SI LA VIDA FUERA UN BAILE...

Disclaimer: Ninguno de estos me personajes me pertenece, todos son de J.K Rowling, bla, bla, bla... mejor lo pongo que así me curo en salud...

CAPITULO 1: ¿Qué importa un nombre?

Maldito Ron pensaba Hermione tirada en su cama ¿Es que no se puede comportar nunca como una persona normal?

Hermione Granger contaba ya con 17 años de edad, se encontraba en el valle Godric Gryffindor, en la reconstruida casa de los padres de Harry, vivía junto a este y Ron Weasley.

Vivir con Ron la desquiciaba, el chico tenía la increíble capacidad de volverla loca, en ocasiones la miraba con una cara que inequívocamente reflejaba sus sentimientos, pero en los escasos momentos en los que ambos parecían a punto de acercarse, el chico daba un giro de ciento ochenta grados tornándose frío como el hielo, y ella, sinceramente, ya estaba harta.

Se levantó y se dirigió a su armario, cogió una falda vaquera de tablas, una camiseta rosa con escote, espalda aire y que enseñaba el ombligo bastante provocativa, unas botas altas de tacón y punta color cáscara de huevo y una cazadora vaquera de Calvin Klein.

Tras colocarse todo el vestuario se miró al espejo y sonrió, el tiempo que llevaba en la casa lo había empleado para practicar nuevos hechizos y nuevas pociones, entre ellas una poción alisadora permanente (para contrarrestar sus efectos había que aplicarse otro tipo de poción) que le dejaba el pelo liso y brillante, el cual se deslizaba gentilmente por su espalda y se movía de un lado a otro cada vez ella movía la cabeza o caminaba.

Bajó las escaleras ya preparada y se dirigió al salón donde tenía su bolso.

-¿Te vas? –preguntó Ron con una ceja levantada.

-Sí... – respondió ella sin mirarlo - voy a tomar algo...

-¿Tú sola? – preguntó Harry - ¿otra vez?

-Pues sí... – dijo Hermione abriendo la puerta de la casa.

-Te acompañamos – dijo el pelirrojo levantándose.

-Hacedlo si podéis... – dijo Hermione saliendo al exterior de la casa y desapareciendo.

-Ron... se está hartando... – dijo Harry cuando la chica desapareció – debes hacer algo...

-¿Para qué...? – Preguntó el chico con un tono lastimero en su voz – algún día llegara Krum y ella se irá con él...

-Pero... ¿aun sigues con esas? – Preguntó Harry ladeando la cabeza con una mueca cansina – alguien te la acabará quitando, y no creo que tenga que ser necesariamente Krum, pero como tú veas, yo no puedo obligarte a nada...

-La máscara señorita... – dijo el portero del "Avada Kedavra "a Hermione – en este tiempo de oscuridad nadie desea ser reconocido...

Hermione cogió lentamente la máscara que le tendía el portero y se la colocó sobre el rostro, la máscara recordaba vagamente a la de los mortífagos pero esta tapaba solo hasta la nariz dejando la parte inferior del rostro al descubierto para así poder beber sin tener que quitársela.

El "Avada Kedavra "era un nuevo local que se encontraba en la separación del callejón Diagón y el callejón knockturn, su letrero rezaba " Avada Kedavra " un local de muerte , Hermione siempre reía ante esa frase. El interior era oscuro y semejaba una cueva, allí había gente de todas clases, la chica había aprendido a moverse por locales de ese tipo con la intención de ayudar a la orden del fénix y con el tiempo se había acomodado a ellos.

-Ponme un whisky de fuego... – le dijo al camarero cuando llegó a la barra.

Le pusieron la bebida y ella tras pagarla cogió el vaso y se bebió el contenido, en su sexto año en Hogwarts, el último cursado, jamás se le hubiese pasado por la mente beber tal brebaje, pero los tiempos habían cambiado, y con ellos... las costumbres.

Intercambió un par de palabras con la bruja que tenía a su derecha, siempre se sorprendía de lo diferente que sonaba la voz en ese local a causa de un hechizo que impregnaba el ambiente, "toda protección para evitar ser conocido era poca " le había dicho el camarero en una ocasión " imagina que viene aquí Harry Potter o alguno de sus amigos y hay mortífagos dentro. ", Hermione encontró el comentario bastante realista dada su identidad.

