Capitulo 33

Gina tuvo razón al decirle que estaba más que preparado para sus exámenes... supo responder sin problemas todo lo que le preguntaron en ellos y en algunos casos le parecieron casi risibles. No le preocuparon los resultados de ellos. Por primera vez desde que comenzó Hogwarts, supo que le iban a ir bien. Y tuvo razón; tal y como ya se había hecho una costumbre sus notas perfectas y sin ningún fallo.

Mientras los profesores hablaban orgullosos sobre el mayor de los hermanos, no dejaron de comentar como a pesar de sus mejores esfuerzos, Brian Potter no mostraba ningún signo de mejorar lo suficiente como para tratar de subirlo de nivel... era cierto que sus notas habían mejorado, pero no hasta ese punto. Sus mejoras se veían a adecuados más bien al hecho que se trataban de un niño inteligente, si bien demasiado satisfecho de si mismo y por ende, demasiado remolón como para ponerse a estudiar. Como ahora le exigían más tenía que estudiar más, sus notas lo notaban.

Así pues, Harry comenzó su séptimo curso con tan solo 13 años, algo que nadie en toda la historia de Hogwarts había logrado nunca, ni tan siquiera había conseguido el mismísimo Albus Dumbledore o el mismo Lord Voldemort y puesto que había cursado los seis cursos en apenas un poco más de dos años, ahora que debía realizar el último en más de 7 meses, tenía por primera vez tiempo para todo. Tuvo tiempo para ponerse al corriente con las pociones, para entrenar al quidditch e incluso para divertirse con el resto de alumnos de su edad. El no sintió aquella presión de la que se quejaban sus actuales compañeros de curso... después de todo ¿como podría compararse a la que había sufrido durante los últimos dos cursos?

Durante aquel tiempo de relax, porque no se le podía llamar de otra forma, fue cuando el muchacho comenzó a plantearse que hacer después de ese curso. A lo tonto a lo tonto, estaba a punto de finalizar su formación en Hogwarts, y una decisión que no se debía plantear ni tan siquiera hasta dos años más adelante, debía tomarla en aquellos momentos.

Al contrario de lo que muchas personas hubieran podido decir debido a su juventud, se tomó tal decisión muy en serio. Ya en su día le pidió consejo a Gina, pero esta tan solo se limitó a decirle que, decidiera lo que decidiera lo haría bien. Así que pasó directamente a Remus, enviándole una larguísima carta en la que le pedía consejo sobre como debía plantear su futuro habiendo llegado a la conclusión de que debía ser un aprendizaje.

Remus le contestó no mucho más tarde que unos días, y durante ese tiempo, era muy obvio que se había pensado mucho que era lo que le iba a contestar. Al final, optó por darle como consejo que escogiera lo que escogiera, debía ser algo que le gustara ya que sería sobretodo a lo que se dedicaría toda su vida.

Así pues el muchacho usó mucho de su tiempo libre para pensar que era lo que debía escoger. Muchos le habían dicho que siendo como era un vidente, no tendría que preocuparse sobre a que tendría que dedicarse en el futuro... Harry sabía mejor que era lo que debía hacer. Ningún vidente se dedicaba lucrativamente a "ver", solo usaban sus servicios para ayudar y por lo tanto tendría que buscar una profesión.

Fue tras mucha consideración que optó por una carrera en concreto; ahora lo único que era necesario era que el que se convertiría en su maestro-mentor, lo aceptara. Así que una vez tuvo sus ideas claras, se puso manos a la obra y bajó hasta las mazmorras, donde podría encontrar a Snape.

Controlando su nerviosismo, llegó hasta la puerta del despacho de su profesor, y con mano trémula y algo parecido a mariposas en el estomago, llamó.

-Adelante. -Escuchó el muchacho desde dentro, y con un leve temblor entró. -Ahh, señor Potter, ¿que puedo hacer por usted?

-Me gustaría hablar con usted, señor.

-Siga, le escucho.

-Dentro de poco acabaré Hogwarts, señor, y bueno he tenido que plantearme que es lo que iba a hacer después...

-¿Está pidiéndome consejo, señor Potter?

-¡No, no es eso señor!

-¿Entonces?

-Bueno, lo que yo quería decir señor es que lo he pensado mucho y lo que me gustaría es... bueno, que lo que más me gustaría hacer es... me gustaría ser su aprendiz cuando acabe el séptimo curso, señor.

-¿Perdón? Creo que le he oído mal, señor Potter.

-Quiero ser un Maestro de Pociones, profesor y quiero que usted sea mi maestro. Quiero ser su aprendiz.

Harry miró como el profesor se sentó de golpe en su silla tras su escritorio y lo miró con incredulidad durante varios momentos; luego se levantó y comenzó a dar paseos nerviosos mientras murmuraba por lo bajo y le miraba.

-No negaré que tiene mucho talento, señor Potter, y que seguramente se haría un gran maestro, pero, ¿lo ha pensado bien?

-Sí señor, lo he pensado bien.

