Cap 11 – And I wanna believe you...

Después de despedirse de su marido y certificarse de que el había recordado llevar consigo el celular, el pase y algunos proyectos, Molly volvió a la cocina donde estaban solamente Draco y Ginny comiendo tranquilamente, como si no tuvieran por lo menos 20 minutos de atraso para ir al colegio. Ron había desistido de esperarlos y salió con los gemelos hacia media hora. Sorprendida consigo misma por aún no saber cómo actuar ante la guerra fría que se había establecido en su casa exactamente 15 días atrás, Molly simplemente se quedó mirando indecisa entre la confusión y la preocupación, la siguiente escena:

Ginny lamía la última dona de chocolate, que era la favorita de Draco, de un lado al otro en una actitud totalmente infantil, hasta asquerosa, mirándolo con triunfo y burla; el estaba perdido entre la rabia y la frustración. El hecho es que ella aún estaba comiéndose su sándwich y había tomado la última dona de chocolate a propósito en el instante en que vio al rubio levantar la mano para tomar el dulce a pesar de que, como todos sabían, su dona favorita es la de cereza que era muy difícil de encontrar, y reposaba inocente en la cesta al centro de la mesa.

Ella fingió que sólo en ese instante había visto que Draco la miraba y puso una expresión de falsa inocencia.

"¡Oh, esta es la última! Disculpa, Draco..." -miró nuevamente la dona y se la ofreció al rubio.

"¿La quieres? Me gusta más la de cereza..." -le dijo amablemente, sintiendo una satisfacción inmensa al saber que lo estaba irritando y sabiendo que su dona favorita estaba a salvo porque a Draco no le gusta la de cereza.

Forzando su rostro a torcerse en una sonrisa que quedó medio siniestra, para no darle la satisfacción a la pelirroja, Draco tomó la dona de cereza.

"No, te la puedes quedar, me como esta" -le dijo dándole una mordida enseguida.

Ginny se mordió el lado de adentro de la boca forzándose a continuar sonriendo. Abrió la boca para responder, cuando la empleada apareció avisándole a la señora Weasley que alguien quería hablar con ella por teléfono y Molly salió del recinto antes de saber donde terminaría la discusión.

La pelirroja tomó el teléfono. Entonces, después de mirar de nuevo hacia la cocina con los labios apretados demostrando la preocupación que sentía, comenzó a hablar.

"¿Si? Con ella, dígame" –le dijo a la persona que segundos después descubrió estaba interesada en comprar la Mansión Malfoy aunque no estaba a la venta. Después de explicarle que no tenía interés en venderla, Molly concordó con al menos anotar el número por si cambiaban de idea. Entonces, cuando le hacía una señal a la empleada para que le pasara papel y lápiz, Ginny salió de la cocina y subió las escaleras corriendo seguida por Draco. Ambos con el rostro escarlata de rabia.

"Ah, ¿Por que el único que puede cambiar de idea aquí eres tu, Draco?" -le dijo sabiendo que el entendía las entrelíneas "¡hasta ayer quería el de cereza, pero hoy desperté con ganas de algo diferente!"

Suspirando cansado, entendiendo exactamente que ella lo estaba atacando, Draco se preguntó de nuevo si aquella moción implícita de silencio sobre ese asunto era lo correcto para hacer. Entonces, simplemente miró hacia el lado con una expresión indescifrable, le dio la espalda a Ginny y comenzó a bajar las escaleras aún rojo de la rabia.

"Te espero en el carro..." -le dijo intentando parecer desinteresado y sin mirar atrás.

Ginny se quedó boquiabierta viendo a su hermano de crianza bajar las escaleras sin prestarle atención. Entonces miró hacia los lados en lo que, a los ojos de Molly, parecía un intento de encontrar algo que arrojarle a la cabeza.

Escuchando una voz llamarla insistentemente, Molly notó que aún estaba al teléfono.

"Discúlpeme, me puede dar el número..." -lo anotó aun sabiendo que la posibilidad de que Draco quisiera vender su casa era remota, entonces se sentó en el sofá y allí se quedó viendo a Ginny bajar las escaleras y salir tirando la puerta detrás suyo.

Algo obviamente esta pasando, pensó ella. Y, definitivamente, lo que lo había provocado sucedió más o menos por la misma época del accidente de Ginny, pues había sentido algo extraño entre los dos chicos desde el día en que ella salió del hospital. En ese momento no le prestó mucha atención a su intuición, estaba demasiado preocupada en consentir a su niña, y como más tarde también notó que su hija no estaba tan cercana a su mejor amigo, Colin, Molly rápidamente dispersó su preocupación convenciéndose de que las dos personas más cercanas a Ginny no sabían cómo actuar ante el hecho de tener que dividir la atención de la chica con un cierto joven francés que empezó a visitarla frecuentemente. Su niña se estaba volviendo una jovencita, había pensado Molly en ese entonces, pero ahora veía que no podía seguir engañándose porque estaba claro que Ginny era sólo amiga de Christopher y Colin había vuelto a ser una figura frecuente en la casa...

Bueno...eso y el hecho de que hacia exactamente 14 días una nueva fase se había establecido en la casa: una guerra loca entre Draco y Ginny, que empezaron a discutir hasta sobre el clima, el cual había empeorado más rápido de lo normal ese año y estaba helando.

¿Pero qué desastre podía haber sucedido para que los dos se alejaran de esa manera al punto de no lograr estar en un mismo sitio al mismo tiempo sin discutir?

La situación se había vuelto incomprensible para la matriarca Weasley que recordaba que desde pequeños eran inseparables y, a veces, sólo Draco podía tranquilizar a Ginny. En un segundo volvió al pasado al recordar claramente una ocasión en la que Ginny se había ensuciado su vestido rosa con el helado que estaba comiendo. La pelirroja lloraba inconsolablemente por haber sido traicionada por su propio helado, y, al ser él (que era lo único que hacia que Ginny parará de llorar en algunas ocasiones) el culpable por haberle arruinado su vestido nuevo, digamos que nada que intentara Molly lograba devolver la sonrisa a su carita rosada. Y, brava, la pequeña continuó hasta que Draco, con sólo seis añitos, tomó la bola de helado casi derretida del suelo y la restregó por toda su camisa, riéndose. La pequeña Weasley instantáneamente volvió a sonreír.

Con una pequeña sonrisa en el rostro, Molly se forzó a concentrarse de nuevo en el problema en cuestión. Estaba segura de que lo que había pasado era un secreto porque de lo contrario Ron ya habría dejado escapar algo sin querer o los gemelos habrían encontrado una manera de arreglar la situación. Ese era otro misterio. Ya que, tanto Draco como Ginny, eran muy unidos a sus otros hermanos y, a no ser que existiera un motivo en especial, Molly no creía que le esconderían algo importante a los demás... ¿Pero qué motivo alienígena sería ese?

Sintiéndose próxima a la verdad, Molly se levantó del sofá y fue hacia el jardín después de coger sus guantes de jardinería.

La jardinería siempre la había ayudado a aclarar sus ideas.

Mientras movía la tierra, mezclándola con algunos nutrientes con el fin de adecuarla para que recibiera las plantas que había comprado el día anterior, Molly intentaba organizar el caos que tenía en la cabeza. Varias escenas de los dos últimos meses, que en esa época le parecieron sin importancia, ahora adquirían nuevas dimensiones mezclándose con sus pensamientos y cosas del pasado que al principio no tenían nada que ver con lo que estaba sucediendo.

Si era honesta consigo misma, podría recordar que hacia unos meses atrás Draco empezó a discutir con Ginny por motivos bobos como el tamaño de su falda o con quien salía... Pero ahora era Ginny la que empezaba las peleas de la pareja, pensó Molly sintiendo algo diferente al usar la palabra "pareja" al referirse a ellos. Aun más, notó que hasta unos cuatro o cinco días atrás, el rubio parecía esforzarse por soportar todo lo que Ginny le decía o hacia contra él, pero ahora había decidido contestar las provocaciones de la chica mostrando que sentía el mismo resentimiento y la situación se había vuelto una calamidad familiar.

Ella tomó la primera planta y recordó algo que no tenía nada que ver con lo que pensaba: había sido Narcisa la que le había enseñado sobre jardinería. Sonrió al recordar el día en el que su amiga le explicaba como sembrar las más bellas rosas negras, entonces prácticamente pudo ver el momento en que Ginny se cayó al suelo y empezó a llorar mirándose la rodilla que sangraba un poco. Draco estaba a su lado con una expresión de culpa grandísima para un niño de nueve años, casi a punto de llorar, cuando Ginny no le prestaba atención a sus disculpas.

En esa ocasión Draco no dejó que nadie, ni Molly, le hiciera la curación en la rodilla a Ginny. Entonces, siguiendo las instrucciones de su madre, le limpió la herida con agua oxigenada, soplando cada vez que veía los ojos de su amiguita llenarse nuevamente de lágrimas. Le pasó el mentiolate que no ardía y luego le colocó una curita. Ginny rápidamente lo disculpó y volvieron a jugar. Y las mamás volvieron a la jardinería.

La sonrisa de Molly disminuyó un poco, dándole espacio a una pequeña sospecha: ella había visto la misma expresión culpable en el rostro de Draco hacia poco tiempo... el día del accidente de Ginny. Estaba totalmente trastornado ese día y desde ese momento su sonrisa no había sido la misma. O mejor, Molly no lo había vuelto a ver sonreír...

La pelirroja se acomodó mejor sabiendo que había llegado a un punto importante: Draco se sentía culpable de alguna manera por lo que le había pasado a Ginny. OK, eso era un hecho... ¡y tan obvio ahora que finalmente lo había notado! Pero eso no explicaba por qué Ginny se sentía resentida, pues era lógico que él no haría algo para lastimarla a propósito.

Molly conocía demasiado a su hijo rubio como para saber que él siempre se esforzaba al máximo por darle lo mejor de sí a la familia, ella sabía que el se sentía grato porque lo habían acogido. Siendo así, si las cosas fueran tan simples como que él hubiera provocado el accidente sin querer, como Molly había supuesto hacia poco, estaba segura de que él ya lo habría aclarado todo en una reunión familiar ofreciendo que se iría de la casa o algo por ese estilo.

Suspiró resignada al pensar en eso... Draco era tan dramático. Le gustaría sacarle de la cabeza la idea de que les debe algo o de que no lo quieren como un hijo.

No, no era tan sencillo. Algo no encajaba. ¿Por qué Ginny no lo había perdonado? Debía ser algo muy importante para hacerla alejarse de Draco como si doliera estar cerca de él, más aún que estar lejos. ¡Ella lo adoraba! Molly recordaba muy bien como se deprimía, aunque intentará esconderlo, cada vez que Draco empezaba a salir con alguna chica ya que no estaban tan próximos como siempre lo habían sido... ¿Entonces que diablos podría haber hecho que su hija no quisiera estar cerca de él o discutir cada vez que lo veía?

Molly realmente no sabía... sólo sabía que tenía que hacer algo pues los dos estaban despedazados ante los ojos de cualquiera que los observará. Adolescentes... tsc, tsc,tsc... ¡una discusión y hacen que el drama del hambre mundial parezca algo banal! Si una pelea con su hermano, por lo que sea, la dejaba en ese estado, ¿imagina cuando tenga alguna desilusión amorosa?

Pensaba la matriarca, en un tono casi de humor, queriendo aliviar sus pensamientos. Entonces abrió los ojos, boquiabierta, con las manos estáticas. Varias escenas le pasaron por la cabeza, desde miradas llenas de tristeza y deseo, sonrisas llenas de amor y compañerismo, juegos... celos tan claros que ofuscaban sus decisiones en los momentos que explotaban...

La pareja huyendo tomados de las manos en el baile...

Todo encajaba... no sabía que había pasado exactamente, pero era claro que ambos habían sufrido una desilusión amorosa... uno con el otro. Y, por el dolor que expresaban en cada pelea y el estado de tristeza en el que se encontraban, era obvio que el sentimiento era fuerte. Y lo peor: no se había extinguido ni siquiera después de lo que había sucedido.

Casi golpeándose la propia cabeza por no haber notado la verdad antes, que Draco y Ginny estaban locos el uno por el otro y finalmente habían descubierto ese sentimiento, Molly hizo la única cosa que podía en ese instante.

"Jesús, Maria y José..." -rezar.

Después de algunos minutos se quedó mirando a la nada y recordando escenas desde un ángulo completamente diferente. El ángulo de alguien que sabe la verdad, todo era tan obvio. La pelirroja se levantó en un salto olvidando completamente las plantas. Necesitaba un té... no... Un whisky...

Y un tranquilizante... Inmediatamente...

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¡Y por encima de todo se queda ahí manejando como si nada hubiera pasado!- pensaba Ginny mirándolo discretamente, aún furiosa por el hecho de que la había dejado hablando sola en la escalera hacia unos minutos. No sabía, sin embargo, que todas las mañanas Draco se esforzaba por mirar únicamente la carretera para que sus ojos no escapasen hacia su falda. -¡El debería estar sufriendo y no ahí, bien! ¡Que horror! ¡Es cósmicamente, kármicamente y hollywodiensemente injusto que alguien que te hace sufrir este bien, en tu cara, ¿no?! Affff..." -pensó cuando escuchó las primeras notas de una canción que estaba muy de moda en las discotecas hacia algunas semanas y notó que Draco comenzó a seguir el ritmo con los dedos golpeando el volante.

Suspiró indignada. –Hunpf... ¡absurdo! ¡Sólo le falta ponerse a bailar! Hellooo, ¡me comí tu dona favorita! ¡Tu deberías estar irritado, no yo! ¡El no me va a ignorar hasta que lleguemos al colegio y por encima divertirse, ni a palos! ¡Ah, no! –pensó. Entonces sonrió de medio lado sintiendo una profunda satisfacción al tocar un simple botón en la radio.

El abrió la boca como si fuera a decir algo pero terminó mordiéndose el labio obligándose a continuar indiferente, como se lo había prometido en la noche anterior. Algunos minutos escuchando a Pavarotti en la emisora ejecutiva, sin embargo, acabaron con la voluntad del rubio haciéndolo darse cuenta que era inútil intentar ser indiferente ante Ginny. Porque, de una manera u otra, nunca dejaría de pensar en ella o de reaccionar a todo lo que hacía. Sin importar que esa reacción fuera de rabia.

Por eso, cambio la emisora hacia la estación anterior, en la que ahora sólo se escuchaba la irritante y caótica voz del locutor, sólo para irritarse al ver la sonrisita triunfante de la pelirroja que sabía que él detestaba locutores de radio... e irritándose al doble al saber que ella sabía que él sabia que ella sabia que él detestaba a los locutores de radio, y, en consecuencia, saber que ella estaba más contenta al saber que él sabia que ella estaba feliz.

OK... hasta el se perdió en ese pensamiento... ese es el efecto de tener una Ginny Weasley irritada en tu vida: enloquecerte. Y volverte terco... porque a pesar de saber que ella sabía que él estaba siendo torturado por esa voz frenética, él prefería arrancarse todos los pelos de la nariz con una pinza a darle la satisfacción de estar segura que aquello lo irritaba. Además, el rubio recordó feliz, que ella también detestaba locutores. Vamos a ver quien aguanta más.

¡Oh, Dios, por favor que se calle! -pensó Ginny casi desesperada escuchando la rápida velocidad con la que el locutor hablaba... los ruidos y las carcajadas idiotas en el fondo... el pito. –Dios, ¿quién le da un pito a ese desgraciado a esta hora de la mañana? ¿Quién, en nombre de todo lo que es santo, considera gracioso esos programas de radio!La radio es para la música! ¡MÚSICA! ¿DONDE ESTA LA MÚSICA? -pensó perdiendo la poca paciencia que le restaba, esforzándose a mirar por la ventana con la expresión más serena que logró para que Draco no notara que eso también la irritaba. –NO me voy a dar por vencida. ¡Se lo que él esta haciendo! El vio que yo sonreí porque sabia que le había ganado entonces decidió aguantarse sin cambiar de emisora sólo para no asumir su error. ¡Esto ahora es un desafío! ¡No me voy a dar por vencida! De todas formas, después del pito no puede volverse peor... –pensó, arrepintiéndose al segundo siguiente cuando un oyente llamó a la emisora parainsultar y ser insultado por el locutor del infierno. -¡Ah no, puta que lo dio a luz! ¿Cómo es que a la gente le puede gustar eso? ¡Débil metal sin amamantación de niño! Dios... mi mamá tiene razón, realmente debo controlar mi agresividad...

Cuando Draco pensaba que tal vez quitarse los pelos de la nariz con pinza no era tan malo, el infeliz del locutor, en el que Ginny ya había arrojado siete plagas de impotencia precoz, finalmente anunció la siguiente canción.

¡Aleluya! Fue el pensamiento que tuvieron en común, para luego pensar decepcionados que ninguno de los dos había vencido el desafío más si habían sufrido interminables cinco minutos por nada.

La nueva canción de Pink comenzó a sonar y, siendo lo suficientemente agradable, los dos supieron que esa sería el marco para el nuevo round. Y así fue. Cuando terminó, Ginny volvió a pasarlo hacia la emisora ejecutiva. Esta vez Draco ni siquiera intento fingir indiferencia como lo había hecho antes, simplemente cambió de nuevo y, después de detenerse en el semáforo, miró a su hermana de crianza como si la desafiara a cambiarlo nuevamente. Levantando la ceja, Ginny apretó nuevamente el botón hacia la radio ejecutiva y sonrió burlona.

El respiró impacientemente, mordiéndose la parte interior del labio para impedirse hablarle y darle la satisfacción de saber que lo estaba irritando, y mucho. Lo mismo pasó otras tres veces hasta que Ginny simplemente quitó la radio, obligándolos a ir en silencio hasta el colegio.

Por lo menos los dos estaban de acuerdo en una cosa: nunca más se les olvidaría colocar el estuche de los cd´s en el auto cuando volviera de la revisión mecánica.

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Que pésima idea, Dios, por qué quite la radio... Genial... ahora hasta logro oír su respiración... menos mal que ya vamos a llegar -pensó Ginny esforzándose a continuar mirando por la ventana, pero en un instante de debilidad giró la cabeza hacia él. –Debería ser un pecado ser así... -pensó en el exacto momento en que tuvo un flash back recordando la manera perfecta en la que se encajo detrás suyo, aún con las alas de ángel de por medio, y apoyó el rostro en su hombro... cuando besó la piel de su cuello. –Oh my God... ¡Deja de pensar en eso, Ginny! ¡Dios, estoy toda roja! ¡¡Ay, que calor!! ¡Diablos! -pensó mordiéndose el labio. Entonces bajó la mirada hacia la muñeca de Draco, que reposaba en la palanca de cambios. –¡Hasta su mano es perfecta! Su pulso... el brazo fuerte... ay, me puede sostener tan fácilmente... -continuó con su divagación que, ahora que había empezado, estaba fuera de control. Miraba su mano pasando de un cambio a otro recordando claramente sentirlas deslizarse por su cintura hasta su abdomen y estaba tan concentrada que no notó cuando el retiró la mano para hacer una maniobra para estacionarse. Entonces se estremeció entera en el momento en que el haló el freno de mano con firmeza. –Ay...

"¿No vas a salir?" -preguntó Draco llamando la atención de Ginny que miraba el freno de mano como si fuera algo súper interesante.

Ella lo miró aun medio distraída, viendo que él ya estaba fuera del carro, inclinado, apoyando la cabeza en la mano que estaba en la parte de encima del auto para poder mirarla. Observando la posición tranquila en la que él estaba con la mochila en uno se sus hombros, Ginny notó que su boca se movía como si hablará con ella, y sólo en ese instante se dio cuenta que realmente él debía estar intentando iniciar una conversación o algo parecido.

"¿Ah?"

"Te dije que si sigues ahí nos vamos a atrasar hasta para la segunda clase" -respondió dejándole claro en el tono de voz que no le importaría mucho si eso pasaba.

Irritándose con la calma del otro, que era todo lo contrario a lo que sentía, Ginny sólo lo miro y suspiró, la rabia incrementándose. Tomó el cuaderno que tenía sobre las piernas y la mochila del suelo e intento salir lo más rápido posible o acabaría dándole un golpe a su hermano de crianza por el hecho de ser más sexy de lo normal. Sus planes, sin embargo, no salieron como esperaba, siendo frustrados por su torpe naturaleza al enredarse en un hueco que no había visto, cayendo de cuatro al suelo.