Llevaba unos minutos en la barra cuando una mano la toco en el hombro, ella se dio media vuelta de un respingo pensando que Harry y Ron la habían encontrado, pero no era ellos... delante suya se encontraba un chico alto, de pelo rubio largo y liso perfectamente peinado, con porte erguido, ropa muy elegante y unos ojos grises que se vislumbraban a través de las rendijas de la máscara.

-¿Bailas? – preguntó el desconocido tendiéndole la mano de manera caballerosa.

Hermione tomó su mano gustosa e hipnotizada por sus ojos, su aroma recordaba mucho al perfume "Ultraviolet man "de Paco Rabanne, una fragancia muggle que inundaba su sentido olfativo de una manera maravillosa.

Cuando llegaron al centro de la pista comenzó a sonar una música que semejaba muchísimo a la salsa muggle.

Bien... pensó Hermione esto sé bailarlo, por lo menos no quedaré mal

Pero cuando comenzó a bailar se dio cuenta de que aunque no tuviese el menor sentido del ritmo daría igual, puesto que él, la guiaba con gran maestría, dando giros que con la mayoría de la gente serían imposible y moviendo las caderas a un ritmo casi frenético.

-Se te da muy bien el baile... – dijo su acompañante en su oído.

-Gracias... – respondió la aludida – pero no es nada comparada contigo.

El chico rió y hubo algo tanto en el tono de voz como en la risa que a Hermione le resultó muy familiar, pero eso ya no importaba, lo único en lo que quería centrarse era el sensual baile que estaba llevando a cabo con su increíble acompañante.

Poco a poco se fueron adentrando en una zona más oscura en la que las figuras difícilmente se distinguían y de pronto... la música cesó y con ella... el baile.

El extraño fijó sus ojos en ellas con mayor intensidad y rozó los labios de ella con su dedo pulgar separándolos levemente. El corazón de Hermione comenzó a latir apresuradamente y se desbocó cuando notó que el chico acercaba el rostro al suyo y por raro que parezca... no lo impidió. En contra de lo que todo el mundo, incluso ella misma, pudiese espera... besó a ese desconocido. Su aroma la envolvía, los labios de él se movían de forma experta contagiando los suyos con su habilidad y el tacto de su lengua era... indescriptible... Fue el mejor beso que le habían dado en toda su vida, aunque claro..., solo tenía el de Krum para comparar. Cuando el beso cesó, él acercó sus labios al oído derecho de Hermione y simplemente dijo:

-Mañana, misma hora, mismo sitio...

Y tras eso se fue dejando a una descolocada Hermione deseando fervientemente el momento de reencontrarse con ese desconocido de quien no conocía ni su nombre.

-No lo entiendo... – decía Ron - ¿a dónde irá? Cada vez que sale así llega de madrugada y nunca nos cuenta nada...

-Por enésima vez Ron... –dijo Harry- no tengo la menos idea de a donde va, ni con quien, ni porque...

-Me voy a la cama- respondió el chico con un gesto contrariado – total... no voy a conseguir que me diga nada cuando llegue...

Harry vio como su amigo se iba y se quedo solo en el salón cavilando, ya se habían desecho de los Horcruxes, incluida Nagini, algo que al señor oscuro lo había enfurecido en sobremanera puesto que ya volvía a ser mortal. Nada podría evitar ya el enfrentamiento final, por una parte Harry deseaba que llegase el momento decisivo, se esforzaría al máximo para poder acabar con él de una vez por todas y volver al lado de Ginny... Ginny... siempre que pensaba en ella su mente volaba... incluso le parecía estar oliendo su aroma... un segundo... no se lo parecía, lo olía de verdad.

Harry se dio la vuelta y vio a Ginny Weasley quitándose la capucha de su capa negra y con los ojos anegados en lágrimas, fue corriendo hasta ella y le puso las manos en los hombros para mirarla a los ojos y decirle:

-Ginny... ¿Ha ocurrido algo? ¿Os han atacado?

El corazón de Harry latía apresuradamente, pero se relajó un poco cuando la chica negó con la cabeza.

-¿Qué es lo que sucede? – pregunto Harry - ¿Qué es lo que ocurre?

-Lloro porque esto es un sin vivir – dijo la chica con la voz quebrada por el llanto – me paso las noches en vela preguntándome si estarás bien, ruego cada día para volverte a ver.