-¿Es consciente que su padre no estará de acuerdo con su decisión de hacerse un maestro y mucho menos el ser mi aprendiz?

-Soy consciente señor, pero me da lo mismo. Lo que mi padre quiera o deje de querer, mi no me importa.

Había tal ira en sus palabras que el profesor levantó una ceja sorprendido. No le fue difícil imaginar el porque el hijo pasaba de tal forma de los deseos de su padre; después de todo, ¿cuanta negligencia podía aguantar un niño, antes de hacer a la idea de que no tenía padres? Y sonrió; James Potter era un imbécil por no comprender la joya que tenia de hijo.

-Muy bien señor Potter, le acepto como mi aprendiz.

A partir de ese momento, siempre que el chiquillo tenía un rato libre estaba con el profesor de pociones comenzando ya lo que serian los preliminares del aprendizaje. Durante esos ratos, el muchacho disfruto mucho más de lo que se había acordado de disfrutar en todas su clases... el profesor Snape era completamente distinto fuera del aula general que el personaje serio y aterrador que se mostraba en ellas. Allí dentro, a solas, con el que iba a ser su aprendiz, no había mascaras, tampoco malos modos; solo estaba Severus, el Maestro.

Harry jamás explicó a nadie fuera de aquellas sesiones como era o como se comportaba... No le explicó a nadie como se enfrascaba en una poción y se olvidaba del resto del mundo, ni tampoco explicó ¡como lo llegó a ver reír! Todo un mito entre el cuerpo de estudiante que lo creía incapaz de un acto tan simple como eso.

Snape por su parte estaba sorprendido, el muchacho mostraba una capacidad para las pociones asombrosa. Increíble considerando quien era su familia. Se podía considerar que su conocimiento era casi instintivo,, algo que muy pocos magos tenían como don y de los que la gran mayoría de los más grandes maestros de pociones de la historia poseían. Él mismo no había llegado a tener un conocimiento instintivo de la materia, si bien se acercaba mucho, logrando así su dominio en muy pocos años. ¿Hasta donde podría llegar ese chico? Parecía que sería capaz de lograr cualquier cosa que se propusiera. Aquello le hizo sonreír, ¿que maestro no deseaba tener tal alumno privilegiado? Siempre resultaba ser todo un orgullo para ellos.

A pesar de todo, y el que estuviera deseándolo hacer, por el momento no inició en si el aprendizaje, en vez de eso le permitió tener lo momentos de paz y relajación que iba a necesitar durante su séptimo curso... iba a disfrutar cuando James Potter descubriera que era lo que iba a hacer su hijo, su reacción sería sin precio... lastima que no estuviera allí para verla.

El que Snape estuviera prensando aquello era casi providencial, porque justamente en aquellos momentos el aludido se disponía a leer una carta de su hijo Brian... su hijo predilecto, el niño que estaba destinado a salvar el mundo de los estragos de Voldemort.

Desde que se iniciara este curso Brian había comenzado a escribir casi a diario sobre lo que le ocurría, sobretodo desde que entro en el equipo de quidditch; Desde entonces eran muchas las veces que le había escrito pidiéndole consejo sobre diferentes técnicas para jugar contra los diferentes equipos. Eran también las únicas noticias que recibía desde Hogwarts, ya que su hijo mayor jamás escribía, no que le importara... a decir verdad, muy pocas veces pensaba en él.

Con curiosidad sobre que le explicaría esta vez, el hombre abrió la misiva y comenzó a leer las aventuras que habría tenido desde la carta anterior y rió al leerlas. Brian era tan popular... igual que él en Hogwarts; estaba seguro que en cuanto fuera un poco más mayor llevaría a todas las chicas de calles... en ningún momento el hombre se le ocurrió que todas aquellas aventuras y todos aquellos amigos eran mentira, durante el año anterior se había hecho demasiados enemigos y ahora no era fácil de arreglar.

El hombre rió y disfrutó de los inventos de su hijos hasta que llegó al final de la carta que le hizo levantarse y dar un grito de rabia.

-¡James!¿Porque gritas? -Lily entró a la sala varita en mano, lista para una lucha contra los mortifagos.

-¡No puedes hacer tal cosa!¡Lo prohibo!

-James ¿que ocurre?

-Lee y veras que ha hecho tu hijo

-¿Brian?

-¡Harry!

La mujer lo miró sin comprender y luego leyó la carta de su Brian. Mientras leía no lograba comprender que podía ser lo que había provocado la ira de su marido hasta que llegó al final de la carta.

-¿Aprendiz de Snape? Pero es imposible, para lograr un aprendizaje tienes que tener tus EXTASIS y Harry no los tendrá hasta final de curso.

-Pues ya ves que sí. ¡Lo prohibo! Hay muchas más profesiones y muchos más maestros en el mundo para que sea justamente Snape. Ya tenemos que aguantar a esa Ginna Priori, me niego a tener que tratar también con Snape.

-Tal vez sea un error.