"¡Awwwww, mierda!" -dijo sentándose para poder ver el daño que se había hecho en la rodilla, sin saber que durante el segundo que se cayó, Draco vio los pantys con varias cerecitas dibujadas que usaba.

Estaba mirando sus nuevas heridas como si fuesen las culpables de la violencia mundial, sin impedir que algunas lágrimas llegaran a sus ojos por culpa del ardor, cuando sintió a Draco tomarle el brazo e intentar levantarla.

Dios que vergüenza... él ya cree que soy una torpe... ¡Ay, como me duele! -pensaba mientras levantaba el rostro mirándolo con los ojos vidriosos por las lágrimas, esperando ver un brillo de burla pero en lugar de eso sólo encontró preocupación.

Aun intentando ayudarla a levantarse, a pesar de que la pelirroja parecía querer seguir en el suelo, Draco le preguntó:

"¿Estas bien? ¿Quieres que te lleve a la enfermería?"

Escuchando la preocupación en las palabras del rubio, Ginny recordó que él siempre se había comportado así cuando se lastimaba. Idiota... siempre el hermano mayor... ¡No quiero eso!

"Quédate quieto, suéltame" -le dijo intentando soltarse, olvidando hasta por qué sus rodillas le ardían.

"Vamos, Ginny, nadie te vio, no necesitas sentir vergüenza"

"No tengo pena, sólo no necesito tu ayuda. ¡Suéltame!" -le respondió sonrojándose a medida que se irritaba.

"¿Ginny, estás loca? ¡Sólo quiero ayudarte!"

"¡Lo estoy! ¡Estoy loca! Y debe ser contagioso, por eso mejor me sueltas. ¡Suéltame! No quiero tu ayuda" -le dijo, gritando la última frase, sin importarle el hecho de que estaba exagerando ni con que el simple detalle de que si la soltaba se caería de nuevo.

Y fue exactamente eso lo que pasó.

Cayó sentada al piso, pero esa vez un poco más lejos del auto. Levantó la mirada encontrándose con los ojos fríos de Draco.

"Entonces quédate ahí sola, cherry (N/A: Cherry es cereza en inglés)" -le dijo caminando hacia el auto. Cerró la puerta con fuerza, activó la alarma y le dio la espalda.

Ella se quedó en el suelo apreciando la manera llena de autoconfianza con la que él caminaba, comenzando a notar lo exagerada que había actuado cuando el sólo quería ayudarla. Talvez si me estoy enloqueciendo... ¿Pero por qué me dijo cherry? Pensó, y en el mismo instante cerró los ojos con una mueca sabiendo la respuesta a esa pregunta. Miró hacia los lados confirmando que no había nadie cerca, entonces se levantó la falda rápidamente, viendo las pantys que Colin le había hecho comprar como una broma alegando que, como era aún pura e inmaculada, necesitaba una de esas. –Puta que lo parió...

"Voy a matar a Colin..." -murmuró para si misma antes de levantarse sintiendo las rodillas arder.

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Molly masticaba la ensalada con los ojos estáticos, ajena a todo lo que Arthur le contaba entusiasmado. Intentaba desesperadamente llegar a una conclusión sobre la mejor manera de actuar en relación a lo que había descubierto, al mismo tiempo en que pasaba algunos instantes negándolo, pensando que, obviamente, todo era una gran coincidencia y estaba viendo cosas donde no las habían. Su mente sólo estaba de acuerdo en una cosa: tomarse tres tranquilizantes no había sido una buena idea... porque, a pesar de sentirse mucho más calmada, aún si la casa estuviera quemándose, tampoco lograría pensar.

Notando la mirada preocupada de su esposo, Molly sonrió exageradamente pidiéndole que le continuará contando sobre la reunión. Si... definitivamente había sido una pésima idea... pues tenía que decidir que hacer antes de que sus hijos volvieran de clases.

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"!Hey, amiga! ¿Me escuchas?"

"No... aún estoy brava contigo por haberme hecho comprar esas pantys..." -respondió Ginny irritada, sentándose en la mesa con el máximo cuidado para no dejar que sus heridas se golpearan en cualquier sitio. –"¡Hunpf... cherry... me dijo cherry, Colin! ¡Ahora, además de torpe, debe pensar que soy una boba! ¿Con casi 17 años y usando pantys con cerecitas?". Gracias a Dios que no compré las de ositos...

"Claro que no, debe estar teniendo pensamientos nada puros relacionados con champaña y cerezas y..."

"¡¡COLIN!!" –gritó. Entonces se agachó un poco y miró hacia los lados para ver si alguien lo había escuchado, pero rápidamente todos los que la miraban como loca volvieron a comer. –"¡No digas esas cosas! ¡¡Ya te dije que él no me ve de esa manera!!" -le dijo sin prestarle atención a su amigo que murmuraba lo contrario. –"¡Además, la que se va a poner a pensar en esas cosas soy yo!" -pasó un tiempo moviendo el tenedor en el plato, entonces miró a su amigo que la miraba con una sonrisa divertida. –"¡Ops... ahora ya era...!" -le dijo riéndose con el rostro rojo, confirmando las sospechas de Colin de que ella ya estaba pensando en esas cosas.

"¡¡Lo sabía!!" -le respondió riéndose, entonces recordó lo que quería contarle desde el principio del almuerzo mientras Ginny aún estaba enojada por lo de la panty. –"¿Puedo hablar?"

"Puedes... pero antes quiero dejar en claro mi indignación por haberme hecho pasar ese oso"

"Indignación registrada. Ahora déjame decirte..." -paró haciendo una pose de presentador de noticiero nacional. –"Noticia de última hora. Le acaba de llegar a este reportero lindo, rubio natural, que huele delicioso y con un inigualable sentido de la moda inclusive con lingerie femenina; que la vaca rubia responsable por el abandono del puesto de porrista de la esplendorosa Ginevra Weasley, se torció el pie en el ensayo de ayer. Testigos afirman que el resto del tinte mal hecho masculló como un hijo de cerda para que la cargaran los jugadores de básquet, pero sólo obtuvo ayuda del brazo fuerte del capitán del equipo de Ajedrez, Neville Longbottom. No se sabe aún cuándo volverá a animar, mas las malas lenguas dicen que esta es una buena señal y que Hogwarts podría ganar esta noche la final del campeonato ínter escolar de básquet."

"¡¡Mentira!!"

"¿Qué? ¿La parte de las malas lenguas o que sólo recibió ayuda de Neville?"

"¡¡Que se torció el pie!!"

"Ahhh, siii. La vi caminando con el pie vendado cuando venía hacia acá. El resto no sé si es chisme, pero Harry debe saber" -le dijo saludando con la cabeza a Harry que aún estaba en la fila del almuerzo y lo llamó con un gesto para que se sentará con ellos.

Del otro lado de la cafetería, Draco perdió el hambre que ya no tenía al ver a Ginny conversar animadamente con Harry. Saber que no existía nada entre los dos no disminuía los celos de Draco, que había pasado toda la mañana pensando en una panty blanca y pequeña... casi infantil, pero con el toque rojo de lo prohibido: pequeñas cerezas... ahí, para que las viera, tocara... oh Dios mío, ¡Debía parar de pensar en eso! Cuando se obligaba a pensar en otra cosa, solamente pensamientos tristes le llegaban a la mente, haciéndolo preguntarse hasta cuándo aguantaría esa crisis entre él y Ginny, siendo forzado a mirar de lejos sus sonrisas que ahora eran para otras personas. Para Harry...

"... Es verdad, el técnico no dejó que nadie dejara el entrenamiento para ayudarla y ahí Neville apareció" -le dijo riéndose un poco. –"Creo que le dolía mucho porque sino habría preferido salir brincando..."

"Ah, no". -Ginny dijo riéndose. –"¡No lo puedo creer! ¡Ahora si estoy enojada porque me hizo salir de Fawkes! ¡Habría visto todo en primera fila!"

"¿Qué de primera fila?" -preguntó Blaise llamando la atención de los tres.

"Les estaba contando el rescate de Pansy por el capitán de Ajedrez" -le respondió Harry mientras Blaise se sentaba al lado de Ginny, saludándola con un beso en la mejilla y después saludaba a Colin.

Ohhh... ¿ahora nuestra mesa es de los más pops? Ya ni soy porrista... -pensó Ginny al notar que desde hacia algún tiempo, con excepción de Draco, los dos tipos más populares del colegio almorzaban frecuentemente con ellos. Una mirada en dirección a Colin fue suficiente para que la pelirroja supiera que el amigo pensaba exactamente lo mismo. –Si... creo que las cosas han cambiado... -pensaba distraída. Entonces miró a Draco, encontrándose con una mirada grisácea y sin vida. Ella sabía que el motivo de esa mirada era su alejamiento, pero no encontró ninguna acusación allí.

Se quedaron mirándose algunos instantes, como si inconscientemente intentaran sentirse cerca uno del otro, cuando el ruido familiar de libros en la mesa anunció la llegada de Hermione e interrumpió el chiste que Harry estaba contando.

"Ginny, no lo vas a creer"

"Si es la caída de Pansy, ya le conté..." -dijo Colin sonriéndole a la amiga.

"¡Oh, que malo eres!"

-"!Mala tú, que nos ves por primera vez y no nos dices ni hola!"

"Awww, saben que los amo" -les dijo sonriendo. Entonces se amarró el cabello en una coleta alta. –"¿Donde está Ron?"

"Donde el Director" -respondieron Blaise y Harry en unísono. El pelirrojo estaba intentando que lo dejaran participar en la final del ínter colegiado a pesar de sus bajas notas.

"Hunmm" –murmuró, recordando que el pelirrojo le había dicho que iría donde el director antes del almuerzo, entonces notó en ese instante a Blaise. -"¿Abandonaste a Draco otra vez?"

-"¡Intenta hablar con él sin que te arranque la cabeza! ¡Le ofrecí un chicle en la última clase y casi me pega un tiro!"

"Blaise..." -llamó Colin con una mirada interesada. –"¿De que sabor era?"

"No sé... déjame ver" -respondió metiéndose la mano al bolsillo para descubrir la respuesta. Entonces, viendo el dibujo, miró de nuevo a su amigo.

"Cereza" -le dijo, sin entender o esperar la reacción de Colin, que fue reírse, y la de Ginny, que fue intentar golpear al chico. Pero antes de que pudiera cuestionar el motivo de la pregunta u ofrecerles el chicle, Sabrina entró a la cafetería, con el resto del equipo de las Fawkes y con Pansy brincando ridículamente en una sola pierna intentando seguirlas, y, sin al menos mirar en la dirección de Blaise, tomó su almuerzo y se sentó en la misma mesa donde Draco y otros dos jugadores estaban almorzando.

Los ojos de Ginny de nuevo se encontraron con los de él y sintió una presión al ver como parecía solitario entre la multitud. Pero antes que sintiera culpa como siempre, se giró hacia Zabini, juntándose al resto del grupo que en aquel momento se burlaba de él.

"No sé de dónde sacaron ese cuento de que estoy enamorado de ella, era solo atracción. Y ahora que ya salí con ella algunas veces, acabó" -Blaise intentaba negar en vano que estaba loco por la líder de las porristas, ahora que estaban bravos. –"Yo no me enamoro de nadie"

"Hunrun, señor 'esa ingraaata, ick de s-abrina" -dijo Ginny, en una muy buena imitación de él borracho e inconsolable.

"¡Cállate, Ginny!" -le dijo jugando, sin saber que estaba bajo la mirada atenta de Draco.

"Ah, sab-ick-ina." -continúo, riéndose y girando la cabeza en la dirección opuesta a la de Blaise, que estaba casi de pie e intentaba meterle un pastelito en la boca para obligarla a quedarse callada, inconciente del hecho que estaba provocando los celos no solo de Draco, sino también de Sabrina.

Colin, Harry y Hermione, sin embargo, notaron muy bien que ese había sido el resultado del juego, al ver a Draco levantarse discretamente y salir de la cafetería dejando atrás su plato lleno de comida.

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Finalmente me salí, pensó Draco, caminando por el corredor con el sentimiento de que estaba viviendo algún tipo de episodio de "Más allá de la imaginación" en el que el mundo que conocía estaba completamente vacío a pesar de que podía ver a las personas a su alrededor. Miró el reloj de muñeca constatando que aún tenía casi una hora y media antes de su próxima clase.

Su expresión dejó claro para todos a su alrededor de que lo que había visto en el reloj no era agradable. Lo que no sabían era que maldecía todo ese tiempo libre pues sabía que cada segundo sería vivido recordando lo que no podía tener por culpa de su estupidez. Caminando hacia el armario, ignorando la atención irritante que recibía de algunas de las chicas de primer año, Draco abrió la puerta con movimientos automáticos y en poco tiempo ya tenía todo lo que necesitaba para las próximas clases por lo que sólo tenía que volver del estacionamiento cinco minutos antes de que sonará el timbre, entonces comenzó a caminar hacia la salida.

Ah... quietud... era todo lo que necesitaba ya que se sentía igual de vacío cuando estaba en medio de la multitud. Gracias a Dios por el invierno, pensó, porque ahuyentaba a la mayoría de los estudiantes que preferían el calor del colegio.

El rubio caminaba cabizbajo y lentamente, con la mochila en el hombro derecho y las manos dentro de los bolsillos, intentando protegerlas del frío, recordando como Ginny se divertía lejos de él. Entonces dejó escapar una sonrisa llena de amargura al pensar que todo lo que Colin, Hermione y Harry le habían dicho sólo podía ser una mentira.

Si ella lo amaba de verdad no estaría feliz lejos de él. Una parte de sí empezó a recordarle que, quizás, ella ya no lo amaba por culpa de la tracción que el había cometido, pero Draco le dio oídos sordos. Hacia mucho que la racionalidad lo había abandonado en relación a Ginny.

Respiró hondo al ver el carro. –"Nada que un cigarrillo no mejore..." -murmuró, pero ni por eso camino más rápido. Era una escena extrañamente perfecta, ya que el clima y el color grisáceo de todo a su alrededor parecían querer hacerle compañía a uno de los pocos que estaban afuera con un frío de esos.

Con los mismos movimientos automáticos con los que había tomado sus libros en el armario, Draco entró al carro colocando el morral a un lado, lo prendió y luego después la calefacción, estirándose para buscar la caja de cigarrillos que guardaba en la guantera y el encendedor.

Después de apagar el carro y darle unos golpes a la caja con su mano, la abrió, cogiendo uno y colocándoselo en la boca entreabierta, para después tomar el encendedor y finalmente dar la calada que quería. Sin embargo, el alivio que deseaba nunca llegó.

Sabiendo que si se quedaba dentro del carro le daría a Ginny una razón para otra discusión por culpa del olor, Draco giró la cabeza soltando el humo afuera del auto, mientras salía y cerraba la puerta, recostándose en ella. Con la mano libre dentro de uno de los bolsillos, Draco giró la cabeza para que el humo no golpease su rostro por culpa del viento, entonces llevó su veneno nuevamente hacia sus labios, esta vez sin esperar el alivio que necesitaba. Entre tanto, inesperadamente, encontró alguna compañía en el humo que se perdía en el aire a medida que abandonaba su boca.

Su 'paz' fue interrumpida cuando sintió una mirada reprobatoria sobre sí, miró en esa dirección, encontrando a una mujer de unos cincuenta años que observaba el cigarrillo en su mano como si sostuviera una jeringa lista para inyectarse algún tóxico. Mirándola con desinterés, de una forma que haría a su padre menearse de orgullo en la tumba, Draco simplemente aspiró de nuevo sin quitarle los ojos de encima, y después de soltar el humo le dijo: "¿Se le perdió algo?"

(n/a: gente... OH MY GOD!!! Quien considere a Draco sexy, que levante la mano!! \o/ Escena dedicada a mi amiga Kelly que tiene un fetiche con los cigarros... Aparentemente yo también porque esa escena me parece HOT!!)

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Con el rostro rojo de los nervios y de la falta de paciencia, el entrenador del equipo de básquet de Hogwarts, Higg, veía al equipo contrario anotar otra cesta, obteniendo una diferencia de veintisiete puntos en el tercer tiempo de juego. Maldijo su mala suerte de nuevo viendo al otro equipo celebrar como si ya hubieran ganado el juego, pero no podía negar que estaba asustado, porque al final del segundo cuarto, sus chicos parecían haber olvidado como se jugaba básquet.

Viendo la oportunidad perfecta cuando el árbitro pitó una falta, Sproud pidió un tiempo fuera y en pocos segundos estaba rodeado de sus alumnos, que parecían asustados y cansados, esperando el tremendo regaño de su técnico.

"¿Ustedes llaman a esa mierda que están haciendo 'juego'?" -les gritó mirando a cada uno de los jugadores. –"¿Fue para no hacer nada que me pidieron que los trajera a la final? ¿Para jugar peor que mi abuela con reumatismo aún habiendo entrenado todas las tardes por tres meses seguidos? ¿O para avergonzarme por llamar a caza talentos de las mejores universidades?"

Sentado en la banca frente al entrenador, pasándose una pequeña toalla por el cuello para secarse el sudor, Draco bajó la cabeza durante el breve pero efectivo jalón de orejas, con una manera de mostrar arrepentimiento y respeto, y para escapar de la baba que salía de la boca de su mentor por culpa de la intensidad con que hablaba. Sus colegas hacían más o menos lo mismo hasta que rápidamente Sproud tomó un pequeño tablero donde estaba la cancha dibujada.

"¡Van a comenzar a jugar ahora como yo sé que son capaces! Weasley, vas a marcar a..." -explicó rápidamente la estrategia, entonces mandó a su equipo de vuelta a la cancha.

"Finnigan, entras en lugar de Malfoy" -dijo en el momento que Draco se levantaba para acompañar al resto del equipo, ignorando la expresión de indignación del rubio que, respetando la orden del entrenador, tomó la toalla que usaba, se la puso en el cuello y volvió a sentarse cabizbajo.

"Potter, si veo que respondes las provocaciones de ese Krum, te sientas junto a Malfoy."

A pesar de estar decepcionado consigo mismo por haber hecho que su propio técnico perdiera la fe en él, Draco sabía que el profesor tenía la razón al sacarlo del partido ya que hacia mucho tiempo que ni siquiera en los entrenamientos jugaba como lo hacia antes de que todo ese enredo con Ginny empezará. Esa noche estaba más distante al llegar a al conclusión de que ella ya no lo amaba, si era que algún día lo había hecho.

Draco se había saltado las dos últimas clases de ese día, prefirió quedarse solo dentro del carro, y solamente había ido al entrenamiento esa tarde antes del juego porque sabía que si no lo hacia no podría jugar. No que estuviera muy animado, pero cuando vio a sus padres llegar para ver el partido quería tanto mostrarles que era bueno en alguna cosa que terminó haciéndolo todo mal.

No lograba sacarse de la cabeza la imagen de Ginny divirtiéndose con cualquiera que no fuera él, y, para empeorar la situación, no sabía si estaba siendo neurótico, pero su madre los estaba mirando de una manera diferente. Miro al técnico que estaba de pie al borde de la cancha gritándole al equipo. Entonces se giró hacia el palco encontrando fácilmente a la pareja de pelirrojos al lado de Ginny y Colin. Sus padres miraban el juego alentando alegremente a Ron cuando le quitaba a alguien la pelota o cuando Harry avanzaba contra el equipo contrario haciendo una cesta, lo que hizo que Draco bajara la cabeza triste por no poder ser el centro de las atenciones junto con su hermano y su amigo.

A veces lo miraban dándole una sonrisa alentadora, pero Ginny, que por primera vez desde el principio del campeonato estaba en las bancas en lugar de estar con las Fawkes animando, no lo había mirado ni una sola vez.

La diferencia era ahora de diecinueve puntos, pero considerando el tiempo que se habían demorado para disminuir la ventaja y el hecho de que el otro equipo continuaba haciendo cestas, las perspectivas de Hogwarts no eran de las mejores. No que a Draco eso le importará mucho. Ni eso ni cualquier otra cosa le importaba últimamente.

