Hello! Hi! Hola! Bueno, esta es una historia que hace tiempo se me paso por la mente y que de hecho es la primera que escribi de HP-SS. Para los que lean " Llamame Severus" si, soy la misma loca perdida, y esta historia es en realidad anterior a esa. Por fin me decidi a publicarla para vuestra desgracia y suicidio colectivo :D. Lo de siempre...

Todos los personajes ( excepto el que me de la gana de inventarme yo) son de JK Rowling, aunque algun dia robare todos los ejemplares de Hp del mundo y seran solo mios muajjajajajaj...ya paso.

Esta es una historia slash, osease, relacion hombre-hombre, o en este caso hombre-adolescente. Si no te gusta entonces lo que te va es el sado porque estas aqui leyendo algo que no te gusta... Si te gusta, bienvenido/a a mi mundo yaoi de florecitas, amor y en este caso dolor, mucho dolor :P.

Y creo que ya esta todo, para mas informacion escribidle una carta a Papa Noel ( Santa) que el me las hara llegar .

Y aqui esta el primer capitulo de...( redoble de tambor, si soy teatral y dramatica)

EL SUCESOR:

Una guerra ganada, un alma perdida.

No habia silencio. Ojala lo hubiera habido por muy tenso, oscuro y preludio de malos augurios que pudiera significar. Porque el viento traia a sus oidos gritos, maldiciones pronunciadas con odio, hechizos defensivos, explosiones...incluso juraria que entre toda esa algarabia podia discernir el ruido sordo de los cuerpos cayendo al suelo. Hubiera querido descentrarse de todo ese ruido de muerte y prestar atencion unicamente a lo que tenia que hacer. En ello le iba la vida, en realidad iba la vida de todo un mundo, magico y muggle.

El sudor resbalo por su frente probocandole escozor en los ojos, pero no hizo ningun movimiento para evitarlo. Tenia la impresion de que cualquier gesto por su parte provocaria a la bestia de ojos rojos que tenia delante y que le observaba con fria resolucion. Con asesina resolucion. Se atrevio a romper el contacto visual con esos fieros ojos y miro de reojo al campo de batalla. Varios cuerpos, muchos cuerpos en realidad, yacian sobre el suelo, algunos en extrañas posturas y vio a los dementores rondandolos como si de cuervos gigantes se trataran. Un escalofrio involuntario le recorrio la columna. No pudo distinguir si los cadaveres pertenecian a miembros de la Orden o mortifagos, decidio que por el momento era mejor no averiguarlo.

- Nervioso Potter?- la aguda y fria voz, siseante como la de una serpiente, le hizo centrar de nuevo sus ojos verdes en los de su enemigo. Hubiera contestado de malas maneras a la arrogancia de esa voz, pero prefirio no hacerlo. No provocarle aun. Froto la varita con los dedos que la sujetaban, preparandose.- No me extraña. Hoy es el dia en que te reuniras de nuevo con tu padre y tu madre sangre-sucia.- hablo de nuevo la figura. Una sonrisa cruel aparecio en el blanco rostro semejante al de un reptil. Esta vez quiso contestar, quiso herir a ese mal nacido que se atrevia a hablar de sus padres. Pero un movimiento a su izquierda distrajo la atencion de ambos. Uno de los cuerpos se habia movido. De hecho se estaba levantando en ese preciso instante, vacilante, casi sin poder tenerse en pie. " Un inferi!" penso Harry con terror. De todos los aliados que su enemigo se habia buscado esos eran sin duda los mas horripilantes. Muertos vivientes, zombies que caminaban sin voluntad alguna sembrando la destruccion de forma mecanica. Pero sus ojos se desorbitaron al ver que el cuerpo, que habia levantado su varita amenazante, no estaba muerto. Que pertenecia a un conocido.

- Ah! Snape.- siseo la voz, perdiendo por un momento la frialdad de su tono para volverse irritacion pura.- Te creia muerto hacia ya varias horas.- Harry sintio una punzada de rencor contra su profesor de pociones. Apenas hacia un par de dias que se habia confirmado definitivamente su lealtad a la Orden pero aun asi...Aun asi Harry no podia evitar odiar a ese hombre envuelto en una capa oscura del que tenia los mas pesimos recuerdos de su estancia en Hogwarts. Snape era demasiado malo para ser bueno. Ese era su razonamiento. Pero aun asi...aun asi habia arriesgado su vida por la Orden, por Dumbledore y por mas que le costara aceptarlo tambien por el, aunque no dudaba de que esto ultimo se debia a un efecto colateral de su lealtad al director, mas que por deseo de ayudarle. No pudo dejar de sorprenderse del mal estado de su profesor.

