aquel por quien había echo todo eso, Harry. Lo tenia a el y el a ella, no necesitaban más, al menos en ese entonces.

La única que no le retiró la palabra, fue Cho Chang, la que desde un día de estudios en la libreria se convirtió en su mejor amiga y confidente. Y aunque ella no veia con muy buen ojo la relación de Harry con Hermione, nunca le dio un comentario mordaz o inquitante con respecto al chico, por lo menos cuando todo entre ellos estaba bien; después, todo cambio. Pero gracias a ella, Hermione logró salir de el hoyo negro en el que se encontraba cuando todo su mundo se veia arruinado, cuando perdió a su dos amores, uno inmeditamente después de el otro, sin consideración alguna de sus sentimientos. Cho la había ayudado, confortandola, animandola, informandola, siendo su mejor amiga, tal como lo era ahora.

Aunque sus ambiciones de estudio eran completamente diferentes, compartian un apartamento en Londres. Hermione estudaba leyes mágicas, Cho diseño de interiores y grafico. Confiaban plenamente en la otra, no se atreverian a tricionarse. Hermione a veces se preguntaba porque su amiga se aferraba tanto en encontrarle un chico, un novio, cuando nisiquiera ella tenia uno. Como tampoco entendia por que, a casi dos años de haber terminado su relación con Harry, Cho seguia criticandolo, hasta insultandolo por lo que le había hecho a Hermione. Tal vez por que alguna vez hubo algo entre ellos, tal vez por lo que le había hecho a Hermione, tal vez simplemente porque no le agradaba, pero no lograba entender el por que de tanta aversión.

Cho se levantó de el sofá en el que se había estado limando las uñas y fue hacia la cocina, era su turno de hacer la cena. Cuando Hermione escuchó, el ruido de agua caer por el fregadero y la voz melodiosa de Cho entonando su canción favorita, soltó su pluma y cerró el libro en el que estaba leyendo.

Greg Collins, sangre pura, apuesto, moreno, dinero para aventar hasta jupiter, inteligencia moderada y encantador. Todo un sueño, pero no el de Hermione. El sueño de Hermione aún lo ocupaba otro hombre, lo quisiera así o no, el aún seguia ahi. Negó con la cabeza, había prometido no volver a pensar en él.

Tomó el periódico que estaba en la mesa y lo abrió. Nada interesante, no desde que Voldemort había sido derrotado por el genial mago Ha...

- Vasta, Hermione.- pensó en voz alta la chica de pelo castaño.

Concentró su atención en el periódico, gran error.

Se rumora que el joven Harry Potter (Salvador de el mundo mágico, Orden de Merlin 1° clase y miembro honorario de la Junta de la Ley Mágica) ha comprado una residencia en Paris, donde espera compartirla con...

Cerró el periódico, no queria saber con quien¿o si?

Con su mascota, un cachorro de ...

Cerró de nuevo el periódico, tendria que cancelar su suscripción. Un sabor amargo se instaló en todo su ser con tan sólo saber de él, de su vida. Recordó aquel primer encuentro donde todo se había desatado, el principio de su cuento de hadas. Terminando en una sola y cruel palabra: Divorcio.

FLASHBACK

Sentia su mirada insistente, sólo en ella. Aún así, no se inmuto, llevaba semanas mirandola así. Un juego de miradas, sonrisas picaras y secretistas, cortegeo que pasaba inadvertido ante los ojos de sus compañeros.

Esa Navidad, convensida por Ginny, la estaba pasando en la madriguera. A ambas se les ocurrio la idea de hacer una fiesta formal para festejar las fechas. Ahora la sala de la casa Weasley se hayaba forrada con un manto de elegancia, compensada por los maravillosos trajes que portaban los invitados y miembros de familia.

Las dos adolecentes se habían esmerado en sus atuendos, logrando el toque deceado, sensual. La fiesta avanzó con platicas amenas, risas y diverción; olvidandose de la amenaza que rondaba en el mundo. Voldemort. Al final de la velada, todos se retiraban a las habitaciones, esperando descansar un poco.