Como si supiera lo que pasaba por la mente de su pupilo, Sproud desistió temporalmente de gritarle a sus jugadores, que ya habían mejorado visiblemente, para intentar recuperar a Draco, pues sólo con el triangulo Blaise, Harry y Draco en el ataque, la defensa de Ron ayudaría con la diferencia de puntos.

Draco sintió que la banca se movía al lado derecho entonces se giró encontrándose con el perfil de Sproud, ya que él miraba con una expresión triste el juego desarrollarse. El iba a abrir la boca para pedirle disculpas por estar distraído de nuevo, pero el otro le ganó empezando hablar.

"Escucha, hijo..." -comenzó Sproud con una voz suave y casi parecía que estaba hablando solo. Draco abrió los ojos desmesuradamente al escuchar al hombre que tanto respetaba y que hasta ese momento sólo lo había tratado de manera impersonal, llamarlo de una manera cariñosa. –"No sé dónde diablos metiste al Malfoy que entreno desde hace más de tres años, pero es mejor que de alguna manera lo encuentres antes del cuarto tiempo porque quiero jubilarme con el penta campeonato y no voy a trabajar otros tres años para formar otro equipo tan fuerte como éste." -respiró hondo, como si se preparará para abandonar esa actitud impersonal que siempre lo había caracterizado. Entonces miró a Draco, que aún estaba sorprendido con la atención que estaba recibiendo del técnico. –"La vida no es fácil y van a pasar muchas cosas que te van a herir cuando menos lo esperas, pero ese no es un motivo para que te pierdas de esta manera. Unos entrenamientos no importan... saltar algunas clases se puede recuperar, pero desistir de la vida como lo has estado haciendo los últimos dos meses es para débiles y yo se que tú no lo eres. La vida no es de lo mejor de vez en cuando, pero en vez de ponerte apático, enójate. Y usa esa rabia para levantarte. En la peor de las hipótesis, el tiempo va a pasar y las cosas eventualmente mejoraran... y cuando eso pase, nadie va a poder decir que eres un débil porque en los peores momentos seguiste en pie. Sé el hombre que vi crecer, o entonces sal de la cancha porque no aguanto seguir viendo esa cara de perdedor."

Draco escuchó todo callado, sintiendo rabia de sí mismo por no poder decir nada, ya que todo lo que el hombre le decía era verdad. Estaba actuando como un perdedor. Pero si su entrenador veía en él un hombre, era eso lo que era.

El Penta campeonato sería de Hogwarts.

El técnico parecía haber notado el segundo en el que su pupilo estaba de vuelta. Entonces, con una sonrisa de medio lado, recogió el tablero. –"Es esto lo que vas a hacer, Malfoy..."

Cuando le dio un leve golpecito en la espalda a Finnigan diciéndole que había jugado bien, Draco ya sentía la adrenalina que siempre lo llenaba cuando entraba a una cancha sabiendo quien era y a que había ido. Sin mirar las bancas para ver si Ginny o sus padres lo miraban, corrió hacia sus colegas asumiendo su posición al final del tercer tiempo, sabiendo que ya no importaba si lo estaban mirando porque él estaba haciendo en aquel momento exactamente lo que su entrenador le había dicho: usando su rabia para levantarse. Y usaría esa misma rabia para levantar la copa del penta campeonato con la persona que lo había ayudado cuando estaba mal.

Harry notó, junto con el locutor, el cambio en la actitud de Draco. Entonces en el instante en que Dean Thomas anunciaba el regreso del Malfoy que todos querían, el miró al amigo recibiendo una sonrisa de medio lado.

Let the game begin.

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Ufff, esa fue por poco, casi me descubre mirándolo, pensó Ginny, fingiendo que estaba mirando a Harry, cuando Draco miraba de nuevo en su dirección. Desviando la mirada vio una cabeza rubia con una raíz negrísima apareciendo que estaba mirando el grupo de animadoras en lugar de al juego. ¡Ja ja, muy bueno! ¡Por sacarme del equipo ahora ella tampoco puede estar! ¡Y este es el último año que está en el colegio! A no ser que la puerca repita el año pero creo que los que repiten no pueden estar en el equipo... -pensó la pelirroja, sonriendo vengativamente. Entonces volvió a mirar a Draco que estaba recibiendo un regaño particular del técnico. Sea lo que le haya dicho Sproud debió haber sido chocante, porque Draco estaba prácticamente boquiabierto. Entonces, sin cualquier señal, la postura del rubio cambio completamente. Ginny casi se deja convencer de que estaba en realidad recordando algo cuando Draco volvió a la cancha como si le perteneciera, de la misma manera que hacía antes de toda esa confusión.

Whatever, bueno así paro de sentirme culpable por estar alejada -pensó intentando engañarse, ya que la idea de que él estuviera bien sin ella le dolía tanto como saber que él estaba sufriendo por haber perdido su amistad. Diablos... Ah, por lo menos ahora puedo mirarlo y todos van a pensar que estoy viendo el juego. -pensó consolándose y fue exactamente eso lo que hizo.

En el instante en que pensó eso, Harry salió de la marcación de dos jugadores y le pasó la pelota a Draco, que venía corriendo desde el medio campo. El tomó la pelota y, sin ninguna vacilación, dio dos pasos largos y saltó. Todos sintieron como si vieran el balón en cámara lenta caer directamente en la cesta.

Tres puntos. El otro anotador del equipo estaba de vuelta finalmente. Draco instantáneamente se giró con la mayor sonrisa hacia Ginny. Entonces, cuando Ron, que venía del otro lado del campo para marcar ahora que el balón estaba en manos del equipo adversario, le dio una palmada en la espalda sonriendo, Draco ni siquiera se volteó porque sólo tenía ojos para la sonrisa que recibió de Ginny. Ella no le sonreía hacia dos meses.

Sintiéndose eufórico como un niño que recibe un elogio de su profesora, Draco se esforzó por continuar jugando cada vez mejor, sólo para ver esa sonrisa de nuevo... y volver a tener el respeto de su entrenador.

Con Draco de vuelta, el equipo entero empezó a jugar con garras y Sproud se permitió una minúscula sonrisa.

Tal vez la jubilación con el penta campeonato aun podría suceder.

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Lo que empezó como una celebración en el vestidor entre los jugadores y el técnico por su penta campeonato, se transformó en una falsa iniciación de las vacaciones de navidad en medio de la cancha, ya que las personas más cercanas a los jugadores se habían quedado esperando que salieran, lo que en la misma velocidad se transformó realmente en una pequeña fiesta en la casa de Blaise Zabini, quien planeaba emborracharse seriamente aprovechando que sólo tendría que viajar a encontrarse con sus papás donde su abuela en dos días.

La mayoría de las personas se habían ido directamente a la casa de Blaise, o al supermercado a comprar bebidas y pizzas o cualquier cosa comestible, pero cuando Draco finalmente salió del vestidor, sus padres aun lo esperaban al lado de Ginny y Colin.

Feliz porque lo habían esperado y también aprensivo por no saber cono actuar cerca de Ginny que le había sonreído, Draco se acercó a los cuatro con una sonrisa tímida.

"Disculpen la demora, Sproud quería hablar conmigo" -les dijo mientras era envuelto por el abrazo materno y apretado de Molly, que le decía lo orgullosa que estaba, al mismo tiempo que Arthur comentaba algunas de las cestas feliz y hasta saltaba. También fue abrazado por su padre mientras aun se reía de la dramatización de un pase genial que le había hecho a Harry que hizo una cesta.

También abrazó a Colin, recibiendo sus felicitaciones con una sonrisa de agradecimiento. Entonces se giró hacia Ginny sin saber cómo actuar, pero ambos creían que si no se abrazaban hasta su padre desconfiaría que algo estaba mal. Triste porque no podía seguir ilusionándose pensando que todo estaba bien, como lo había hecho en el momento en que ella le sonrío, Draco dio un paso inseguro hacia la chica que parecía tener las mismas dudas sobre cómo actuar.

Siendo siempre la más desesperada de los dos, Ginny se aproximó rápidamente a él con la intención de darle un rápido abrazo con dos palmaditas en la espalda, pero en el momento en que lo tocó supo que no tenía más el control de sus acciones.

Cerrando los ojos, Ginny bajó su rostro besándole los dedos de manera lenta. Cuando volvió a levantarlo notó que sus rostros se aproximaban inconscientemente.

Poder abrazarla de nuevo después de dos semanas de peleas fue casi la perdición para Draco que, sin pensar en las consecuencia o en el hecho de que sus padres estaban justo allí, dejó que sus brazos la tomaran por la cintura y luego subió su mano lentamente por su espalda hasta encontrar su nuca, sintiéndola encajar perfectamente contra él.

Entonces le besó la piel como en una reverencia a la razón de todo su ser, tocando suavemente con la punta de la nariz la piel por donde pasaba sin dejar de acariciarla con los labios…

Ginny sintió sus piernas temblando, entonces apretó aun más sus brazos detrás del cuello de él, como si buscara apoyo, y cerró los ojos.

"Felicitaciones, Draco." -murmuró con la voz temblorosa.

Escuchar la voz dulce de ella, tan cerca de su oído, terminó de debilitar su autocontrol haciendo que la apretará aun más contra sí y girarse para sentir el olor de su cabello, de su piel...

"Gracias..."

No se contuvo rozando con sus labios los de Ginny, sintiendo como su respiración fallaba.- "¿Puedo…?"- murmuró Draco sin saber si sobreviviría aquella noche si ella le decía que no. La pelirroja, sin fuerzas para hablar, sólo lo miró a los ojos rezando para que el entendiera lo que imploraba

Perdida entre la realidad y los recuerdos, Ginny ya empezaba a meter sus dedos entre el cabello mojado de Draco, sintiendo el cuerpo caliente de él contra el suyo, hasta que, antes de que se perdieran completamente en esa locura, Colin tuvo un ataque incontrolable de tos.

"¿Er... no iban a celebrar en la casa de su amigo?"- preguntó Molly, sonriendo de manera exagerada, golpeando a Colin levemente en la espalda y mirando discretamente a Arthur (para ver si el desconfiaba de algo) y a sus hijos separándose con la cara roja y con expresiones de confusión. Esa era la confirmación que necesitaba para estar segura de que sus extrañas sospechas eran nada más y nada menos que la verdad.

"¡Si, vamos! Vamos, si… va estar todo el mundo y también hoy fue el último día de clases. Yupiii, vacaciones, que bien vacaciones, estaba loco por salir... ¿Usted también va a tener vacaciones, señor Weasley?" -comentaba Colin, gesticulando mucho con los brazos, sintiéndose tan nervioso que tenía la impresión de que comenzaría a reírse desesperadamente en cualquier momento si Draco y Ginny seguían sin decir nada y mirando el suelo.

"Ay, pero lo que me gustaría de verdad sería ir a la playa en lugar de quedarme en este frío. Pero lo malo es que no me bronceo, sólo me quemo... ¿no tiene ninguna loción para las quemaduras, señora Weasley?"

Si Molly necesitaba otra confirmación, la manera loca en que Colin estaba comportándose, dejaba más que claro que el rubiecito sabía muy bien todo lo que estaba pasando. Cuando la matriarca Weasley ya empezaba a pensar en qué hacer para salir de esa situación sin que Arthur notará algo, Draco le dijo a Colin, interrumpiendo su monologo loco sobre el sol y las vacaciones:

"¿Quieren que los lleve? Podemos ir hasta tu casa, dejamos el carro y de ahí nos vamos juntos para la casa de Blaise" -les ofreció Draco, sabiendo que la casa del amigo era un poco difícil de encontrar si no se había ido antes.

"No es necesario, Draco. Una amiga de mi mamá es vecina de los Zabini, entonces sé como llegar. Pero gracias, nos encontramos allá" - agradeció Colin, un poco apenado y medio aprensivo, como si supiera algo que a Draco no le iba a gustar mucho. Ginny se había alejado un poco de ellos para atender el celular.

"Pero no es ningún problema y la casa de Blaise es lejos... es aburrido manejar solo hasta allá" -insistió, sintiendo que era en vano pero quería saber porque preferían irse solos.

Cuando Colin abría la boca para explicarle por qué no era necesario, Ginny se acercó y le dijo.

"Chris ya esta afuera..."

Draco entendió todo... y ni siquiera se sorprendió. Al final, nada había cambiado. Su expresión se volvió fría e indiferente.

"El va a seguirme porque no sabe el camino..." -le dijo Colin, mirándolo como si le pidiera disculpas y queriendo decirle que entre los dos no existía nada, pero Draco simplemente le hizo una seña con la mano indicándole que todo estaba bien.

"No importa, ya estoy acostumbrado a ir solo" -le dijo el rubio. Entonces se giró hacia sus padres sin mirar a Ginny. –"Olvidé una cosa en el vestidor. Pueden ir con Ginny y nos encontramos en la casa." -les dijo con la voz normal, no teniendo ganas de salir y tener que ser educado con el francés.

Notando que él estaba esforzándose para hablar como siempre, y conociéndolo lo suficiente para saber que solamente necesitaba unos minutos para recomponerse, Molly sonrió comprensiva.

"¿Vamos, querido?"

Draco se esforzó, de nuevo, en sonreírle a sus padres y, si no estuviera tan concentrado en parecer fuerte, hubiera visto que la sonrisa de su madre tenía algo como una aceptación melancólica, que quería abrazarlo como lo hacía cuando se caía y lastimaba de niño.

Sonrió de nuevo para su padre que le dijo

"Diviértete, hijo" -. Entonces se giró en dirección al vestidor sin mirar a Ginny una sola vez.

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"¿Ginny, te he mentido alguna vez?" -le preguntó Colin, sentado en el brazo del sofá, exasperado porque su amiga no le prestaba atención y fingía mirar a las personas que estaban bailando y hablando a su alrededor. –"¡Viste la cara de decepción que puso! ¿Si el no sintiera nada por ti, entonces por qué siente celos de Chris? ¿Cierto, Chris? ¡Dile!" -se giró hacia el francés que entendía perfectamente el inglés pero que lo hablaba poco.

"Ya le he dicho, pero Ginny es terca" -respondió con un acento cargadísimo a los oídos sordos de Ginny, que aún fingía que no los escuchaba, segundos antes de que Harry llegará y se sentará a su lado, en el otro brazo del sofá.

"¡Quien vio las sonrisas que esta pelirroja intercambió con cierto rubio atacante, levante la mano!" -bromeó antes de saludar a Chris. Entonces se giró y le extendió la mano. –"¡Hola!"

"Ah...si tu también vas a empezar, me voy." -les dijo Ginny girándose hacia el amigo con una expresión irritada, sin escuchar a Colin que decía que ella estaba actuando como si viviera en otro mundo otra vez.

"¿Empezar con qué? ¿Señalar el hecho obvio de que Draco arrastra el mundo por ti?" -respondió el jugador que hacia más o menos una semana había decidido decirle claramente que ella le gustaba a Draco todas las veces que se la encontraba con la esperanza de que Ginny dejará de ser tan terca y viera la verdad obvia para todos.

"Ay... ¿cuando es que vuelve Paty? Creo que estas más loco de lo normal desde que se fue a hacer ese curso." -le dijo Ginny, notando que el amigo era cada vez más insistente en cuanto a la situación con Draco desde que Paty se había ido para Alemania a hacer un curso de alemán por tres meses.

"No estoy loco, mas bien sabio. Y como sabio estoy diciendo que deberías ir y quedarte con Draco" –respondió. Le parecía muy divertido irritar a su amiga que ya estaba roja y, aparentemente, su diversión era compartida por los otros dos amigos, que concordaban con él.

"Ya que decidieron atormentarme al mismo tiempo, me voy" -dijo levantándose del sofá, pero antes de que diera el primer paso fue impedida por las manos de Harry que la agarró por la cintura. –"¡Suéltame, Harry!"

Aun riéndose, Harry metió un dedo por el pasador del pantalón y la haló hacia sí casi haciendo que se sentara en el espacio que quedaba entre sus piernas. –"Si vas hablar con Draco"

"¡Suéltame, Harry! Vas a romperme el pantalón" -masculló la chica, pero señales de una sonrisa comenzaban a aparecer en su rostro ya que estaba acostumbrada a que sus hermanos mayores, entre ellos Harry, la trataran como una muñequita. –"¡Harrryyy, no me molestes, suéltame!"

"Esta bien, pero ahora la condición aumentó. Debes ir y darle un beso a Draco." -respondió él, comenzando a hacerle cosquillas con la mano que tenía libre, mientras Ginny se retorcía riéndose hasta que finalmente logró escapar.

"¡Ja!" -dijo jugando, sacando la lengua, y comenzó a caminar entre las personas con la intención de ir por algo de beber a la cocina, sin saber que Draco había visto toda la escena carcomiéndose de celos y dándole varios golpes a su cerveza.

Sabiendo que no tenía el derecho de enojarse y que ella era libre para hacer lo que quisiera y con quien quisiera, Draco se obligó a continuar en el mismo lugar, ignorando las miradas de interés que varias muchachas le lanzaban cuando pasaba, en vez de seguir a Ginny como quería o de salir a fumar. Ah, si el entrenador sospechase que estaba fumando...

Luego se arrepintió de su elección al ver a su tentación regresar de la cocina con una coca-cola en la mano, y ser abrazada fuertemente por el anfitrión borracho de la fiesta que, si hacia algo, dejaría de ser uno de sus mejores amigos.

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Ya con su latita de coca-cola en la mano, Ginny caminaba esquivando a algunas personas que bailaban y otras que simplemente estaban en círculo conversando y tuvo que cerrar los ojos al ser testigo de una pizza de calabresa ser estrellada contra el sofá blanquísimo de la señora Zabini por una chica risueña y, obviamente, ebria. Una voz exageradamente eufórica que venía del lado izquierdo de la sala, entre tanto, la convenció de abrir los ojos.

Al ver a un chico que había estado en la fiesta que los gemelos habían hecho, usando un sombrero de vaquero, intentando convencer a dos chicas a tomarse una dosis de tequila, Ginny balanceó la cabeza de manera negativa al reconocer el intento frustrado de imitar a sus hermanos. -Hay gente que no reconocería la originalidad aunque fuese atropellado por ella en pink. Dios... –pensaba, mirando la escena hasta que las dos chicas parecían haber notado lo mismo que ella y, en consecuencia, se alejaron.

Girándose con toda la intención de regresar a donde estaban Colin, Chris y Harry, casi derrama su gaseosa en ella y en el autor del súbito abrazo que recibió.

"¡Eh, Zinny, Zinny, Zinnyyyy! ¡Ick!" -le dijo Zabini, demostrando que había cumplido sus planes de emborracharse muy bien, aterrizando prácticamente en ella dándole un abrazo fuerte y borracho. –"¡Que bueno que iste, ick! ¿Iste gamamos?"

Ella se rió un poco intentando equilibrarse para que no terminaran cayéndose. –"¡Si, Blaise, felicitaciones!"

"¡Zinny... eres dinda!Tu y mi amigo, ick, Draco, deberían salir! ¡Igual que yo, ick, y la bella Zabrina!"

Aff, hasta Blaise se enloqueció. Está tan borracho que se olvidó de la realidad.-"Blaise, Draco y yo somos... somos hermanos, ¿recuerdas?"

"Oxe... ¿mazz omo? ¡Tu eres cabello ro-ick-jo y el amariiiilllo!" -le dijo comenzando a reírse patéticamente.

"Es raro" - le dijo sin saber que hacer.

"¡Hunrun, hunpf,me quieres engañar! ¡ick! ¡Sé que no son hermanos! ¡vamo a bailar! ¡Porgue a Zabrina me dejó de nuevo! ¡Ingra-ick-ta!" -exclamó, haciéndola reírse al recordar que él mismo ese día había estado negando que le gustará la líder de las animadoras, que no había ido a la fiesta porque iba a salir de viaje al otro día.

Estaban bailando desorganizadamente riéndose uno del otro cuando Ginny vio, con cierto placer, a un grupo de chicas que siempre la trataban mal a ella y a Colin, apartadas en una esquina de la casa ya que no eran amigas de nadie allí debido a que Zabini sólo había invitado a la gente que más andaba con el.

Sin lograr ver que no pasaba nada más que dos amigos bromeando uno con el otro, Draco miró la escena con malicia recordándolos en la hora del almuerzo y, quien hubiese conocido a su padre, diría de una que él era su hijo, pues con la mandíbula tensa, la postura recta e inalterable y los ojos que parecían haberse vuelto gotas de acero de tan oscuros que estaban por la rabia, Draco era la exacta réplica de Lucius Malfoy cuando era enfrentado.