El chico iba a replicar pero Ginny lo cortó:

-Sé lo que me vas a decir, que esto es para protegerme, que es lo correcto, pero… ¿Qué hay de mí? Yo lo que realmente quiero es estar contigo…

-Ginny… - dijo él con los ojos vidriosos… - cuando derrote a Voldemort...

-¡NI SIQUERA SABES SI VAS A VENCER! – dijo ella desesperada – Y si no lo consigues… podría ser el final para todos, déjame disfrutar de estos momentos a tu lado, podrían ser lo últimos… por favor… he estado practicando con la magia para que no tengas que preocuparte por mí…

Harry no pudo soportarlo más, se acercó a ella y la besó, realmente la quería y no podía ocultar la verdad que se ocultaba tras esas palabras.

Hermione volvía al hogar bajo su recién adquirida capa de invisibilidad, tras quitarse la capa, abrió la puerta y entró en el salón, encontrándose a sus dos amigos besándose como si hubiese mañana, se quedó petrificada en el lugar sin saber que hacer, tras unos instantes, ambos repararon en la presencia de la chica y las mejillas de los tres adoptaron un color rojo intenso.

-Perdonad por la interrupción – se disculpó la recién llegada – ya me voy a mi cuarto…

Acto seguido, subió las escaleras hacía su cuarto, en donde cerró la puerta de desvistió y se metió en cama.

Todas las noches, sin excepción, Ronald Weasley pasaba por su mente, pero esa, fue desplazado por cierto rubio…

Cuando Hermione se despertó se estiró en su cama y recordando lo sucedido la noche anterior se levantó de un brinco y canturreando. Tras ponerse un pantalón corto y una camiseta de tirantes bajo a desayunar. Al entrar en la cocina, el interrogatorio de Ron no se hizo esperar.

-Buenos días Hermione… ¿Te lo pasaste bien anoche? ¿A dónde fuiste? ¿Con quien estuviste? ¿Qué hiciste?

-Buenos días… -contestó Hermione bostezando – sí… me lo pasé muy bien, pero el lugar, la compañía y las acciones no son de tu incumbencia Ronald…

-A veces da la impresión de que sales para encontrarte con alguien – dijo Ron para provocarla- ¿Me equivoco?

-¿Y si así fuera? ¿Qué tendría de malo? – preguntó Hermione con una sonrisa y tono mordaz mientras revolvía el azúcar de su taza de café – Te recuerdo que soy una mujer libre y que puedo hacer lo que me plazca y con quien me plazca…

Ginny y Harry intercambiaron una mirada de preocupación mientras Ron hundía la cabeza en su desayuno dando por zanjada la conversación. Hermione bebió su café y salió de la cocina muy sonriente al tiempo que tarareaba la canción bailada la noche anterior con el atractivo y enmascarado desconocido.

-¿Vuelves a salir esta noche? – preguntó Ron con el ceño fruncido mientras veía a Hermione calzarse.

-¡Pues sí! – respondió la chica muy contenta mientras se subía la cremallera de sus botas - ¿Por qué? ¿Acaso te molesta?

Ron se dedicó a simular que estaba muy interesado en la lectura del profeta y no contestó.

Hermione estaba realmente guapa, y eso no le pasó por alto a nadie, llevaba un pantalón vaquero de cadera apretado y una camiseta blanca que dejaba muy poco espacio a la imaginación… así que tras colocarse la capa de invisibilidad para evitar ser seguida por nadie, salió de la casa.

-¿Desde cuando tiene esa capa? – preguntó Harry extrañado.

-No lo sé… - dijo Ron – lo único que sé es que está muy rara…

Se está enamorando pensó Ron mirando para su Hermano La has perdido…

-Veo que la puntualidad es otra de tus virtudes… -dijo una voz al oído de Hermione.

La chica se dio media vuelta al tiempo que un escalofrío placentero le recorría la espalda, esa voz era perturbadora.

Él por su parte, con una elegancia propia de un rey le tendió una rosa al tiempo que decía:

-Para ti, por alegrarme la noche pasada con tu baile.

-Pues también te puedo alegrar esta si lo deseas… -respondió Hermione sorprendiéndose así misma con el comentario.

El chico no la hizo esperar y tomándole la mano la sacó a bailar. Movieron sus cuerpos a ritmo frenético durante largo rato, hasta que finalmente, cosas del destino, del baile o mejor dicho… de los cuerpos terminaron de nuevo en la zona oscura, pero esta vez besándose ciegamente. Hermione no sabía que era lo que la impulsaba a actuar de semejante modo, pero como a cualquier mujer, le gustaba sentirse deseada.

