Sweet Little Things
Por Vejibra Momiji (Lady Padme)

"Cual anhelo sencillo y natural,
Cual deseo del corazón,
Cuan intenso es el significante del amor"

Prologo:

El cielo oscuro no dejaba de desgarrar su piel con cada uno de los rayos que destellaban uno tras otro, seguido por una fuerte brisa y el fuerte sonido retumbante del trueno en la distancia mientras la descarga luminosa se expandía por todo el lugar. El viento se arremolinaba alrededor de las gotas de lluvia, mientras se proseguían su camino sobre la tierra.

El agua bañaba con su suave presencia bajo la tormenta, toda la tierra y las rocas, mientras pequeños riachuelos comenzaban a crecer con lentitud. En el pequeño pueblo de la nación de la tierra, escondido en medio de las montañas, alejados de la guerra que acontecía tan solo a kilómetros de ellos; los hogareños trataban de mantener de alguna forma a raya a la tormenta

Algunas mujeres cerraban con cuidado las ventanas de sus hogares, esperando con cierta paciencia que la fuerza del viento no terminara llevándose las mismas o inclusive el techo, otros, como un viejo anciano y su esposa trataban de calmar a sus animales de granja.

A una unos cuantos metros, una pequeña casita, sencilla cercana al pueblo, mantenía cierta tranquilidad en medio de la tormenta, sus ventanas se encontraban semi abiertas, cubiertas por una pequeña manta que podría considerarse la cortina de la misma, para evitar las miradas de los moradores curiosas de quienes habitan en aquel lugar.

Una pequeña luz iluminaba el lugar, desde una de las habitaciones, destellando un color anaranjado tenue que brindaba calor a la habitación en la cuál se encontraba; la lluvia continuaba cayendo sobre el techo de madera, las gotas golpeaban con cierta dulzura el techo, transformando el ambiente, en un refugio seguro para sus habitantes.

En el interior de la casita, todo se mantenía en silencio y en plena oscuridad, menos la habitación iluminada, en ella, el fuego de la llama vibraba con fuerza, bailando con elegancia una y otra vez sobre su lugar en la vela; al fondo sobre la cama, extendidos junto al otro, una pareja mantenía sus manos, sus labios y sus cuerpos unidos. Uno junto al otro mientras compartían al ritmo de los elementos sus sentimientos, fundiéndose intensamente entre los dos.

Mientras la noche continuaba su camino y el viento soplaba con fuerza, en la pequeña casita los dos amantes continuaban fundidos el uno con el otro, sus respiraciones agitadas, sus manos entrelazadas, una piel blanca y brillante fundida contra una piel morena, delicada y suave. Besos apasionados, sobre sus labios, su mejilla, su cuello, respirando el aroma de su cabello negro, mientras las manos delicadas de ella recorrían su espalda con delicadeza. Un suspiro... una unión latente, un momento más en el tiempo... el ritmo acelerado de sus corazones.

Ojos dorados brillando en la oscuridad, encontrándose y fundiéndose en la inmensidad de un par de ojos azules profundos como el océano, distante.

Un abrazo intenso... la lluvia continuaba cayendo a su alrededor; suspiro mientras se recostaba sobre la suavidad de la persona debajo de él, con cuidado abrazando su cuerpo; recorriendo con sus manos su piel mientras dejaba suaves besos sobre el cuello, aspirando el suave aroma de cada rincón de cuerpo, de su esencia; cerró sus ojos un momento. Perdido en sus pensamientos, reaccionó unos segundos después cuando una mano delicada acaricio la cicatriz que marcaba la piel de su rostro.

Una sonrisa suave sobre sus labios se formo al encontrar la mirada azulada, suave y llena de sentimientos nobles; acarició su mejilla; un pensamiento lo asaltó, talvez no era el momento más adecuado, pero llevaban demasiado tiempo juntos y desde hacía unos meses él quería eso, sabía todos los riesgos a los cuales se enfrentaban, conocía perfectamente que pasaría, sin embargo en el fondo de su alma, su corazón lo anhelaba...

Sosteniendo la mano de la joven mujer junto a él, mirando a sus hermosos ojos; suspirando profundamente, formuló una pregunta que cambiaría sus vidas de un momento a otro.

-"¿Katara... quieres tener un bebé?"- pudo sentir la tensión formarse entre sus dedos unidos a los de la joven, los ojos azules mirándolo incrédulos, como si estuviera soñando lo que acababa de escuchar de sus labios, volvió a repetir la pregunta. –"¿Quieres tener un bebé?"- unos segundos de silencio, mientras se miraban el uno al otro.