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Sentándose en una de las sillas de sol en frente de la piscina, una escena que en un frío de esos era contradictoria hasta el punto de ser surreal, Draco tenía los codos apoyados en las piernas, inclinado mirando el suelo, mientras intentaba librarse de las imágenes de Ginny en brazos de cualquier otro hombre que no fuera el.

Ahora él era tan vil a sus ojos que ella aceptaba los abrazos de todos, ¿pero los suyos le daban asco? Hasta rechazaba su ayuda... ¿su toque lo consideraba obsceno, bajo... sucio? Dios, no era posible que un error tan idiota lo transformará en un mounstro instantáneamente...

"¿Erm... Draco?" -una voz dulce e insegura llamó su atención.

El levantó la mirada encontrándose a una joven que había exagerado con el maquillaje pero aun así era bonita. Draco la miró de arriba a abajo, preguntándose por qué algunas mujeres parecían simplemente no sentir el frío. Entonces se pasó la lengua por el labio inferior ligeramente intrigado. –"¿Debo saber quien eres?" -le preguntó después de concluir que nunca antes la había visto.

"No... er... mi prima estudia en Hogwarts High. Siempre voy a los juegos de básquet, por eso sé quien eres..."

"Hun" -murmuró sin interesarle lo que decía, mientras buscaba su paquete de cigarrillos en la chaqueta. Cuando lo encontró, pareció recordar que había una figura parada enfrente, probablemente muriéndose de frío. Entonces volvió a mirarla, suponiendo que tenía máximo 15 años e intentaba aparentar 17.

Ella le sonrió pareciendo enteramente nerviosa, entonces le ofreció la otra cerveza que llevaba en la mano.

Con la cabeza ligeramente inclinada, Draco la miro intensamente, queriendo ver hasta donde aguantaría...entonces aceptó la cerveza sin desviar la mirada –"Gracias"- le dijo al mismo tiempo en que abría la lata y tomaba el primer trago. Entonces sonrió sádicamente cuando ella desvió la mirada sonrojada. ¿Por qué las personas se obligan a hacer cosas que obviamente preferirían no hacer? Se preguntó, viendo a una persona detrás de los arbustos cercanos a ellos, entendiendo rápidamente que pasaba allí.

"Ahn... ¿Me puedo sentar?"

El bajó la lata y la miró con una sonrisa divertida en los labios, recibiendo una sonrisa aparentemente seductora como respuesta que casi lo hace reírse. Levantó las cejas, entonces comenzó a balancear la cabeza de manera negativa, tomando el olvidado paquete de cigarrillos. –"Antes de que te sientes, ¿puedo hacerte una pregunta?" - le dijo mientras sacaba el encendedor de uno de los bolsillos.

"Esta bien" - le respondió, pero más animada de lo que debería y Draco pensó que ella debería estar usando drogas para tener tanto valor de ir hablar con el así.

Draco soltó algo parecido a una carcajada al escuchar el tono de la respuesta porque era muy tierno ver a una loquita intentando coquetear con él. Entonces prendió el cigarrillo protegiendo la llama del encendedor con la mano.

El aspiró, mirándola. Entonces sonrió de medio lado pensando en cómo las personas se ponen en situaciones de las que otros pueden sacar ventaja. –"¿Esa detrás del árbol es tu prima?" -le preguntó después de haber soltado el humo. Sonrió al ver que la chica se ponía roja. Muy, muy roja.

Sin palabras con que decir lo obvio, ella sólo afirmo con la cabeza.

"Entonces sálvate de esta situación vergonzosa y llámala para que entren. Van a morirse de frío si se quedan aquí afuera." -le dijo dando una calada nuevamente.

Cuando ella se movía rápidamente, en lo que parecía un intento de salir corriendo a suicidarse, Draco impidió la huida sosteniéndole el brazo. –"Dile que me gusta una persona que está en la fiesta" -le dijo sin soltar el cigarrillo, desamarrándole la chaqueta de la cintura y colocándosela en los hombros. –"Y nunca más dejes que te obliguen a hacer algo que obviamente no es tu estilo" -continuó, sabiendo que sus acciones harían que la prima creyera lo que le dijera.

La niña lo miró de una manera que él no sabia si quería sonreír o llorar de vergüenza, entonces murmuró. –"Gracias"

El retiró sus manos de los hombros de la chica, tomando el cigarrillo. –"Tu no hablas y yo no hablo" -dijo guiñándole un ojo, asegurándole que ese oso astrológico sería un secreto de los dos.

Después de una sonrisa tímida, ella se giró y salió corriendo hacia donde estaba la prima y cuando la encontró, olvidando que Draco podía verlas, le dijo algo y las dos empezaron a brincar detrás del árbol, dando grititos una frente a la otra.

El jugador observó la escena con una expresión confundida. ¿Que diablos había dicho para haber causado una reacción de esas? Llevándose el cigarrillo de nuevo a la boca sintiendo el humo llenar sus pulmones, miró la cerveza que la loquita le había dado.

Levantó los hombros, pues no tenía el menor interés en descubrir la respuesta de ese misterio. Entonces soltó el humo y después le dio unos tragos a la cerveza.

Por lo menos le había llevado alcohol...

Una hora de recuerdos, incertidumbres y amargura, ahogados en cerveza y una pequeña botella de whisky que había traído consigo, fueron suficientes para dejarlo completamente ebrio y, acostado en una de las sillas para tomar el sol frente a la piscina, mirando a la nada, fue como Ginny lo encontró.

Abriendo la boca y entrando automáticamente en su fase de drama queen, Ginny corrió hacia donde él estaba pensando que él estaba dormido y probablemente muriéndose de frío, pero, al tocarlo para despertarlo y no ver ninguna reacción, la pelirroja pasó directamente a la fase de pánico. ¡Oh, Dios! ¡Esta en coma alcohólico! ¡Draco!,pensaba frenéticamente al mismo tiempo en que lo llamaba y golpeaba levemente su rostro, hasta que él se movió dando un gemido indignado por estar siendo atacado por alguien.

"¡Draco, despierta! ¡Draco!" -gritaba Ginny, aún moviendo a su hermano de crianza, queriendo asegurarse de que estaba bien. Una mano tomó su muñeca impidiendo que continuara golpeándolo, lo que sólo logró empeorar la situación, ya que cuando la pelirroja se dio cuenta de que él estaba despierto, lo golpeó en el pecho. –"¡Eres un idiota! ¡Pensé que estabas muerto! ¿Acaso estás loco? ¿Por qué estabas aquí afuera, solo, en este frío? ¡Le voy a contar todo a mamá!" –comenzó a hablar sin parar y, por un segundo, parecía que había vuelto a usar lentes y ropa ancha, como si nada diferente hubiera pasado entre ellos.

"Ei, Ei" -masculló en un tono somnoliento y de bebé, irritado, intentando esquivar los golpes de Ginny al mismo tiempo en que se sentaba, hasta lograr sostenerle la mano y hablar seriamente. –"Para"

Ay que sexy... -pensó ella, haciendo exactamente lo que el le había pedido. Entonces se levantó del suelo donde estaba arrodillada. -"¡Esta bien, grosero, no voy a intentar salvarte de nuevo!"

El la miró con toda la rapidez que su borrachera le permitía. Entonces dejó caer la cabeza hacia atrás soltando una carcajada que, si no fuera patéticamente melancólica, sería sarcástica. -"¿Salvarme? ¿De qué? ¡La culpa de esto es tuya!"

¿¿Ahhnn? –"¿La culpa de qué? ¿Estás loco?" –preguntó, indignada por estar siendo acusada por alguien que le había causado tanto dolor, observando que él estaba buscando algo en el suelo con la mirada perdida.

"¿Y mi botella?" -gruñó para si mismo, ignorando la pregunta de Ginny, encontrando, en lugar de la botella, su paquete de cigarrillos.

"¡Hey, respóndeme! ¿tengo la culpa de qué?".

Mirando la caja vacía de cigarrillos, Draco parpadeó lentamente algunas veces hasta que pudo decidir arrojar el paquete al suelo con una expresión irritada. Entonces levantó la mirada enfocando a Ginny. –"¿La culpa de qué? Ella pregunta. ¡Culpable por haberte ido, Wendy!" -le respondió, y continuó hablando más para si mismo. –"Ahora estoy solo mientras Wendy juega con todos los niños perdidos" -murmuró, mirándola indignado. –"¡Debías jugar solo con Peter! Y yo soy Peter, Ginny..."

"Lo que dices no tiene sentido, Draco" -respondió tomándolo por los brazos, intentando levantarlo. –"Vamos, entremos. Estás demasiado borracho para quedarte aquí y yo tengo demasiado frío" -dijo colocando los brazos alrededor del chico intentando levantarlo, extrañada por que él se estaba dejando llevar tan fácilmente, sin saber que el haría cualquier cosa que ella le pidiera si eso significaba que lo seguiría abrazando.

Después de dar algunos pasos medio desastrosos, Draco paró súbitamente recibiendo una mirada confundida de Ginny.

"¿Que pasa, Draco? Vamos, sigue caminando." -le dijo, intentando continuar caminando inútilmente ya que Draco se negaba a acompañarla.

"¿Por qué, Ginny?" -preguntó mirándola como si le suplicara que entendiese lo que le estaba diciendo, llevando la mano hacia el rostro de la chica. –"¿Porqué lo cambiaste todo? Cambiaste todo, Wendy".

Alejando la mano de él de su rostro con toda la dificultad del mundo, Ginny miró su carita de borracho y confundido. Nunca lo había visto tan vulnerable. Entonces cerró los ojos con la intención de convencerse de estar lejos de el, porque sabía que él estaba demostrando lo mucho que extrañaba a su hermana.

Manteniendo los ojos cerrados, ella no vio cuando los ojos de él viajaron hasta sus labios, tampoco el momento en que aproximó su rostro al de ella con la intención de besarla. –"¡Ui!" -gritó asustada cuando Draco sin querer halo su hombro hacia abajo apunto de caerse, casi llevándolos hacia el suelo. Luchando para mantener el equilibrio, Ginny se enojó consigo misma por haberse distraído, volviendo a halarlo y esta vez no encontró ninguna resistencia. –"Vamos..."

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"Hunm" -murmuró Draco, parpadeando lentamente, sin entender por qué diablos había tanto ruido en su cuarto, hasta que vio a varias personas y se dio cuenta de que aun estaba en la fiesta. Tenía una tenue noción de que había salido a fumar, mas alguien lo había encontrado -"Ginny..." -murmuró, recordando exactamente quién lo había rescatado del frió, cuando un recuerdo vago de la conversación que habían tenido lo hizo llevarse la mano a la cabeza. Necesitaba beber algo o estaría inconvenientemente sobrio en cualquier instante.

En el momento en que ese pensamiento visitó su cerebro, Draco se percató de otra verdad: una pareja con un nauseabundo olor a calabresa estaba prácticamente incluyéndolo en lo que estaban haciendo en aquel sofá. Miró a la chica que tenía la mitad del cuerpo encima de sus piernas, notando que su "compañero" estaba encima de ella y, en consecuencia, parcialmente encima de él.

Con el raciocinio aun lento y medio irritado por lo que veía, Draco observó por casi un minuto lo que pasaba en sus piernas, hasta que sintió algo caliente y mojado envolver su dedo. Eso definitivamente lo hizo salir del estado de imbecibilidad en el que estaba. ¿Cómo diablos su dedo había ido a parar en la boca de esa loca?

Sin preocuparse en ser sutil, se levanto del sofá, derribando a la pareja exhibicionista. Se fue hacia la cocina sin mirar hacia atrás.

Realmente necesitaba algo de beber... lo que vio en el momento en que entró al recinto, le dio algunos segundos de sobriedad y le hizo perder un poco la cordura.

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"Chris, mírame" -dijo Ginny, tomando el rostro del amigo, obligándolo a mirarla a los ojos. Luego colocó su cabeza sobre la de él. –"Sé que duele escucharlo, pero..." -comenzó a hablar, dudosa, porque sabía que muchas veces la verdad duele más que la peor mentira. –"Si ella dejó de amarte en menos de dos meses y está saliendo con otro, me parece bien que tus papás hayan hecho que se separaran, porque ella no te ama de verdad. Mereces más que eso, Chris..." -murmuró, no dejando que su amigo desviara la mirada, intentando asegurarse que él entendía lo que le estaba diciendo. Iba a decirle que se fueran para la casa y conversaran durante toda la madrugada si quería, cuando una voz sarcástica demasiado arrastrada los interrumpió.

"¿Interrumpo algo?" -preguntó Draco, dejando que todo el dolor, la confusión y la rabia se reflejaran en su tono de voz, suficientemente borracho para no importarle enmascarar lo que sentía; sintiendo satisfacción al ver a la 'pareja' separándose rápidamente y al francés ponerse de espalda.

Avergonzado por estar a punto de llorar y sabiendo muy bien lo que aquella escena debía estarle pareciendo a Draco, Chris murmuró que necesitaba estar solo un momento y que, si lo necesitaban, estaría afuera.

Después de ver a su amigo salir, Ginny se giró hacia su hermano de crianza sin entender el porqué del tono amargo en el que había hecho la pregunta. ¿Será que se enojo por que lo deje solo un momento? Hunpf... ¡Nadie lo mandó a emborracharse! -"¿Te sientes mejor? Hace media hora no estabas diciendo nada coherente"

"Ah, ¿hace media hora me abandonaste en ese sofá para venirte a 'agarrar' en la cocina a escondidas?" -le preguntó malicioso al decir agarrar.

¿¿Qué?? -"En primer lugar, no tengo la obligación de cuidarte borracho. Solo te hice el favor de sacarte del frío porque, por algún motivo lejano a mi comprensión, no quiero que mueras de una neumonía" -le dijo irritada y obligándose a no prestarle atención a la expresión pretenciosa que Draco ostentaba. –"Y en segundo lugar, si me quisiera agarrar con alguien no tengo porque hacerlo a escondidas, entonces para de hablar de esa manera como si fueras más que yo o te callas, porque ese tono me irrita"

"Solamente el tono de tu voz me irrita y no me ves mandándote a que te calles" -le respondió él, queriendo herirla por la traición que sentía.

Sintiendo que el cuerpo se le congelaba de rabia y tragándose el llanto, Ginny bajó la mirada incapaz de responderle.

Notando eso, Draco dio un paso en dirección de la pelirroja con la intención de disculparse y decirle que estaba mintiendo porque quería que ella sufriera como él por no tenerla cerca, pero antes de que pudiera hacer algo, ella volvió a levantar los ojos.

"Estás borracho y obviamente pasó algo y te estás desquitando conmigo" -le dijo ella, con la voz controlada, sabiendo que no lograría seguir discutiendo con él, la amargura de su voz la había tomada por sorpresa. Era como si él la odiara. –"No me voy a quedar escuchándote. Buenas noches." -le dijo, girándose para salir por la misma puerta que Chris había tomado.

Verla prescindir de su compañía tan fácilmente y tomar el mismo camino que el francés que odiaba había hecho, fue lo necesario para que Draco olvidara que segundos antes quería disculparse por haberla lastimado. Toda su rabia y dolor volvieron juntos con imágenes de ella riendo, bailando, jugando y hasta casi besando a otros tipos que simplemente no eran el. –"¿Ya vas a correr detrás de Chris?" -le preguntó burlándose del acento del otro al pronunciar su nombre. –"¿Estás tan desesperada que no logras aguantar unos minutos? Estoy seguro que Zabini arreglaría ese problema si el francés no quiere. Tal vez hasta Potter...".

Boquiabierta, Ginny escuchó todo callada sin creer que aquello realmente estaba sucediendo. Sus pensamientos no lograban ordenarse y se vio incapaz de moverse, hablar o llorar. –"¿Qué? ¿Por...por qué...?"- balbuceó, sin poder terminar la pregunta, deseando que la persona que tenía enfrente no fuera Draco.

Sin saber nada más aparte de que no quería estar cerca de él ni un segundo siquiera, Ginny simplemente se giró hacia la puerta sintiendo las lágrimas quemándole los ojos, sin imaginar que eso sólo aumentaría los celos y la rabia de Draco.

Antes de que pudiera tocar la perilla de la puerta, Draco la tomó por el brazo. –"No voy a dejar que te vayas con él" -le dijo en voz baja, pero decidido.

Ginny retiró el brazo con fuerza, no quería el toque de aquella persona que tenía en frente, tan diferente al hombre que amaba. –"Hago lo que quiera" -le dijo, sintiendo como la sorpresa disminuía dándole paso a la rabia y giró la perilla abriendo la puerta, pero Draco la empujó, cerrándola nuevamente.

"Dime que no vas a irte detrás de él y te dejo salir" -le dijo, sabía que no podía obligarla a quedarse ahí.

"Voy detrás de quien quiera. No tienes nada que ver con mi vida."

"Tengo mucho que ver si estas actuando como una puta." -le dijo expresando toda la rabia que sentía en una palabra que sabía no era verdad, pero un segundo después de que la pronunció ya se arrepentía.

Ginny se quedó estática por un instante y su respiración, como la de Draco, parecía haber parado para darle espacio a las náuseas.

Boquiabierto, sin creer lo que había dicho, Draco intentó tocarla, pero se detuvo por saber que no era digno. Entonces solamente murmuró en tono de súplica, pidiéndole no perdón, sino deseando no haber dicho nada. –"Ginny..."

Ella finalmente lo miró con una lágrima rodando por la mejilla, pero era obvio que millones luchaban por liberarse. Sus labios temblaban y su rostro estaba pálido. –"No puedo creer que dijeras eso" -murmuró demostrando que aún quería creer que el no había dicho algo así.

"Ginny, no quise..." –comenzó. Después de que pasaron algunos segundos mirándose, entendió lo mucho que se habían separado.

"No..." –murmuró, abriendo la puerta, mostrándole que no quería escucharlo ni estar cerca de él y salió de allí.

Al oír el ruido de la puerta cerrándose, Draco se quedó mirando a la nada recordando lo que había acabado de pasar, sin creer que había dicho aquello. Se llevó las manos a la cabeza y se apoyó en la pared sintiendo como los ojos se le llenaban de lágrimas. Solo hacia mierda.

El ruido de botellas golpeándose unas contra otras le indicó que una persona había abierto la nevera y la presencia de alguien allí solo aumentaba la rabia que sentía de sí mismo. Sin girarse para ver quien era, Draco solo murmuró al mismo tiempo en que empezaba a llorar. –"Largo"

"Oh, ¿estas loco? Solo estoy cogiendo una cerveza." -respondió el desconocido con la voz apagada, lo que indicó que el estaba prácticamente metido dentro de la nevera, cuando fue agarrado por la camisa y, antes de que pudiera hacer cualquier cosa, fue empujado para fuera de la cocina viendo solamente la puerta que casi lo golpea en la cara.

Se levantó, todos lo miraban sin entender lo que había pasado, entonces levantó los hombros y dijo con el tono de una persona ligeramente borracha y alegre. –"¿Adivinen? ¡La cocina esta cerrada!"

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Ginny lloró y sollozó como una niña en los brazos de su amigo al que debería estar consolando, incapaz de decirle que había pasado o de hablar sobre cualquier cosa. Se fue a lamer las propias heridas bien lejos de aquella fiesta, sin saber que unos ojos grisáceos y turbados de dolor y arrepentimiento la veían caminar abrazada a Chris hasta el auto.

"Gracias Chris, ¿hablamos mañana? Discúlpame por no haberte ayudado... yo... no esperaba derrumbarme y ponerme a llorar de esa forma, se suponía que era tu turno..." -le dijo al amigo, menos triste, mientras lo abrazaba para despedirse.

"No te preocupes, Ginny, si no lo notaste yo también utilice mi vez" -le dijo usando un tono más alegre, cuandose separaron ella noto que el tenía los ojos rojos indicando que el también había derramado algunas lágrimas. –"Además, siempre dices que: 'tristeza ama a compañía'".

Ella sonrió, entonces salió del carro y entró en la casa.

Al llegar a su cuarto se arrojó en la cama con ropa y todo, arrepintiéndose de no haber bebido en la fiesta porque, si lo hubiera hecho, seguramente en ese momento ya estaría dormida, pero ahora las palabras de Draco la atormentaban mientras intentaba opacar su llanto contra la almohada.

