Hola a todos, este mi primer Fanfic de los Teen Titans y desde luego que es un RobStar, (Amo esta pareja)

Espero que les guste, y si fue así, se aceptan con gusto sus Reviews.

Atte.

La Dama del Tiempo.

Y bueno comencemos con la historia


Capítulo 1

DEPRESIÓN

Todo era tranquilidad en la Torre de los Titanes, ó al menos eso era lo que Raven creía al estar completamente concentrada en su meditación, por primera vez, ni Chico Bestia, ni Cybor, ni Robin, ni Starfire, ni mucho menos la alarma, habían aparecido para desconcentrarla.

-Perdón por molestarte, amiga Raven, pero ¿Has visto a Robin?.- preguntó tímidamente Starfire a través de la puerta medio abierta de la habitación de la chica gótica.

-No lo he visto.- respondió Raven con los ojos cerrados, Starfire abrió la boca para decir algo más, pero Raven la interrumpió.- Tampoco he visto ha Cybor ó a Chico Bestia, no he salido de la habitación y tengo los ojos cerrados, así que si no te importa me gustaría continuar meditando.- agregó Raven un poco molesta, Starfire bajó la mirada avergonzada.

-Lamento haber interrumpido tu meditación.- se disculpó Starfire para después darse la media vuelta y cerrar la puerta de la habitación.

Starfire caminó hasta el living, esperando encontrar a alguno de sus amigos, quizás jugando con sus juegos de videos ó discutiendo por el control remoto de la televisión, pero no estaban.

Estaba por sentarse en el sillón que estaba frente al televisor cuando la voz de uno de sus amigos la sacó de sus pensamientos.

-Como le decía Señora Zanahoria, usted tiene muy buen sabor con su hermano el limón y con su tía la sal.- decía Chico Bestia jugando con algunas frutas y verduras como si se tratasen de marionetas.

-Chico Bestia, que bueno que te encuentro.- dijo Starfire quien en cuanto escuchó la voz de Chico Bestia, salió volando hacia la cocina.

-No, no te lleves al señor mango.- gritó Chico Bestia colocando sus manos sobre su cabeza, al ver como la princesa tamariana tomaba uno de los mangos que estaba en la mesa y se disponía a pelarlo.

-Er, lo siento.- dijo algo confundida Starfire regresando el mango a la mesa.

-Star, por favor, me gustaría quedarme a solas con mis amigas las frutas y verduras, tenemos una reunión muy importante con el rey Tofú.- decía Chico Bestia, juntando todas sus frutas y verduras alejandolas de Starfire, para después sacar del refrigerador un enorme plato con Tofú.

-De acuerdo, adiós.- se despidió Starfire volando pesadamente, tratando de encontrar a alguien con quien charlar.

Levitó hasta la habitación de Robin, pero se detuvo a medio camino al ver al susodicho caminando de un lado a otro mientras hablaba por el celular.

-¡Robin!.- exclamó feliz Starfire, estaba a punto de lanzarse a sus brazos, cuando Robin le hizo una seña para que se detuviera.

-Ahora no, Star.- le dijo Robin retirándose el celular y tapando el auricular, ella asintió para después alejarse del chico Maravilla.

Robin la observó marcharse cabizbaja, hasta que se perdió de vista, no era que no quisiera que ella lo abrazara, ya que eso era algo que él disfrutaba mucho, sino que estaba atendiendo una llamada muy importante.

-¡Robin¿Sigues ahí?.- preguntó la voz detrás del celular.

-Si, lo siento¿me decías...?.- dijo Robin volviendo a su conversación.

-Cybor, me preguntaba si tenías tiempo de ...

-Ahora no, Star. Estoy muy ocupado poniéndole las nuevas llantas que le perfeccioné al Auto T.- respondió Cybor cargando una llanta.

-Esta bien, adiós Cybor.- se despidió Starfire con tristeza, para después subir hacia su habitación.

Caminó hasta tomar entre sus brazos a su títere, la abrazó con un poco más de fuerza, como si ese trozo de madera le pudiera trasmitir alguna clase de cariño, para después dejarse caer sobre su cama redonda.

-Todos parecen estar demasiado ocupados, Raven meditando, Chico Bestia bueno no sé exactamente que esta haciendo con las verduras y el tofú, Cybor poniéndole las nuevas llantas al auto y Robin... él ni siquiera me permitió que lo abrazara.- le decía Starfire a su marioneta.

