Buenas, me presento, soy tamako, Sandara. Esta es la primera vez que publico un fic en fanfacition, aunque no es el primero que pongo e Internet. La verdad es que este fic dista mucho de la mayoría que eh leído (y puedo decirlo pues lo e leído casi todos) este se centra mas en los sentimientos de los personajes mas que lo hechos en los que desarrolla la historia, además el titulo de el fic es un doble sentido que a medida que se desarrolle el fic se podrá entender.

Formalidades:

Como siempre (y por orden moral ¬¬) advierto que este es un shonen ai…o yaoi, como lo prefieran, y (para que no me lleven presa por plagio) agrego: los personajes de "Get Backers" no me pertenecen (aunque según mi filosofía le pertenecen a los fans) solo soy una escritora fracasada que, como no pudo encontrar un mejor trabajo, se dedica a hacer este tipo de ociosidades.

Terminal:

Ban X Ginji – shonen ai

5 meses:

Gire la cabeza a mi derecha para poder mirar con mayor claridad aquel café, Honky Tonk, había sido nuestro hogar (sin contar mi Subaru) por casi todo el tiempo que fuimos Get Backers y aun lo seguíamos siendo a pesar de los problemas y la mala paga que ese trabajo nos provocaba, hubiera sido mas fácil conseguir un trabajo "Standard"… que se yo¿repartidor de pizzas, pero no.

Así que ahí estaba yo el gran Ban Midou, 4 años mayor que cuando empecé a trabajar como Get Backer, sentado aparentemente solo, por raro que pareciera mi contraparte no estaba conmigo, había sido idea mía que fuera a dar una vuelta por el parque con Kazuki, le hacia bien un día libre.

Mire el mostrador donde reposaba aquel sobre blanco, del mismo color pálido e inmaculado de las instalaciones en las que había estado todo el día. Realmente no quería abrirlo, no tenía ni las más pequeñas intenciones de hacerlo aunque sabia que era absolutamente necesario.

Después de unos largos minutos en los que divagué sobre que hacer con el escrito me percate que ya no me encontraba solo, Natsumi seguía inmóvil detrás de mí. Por petición mía… si, me había quebrado y le había contado de mi mala situación actual, al parecer todavía cree que nos debe algo a mi y a Ginji puesto que se rehusó a dejarme ir solo, me acompaño y estuvo conmigo todo ese fastidioso y desagradable día -¿aun no lo has abierto?- pregunto en un susurro, la decisión la tome en ese instante- no…pero- conteste al tiempo en el que tomaba mis llaves, rompía el sello del sobre y sacaba las hojas del interior.

Rápidamente leí el informe sin detenerme con Natsumi asomada sobre mi hombro, las últimas palabras calaron lenta y profundamente en mi mente, cubrí la frase con mi dedo para evitar que Natsumi pudiera terminar la lectura – ¿y bien?- pregunto probablemente notando por ese gesto o por el color que tomaba mi piel bastante parecido al del sobre, que el resultado no seria bueno.

Me dolía decirlo, no quería ver lo que obvio, lo que me venia temiendo desde hace más o menos 3 meses… era una verdad que se hacia presente de improvisto –cáncer al pulmón- suspire resignado.

Rápidamente se llevo las manos a las boca ahogando un grito -…no puede ser, pero… algo se podrá hacer¿Hontou ni? (¿verdad?)- tomo mis manos, no se si fue para calmarme a mi o para sentir ella que no estaba desapareciendo, era solo que estaba mas pálido que de costumbre, negué lentamente con la cabeza –es terminal, me dieron 5 meses…- recuerdo que mi propia voz se quebró, recuerdo también sus lagrimas caer sobre mis manos aun entre las suyas, pero era borroso como las pesadillas que últimamente tenia, para ser sincero este trozo de recuerdos esta entre mezclado con los sueños y pesadillas que invadían mi sueño y impedían que mi, ahora, debilitado cuerpo pudiera descansar.

Solté sus manos y me derrumbe en el taburete más cercano, sobre el mostrador estaba un cenicero y una colilla aplastada –siempre pensé que moriría a manos de algún bastardo, no que moriría por culpa tuya- dije tomándola, la examine con suma detención y con una sonrisa sarcástica en mis labios, mientras se escuchaban de fondo los sollozos de Natsumi.

La campana del Honky Tonk sonó y ahí en la entrada estaba, sonriente, Ginji: el emperador relámpago, el líder de los cuatro reyes, gobernador de la cuidad baja de la fortaleza ilimitada¿o no, no…el ya no era esa persona, no más… era Ginji, el tierno Ginji, el infantil Ginji, el compasivo Ginji… MI tonto Ginji.

-¡Ban-chan!- dijo alegre lazándose a mis brazos, rápidamente escondí la carta en mi bolsillo, 5 meses era bastante tiempo, no tendría por que enterarse ahora.

notas de la autora: ese es el primer y larguisimo capitulo xD... espero que os alla gustado, se aceptan criticas, elogio, tomatazos... o como ustedes prefieran. 3

Sandara