Cuando un sueño intranquilo comenzó a querer cerrar sus ojos, Ginny vio un rayo de luz entrar en el cuarto, señalando que alguien había abierto la puerta del cuarto. Creyendo que era su mamá, cerró los ojos inmediatamente y fingió estar dormida al mismo tiempo en que rezaba para que Molly no quisiera despertarla para que se cambiara de ropa.

La persona permaneció parada en la puerta unos instantes, como si aun pensara si debía entrar o no, Ginny comenzaba a pensar en la posibilidad de parar de fingir que estaba dormida para ver quien estaba ahí, más al sentir el olor del cuerpo que conocía tan bien, todas sus intenciones se perdieron.

La última cosa que quiero es hablar con el. –pensó, obligándose a quedarse inmóvil e intentar respirar tranquilamente al notar que el se acercaba.

Ella sintió la respiración de Draco cerca, lo que la llevo a dos conclusiones: 1. El no había dejado de beber; y 2. El estaba parado simplemente mirándola. Cuando Ginny, sin entender que estaba sucediendo, ya estaba a punto de abrir la boca para preguntarle lo que estaba haciendo ahí, escucho su voz ronca murmurar "Discúlpame". Entonces lo sintió acercarse como si fuera a besarla, pero desistió en el último instante y decidió tomar su mano.

Sabiendo que el descubriría que estaba fingiendo si no lo dejaba tomarle la mano, Ginny dejó que la halara hacia afuera de la cama. Entonces media hora después, cuando supuso que Draco estaba dormido, miró hacia abajo. El se había acostado en el suelo, como si tuviera realmente la intención de dormir ahí, y sostenía su mano cerca de su cara.

Con una sonrisa entre confundida y triste en el rostro, Ginny haló su mano, retirando el cabello que caía en el rostro de Draco en una caricia inesperada hasta para ella, considerando todo lo que el había hecho esa noche.

Sabiendo que no podía dejarlo dormir ahí, Ginny se levantó y lo movió un poco. –"Draco... Draco, levántate... vamos, vamos para tu cuarto" -murmuró mientras lo ayudaba a levantarse y equilibrarse.

"Hunmm" -masculló, dejándose llevar. –"Quiero quedarme con Ginny, mamá".

Dios, debe estar demasiado borracho para confundirme con mamá. –"Vamos para tu cuarto, después llevo a Ginny para que se quede contigo. ¿Puede ser así?"-preguntó intentando imitar el tono de voz de su mamá, divirtiéndose un poco al estar engañando a Draco de esa manera.

"Ella no va a querer ir, mamá. Esta enojada por lo que le dije."

"Ella sabe que no hablabas en serio" -le dijo y, viendo que él intentaba mirar la cama donde creía que ella estaba, pareciendo dudar de lo que le decía 'mamá', Ginny continuó. -"Ella ya no está enojada".

"¿Lo prometes?" -preguntó con una expresión que llegaba a ser tierna por estar tan borrachamente desconfiado.

"Lo prometo" -respondió sabiendo que decía la verdad. –"Ahora vamos..."

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Molly no sabía si estaba imaginando aquello, pero en su opinión la tensión de Draco era prácticamente palpable. Mirando desconfiada a su hijo mientras comía solo en la mesa, a las cuatro de la tarde, pues no había logrado levantarse antes, Molly le daba un sermón sobre manejar borracho y al mismo tiempo se preguntaba que podía haber sucedido en esa fiesta para dejarlo en ese estado. El no parecía estar de mal humor por la resaca, parecía estar en una ladera de depresión.

En el instante en que Molly notó eso, Ginny entró en la cocina, llamando la atención de Draco en ese mismo instante.

La pelirroja le sonrío a su madre, girándose hacia Draco. –"Hola" -dijo en un tono suave, el mismo que usaba desde hacia algún tiempo, y Molly tuvo que felicitarse por la crianza que le dio a sus hijos, porque aun con todos los problemas, los dos nunca habían dejado de ser mínimamente cordiales.

Draco parecía muy sorprendido al ver a Ginny hablándole y Molly se preguntó de nuevo que era eso tan drástico que había pasado.

Antes de escuchar el "Hola" que Draco murmuró en respuesta, sin tener el valor de mirarla a los ojos, Ginny ya estaba prácticamente dentro de una de las alacenas. –"¿Mami, y los cereales?".

"Er..." -Molly balbuceó, observando las miradas preocupadas y llenas de arrepentimiento de Draco hacia Ginny, quien no las notaba pues estaba muy ocupada buscando los cereales. "Creo que olvidé comprarlos, querida..."

"¡Mentira, mami! Tus nietos van a nacer con cara de helado de chocolate y zucaritas si no como exactamente eso en los próximos treinta minutos. Es en serio..." -dijo pareciendo realmente triste al descubrir que el objeto de su gula no estaba.

"Si quieres voy a comprarlos..." -se ofreció Draco, con un tono inseguro.

"No es necesario... es mejor, así no engordo" -respondió sin querer aceptar el favor, como hacia desde el accidente, pero lo dijo en un tono suave, queriendo demostrarle que no lo estaba despreciando.

"Esta bien..." -Draco contestó con un tono derrotado.

Molly notó que Draco no había percibido el tono que Ginny había usado. ¿Que debía hacer? Pensaba la pelirroja más vieja sintiéndose genuinamente perdida sobre cómo actuar, mientras miraba a Draco que miraba a Ginny que miraba dentro de la nevera. Sólo estaba segura de una cosa: no estaría en contra de ellos si realmente se amaban; la felicidad de sus hijos estaba antes de todo, hasta de su propia salud y Molly prefería tener un ataque a aceptar ver a sus hijos destruyéndose poco a poco.

Al notar este hecho, la matriarca suspiró. Entonces, sin pensar en cómo su marido se pondría si supiera sus planes, tomo una decisión. Para que ellos descubrieran si era amor de verdad, tenían que entenderse primero, y para eso necesitaban volver a hablarse por más de cinco minutos, aunque fuera solamente para discutir... Y era eso lo que Molly los obligaría a hacer, ¡aunque eso significara mantenerlos juntos todas las vacaciones!

Sonriendo por finalmente saber lo que haría, Molly colocó su mejor cara de quien no está viendo nada de malo entre sus hijos y les dijo –"En realidad, Ginny, había planeado ir con Josita al supermercado más tarde, pero me está doliendo la espalda... y tu papá comentó que quería jugar cartas..." -paró un momento para que Ginny cerrara la nevera y le prestara atención. –"¿Por qué Draco y tu no van al supermercado por mi?".

Draco se tragó lo que había acabado de ponerse en la boca, olvidándose de masticar. Entonces tuvo que darle varios sorbos a la coca-cola para ayudarle a la comida a bajar, mientras miraba a su madre confundido.

"¿Por qué no mandas a Josita sola? No se escoger verduras ni nada..."-respondió Ginny pareciendo tan perdida como Draco.

"Ginny, necesitan aprender a hacer las cosas solos. ¿Dónde se ha visto que una señorita de tu edad no sepa hacer las compras? Y Draco va a vivir solo cuando se vaya para la universidad, va a tener que hacer las compras algún día. Erm... ¡Es mejor que aprendan ahora! Y... y a demás, estaba pensando en dejar que Josita se vaya más temprano hoy. Ella me dijo que es el cumpleaños de la hermana" -respondió sonriendo demasiado, pero ninguno de los dos parecía haber notado algo, demasiado preocupados en pensar cómo seria hacer algo juntos, hasta que Draco miró a su mamá con una expresión de duda.

"¿Josita no es hija única?"

"Ah, si, si, pero... erm..." -balbuceó recordando por qué le había enseñado a sus hijos que no se debe mentir. –"Es una vecina de hace muchos años y Josita la considera cono una hermana".

"Ah... esta bien" -respondió el rubio mirando a Ginny, que estaba extrañamente quieta. –"Si quieres puedo ir solo..."

"¡No! Tienen que ir los dos" -habló Molly antes de que Ginny pudiera responder, llamando la atención de los dos. –"Porque... erm... porque se los estoy pidiendo, porque hay muchas cosas en la lista que necesito lo antes posible y si van los dos lo hacen más rápido. Es eso".

"Esta bien, mamá..."-respondió Ginny, mirándola, pensando que talvez no estaba sintiéndose bien. Entonces miró a Draco que observaba a su madre con la misma expresión. –"Voy a ponerme unos pantalones"

"Y yo voy hablar con Josita" -dijo Molly saliendo de la cocina antes de que Draco le preguntara alguna otra cosa. –"La lista está en la gaveta de las llaves"

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Mordiéndose el labio inferior y mirando a Ginny de reojo, Draco manejaba sin ponerle atención a la carretera, pensando en miles de formas de pedirle disculpas. Sus recuerdos eran confusos, eran una mezcla de ruidos y sentimientos, pero el rubio estaba casi seguro que le había dicho que estaba actuando como una puta. Y después había ido borracho a mirarla mientras dormía. ¿Cómo había llegado a su cuarto? Tal vez no había ido al de Ginny.

Pensando en eso, Draco suspiró resignado, con vergüenza de sí mismo por haberse dejado llevar por los celos. Entonces miró a Ginny por vigésima vez en los últimos diez minutos, decidido a pedirle disculpas. Abrió la boca con todas las intenciones de hablar, pero las palabras parecían ser borradas por la vergüenza que sentía.

La cerró nuevamente, odiándose por su cobardía, entonces respiró hondo nuevamente decidido a decirle 'discúlpame', pero entonces le dio miedo que ella le preguntará el por qué... ¿Qué debía decirle? 'Discúlpame por llamarte puta' Dios... ¿de verdad había hecho eso?

"Draco te pasaste el semáforo en rojo" -dijo Ginny sin preocupación porque a esa hora de la tarde esa vía se mantenía vacía y, además, ningún carro venía cerca del cruce.

"¿Ahn?" -musitó aun perdido en sus propios pensamientos y levemente sorprendido porque ella le estaba hablando después de lo que había hecho. Tal vez no le había dicho nada.

"El semáforo" -respondió con un tono condescendiente. –"Te pasaste el semáforo en rojo... y por lo visto no estás en este planeta... solamente te aviso porque la idea de morir camino al supermercado no es agradable. No tiene el glamour necesario para mi muerte."

El la miró como si ella se estuviera volviendo loca. ¿Estaba bromeando con él? No como lo hacía antes de todo ese enredo, pero definitivamente había escuchado un tono de humor.

"¿Qué te pasa?" -preguntó sin paciencia cuando el se quedó mirándola en silencio con esa expresión de sorpresa. –"Estás extraño hoy"

"Nada... es que... ayer, te dije..." -comenzó sin saber cómo seguir. Entonces decidió hablar directamente. –"No sabía cómo pedirte disculpas por lo de ayer... por lo que te dije".

"Hunpf... esta bien" -respondió ella, mirando por la ventana.

"No quería decir aquello... quiero decir... no lo creo" -dijo en un tono bajo, aun titubeando entre una y otra palabra.

"Olvídalo" -le dijo acordándose de él acostado en el suelo al lado de su cama. Eso le demostró lo mucho que se arrepentía. –"Ni me acuerdo de que hablas".

"Pero no quería decirlo, debes creerme".

"Te creo, ya te dije que lo olvidé" -respondió sinceramente, sabia que el sólo quería protegerla y que había escogido las palabras equivocadas. No entendía sus actitudes, pero al saber que él no lo había dicho en serio y que estaba arrepentido fue suficiente para perdonarle ese error. Ya tenía demasiados resentimientos contra él. Uno más sólo le haría daño a sí misma.

"Esta bien... gracias" -le dijo, aliviado por tener su perdón, mas al mismo tiempo resentido por creer que su opinión valía tan poco para ella que ni siquiera la había molestado lo que había pasado.

"De nada".

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"Vi a mamá abriendo un paquete de esta marca" -dijo Ginny impaciente con un paquete de café en la mano mirando a Draco que sostenía un paquete del mismo tamaño pero de una marca diferente.

"Esta es mejor" -respondió él como si lo supiera todo.

"¿Cómo lo sabes? ¡Ni te gusta el café!" -respondió la pelirroja irritada, y ese era apenas el primer iten de la lista. Esas compras iban a ser geniales...

"Pero vi en la casa de Harry este empaque y Kelly estaba tomando café y por la cara que tenía, debe ser bueno".

"Aww, ¡que lindo! Estás intentando escoger la marca basándote en experiencias de la vida" -se burló viendo con satisfacción cómo sus mejillas se ponían rojas de la rabia. –"Está bien, llevemos éste para que mamá lo pruebe... aunque esta es la marca que ella siempre lleva" -concedió la pelirroja pues, a pesar de haberse burlado de Draco, realmente le pareció el colmo de la ternura el hecho de que él se estuviera esforzando en hacer las compras. Oh, soy demasiado débil... putz... es sólo mirarlo para derretirme... -pensó, mientras buscaba la lista que había guardado en el bolso. Entonces levantó los ojos observando la cara de triunfo que el tenía porque llevaban la marca que el había escogido. ¡Mira la audacia! -pensó decidida a escoger la próxima marca, sin notar el hecho de que habían vuelto las compras en una competencia ridícula.

Después de discutir por la marca del azúcar, la sal, los frijoles y hasta del arroz, que por cierto no estaban en la lista, Draco y Ginny ya estaban acostumbrados con las miradas curiosas en su dirección hasta que llegaron al iten más importante de la lista: el papel higiénico.

Miraron los estantes con una infinidad de tipos de papel higiénico como si fuera hecha en oro de tan iluminada que estaba. Se miraron uno al otro en modo desafiante, pues sabían que aquella si era una discusión importante porque con el papel higiénico simplemente no se juega.

Ambos caminaron lentamente, actuando como si no supieran la importancia de esa batalla, sin darse cuenta de que estaban actuando como locos e irritándose (¿o divirtiéndose?) con las cosas más absurdas.

Tomaron la marca que juzgaban mejor, entonces se giraron hacia el carrito, pero antes que el paquete de Ginny alcanzara el fondo del mismo, Draco ya lo había agarrado. -"Para pieles sensibles, sus pequeños dibujos confirman el olor del papel dándole un toque especial de suavidad." -leyó con un tono burlón y ya empezaba a reírse. –"¡Por el amor de Dios, Ginny! ¿Papel higiénico rosa, extra suave, con olor a cereza? ¡No puedo creer que esto exista!".

"Si quieres lijarte cuando uses el papel higiénico es tu problema." -respondió Ginny arrancándole el paquete de la mano y colocándolo nuevamente en el carro con un puchero. –"Voy a llevar éste".

Mirando el puchero de Ginny y viendo que la había avergonzado, Draco no logró contenerse. –"¿Que es lo que tienes con las cerezas? Papel higiénico de cereza, donuts de cereza, ropa interior de cereza..." -le dijo con una sonrisa divertida, recordando el episodio que lo dejó prácticamente obsesionado con las cosas que sabían a cereza, cuando fue golpeado en la cabeza por un paquete de papel higiénico verde.

Mirándola sorprendido e incapaz de pensar en algo que decir, Draco notó que él y su compañera insana de compras eran el centro de atención de todos los que estaban en el supermercado.

"¡Si quieres llevamos el de limón para ti, señor ácido, porque si lo dudas tu acidez se extiende hasta allá!" -le dijo dejándolo en el mismo estado de vergüenza que ella al recordarle el incidente con su panty, entonces tomó la lista y la rasgó a la mitad. –"Compro mi mitad y te encuentro afuera." -dijo, dejando la otra mitad de la lista dentro del carrito, entonces se dio media vuelta y lo dejó ahí... parado... y en shock...

Mirando a todos a su alrededor, de manera que la multitud se dispersó, Draco devolvió el paquete de olor a cereza al estante y tomó cuatro de limón, decidido a dejar a todos en la casa igual de ácidos, incluso a aquella pelirroja peleona. Entonces empujó el carrito mirando el pedazo de papel. "Cereales..." murmuró para sí mismo con una media sonrisa de venganza en el rostro. –"Voy a comprar los que no tienen azúcar..."

Al llegar al corredor de cereales, sin embargo, vio en el extremo opuesto a la tiradora de papeles higiénicos de limón, que pareció notar su presencia en ese instante. Mirándose a los ojos como toro y torero, o como dos pistoleros del viejo oeste, sus ojos se entrecerraron desafiantes y, sin preguntarse el motivo de estar actuando como dos locos o por qué el vencedor sería el que colocara más cosas en el carrito, tanto Draco como Ginny comenzaron arrojar todo lo que veían dentro de sus respectivas armas de guerra.

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Molly cerró los ojos al ver a sus hijos tirando la puerta del carro al salir, dándole gracias a Dios porque habían llegado, pues ya comenzaba a preocuparle el hecho de que se hubieran matado en medio de las compras. Ginny pasó por su lado dándole un simple 'hola' y Draco paró y le dio un beso en la frente.

"Creo que no vas a necesitar ir al supermercado hasta el próximo mes..." -le dijo, pareciendo enojado. Entonces entró a la casa sin darle tiempo a Molly de preguntar donde estaban las compras.

Entretanto, en el instante en que iba abrir la boca para hacerle esa pregunta, una van con el logotipo del supermercado entró en la propiedad, y en pocos segundos, dos trabajadores le preguntaban donde podían poner los paquetes.

Asustada con la compra gigantesca, Molly se preguntó de nuevo si obligarlos a trabajar juntos era de verdad la mejor solución, pero, al no haber pensado en otra cosa, la pelirroja decidió seguir con el plan.

Notando que los dos trabajadores aun estaban esperando su respuesta, suspiró. Entonces sonrió con su característica forma cariñosa. "Por aquí, por favor..." -les dijo, haciéndoles una señal para que la siguieran y, antes de que llegaran a la cocina, murmuró para sí misma algo que estaba segura seria verdad. "Ah... esos dos me van a enloquecer de aquí a Navidad."

Y fue exactamente eso lo que hicieron. Con discusiones sin sentido durante las horas de trabajo inventadas por Molly y en los momentos de descanso que, extrañamente, también pasaban juntos, Draco y Ginny no sólo lograban dejar a su madre casi loca. Hacían lo mismo con la familia entera, que únicamente logró sobrevivir sin mandarlos para Alaska porque sus peleas frecuentemente tenían el efecto de hacer reír a cualquiera que las presenciase.

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Round I:

Molly se reía libremente de las metidas de pata que Bill les contaba había cometido como futuro papá, cuando Ginny, despeinada con los ojos semicerrados y muy bien vestida con una pijama de franela blanca y pantuflas con forma de conejo que decían Shut Up, pasó por la familia, que estaba reunida en la sala cerca a la cocina, sin notar la presencia de nadie, ni siquiera la de su hermano mayor con el que había estado pegada desde la noche anterior.

"El mal humor matutino continua intacto, ¿cierto?" -una voz llena de humor, extremadamente parecida a la de Charlie, entró en la mente somnolienta de Ginny, pero la pelirroja solo se dignó a responder con un murmullo parecidísimo a lo que decían sus pantuflas y entró a la cocina.

Todos se rieron un poco recordando momentos agradables de ese mal humor, entonces Fleur sintió una pequeña patada llamando la atención de Bill y del resto de la familia, que se divirtieron por dos minutos hasta que la voz, de la menor de la familia llamo la atención de todos.

"¿Cereales sin azúcar? ¡CEREALES SIN AZUCAR, DRACO! ¡No puedo creer que hicieras eso! ¡Me las pagas!".

"¡Solo estoy preocupándome por tu salud de la misma forma en que tu te preocupas por el papel higiénico que debo usar! Siempre dices que comes demasiados dulces, ahora puedes comer cereales sin preocuparte." -escucharon la voz de Draco responderle demasiado inocente para no ser sospechosa.

"¿Y para qué voy a comer cereales que no son dulces?" -dijo indignada. Tsc, tsc... ¡todos sabían que no se debía jugar con la comida de la pelirroja!

"Colócale azúcar, entonces" -le contestó irritantemente calmado, demostrándole al que quisiera ver que le encantaba saber que había hecho enojar a su hermana adoptiva.

"Tienes razón, hermanito. Voy a colocarle azúcar..." -respondió con una voz extremamente dulce haciendo que toda la familia se levantara y fuera hacia la cocina y, al llegar allá, ver a la pelirroja echarle azúcar en la cabeza al comprador de los cereales sin azúcar.