-¿Insinúas que Brian se equivoca?

-No, solo que dice que es un rumor que corre. Lo mejor es siempre contrastar los hechos y entonces actuar.

-¿Que hacemos pues?

-De un principio, ir a Dumbledore y preguntar, luego dependiendo de que se nos diga así actuaremos.

-Bien.

Los dos salieron de la casa y pasaron las protecciones antiaparición, para luego reaparecer a las afueras de Hogsmeade, justo donde comenzaban las diferentes protecciones de Hogwarts, para luego ir caminando hasta la escuela y el despacho del director. Eran horas de clase, así que no encontraron a nadie... incluyendo sus hijos.

Decir que Dumbledore estuvo sorprendido fue una atenuación, él no había convocado a los Potter y que él supiera tampoco ellos habían solicitado ninguna reunión sobre Brian que él supiese. Haciendo ver que no pasaba nada, siguió con sus papeleos y como si no supiera que estaban en la escuela. Cuando la pareja entró sonrió y dejó a un lado el trabajo administrativo.

-James, Lily... que sorpresa tan agradable.

-Buenos días, director. -Dijo Lily mientras James simplemente asintió levemente con la cabeza

-¿Que puedo hacer por vosotros hoy?

-Vamos a ir al grano, director.. Hoy hemos recibido una carta de Brian... una carta bastante inquietante por nuestra parte...

-Tu dirás James.

-Según esa carta, Harry se habría convertido en el aprendiz de Snape. Quiero saber si tal cosa es cierta y si es así, decírmelo en este mismo momento.

-¿Aprendiz?¿Estás seguro de eso?

-Es lo que Brian me ha dicho.

-Yo no tenía conocimiento de tal cosa... si os esperáis un momento, ahora mismo lo descubriremos

El anciano suspiró mientras llamaba a un elfo, con tal que avisara a su maestro de pociones, el cual tenía el periodo libre y podría atender perfectamente a tal reunión improvisada. Desde su punto de vista, tal reunión era inútil o tenía muy poca utilidad para él; el joven Harry estaba demostrando ser un cabo suelto muy desagradable de tratar... sobretodo considerando el mago tan fuerte e inteligente que era una lastima no tenerlo en su redil.

-¿Me ha llamado, director? -La voz de Snape lo sacó de sus ensoñaciones.

-A sí, Severus... por favor, toma un asiento.

-Si es necesario... -Murmuró mientras miraba despreciativamente a los Potter.

-Lo es- Reiteró el anciano mirando como el hombre se sentaba en uno de sus sillones.

-¿Tú dirás, director?

-Nos ha llegado una información muy interesante, Severus... Por lo visto, corren rumores de que has tomado un aprendiz.

-Por el momento, yo no tengo ningún aprendiz, director y aunque lo tuviera no veo que tiene eso que ver con los aquí presentes.

-¿No tienes aprendiz?

-No

-Entonces los rumores sobre el aprendizaje del joven señor Potter son falsos.

-Yo no he dicho eso.

-Aclarate de una vez, Snivellus!¿Es o no es mi hijo tu aprendiz?

El maestro de pociones tuvo que morderse la lengua para no comenzar a reír histéricamente... le encantaba marear a la gente con juegos de palabras y tenía que reconocer que estaba disfrutando de este.

-No, ninguno de tus hijos es ahora mi aprendiz, -Contestó el hombre obteniendo una mueca de alivio de su némesis escolar.

-¿Ahora?- Pregunto Lily en cambio con sospecha.

-Sí, ahora. -Reiteró el maestro de pociones. Cuando acabe el curso escolar, Harry Potter se convertirá en mi aprendiz.

-¡Entonces teníamos razón! -Exclamó James.-¡Lo prohibo! ¿Me oyes, Snivellus? ¡Lo prohibo!

-Lo que tu quieras, o dejes de querer, no es pertinente -Sentenció Snape – El proceso de aprendizaje es totalmente autónomo entre padres e hijos, como sabes muchas personas antiguamente optaron por un aprendizaje, para salir de compromisos hechos por sus padres. Tu hijo mayor se me acercó hace meses con una petición de aprendizaje y yo la acepté. No hay vuelta atrás y lo sabes.

-Vamos Severus, no creo que...

-No, Albus. No hay vuelta atrás... Ambos hemos aceptado el compromiso y aunque aún no se puede dar por oficial, es imposible anularlo. Harry Potter será mi aprendiz y sus padres pueden decir todo lo que quieran y más.

NA: Hola a todos, sí, sigo viva… aunque la vida real tanto para mí como para mi secare han sido caótica. Además está el hecho de que durante un tiempo me he sentido bastante poco inspirada en Harry Potter, si alguien me sigue como autora, sabrá que también empecé una historia sobre Merlin de la BBC que también lleva una temporada en hiato. Por el momento no os puedo decir cuando podré dares otro capítulo de Invisible, porque aquí no soy yo la que pasa sino mi secare Mayu, a la que le doy todo mi cariño y mis gracias!