Sin duda el hecho de que aun estubiera vivo se debia mas a la suerte que a otra cosa.- Esta visto que si uno quiere que se hagan bien las cosas...debe hacerlas por si mismo.- el mago tenebroso levanto su varita y señalo con ella al que creia su vasallo. Sonrio macabramente antes de comenzar a pronunciar la maldicion asesina. Pero no tubo tiempo de terminarla. Harry se movio velozmente y se interpuso entre su profesor y la varita alzada, desafiante. Tal vez odiara a Severus Snape, tal vez habria deseado mas de una vez castigarle del mismo modo que el lo hacia, con sus constantes bejaciones, sus hirientes insultos a costa de su padrino y su padre fallecidos. Quizas habia planeado las mas terribles venganzas al enterarse de que fue el quien advirtio al Lord Oscuro de la profecia. Pero el era de su bando, habia cometido errores si, pero tambien habia ayudado mucho a la Orden. Y se sentiria despreciable si permitia su asesinato. A sus ojos era igual de culpable el asesino como el que permitia el crimen sin hacer nada. No lo habia permitido en su dia con el verdadero traidor, Peter Petegreew, tampoco lo permitiria ahora. Porque el no queria ser como ese engendro que tenia delante. Antes muerto.

Una muda expresion desconcertada aparecio en el blanco rostro de su adversario.

- Eres igual de estupido que Dumbledore, Potter.- pronuncio con desprecio.- Veo que te ha inculcado bien sus absurdas ideas de compasion y amor al projimo.- un movimiento de su mano basto para apartarle violentamente y hacerle caer al suelo, al igual que si fuera a un mosquito molesto. Una vez mas, alzo su varita. Y Harry vio de nuevo en su mente las imagenes de unos ojos abiertos e inexpresivos, un cuerpo tendido en el suelo, un cementerio. No queria volver a verlo, aunque pensara que Snape lo merecia mas que Cedric.

- Voldemort!- grito con todas sus fuerzas, hablando por primera vez desde que se habia visto frente a frente con su enemigo. Se puso en pie y se limpio bruscamente con la manga de la rasgada tunica un hilillo de sangre de la comisura del labio, que se habia mordido al caer. Tardo unos segundos en percatarse de que todo a su alrrededor parecia haberse detenido. Ya no habia ruido, ni haces de luz pertenecientes a hechizos y maldiciones, nada. Solo el silencio que habia deseado momentos antes. Su grito, pronunciando el nombre mas temido por ambos bandos, habia detenido la batalla. - Esto es entre tu y yo! Acabemos cuanto antes! O es que me tienes miedo?- grito apretando con fuerza su varita. Fijo sus verdes ojos en los rojizos de Tom Ryddle, que ardian de ira al oir su provocacion.

- Miedo?- retumbo la aguda voz de Vodemort.- De un mocoso inutil como tu? Miedo!- una fria carcajada desprovista de emocion le taladro los timpanos.- Eres igual de arrogante que tu estupido padre al enfrentarte a mi como si pudieras ganarme, Potter. Si no fuera por el hechizo protector de la asquerosa sangre-sucia de tu madre ni tan siquiera estarias aqui hoy.- Harry apreto aun mas fuertemente los puños, sintiendose arder de rabia al oir los insultos de ese ser despreciable a su familia.- De hecho...me sorprende que defiendas a esa basura.- continuo Voldemort señalando con un largo dedo al ex-mortifago, que se hallaba medio sentado en el suelo aferrandose un costado con expresion de dolor.- Teniendo en cuenta que gracias a el tus inutiles padres estan muertos.- añadio regodeandose en sus palabras.

- No...- dijo Harry sin apartar los ojos de los de su adversario con una mueca rabiosa.- No! Fuiste tu quien los mato! Tu!- grito fuera de si.- El cometio un error! Pero fuiste tu quien pronuncio el Avada kedabra que los mato!- repitio apretando los dientes.- Tal vez sea un desgraciado, pero tambien es una persona! No dejare que vuelvas a matar! No dejare que vuelvas ha hacerlo!- bramo con todo su odio y el cuerpo en completa tension. Un sonoro crack rompio el ominoso silencio que se habia hecho tras sus gritos. Habia apretado tan fuerte los puños que su varita, sujeta en uno de ellos, se habia roto por la mitad, dejando ver el brillante nucleo anaranjado de la pluma de fenix. Pero no le importo. No le importo que su unica arma, su unica defensa contra Voldemort se hubiera inutilizado. Jadeo rapidamente notando una opresion en el pecho que casi le impedia respirar y miro por encima de sus lentes al odiado ser que le observaba a su vez entre burlon y sorprendido. La presion en el pecho aumento y por un momento creyo que moriria asfixiado. Los cristales de sus gafas comenzaron a resquebrajarse peligrosamente.