"¡GINEVRA WEASLEY!" –gritó Molly, con las manos en la cintura.

Round IV:

"Si nos obligas de nuevo a ver otro romance, todo el mundo se va a quedar dormido y Fleur va a vomitar" -le dijo Draco quitándole el DVD "El Diario de un Amor" de la mano antes siquiera de ver el título, demostrando lo mucho que la conocía.

"¿Y que sugieres, Oh epitome de la originalidad? Ah, déjame adivinar... ¿Comedia otra vez? Si me obligas a ver esa estupidez de Ace Ventura una vez más, ¡la que va a vomitar soy yo!" -respondió, intentando inútilmente coger el DVD que, en aquel instante, Draco levantaba fuera de su alcance. –"¡Entrégamelo!" -masculló la pelirroja, completamente roja de la rabia y sorda a lo que él le decía.

"Hum, eso lo dice el epitome de la cultura y la sabiduría, la misma que prácticamente se ahoga de tanto reír mientras ve Buscando a Ne..." -decía el rubio cuando fue interrumpido por Ginny que saltó sobre él para quitarle el DVD, pero él se recuperó rápidamente, bajando el objeto para que ella no lo alcanzara, al mismo tiempo en que se equilibraba y la sostenía fuertemente para que no se cayera.

"¡¡Dame esa mierda de DVD, Draco!!" -gritó Ginny aun intentando arrebatarle la película sin, entretanto, recordar bajarse de las piernas del chico, ahora que el ya no sostenía el objeto por encima de la cabeza.

Y esa fue la escena que Fleur, Molly, Bill y Arthur presenciaron al entrar a la sala de Home Theater.

Round VII

El sonido de la pelota rebotando con gran agilidad, rápidamente llevo a Ginny al pasado no tan lejano en que jugaba con Draco hablando entrelíneas sobre lo que sentían el uno por el otro.

"¡Hunmm, alguien necesita aprender a perder!" -murmuró juguetona colocando su frente en la de Draco sin tener ganas de bajarse.

El la abrazo aun más fuerte. -"Y alguien aquí necesita aprender a seguir las reglas"

"Nah… las reglas fueron hechas para quebrarse…"

Casi sonriendo al recordar que había hecho trampa para poder encestar, Ginny estaba demasiado perdida en recuerdos para escuchar los gritos de ánimo de sus hermanos o notar la expresión de confusión de Bill o el hecho de que nadie además de Draco estaba intentando impedir que avanzara en la cancha. Traidor...- con ese pensamiento la pelirroja se llenó de amargura y tiro la pelota, sin lograr encestarla.

Sus ojos llenos de acusación se encontraron de nuevo con los de Draco, que la miraba con la cara contorcida por la culpa, como si supiera lo que ella había recordado, pero esa confrontación duró solo unos segundos hasta que la voz de Ron los volvió a la realidad.

"Ginny, recuerdas que eres del equipo de Draco ¿no?" -le dijo el pelirrojo con la voz burlona por el hecho de que Ginny había intentado hacer una cesta en contra de su propio equipo, haciendo que Bill y Charlie sonrieran.

Al oír el comentario, tanto Ginny como Draco bajaron la cabeza, entonces Ginny murmuro. –"Me voy a sentar con Fleur un rato" -y salió corriendo, dejándolos a todos sin entender lo que había pasado, con excepción de Draco que la observó entrar en la casa y volvió a bajar la cabeza sin notar que durante todo el tiempo Fred y George los estaban observando.

Round X

Sentada con las piernas cruzadas en el suelo empolvado del desván, Ginny luchaba contra las ganas de estornudar por milésima vez. Dios, maldita alergia... no se porque a mamá se le ocurrió la maravillosa idea de organizar las fotos. ¡Lo mejor es que inventa un mundo de cosas y Draco y yo somos los perjudicados! Si supiera que quedarme en recuperación como Ron me libraría de todo este trabajo, podía haberme saltado algunas clases... humpf... ¿Dónde dejé la caja de fotos graciosas? -pensó la pelirroja mirando a su alrededor sin éxito, cuando un ruido llamó su atención de nuevo. De repente, el ruido de un lápiz golpeando el suelo se volvió el único perverso culpable de su confusión, entonces la pelirroja miró al rubio que tenía en frente que golpeaba el lápiz en el suelo distraídamente mientras revisaba las fotos que había escaneado en la laptop.

"¿Necesitas hacer ese ruido?" -le preguntó, demostrándole toda su irritación en el tono de voz.

Sabiendo que la pelirroja de nuevo había empezado a enojarse hasta con el hecho de que su corazón debía latir, Draco respiró hondo sin separar la mirada de la pantalla y sin dejar de jugar con el lápiz, luego le dijo despreocupado. –"Si dejas de estornudar, paro"

"¡Pero no puedo controlarlo!" -le respondió indignada, golpeando el suelo como una niña pequeña.

Draco miró el sitio que ella había golpeado y luego la miró, levantando la ceja derecha cuestionándole esa actitud tan extraña, entonces pareció perder el interés y simplemente murmuró "Tu problema" -y continuó su trabajo en la laptop y golpeando el suelo con el lápiz.

Tap tap tap tap tap tap tap tap tap...

Round XIV

"¿Draco, me abres esta coca-cola por favor? Ni Colin ni yo somos capaces"

" ¿Por qué no se lo pides a Chris?" -le preguntó en tono de burla. –"¿El no es Dios en la tierra para ti y todo el mundo?" -le dijo recordando los elogios que su mamá le había hecho al francés cuando había ido a visitar a Ginny por primera vez.

"Es una excelente idea... no demora en llegar. De todas formas, gracias hermanito" -respondió escondiendo su irritación con un tono de voz indiferente.

Al escuchar que el francés, asistente del diablo en la tierra según el rubio, estaba llegando, Draco prontamente volvió a mirar el vestido blanco que Ginny usaba, como estaba haciendo antes de que lo llamara. Miró la cintura levemente marcada... la forma como la parte que debía esconder su busto mostraba la discreta curva que solamente el sostén protegía de miradas intrusas mientras su dueña preparaba sándwiches encima del balcón... la parte inferior de la falda hecha de un material leve que siempre dejaba a quien la miraba con la impresión de que algo más aparecería... y como deseaba que algo más de aquella lolita apareciera...

La voz de Colin avisándole que Chris había llamado y que llegaría en cinco minutos fue lo que alertó a Draco, que estaba prácticamente babeando por su hermana de crianza en un lugar donde cualquiera de la familia podía verlo. Entonces, sin pensar en las consecuencias de lo que haría, Draco tomo la botella de coca-cola con un solo pensamiento en la cabeza: aquel francés desgraciado no la iba a ver en ese vestido de ninguna manera.

Sacudió la botella discretamente y se acercó a Ginny. –"Estaba solo bromeando, claro que te hago el favor de abrirla." -le dijo, intentando parecer lo más servicial posible, entonces giró la tapa de la botella apuntando en la dirección de Ginny, que fue inmediatamente empapada por una lluvia de gaseosa y espuma.

"¡¡DRACO!!" -gritó, mirando con una expresión de horror su vestido manchado y sus sándwiches arruinados. "¡No puedo creerlo! ¡Lo hiciste a propósito!"

Sabiendo que era inútil negarlo, se giró y fue hacia el lavaplatos para lavarse la mano, que había sido la única parte de el víctima de la coca-cola. Entonces le dijo en tono de burla, con una sonrisa de satisfacción en los labios, recordando el desayuno del día anterior en que ella lo había llenado de azúcar. –"Ahora tu también estás bien dulce."

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La luz amarilla del fuego de la chimenea iluminaba la habitación de manera acogedora e íntima, dibujando a su perdición de manera tentadora al dejar que las sombras delinearan sus curvas femeninas y sensuales. La observaba pasar el pirulito rojo por los labios indecentemente rubros de una manera infantil que contrastaba con su figura en aquel vestido blanco. Exhalaba inocencia pero incitaba pensamientos prohibidos

Acostada con el abdomen apoyado en el suelo y los pies en el aire, la única mujer que no podía tocar miraba las páginas de un viejo álbum de fotos, cuando el ruido de la madera bajo sus pies finalmente señaló la presencia de un intruso desconocido. La niña del cabello rojizo levantó la mirada hacia el sitio del ruido, entonces sonrió y su observador imaginó haber escuchado un ruido cuando se sacó el bombón de la boca.

Ella se levantó, arrodillándose con el rostro ligeramente escondido por la penumbra que la luz del fuego no lograba alcanzar. Entonces se mordió la boca de manera traviesa y al mismo tiempo angelical. –"Te demoraste"

"Quise mirarte..." -respondió el intruso, finalmente siendo iluminado por la luz.

"Pero tengo frío... y tenía miedo..." -dijo observando el suelo, pero antes de que terminara de hablar, él le levantó el rostro robándole la dulzura que el pirulito le había dado a sus labios. Sus manos firmes rápidamente la abrazaron por la fina cintura trayéndola hacia sí y después las subió por su espalda hasta el cuello mientras sus labios dejaban por primera vez la boca de la chica para encontrarse con la piel suave de su cuello.

El tirante del vestido blanco que lo llevaba a la locura caía por el delicado hombro en el momento en que le mordía suavemente el cuello, haciéndola suspirar y respirar fuertemente... soltando un gemido de placer. –"Draco..."

Draco se despertó súbitamente sintiéndose extremadamente caliente, mientras se llevaba una mano al rostro, estregándose los ojos y después la pasaba por el cabello, quitándoselo de la cara. –"Esa mujer me va a enloquecer si continúo viviendo aquí" -murmuró, convencido de que no podría dormir gracias al problema que aquel tipo de sueño le provocaba entre las piernas.

Respirando resignado, se levantó de la cama y cuando dio el primer paso se dio cuenta del ridículo bulto que tenía entre el pantalón de la pijama. Que situación tan confortable seria encontrarse con Fleur en la escalera con aquel aparato de equilibrio al que solo le faltaba tener un pito para alardear su presencia... pensar en todas las escenas idiotas que aquella situación le ocasionaría, sin embargo, no hizo que el problema se fuera. Entonces Draco miró hacia abajo demasiado cansado para sentirse frustrado. –"Puedes bajar la guardia, chico, que tu caso está perdido... de la manera en que todo lo que hago termina en mierda, tu tienes más motivos que yo para estar deprimido." -como si su 'amigo y compañero' entendiera de lo que hablaba, pareció desanimarse un poco y, al constatar ese hecho, Draco soltó una carcajada a favor de lo ridícula que era su situación y eso definitivamente acabó con el problema dejándolo libre para ir a beber agua como lo había planeado.

Bajando las escaleras preguntándose por qué nunca había pensado en comprar un minibar para su cuarto, llegó a la cocina semidespierto cuando, al ver a Ginny envuelta en una cobija con los hombros expuestos pareciendo que no llevaba nada puesto y colocándose una cereza en la boca con el tarro lleno de la pequeña fruta en una mano, estuvo seguro de que había vuelto a quedarse dormido camino a la cocina y que estaba soñando. –"Ah, Por Dios, si esto es un sueño deja que termine esta vez..." -murmuró incapaz de moverse.

"¿Te vas a quedar parado en la puerta?" -le dijo Ginny comiéndose una última cereza y cerrando el tarro, mal humorada por haber sido interrumpida en el momento en el cual saboreaba una de sus frutas favoritas y también por continuar enojada por el baño de coca-cola.

Más que deprisa, Draco entró en la cocina y se paró detrás del balcón que en la tarde había llenado de gaseosa. Quién hubiera pensado que ahora sería su refugio para que la chica no notara el inconveniente que le había dejado solo por comer pequeñas frutas rojas.

Ella lo miró extrañada por su comportamiento. Entonces fue hasta la nevera y guardó las cerezas, dejando que Draco notara que estaba aun medio delirante después de su sueño, pues la pelirroja estaba muy bien vestida con una pijama debajo de los cobertores que la calentaban.

Recordando que bajo ninguna hipótesis podía salir de allí, pensó rápidamente. –"¿Me puedes dar un vaso con agua?"

"¿Por qué no lo coges tu?"

"Por que tu estás más cerca" -le respondió, recibiendo un levantar de cejas como respuesta. –"Además, tengo frío y no quiero pararme frente a la nevera" -contestó pensando que tal vez sería una excelente idea sentir un poco de frío en ese momento.

"También solo tú vienes sin camisa a la cocina en pleno invierno... ni siquiera el calor del infierno te dejaría caliente."

"Eso es lo que crees..." -murmuró el rubio deseando fervientemente que el cobertor se cayera en cualquier instante.

Ignorante de los pensamientos de su hermano de crianza, Ginny le entregó el agua. Entonces, sabiendo que debía esperar que el agua de su té hirviera y sin querer esperar en un incómodo silencio, comenzó hablar sobre un asunto que consideró neutro. –"Debiste haber visto la película con nosotros. Era un romance, pero no del tipo hollywodense que te irritan. Era una película francesa y era una narración..."

"Déjame adivinar... Chris la escogió"

"No, Draco, yo la elegí" -le dijo sin paciencia. Entonces suspiró mirando hacia otro lado, como si decidiera que no valía la pena discutir con él, sin saber que él ardía de celos todas las veces que pensaba en Christopher estando cerca de ella. -"Estás insoportable últimamente."

"Humm... ¿solo yo?" -respondió sarcástico, sin dejar que la tristeza que sentía por lo que ella había dicho se notara.

Ella lo miró por unos instantes pareciendo súbitamente cansada, entonces simplemente comenzó a caminar hacia la puerta, pero, antes de que lograra llegar, Draco se colocó enfrente olvidándose del problema que estaba escondiendo detrás del balcón, teniendo suerte de que las cobijas de Ginny lo camuflaban.

"¿Por qué simplemente desistes?" -preguntó, refiriéndose al hecho de que parecía que ahora ni siquiera quería discutir con el. Ni para eso valía...

"¿Desisto de qué, Draco?" -preguntó mirándolo con la misma expresión sin vida, pero al encontrar sus ojos grisáceos vio algo que pareció darle vida nuevamente.

Notando el cambio en la pelirroja, Draco se aproximó lentamente con miedo de asustarla, hasta el punto en que el cobertor que Ginny usaba fuera un impedimento para tocarse como ambos deseaban y simplemente la miró... rezando para que entendiera todo lo que sentía y lo mucho que la amaba y estaba arrepentido por la estupidez que había hecho. Necesitaba tenerla cerca…el rubio posó una de sus manos en uno de los brazos de la chica cubiertos por la cobija y apenas con los dedos, tocó la piel caliente de su hombro. –"De mi..."

Los ojos de Ginny empezaban a cerrarse ante la intensidad de la mirada de Draco, al mismo tiempo en que el acercaba su rostro, cuando el ruido estridente de la tetera anunció que el agua del té estaba finalmente hirviendo.

Un flash back de la mirada culpable de Draco cuando lo descubrió besando a otra se mezclo con los ojos que Ginny veía en ese instante. Entonces se alejó pálida, sin creer que casi se había dejado engañar nuevamente. –"No desistí de ti, Draco... tu desististe de mi primero..." -murmuró la pelirroja antes de salir prácticamente corriendo, dejando la verdad de sus palabras corroerlo de adentro hacia fuera otra vez.

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24 de diciembre, Víspera de Navidad –Mansión Weasley.

Sin notar que estaba bajo la mirada atenta de su madre, Ginny observaba con una sonrisa melancólica y al mismo tiempo feliz a su hermano Bill ayudar a Fleur a levantarse del sofá con la barriga que tenía. Molly podía ver nítidamente la confusión en los ojos de su niña y, al paso en que todos asumían que la paz entre Draco y Ginny era por el clima natalino, la matriarca estaba segura de que algo importante había pasado la noche anterior.

Molly, al contrario del resto de la familia, había pasado la mañana entera y aquel inicio de la tarde viendo a sus hijos mirarse con cautela e intentar estar en sitios diferentes en lugar de estar siempre juntos y discutiendo como habían hecho desde que las vacaciones habían empezado y, viendo la mirada de Ginny en aquel instante, estuvo segura de que su hija estaba finalmente quebrando algunas de las barreras que había creado y comenzando a querer ese tipo de amor. Desgraciadamente, el miedo de la pelirroja también era obvio para Molly. No tenía tiempo que perder.

"¿Ginny, tu y Draco ya lograron organizar las fotos como les pedí?"

"Ah... erm...no, solo falta un poquito, ¿Por qué, mamá?" -respondió medio distraída, recordando la mirada de Draco. ¿Será qué lo que vi era verdad? ¿Pero y si me estoy llenando de ilusiones nuevamente? No, no puedo...

"Quería hacer una sesión de fotos antes de la cena ahora que toda la familia está aquí... Percy debe llegar dentro de unas horas..." -continuó explicándole, pero Ginny ya se había levantado afirmándole a la mamá que había entendido.

"Esta bien, voy a llamar a Draco. Creo que si podemos terminar hoy. Por lo menos las fotos de Navidad..." -dijo antes de salir a buscar a su hermano de crianza.

Molly vio a su hija irse lentamente y suspiró. –"Ojala que se entiendan rápido..."

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Después de buscarlo en todos los lugares, Ginny desistió y decidió continuar el trabajo sin él. Es mejor que termine rápido con esto antes de que me enloquezca, pensó subiendo las escalas que salían del techo en uno de los corredores del segundo piso. Entonces, al pasar por el hueco en el techo que era la entrada de la buhardilla, fue sorprendida al encontrar justamente a quien más buscaba con una montaña de fotos listas para escanear.

"Oh, ¿Por qué no me llamaste? Pude venir antes, no estaba haciendo nada" -le dijo caminando hasta el sitio donde había estado trabajando el día anterior.

Draco simplemente levantó los hombros. –"No tenia nada más que hacer... y creí que estabas ayudándole a mamá en la cocina como mandó a todos los empleados a sus casas...".

"Humm..." -murmuró, mirándolo discretamente. No sabia cómo actuar con el ahora que ni siquiera estaban discutiendo por cualquier cosa. –"Mamá preguntó si podíamos mostrar las fotos en el hometheater para la familia hoy... porque vamos a estar todos...".

El la miró rápidamente. Entonces, recordando las palabras de ella en la noche anterior y avergonzándose una vez más, volvió a mirar el scanner colocando una foto. –"Podemos terminar todas las de navidad...".

"Eso fue lo que le dije..." -lo miró en el momento en que él levantaba los ojos encontrándose con los de ella. Permanecieron así por un tiempo que ninguno de los dos supo determinar, hasta que la pelirroja se forzó a mirar las fotos nuevamente sintiendo miedo de la intensidad de sus sentimientos hacia el rubio. Sentimientos que había intentando olvidar durante todo ese tiempo. –"Iba a ser aburrido ver todas las fotos juntas...".

"Si..." –respondió, y esas fueron las últimas palabras que intercambiaron durante los siguientes 40 minutos.

Al ver una caja con la palabra "Navidad" en la tapa, Draco se animó un poco pensando que no tendría que pasar por el aburrido trabajo de separar solamente las fotos navideñas, pero, al abrir la caja y ver la primera foto, el rubio se puso totalmente pálido. Tristeza, soledad, vergüenza, amargura, arrepentimiento, desamparo... confusión... toda una avalancha de sentimientos que desde hacia dos meses soportaba solo resurgieron. Sin decir una sola palabra, se levantó y salió por la ventana de la buhardilla sosteniendo una foto en la mano.

Sorprendida y un poco preocupada con las actitudes del otro, Ginny fue hasta donde él estaba y tomó la caja que había causado esa reacción. Al ver las fotos de la familia Malfoy, la pelirroja entendió instantáneamente lo que había causado aquel impacto en Draco. Entonces comenzó a ver algunas fotos, una en la que el mini heredero tenía un sombrero de Papá Noel en la cabeza, otra en la que estaba siendo abrazado por sus padres sonriendo al ver su regalo, otra en la que estaba en el aire sostenido por un Lucius Malfoy sonriente al ver a su miniatura colocando la estrella en la punta del árbol de Navidad. Al ver una foto en la que Draco estaba todo sucio, sosteniendo una pierna de pavo, notó que veía todo borroso por las lágrimas, sollozando.