- Hasta mañana, Hermione.- dijo Harry al pie de la escalera.

- Hasta mañana y buenas noches, Harry.

- Por cierto, encontré este libro bajo el sillón ésta tarde, creo que es tuyo.

- No creo que lo sea... a no sí lo es, es mi libro de Runas, gracias.- y lo tomó de las manos de el joven, le sonrió por última vez y subió hacia la habitación de Ginny.

Aventó el libro a la cama y se dispusó a cambiarse el elegante vestido por unas cómodas pijamas, estaba agotada. Al levantarse el cabello, para poder desabrocharse más facilmente el cierre en la espalda, algo llamó su atención. De las paginas del libro se podia ver salir un trozo de papel. Soltó el cabello y tomó el pedazo de papel.

Hermione, te espero en el claro que hay entre el bosque y el río. 2:00 am, no tardes.

El mensaje estaba escrito con letra desparpajada que conocia muy bien. Cuantas veces no le había corregido la tarea como para no reconocer su forma de escribir. ¿ Deberia ir? No, claro que no. No iba a salir corriendo tras el a la primera insinuación. Pero esta era la segunda. Además, era muy tarde¿para qué queria que se reunieran¿y en el bosque?

Al mirar el reloj en la mesita de noche y vió que era la una y cuarto de la madrugada. Seria fácil salir de la casa, todos estarían muy cansados para notar sus pasos. Ginny se dormiría en poco tiempo. Tan sólo tenia que cubrirse con las mantas y fingir estar dormida para que Ginny no le molestara y se fuera directo a la cama.

¿En que estaba pensando? Claro que no lo haria. Ella no era así; que tal si tan sólo era una broma, tal vez de los gemelos. Se iría a dormir y ya.

La puerta se abrió y por ella entró Ginny.

- Vaya, que noche, me la pase de lo lindo. ¿Te has figado como te mira mi hermano?- dijo la pelirroja.

- No, creo que no, pense que ya no estaba interesado en mi.

- ¿En un mes? Pero bueno, estoy cansadisima.

- Yo también, creo que me voy a dormir.

- ¿Has visto mis pijamas?

- Creo que tu madre las piso a un lado de tu cama. ¿Porque no invitaste a Dean? A tus padres les hubiera gustado conocerlo.- preguntó Hermione.

- Se fue con su familia a España, pero nuestra relación no va bien. Lo dejaré cuando regresemos al colegio.

- Oh, lo siento.

- No lo sientas, ya tengo a alguien más en mente.- dijo Ginny guiñando un ojo.

Se pusieron las pijamas y se acostaron. Unos minutos pasaron. ¿Iria? No podia decidir. Sin duda alguna Ginny ya estaba en el octavo sueño. El reloj marcaba la una con cuarenta y dos minutos. ¿La estaria esperando ya? Llevaban ya dos semanas con el juego interminable de miradas. Estaba segura de lo que sentia por él, pero¿él sentiría lo mismo? Seguramente si.

Salió de la cama con cuidado. Miró a Ginny¿la estaría traicionando al reunirse con el? No, hacia siglos que Ginny no hablaba de Harry con emoción de amor, seguramente ya no sentia nada por él. Se dirigió a la puerta de el closet y sacó unos vaqueros y una chaqueta. Afuera estaría frío y no queria atrapar un resfriado.

El claro de el bosque se encontraba a mediana distancia de la casa Weasley y a pocos metros de un río que en estas fechas se encontraba congelado. Iluminando su camino con la varita, caminó el sendero por el bosque. Le había resultado fácil salir de la casa y seria aún más fácil entrar en ella.