Se puso de pie y caminó hacia la ventana, corrió las cortinas violetas, dejando a la vista el hermoso cielo azul, lo observó maravillada, perdiéndose en el azul y en el blanco de cielo y las nubes, sin darse cuenta, también perdiéndose entre sus recuerdos y pensamientos.


Cybor caminaba con una enorme sonrisa mientras se limpiaba las manos con una franela, se dirigió hacia la cocina por algo que comer, ya que el cambiarle las llantas al Auto T, le había dado mucha hambre.

-Pero... ¿Qué..?.- preguntó sorprendido al ver varias frutas y verduras en la mesa, mientras un enorme plato de tofú, descansaba en el centro y en algo que asemejaba ser un trono, chico Bestia le había puesto algunos paraguas en miniaturas a unas uvas, mientras que a un par de patatas le había puesto unos pequeños lentes de sol, el tofú traía una pequeña corona hecha de papel aluminio y un pequeño cetro del mismo material.

-¡CHICO BESTIA!.- gritó un muy, pero MUY enfadado Cybor.

Chico Bestia saltó asustado, aterrizando arriba del refrigerador.

-Cybor, me asustaste.- dijo molesto chico Bestia sosteniéndose el pecho, tratando de recuperar el ritmo cardiaco normal.

-¿Qué le hiciste a la comida?.- preguntó furioso Cybor.

-¿Qué sucede¿Por qué tanto escándalo?.- preguntó Robin entrando sorpresivamente a la cocina, ninguno se dio cuenta de que traía puesto un esmoquin ni que sostenía entre sus manos una corbata color rojo oscuro.

-¿Qué sucede, para que griten?.- preguntó Raven con su fría voz, mientras Starfire levitaba a su izquierda.

-Miren lo que Chico Bestia hizo con la comida.- exclamó furioso Cybor señalando la "reunión" de los alimentos.

De inmediato el resto de los Titanes observaron el lugar que Cybor señalaba con su dedo, logrando que aparecieran unas "gotitas" estilo anime en las cabezas de Robin, Raven y Starfire. .(Sus rostros eras más o menos así o.OU)

-¿Qué le pasó a la comida?.- preguntó inocentemente Starfire uniendo sus manos y colocándolas frente a su pecho.

-Chico Bestia, regresa todos los alimentos a su estado natural y baja del refrigerador.- ordenó Robin, colocándose la corbata.

-Pero, Robin. Es la Reunión de...

-Dije que ahora, Chico Bestia.- ordenó Robin molesto, para después darse la vuelta y regresar a su habitación.

Chico Bestia bajó del refrigerador para después cruzar los brazos totalmente indignado, observaba molesto a Cybor, Starfire y a Raven.

-¿Eso quiere decir que ya me puedo comer el mango?.- preguntó Starfire inocente y tímidamente señalando el mango que momentos antes había tomado y que ahora lucía con unas gafas oscuras y una falda hawaiana hecha de spaghetti.

-Sí.- respondió malhumorado Chico Bestia tomando el mango y lanzándoselo a Starfire, que gracias a sus rápidos reflejos lo detuvo con su mano izquierda.

-Yo voy a regresar a mi meditación, dejen de gritar o se las verán.- amenazó Raven dejando la cocina. ¬¬

-Chico Bestia.- le llamó Starfire tímidamente, después de que Raven había salido de la cocina, mientras le quitaba la falda de spaghetti y las gafas a su mango.

-¿QUÉ?.- gritó molesto Chico Bestia, haciendo que Starfire se asustara y retrocediera un par de pasos.

-Puedes quedarte con el Mango ó Señor Mango como tú lo llamas.- respondió Starfire colocando el mango en su estado natural en la mesa, para después salir de la cocina.

-Bestita, te recomiendo que te calmes.- comentó Cybor al observar que solo quedaban él y Chico Bestia en la cocina y por temor a que el chico verde se convirtiera en un león o peor en dinosaurio y le arrancara la cabeza.

-Arruinaron mi reunión de Alimentos Favoritos.- exclamó indignado Chico Bestia.