Sin pensarlo dos veces, Ginny se paró y, después de tomar un cobertor que estaba allí hacia siglos y que probablemente la mataría de alergia, salió por la misma ventana que Draco había usado subiendo al tejado por una escalera pegada a la pared.

La primera cosa que vio fue a Draco sentado en el tejado, donde ellos solían mirar las estrellas de vez en cuando, con los brazos apoyado en las rodillas y la mirada perdida en la foto que sostenía. Al acercarse y envolver con el cobertor al rubio, que parecía no notar el frío que hacía, Ginny pudo ver la foto que el casi amasaba entre los dedos por lo fuerte que la sostenía: un Draco de unos seis años sonreía para la cámara usando un sombrero de Papá Noel mientras sus papás lo besaban en la mejilla, uno a cada lado.

"Draco..." -murmuró sin saber que decirle, pero él la salvo al comenzar a hablar más para si mismo que para ella.

"Solo... siempre entre la multitud y solo..."

"¿De que hablas?"

"¿No lo entiendes? Fue por miedo... tenia miedo de estar solo... sin ti... miedo de cambiar y es por eso que ahora estoy solo. NO quiero perder otra familia... quiero a mi mamá... sé que tengo una, pero ella es tuya…y yo quiera a la mía... quiero a mi papá, mi casa..."

Sabiendo que no había nada que decir porque nunca entendería esa soledad que él sentía, Ginny simplemente lo abrazó, olvidándose por un momento de todo lo que había pasado en los últimos meses.

"Los extraño tanto... te extraño tanto... si pudiera lo borraría todo y empezaría de nuevo. Lo juro, Ginny, que nunca volvería a hacer algo malo... nunca te lastimaría" -le dijo, girando hacia ella, pidiéndole con los ojos que lo perdonara por haber sido un idiota al intentar negar lo que sentía besando a otra, sin imaginar que Ginny pensaba que el se refería a todo lo que había vivido y que le estaba pidiendo desesperadamente que volviera hacer solo su hermana.

Mordiéndose el labio inferior al punto de casi sentir su propia sangre, se forzó a no llorar y no sentir rabia o resentimiento hacia Draco. Entonces lo abrazó, decidiendo que si era una hermana lo que él necesitaba, eso era lo que ella sería aunque esa decisión la matara poco a poco. –"Olvídalo, Draco... no importa, nada importa... estoy aquí contigo" -murmuró con la voz un poco temblorosa.

Notando la voz embargada en lágrimas de Ginny y sus manos temblando, Draco supo que eso era demasiado difícil para ella y vio lo egoísta que era al pedirle perdón en ese momento. ¿Como podía pensar que ella sentía algo además de pena por él y aun después de que en la noche anterior le había dicho que había desistido? –"No... olvídalo... entra... debes tener frío."

A pesar de que había decidido que sería lo que el necesitara, al escuchar el tono protector que había usado, Ginny de nuevo se lleno de resentimientos. ¿Por qué el no la amaba como ella quería? Sentir rabia, sin embargo, no cambiaba el hecho de que lo amaba y no quería dejarlo sufriendo solo. –"No, me quedo contigo"

"No necesito tu pena" -le respondió, demasiado orgulloso para aceptar pena cuando quería otra cosa.

Al escuchar eso, la pelirroja ultrapasó todos sus limites de paciencia. Entonces, llena de ganas de herirlo de la misma forma en que él la lastimaba al decir eso, se levantó decidida y dijo, ácida -"Entonces, quédate aquí... solo."

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Sentada en las escaleras de la entrada principal, Ginny miraba el suelo con lágrimas en los ojos completamente ajena a todo a su alrededor mientras esperaba que Chris llegara como habían quedado hacia diez minutos. No debí haberle dicho eso... me había acabado de decir que tenía miedo de estar solo. Soy un mounstro... ¿Cómo pude decirle eso? -pensaba confundida con la avalancha de sentimientos contradictorios que la simple mención del nombre Draco traía a su mente. ¿Cómo podía sentir tanto cariño y resentimiento por alguien? Tanta rabia y tanto amor... todo lo que quería era hacerlo sufrir como ella sufría porque él no la amaba y al mismo tiempo, rezaba para poder consolarlo y protegerlo de toda la tristeza del mundo. ¡No soy su hermana! ¿Por qué me quiere como una hermana? El prometió que nunca me iba a lastimar... -pensó infantilmente, sintiéndose traicionada por algo que sabía que su hermano de crianza no podía controlar.

Cuando la lágrima que insistía en caer finalmente lo hizo, deslizándose por su mejilla, el ruido de un carro llamó su atención. Entonces se levantó limpiándose el rostro e intentando obligar a sus labios a formar una sonrisa.

En pocos segundos, el carro fue estacionado y Chris salió de allí sosteniendo un paquete en las manos y sonriendo. Al reconocer la sonrisa falsa de su amiga, sin embargo, su expresión rápidamente cambió y camino más rápido hacia ella. –"Déjame adivinar... ¿otra discusión?"

Sin decir nada, Ginny desistió de intentar parecer feliz y abrazó al amigo escondiendo el rostro. –"Soy un mounstro, Chris"

"Estoy seguro que exageras" -respondió, sin estar muy seguro ya que el tono que ella había usado reforzaba la idea de que había hecho algo horrible. -¿Qué pasó?"

"No... no, no te preocupes, dijiste que pasabas por aquí rapidito." -murmuró limpiándose nuevamente el rostro, dándole una sonrisa triste. –"Ve a divertirte con tus papás, después vamos a tener casi una semana para hablar en año nuevo" -le dijo refiriéndose al viaje que harían a un hotel/hacienda a las afueras de la ciudad.

"¿Segura?"

"Hunrun..." -respondió con una sonrisa sincera al recordar que en medio de todo ese enredo, había encontrado un excelente amigo. Entonces al ver el regalo que el aun sostenía, abrió los ojos desmesuradamente.- "¡Ah, Chris, olvidé tu regalo arriba! ¡Entra un momento que voy por el!" –dijo, arrastrándolo hacia la casa y, después de quitarse la gruesa chaqueta y colgarla en el closet, lo dejó conversando con Molly en la antesala antes de salir corriendo por las escaleras.

Volviendo en un segundo para no dejar al amigo torturándose para intentar hablar con su mamá, Ginny saltó el último escalón sosteniendo su regalo a un centímetro del de Chris. –"¡Y vas a tener que usarlo!"

Riéndose un poco, satisfecha por el regalo que había mandado a bordar para el francés, Ginny aceptó su regalo dando un gritito de felicidad al ver los All Star rosa que había recibido, para después soltar una carcajada al ver la cara de Chris al leer lo que estaba escrito en el suéter calientito que le había dado.

"¿Si crees que soy genial es porrque aun no vizte a mir amiga Weasley?" -leyó, mostrándole que había entendido lo que estaba escrito.

"¡Ei, no era para que lo entendieras! ¡Y es para que lo uses!"

"Me lo voy a poner ya mismo para que mamá vea las consecuencias de dejarme tanto tiempo aquí"

"¡Que horror!" -respondió fingiendo sentirse indignada, y así estaban los dos jugando con palabras por algunos minutos hasta que Chris recordó que había dejado a sus papás esperando y anunció que debía irse.

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Acostado en el tejado, sosteniendo aun la foto con sus padres, Draco suspiró resignado al recordar las palabras de Ginny mientras miraba, sin mucho interés, una nube grisácea que manchaba el azul oscuro que teñía el cielo. Ella estaba ahí con él, intentando reconfortarlo aun después de todo lo que había sucedido, ¿y que hacía? La alejaba por su orgullo idiota... y solamente cuando el viento helado logró finalmente adormecerle la piel de la cara, Draco notó el calor del cobertor que le había llevado.

¿Por qué actuaba como un idiota cada vez que la tenía cerca? ¿Por qué había dejado tanto tiempo pasar para hablar con ella como Colin le pedía todos los días? ¿Cómo podía amarla tanto y discutir con ella todo el día, todos los días?

Sonrío levemente al notar que a pesar de que discutían como gato y perro no pasaban ni un solo día separados... al pensar en eso, Draco se dejó llevar por los recuerdos, cosa que no se permitía desde que, consumido por los celos, le había dicho a Ginny que estaba actuando como una puta. Cómo se arrepentía de sus palabras... se arrepentía de tantas cosas...

– "Así de mis labios, a través de los tuyos, el pecado se aleja."

"¿El pecado, entonces, pasó para los míos?"

"¿El pecado de mis labios? Oh, intercambio dulcemente deseado. Devuélveme entonces mis pecados."

Recordando el primer beso en el baile, se levantó llenándose de nuevo de esperanza –Me perdonará-. Entró por la ventana y bajó las escaleras buscándola, decidido a acabar con toda la confusión que su cobardía había provocado. No esperaba, entre tanto, encontrarla una vez más abrazada al asistente del diablo parisiense.

Girando los ojos al oír a la parejita veinte murmurando palabras cariñosas en francés, Draco bajó las últimas escaleras dividido entre hacer mucho ruido para arruinarles el momento o ser lo más silencioso posible y ver si hacían algo más que el gesto, hasta ese instante, amigable. Su parte masoquista escogió la segunda opción antes de que el rubio pensara racionalmente, entonces se quedó allí presenciando la escena, controlándose para no ir hasta allá y separarlos.

¿Dónde estaba su "yo" seguro de si mismo? Quién sabe... él, que hacia unos segundos estaba seguro de que todo saldría bien, ahora sólo quería gritar que parasen con esa actitud desvergonzada en la sala de su casa.

"Corriendo el riesgo de volverme repetitivo..." -comenzó el rubio sabiendo que repetiría lo que había dicho la última vez que vio esos gestos excesivamente cariñosos. –"¿Interrumpo algo?"

Separándose en el momento en que escucharon la primera palabra, Chris y Ginny se miraron y, cuando Chris notó que su amiga abría la boca para disculparse por la actitud de Draco, dijo que ya se había demorado más de lo que podía y que debía irse. Después de disculparse repetidas veces por el comportamiento tosco de su hermano de crianza y de despedirse de lejos de su amigo al verlo entrar al auto, Ginny cerró la puerta y se giró hacia Draco resoplando de la rabia por la manera grosera en la que se había comportado con un invitado suyo.

"¿Estás loco? ¿Yo fui educada hasta con Pansy cuando ella vino y eres un completo idiota con un amigo mío?"

No menos irritado con ella por el hecho de haberlo ignorado cuando el otro estaba allí, Draco fingió que no la había escuchado. –"Necesito hablar contigo"

"Y yo necesito golpearte, pero no me ves haciéndolo, ¿o si?"

"Entonces golpéame. Eso no va cambiar el hecho de que me vas a escuchar."

Suspiró resignada y miró hacia otro lado, sintiéndose cansada de todo. "Mira, no tengo ganas de esto ¿esta bien? Discúlpame por lo que te dije, por lo que pensé, hice y hasta por respirar, pero no quiero discutir en la víspera de Navidad"

"No pregunté lo que querías"

"¡Entonces, vete a la mierda!" -respondió irritada, al mismo tiempo en que casi se reía de la cosa absurda que acababa de oír. Entonces se giró con la intención de salir por la puerta olvidando que moriría de frío sin su chaqueta. Sin embargo, antes de que pudiera hacerlo, Draco la tomó por el brazo.

"¿Qué pasa? ¿Ahora me vas a golpear? ¿De verdad estoy necesitando aprender a comportarme como una niña buena, no lo crees, hermanito?" -preguntó, ácida, esperando ver la expresión decidida de Draco disminuir para darle espacio a la culpa. No esperaba, entre tanto, que ignorara su insinuación con tanta facilidad.

"Humrum, esta bien, Ginny, si quieres de verdad te enseño luego. Ahora vienes" -le dijo en un tono condescendiente que sabía la irritaría aun más y, sin esperar una respuesta, comenzó a halarla hacia las escalas.

Queriendo dificultar las cosas, Ginny intentó no salir de su sitio y quitar la mano de él de su brazo, pero sus esfuerzos fueron, obviamente, en vano. –"¡Suéltame! ¿A dónde me llevas?"

Decidió ignorarla y continuó halándola por las escalas, dándole gracias a Dios por el hecho de que la familia se hubiera acostumbrado con sus discusiones al punto de no ir a ver lo que pasaba cuando empezaban a gritarse uno al otro.

"Si no me sueltas ahora voy a llamar a mamá."

"Si la llamas voy a decir frente a ella todo lo que quiero y acabar con esta mierda de situación" -dijo respirando aceleradamente, mirándola directamente a los ojos para asegurarle que hablaba en serio.

Sorprendida, no solo con la actitud de Draco, mas también con el hecho de que el había mencionado implícitamente el asunto del que ellos parecían tener un acuerdo tácito de no hablar, ella haló su mano murmurando. –"Déjame, voy sola"

Ambos subieron las escalas del primero y segundo piso y, cuando se dieron cuenta, ya estaban protegidos por la privacidad de la buhardilla, cerca de la ventana que habían usado para ir al tejado.

Pocos minutos pasaron en un silencio incómodo antes de que Draco preguntara vacilante. –"¿Verdadero o falso?"

"Pfff" -masculló con ironía, sin ver la expresión de él que decía claramente que también creía que era una pregunta idiota. –"Que lindo, me traes hasta aquí para jugar un juego estúpido." -dijo con la voz falsamente dulce, mostrando lo resentida que estaba por toda la complicidad que tenían como hermanos. –"¿Qué viene después? ¿Jugar a Peter Pan?" -dijo en un entusiasmo falso y burlón, y entonces se quedó seria y simplemente comenzó a caminar para irse.

"¿Será que puedes responder la porquería de pregunta?" -dijo más alto de lo normal, irritado con la propia estupidez y frustrado por no saber como hablar de lo que quería.

"No, no quiero saber de esos juegos idiotas. Ya te dije que no tengo paciencia para eso, pero parece que es muy difícil que lo entiendas. ¡Si quieres decir algo, hazlo ya!" -respondió grosera, pensando que ese era un nuevo intento para acercarlos como hermanos.

"¿Por qué insistes en dificultar las cosas?" -preguntó, cansado de intentar alcanzar algo que parecía tan distante.

"Porque puedo, hermanito." -respondió con el mismo cinismo calmado, como si fuera algo obvio, logrando irritarlo nuevamente. -"¿Ahora, vas a empezar hablar o puedo bajar para estar en compañía de alguien que quiera?"

"No, Ginny, vas a quedarte y hablar conmigo de la manera que sé que quieres. Entonces para con esa mierda de llamarme hermanito y de decirme que te vas a ir porque no me convences."

"Ah, ¿crees que es malo? ¿Qué prefieres entonces?" -preguntó sarcástica, ignorando el resto de lo que el había dicho al saber que era verdad, entonces sugirió en el mismo tono. –"¿Hermanote?"

"¡Para con eso, Ginny! Los dos sabemos que lo que sientes por mi no es cariño de hermana."

"Hum, ¿y desde cuando lo que yo siento importa?"

"Siempre me importó lo que sientes."

Girando los ojos al escucharlo, la pelirroja murmuró con una expresión amarga. –"Tienes una forma muy peculiar de demostrarlo."

"¿Te puedes callar y oírme?" -dijo en voz alta, cansado de oír comentarios ácidos sobre todo lo que decía. Entonces, cuando recibió un fruncir de cejas como respuesta, se esforzó en calmarse. –"Mira... disculpa, no quería gritar, pero si vas hacer comentarios sarcásticos por todo lo que te diga no vamos a llegar a nada..."

"¡Habla!" -lo interrumpió, levantando las manos en una demostración clara de que su paciencia estaba agotándose. –"Y sin juegos idiotas de verdadero o falso que no nos llevan a nada."

"Perdóname..." -fue la única respuesta que Draco logró formular ante toda la rabia que veía enfrente suyo.

"¿Ah?" –exclamó, sin lograr formular una respuesta coherente a ese comentario.

"Perdóname..."

"Vas a tener que ser un poco más específico que eso" -respondió, ciega por el resentimiento.

"Yo... perdóname por..." -intentó decirle, parando angustiado, recordando que había hecho una gran cantidad de idioteces y no tenía idea de cómo empezar. –"Mierda... soy tan idiota que no sé como empezar."

"Juzgando por el hecho de que admitiste que eres un idiota, digamos que empezaste bien. Lástima que ya no me importe lo que digas, hermanito."

"¡Para con ese teatrito ridículo, Ginny!"- exclamó perdiendo la cabeza nuevamente frente a la actitud de la chica. –"Te conozco muy bien para creerte. Y para de llamarme hermanito, hermanote o cualquier cosa de ese género porque los dos sabemos que los hermanos no se bañan juntos o se besan... o duermen juntos... no como nosotros. Y ya que quieres que vaya directo al asunto, es exactamente eso lo que voy hacer."

Sintiendo algo frío en el estómago al oírlo hablar de esos momentos, Ginny sintió aun más rabia al notar que su rostro se había puesto caliente por el rubor. Entonces, maldiciendo su propia debilidad, la pelirroja lo miró con una expresión fría. –"Creo que dejé bien claro que no quería conversar sobre eso hace dos meses. No importa, después de lo que hiciste."

"Si no importara no estarías cerca mío todo el día aunque solo sea para discutir."

"Oh, aquí hay alguien engreído, ¿no? Eso es Draco, mi mundo gira alrededor de tu ombligo aristocrático. Absolutamente todo lo que hago es para estar cerca de ti."

"¡No fue eso lo que quise decir y lo sabes! ¡Pero si quieres quedarte ahí, ironizando cada cosa que diga hasta mañana, no hay problema! No tengo nada que hacer y sólo te voy a dejar salir cuando solucionemos nuestro problema."

"¿Y cual es ese problema tan grande que tienes, Draco? ¡Dime! ¿Que de tan trágico te molesta que te obligó a molestarme a mí?" exclamó recibiendo como respuesta silencio, por lo que continuó. –"Ah, lo había olvidado, eres demasiado idiota para saber que decir."

Creyendo que en algún momento Ginny diría lo que realmente estaba sintiendo si la dejaba continuar, Draco se quedó callado, comenzando a dudar si obtendría el perdón que tanto anhelaba.

"... voy a intentar adivinar, entonces. ¿Estas aburrido porque ya no tienes una bestia que se quede mirando con quien te besas? ¡Ah, no! ¡Ya se! ¿Conociste a alguien linda y especial y quieres contarle a tu hermanita cuatro ojos? ¿Es eso...? ¿Lo es? ¡¡Responde!!"

Confundido con lo que la chica le decía, Draco cambió de opinión sobre su plan inicial, decidiendo interrumpirla. –"¿De que hablas? ¿Que tiene que ver eso con lo que pasó entre nosotros?"

"Ah…lógico. Estamos aquí sólo para resolver el problema de Draquito. ¿No es así? Porque, obviamente, él no tiene idea de que sus acciones pueden repercutir en los demás"

"¡Escúchate, Ginny! Se que he hecho mucha mierda, pero me conoces lo suficiente como para saber que me preocupo mucho por las consecuencias de mis actos." -dijo, mirándola incrédulo, sabiendo que no había pedido disculpas por lo que había hecho porque creía que no merecía ser perdonado. Talvez si se preocupara menos por las consecuencias no estaría en esa situación.

"Las personas que creemos conocer son las que más nos sorprenden. Créeme..."- comenzó en un tono amargo. –"lo sé..."

Recibiendo la indirecta como una cachetada que sabía merecía, Draco respondió –"Sé que merezco toda tu rabia, pero..."

"¿Pero qué, Draco? ¿Ya no me quieres oír?"

"No, Ginny..." -comenzó hablar. Respiró hondo, sin saber cuánto aguantaría antes de perder la calma y comenzar a discutir como ella tanto quería. –"Quiero oír todo lo que deseas decirme, pero creo que debemos hablar primero sobre el día del accidente."

"¿Sabiendo todo lo que sabes hoy aun quieres convencerme de que no entiendes por qué te dije todo lo anterior?"

"..."

"No importa, solamente respóndeme"- dijo. –"¿Fue divertido jugar conmigo?"

"Ginny..."