Al acercarse al claro se detuvó, por entre los arboles se distinguia la silueta de un chico que le daba la espalda; aún portaba la elegante túnica de gala que había llevado en la fiesta. A su lado había un extraño objeto cubierto con un manto y sobre éste una luz añil que daba una extraña sensación de misterio. Retomó el camino y entró al claro

El volteó con una sonrisa al escucharla llegar. Tenia las manos en los bolsillos y la luz añil causaba un efecto glorioso en sus ojos. Caminó un poco más y se detuvó.

- Que puntual- dijo Harry.

- Siempre he sido así. ¿Porqué querias verme?- trataba de controlar su corazón, que le brincaba por todos lados mientras el se acercaba. Cuando lo vio ahí, esperándola, supo que había hecho lo correcto al encontrarse con el, en haber comenzado a quererlo más alla de la amistad.

- Quiero darte mi regalo de Navidad.- dijo Harry, acercandose a ella. Cuando estuvo a poca distancia, extendió una mano hacia la joven.

Hermione miró su mano, dudando, ya estaba ahí, nada podria perder. La tomó y él la dirigió al frente del objeto ovalado. Al estar enfrente de el, Hermione pudo ver que era muy alto, unclusive más que Harry.

- Le he pedido a Dumbledore un favor, y aquí lo tienes.

- ¿ A Dumbledore? Vaya.

- Te ves muy linda, Hermione.- dijo en un susurro casi inaudible. Hermione sintió como el color se le subia la cara, esperando que la luz añil lo pudiera ocultar.

- ¿Con esto?- dijo señalando a los vaqueros y la chaqueta. Harry sonrió, su mirada diciendole solo dos palabras. ' Eres imposible.' Tomó el manto que cubria el objeto, lo jaló, tirandolo a la nieve. Al descubierto quedo un espejo con encrutaciones en las orillas, pero lo que más le llamo la atención a Hermione fue ver que no solo ella se reflejaba en el espejo, tampoco era el mismo lugar.

- ¿Qué vez?- le preguntó Harry.

- ¿Qué es esto, Harry?

- El espejo de Erisade.

- ¿Muestra el futuro?

- El hombre más feliz de el mundo podria usar este espejo como un espejo normal, como tal, se veria a si mismo tal y como es.- había dicho Harry.- El espejo muestra...

- Los deceos más decesperados de nuestro corazón.- dijo Hermione y Harry sonrió.

- Nada verdad, sólo un sueño, un deceo que tal vez nunca sea realidad.

- ¿Que ves tu?- preguntó Hermione.

- La primera vez que lo use, ví a mi familia. La segunda me ví a mi mismo teniendo la piedra Filosofal. Desde entonces no lo he visto.- se acerco a ella y ambos se pararon en el centro, viendo el espejo.

- Mi familia, Sirius y ...

- ¿Y?

- Y a ti.- dijo Harry, la miró, como nunca antes lo había hecho. Como ningún otro hombre la había mirado, como mujer; como si quisiera olvidarse de todo el mundo y quedarse con ella.

Hermione bajo la vista. Tratando de ocultarle el deceo ansioso de besarlo, algo entusiasmada por lo que había visto en esos ojos verdes. Al sentirlo tan cerca no sabia que hacer, pero cuando vio su mirada, no supo ni quien era. Sintió unas manos frias en su barbilla y en segundos le había levantado la cara sin oposición alguna.

- No hagas eso, no te ocultes.- le dijo Y la beso. Aquel beso maravilloso, simple, sin igual, soñado, pero siempre un beso. Al sentir el contacto de sus labios no pudo evitar estremecerse. El la tomo por la cintura y ella rodeo su cuello con sus brazos, queriendo acabar el frío con el cuerpo de el otro. Harry humedeció el labio inferior de ella, pidiendo entreda y ella lo aceptó con gusto.

Las sensaciones eran nuevas, la distancia entre ellos mínina, pero el oxigeno se acababa y pronto tuvieron que separarse. Hermione aún seguia con los ojos cerrados, tratando de grabar completamente ese momento en su memoria. Lo queria, queria a Harry, y no le hayaba sentido alguno en esconderlo. Esta vez fue ella quien lo beso. Probando su sabor, simplemente exquisito y maravilloso.