-No debes jugar con la comida, ni tampoco gritarle de ese modo a Star, recuerda que ella a diferencia de Raven, es muy sensible.- explicó Cybor de tal forma que parecía que le estaba explicando a un niño que 2 más 2 eran 4.

-Estoy molesto, tengo que desquitarme.- se justificó Chico Bestia cruzándose de brazos.


-Estupida Corbata, porque no inventan corbatas que se aten solas.- se quejó Robin mientras luchaba con la corbata, que por más que lo intentaba no la podía anudar, siempre terminaba con los dedos anudados a la corbata, iba empezar a lanzar palabras mal sonantes cuando un débil golpeteo en su puerta, hizo que se girara y se tuviera que tragar aquellas palabrotas.

-¿Quién es?.- preguntó Robin totalmente fastidiado ya que en su setenta y cuatro intento, aun no lo había logrado.

-Soy, Starfire¿puedo entrar, necesito hablar contigo.- respondió débilmente la voz de la chica alien.

-Adelante.- accedió Robin calmándose un poco y dándose por vencido en su lucha contra la corbata en donde la prenda iba ganado.

-Lamento mucho si te molesté, pero… .- decía Starfire mirando el suelo, ya que no se atrevía a levantar la mirada y cuando lo hizo se quedó muda de golpe.

Robin la observó con curiosidad, dándose cuenta de que la pelirroja lo miraba de tal forma como sí le acabaran de salir dos cabezas.

-¿Qué pasa, Star?.- preguntó algo incómodo Robin.

-¿Eh? Nada, lo siento. ¿Piensas salir con alguien?.- preguntó Starfire temiendo la respuesta y olvidándose por completo del motivo por el que acababa de irrumpir en la habitación del Chico Maravilla.

-Si.- respondió Robin con una sonrisa; sonrisa que hizo que Starfire por poco se cayera de la impresión, pero afortunada ó desafortunadamente el chico del antifaz no lo notó ya que había recomenzado su batalla contra la corbata.

-¿Tienes una cita?.- preguntó tímidamente Star, acercándose un poco.

-Se podría decir que sí.- respondió Robin utilizando una enorme sonrisa que expresaba mucha felicidad y emoción, y que hacía que el corazón de la chica que estaba frente a él, comenzara a romperse poco a poco, pedazo a pedazo de una forma sumamente lenta y dolorosa.

Ella no quería que él se diera cuenta de que eso le molestaba, así que le sonrió, aunque su sonrisa quedó más bien en una extraña mueca que el líder de los Titanes no pudo descifrar, sin decir nada, se acercó más a Robin, tomó la corbata y con sumo cuidado la ató debidamente, le alisó un poco la camisa con sus manos, sonrojándose al darse cuenta de que no solo le estaba "planchando" las arrugas, sino acariciando, rápida y torpemente le acomodó el cuello del saco y de la camisa para después retroceder un par de pasos.

-Gracias.- agradeció Robin sonriéndole y un poco sonrojado, ya que el había disfrutado de ese gran detalle, y de las caricias, le interrumpió su subconsciente.

-No, tienes nada que agradecer.- respondió la joven titán regalándole una pequeña sonrisa, que de inmediato se borró de su rostro al recordar que él tenía una cita y no precisamente con ella.

-Esa persona debe ser muy especial, ya que según recuerdo, tú odias los esmóquines.- comentó la princesa desviando su mirada hacia la ventana de la habitación del chico.

-Si, es muy especial, hace mucho que no la veo.- respondió Robin algo confundido.

-Espero que la pases muy bien, bueno te dejo, no me gustaría que llegaras tarde.- dijo Starfire huyendo de la mirada de su líder, para después salir volando de la habitación, dejando a un muy confundido Robin.

-STAR.- gritó un muy alterado Chico Bestia corriendo tan rápido que la pelirroja tuvo que levitar un poco más alto, para evitar que el chico verde la derribara.

-¿Qué pasa?.- preguntó asustada, intentando que las lágrimas no huyeran de la prisión de sus ojos, las palabras de Robin no paraban de repetirse en su cabeza, como si él las hubiera gritado cerca de un gran precipicio y el eco se encargara de recordárselas una y otra vez para que le quedara claro.

-¿Dónde esta el Control Remoto?.- preguntó Chico Bestia casi llorando.

-No lo sé.- respondió con temor Starfire retrocediendo por seguridad y sin darse cuenta dirigiéndose hacia la puerta de su habitación.