-"Zuko..."- no podía creerlo, era tan simple, él... ¿realmente sabía lo que preguntaba? - ¿Sabes lo que estas preguntando?-

-"Si... Katara, lo sé."-

-"¿Sabes como puede afectar esto en nuestras vidas?"-

-"Si..."- acaricio su rostro –"pero, desde hace mucho tiempo... yo... lo deseo"-

-"Nuestras vidas no son tan sencillas, como fugitivos... si tu herma..."-

-"Shhh..."- coloco un dedo sobre los labios de la joven – "No lo hará, además hace mucho tiempo vivimos en este lugar y nada ha sucedido"-

-"Suenas tan tranquilo..."- una sonrisa algo melancólica se formo en su rostro –"Usualmente no lo estas... nunca eras así antes, creo que a veces me es difícil acostumbrarme"- una sonrisa suave – "Me gusta todas las formas en las cuales actúas"- con un pequeño movimiento separo su piel de la del hombre junto a ella, acomodándose en sus brazos con delicadeza –"Pero... ahora estamos discutiendo otra cosa, Zuko... entiendes la importancia de la pregunta que me hiciste..."-

-"Claro que si"-

-"Yo..."

-"¿Qué me respondes... Katara, quieres tener un bebé?"- sus ojos se encontraron, ella cerró sus ojos unos segundos tratando de imaginar un pequeño niño de cabello oscuro como él, con la piel de color canela, como una mezcla entre los dos, con los ojos dorados o con ojos azules, con una sonrisa dulce y tierna, unos pequeños brazos...

Abrió sus ojos, sonriendo, suspiró, mientras entrelazaba sus manos con las manos de su esposo; si su esposo, con una sonrisa recordó, Zuko era su esposo; durante los cinco años que llevaban juntos y los tres que llevaban aquel matrimonio, que para los pueblos respectivos de ambos era completamente ilegal... sabía y conocía que el "ex-príncipe" no se rendía para nada cuando algo era importante para él.

Pero lo que ahora se planteaba ante los dos era no solo importante, sino crucial para sus vidas, sintió como el acariciaba su vientre con delicadeza, mientras susurraba en su oído.

-"Katara... yo quiero..."- coloco con delicadeza su mano sobre su vientre, el calor de su cuerpo siempre presente –"Quiero que mi bebé crezca aquí, que respire, viva, se mueva...aquí"- se abrazo a ella con fuerza –"Quiero que los dos tengamos un bebé... que crezca aquí"- su mano era delicada contra su piel.

Sus mejillas se tornaron de un color rojo intenso, pese al tiempo, aún ciertas acciones y palabras que él realizaba podían traer a ella reacciones como de una adolescente cuando recibía su primer beso.

Colocando su mano sobre la mano de Zuko y apretando con suavidad sobre su propio vientre, juntando sus cuerpos uno contra el otro un poco más, bajo las suaves mantas, ella susurró.

-"Si, Zuko... si deseo tener un bebé"-

Y eso fue suficiente para cambiar sus vidas, pero no importaba, era todo lo que deseaban, en su pequeña felicidad; no importaba cuando durase, mientras fuera el tiempo que fuera...

"Continua..."


Notas: ¡Mucho gusto, me presento, soy Vejibra Momiji también conocida como Lady Padme xD; muchas gracias por comenzar a leer mi historia, hacía mucho que no escribía; usualmente antes lo hacía escribiendo de CCS; en fin... hace unos meses comencé a fascinarme por esta pareja.

Muchos argumentos, fanarts y fanfics, han hecho más profundo mi cariño por los dos; considero como muchos otros que en realidad está pareja si tiene potencial, además de que como siempre los opuestos se atraen (me encantan los amores prohibidos), jejeje. En fin muchas gracias por leer mi historia; la misma se desarrolla en un futuro alterno donde Aang venció al Señor del Fuego, Ozai, pero lamentablemente las cosas no salieron como debieron; conforme pase la historia, se podrá descubrir mas acontecimientos. La historia se basa en ZukoxKatara y ciertas pequeñas cosas que ambos afrontarán juntos... espero les agrade mi historia. Nos vemos.

Atte:
Vejibra Momiji (Lady Padme)

Martes, 11 de Julio del 2006

Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenece, tanto Zuko como Katara, así como otros personajes de la serie "Avatar" pertenecen a Nickelodeon y sus respectivos autores; los personajes inventados aquí, me pertenecerán a mí. La historia no tiene ningún fin de lucro, tan solo es por entretenimiento.