FN DE FLASHBACK

- ¡Hermione!

-Hay, no grites.

- Te he estado hablando desde hace horas.- dijo Cho.- Te decia que si quieres apio o zanahoria en la ensalada.

- Ambos.- dijo Hermione.

Después de aquel beso, Harry le había pedido que fuera su novia, y ella no pudo encontrar ninguna razón para rechasarlo; nisiquiera la de poner su amistad en riesgo. Desde ahí Hermione había envarcado en busca de el deceo que vio en el espejo, logró encontrarlo, lo malo era que se le había escurrido de los dedos.

Pero ahora todo eso quedaba en el pasado y ahí se quedaria, como un simple recuerdo. Y en lo que se tenia que concentrar era en su presente. Y su presente le decia que la boda de su prima iba a ser en dos semanas, que al fin había obtenido el permiso de la escuela para ir y que ella sería la madrina.

Su prima Zoe, quien también era bruja, vivia en Francia. Hermione era dos años mayor que ella, quien a sus veinte años había decidido casarce con su novio, Richard Trudeau, después de tres años de relación. Zoe le había mandado una invitación unas semanas antes, invitándola a ser la madrina en su boda e informandole que el padrino seria un amigo de Richard, Neville Longbottom.

Hermione había aceptado, sería bueno ver a un viejo amigo como Neville. Había invitado a Cho, pero esta tenia que quedarse por sus estudios, aunque había prometido que si podia la alcansaria. Así que en una semana partiria a Francia para ayudar en las preparaciones y liberarse completamente de el estres de universidad. Pasaria esas dos semanas con su prima, olvidandose de todo lo demás. Esperando que aquel panorama no le renovara el recuerdo de su propia boda en Paris.

- ¿Que vas a usar mañana, 'Mione?

- ¿Porque?

- Vamos a ir al parque de diverciones¿recuerdas?

- Oh, no lo sé. Algo ligero, que me permita divertirme.

- Si, era en lo que yo estaba pensando. Tan sólo espero que Robert no comienze con sus insinuaciones.

Hermione rio. Robert llevaba más de una año tras de Cho y ésta ni caso le hacia, siempre diciendole que sólo queria ser su amiga. Se levantó de el sofa y fue hacia la cocina, así podria discurtir con Cho sobre Robert sin tener que gritar para escuchar lo que decian.

El siguiente día resultó ser todo un desastre fastidioso y avergonsante. No es que al grupo de magos les asustaran lo juegos mecánicos Muggles, era sólo que los dos chicos se esmeraron demaciado en dar a entender su atracción hacia la chica o en otros casos su hombría, resultando en lo contrario.

Robert había intentado besar a Cho una docena de veces, mínimo, sin lograrlo claro está. Su último intento lo había hecho mientras él y la chica de cabellos negros compraban algo de comer en un carrito de comida rapido. El resultado fueron algunas leves quemaduras y la cara de Robert cubierta de mostasa y salsa de tomate, pues Cho, al ver que lo que el chico pretendía, había puesto su hotdog frente su cara como barrera.

- ¡No te rias! En verdad se quemó. Te juro que no fue mi intención, bueno en parte si, pero no prentendia lastimarlo.- Le decia Cho a Hermione la noche de el mismo día mientras estaban en la sala de su apartamento.

- Lo que digas.- le respondió Hermione entre risas. Sabía que no había sido intención de su amiga, pero al recordar la cara de Robert antes de curarle las quemaduras con la varita, había sido para morirse de risa; más aún cuando por la escuela corrian rumores de que Robert era un ferviente fan de la "vanidad Lockhart," con un poco más de cerebro.