Cuando la locura terminó el extraño comenzó a repetirle lo mismo que la noche anterior:

-Mañana, misma hora…

-¡Espera! – lo interrumpió Hermione- no sé tu nombre…

-¿Y que importa un nombre? –preguntó él con un tono seductor que cautivo a la chica – lo importante es lo que sentimos mientras bailamos…

Y tras un leve beso en los labios y una caricia en el cuello, él desconocido se marchó, dejando a Hermione completamente desesperada por reunirse de nuevo con él.

Lo que sentimos mientras bailamos… pensaba Hermione de camino a casa No hay nada mejor que eso…

Pasaron dos meses, durante los cuales, Hermione, cada noche, a la misma hora y en el mismo lugar se encontraba con su desconocido. Sus amigos intentaron seguirla en innumerables ocasiones, pero nunca fueron capaces de seguirla durante mucho tiempo, no en vano era la bruja más poderosa e inteligente de todas…

La noche trascurrió como tantas otras, con baile y besos, pero esa noche… Hermione decidió que ya no era capaz de conformarse con lo que tenía, así que cuando el enmascarado se despidió, ella lo agarró del brazo y dijo seriamente:

-Quiero conocerte… de día, sin mascara… quiero escuchar tu verdadera voz…

El chico pareció dudar y a Hermione se le encogió e estómago, pero su orgullo le impedía demostrarlo… finalmente él habló:

-Mañana, a las 5 de las tarde, en la cafetería muggle que hay enfrente del caldero chorreante, no me falles.

Y así, se volvió a ir, mientras que Hermione hacía verdaderos esfuerzos por no gritar de alegría…

Cuando Hermione entró en casa con una sonrisa pletórica en su rostro se encontró a Ginny sentada en un sillón, la chica dejó las llaves en el mueble de la entrada y se acercó a su amiga diciendo:

-Ginny… ¿Qué haces aún levantada? Es muy tarde…

-Esperarte… -respondió la chica tranquilamente – quería decirte que mañana llega Luna y vamos a buscarla a la estación, pasaremos el día en Londres y dormiremos en el caldero chorreante, ¿vas a venir?

Hermione se quedó pensando en lo desafortunado de la coincidencia, pero finalmente asintió diciendo:

-Sí… iré…

Ya se las arreglaría para poder verle sin que ellos se enterasen, echaría mano de sus recursos, los cuales según todos, eran ilimitados…

-Despiertamente mañana ¿vale? – dijo Hermione de camino a su habitación.

Cuando llegaron a Londres, Hermione tenía los nervios a flor de piel, no podía estar quieta y se sobresaltaba con cualquier cosa.

-¿Te ocurre algo? – preguntó Ron mirándola – te veo alterada…

-No me ocurre nada… -dijo Hermione de una manera muy poco convincente- fijaos, por ahí viene Luna…

La chica como de costumbre parecía estar allí de casualidad, solo reparó en ellos cuando estos se acercaron. Se saludaron amistosamente y estuvieron hablando hasta que Ron dijo:

-Tengo hambre… ¿Por qué no vamos a comer?

-Bueno… -dijo Ginny- aunque nadie se sorprende de que la idea venga de Ron… me parece muy buena, vayamos a comer algo…

Hermione los siguió en silencio, entró en el restaurante en silencio, se sentó en silenció, comió en silencio y a las cuatro y media de la tarde se marchó a su habitación alegando migraña. A las cinco menos diez entraba en la cafetería y se sentaba en la barra para pedir un capuchino, a las cinco en punto su olfato le dijo que él había llegado y unas manos rodeándole la cintura se lo confirmaron.

-Reconocería ese pelo en cualquier parte… -dijo una demasiada conocida voz en su oido.

-Esa voz… - exclamó Hermione sobresaltándose y dándose la vuelta – no puedes ser tú…

-¿Granger? No… es imposible… -dijo el "desconocido" dando un paso atrás.

FIN DE CAPÍTULO

Bueno… espero que os haya gustado el primer capítulo… tengo muchas historias sin publicar y otras sin acualizar… pero no me llega el tiempo para nada… espero que no penseis que ya me he retirado, porque aún os queda Amidala para rato.

Muchos besos y gracias por leer mis fics ¡SOIS UN AMOR!

Reviews por favor… prometo contestarlos!