-Pero ayer tú fuiste la última que estaba viendo la Televisión.- le recordó el Chico Bestia caminado hacia ella mientras la observaba acusadoramente.

-Lo siento amigo Chico Bestia, pero te recuerdo que a la mitad de mi programa, tú y Cybor saltaron sobre mí arrebatándome el control remoto de las manos, ya que querían ver una película de terror.- contestó Starfire con algo de melancolía recordando como sus amigos saltaron sobre ella para quitarle el control de las manos, cambió su expresión al sentir como topaba con la puerta de su habitación.

Los ojos de Bestita de inmediato cambiaron de una mirada acusadora y molesta a una mirada llena de vergüenza, al recordar que efectivamente él y Cybor en una de sus luchas por recuperar el control, no les había importado mucho que Starfire haya estado mirando en el televisor un programa que desde hacia casi una semana no paraba de repetir que quería verlo y que en cuanto él y Cybor se enteraron de que pasarían la película "The Grudge: La Maldición" habían corrido en busca del control remoto, y al localizarlo en las manos de la joven tamariana, ambos saltaron cayendo sobre la chica y dejándola sin aire por el golpe, ninguno de los dos se había disculpado con ella, a pesar de eso, ella no les reclamó ni nada por el estilo, y por fortuna Robin estaba muy ocupado entrenando en el gimnasio, ya que de lo contrario les habría gritado, regañado y castigado y probablemente les hubiera quitado el televisor, por lastimar a su mejor amiga, aunque ese cuento de "mejor amiga" no se lo tragaba ni siquiera él.

-Lo siento Star, por todo.- se disculpó Chico Bestia, no solo por haberla acusado, también por haber saltado sobre ella, junto a Cybor.

-No hay problema, Chico Bestia, si no te molesta, quisiera descansar un poco, estoy algo cansada.- dijo la pelirroja regalándole una tierna y reconciliadora sonrisa, para después entrar a su habitación y cerrar la puerta tras de si.

-BESTITA¿Dónde dejaste el control?.- gritó molesto Cybor.


Starfire se recargó sobre la puerta, en cuanto escuchó como chico Bestia y Cybor se alejaban, caminó hasta la ventana, entre abrió las cortinas y se recargó en el cristal.

Se sentía sumamente decepcionada, molesta, angustiada, se sentía sumamente sola, alguna vez había escuchado decir en la televisión que algunas personas llegaban a sentirse solos cuando estaban rodeados de gente, al principio no lo entendía, pero en ese momento ella había comprendido a la perfección a que se referían, lo estaba sintiendo en carne propia.

Alejó su vista de la ventana y entró al baño a ducharse, quizás una ducha con agua caliente le haría sentirse mejor.


20 Minutos después...

-¿Han visto a Star?.- preguntó Robin abriéndose paso entre lo que parecían juegos de video que Chico Bestia y Cybor tenían regados por todo el piso de la sala.

-La vi hace rato, te estaba buscando.- respondió Raven, desde una esquina de la sala, sin siquiera levantar la vista de su lectura.

Cybor y Chico Bestia, ni siquiera voltearon a verlo, se encontraban demasiado ocupados tratando de llegar a la meta y ganarse el uno al otro en el videojuego.

-Bien, debo irme, me están esperando, díganle a Star que no me espere despierta.- pidió el chico maravilla saliendo de la sala, para ir por su motocicleta, sin darse cuenta de que ninguno de sus amigos ni siquiera le prestaban atención.


La Princesa Tamariana, tenía la vista perdida en algún punto inexistente de la oscura noche que había cubierto el soñador y alegre cielo azul, dejando solo oscuridad, incluso ocultando entre sus oscuras penumbras a la luna, las estrellas parecían compartir el mismo dolor que la titán pelirroja, ya que se negaban a salir y brindar felicidad con su tintineante luz que inspiraba a los poetas y a los enamorados.

Su cabello aun húmedo, hacia que la toalla que rodeaba su cuerpo, se humedeciera más de lo que estaba, las gotas de agua continuaban cayendo por sus hombros, pero ella mantenía fija su atención en la vista que le brindaba su ventana, desde hacía unos cinco minutos había salido de la ducha, pero al ver por sus cortinas corridas, quedó como hipnotizada por la oscuridad de la noche.