- ¿Y a ti cómo te fue con Greg? Después de la montaña rusa les perdimos la pista entre la gente.- preguntó Cho cuando ambas se habían calmado un poco.

- Intencionalmente.- dijo Hermione acidamente.

- No es cierto, pero en serio ¿cómo te fue? A él no lo vi lastimado o quemado.

- Me convenció de que entraramos la casa de los espejos.

- Una excusa para tomarte la mano con el pretexto de no perderse. Hombres.

- Pues... me dijo que nos separaramos y que al encontrarnos buscariamos las salida juntos, así lo hice y cuando lo vi por los espejos me quede parada donde estaba para que el llegara. Se golpeó tres peses en la frente contra los espejos antes de reconocer cual era yo y cual era un reflejo mio. Al parecer había olvidado sus lentes de contacto.

- Jajajaja, Oh por Dios.

- Pero eso no es todo.- dijo Hermione y Cho la miró con cara de ¡que más!- lo convencí de que entreramos la casa de el terror.

- Al entrar te asustaste, como reacción lo abrazaste y el aprobechó para besarte. Típico.- dijo Cho.

- De hecho... Al entrar se asustó tanto con unas representaciones baratas de Jack el Destripador y de la pelicula Saw que se undió en el carrito y se negó a sentarse de nuevo hasta que salimos. Fue algo vergonzoso. Unos niños, como de once años, que iban enfrente de nosotros no paraban de reirse. El aún seguia algo perturbado cuando los encontramos a ustedes, creo que se le olvidó al ver la cara de Robert.

- Jajajaja¡no me lo creo!

- Pobre Greg, no pensé que se fuera a asustar así, creí que se soltaria llorando.

- ¿Cuándo crees que nos inviten a salir de nuevo?- preguntóo Cho. Se quedaron en silencio por unos minutos y luego se miraron.

- ¡No!- dijeron ambas al mismo tiempo mientras se soltaban de nuevo en carcajadas.

De aquella noche de risas había pasado ya una semana y Hermione ahora se preparaba para viajar a Francia. Ya había terminado, por adelantado, todo el trabajo que sus demás compañeros tendrian mientras ella estaba en el país Europeo y había terminado de empacar. Esperaba impaciente la hora en la que tendria que tomar el traslador previamente registrado. Aunque preferia viajar en avión, sus ingresos economicos no se lo permitian en esos momentos.

Revisó el reloj de mano, tan sólo faltaban dos minutos y Cho aún no llegaba para despeirse. Ya faltaban unos cuantos segundos, se iriía sin despedida.

Tomó el corcho que estaba en la mesita de centro en la sala y esperó. Hacia mucho que no usaba un traslador, y no es que le gustara mucho. Repentinamente sintió aquel estirón justo debajo de el ombligo y luego la nube de colores a su alrededor. La única cosa gratificante de los trasladores, según Hermione, era el ahorrar tiempo y dinero.

Tan repentinamente como había comenzado, el movimiento giratorio paró y al fin tocó tierra firme.

Estaba en pie sobre el centro de un salon de baile basío, no recordaba que aquel salon fuera parte de la casa familiar de Zoe. Aquel salon era elegantisimo; los ventalanes se encaraban a su derecha e izquierda, candelabros enormes colgaban de el alto techo en el cual se podian identificar unas hermosas hadas rodeando a cuatro chicos(dos hombres y dos mujeres) que dormian en el cesped y unas cuantas ninfas dansando en un ritual de feminidad; en las paredes que quedaba en su frente y detrás de se postraban sillas de roble decoradas con bellisima tela de estampados junto a las enormes puertas de el salon. Definitivamente aquella no era la casa de su prima, Zoe tenía un toque más...griego con mezcla de arquitectura egipsia y ese salon parecia de la epoca Victoriana.

Las puertas de un extremo del salon se abrieron solemnemente, dejando a la vista a un carismatico joven delgado de cabellos negros.

- Bienvenida, Hermione. Tanto tiempo sin verte.