"¿Eh? Dime, quiero saber. ¿Fue bueno engañarme? ¿Hacerme sentir especial para ti y luego llamarme hermana? Ah no, déjame adivinar. Lo mejor era contarme que estabas enamorado de alguien, ¿no?" -le dijo, sin notar que los ojos se le llenaban de lágrimas. –"Si me tocas juro que salgo de aquí y nunca más hablo contigo" -murmuró llena de odio, mirando la mano de Draco cuando notó que el casi había tocado su brazo en lo que parecía un intento de consolarla. Recordando las manos de él en la cintura de esa desconocida, la pelirroja se limpió agresivamente las lágrimas que escapaban de sus ojos. Entonces continuó sonriendo amargamente. –"Respóndeme, Draco, ¿te gustaba contarme lo inteligente y especial que era? ¿Lo linda que era...? ¿pensabas contarme sobre la chica del centro comercial?".

"Ginny, aquello fue un error, yo..." -comenzó angustiado, notando todo el dolor que Ginny sentía.

"¡Cállate!" -gritó, girándose. No quería que notara las lágrimas bajando por su rostro. Respiró algunas veces calmándose y murmuró –"Siempre las cosas fueron para ti... siempre hablabas, salías, tenías una vida y yo me quedaba atrás. Ahora te vas a quedar callado y vas a escuchar todo lo que quiero decirte.".

"Juro que voy a escucharte, pero, por favor, déjame explicarte."

"Eso no va a cambiar nada. Nada va a borrar lo que hiciste..." -murmuró –"Solamente estoy aquí porque quiero que sepas exactamente que perdiste."

Al escuchar eso, Draco sintió su estómago helarse, aterrorizado por la posibilidad de realmente haberla perdido. Entonces, actuando como nada menos que un Malfoy, su expresión se volvió fría y toda su rabia transformó su voz en algo indiferente. –"Si dejé de gustarte en tan poco tiempo y ya estas con ese francés entonces talvez no perdí tanto."

"Ya te dije que es mi amigo."

"Aja, yo no me la paso "agarrado" con mis amigas"

"No, tu lo haces con cualquiera en un centro comercial. O en la cancha de básquet, o en casa... pero creo que lo que de verdad te gusta es hacerlo enfrente de mí" -respondió cínicamente.

"Sé que me equivoqué ese día, pero no entiendo porque me acusas de otras cosas. ¿Cómo iba a saber que te estaba lastimando si no sabía que te gustaba todo este tiempo? ¡Yo te veía como mi hermana y pensaba que el sentimiento era recíproco! Nunca me paso por la cabeza que verme con otra chica fuera a lastimarte, Ginny, ¡ponte en mi lugar! ¿¿Cómo lo iba a saber??"

"¿Te equivocaste ese día?" -repitió con burla sin escuchar el resto de lo que el había dicho. –"Esa es una forma agradable de colocar la situación... mira, ¿quieres saber algo? No quiero hablar más. Quedarme viendo tu cara de culpa me esta dejando puta." -sintiendo más rabia porque el llamaba a la traición que había cometido un simple error. Entonces sonrió aun más por la elección de sus palabras al ver la expresión del rubio cerrarse. –"Creo que tenías razón al llamarme puta, ¿no?"

"¡Sabes que nunca dije eso!"

"¡Ah! Claro... dijiste que estaba actuando como una puta y no que era una. La diferencia es enorme."

"¡Estabas agarrada a ese idiota de nuevo! ¡Siempre estas agarrada con él!"

"¡YA TE DIJE QUE DEJARAS A CHRIS POR FUERA DE ESTO!"

"¡Ah, no puedo hablar del SANTO CHRIS que ya tienes cuatro piedras en la mano! ¿Y ASÍ QUIERES QUE TE CREA QUE NO TIENES NADA CON EL?"

"¡NO ME IMPORTA lo que creas o no!".

"¿Entonces que haces aquí?" -preguntó aun en voz alta, pero obligándose a no gritar nuevamente, aun sabiendo que nadie en la casa podía oír su conversación ya que la buhardilla estaba revestida por un material aislante del sonido cuando Ron había decidido aprender a tocar la batería.

"Si no te acuerdas, tu me obligaste a venir."

"Puedes irte entonces, no tenemos que hablar sobre lo que pasó si no te importa" - dijo amargo, maldiciéndose a si mismo por haber dejado pasar tanto tiempo. Había perdido a la mujer que amaba por cobardía. -"Discúlpame por todo, prometo no volver a molestarte por esto." -murmuró girándose, queriendo salir de allí antes de que pudiera hacer algo ridículo como llorar frente a ella, cuando una carcajada llamó su atención.

"¡Increíble!"-dijo, de manera cruel. –"¡Estoy pasmada! Solo tú puedes terminar esta discusión como si hicieras un sacrificio por mi."

"No es lo que hago, sólo quiero dejarte en paz después de todo lo que hice."

"Ah, ah, perfecto Draco ataca de nuevo."

"No te entiendo. Realmente no te entiendo. Estás todo el tiempo dificultando esta conversación y rehusándote a oírme, pero cuando intento dejarte en paz encuentras otra cosa de la cual culparme."

"Si, Draco, todo gira alrededor tuyo. Claro que la mala de Ginny inventa cosas para culparte, porque eres incapaz de hacer algo mal, ¿no es así?, y si lo haces es porque no sabías que lastimabas alguien." -le dijo burlona, mal interpretando lo que el le había dicho antes, sin escuchar a su lado racional que, en parte, concordaba con los argumentos del chico.

"Si hubieras sido honesta conmigo y me hubieras dicho lo que sentías por mi desde el inicio, tal vez nada de esto habría sucedido."

"Ah, ¿ahora es mi culpa? ¿Quieres convencerme de que el gran Draco Malfoy no se reiría de mi si le decía que estaba enamorada de él con mis ojitos brillando desde el fondo de mis lentes?"

"¡No es posible que creas que soy tan superficial!"

"¡Claro que no! Sé que te interesaste por el sentido de solidaridad de Pansy y la belleza interior de Sandy. Y que diablos es eso, ¿eh? ¿Tenías que salir con chicas de nombres idiotas? Pansy, Sandy, Mandy..."

"!Ah, tu no puedes hablar mucho, te gustaba Harry!"

"¡Ah, por el amor de Dios! ¡Tenia ONCE AÑOS cuando le mande esa tarjeta idiota! ¿Quieres de verdad hablar de eso? ¡Porque si quieres puedo nombrar todas las baratijas que conociste!"

"¡Fuiste TU quien comenzó con esto! ¿Y quien eres para hablar de mi gusto cuando estas saliendo con Christopheeeur?" -dijo imitando un acento francés ridículo.

"¡Por lo menos el tiene cerebro!"

"!Aja! ¡Entonces aceptas que estas saliendo con él!"

"Tu capacidad de llegar a conclusiones idiotas es sorprendente. Mira…¿me vas a decir por qué me trajiste aquí o vamos a seguir hablando estupideces hasta navidad?"

"Ya te lo dije" -respondió con cara de aburrimiento, malhumorado por la confesión de Ginny. –"Quería que me perdonaras para que pudieramos volver hablar sin que intentaras arrancarme la cabeza"

"¿Por casualidad tengo cara de cura?"

"Si fuera Chris, apuesto que lo perdonarías."

"Mira, voy a ser muy clara a ver si entiendes. Chris y yo somos AMIGOS. La posibilidad de que algo ocurra entre nosotros es tan grande como la que hay de que tu te beses con tu técnico, ¿ahora lo entiendes?"

"¡Lo que me faltaba! ¡Ahora me acusas de ser gay!"

"¡De ti no dudo nada! ¿Quién es el que se la pasa arrojándose agua en el cuerpo en público para llamar la atención cuando sólo hay hombres jugando?" -respondió, teniendo una noción vaga de que de nuevo la discusión tomaba un rumbo loco y sin sentido.

"¡Me da calor! ¡Y siempre estás ahí!" -dijo dejando entender, sin notarlo, que siempre intentaba llamar su atención, aun antes de que las cosas entre ellos cambiaran. –"¡Lo que es raro es una persona jugando al Kama sutra con cerezas!"

"¡Estás loco! ¡No sé de que hablas!".

"¿Ah, no? No lo recuerdas, ¿cómo comes cerezas? ¡Lo haces a propósito para enloquecerme!"

"¿QUÉ TIENE QUE VER LA MANERA EN QUE COMO CON NUESTRA CONVERSACIÓN?"

"¡NO SE!" -gritó, respirando rápidamente notando el rumbo ridículo que la conversación había tomado. –"Mira... entiendo si no puedes perdonarme. ¿Pero puedes explicarme por qué?" -pidió, sin esperar que atendiera su pedido pero fue sorprendido.

"Porque jugaste conmigo. Antes dolía menos porque sabía que no tenías ni idea... pero ahora, simplemente no puedo volver a vivir eso."

"Pero Ginny, no sabía"

"¡Si, pero ahora lo sabes y aun así sólo quieres tener a tu mascota de vuelta!"

"¿Mi mascota? ¿Por qué siempre tienes que hablar en código? ¡Nunca entiendo que me dices!"

"¡Estoy hablando de mi, idiota! De tu hermanita cuatro ojos que se quedaba esperando ansiosa a que llegaras a casa. De la bestia que te oía hablar de las niñas con las que estabas saliendo para después pasar la noche entera llorando cuando te ibas."

"Me decías que tenias alergia..." -respondió lentamente al mismo tiempo en que recordaba las ocasiones en que le preguntó porque tenía los ojos hinchados en la mañana.

"Humpf... ¿todo el año? Si hubieras querido la respuesta sabrías que estaba mintiendo. Pero estabas demasiado ocupado besándote con ellas en público para preocuparte por tu mascota en casa, ¿no?"

"¿Cómo puedes decir eso? ¡Siempre te amé!"

"PUES PUEDES OLVIDARTE DE ESE AMOR PORQUE YO TE ODIO" -gritó, sabiendo que el siempre la había amado como hermana y quería sinceramente que se metiera ese amor en...

"No estás hablando en serio."

"Nunca hablé tan seriamente en mi vida"

"¡No puedes haberlo olvidado todo por un error estúpido, Ginny! Tu tuviste años para acostumbrarte con la idea de que te gustaba alguien que todos consideraban tu hermano, ¿como crees que me sentí cuando note lo que estaba sintiendo por ti?" -le dijo desesperado, con la esperanza de hacerla entender por qué había intentado huir.

"No me voy a quedar a escuchar estas cosas..." -dijo, llevándose las manos al rostro queriendo esconder las lágrimas que surgían de nuevo.

"¡No, Ginny, ahora me vas a escuchar! ¿Cómo crees que me sentí cuando me di cuenta de que quería golpear a uno de mis mejores amigos porque simplemente miraba a mi hermana? ¡Yo no tenia a NADIE CON QUIEN HABLAR TODAS LAS VECES QUE DESPERTABA DE UN SUEÑO CON MI HERMANA!" -gritó, mirando a Ginny que tenía el rostro escondido entre las manos. Entonces se calmó al escucharla llorar. –"Todo lo que quería era tenerte para mi, pero lo máximo que podía hacer era obligarme a parar de mirarte y verte con otros tipos. ¿Qué crees que sentía cuando papá me sonreía llamándome hijo mientras me concentraba en no mirar la falda de mi supuesta hermana?"

"..."

"Aquella semana en que nuestros padres viajaron fue la mejor y la peor semana de mi vida. Te tenía de una manera prohibida y me engañaba pensando que podía vivir en ese límite. Cada día que pasaba estaba más seguro de que amaba a la única mujer que era prohibida, pero ni la seguridad de que perdería mi familia de nuevo logro hacer que me alejara."

Escuchando la última parte y sabiendo que era mentira, porque el había hecho exactamente lo opuesto, todas las barreras que Draco había logrado ultrapasar fueron repuestas, y Ginny de nuevo no se permitió creer en sus palabras. -"¡Cállate! ¡Cállate, no voy a dejar que me manipules!" -dijo girándose para irse, pero él la tomó del brazo.

"¡No voy a dejar que te vayas sin que me escuches! ¡TE AMO, me escuchas! ¡YO TE AMO COMO MUJER Y SE QUE TU ME AMAS TAMBIÉN! Y no voy a dejar que todo se arruine por un error idiota cometido en un momento de desespero. Por favor, Ginny."

TU YA LO ARRUINASTE TODO! Estoy tan herida que ahora sólo se odiarte. ¿ME entiendes? ¡TE ODIO!" -gritó, mirándolo a los ojos sintiendo casi alegría al ver el sufrimiento que sus palabras habían causado en ellos, mientras intentaba separarse de él.

Desesperado por el pensamiento de que talvez fuera demasiado tarde, Draco no la soltó necesitando tener por lo menos ese contacto mientras perdía las esperanzas. –"Para con eso, Ginny, por favor, déjame explicarte, vas a entender que estaba confundido... estaba intentando protegerte para que pudieras tener una vida normal..."

"¡No, SUELTAME! ¡No puedo creer que tuvieras el valor de decir que querías protegerme! ¿CÓMO CREES QUE ME SENTI CUANDO ME CERRASTE LA PUERTA DEL CUARTO DESPUÉS DE QUE ME BESASTE? ¿CÓMO QUIERES QUE TE PERDONE DESPUÉS DE VERTE BESANDO A OTRA UN DÍA DESPUÉS DE TODO LO QUE VIVIMOS? ¡ERES UN MENTIROSO! ¡No te creo nada! ¡SUELTAME!"

"¡FUE UN ERROR! ¡POR EL AMOR DE DIOS, NO SOY PERFECTO!"

"¡PARA DE DECIR QUE FUE UN ERROR, FUE MÁS QUE ESO, CASI ME MATAS ESE DÍA!"

"Y no hay un segundo en el que no me arrepienta. Por favor, dame una oportunidad. Sé que puedo hacerte feliz" -pidió buscando en los ojos de ella que lo entendiera.

"¡No, para! Para, Draco, ¿por qué me haces esto? Juro que vuelvo a ser como antes si me dejas ir, por favor, suéltame" -pidió en vano, llorando compulsivamente sin fuerza para gritar. –"Suéltame ¡SUELTAME! ¡NO QUIERO SEGUIR AQUÍ, SUELTAME!" -le gritó y, al ver que le no la dejaría ir, hizo lo que deseaba desde el momento en que sus ojos se encontraron con los de él en el centro comercial.

El sonido de la cachetada hizo eco por la buhardilla y el hecho de que él se quedara quieto aceptándola, como si la mereciera, hizo que el último pedazo de autocontrol de Ginny se perdiera. –"¿Por qué hiciste eso conmigo, Draco? ¿POR QUÉ?" -gritaba, llorando y golpeándolo en el pecho mientras el aceptaba los golpes e intentaba abrazarla.

Draco murmuraba sin parar pedidos de disculpas mientras la acurrucaba en un abrazo tan apretado como los golpes de Ginny permitía.

"¡DEJAME EN PAZ! ¡NO AGUANTO MÁS! ¿POR QUÉ ME HACES ESTO?"

Sabiendo que no podía hacerla sufrir más, Draco cerró los ojos sintiendo las lágrimas salir de sus ojos por primera vez desde que había iniciado esa conversación al pensar en lo que iba hacer. Entonces, sosteniéndola por los brazos e impidiendo que continuara golpeándolo, el rubio la obligó a mirarlo a los ojos y le dijo –"Dime que me odias. Dime que me odias en este momento y que nunca me vas a perdonar mirándome a los ojos y juro que salgo de casa después de navidad y paro de hacerte sufrir."

Ella comenzó a moverse, intentando soltarse. De nuevo sus esfuerzos fueron en vano. –"¿Cómo me puedes pedir eso?"

"Ya lo dijiste antes, Ginny, sólo necesito oírlo de nuevo porque sino, no voy a ser capaz de soltarte nunca. No aguanto más verte sufrir por mi culpa. Dime 'Draco te odio', mirándome a los ojos y prometo que te dejo en paz."

"Draco... yo te od..." -dijo mirándolo. –"Para... no quiero."

"¿No quieres qué?"

"Decir eso" -respondió en un tono casi inaudible.

"¿Por qué?" -pregunto con ansiedad, dejándose llenar de esperanza nuevamente. –"Dime, Ginny, ¿por qué?"

"Es mentira..." -le dijo llorando aun más, sin lograr alejarse de él.

"¿Qué es mentira? ¡Por favor, dímelo!" -suplicó, soltando en un acto inconciente uno de los brazos que lo atacaban hacia pocos segundos, llevando la mano libre a la cara de su hermana de crianza.

Viendo la esperanza en los ojos de él, Ginny desistió de intentar negar lo que sentía. -"Es mentira... yo te am..."

Sin lograr esperar ni un segundo para oír la confesión que tanto necesitaba escuchar, Draco la besó intensamente, pero, al contrario de lo que esperaba, no fue correspondido. Con los ojos cerrados fuertemente, sintiendo el cuerpo de ella contra el suyo, en un abrazo hasta ese momento indeseado, el la obligó a aceptarlo mientras ella aun lloraba sin saber muy bien que pensar. Dándole pequeños besos que a veces se extendían a apenas un deslizar de labios, al mismo tiempo en que tocaba su boca con un dedo, Draco la apretó más contra si, abriendo los ojos para que ella pudiera ver que todo lo que hacia era sincero. –"Te amo, por favor, créeme." -murmuró suavemente volviendo a besarla.

Creyendo finalmente en que eso realmente estaba sucediendo, Ginny sintió sus piernas debilitarse en el exacto momento en que comenzó a corresponder el beso, pero no llegó a caerse ya que Draco la sostenía fuertemente por la cintura, sintiendo miedo de que ella pudiera huir.

Rápidamente el beso que era esperado por ambos se volvió desesperado, casi violento para quien lo viera por fuera, y la atracción entre ellos que desafiaba el deseo se volvió casi incontrolable en el momento en que Draco pudo sentir el sabor amargo de las lágrimas de Ginny en los labios de la chica, mostrando de nuevo lo contradictoriamente dulce que podía ser lo prohibido.

Ginny sollozó en el beso, temblando por la intensidad con que Draco la besaba. Entonces apretó entre sus dedos el frente de la camisa de él al punto de sentir dolor, pero necesitaba sentir que el estaba lo más cerca posible. Su dolor y resentimiento nunca le parecieron tan reales como en ese momento y, queriendo lastimarlo como él a ella todos esos años, empezó a besarlo con agresividad real, al mismo tiempo en que volvía a golpearlo como si pudiera castigarlo por ser tan ciego.

Imaginando lo que podía estar pasando por la cabeza de ella, Draco sabía que merecía ser rechazado y que debía alejarse, pero ahora que finalmente la tenía en sus brazos, no la dejaría ir nuevamente. Con ese único pensamiento, en ningún momento paró de besarla, sólo comenzó a caminar con ella hacia a delante, hasta ponerla contra la pared y, sabiendo que no podía huir, le soltó la cintura y la cara para sostenerle los brazos impidiendo que continuara golpeándolo. –"Shhh, ya sé todo ahora..." -murmuró contra su boca. –"Estamos juntos ahora." -murmuró nuevamente, besándola en seguida, sosteniendo sus brazos contra la pared aun sabiendo que no volvería a golpearlo.

Respirando aun más aceleradamente, Ginny respondió al beso con fervor, sintiendo el cuerpo de él presionarla contra la pared, pero una pequeña voz en su cabeza le recordaba que ya la había besado antes y lastimado después al intentar negarlo todo. Sabiendo que no sobreviviría si lo hiciera de nuevo giró la cabeza un poco, interrumpiendo el beso. –"Tú... tú no eres mi hermano..." -dijo en voz baja e insegura, como si suplicara para no ser herida de nuevo, sin lograr volver a mirarlo o explicarle lo que necesitaba saber.

Adivinando sus miedos, deslizó su mano hacia el pulso de ella, dejando que se entrelazaran. Entonces puso su cabeza en la frente de ella y con los ojos cerrados, dijo todo lo que ella necesitaba escuchar. –"Lo sé".

N/T: Hola, lamento muchisimo los casi 5 meses que me demoré en actualizar… pero en compensación espero que hayan disfrutado las 53 paginas de esta maravillosa fic y que haya valido la pena esperar… Gracias a todas las personas que dedican unos minutos de su vida para leer esta fic…

Y muchisimas gracias a Vivi que hizo un maravilloso trabajo corrigiendo los errores ortográficos y de redacción… Gracias Vivi… eres un ángel…

Bueno, ahora nos toca esperar a todos juiciosos hasta que Fefyssss publique un nuevo cap… hasta entonces… Swett Malfoy…