- Pretendes asustarme?- exclamo el Lord Oscuro con un punto de inseguridad en su voz al notar la vibracion poderosamente magica llegar hasta el.- Quien te enseño este truco barato? El viejo chocho? Quizas el licantropo antes de morir?- inquirio con una fria sonrisa, sus ojos se entrecerraron con desprecio.- O tal vez...aquel esperpento de hombre al que llamabas padrino? Creo recordar que mis dementores consumieron su vida como...-

- Callate!- grito Harry, la opresion en su pecho se convirtio en un huracan descontrolado y antes de darse cuenta de lo que sucedia algo exploto en su interior. Una onda de luz blanquecina y brillante cubrio su campo de vision. Sintio su cuerpo vibrar, como si se abriera por la mitad y algo pugnara por salir de su interior y subitamente le golpeo un pinchazo de dolor insoportable en la frente que le hizo creer que su craneo se habia partido. Un murmullo sordo en su cerebro y la vision del rostro aterrorizado de Voldemort fue lo ultimo que vio antes de que la luz le envolviera por completo.

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Severus Snape abrio los ojos al oir el resonante grito de su alumno. Justo a tiempo para presenciar la escena mas increible que hubiera visto en su vida. Una onda de potente luz blanquecina rodeaba al muchacho emergiendo directamente de su interior. Eso de por si ya era motivo suficiente para petrificar su respiracion y su pulso, pero otro sorprendente fenomeno se desarrollaba al mismo tiempo en el cuerpo del chico. Sus cabellos habian comenzado a crecer sorpresivamente ondulandose en el aire, flotando a su alrrededor al igual que el polvo del suelo. Pero el profesor no tubo tiempo de observar con detenimiento ese extrañisimo acontecimiento porque en un abrir y cerrar de ojos el campo de luz que rodeaba al chico se encojio sobre si mismo solo para explotar despues en una onda expansiva silenciosa que arraso el campo de batalla en varios kilometros a la redonda, sobrepasandole y perdiendose mas alla de su vista, como una pequeña reaccion nuclear. Sus ojos permanecieron fijos en el cuerpo tendido en el suelo, envuelto en una oscura capa con capucha. No podia creer que, finalmente, el inutil de Potter hubiera logrado vencer al señor tenebroso mas temido de todos los tiempos. Tal vez solo era una ilusion. O un truco. Conocia bien las aviesas costumbres del que habia sido su amo. Pero despues de unos minutos que parecieron horas, el cuerpo continuo sin moverse, sin respirar. Lentamente y con todo el dolor de su maltrecho cuerpo, Snape se acerco, casi a rastras, al fardo de ropa oscura. Con un miedo casi irracional se atrevio a atisbar lo que habia bajo la capucha y una exclamacion ahogada escapo de sus resecos y partidos labios. Jamas habia visto semejante expresion de terror en un rostro humano ( si bien ese rostro no se podia calificar exactamente como tal). La mandibula casi desencajada en un mudo grito horrorizado, los ojos abiertos en un gesto de sorpresa inimaginable. Ya no rojos, sino parduzcos, al haber perdido el caracteristico brillo maligno. Vacios. Sin vida.

Dejo caer la cabeza hacia adelante con cansancio y un suspiro de profundo alivio. El Lord estaba muerto. Defintivamente muerto. Pero aun pudo contemplar otro suceso extraordinario. Con el simple roce de su exhalacion el rostro del Señor Tenebroso habia comenzado a desintegrarse, convirtiendose su cuerpo en ceniza pura que volo por el aire haciendo remolinos. Definitivamente muerto. Snape se giro para comprobar el estado del chico que hacia escasos minutos se habia convertido en el salvador del mundo magico y un punto de compasion brillo en sus ojos al descubrirlo tendido en el suelo, boca abajo.

Nuevamente se obligo a moverse y se acerco al que habia sido su alumno mas irritante ( o tal vez ese seria Longbotoom, nunca podria estar seguro) de los ultimos seis años. Debia admitir que en el fondo, muy en el fondo, sentia lastima por el muchacho. Al parecer no habia logrado vivir para contarlo. Pero cual fue su sorpresa al comprobar que el chico si respiraba, como evidenciaba el suave y casi inexistente movimiento de su torax. Le dio la vuelta con cierta dificultad y pudo observar de cerca el fenomeno de sus cabellos crecidos, que en ese momento se arremolinaban alrededor de su rostro. La cicatriz que le habia marcado como un elegido desde que tenia un año de vida se habia abierto y sangraba profusamente cubriendo la mitad derecha de su cara de sangre.

- Perfecto...cualquiera soporta ahora su arrogancia despues de haber vencido al Lord Oscuro.- murmuro con resignacion antes de caer el tambien desmayado.

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