Una pequeña luz, la hizo volver en sí, por una milésima de segundo creyó que una estrella se había apiadado de su dolor y se había mostrado para al menos robarle una sonrisa, pero de inmediato recordó que las estrellas se encuentran en el cielo, no abajo en el suelo, así que forzando la vista, se dio cuenta de que se trataba de una luz de una motocicleta, no era necesario que bajara o que fuera por unos binoculares o un telescopio para saber a que persona pertenecía dicha motocicleta, ya que ella la había visto en innumerables ocasiones, observó como la luz de la motocicleta se alejaba, al perderla de vista, no pudo evitar caer de rodillas.

Se sentía cada vez peor, todo comenzaba a juntársele, y dudaba mucho que pudiera continuar disimulando con su "eterna sonrisa", aquella sonrisa que cualquiera pensaría que duraría para siempre, pero que en realidad cada vez le era más difícil mantener. Su cabello rojo continuó goteando, pero esta vez no sobre los hombros de su dueña, sino sobre el piso del dormitorio, regresó la vista hacia la ventana, intentando encontrar algo de confort en la oscuridad de la noche.

-En momentos como éstos, es cuando más extraño a Silkie- murmuró Starfire alejando su vista del cristal y enfocándola en el techo de su habitación, sintió como sus ojos comenzaban a arderle y para cuando se dio cuenta las lágrimas ya resbalan libremente por sus mejillas, sollozó por unos instantes, y en un intento desesperado por callar su llanto, se tapó la boca con su mano derecha, mientras con la izquierda detenía la toalla que envolvía su cuerpo, pero aun así no pudo detener el llanto.

-Mamá, papá, Silkie¿Por qué?.- sollozó la titán de ojos verdes esmeralda, al recordar que los mencionados ya no se encontraban a su lado; apretó los puños con fuerza y estaba a punto de golpear el suelo, pero se detuvo a solo un par de milímetros, ya que sabía lo que su fuerza podía causar, aunque después recordó que desde hace un par de días, estaba comenzando a tener dificultades para controlar sus poderes.

Recordó como en varias ocasiones había tenido dificultades para poder volar, ya que como ella misma se lo había explicado a Raven cuando cambiaron de cuerpos, sus poderes están vinculados con sus emociones, para poder volar, tenía que sentirse alegre, muy feliz, recordar hermosos momentos, pero al parecer sus recuerdos más dolorosos se estaban encargando de enterrar esos momentos de felicidad remplazándolos con sus recuerdos más horrorosos, continuó llorando junto a la ventana, comenzó a sentir frío, pero no un frío común y corriente, no la clase de frío que se siente en el exterior y que hace que tiembles, sino un frío interno, que hacía que más lágrimas salieran de sus poderosos ojos, los cuales comenzaban a hincharse. Abrazó sus rodillas contra si misma, en un duro intento por alejar ese frío que comenzaba a llegar a su corazón.

-¿Tienes una cita?.- preguntó tímidamente Star, acercándose un poco.

-Se podría decir que sí.- respondió Robin.

-Esa persona debe ser muy especial, ya que según recuerdo, tú odias los esmóquines.

-Si, es muy especial, hace mucho que no la veo.

-Él se veía tan feliz con su cita, nunca le había visto esa sonrisa, tan... llena de emoción y de felicidad, supongo que ahora va a ser muy feliz con su novia.- murmuró Starfire contra sus rodillas al recordar la conversación, con mucho esfuerzo logró ponerse de pie, se limpió las lágrimas, aunque no tenía caso, ya que no paraban de salir.

Se contempló en el espejo, su aspecto era el de una dulce y hermosa chica, aunque sus ojos reflejaban una inmensa tristeza, caminó hacia su armario, al abrirlo, encontró el vestido que ella había usado para acompañar a Robin a su cita con Kitten, sonrió un poco, pero su sonrisa se borró en cuanto recordó que ahora Robin tenía una cita y no precisamente impuesta por un villano, en el que ella lo podía acompañar.

Bajó su mirada encontrando el traje con el que había llegado a la Tierra, lo sacó colocándolo en su cama y lo contempló durante un momento para después ponerse la ropa interior, se secó el cabello con la toalla, aunque no era del todo necesario, ya que su cabello estaba casi seco. Volvió su vista hacia su traje negro, con ese traje había conocido a Robin, con ese traje lo había besado, tomó el top negro y como si quisiera revivir aquel hermoso momento en que sus labios hicieron contacto con los del chico maravilla, se puso el top y la minifalda negra, se colocó las botas oscuras, y se peinó el cabello, para después mirarse en el espejo, no se había puesto los guantes (ni tampoco la cosa que ella se pone arriba del top, la que tiene el rastreador, no sé como se llama u.u) cuando él la vio por primera vez, ella parecía una chica ruda, incluso algo "salvaje", pero ahora ella era la persona más tierna que quizás Robin haya conocido.

Debía admitir que el color negro hacia relucir su cabellera rojiza, dándole un extraño brillo que atraería a todos los hombres dejándolos encantados por la belleza de la joven alien.

Necesitaba aire fresco, así que tomó su comunicador para después salir de su habitación, lo hizo volando, ya que no quería que nadie se diera cuenta, y subió a la azotea, la suave y fresca brisa, logró calmarla un poco, al menos había dejado de llorar, y recordaba todos aquellos preciosos momentos que había pasado con Robin. No sabía cuanto tiempo había pasado, cerrando los ojos y dejándose invadir por los recuerdos, sintiendo al aire acariciar su rostro y haciendo que sus cabellos cobrizos danzaran al compás de la insonora melodía del viento.

Intentó alejar al chico maravilla de su mente, pero la azotea no era un muy buen lugar para intentarlo, ya que recordó como él la había detenido cuando intentó alejarse de ellos, levitó un metro, y mientras flotaba observó todo con detenimiento, como si quisiera grabar esa imagen en su memoria, le dio la espalda a la torre y comenzó a volar alejándose de ella, quería sacar de su mente al líder de los Jóvenes Titanes, afortunadamente el aire golpeando suavemente su rostro lograba tranquilizarla y al mimo tiempo secaba todas las lagrimas que aun bañaban su rostro, las lágrimas finalmente se habían cansado de salir, o quizás simplemente se había quedado sin lágrimas, voló por horas, dando vueltas por la ciudad, sin detenerse a descansar, ni a mirar hacia algún lugar, solo volaba con los ojos cerrados, inundada de recuerdos, hasta que se dio cuenta de que debía volar con los ojos abiertos, ya que podría chocar contra algo, así que pesadamente los abrió, pero sin prestarle atención al paisaje que la naturaleza y la ciudad le mostraban.

Cuando bajó la mirada, se dio cuenta de que había llegado a la Feria, y que estaba flotando arriba del lugar en el que ella y Robin habían subido, cuando el prefirió llevarla a conocer la rueda de la fortuna, en lugar de quedarse con los demás y dar la vuelta con ellos. El número 3, resplandeció, dándose cuenta de que finalmente la luna se había liberado de la prisión de las nubes oscuras, aunque las estrellas seguían sin salir, a pesar de que ya era un poco más de media noche.

La Feria estaba cerrada, por lo que no había ninguna clase de luz que permitiera poder ver con claridad, a excepción de la luz que brindaba la luna y unos cuantos faroles, contempló todo, recordando a Robin, a su querida mascota, a sus padres, a la loca y ambiciosa de su hermana, estaba tan ensimismada y perdida en sus recuerdos que no logró percatarse de un extraño ruido detrás de ella y cuando finalmente se dio cuenta, se giró sumamente rápido, sus ojos verdes se abrieron de par en par, sumamente sorprendida, intentó gritar pero una mano se lo evitaba, sintió un extraño ardor y dolor en su cuello, sus fuerzas comenzaban a abandonarla, haciendo que soltara el comunicador y que cayera en el asiento que ella alguna vez había ocupado junto a Robin en la Rueda de la Fortuna, sentía como su cuerpo comenzaba a caer y después todo se volvió negro.


To be Continued

¿Qué les pareció el primer capitulo?

¿Quién será la cita de Robin?

¿Por qué Starfire está tan deprimida?

¿Robin se enterara de lo que Cybor y Chico Bestia le hicieron a Star?

¿Quien atacó a Starfire?

Eso solo lo sabran en los siguientes capitulos.

Bueno, espero que les haya gustado.

Atte.

La Dama del Tiempo

Les mando a todos un besos.

Robin y Starfire Forever